|
Categorias
|
Cooperativas de Vivienda
La
vivienda es una condición del ser (Aristóteles). (Del latín: “vivienda”, f. de vivendus, p.f. de vivere, vivir; morada, habitación.) Todos
sabemos que los acontecimientos humanos esenciales y sobresalientes, suceden y
precisan del ámbito de una casa, de un hogar y por todo eso, nuestro
articulo 14 bis de la Constitución Nacional, garantiza el acceso a una
vivienda digna. Ahora
bien, después de las transformaciones impulsadas en la década de los 90’,
orientadas por un neoliberalismo -sin fisuras- al mercado, la expectativa de
mitigación de los costos sociales producidos por aquellas,
se ha visto frustrada. Las
políticas nacionales han hecho de Argentina una oportunidad para el mundo,
antes que para el país y su gente. El acelerado y oscuro proceso de
privatizaciones, la apertura ilimitada de la economía, la debilidad de los
organismos reguladores y la concomitante deconstrucción del aparato
productivo que resultó de esas políticas, con su secuela de destrucción del
empleo, de las pymes y de un creciente déficit habitacional,
ha dejado a buena parte de la comunidad nacional, poco menos, a la
intemperie (Informe PNUD 2002).- Innumerables
personas con su grupo familiar, no pueden satisfacer sus necesidades físicas básicas
y consecuentemente, carecen de vivienda propia. Así
pues, cómo podemos promover la familia (Art. 14 bis última parte C.N.), el
desarrollo humano (Art. 75 inc. 19 C.N.), la producción, el crecimiento y el
bienestar general (Arts. 14, 20, 25, 41, 75 y cc. C.N.), sin promover de modo
privilegiado o simultáneamente, complejos habitacionales suficientes,
adecuados, razonables y decorosos. Por
ello nos parecen tan oportunas y apropiadas las conclusiones del enfoque
desarrollado por Amartya SEN que se puede resumir en: transformar
los derechos en capacidades. En
efecto, desde una perspectiva antropocéntrica del desarrollo humano, el
crecimiento económico no es un fin sino un medio para acrecentar capacidades
humanas en salud, educación, vivienda, calidad de vida; en suma, para ampliar
las libertades de elegir el tipo de vida que mujeres y hombres quieren vivir, de
acuerdo con sus necesidades, valores y proyectos. Esto
es, la expansión de las libertades
sustantivas que debe darse en nuestro país y que están vinculadas con el logro
de capacidades de sus ciudadanos y la distribución equitativa de oportunidades,
debe traducirse efectiva y concretamente en brindar, a cada individuo, a cada
ciudadano, una oportunidad razonable de llevar una vida productiva y creativa,
conforme necesidades e intereses propios. A
propósito, es toda una buena noticia, casi una curiosidad que, Argentina sea un
país que crece a tasas fenomenales, aumente sus reservas,
logre un balance comercial exterior favorable y gaste menos de lo que
recauda” (The Wall Street Journal, 23/12/04). No
obstante, la creación de nuevos empleos genuinos y la construcción de
viviendas, no demuestran igual perfomance y esto último es disfuncional
a la observación de Ralph Dahrendorf en cuanto sostiene que la generación de
riqueza, la cohesión social y la libertad política son la clave de todo
proyecto realista de bienestar social y su objetivo más ambicioso. En orden a cohesionar lo
social y lograr el bien común, es imprescindible que consigamos un Estado
Nacional que sea garante institucional, facilitador de derechos esenciales y no
un espacio para la apropiación de dadivas o sobresueldos que contribuyeron
enormemente a hacer de ésta, una sociedad cada vez más escindida entre débiles
y poderosos, entre quienes acceden a la justicia y quienes quedan excluidos de
las garantías de los derechos civiles y sociales. En
esa perspectiva, los notables índices macroeconómicos de la administración
Kirchner no son acompañados de renovación urbana, de planeamiento y construcción
de viviendas que contemplen las tendencias demográficas pero, fundamentalmente,
el reparto equitativo y federal del crecimiento. La
cooperativa de vivienda auténtica, constituye una experiencia singular para el
desarrollo del conjunto social, es un fuerte aporte para amplios
segmentos de la sociedad en orden a resolver satisfactoriamente el déficit
habitacional, segmentos generalmente sin acceso a los créditos ni a la tierra
en forma individual. Un serio sistema cooperativo de viviendas es una metodología de previsión y seguridad en el futuro, porque al adquirir la propiedad de sus viviendas, de su hogar y del entorno, le garantiza un alojamiento y un techo de por vida. Más
aún, crea un genuino patrimonio familiar, fruto del esfuerzo propio, la ayuda
mutua y, normalmente, del ahorro
realizado en los años de mayor actividad. A
modo conclusivo, es más que necesario y un grave deber de los funcionarios
respectivos, el instrumentar políticas
de Estado en materia de vivienda para suministrar crédito, servicios técnicos,
edilicios, de urbanización, de gestión, de simplificación administrativa y de
asesoramiento en todos los aspectos citados así como sobre características
constructivas, jurídicas, fiscales, contables, tributarios, paisajísticos,
etc.. El
asunto es trascendente porque, desde el punto de vista material, el problema de
la vivienda no será remediado en el corto plazo. Si a esto añadimos el
envejecimiento del patrimonio inmobiliario, la elevación del nivel de vida que
explica y predice exigencias de mejores calidades y confort, las migraciones del
campo a la ciudad, el crecimiento de la población, la urbanización del campo
entre otros ítem, en suma, todo ello, permite visualizar una creciente demanda
de viviendas en general y económicas en particular. El
cooperativismo en este aspecto -complementariamente con sólidas políticas de
estado y empresas con clara responsabilidad social-, es un camino cierto para
acceder a la vivienda y por eso se puede ratificar la afirmación de que el
cooperativismo es un instrumento válido para servir al hombre y a la sociedad,
pero demandando y obteniendo del hombre su aportación e integración en él. Adicionalmente,
se atraerán inversiones, se crearán fuentes de trabajo, se dinamizará el
consumo, se reactivará la economía y el bienestar. La cooperación, en su raíz, no es más que
una inclinación natural, una dimensión lógica de la persona humana. Finalmente, la enorme demanda de viviendas existente en nuestro país, puede encontrar también, en genuinas y neutrales cooperativas de vivienda -como en su tiempo lo fuera el Hogar Obrero y actualmente Horizonte-, una de las respuestas posibles que resuelva favorablemente el sueño de la casa propia para tantas familias argentinas.
Articulos relacionados:
|
