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Heidegger y Arendt

Resumen: A lo largo de la Historia muchos se han preguntado qué es lo que ha venido ha hacer el hombre en la tierra. Otros, por su parte, se han preguntado qué ha hecho el hombre con su vida, con su existencia. Por mi parte, yo me pregunto qué pasa con el hombre cuando se encuentra en el mundo. Es decir, cuál es el papel que éste juega dentro del micro-universo que es el este planeta. Digo, micro-universo, ya que cada persona, dentro de este mundo, tiene una concepción diferente del mundo, es decir, cada uno tenemos un mundo diferente –aunque el mismo-.
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Autor: Adelfo Alejandro Roque Cruz
Índice

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Presentación y planteamiento

II. Propuesta Heideggeriana: El Ser Para La Muerte

II.1. El Existencialismo

II.2. Del Existencialismo a Heidegger

III. Propuesta Arendtina: El hombre en la política.

(Natalidad = Existencia).

IV. Confrontación y Conclusión

V. Bibliografía

 

Presentación y planteamiento 

A lo largo de la Historia muchos se han preguntado qué es lo que ha venido ha hacer el hombre en la tierra. Otros, por su parte, se han preguntado qué ha hecho el hombre con su vida, con su existencia. Por mi parte, yo me pregunto qué pasa con el hombre cuando se encuentra en el mundo. Es decir, cuál es el papel que éste juega dentro del micro-universo que es el este planeta. Digo, micro-universo, ya que cada persona, dentro de este mundo, tiene una concepción diferente del mundo, es decir, cada uno tenemos un mundo diferente –aunque el mismo-. Esto gracias a que somos diferentes, esto es, por la pluralidad que existe, ya sea por que todos somos diferentes y/o al mismo tiempo somos lo mismo, es decir, humanos pero con un “yo” particular. Y por otro lado, por el multiculturalismo que existe en el mundo. Por tanto, hacemos de este mundo un micro-universo.

            En este caso me he decidido a realizar un estudio sobre la existencia del hombre en el mundo. Por un lado, el estudio del Dasein de Heidegger, más concreto, el ser para la muerte y al mismo tiempo el concepto de Natalidad como principio de existencia en el pensamiento de Hannah Arendt, alumna de Heidegger. El objetivo es explicar la diferencia entre el concepto de muerte (de Heiddegger)  y el concepto de natalidad (de Arendt). Esto es importante para mi ya que en mi tesis expondré las diferncias entre ambos. Y al mismo tiempo puede servir de apoyo a compañeros de generaciones futuras que quieran entender “lo que Heidegger no dijo”.

            Parto de la hipótesis de Vicente Fatone respecto de este trabajo: Existir es ser un ser que se elige a sí mismo. El hombre, único existente, es el ser que elige su ser; es el ser que tiene que elegir a cada instante. Porque es elección de sí mismo, elige esto o aquello, y no puede no elegirlo. Así como es posibilidad y por eso tiene esta o aquella posibilidad determinada, de la misma manera es elección y hace esta o aquella elección determinada. Y lo que elige son sus posibilidades; y se elige proyectándose hacia esto o aquello. Toda la existencia es una elección constante; pero no es sólo elección la elección consciente y deliberada; nuestros impulsos más secretos, nuestras tendencias más oscuras, son, también, elección. El hombre, ser que se crea a sí mismo, se crea eligiéndose y eligiendo sus posibles; si no los eligiese, no se crearía a sí mismo, y sería creado por los posibles que actuarían sobre él desde fuera. Elegimos todo lo que somos, y somos eso que elegimos; y eso que elegimos lo elegimos creándolo, no escogiéndolo dentro de un juego ya dado de posibles.

Propuesta Heideggeriana: El Ser Para La Muerte 

El Existencialismo: 

El existencialismo lo que busca es encontrar al hombre como un ser en situación, es decir, es un ser cuya relación con lo circundante lo amarra y lo compromete. Es un ser comprometido. Su situación tiene límites inviolables los cuales no puede transgredir. Él es, en el punto en que esté, él mismo y nada más. El no puede ser otro aunque quiera haberlo sido o desee serlo en un futuro. Por ahora está ahí libre y comprometido, responsable y culpable. No podría imaginarme ser otro porque entonces ese otro no sería yo. No puedo no morirme, no puedo no sufrir, no puedo no luchar, no puedo no ser culpable, hablando de las situaciones últimas de que tratara Jaspers.

 

Del Existencialismo a Heidegger:

 

El principal representante de la filosofía de la existencia es Martín Heidegger[1]. Siendo para el hombre lo posible todo, o siendo el hombre un posible lleno de posibilidades es, sin embargo, la muerte el límite de éstas mismas posibilidades. La muerte es la última y definitiva posibilidad del hombre. La muerte es la existencia posible de la imposibilidad. Somos para la muerte. Para Heidegger, existir es ser para la muerte. Pero, ojo, al mismo tiempo hay que considerar a la muerte como una posibilidad de la imposibilidad por cuanto a los otros posibles los puedo certificar, ratificar, decir aquí están, mientras que a la muerte no.

En la obra Sein und Zeit el objetivo de Heidegger es elaborar una ontología capaz de determinar de manera adecuada el sentido del ser[2]. Ya no se trata de analizar aquel ente que busca vías de acceso al ser, sino que hay que centrarse en el ser mismo y en su autorrevelación, contrario al existencialismo. Pero ¿En qué ente hay que escudriñar el sentido del ser? La respuesta es clara, ya que el hombre, según Heidegger, es el ente que se plantea la demanda acerca del sentido del ser. “este ente que nosotros somos ya, siempre, y que tiene entre las demás posibilidades de ser la posibilidad de buscar, lo indica en el sentido de Ser-ahí (Dasein). Éste no es sólo el que plantea la pregunta sobre el sentido del ser, sino también el ente que no se deja reducir a la noción de Ser, con la simple presencia. Pero el Ser-ahí no es una mera presencia, ya que es justamente aquel ente para el cual las cosas están presentes. Por tanto, la existencia es el “modo de Ser del ser-ahí”[3].

El Dasein es el hombre, aquel ser que posibilita que el ser esté presente y pueda ser interpretado, pero no ha de entenderse como una cosa, sino como un poder-ser, como el lugar en el que se manifiestan y despliegan sus posibilidades. Este poder-ser que es el hombre está condicionado por la facticidad. El Dasein se despliega en el absurdo de lo dado, lugar que le preexiste desde siempre y desde el cual se proyecta irrevocablemente más allá de sí mismo, como forma de realizarse como proyecto: no es todavía lo que tiene que ser y ha de dejar de ser lo que ahora es; el hombre es una anticipación de sí mismo porque es un ser-en-el-mundo.

Somos existencia, pero podemos caer en dos tipo de ésta: 1) Existencia Autentica; 2) Existencia Inauténtica, que es lo mismo que la existencia Anónima. De la segunda puedo decir que el individuo está siempre en peligro de ser sumergido en el mundo de los objetos, ya que es arrojado a éste, en la rutina diaria, y en el convencional y superficial comportamiento de la multitud. Por el contrario, el sentimiento de temor (Angustia) lleva al individuo a una conciencia de la muerte y el último sin sentido de la vida. Por otro lado la existencia Auténtica es aquella en la que el hombre viendo que puede elegir de muchas posibilidades, no puede escapar de una, la muerte. Ésta es una posibilidad permanente, es la posibilidad de que todas las demás posibilidades se conviertan en imposibles. La muerte, en cuanto posibilidad, no le da al hombre nada para realizar, es la posibilidad de la imposibilidad de todo proyecto, y en consecuencia de toda existencia. Por lo tanto, la muerte prohíbe que nos quedemos en una situación determinada, muestra la nulidad de todo proyecto y fundamenta la historicidad de la existencia. La existencia auténtica es un ser para la muerte. Únicamente comprendemos la posibilidad de la existencia de la muerte como imposibilidad de la existencia, sólo si asumimos esta posibilidad mediante una decisión anticipadora, el hombre encuentra su auténtico ser[4]. La muerte libera de la dispersión en las posibilidades que se entrelazan por azar, de manera que las posibilidades efectivas, las que están situadas más allá de aquella que es insuperable (la muerte) pueden comprenderse y elegirse de una manera auténtica. 

El hombre es un decir inconcluso, un proyecto incompleto que debe asumir la muerte como fin radical. Estamos arrojados a un mundo que es nuestro espacio y posibilidad de realización y, por lo tanto, puede ser considerado un utensilio, un instrumento que utilizamos para realizarnos. En la medida en que nos servimos del mundo y lo instrumentalizamos para nuestras acciones y proyectos, creamos una relación con él que varía dependiendo no sólo de los condicionantes históricos y temporales, sino con cada individuo. El hombre crea mundo, hace mundo, dependiendo del uso y de los fines que lleve a cabo. (De esto hablaré más adelante cuando mencione e concepto de pasividad). 

 

 

Propuesta Arendtina: El hombre en la política.

(Natalidad=Existencia). 

            El concepto de Natalidad en Hannah Arendt se puede entender, si comprendemos primeramente el concepto de la vida, el cual se refiere al aspecto biológico de los seres humanos (seres que nacen, crecen, se reproducen y mueren); y esta sólo puede ser mantenida, ser continua, si existe en el hombre la Labor, ya que ésta es la dimensión de la actividad humana dedicada al mantenimiento de la vida, Arendt expondrá, en la obra La Condición Humana, que “la condición humana de la Labor es la vida misma[5]” Se trata, en otras palabras, del aspecto de la actividad de los hombres encaminado a conseguir, mantener y consumir los bienes indispensables para satisfacer las necesidades vitales. El fin de su fatiga y molestia sólo llega con la muerte.

            Para Arendt, la vida, que no es lo mismo que la existencia, comienza con la entrada en este mundo. Pero antes de la vida existe el nacimiento, Natalidad como le llamará Arendt, no es más que el inicio del individuo en este mundo. Pero nacer no significa que iniciamos en el camino, es parte de, pero no lo es en su totalidad. Es decir, de todo recién nacido se espera lo inesperado. Nacer es entrar a formar parte de un mundo que ya existía antes, nacer es aparecer, hacerse visible, por primera vez, ante los otros; entrar a formar parte de un mundo común[6]. Estar vivo, en este sentido, significa no poder resistirse a la autoexhibición para reafirmar la propia apariencia.

            La Natalidad, es pues, matriz de todas las acciones, acto de ruptura con el pasado mediante la introducción de algo nuevo en el continuum temporal de la naturaleza, en la vida cotidiana Mencionaba anteriormente que actuar es inaugurar, hacer aparecer por primera vez en público, añadir algo propio al mundo.

            En este sentido la Natalidad empieza a sufrir una transformación, con ayuda de la acción, ya nos sólo queda como inicio, ahora juega un papel muy importante dentro de la estancia del hombre en este mundo. Esto es, éste empieza a formar parte del mundo, empieza ha hacerse presente, empieza a decirle al mundo que es parte de él. Ya no es una simple presencia, ahora es una existencia, es decir es parte del mundo, ya que aporta a éste algo nuevo. Y al mismo tiempo se hace presente ante los demás, los hombres. En esto último Arendt, menciona que a todo recién llegado se le plantea una pregunta ¿Quién eres tú? Y éste comienza a tomar iniciativa, quien actúa no sólo cambia el mundo puesto que se halla siempre entre otros, comparte con ellos el mundo puesto que se halla siempre entre otros, comparte con ellos el mundo, sino que se cambia también a sí mismo, al revelar más acerca de lo que antes de actuar sabia de su propia identidad.

            Para Arendt la verdadera política, no puede ser más que democrática, pues es una condición de la existencia y del actuar del hombre. Actuar es sinónimo de libertad, y por ello de existencia. Pero este milagro sólo acontecen el espacio público y simétrico, en el ser-con-los-otros, cuando cada quien asume la pluralidad como una necesidad propia e irrenunciable. “El individuo en su aislamiento, nunca es libre; lo puede ser solamente si pisa el terreno de la polis y la actúa” porque sólo en la polis se conquista.

            Vivir, existir, es entonces para el hombre estar en medio de sus semejantes, en el seno de una polis e inter homines desciñere, dejar de estar entre los hombres es sinónimo de muerte (nótese que no digo que a vida del ermitaño no sea humana (o que este muerto) sino que queda fuera de la concepción de la vida activa que Arendt propone)[7]. El lugar de nacimiento de la política es el espacio entre los hombres, es decir, la política es esencialmente acción, puesta en relación, pero Arendt dice que estas relaciones no sólo pueden reducirse a las relaciones estrechas del trabajo. Por ejemplo, la misma vida del ermitaño en el desierto no podría concebirse sin la existencia de un mundo atestiguando la presencia de otros humanos.  

Confrontación y Conclusión:  

Para Arendt, El hecho decisivo que determina al hombre como ser concientemente rememorante es el nacimiento –o natalidad- es decir, haber entrado en este mundo a través del nacimiento; mientras el hecho decisivo que determina al ser humano como ser deseante es la muerte –o la mortalidad- dejar este mundo con la muerte. El temor a la muerte y la inadecuación de la vida son las fuentes del deseo, contrario al pensamiento de Heidegger; allá donde al contrario, la gratitud por la vida, que de algún modo nos ha sido dada –una vida que también nos es querida también en el sufrimiento- es la fuente de la memoria. Lo que, finalmente, calma el miedo a la muerte no es la esperanza ni el deseo, sino el recuerdo y la gratitud. “Da gracias por ser como eres, para que tu seas liberado de aquello que no quieres ser. Ya que tú quieres ser y no quieres ser miserable”. Por su lado, Heidegger pone a la muerte como la posibilidad más segura, “la única que puede ser” (esa es una expresión mía) y el hombre cuando se da cuenta de esto empieza a darse una vida auténtica. La diferencia entre ambos es que uno le da importancia al concepto de natalidad, como comienzo en el mundo, y el otro a la muerte, como comienzo de una verdadera existecia.

            Pero dejando a un lado las diferencias entre estos dos, entremos en las igualdades, es decir en las líneas en que Arendt y Heidegger coinciden. La primera de ellas es el concepto de masividad, “el hombre masa”[8], para ambos si el hombre (dasein en Heidegger) cae en esto, no tiene una verdadera adecuación el mundo, es decir, no existen posibilidades. Heidegger advierte de los peligros de la técnica. Cuando ésta menoscaba nuestra relación originaria con el ser y nos hunde en la facticidad de los entes, instrumentalizándonos a nosotros mismos y dejándonos atrapar por los propios objetos que hemos creado. Llegamos a lo que anteriormente he descrito con la existencia inauténtica. En Arendt, éste no se distingue de los otros, es decir no puede decir quién es él ante los demás. No se comprende a sí mismo, se confunde. No se distingue de los demás, cuando éste no muestra al mundo lo que ha hecho (y sólo lo puede hacer cuando la lexis y la praxis) y quiere hacer. Somos cliches –letras muertas- en el mundo. Por tanto, en ambos, aunque difieran en los conceptos principales, si esta existe en la vida del hombre no puede existir una verdadera existencia.

            Arendt retoma la centralidad y radicalidad del tiempo en el ser, pero con una dirección opuesta al de Heidegger, orientado hacia la experiencia futura de la muerte, mientras Arendt se interesa en el nacimiento. En Arendt el amor es un fenómeno de existencia temporal y esta perspectiva es influencia profunda recibida por Heidegger[9]. El tiempo esta relacionado entre Natalidad y Muerte, es decir, el espacio que existe entre ambas. Pero al igual que heidegger no se puede entender sin la historia (pasado auténtico) y el mundo, ya que no es aceptar pasivamente la historia (tradición) sino confiarnos a las posibilidades que nos ofrece la tradición, reviviendo las posibilidades del hombre que ya ha sido. Para Arendt sería comprender el mundo y su historia y agregar algo nuevo a este.

            En todas las obras, Arendt no deja oculto en ningún momento la gran influencia recibida por Heidegger por dos razones: como alumna y amante. Aunque como buen filósofo, ella, tiene que y al mismo tiempo completar lo que le falto, o más bien, lo que no tomo en cuenta, el autor en el cual se inspiró para desarrollar un pensamiento propio. Arendt no hizo otra cosa más que hacer lo mismo que Heidegger hizo con Husserl.

            Para concluir, en ambos, Arendt y Heidegger, el ser, Dasein y hombre, tienen potencialidades, son posibilidad dirá Heidegger, y si estas no son desarrolladas éste no se realiza. En Heidegger esta realización será, el ser para la muerte, es decir el hombre que descubre su finitud y se impide el aprisionamiento de las posibilidades mundanas y en Arendt el hombre es pleno cuando entra en el campo de la política, ya que ahí es cuando él le dice al mundo quién es.

Bibliografía: 

REALE Giovanni-ANTISERI Dario, Historia del Pensamiento filosófico y científico Tomo III “Del Romanticismo hasta hoy, “Martín Heidegger: de la fenomenología al existencialismo”, Herder, Barcelona 19982a.

ARENT Hannah, La condición Humana, Paidós, Barcelona, 1992.

_____________, De la historia a la acción, Paidos, Barcelona, 1995.

 


[1] REALE Giovanni-ANTISERI Dario, Historia del Pensamiento filosófico y científico Tomo III “Del Romanticismo hasta hoy, “Martín Heidegger: de la fenomenología al existencialismo”, Herder, Barcelona 19982a ed, p. 517.

[2] Ibíd, p. 518.

[3] Ibidem.

[4] Ibid, Pp. 521-522.

[5] ARENDT Hannah, La Condición Humana, Paidós, Barcelona, 1992, p. 17.

[6] Mundo, para Arendt,  es construcción del hombre, esto es, diferente al concepto de “planeta tierra”,  pues,  diferente, al pricipium, como le llama Agustín, creación de Dios, el mundo actual, con la modernidad es transformado, el hombre a puesto y creado cosas que ya nos son  naturales, es decir, artificiales. Para Arendt, con la “acción” nos insertamos en mundo donde ya están presentes otros. De ahí que Arendt recurra a la categoría de Natalidad para dar cuenta de esta dimensión.

[7] Para mayor explicación, véase, op. cit. H.A. La condición humana “expresión de la vida activa”, Pp.21- sigs.

[8] Pero aunque sean semejantes existe una diferencia, esto gracias a que existen los contrarios, es decir la muerte y la natalidad. En Marx, se llamará enajenamiento.

[9] Aunque Arendt, llama al Dasein un ser egoísta, es decir, la separación de todos sus semejantes, aunque el Dasein de Heidegger, sea un ser en el mundo, un estar con los otros. 

Autor: Adelfo Alejandro Roque cruz.

Currículum:

 

Estudiante de Filosofía en El Instituto de Formación Filosófica Intercongregacional de México. (IFFIM).

 

Actualmente Esta realizando su tesis Llamada “El concepto de acción en el Pensamiento de Hannah Arendt (Confrontación con la Globalización)”.

 

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