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El empresario en apuros
Correr para cubrir una cuenta
bancaria, tratar de ponerse en contacto para superar un problema con un cliente,
problemas con organismos estatales, correr hacia un lado y hacia otro, conseguir
fondos, corrigiendo productos, atendiendo quejas o pagando multas, esta es la
vida diaria de un empresario en apuros. La
característica de su manera de operar es mediante la reacción, o sea
reaccionando ante los imprevistos y cambios, cuando lo mejor es actuar de manera
predictiva, lo cual implica predecir los cambios y adelantarse a los mismos. Hoy
ya ello no basta para ser un empresario de éxito. Para lograr ser exitoso se
requiere ser proactivo, o sea no sólo adelantarse a los cambios y sucesos, sino
provocarlos. Una
eficaz labor administrativa burocrática no es suficiente, pues no sólo debe
contarse con información, sino además saber interpretarla y hacer un uso
competitivo de ella, generando tácticas y estrategias destinadas a la mejora
continua de los distintos parámetros organizacionales. Ordenar,
planificar y prevenir los acontecimientos no sólo impedirán la generación de
sobresaltos en la vida del empresario, sino que le dará a éste suficiente
tiempo para pensar estratégicamente, vislumbrando y analizando sus fortalezas y
debilidades, como las oportunidades y amenazas generadas en el entorno. Concentrarse
en dar solución diaria a los problemas a medida de que ellos van produciéndose
le quitan espacio y tiempo para contemplar los cambios que se producen y actuar
en consecuencia. Como
en el relato de la rana que chapucea en el agua mientras esta aumenta de
temperatura, el empresario se cuece en su propio trajinar diario sin darse
cuenta a tiempo de los peligros que recaen sobre su empresa. Por
lo pronto, administrar mejor el tiempo y concentrarse en el análisis y solución
de los pocos vitales en lugar de los muchos triviales es un primer paso
importante a dar. Una
segunda cuestión es el aprendizaje de una metodología de resolución de
problemas y toma de decisiones que haga más eficaz y eficiente la administración
de sus negocios. Mejorar
rápidamente su sistema de información es fundamental, ya que ello le ha de
permitir detectar a tiempo los problemas, adoptar mejores decisiones y crear
estrategias exitosas. La
evaluación de sus paradigmas le permitirá al empresario tirar por la borda
aquellos conceptos y metodologías de trabajos que ya no son útiles ante las
nuevas circunstancias. Para ello es que deberá proceder sistemáticamente a la
reconceptualización de su negocio, mejorando de manera continua sus procesos,
actividades, productos, y servicios. La
planificación, la presupuestación, la proyección del cash flow, y un eficaz
control de gestión, acompañado y apoyado en un Cuadro de Mando Integral hacen
no sólo más plausible la dura tarea de sacar adelante un negocio, sino además
le da más seguridad, confianza y capacidad de generar un mayor valor agregado. En
otra arista de la gestión empresaria, la capacidad de delegar tareas
conjuntamente con una mejor administración de un recurso tan valioso como lo es
el tiempo, conforman cuestiones a las cuales el empresario deberá prestar un máximo
de atención.
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