|
Categorias
|
Cuando el hospital es una prisión
Siguiendo el artículo “When the Hospital is a Prison”(The Guardian, julio 16, 2002) del psiquiatra de Londres Ben Goldacre: “Me volví psiquiatra para ayudar a la gente, no para ser carcelero.” Muy bien. Sigue Goldacre: “Se por experiencia que hay ocasiones en las que, desafortunadamente, he necesitado admitir a alguien en la sala psiquiátrica en contra de su voluntad. Me siento bien haciendo esto porque trabajo en una cultura en la que eso es hecho sólo en nombre de lo que más le conviene al paciente, y donde hay medidas y normas para prevenir que el internamiento involuntario (internamiento forzado en España, compulsory admission en Inglaterra, commitement en USA, nota de F.L.G.) sea hecho inapropiadamente.” Muy
mal. ¿Lo que más le conviene al paciente? Me temo que se trata de lo que más
le conviene a la familia y al psiquiatra. Además, si el hospital es una prisión
no se puede hablar de pacientes sino de prisioneros. Los inquisidores y autoridades civiles que condenaban a los
herejes a la hoguera se sentían bien haciendo eso porque trabajaban en una cultura en la que eso era hecho sólo
en nombre de la salvación de las almas. Los nazis que exterminaban judíos se
sentían bien haciendo eso porque vivían en una sociedad en la que eso era
hecho sólo en nombre de la protección de la pureza racial aria. Por
otro lado, no se puede hablar, honestamente, de las medidas y normas para
prevenir el internamiento involuntario inapropiado por la sencilla razón de que
todos los internamientos forzados son inapropiados e incompatibles con los
principios de una sociedad democrática y libre. En otras palabras, hay 2 clases
de psiquiatría: voluntaria e involuntaria. En la voluntaria prácticamente no
hay problemas éticos, en tanto que la involuntaria, por el simple hecho de ser
involuntaria, da lugar a interrogantes jurídicos, morales y políticos
similares a los planteados por la conversión religiosa forzada de la Inquisición,
y por la represión política del Tercer Reich. Continua
el Dr. Goldacre: “Pero
soy consciente de que los poderes de la psiquiatría se prestan a abusos.” Esta
es, precisamente, la razón por la que hay que oponerse a ellos y luchar para
abolirlos. Referencias: Gómez, F. L. La enfermedad mental: un concepto anticuado. En : http: //www.ilustrados.com, 7 de julio de 2004. Gómez, F.L. El internamiento psiquiátrico involuntario: ¿tratamiento o tortura?. En: http://www.ilustrados.com, 13 de agosto de 2004. Gómez,F.L.
La represión psiquiátrica. En: http://www.ilustrados.com,
4 de septiembre de 2004. Resumen Hay dos clases de psiquiatría y de internamientos mentales: los voluntarios y los involuntarios. En los voluntarios, la persona es una beneficiaria de la intervención del profesional de salud mental, en tanto que en los involuntarios es una víctima, lo que genera toda una serie de inquietudes jurídicas, morales y políticas que deben ser debatidas por la sociedad. Los internamientos psiquiátricos forzados son incompatibles con los principios y valores de una sociedad democrática y libre. Autor: Fernando Luis Gómez Médico Psicoanalista Barranquilla, Colombia Tel. (57-5) 3561982 drfernandoluisgomez@yahoo.es
Articulos relacionados:
|
