Ilustrados comunidad mundial educativa
Inicio | Escribenos
User: Pass: Recordar ó (Registrate!)

| !Publicar Articulo¡

Parcial de Introducción al pensamiento social

Resumen: Material importante y Específico sobre Comte, Tocqueville, Marx, Durkheim y Weber.
2,947 visitas
Rating: 0
Tell a Friend
Autor: Jimena Toledo

1.      ¿Cómo se caracteriza, según Comte, el espíritu positivo? ¿Por qué lo considera el estado superior de la evolución intelectual de la humanidad, y que destino avizora para el mismo?.

2.      ¿Qué riesgos implica, para Tocqueville, la ardiente búsqueda de la igualdad en la que están inmersos los pueblos modernos? ¿Cómo lograron los norteamericanos, según este autor, contrarrestar tales efectos?.

3.      Explique los conceptos de estructura y superestructura que utiliza Marx como un modo de describir la sociedad. ¿Qué elementos implica cada uno de ellos? ¿Cómo se relacionan entre sí? ¿A qué llama Marx el “fetichismo de la mercancía”?. Responda con relación a esta frase del Prólogo de la Contribución a la crítica de la economía política: “ En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a un determinado grado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales” (p. 6).

4.      ¿Qué entiende Durkheim por “solidaridad orgánica”?.

5.      ¿La aparición e imposición de que factores, según Weber, hizo posible la organización del capitalismo moderno?. Por otra parte, ¿qué principios e ideas habrían dado lugar al surgimiento del cálculo empresarial, a lo que Weber llama “el espíritu del capitalismo”?.

 

Los pueblos modernos experimentan una pasión mucho más ardiente y tenaz por la igualdad que por la libertad. Siendo todos iguales no podrá ejercer ningún tirano. Los hombres, todos, serán enteramente iguales y por esto perfectamente libres; y viceversa.

Estos podrán ser iguales en lo civil, sin participar en igual medida en lo político. Es más, podrá darse igualdad política sin tener la libertad política correspondiente: cada hombre es igual a su semejante, menos a uno que es el amo de todos indistintamente, y que elige entre el pueblo a quien será de su confianza y, probablemente, protegerá.

Entonces, el amor que sienten los hombres por la libertad es diferente al amor que sienten por la igualdad.

La libertad no puede ser considerada característica de la democracia, ya que, se puede encontrar en diversas épocas  y bajo formas de gobierno diferentes. En cambio la igualdad de condiciones caracteriza a los hombres en época de democracia. La igualdad es el carácter distintivo de la época en que viven y esto alcanza para que la prefieran antes que a la libertad.

Seguramente, dice Tocqueville, los hombres no escucharán cuando se les diga que, ante esta pasión exclusiva, comprometen sus más preciados intereses. Están ciegos y no pueden notar que la libertad se les escapa de las manos.

“Creo que los pueblos democráticos tienden naturalmente a la libertad; entregados a sí mismos, la buscan, la aprecian, y les duele grandemente que se les aparte de ella.           

 Pero, por la igualdad, sienten una pasión insaciable, ardiente, eterna, invencible;                                                                    

quieren igualdad en la libertad, y no pueden obtenerla así, la quieren incluso en  esclavitud. Soportarán la pobreza, la servidumbre, la barbarie, pero no soportarán a la aristocracia.” (Tocqueville, “La democracia en América II”, Cáp. I., Pág. 88).

   

En tiempos de igualdad reinante, los hombres centran todos sus sentimientos en sí 

mismos. El individualismo es un sentimiento plácido y ensimismado que induce a cada

uno de los hombres a incomunicarse de sus semejantes y a apartarse con su familia y

amigos. Es propio de la democracia y se acrecenta cada vez más, a medida que las

condiciones sociales se igualen.

Si, en ese momento un hombre ambicioso y sagaz se hace cargo del poder: tiene libre el camino para todos los fraudes que se le antojen. Un pueblo que le pide a su gobernante que brinde tan sólo orden, quiere la tiranía desde lo más profundo de su alma.

En los pueblos democráticos, sólo importan los familiares más próximos y no los que  

antepasados ni los que han de sucederse.

“La aristocracia ha hecho con todos los ciudadanos una larga cadena que se

 remontaba desde el aldeano al rey; la democracia rompe la cadena y separa cada

 eslabón.”(Tocqueville, “La democracia en América II”, Cáp. II., Pág. 90).

 Quienes se han bastado con conocimientos y bienes suficientes, gracias a que las

 condiciones sociales se igualan, no deben nada a nadie; ni esperan nada de nadie y

 piensan que está en sus manos su propio destino.

 “Esas sociedades no sólo contienen gran número de ciudadanos independientes; hay   además una masa de hombres que, recién llegados a la independencia, se embriagan

con su nuevo poder, confían presuntuosamente en sus propias fuerzas y, convencidos

de que en adelante ya no tendrán que solicitar la ayuda de sus semejantes, muestran

claramente que no se ocupan sino de sí mismos.” (Tocqueville, “La democracia en

América II”, Cáp. III, Pág. 91).

Entonces, dice Tocqueville, la democracia lleva al individualismo, pero las

revoluciones democráticas los inducen a huir unos de otros, y subsisten, en el centro de la igualdad, los odios que generará la desigualdad.

La diferencia fundamental entre americanos y franceses es que, los americanos nunca tuvieron que pasar por una revolución para llegar a la democracia porque nacieron iguales sin necesidad de llegar a serlo.

 

“El despotismo, medroso por naturaleza, ve en el aislamiento de los hombres la mayor garantía de su propia duración, por lo que dedica a ello sus mayores esfuerzos.” (Tocqueville, “La democracia en América II”, Cáp. IV., Pág. 92).

Podemos decir que, como en una sociedad democrática se da el individualismo es en ésta donde gobiernan los déspotas. El despotismo da origen a la indiferencia general.

Los americanos pugnaron con la libertad el individualismo característico de la igualdad.

Los legisladores de América decidieron que era necesario, para combatir al individualismo, que cada parte del territorio tuviera su propia vida política, con el objetivo de que todos los ciudadanos vieran continuamente las oportunidades de actuar en conjunto y sintieran que dependían unos de otros, inevitablemente. Así, los ciudadanos se interesarán por el bien público y notarán la necesidad inquebrantable que tienen los unos de los otros para administrar dichos asuntos.

En los Estados Unidos los ciudadanos más ilustres, no dejan de pensar, ni un segundo, en que pueden inventar para poder aumentar la holgura común y una vez que encuentran la manera, no hacen más que ponerlo a disposición de las masas.

“En los Estados Unidos, los más opulentos ciudadanos procuran no aislarse del pueblo; por el contrario, se acercan a él continuamente, le escuchan a gusto y le hablan a diario. Saben que los ricos de las democracias siempre precisan de los pobres, y que, en esos tiempos, se atrae uno al pobre mejor con las maneras que dispensándole beneficios.” (Tocqueville, “La democracia en América II”, Cáp. IV., Pág. 94).

 Hay dos puntos clave, para poder dilucidar cómo hicieron los americanos para contrarrestar los efectos del individualismo, característico de la democracia.

En la democracia americana, no es el magistrado que se elige el que la hace prosperar (a la democracia), sino que prospera porque éste es electivo. Además, las instituciones civiles que poseen los americanos y los derechos políticos de los que hacen uso continuamente, le recuerdan en todo momento y de maneras diferentes que viven en una sociedad. Hay asociaciones comerciales, industriales, religiosas, morales, serias, triviales, generales y particulares, colosales e imperceptibles.

“Por mi parte, afirmo que para combatir los males que puede producir la igualdad, sólo hay un remedio eficaz: la libertad política.” (Tocqueville, “La democracia en América II”, Cáp. IV., Pág. 95).

Entonces, para Tocqueville, será el país más democrático el que haya perfeccionado el arte de perseguir colectivamente el objeto de sus deseos en común y apliquen al mayor número de objetos esa nueva sabiduría.

Si los hombres que viven en sociedades democráticas no adquiriesen la práctica de asociarse en la vida ordinaria, la civilización se hallaría en peligro. También es necesario, en una nación democrática, que las asociaciones que existan tenga numerosos asociados para que tenga cierta fortaleza.

“En los pueblos democráticos, las asociaciones deben reemplazar a los individuos poderosos que la igualdad de condiciones ha hecho desaparecer.”(Tocqueville, “La democracia en América II”, Cáp. V., Pág. 99).

Las asociaciones políticas e industriales de los americanos, son fácilmente comprendidas pero las demás (morales, religiosas, etc.) escapan a nuestro entendimiento y al estudiarlas las interpretamos mal, porque no conocemos algo semejante. No sólo las asociaciones políticas e industriales son importantes para los americanos, todas son completamente necesarias. El americano se ocupa de sus acciones privadas con gran interés, pero luego se da a la tarea pública como si las hubiera olvidado.

“En los pueblos democráticos, la ciencia de la asociación es la fundamental; el progreso de todas las demás depende del suyo.”(Tocqueville, “La democracia en América II”, Cáp. V., Pág. 99).

Es necesario que cuánto más aumente la igualdad de condiciones sociales, más se desarrolle y perfeccione la práctica asociativa; para que los hombres puedan conservar su civilización o la alcancen.

3.

“En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a un determinado grado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. Estas relaciones de producción en su conjunto constituyen la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se erige la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida materia, condiciona el proceso de vida social, político y espiritual.” (Marx, “Contribución a la crítica de la economía política”, Pág. 6). Marx elaboró esta teoría invirtiendo el punto de vista de Hegel, ya que para Hegel es la conciencia la que determina el ser social del hombre en tanto que para Marx es el ser social del hombre el que determina su conciencia.

 

Según Marx, cualquier estructura social está constituida por dos grandes elementos que la configuran:

Ø      La estructura económica.

Ø      La superestructura ideológica.

 

La estructura económica a su vez se divide en:

v     Fuerzas productivas: comprende la fuerza del trabajo desarrollada por la clase productora y los medios de producción. Las fuerzas productivas constituyen el motor de la historia. Las épocas históricas cambian gracias a los cambios que se producen en la fuerza de trabajo y los avances tecnológicos de los medios de producción.

v     Relaciones de producción: las relaciones entre la clase social poseedora de los medios de producción y la clase social trabajadora. Actúan como freno al cambio social, ya que la clase dominante tiende a perpetuar su situación de privilegio.

La estructura económica determina la historia y además se autodetermina, ya que expresa la oposición entre dos elementos que la configuran, las fuerzas productivas y los medios de producción. Cada sociedad se caracteriza por poseer una estructura económica determinada, que es lo que realmente distingue a unas sociedades de otras.

 

La superestructura ideológica es el primer elemento que aparece en cualquier estructura social, aunque no el elemento determinante. Marx entiende por superestructura ideológica, una deformación de la realidad que falsea, esconde y justifica las contradicciones internas del sistema económico y por tanto es un arma utilizada por las clases dominantes. Pertenecen a la superestructura ideológica los elementos de la política, el derecho y el estado, así como el arte, la literatura, la poesía, la filosofía o la religión que actúan como elementos justificadores de la injusticia social.

Las formas ideológicas no pueden determinar ni cambiar la historia. Solamente la oposición dialéctica fuerzas productoras-relaciones de producción son los agentes del cambio social.

Las ideologías no son más que productos históricos transitorios que actúan en unos casos como “sustancia” que pretende adormecer la conciencia (religión) y en otros casos como deformaciones justificadas de la realidad (filosofía).

La superestructura ideológica tiene un proceso de generación o de creación en cualquier sociedad que comprende los siguientes momentos:

 

1.      Las ideas se elaboran dentro de la misma clase dominante, por lo que Marx llama ideólogos activos, cuya tarea es promover dentro de la misma clase dominante la ilusión sobre ella misma. Este primer paso se produce de una forma oculta y va unido a la generación de la misma clase dominante.

2.      Representar los intereses de una determinada clase social dominante como los intereses propios de toda la humanidad, dotándolos de una falsa universalidad y racionalidad.

 

Las relaciones existentes entre superestructura y estructura se encuentra determinada por las formas de poder discursivo que emanan de la propia sociedad.

Para el Materialismo Histórico el poder que ejerce el bloque dominante sobre el resto de la sociedad no es sólo un poder de carácter económico que se explicita en el concepto de alineación material (la plusvalía), sino también del carácter político e ideológico. Político porque el grupo dominante controla el aparato del Estado e ideológico porque desarrolla una forma de alineación ideológica sobre la mayoría social.   

El control del sistema productivo permite al grupo dominante desarrollar un discurso propio y hacerlo hegemónico. Esta situación sería posible a través del control de los Medios de Comunicación, el discurso burgués se convierte en dominante y se hace llegar a todo el mundo.

En el curso de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, y esas relaciones se convierten en trabas de las relaciones productivas. Se abre entonces una era de revolución social, que afecta a la estructura ideológica, de forma que los hombres adquieren conciencia del conflicto. Históricamente, las relaciones capitalistas de producción serían la última forma antagónica del proceso histórico. El modo de producción del capitalismo industrial conducirá a la superación de la propiedad privada, no sólo por la rebelión de los oprimidos sino por la propia evolución del capitalismo, en el que la progresiva acumulación del capital determinaría la necesidad de nuevas relaciones de producción basadas en la propiedad colectiva de los medios de producción. Superada la propiedad privada, el hombre vencería la enajenación económica y a continuación, todas las demás.

 

La Fetichización de la mercancía es la materialización de las relaciones de producción inherentes a la economía mercantil basada en la propiedad privada sobre los medios de producción. Esta materialización posee un carácter objetivo. Los nexos sociales entre los productores privados únicamente se manifiestan en el mercado, en el proceso del cambio de sus mercancías. Nadie controla ni regula conscientemente estos nexos, que se desarrollan espontáneamente. Las relaciones entre los productores aparecen como relaciones entre los productos del trabajo humano. Esta forma específica de la expresión de las relaciones sociales se halla condicionada por el peculiar carácter social del trabajo que produce mercancías. En la producción mercantil basada en la propiedad privada, los frutos del trabajo son productos de trabajos privados independientes entre si. Al mismo tiempo, entre los productores privados existe una estrecha conexión y dependencia recíproca basada en la división social del trabajo. El trabajo de cada productor de mercancías representa una partícula del trabajo social global, mas este carácter social de su trabajo únicamente se pone de manifiesto en el mercado, donde el productor comprueba si su mercancía es necesaria y por ende, si es necesario su trabajo para la sociedad. Resulta, pues, que toda mercancía, para obtener un reconocimiento social, ha de ser equiparada a otra mercancía por ejemplo al oro con el que ha de ser cambiable en una determinada proporción. Subjetivamente, los productores de mercancías ven dicha materialización de las relaciones de producción como una facultad misteriosa e independiente de ellos mismos que posee una cosa de cambiarse por otras en unas determinadas relaciones cuantitativas. Esta facultad parece una propiedad natural de la mercancía como lo son el peso u otras propiedades físicas. Los productos que fabrica el hombre con sus manos, aparecen como seres independientes dotados de vida propia, que se encuentran en determinadas relaciones con los hombres y entre si. En ello estriba, precisamente, el fetichismo que atribuye a la mercancía propiedades sobrenaturales. El producto superior en que se desarrolla el cambio de mercancías es el dinero, el capital y por este motivo el fetichismo de la mercancía encuentra su materialización más completa en el fetichismo del dinero, del capital, en el poder del oro sobre los hombres. Parece que no es el desarrollo de la producción mercantil y del cambio ni el desarrollo de las relaciones sociales lo que ha conducido a que una determinada mercancía, el oro, se convirtiera en dinero, sino, por el contrario, que todas las mercancías se cambien por oro y expresan en él su valor únicamente porque el oro es dinero por naturaleza. Todas las categorías económicas de la sociedad burguesa se hallan revestidas de forma material y por este motivo poseen un carácter fetichista. La economía política burguesa, intentando eludir el análisis de las contradicciones internas del capitalismo, se imita a estudiar el aspecto externo de los procesos económicos tras las relaciones entre las cosas no descubre las relaciones sociales entre los hombres.

Tan sólo la economía política marxista que descubre, bajo la envoltura material, las relaciones de producción entre los hombres efectúa un análisis auténticamente científico de todas las categorías de la producción mercantil y capitalista. Al suprimirse la propiedad privada sobre los medios de producción y establecerse la propiedad social sobre dichos medios a la ver que se organiza la economía planificada, se elimina, bajo el socialismo, también la base económica que engendra el fetichismo de la mercancía.  

 4.

 En las sociedades modernas, la solidaridad es orgánica y se funda en la división del trabajo, en la complementación para la obtención de los medios de subsistencia.

Solidaridad orgánica es aquella en la cual el consenso, es decir la unidad coherente de la colectividad, resulta de la diferenciación o se expresa en ella. Los individuos ya no son semejantes, sino diferentes; y hasta cierto punto precisamente porque son distintos se obtiene el consenso.

Durkheim denomina orgánica a una solidaridad fundada en la diferenciación de los individuos por analogía con los órganos del ser vivo, cada uno de los cuales cumple su propia función, y no se asemejan a los demás, pese a lo cual todos son igualmente indispensables para la vida.

La toma de conciencia de la individualidad se desprende del propio desarrollo histórico. En las sociedades primitivas, cada un es lo que son los otros; en la conciencia de cada uno dominan, tanto por el número como por la intensidad, los sentimientos comunes a todos, o sentimientos colectivos. Donde reina la solidaridad orgánica, Durkheim cree observar simultáneamente una reducción de la esfera de existencia correspondiente a la conciencia colectiva, un debilitamiento de las reacciones colectivas contra la violación de las prohibiciones, y sobre todo un margen más amplio de interpretación individual de los imperativos sociales.

De este análisis, Durkheim deduce una idea que ha mantenido toda su vida, y que por lo tanto se encuentra en el centro de su sociología, la que afirma que el individuo nace de la sociedad y no la sociedad de los individuos.

Durkheim es consciente de que la solidaridad orgánica perfecta es casi imposible, este motivo hace que proponga el fortalecimiento de la densidad moral a través de la institucionalización de las redes asociativas. La responsabilidad debe caer sobre todos los segmentos de la sociedad, no solo sobre uno de ellos como sería el Estado.

5.

La ética protestante, donde explica Weber la aparición del capitalismo moderno no por una sucesión de causas económicas sino por la conjunción de una situación económica favorable (que también se había dado en otros momentos de la historia sin generar un efecto similar) y una mentalidad religiosa que veía en el éxito económico la señal de la predestinación para la salvación eterna.

Sus estudios acerca de la economía y la religión son aún de gran relevancia, destacando “Economía y sociedad”, y sus estudios sobre las religiones mundiales, especialmente “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”. Así, sus teorías se enfrentaron a aquellas que proponían a los medios de producción como los únicos capaces de condicionar la conducta humana, evitando un determinismo que el materialismo,  en cierta medida, acepta implícito en el sistema social.

Max Weber no pretendía explicar el comportamiento económico a partir de la religión, sino mostrar que las ideas y la visión del mundo que tienen los grupos humanos ejercen una influencia en la conducta individual, independiente de otras fuerzas sociales (como el trabajo y las relaciones de producción). Las creencias y los valores son tan reales como las fuerzas materiales para explicar la historia y la acción humana. Además, Weber, estaba convencido de que las concepciones religiosas son factores esenciales en la transformación económica de las sociedades. Sobre esta dos cuestiones gira su estudio: quiere saber por qué el capitalismo se desarrolló exclusivamente en Occidente.

El gran sociólogo alemán, señalaba que la característica distintiva del capitalismo moderno frente al antiguo era su carácter de empresa productiva, racional y eficiente, frente a la mera búsqueda del beneficio, a costa de la expoliación y el saqueo, que distinguía al capitalista aventurero de la Antigüedad.

Weber definió al capitalismo, aún, de una manera más simple: como existente dondequiera que se realiza la satisfacción de necesidades de un grupo humano, con carácter lucrativo y por medio de “empresas” y a una “explotación racionalmente capitalista” como una explotación “con contabilidad de capital”, recurrió, además, al espíritu del capitalismo “para describir la actitud que busca la ganancia, - racional y sistemáticamente”.

Weber, advirtió magistralmente que el origen del capitalismo estaba en el surgimiento de un nuevo tipo de normas y valores que llamó “la ética protestante”. Observó que en Alemania los niños protestantes asistían a las escuelas comerciales en mayor proporción que los niños católicos. Observó que el capitalismo moderno floreció primero en países protestantes, como Inglaterra y los Países Bajos. El protestante es  estimulado a trabajar duramente y a practicar la austeridad para mayor gloria de Dios. En el calvinismo, la doctrina de la predestinación alienta al creyente a buscar signos de su elección, entre los cuales se destaca el éxito en el trabajo y en el mundo financiero.

Weber distingue cuatro corrientes principales del protestantismo ascético: calvinismo, metodismo, pietismo y sectas baptistas. El estudio que hace Weber del protestantismo ascético no pretende una descripción general de sus dogmas, sino que se interesa solamente por aquellos elementos de sus doctrinas que afectan en forma más directa y significativa a la conducta práctica de los individuos en su actividad económica. La parte mas importante del análisis se concentra en el calvinismo.
Weber sostiene que la consecuencia de esta doctrina para el creyente debe haber sido de "una inaudita soledad interior".
"el asunto que para los hombres de la reforma era más decisivo, la salvación eterna, el hombre se veía obligado a recorrer solo su camino hacia un destino decretado por él desde la eternidad". Desde este punto de vista crucial, cada hombre estaba solo; no había nadie, ni sacerdote ni laico, que pudiera interceder ante Dios para conseguir su salvación. Esta erradicación de la posibilidad de una salvación por medio de la iglesia y los sacramentos es, según Weber, la diferencia mas decisiva que separaba al calvinismo tanto del luteranismo como del catolicismo. Con ello, el calvinismo provocó la conclusión final de un gran proceso histórico que Weber estudia detalladamente en otra parte: el proceso gradual del "desencadenamiento del mundo".
Es evidente que esto exponía al calvinista a una enorme tensión. La pregunta decisiva, sobre la que todo creyente debía
sentirse obligado a interrogarse (¿estoy yo entre los escogidos?) no podía responderse.
El calvinismo exige de sus fieles una vida coherente y de disciplina continua, con la cual erradica la posibilidad de arrepentimiento y de remisión del pecado factible en la confesión (el fiel puede confiar sabiendo que la intervención del sacerdote le puede absolver de las consecuencias de la caída moral).
De este modo, el trabajo en el mundo material goza para el calvinista de la más alta valoración ética positiva. La posesión de riqueza no exime de ningún modo al hombre del precepto divino de afanarse en el trabajo de su profesión.
La acumulación de riquezas se condena moralmente sobre la medida en que constituye una incitación al lujo y a la pereza.
Es decisivo en el análisis de Weber el que estas características no son consecuencias lógicas sino psicológicas de la doctrina original de la predestinación formulada por Calvino. La creencia en la predestinación no es exclusiva del calvinismo, y sus consecuencias para la actividad humana varían según las demás creencias asociadas con ella y según el contexto social en que se da.
Los orígenes del espíritu capitalista deben buscarse, por tanto, en aquella ética religiosa que se desarrolló de la forma mas precisa en el calvinismo.
Weber ensaya la ética protestante como una obra pragmática: es una exploración preliminar de un conjunto de temas muy complejos; e insiste en que el alcance de su aplicación es modesto y restringido. El principal logro de la obra, según Weber, consiste en mostrar que la instrumentalidad moral del espíritu del capitalismo es un vástago inesperado de la ética religiosa de Calvino y de un modo mas general, del concepto de profesión-vocación en el mundo, concepto por medio del cual el protestantismo rompió con el ideal monástico del catolicismo.

EL principal efecto de la Reforma, y de la posterior historia de las sectas protestantes, fue trasladar esto desde el monasterio al mundo ordinario
La ética protestante demuestra que hay una "afinidad electiva" entre el calvinismo y la ética económica de la actividad capitalista. Pretende demostrar que la racionalización de la vida económica, actividad característica del capitalismo moderno, está vinculada a opciones valorativas irracionales. Se trata de una tarea preliminar a la evaluación de las relaciones causales, tarea que en si misma, no basta para precisar las causas.
Weber pone muy de relieve que el material analizado en La ética protestante, descalifica "la doctrina del materialismo histórico ingenuo", según el cual las ideas, como las que implican las creencias calvinistas, se consideran como simples "reflejos" de las condiciones económicas. 

Por todo el mundo, el capitalismo evoca odio. Esta palabra se asocia al egoísmo, la explotación, la desigualdad, el imperialismo, la guerra. El capitalismo democrático parece haber perdido su espíritu. La invocación de la lealtad hacia el capitalismo democrático porque genera la prosperidad parece una actitud puramente materialista. El talón de Aquiles del capitalismo democrático es el hecho de que durante dos siglos ha apelado demasiado por el espíritu humano.

Esta deficiencia no es obra de la fatalidad. No es una falla absolutamente inevitable sino una omisión intelectual. La falla irónica en el capitalismo democrático es esta: que sus

0xitos en el orden político y en el orden económico lo miran en el orden cultural. Entre más triunfa, más fracasa.

Weber expone un documento de Benjamín Franklin que resume características del “espíritu”, resume los principios de esa ética o ethos del capitalismo moderno (Occidental), que viene a decir que la moralidad es útil porque proporciona crédito y éstas con virtudes que benefician solo al individuo. Esto es un fin vital, el expresar la virtud en el trabajo.

Comenta el autor algunos rasgos del espíritu. Defiende que la mentalidad profesional es el fruto de un proceso educativo, ni se nace con ella ni se induce con salarios. El hombre no existe para el negocio, sino que el negocio existe para el hombre. El “espíritu” rechaza la ostentación y el reconocimiento social, de la importancia a lo cualitativo y no lo cuantitativo.

Después de describir brevemente las características básicas del ethos, se expondrá la visión de Weber respecto a la influencia sobre el mismo del protestantismo.

La palabra “profesión” se utiliza por primera vez en la traducción Luterana de la Biblia (en sentido literal), y en sentido ideal constituye un dogma común a todas las confesiones protestantes. Sienten como un deber la tarea del trabajo y el cumplimiento de los propios deberes es la mejor forma de agradar a Dios. (Esta afirmación constituye la principal aportación de la reforma).

Weber critica de Lutero el hecho de que predique la obediencia a la autoridad, que hace que cada cual se “conforme” con lo que le ha tocado en la vida. Weber dice que no hay afinidades muy claras entre Lutero y el capitalismo, por ello desvíala investigación hacia el calvinismo y otras sectas puritana, con el objetivo de buscar ese nuevo sentido que se da en la ética capitalista, la obra social para Dios, para salvar el alma. Es una ética profesional que está al servicio de la vida terrenal de la colectividad. Son tareas impuestas de manera objetiva e impersonal por ley natural, y no son elegidas por Dios, son “instrumentos” de él y no “recipientes”. Al estado de gracia se llega con la fé en uno mismo, con seguridad.

Esta necesidad del trabajo se inculca para ahuyentar toda duda religiosa, racionalizando así la vida moral, sistematizándola. Dentro de esta ideología entre la preocupación por el porvenir y no por el goce (ascetismo protestante). Esto le acerca bastante al frío espíritu jurídico y activo del empresario burgués capitalista.

El hecho de pasar al estado de gracia a través de la reflexión, le daba a la ideología reformada el carácter ascético y este tenía un poder liberador ya que era una ascesis terrenal, y no sobrenatural (como la ascesis puritana defendía).

En la última parte de su obra, Weber refleja la conexión que hay entre el ascetismo protestante y la economía.

Para esta ideología la riqueza era un grave peligro. Aspirar a ella es absurdo (comparado con la inmensidad de Dios) y éticamente reprobable.

El ascetismo protestante se va aumentando por la influencia de otros dogmas como el movimiento bautizante o los cuáqueros. Surge un nuevo protestantismo ascético más riguroso que el calvinismo (aunque se basa en él).

La nueva ascesis va contra todo ánimo de lucro, riquezas...Es moralmente reprobable descansar en la riqueza y gozar de los bienes. Prohibía tomarse el trabajo como algo ocioso por que era el fin absoluto de la vida prescrito por Dios.

Las consecuencias de esta nueva ascesis son:

Ø      Se van especializando los trabajos, se desarrolla mayor destreza, por lo que aumenta tanto cualitativa como cuantitativamente el provecho del bien general. La profesión no fija llevaba al ocio en el trabajo, al desorden en la vida. El trabajador que era profesional tenía un orden en su trabajo, era un ejercicio virtuoso y una comprobación del estado de gracia a través de la honradez, cuidado y método.

Ø      No hay que conformarse con lo que “disponga Dios”. Sino que hay que cambiar de trabajo si va a resultar más grato (útil) según criterios éticos, de bienes para la colectividad y de provecho para el individuo. Esto es, no era una lucha contra el lucro racional, sino contra el uso irracional de las riquezas. De este modo, si Dios da un lucro en el camino lo hace por un fin y hay que aprovecharlo. La riqueza es ilícita solo cuando supone un goce y un despreocupación.

Ø      Respecto a la producción de bienes, el ascetismo lucha contra la sed de bienes instintivas, deslealtad y consumo. No gastar inútilmente, sino que se debe invertir en fines productivos. Es así como se forma un capital como consecuencia de la acción ascética del ahorro.

Ø       El empresario burgués ascético podría girarse por interés de lucro si su estado de gracia era bendecido por Dios. Siempre se mueve dentro de los límites de la corrección normal con una conducta ética intachable, por lo que nunca hacía uso inconveniente de las riquezas.

Ø      Éste empresario ponía a su disposición trabajadores sobrios, de gran resistencia y lealtad profesional.

Ø      Si existe una repartición desigual de bienes, es obra de la providencia divina.

Ø      Respecto a la productividad de los salarios bajos, opinaban que la pobreza movía a la gente a trabajar (Calvino).

Ø      De todas estas actitudes de vida se concluye que se ha afianzado la raíz religiosa y aumentado el sentido utilitarista.

Weber, después de este análisis, considera esta ideología ascética como la máxima palanca de la expansión de la concepción de la vida que él llama “Espíritu del Capitalismo”.

Universidad Nacional de Quilmes

Articulos relacionados:
Sector privado en rehabilitación de presos
Resumen:
En primer lugar, quiero agradecer esta posibilidad para el sector privado de dar a conocer nuestra pequeña experiencia en rehabilitación de presos. En el caso particular ...
Todas las páginas de Jorge Paredes Romero
Resumen:
Distintos aspectos de la realidad peruana actual y posición al respecto.
Discriminación y realidades. Formas de prejuicio en el Turismo
Resumen:
El concepto de irracionalidad es clave para comprender el motivo de la siguiente investigación. Desde que comenzaron las primeros trabajos sobre el prejuicio hasta nuestr...
Influencia del Neoliberalismo y la Globalización en el estado de salud de los pueblos de América Latina y el Caribe(Parte II)
Resumen:
La salud, definida como el estado de completo bienestar físico, mental y social se ha visto afectada por la actual globalización que sufren los pueblos de América Latina ...
Colombia: La ideología fascista
Resumen:
En el maestro Maquiavelo, en los sabios de Sión, en el nazi Hitler y en todos los teóricos de la misma calaña, se inspira el aparato propagandístico del gobierno del Bárb...
Copyright © 2011 ilustrados.com, Monografias, tesis, bibliografias, educacion. Tofos los temas y publicaciones son propiedad de sus respectivos autores ©