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El internamiento psiquiátrico involuntario: ¿tratamiento o tortura?
Si, tal como afirmé en “La enfermedad mental: ¿mito o realidad?”, no hay tal enfermedad mental, entonces tampoco pueden haber cura u hospitalización para ella. Por consiguiente, las intervenciones médicas deben ser definidas en términos claros como voluntarias o involuntarias. En las voluntarias, la persona busca la ayuda del profesional, motivado por resolver sus problemas. Típicamente, el individuo es un beneficiario del trabajo del psiquiatra. No plantean ningún dilema ético, o jurídico, o político. En las involuntarias, la sociedad le impone la intervención a la persona. Típicamente, el individuo es una víctima de la labor del psiquiatra, en tanto que la sociedad es la beneficiada ( out of sight, out of mind, dicen los americanos). Por ser involuntarias, plantean toda una serie de inquietudes éticas, jurídicas y políticas. Vayamos por partes. Aunque hay variaciones menores de país a país, ¿cuáles son las justificaciones del internamiento mental a la fuerza? Que la persona tiene una enfermedad mental, que es un peligro para sí mismo o para los demás, y que hay necesidad de un tratamiento psiquiátrico en un hospital mental. Tomémoslas una por una: 1. Enfermedad mental. El concepto de enfermedad mental es un anacronismo científico y médico, y una cortina de humo para problemas económicos, existenciales, morales y políticos. Hay, en pocas palabras, enfermedades cerebrales y problemas en la vida. 2. Peligrosidad para sí mismo. Se trata del espinoso tema del suicidio. ¿Tiene una persona derecho a acabar con su vida? ¿Tiene derecho la sociedad a implementar medidas coercitivas para intentar evitar el suicidio de una persona? ¿ Son eficaces esas medidas? Estas son, por supuesto, preguntas difíciles que han de ser debatidas por toda la sociedad. 3. Peligrosidad para los demás. Desde luego, esto es competencia de la criminología, el derecho penal, la medicina legal y la política. Con este criterio, tendríamos que internar en los psiquiátricos , por ejemplo, a los líderes políticos que promueven las guerras, a los fabricantes y comerciantes de armas convencionales y a los científicos y militares que trabajan en el diseño de armas biológicas, químicas y nucleares. 4. Tratamiento psiquiátrico. Si la Psiquiatría Institucional (un término acuñado por Thomas Szasz en 1970, en “ La fabricación de la locura”, para distinguirla de la Psiquiatría Contractual) es una agencia de control social y una rama de la policía, entonces hablar de tratamiento psiquiátrico es tan científico y médico como hablar de tratamiento inquisitorial al hablar de los herejes, o como hablar de tratamiento nazi al hablar de los judíos. En otras palabras, no hay tal tratamiento psiquiátrico forzado sino, sencillamente, coacción psiquiátrica. 5. Hospital mental. No hay tales hospitales mentales sino, simplemente, prisiones psiquiátricas. Pero suponiendo que aceptemos la realidad del tratamiento psiquiátrico como algo médico, sus dos principales formas son la conversación(psicoterapia) y las drogas(farmacoterapia). Ninguna requiere internamiento. En España, según la Ley 13 de 1983, se distinguen el internamiento voluntario, el internamiento forzado urgente, y el internamiento forzado ordinario(no urgente). ¿ Es, entonces, moral, el internamiento psiquiátrico forzado? ¿Son justas las leyes que autorizan dicho internamiento? ¿Es ético un supuesto tratamiento médico a base de dosis masivas de drogas psiquiátricas tóxicas, confinamientos, sujeciones físicas, electrochoques y lobotomía, a menudo con terribles secuelas físicas y psicológicas e incluso con consecuencias letales? ¿Es la coerción psiquiátrica, en nombre de la salud mental, compatible con los principios de una sociedad abierta, civilizada, democrática y libre? Obviamente, las respuestas a esos interrogantes dependen del criterio de quien hable, pero son preguntas de actualidad de cuyas respuestas depende el destino de millones de personas. Mi punto de vista es que todas las intervenciones psiquiátricas involuntarias son incompatibles con los valores de una sociedad democrática y libre. Son torturas médicas que se convierten en la antítesis de la ética hipocrática de buscar, ante todo, la salud del paciente, y una terrible inhumanidad del hombre contra el hombre que debe ser abolida. Con este artículo, he pretendido contribuir al debate mundial sobre estos temas.
Referencias
Gómez,F.L. La enfermedad mental: ¿mito o realidad? En www.opinatio.com, 5 de marzo de 2004. Gómez, F.L. La enfermedad mental: un concepto anticuado. En www.ilustrados.com, 7 de junio de 2004. Resumen Hay dos tipos de intervenciones psiquiátricas: voluntarias(el individuo es un beneficiario de la psiquiatría) e involuntarias(la persona es una víctima de la psiquiatría). La psiquiatría involuntaria no es medicina sino una rama de la policía. Las intervenciones psiquiátricas forzadas no son tratamientos sino torturas. Palabras claves Enfermedad mental. Medicina. Psiquiatría. Internamiento psiquiátrico. Psiquiatría contractual. Psiquiatría institucional.Trastornos de conducta.Psicología. Leyes de internamiento mental. Autor Fernando Luis Gómez Médico Psicoanalista Barranquilla, Colombia Libros publicados: La libertad y el psicoanálisis. Barranquilla: Editorial Antillas, 1998. Asilo de cuerdos. Barranquilla: Editorial Antillas, 2000 drfernandoluisgomez@yahoo.es
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