"Díganle a
Fidel que él verá una revolución triunfante en América Latina y díganle a
mi mujer que se case de nuevo y que intente ser felíz."
Esta frase fue el último mensaje de
Ernesto Che Guevara el 9 de octubre de 1967 cuando fue interrogado por el
miembro de la CIA de EE.UU. Felix Rodriguez, si quería decir algo antes de ser
ultimado por una ráfaga de ametralladora.
Después, conteniendo apenas su cuerpo sufriente, sin poder pararse bien por sus
heridas en la pierna y con el asma que le asfixiaba, el Comandante Che
Guevara dió la última orden, esta vez a su verdugo: "Apunte
y sostenga firme el arma: va a matar a un hombre". La balas de la
ráfaga de la ametralladora lo atravesaron y se derrumbó de costado mal herido,
para ser rematado finalmente por otros disparos.
Fue el final.
Desde entonces se escribió mucho para contar su vida. Sin embargo, sólo él
conocería y llevaría hasta la tumba la verdadera razón que lo motivó
permanentemente, mas allá de la lucha, los éxitos y los fracasos. Más allá
de ideologías y posiciones. Incluso, mas allá del amor que dió y recibió.
Mas cerca del hombre íntimo y cabal: del hombre con el que todos nos
encontraremos alguna vez, tarde o temprano. Muy cerca de la verdad de saber quién
se es realmente.
Sabía, tenía la seguridad absoluta que iba camino hacia su muerte: "Esta
es la última vez que veo la caída del sol", le dijo al compañero
que le ayudaba a caminar la tarde anterior. Era la misma certeza del sacrificio
final y de un destino marcado, que lo impulsó desde su Argentina hasta Sierra
Maestra - luego en La Habana, Naciones Unidas, en la selva del Africa - y que
encontró su punto final en un pueblo de Bolivia.
Fue en La Higuera, tenía 39 años;se llamó Ernesto Guevara. Figura entre los
inmortales como CHE.
Ver tambien:Perón
Opina sobre el Che, El
Che y Perón. La Reunión y Las
Cartas de Perón