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¿Quiénes descontrolaron el barómetro? ¿En que quedó el protocolo de Kioto?
En 1988, en Toronto (Canadá) se celebró la “Conferencia de Toronto” sobre cambios en la atmósfera. Aquella fue la primera reunión de más alto nivel, donde científicos y políticos, discutieron sobre las medidas a tomar para combatir el cambio climático.
De hecho, durante dicha Conferencia,
los países industrializados se comprometieron a reducir voluntariamente las
emisiones del CO2 un 20% para este año 2005 que vivimos , hecho que se conoció
como el “Objetivo Toronto”. Los países de la ONU, eligieron 300 científicos, considerados los mejores de ese tiempo, para conformar el “Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático” (IPCC), con el objetivo de revisar e informar sobre los últimos acontecimientos científicos, impactos y soluciones al cambio climático.
El Panel (IPCC) hace público el
primer informe de evaluación en la reunión realizada en 1990
en Sudsvall (Suecia), indicando la necesidad de reducir las emisiones de
CO2 en un 60-80% sobre los niveles de ese año; denuncia basada en las
evidencias encontradas, hecho que provoca de inmediato la negociación del “Convenio
marco sobre cambio climático de la ONU”. Pocos
meses después, se realiza una segunda conferencia en Ginebra (Suiza), tomando
relevancia el informe presentado anteriormente para hacer frente de manera
global y sin dilación al grave problema climático . LA DECLARACIÓN POLÍTICA
En esta reunión cumbre de Ginebra se
reafirma en que “. . . . existen amenazas de daños serios o irreversibles y la
falta de completa certidumbre científica no debe dar razón para posponer
medidas para prevenir tal degradación medioambiental”; . . . . acordando que
el objetivo final debería ser estabilizar las concentraciones de gases
de efecto invernadero a un nivel que prevenga las interferencias antropogenias
con el clima”.
La Resolución 45/212 de la ONU,
estableció que el Comité Negociador, aceptó lo
acordado en Kioto y, anunció, que respaldado
por la Asamblea General ,
desarrollara negociaciones entre los países
-fundamentalmente industrializados-
con el objeto de llegar a tiempo a la “Cumbre de la Tierra”, que se realizaría en
1992 en Río de Janeiro, oportunidad que dio motivo para declarar en vigor la
UNFCCC, abriéndose el período para
la adhesión de todos los países.
A partir de esa “Cumbre
de la Tierra” (Río de
Janeiro,1992), los gobiernos de los
países industrializados -de
Europa, Asia, Iberoamérica, Africa, India)
comenzaron a colaborar intensamente, a negociar estilos de nueva industrialización que permitieran reducir las
emisiones del CO2 sobre los niveles de 1990 para este año 2005.
Los
resultados, evidentemente, no fueron ni son
satisfactorios.
El “Imperio” (EE:UU:) se
negó a firmar el Acuerdo de Río,
el Protocolo de Kioto y, anunció al mundo, soberbiamente,
que :”su posición de
lograr la estabilización de sus emisiones sobre los niveles de 1990 quedaron
fijados por Washington para el 2010 y una reducción de 5% para el 2015”.
LA SITUACIÓN SIGUE INVARIABLELuego de cambios de ideas de los científicos y, fundamentalmente los políticos que poco saben del tema, luego de las reuniones realizadas en Argentina (1998), Holanda (2000), Alemania (2001); en Marrakech (Marruecos) se logró, finalmente, redactar un texto legal donde se recogieron los compromisos favorables anunciados por muchos países, aunque quedan sin resolver -hasta hoy- determinados aspectos que siguen estructurándose, lentamente, conforme lo resuelto y fijado en el Protocolo de Kioto. La administración primera del Presidente George Walkers Bush -más preocupado por la estabilidad económica de su “establishemente” de las industrias bélicas- (“el tema es el “ eje del terror”)- decidió no ratificar el Protocolo de Kioto, y conforme información de “Greenpeace”, los negociadores de Washington encabezaron un grupo compuesto fundamentalmente por Australia, Canadá, Japón, Nueva Zelanda y Rusia para “dinamitar el acuerdo”. JAQUE AL
REY
El pasado mes de octubre 2004, la Duma rusa (parlamento) aprobó el Protocolo de Kioto y, con su firma permitió con 334 votos a favor y 73 en contra, el paso decisivo para la entrada en vigor del tratado internacional, mediante el cual los países firmantes se comprometen a reducir las emisiones de los denominados “gases de efecto invernadero” a partir del corriente año. Analistas de la política rusa, consideran que el Protocolo ha dividido a la clase política rusa: a) entre quienes consideran que su ratificación por el Senado (que aún resta) , permitirá una aluvión de inversiones directas; y b) por otro lado, aseguran que hipotecará su futuro crecimiento económico. El Presidente Vladimir Putin es un ferviente partidario de aceptar el Protocolo de Kioto, ya que en diversas oportunidades ha defendido públicamente las ventajas de su aprobación. En tanto, la Comunidad Europea, viene desarrollando una serie de directivas con el objetivo de comenzar a reducir sus emisiones globales y estar todo el espacio europeo -cada vez más ampliado- preparado para la entrada en vigor de este Protocolo, tan necesario como urgente.
Su aprobación
-con el voto de Rusia- quedó
aprobado y en vigor, por
lo cual en el mínimo en un
plazo de 90 días comience a
ser practicado. Un largo debate que
la sociedad mundial viene preocupándose desde 1987 cuando se redactó el Protocolo
de Kioto. ¿Será
definitivo?
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