|
Categorias
|
Prevención en drogodependencias
Fue en la década de los 80 cuando surge, desde
iniciativas puntuales, la prevención de las adicciones a sustancias, aunque
circunscrita al ámbito escolar. Se trataba de una prevención primaria, de
carácter informativa y centrada en los alumnos, ya fuese a través de charlas
de policías o de ex-toxicómanos, con bastantes conceptos que hacían
referencia a estereotipos manejados por entonces cuando se hacía referencia
al mundo de las drogas: «Drogadictos», «delincuentes», «heroinómanos»,
«viciosos», «jeringuillas»...
A nivel comunidad, las acciones emprendidas se caracterizaron por la falta de metodología y cierta ambigüedad de los programas, centrados sobre todo en la formación y sensibilización sobre drogas «ilegales», en un intento de reducir el consumo. Es llegada la década de los 90 cuando se evoluciona hacia la prevención con programas de promoción de la salud dirigidos tanto a escolares como a padres y educador@s. La educación para la salud o la intervención comunitaria pueden ser instrumentos metodológicos para conseguir, por una parte, que el individuo sea el protagonista en la promoción de un estilo de vida más saludable y, por otra, que la comunidad se capacite para encontrar soluciones a los problemas que se gestan en su seno. De ahí que las acciones con un marcado carácter preventivo tengan que desarrollarse desde la cercanía a la población y con la participación de ésta. Por eso se puede dudar del éxito de un programa si los sectores y agentes sociales -colegio, parroquia, centro social, centro de salud, sindicatos, asociaciones de padres y madres, vecinos, maestros, educadores de calle, farmacéuticos, monitores...- no se comprometen con sus fines o los profesionales responsables del programa no buscan la coordinación y el intercambio. El papel del educador como agente de salud ha sido reconocido por todos los estudiosos del tema al asumir su propia responsabilidad en la acción que emprenden entre individuos y colectividades como promotores de salud física o psico-social. Ello implica necesariamente que deben adquirir conocimientos básicos sobre la problemática a la que normalmente se enfrentan, más aún si lo hacen entre colectivos marginados socialmente como en el caso de los Educador@s de Calle. Desde esta perspectiva, el educador debe adquirir los conocimientos básicos sobre las características fundamentales de las sustancias en mayor uso, con una breve visión histórica sobre las mismas, los dispositivos asistenciales, las estrategias de mediación educativa, el marco legal en el que nos movemos, los recursos disponibles y la planificación de la intervención preventiva. Conociendo las características socio-psicológicas que nos permiten identificar a las personas en riesgo o potenciales consumidores de drogas y detectando cuáles son los ambientes socioculturales que favorecen su consumo, podremos promover actuaciones adecuadas en los diferentes ámbitos y situaciones.
Juan Soto Rodriguez
ASETIL EDUCACION DE CALLE
Formación de Educadores-as a distancia Urzaiz,124-3º D (36205 VIGO) España
Articulos relacionados:
|
Copyright © 2011 ilustrados.com, Monografias, tesis, bibliografias, educacion. Tofos los temas y publicaciones son propiedad de sus respectivos autores ©
