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Elementos esenciales para enfrentar el problema de la farmacodependencia
Resumen
El
abuso de sustancias constituye un problema actual. Es probable que el promedio
de los médicos y enfermeros atiendan muchos pacientes que muestran
complicaciones conductuales o médicas por el uso ilícito ó licito de drogas,
pero con frecuencia no se reconocen la relación de los síntomas con la droga,
debido a que al principio los pacientes rara vez se parecen al estereotipo de
toxicómanos. La farmacodependencia es una enfermedad más,
que todo profesional de la salud
debe conocer. Se debe tener presente no solo al paciente, sino también el
sufrimiento intenso de todas las personas cercanas al drogadicto sobre todo en
las fases avanzadas de la enfermedad. El tratamiento del paciente adicto no
tiene que ser necesariamente voluntario para que sea efectivo, y generalmente no
será fácil porque se caracteriza por las recaídas. La recuperación de la
drogadicción puede ser a largo plazo y requiere múltiples tratamientos. Las
recaídas deben ser analizadas profundamente y obtener nuevos conocimientos y
recursos para seguir adelante. Palabras
claves: farmacodependencia, drogas, abstinencia. Índice
Introducción
El
abuso de sustancias constituye un problema actual. Es probable que el promedio
de los médicos y enfermeros atiendan muchos pacientes que muestran
complicaciones conductuales o médicas por el uso ilícito ó licito de drogas,
pero con frecuencia no se reconocen la relación de los síntomas con la droga,
debido a que al principio los pacientes rara vez se parecen al estereotipo de
toxicómanos. La
prevalencia del consumo de marihuana, alcohol y cocaína es mayor en hombres que
en mujeres. Los hombres tienden a obtener drogas ilícitas, mientras que las
mujeres abusan de drogas prescritas. Los adolescentes tienden al uso del
alcohol, sin embargo menos del 1% de estos tienen verdadera dependencia a estas
sustancias (1). Sobre
las drogas existen mitos, que conducen a su consumo, como son (2): §
Las
drogas mejoran la actividad sexual. §
Las
drogas mejoran los problemas nerviosos. §
Las
drogas mejoran la personalidad. §
Las
drogas son estimulantes. §
Las
drogas normalizan la presión arterial. Pero
realmente las drogas tienen efectos negativos sobre la vida sexual por
mecanismos nerviosos, circulatorios, hormonales y psicológicos; además del
riesgo de contraer enfermedades como el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida
(SIDA) debido a la mala selección de la pareja cuando se esta bajo el efecto
del toxico y los efectos sobre la descendencia. Las drogas desencadenan muchas
enfermedades siquiátricas severas, que de otra forma no se hubiesen manifestado
en el transcurso de la vida, predisponen a enfermedades siquiátricas tan graves
como el delirium tremen en los alcohólicos, las psicosis paranoides severas en
los consumidores de anfetaminas, cocaínas y otras drogas, severas depresiones
con alto riesgo suicida por efecto de rebote con estas drogas o por acción
directa. Estas substancias afectan la conciencia de las personas deteriorando
con su uso prolongado la personalidad. La mayoría de las drogas son depresoras
por su acción directa, el resto de las drogas producen breves efectos
estimulantes que cuando terminan dan paso a la llamada depresión de rebote,
responsable de muchos suicidios. La Hipertensión arterial (HTA), el Infarto
agudo del miocardio (IMA), las hemorragias y trombosis cerebrales, son
complicaciones muy frecuentes y constituyen junto con la cirrosis hepática las
causas de muerte más típica en los toxicómanos. Desarrollo
Términos básicos
Antes
de referirnos a la farmacodependencia debemos mencionar que existen términos
equivalentes como: toxicomanía, drogadicciones, abuso de sustancias, entre
otros; además deben quedar claros
algunos términos básicos: §
Drogas:
substancias naturales o sintéticas, médicas o no médicas, legales o ilegales,
que tienen efecto sobre las funciones psíquicas, determinan tolerancia y
dependencia y cuyo uso excesivo y/o prolongado trae consigo notables efectos
perjudiciales tanto sociales como psicológicas. §
Dependencia:
fenómeno que se refiere al grado de esclavitud progresiva que se establece con
el consumo mantenido de un toxico y se expresa en la práctica en que el sujeto
pierde libertad de decisión frente al tóxico en cuestión. El individuo es
incapaz de detenerse cuando inicia el consumo, le resulta casi imposible dejar
de consumir el tóxico y lo necesita como “apoyo” para enfrentar las
responsabilidades cotidianas. §
Habituación
ó dependencia psíquica: tendencia a continuar utilizando una droga o fármaco,
cuya interrupción voluntaria o forzosa, produce sufrimiento psíquico pero en
principio ninguna enfermedad orgánica. §
Adicción
ó dependencia física: situación en la que la interrupción del consumo del fármaco
o droga además de sufrimiento psíquico, desencadena una serie de síntomas y
signos orgánicos que reciben el nombre de abstinencia. §
Abstinencia:
conjunto de síntomas que se presentan en usuarios regulares quienes suspenden
bruscamente el uso de la droga. Este fenómeno se presenta en etapas tardías de
la farmacodependencia, sin embargo hay que estar alerta a los signos iniciales
de dependencia como son, la preocupación por adquirir la droga, descuido de
actividades constructivas y trastornos en el funcionamiento social. §
Tolerancia:
capacidad del organismo para adaptarse a los efectos de un fármaco o droga de
manera que la misma dosis tiene progresivamente un efecto menor, es preciso ir
aumentando la dosis para mantener los mismos efectos. §
Tolerancia
cruzada: una condición que existe entre una droga y sus congéneres, cuando la
tolerancia de una trae como resultado tolerancia para las otras, y se necesita
también incrementar la dosis de estas sustancias. §
Congéneres:
sustancias con una acción similar o igual. §
Toxicómano
pasivo: son personas cercanas al toxicómano que sufren esta situación de forma
más intensa que el propio paciente, que en fases avanzadas de la enfermedad
llega a ser notable; como el alcohólico pasivo, el cocainómano pasivo, entre
otros. Factores etiológicos
Los
factores etiológicos que determinan el abuso del consumo de sustancias están
dados por la vinculación de factores bio-psico-sociales: vulnerabilidad genética,
estresores sociales, condiciones socioeconómicas y culturales, problemas psiquiátricos
y características de personalidad. En
el toxicómano es frecuente la valoración de diferentes complejos, como el
complejo de inferioridad. Otras veces, se trata de sentimientos transitorios de
igual contenido que los complejos, pero a diferencia de ellos, más que causa
resultan consecuencias de la toxicomanía y están mucho menos arraigadas a la
personalidad. Frecuentemente
vinculadas a las toxicomanías se encuentra la timidez y la inseguridad,
sentimientos relacionados y en cierto grado presentes en todas las personas
aunque algunas las manejan mejor que otras. Por
ejemplo en el alcoholismo existen características de la personalidad comunes en
estos pacientes como son rasgos esquizoides
(aislamiento, soledad, vergüenza), depresión, dependencia, impulsos
hostiles y autodestructivos e inmadurez sexual, existen con frecuencia
antecedentes de hogar roto y relaciones tormentosas con sus padres; hay autores
que plantean la necesidad de una predisposición genética o bioquímica para
que se presente el alcoholismo y algunos datos sugieren que las personas que
llegan a hacerse alcohólicos tienen un umbral mayor para los efectos del
alcohol sobre el SNC. Los
médicos pueden contribuir involuntariamente al consumo dañino de sustancias
psicoactivas al prescribirlas demasiado a la ligera a pacientes con problemas de
angustia o al caer en las trampas de pacientes manipuladores. Patrones de abuso
En
un pequeño grupo de pacientes la farmacodependencia se establece cuando se
prescriben algunos medicamentos para tratar determinadas situaciones patológicas,
pero en la mayoría de los casos de adicción a fármacos se debe al empleo no
terapéutico de estas sustancias, buscando primariamente sensaciones placenteras
o cambios en la percepción de la realidad y en el comportamiento. En
algunas culturas se acepta el consumo de determinadas drogas siempre que no se
rebasen los límites establecidos. Estos límites no suelen producir daños
excesivamente graves al consumidor. Los problemas surgen cuando se rebasan estos
límites o cuando la droga sale de su territorio cultural tradicional. Mecanismo de acción
Los
efectos de la mayoría de estas drogas esta dado por que actúan a nivel de los
neurotransmisores afectando la transmisión del impulso nervioso, por ejemplo
tenemos: §
El
alcohol interactúa con el receptor del Ácido gamma amino butírico(GABA), que
es el principal neurotransmisor inhibidor central, el receptor del glutamato, de
N-Methyl-D-Aspartato y otros neurotransmisores pueden mediar algunos efectos
causados por el alcohol. §
Los
cannabinoides actúan mediante receptores específicos, hasta el momento se han
descrito dos tipos el CB1 y CB2. §
La
cocaína inhibe la recaptación de noradrenalina, dopamina y serotonina, por lo
que puede dar efectos centrales y periféricos. §
La
nicotina estimula la liberación de noradrenalina del sistema nervioso simpático
y acetilcolina del sistema nervioso parasimpático. §
Las
anfetaminas modifican los receptores para noradrenalina, serotonina y dopamina. §
Los
opioides actúan sobre receptores específicos distribuidos en todos los
sistemas de órganos mayores. La potencia de las diferentes drogas depende de la
afinidad a los receptores y de su metabolismo. Las
propiedades de refuerzo de las drogas se relaciona con su capacidad para
incrementar las concentraciones de neurotransmisores en zonas criticas del encéfalo.
La cocaína, anfetaminas, etanol, opiodes y nicotina aumentan con toda
claridad las concentraciones de dopamina del liquido extracelular en la región
del núcleo accumbens. En contraste las drogas que bloquean los receptores de
dopamina por lo general producen malas sensaciones; es decir, efectos disforicos.
A pesar de las observaciones correlativas firmes, no se ha podido establecer
causa entre la dopamina y la euforia y la disforia, y otros datos ponen de
relieve funciones adicionales de mecanismos noradrenérgicos, serotoninérgicos,
opiodérgicos y gabaérgicos para mediar
las propiedades de refuerzo de las diversas sustancias (3). Clasificación de las drogas
Las
drogas relacionadas con la farmacodependencia se han clasificado según las
manifestaciones clínicas (realizada por Chacoult en 1971): DEPRESORAS
DE LA ACTIVIDAD DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL (SNC). §
Alcohol. §
Ansiolíticos
e hipnóticos, por ej. Barbitúricos, benzodiacepinas y meprobamato. §
Analgésicos
narcóticos, por ej. Morfina, codeína, heroína y meperidina. §
Antipsicoticos,
por ej. Tranquilizantes mayores, levopromacina y trifluoperacina. §
Otros,
por ej. Bromuros y antihistamínicos.
ESTIMULANTES DE LA ACTIVIDAD DEL SNC. §
Estimulantes
de la vigilia, por ej. Anfetaminas, cocaínas, cafeína, nicotina. §
Estimulantes
del humor, por ej. imipramina, amitriptilina. PERTURBADORES
DE LA ACTIVIDAD DEL SNC. §
Alucinógenos,
por ej. dietilamida del ácido lisérgico (LSD). §
Derivados
del cannabis, por ej. marihuana y haschisch. §
Inhalantes,
por ej. Benceno, tolueno, acetona, nafta y éter. §
anticolinérgicos,
por ej. Atropina y escopolamina. OTROS. §
Drogas
por diseño y esteroides anabólicos. Depresores de la actividad del Sistema Nervioso Central (4, 5)
ETANOL
O ALCOHOL ETILICO Es
una de las sustancias psicoactivas mas consumidas en el mundo, se considera que
abre las puertas al consumo de otras drogas. El único competidor contemporáneo
es la cafeína. Muchas
personas no lo ven como una droga, aunque hay muchos problemas asociados con el
abuso del alcohol, hay beneficios positivos con el consumo de bajo a moderado. El
alcohol puede ser utilizado como astringente, antiséptico, desinfectante, es un
solvente y un preservante de muchas formulaciones de drogas. El alcohol etílico
al 80% puede ser usado para aliviar el dolor asociado con neuralgias severas, la
estimulación del apetito puede ser beneficioso en personas con anorexia y otros
usos no recomendados porque es difícil mantener los limites de consumo
indicados. Efectos
agudos
Los
efectos del alcohol dependen de la cantidad consumida y el numero de años
durante el cual ha sido consumido. Los efectos del alcohol son el SNC,
inicialmente deprime sistemas inhibidores de la formación reticular,
manifestando el individuo una aparente estimulación (estado de euforia). Luego,
cuando se afecta el sistema activador reticular disminuye la capacidad de
atender y procesar la información sensorial que llega simultáneamente desde
fuentes diversas, se presenta somnolencia, confusión, como, depresión
respiratoria e hipotensión e incluso muerte si la dosis ha sido excesiva. Efectos
crónicos §
Tracto
Gastrointestinal (TGI): pequeñas cantidades de alcohol incrementan la secreción
salivar y la producción ácida gástrica, sin embargo grandes cantidades de
alcohol inhiben la secreción ácida gástrica y la actividad de prostaglandinas
lo cual contribuye al riesgo de gastritis. El consumo regular de alcohol irrita
el TGI, precipitando inflamación del esófago, estomago y duodeno. §
Hígado:
hepatitis alcohólica y cirrosis que puede dar lugar a hipertensión portal y
varices esofágicas. §
Páncreas:
la pancreatitis aguda y crónica asociadas al consumo severo de alcohol. §
Sistema
hematopoyético: anemia resultado del déficit nutricional y el sangramiento,
esplenomegalia que produce pancitopenia. El abuso del alcohol causa trastornos
del metabolismo del hierro, lo cual contribuye al riesgo de anemia
sideroblastica y hemosiderosis, la anemia por déficit de hierro es común y
esta dada por una dieta deficiente en hierro. §
Nutrición:
la malnutrición de los pacientes esta dada especialmente por deficiencias de
tiamina (B12), piridoxina (B6), ácido fólico (B9),
cianocobalamina (B12), niacina, hierro, ácido ascórbico y vitamina
A, D, y K. La combinación de deficiencia de proteínas y una deficiencia de
Zinc puede resultar en ceguera nocturna y susceptibilidad a la infección. Solo
grandes cantidades de alcohol suprimen el apetito complicando los problemas
nutricionales. §
Enfermedades
de transmisión sexual (ETS): incluida SIDA, por el efecto desinhibidor del
alcohol. §
Cáncer:
el consumo excesivo de alcohol incrementa claramente el riesgo de cáncer de
lengua, boca, orofaringe, esófago e hígado por irritación crónica de la
membrana mucosa. La incidencia de cáncer aumenta en los individuos fumadores,
hay evidencias que sugieren que el alcohol puede actuar como inmunosupresor,
siendo un cofactor en el desarrollo del cáncer. §
Endocrino:
el alcohol suprime la secreción de la hormona antidiurética, el efecto es un
incremento en la eliminación de orina y el riesgo a la deshidratación. Con el
uso prolongado se presenta hipoparatiroidismo. La hipoglucemia por interferir
con la gluconeogenesis. Los efectos en la producción de hormonas sexuales
resultan en disminución de la fertilidad, impotencia y amenorrea. El mecanismo
regulador de la temperatura corporal también es afectado. El síndrome pseudo-cushing’s
esta asociado con la estimulación inducida por alcohol sobre la hormona
adrenocorticotropica. §
Sistema
osteomioarticular (SOMA): La hipocalcemia es particularmente responsable de la
osteoporosis y fracturas en alcohólicos. Algunas evidencias sugieren que el
alcohol puede lesionar el músculo esquelético. La miopatia alcohólica es un síndrome
de necrosis muscular que varia grandemente en severidad, la presentación
inicial va desde asintomático, transitoria elevación de una fracción
especifica de la creatinina hasta franca rabdomiolisis (desintegración del músculo
estriado con eliminación de mioglobina en la orina). §
Síndrome
alcohólico fetal: caracterizado por fisuras palpebrales cortas, hipoplasia
maxilar y mandibular, microcefalia, retraso en el crecimiento y otras
malformaciones mayores y menores que aparecen variablemente. Se asocia a
deficiencia mental y a otros trastornos de la conducta como hiperactividad y
dificultades en el aprendizaje. §
Complicaciones
poco frecuentes: la degeneración cerebelosa caracterizada por ataxia postural y
de marcha que evoluciona en el plazo de semanas o meses, pero puede instaurarse
de forma aguda. La enfermedad de marchiafava-bignami consistente en la
desmielinizacion del cuerpo calloso en alcohólicos crónicos que se manifiesta
por agitación, confusión, demencia progresiva y signo de afectación frontal,
algunos pacientes se recuperan en varios meses, otros pueden presentar
convulsiones y coma precediendo a la muerte. La intoxicación patológica
caracterizada por movimientos automáticos repetitivos, excitación extrema,
conducta irracionalmente agresiva tras la ingesta de una cantidad de alcohol
relativamente pequeña, el episodio puede durar minutos u horas y va seguido de
sueño prolongado con amnesia de lo sucedido al despertar. §
Tolerancia:
los alcohólicos presentan tolerancia a los efectos de otros depresores del SNC
como los barbitúricos, hipnóticos no barbitúricos y benzodiacepinas (BZD). §
Síndrome
de abstinencia: en alcohólicos el SNC parece adaptarse a su exposición crónica,
al aumentar la actividad de mecanismos neuronales que contrarrestan los efectos
depresores del alcohol. Cuando se interrumpe o se reduce súbitamente, estos
mecanismos neuronales estimuladores pierden la restricción etílica y se
presenta un síndrome de supresión del etanol. La abstinencia al alcohol
comienza de 12 a 48 horas después de interrumpir la ingestión, si es ligera o
moderada se caracteriza por temblor distal matinal, inquietud, agitación e
insomnio. En la abstinencia severa aparecen las convulsiones, alucinaciones y
delirium tremens, este es un cuadro grave y con una alta mortalidad
caracterizado por alucinaciones visuales, confusión, desorientación, fiebre e
hiperactividad autonómica (sudoración, taquicardia, midriasis, piloerección e
hipertensión). Los
medicamentos utilizados para tratar la abstinencia alcohólica tienen efectos
farmacológicos similares a los del alcohol, sobre todo los que tienen
tolerancia cruzada. Sin embargo hay pacientes desintoxicados sin fármacos
cuando presentan el apoyo psicológico adecuado. Las
benzodiacepinas son el pilar de la terapia, las de acción prolongada (por ej.
clorodiazepoxido y diazepam) necesitan una administración menos frecuente y
cuando se va reduciendo la dosis disminuye la concentración plasmática baja de
forma mas paulatina, en caso de hepatopatía notable es preferible una
benzodiacepina de acción corta (loracepam)
u otras metabolizadas por glucoronizacion (oxacepam). Se debe tener precaución
con el uso de BZD pues causan intoxicación, dependencia física y síndrome de
abstinencia en alcohólicos. Los barbitúricos de acción rápida (pentobarbital
y secarbital) se usan en raras ocasiones, pero el fenobarbital es útil. Las
fenotiacinas a grandes dosis (ej. clorpromacina o tioridazina) son útiles para
tratar las alucinaciones. LA
intervención del síndrome de abstinencia incluye vitaminas, tratamiento
nutricional, medidas sintomáticas y participación en el programa de
rehabilitación como Alcohólicos Anónimos (AA) En
el alcoholismo crónico se incluye tratamiento con disulfiram. Si el individuo
ingiere el alcohol se desarrolla: diseña, hipotensión, taquicardia, nauseas, vómitos,
rubor facial, sincope, vértigo, visión borrosa, cefalea y confusión. La
reacción severa del disulfiram incluye depresión respiratoria, colapso
cardiovascular, arritmias, infarto agudo del miocardio (IMA), insuficiencia
cardiaca congestiva (ICC), convulsiones y muerte. La severidad de la reacción
es proporcional a la cantidad de alcohol y disulfiram tomado. La reacción dura
el tiempo el tiempo que el alcohol esta presente en la circulación lo cual
puede ser desde pocos minutos a varias horas. La prescripción de drogas que
contengan alcohol puede precipitar una reacción tipo disulfiram. En
la actualidad hay especial interés por los inhibidores de la recaptación de
serotonina (citalopram, fluoxetina, zimelidina) y por la naltrexona (agonista
opiode) y el acamprosato (inhibidor de la hiperexitabilidad neuronal
antagonizando aminoácidos excitatorios).
ANSIOLITICOS
E HIPNÓTICOS La
tolerancia al consumo de ansiolíticos e hipnóticos se desarrolla de forma
irregular e incompleta, así en consumidores habituales existen trastornos del
comportamiento y psicotoxicidad, dependiendo de la dosis y de los efectos
farmacodinámicos del medicamento. Existe cierta tolerancia cruzada incompleta y
reciproca entre el etanol y los barbitúricos y los sedantes hipnóticos no
barbitúricos, incluidas las BDZ. Los
signos de una intoxicación progresiva por sedantes son depresión de los
reflejos cutáneos superficiales, leve nistagmo al
mirar lateralmente, ligera disminución del estado de alerta con nistagmo
grosero o rápido, ataxia, habla mal articulada y postura inestable. Cuando el
cuadro avanza se observa nistagmo al mirar hacia delante, somnolencia, notable
ataxia con caídas, confusión, sueño profundo, pupilas pequeñas, depresión
respiratoria y finalmente muerte. Los pacientes que toman grandes dosis
de sedantes con frecuencia tienen dificultades para pensar, hablar y comprensión
lenta (con cierta disartria), memoria pobre, falta de juicio, disminución del
grado de atención y labilidad emocional. Los
ansiolíticos no parecen promover dependencia en personas cuando no existe una
predisposición real. Las BZD disminuyen el miedo y la ansiedad y producen
euforia, lo cual explica el potencial de abuso de estas drogas. Frecuentemente
los individuos que abusan de BZD las combinan con alcohol o barbitúricos para
aumentar sus efectos, en estos casos las consecuencias pueden ser trágicas. El
síndrome de abstinencias de los ansiolíticos, cuando se emplean de forma terapéutica,
no suele ser importante. Pero cuando se consumen grandes cantidades como droga
de abuso el síndrome de abstinencia se caracteriza por agitación, confusión,
convulsiones, como y en ocasiones la muerte. El
flumazenil, antagonista de los receptores de BZD, es un fármaco autorizado para
el tratamiento de la sedación intensa secundaria a sobredosis de BZD. Sin
embargo, su utilidad clínica no ha sido bien definida ya que la mayoría de las
personas se recuperan sin necesidad de tratamiento. En ocasiones, al utilizarlo
para revertir la sedación por BZD, se han producido convulsiones. Los
barbitúricos cuando se emplean en dosis bajas, habitualmente como hipnótico,
no tienen apenas efectos secundarios, pero su consumo crónico como sedante
produce rápidamente tolerancia, adicción y dependencia física. Los barbitúricos
se emplean con frecuencia para “cortar” la heroína de la calle. La
incidencia y prevalencia del uso no medico de los barbitúricos excede al de los
opiodes. Los
individuos que dependen de barbitúricos nunca deben suspenderlo abruptamente
porque el síndrome de abstinencia es uno de los más peligrosos en el campo de
abuso de drogas. Es un cuadro grave y alarmante que puede poner en peligro la
vida, similar al delirium tremens. El restablecimiento de la estabilidad del SNC
tarda por lo menos 30 días. En las primeras 12 a 20 horas luego de la supresión
de un barbitúrico de acción corta se presentan temblores, inquietud y
debilidad. El segundo día los temblores son más llamativos, los reflejos
tendinosos profundos aumentan, al igual que la debilidad. Durante el segundo y
tercer día en los pacientes que tomaban dosis altas se producen convulsiones
que pueden progresar al estatus epiléptico y muerte. Del segundo al quinto día
el síndrome de abstinencia no tratado se manifiesta por delirio, insomnio,
confusión, alucinaciones visuales y auditivas, a menudo deshidratación e
hiperpirexia. El
método de tratamiento de la dependencia de sedantes, en particular barbitúricos
consiste en reintoxicar al paciente y luego suprimir el fármaco con un
calendario riguroso, a la vez que se controlan los signos de abstinencia. Antes
de iniciar la abstinencia puede evaluarse la tolerancia a los sedantes con una
dosis de prueba. Como la dosis inicial para el tratamiento hay que determinarla
a partir del historial del paciente, se recomienda una vigilancia intensiva
durante las primeras 72 horas. Si esta agitado o ansioso la dosis debe
aumentarse, si esta adormilado, disartrico o presenta nistagmo, hay que
reducirla. Durante el proceso de desintoxicación del paciente deben evitarse
otros fármacos sedantes y psicoactivos. Sin embargo, si el paciente también
toma un antidepresivo especialmente tricíclico, no deben suspenderse
bruscamente, sino ir reduciendo la dosis en el plazo de 3 o 4 días. ANALGESICOS
NARCOTICOS Los
analgésicos opiodes se clasifican en agonistas como: morfina, metadona,
hidromorfona, heroína, codeina y propirxifeno; agonistas-antagonistas como:
pentozacina y buprenorfina; y antagonistas como: naloxona y natrexona. El
más utilizado hoy día es la heroína. La
heroína suele administrarse por vía intravenosa, en ocasiones se aspira por la
nariz o se fuma mezclada con tabaco. El
uso intermitente de heroína, se inicia casi siempre durante la adolescencia y
la dependencia se presenta en el transcurso de 1 a 2 años de iniciarlo. El
consumo de heroína restringe el desarrollo de todas las áreas: educación,
social, profesional e incluso psicosexual. Los
opiodes reducen la ansiedad y producen cierta sensación de bienestar o euforia.
Este efecto es importante por su utilidad clínica y potencial de abuso. La
tolerancia a los efectos eufóricos de los opiodes se desarrolla con rapidez, lo
cual origina una tendencia en quienes los usan de aumentar la dosis siempre que
sea posible. Efectos
agudos: La
sobre dosis de heroína se caracteriza por rápida cianosis, edema pulmonar,
insuficiencia respiratoria, alteraciones de la conciencia que progresa al coma,
hipertensión intracraneal, convulsiones, fiebre, pupilas puntiformes (pueden
estar dilatadas por hipoxia o uso de múltiples drogas), congestión y edema
pulmonar y edema cerebral. La
sobre dosis de opiodes puede ser tratada con un antagonista opiode y sostén
respiratorio. La naloxona es un antagonista puro que invierte la toxicidad por
opiodes y revierte la triada de pupila miótica, coma o estupor y bradipnea. La
falta de respuesta a la naloxona puede sugerir una sobre dosis de varias
sustancias o por una sustancia no opiode, la administración de naloxona puede
ayudar a diferenciar la toxicidad opiode de la sobre dosis por BZD. En todo
paciente tratado de sobre dosis debe ser hospitalizado y mantenido en observación
al menos durante 24 horas, ya que la acción de la naloxona es relativamente
corta y podría volver a restaurarse una depresión respiratoria en el plazo de
pocas horas. Efectos
crónicos: Con
el uso continuo de opiodes se pueden presentar complicaciones como: §
Locales:
abscesos cutáneos y celulitis, dando
lugar a septicemia, §
Cardiovasculares:
endocarditis bacteriana, flebitis, aneurismas micóticos, angeitis necrotizante,
fenómenos embólicos periféricos. §
Hepatitis
viral (comparten las agujas durante una sesión de inyectarse), tétano (agujas
contaminadas) y SIDA (la droga suprime la resistencia del individuo, a pasar de
la hipergammaglobulinemia de tipo IgG e IgM). §
Pulmonares:
neumonía, abscesos, tuberculosis y fenómenos embólicos pulmonares. §
Renales: la nefropatía. §
Neurológicas:
mielitis transversa, polineuropatia inflamatoria aguda, lesiones de nervios
periféricos, además estados de sepsis como la meningitis bacteriana, abscesos
cerebrales, subdurales y epidurales. §
Musculoesqueleticas:
la más frecuente es la osteomielitis (sobre todo de vértebras lumbares), puede
haber espondilitis, sacro-ileitis infecciosa. En la miositis osificante (“codo
del drogadicto”) el músculo braquial sufre lesiones por una inadecuada
manipulación de agujas, seguidas de sustitución de las fibras musculares por
una masa clasificada (metaplasia extraosea). §
Embarazada
toxicómanas: alta frecuencia de toxemia, parto prematuro, recién nacidos con síndrome
de supresión Síndrome
de abstinencia: El
síndrome de supresión de opiodes varia en gravedad y duración según la
droga, dosis y tiempo de uso. A las 8-16 horas de la ultima dosis aparecen
bostezos, lagrimeo, rinorrea y sudoración, a las 20-24 horas hay dilatación de
las pupilas, agitación y temblores, a las 48-72 horas son característicos el
insomnio, los vómitos, las diarreas y el dolor abdominal y lumbar, así como la
taquicardia y la piel fría y moteada, erección del vello (“piel de
gallina”). La supresión no suele poner en peligro la vida (similar a un caso
grave de “influenza”). Si los vómitos y la diarrea continúan, puede
aparecer un shock hipovolemico, que si no se trata puede ser mortal. Si esto no
ocurre, los síntomas y signos mejoran al cabo de 7-12 días. La metadona es un
opiode de acción prolongada y produce un síndrome de supresión que se
presenta con mayor lentitud y menor intensidad. Es utilizada para tratar la
supresión, se reduce de manera gradual en 7 a 10 días. La
dependencia leve de opiaceos, puede tratarse reduciendo lentamente la dosis,
sustituyendo el fármaco por otro más débil o utilizando BDZ que no tienen
tolerancia cruzada con los opiaceos, en dosis paulatinamente menores. La
clonidina, es un antihipertensivo simpaticolítico, es utilizado en el manejo de
la abstinencia opiode. La dosis se individualiza sobre la base de la tolerancia
del paciente, se administra por 10
días. La eficacia clínica de la clonidina esta limitada por la sedación y el
efecto hipotensor. La
buprenorfina, opiaceo mixto agonista-antagonista, también se ha empleado con éxito
en el síndrome de abstinencia. La incorporación de los adictos a programas
donde reciben formación, información y son reeducados puede ayudarles a
empezar una nueva vida. Estimulantes
de la actividad del Sistema Nervioso Central (4,
5)
ANFETAMINAS Se
consumen por su efecto euforizante, excitante, producen insomnio y anorexia.
Fueron usadas por los militares en la II guerra mundial para aumentar el estado
de alerta, eliminar la fatiga y mantener la euforia. Los
médicos han prescrito las anfetaminas para diversos trastornos como disminuir
de peso, narcolepsia y trastornos con déficit en la atención, sin embargo no
han demostrado que sean valiosas. La metanfetamina es actualmente la más
popular. Efectos
crónicos: El
consumo regular de dosis altas ocasiona midriasis, perdida de la memoria y del
interés por las cosas, comportamiento irracional, actos repetitivos,
taquicardia, hipertensión, psicosis paranoide, de la cual el paciente se
recupera lentamente; este estado de psicosis agitada aguda con delirio paranoide
y alucinaciones visuales y auditivas responden notablemente bien a las
fenotiacinas (por ej. clorpromacina), el haloperidol es eficaz, pero puede
provocar una reacción motora extrapiramidal. La acidificación de la orina con
cloruro de amonio acelera la excreción de anfetaminas. El
consumo crónico de anfetaminas en dosis crecientes, para evitar el síndrome de
abstinencia, conduce al individuo a un estado en el que esta desconectado de la
realidad e incapaz de atenderse incluso sus necesidades básicas. Las
anfetaminas provocan una tolerancia de instauración lenta, llegando a consumir
una cantidad ciento de veces superior a la dosis inicial. Las anfetaminas son
responsables de algunos de los más audaces crímenes. Síndrome
de abstinencia: Aunque
no hay un síndrome de abstinencia típico, se producen cambios en el
electrocardiograma (ECG) que algunos consideran que cumple los criterios de
dependencia. El cese abrupto de las anfetaminas usadas por largo tiempo o después
de algunos días comúnmente conduce a depresión, ansiedad, fatiga general,
opacidad mental y necesidad de dormir. Se desarrolla rápidamente depresión
respiratoria que puede conducir a la muerte por apnea. COCAINA Se
obtiene de la planta de coca (Erytroxylum
coca), que crece en Bolivia y Perú. Masticar
las hojas de coca produce euforia y aumento de la tolerancia al trabajo, de esta
forma se utilizaba en la cultura incaica. Actualmente sigue siendo una costumbre
entre los campesinos y mineros de las zonas rurales de las regiones andinas. La
cocaína se puede administrar en forma de polvo (clorhidrato de cocaína), a
través de la mucosa nasal (“pericazo”), intravenosa, inhalar en forma de
alcaloide (base libre o “crack”) después de calentarla. Efectos
agudos: El
efecto buscado con la cocaína es la “elevación” o euforia intensa, puede
durar solo unos minutos; según la dosis y forma de administrar. El efecto
ulterior es la depresión y anhelo de más cocaína. En
la intoxicación aguda por cocaína aparecen efectos simpaticomiméticos como:
sequedad de la boca, sudoración, midriasis, taquicardia, hipertensión
arterial, hipertermia, arritmias, convulsiones, depresión del tallo encefálico,
colapso cardiorespiratorio, apoplejía, coma, vasculitis intracraneal, infarto
agudo del miocardio (IMA), muerte súbita y psicosis tóxica. En los casos
extremos principalmente en consumidores de crack, se puede generar violencia con
comportamiento agresivo; estos casos ceden generalmente con haloperidol. La
intoxicación aguda por cocaína generalmente no necesita tratamiento, ya que la
droga tiene efecto sumamente breve. Para la sobre dosis que requiera
tratamientos puede usar barbitúricos o diazepam intravenoso, pero el modo de
abordaje mas apropiado son las medidas de apoyo. Los anticonvulsivantes no
previenen las convulsiones por sobre dosis de cocaína. La hipertermia o una
depresión arterial notablemente elevada también necesitan tratamiento. Efectos
crónicos: A
pesar de que durante un periodo de uso regular la persona se toma irritable con
cambios de la personalidad, la mayoría de los individuos que consumen estos
productos lo hacen de forma regular sin problemas. Pero
ocurre que algunos consumidores pierden el control sobre este consumo y
desarrollan grandes problemas, se establece una autentica psicosis depresiva con
fase de excitación que debe ser controlada y tratada. Entre los factores que
conducen al consumo problemático se destacan las pautas de consumo y la
disponibilidad del psicoestimulante en cuestión. El
empleo crónico intranasal suele producir ulceración o perforación del tabique
nasal. Con el uso crónico el usuario esta debilitado y sujeto a las infecciones
como resultado del descuido de la higiene, falta de sueño y nutrición
deficiente. El
uso crónico en embarazadas causa alta premadurez y bajo peso al nacer, por
descuido prenatal. Con
la cocaína se puede presentar un síndrome de dependencia grave con descuido de
todas las actividades constructivas. La dependencia física no se ha confirmado. CAFEINA Este
estimulante leve y poco adictiva es una sustancia psicoactiva que más se
consume en el mundo. Se encuentra en bebidas no alcohólicas (cola), café,
cacoa, chocolate y gran variedad de fármacos de prescripción y venta directa. Dosis
regulares de cafeína (85 a 250 mg, cantidad contenida en 3 tasas de café)
producen un aumento de la capacidad para la actividad intelectual, disminuye la
fatiga generalizada y el sueño, a veces es usada para tratar la apnea del recién
nacido pretermino y la respiración de cheyne-stoke en adultos. Efectos
agudos: Grandes
dosis de cafeína producen: §
Respiratorio:
aumentan la frecuencia respiratoria. §
Cardiovascular:
dilata los vasos sanguíneos periféricos disminuyendo la resistencia vascular
periférica, pero este efecto se compensa con el aumento de la frecuencia
cardiaca. Los efectos sobre la presión sanguínea dependen de la dosis y del
individuo. §
Digestivo:
aumenta la secreción de pepsina y ácido clorhídrico, sobre todo en pacientes
con historia de ulcera péptica. §
Renal:
efecto diurético. §
Endocrino:
incrementa los niveles de glucosa por estimulación de la glucolisis. §
Nervioso:
causa nerviosismo. Efectos
crónicos: La
tolerancia a los efectos estimulantes de la cafeína se desarrolla rápido.
Existen notables diferencias en la sensibilidad a las acciones de la cafeína,
pues algunas personas son muy tolerantes, otras en cambio son muy sensibles a
sus efectos. Síndrome
de abstinencia: En
estudios controlados se ha producido un síndrome de supresión leve al
interrumpir bruscamente el hábito de beber a lo sumo una o dos tazas de café
al día. Los síntomas consisten en fatiga y sedación. Cuando las dosis son
mayores se ha descrito cefalea y nauseas, durante la abstinencia es raro el
vomito. NICOTINA Se
ha confirmado ampliamente que la nicotina es la base del habito de fumar, la
nicotina no tiene usos terapéuticos pero es farmacologicamente interesante y
toxicologicamente importante. La
nicotina puede ser incorporada por inhalación al fumar el tabaco, por inyección,
por mascar el tabaco (se mastica activamente y la saliva que genera se escupe,
“tabaco escupido”), por rape de tabaco (se coloca una “pizca” entre el
labio y la encía o bajo la lengua) y por absorción a través de la piel
mediante los parches de nicotina. El
cigarrillo y el uso del alcohol se relacionan fuertemente con el uso de drogas
ilícitas como marihuana y cocaína. Pero por si solo la asociación de alcohol
y cigarrillos es nefasta para la salud. Los que comienzan a fumar durante la
adolescencia son quienes tienen más dificultades para dejar el hábito. Cada
bocanada origina un pequeño reforzamiento de la conducta del fumador. Los
efectos cardiovasculares y subjetivos son más importantes con el primer
cigarrillo del día que con los ulteriores. La
nicotina mejora la memoria a largo plazo e incrementa la precisión y velocidad
para procesar información, aumenta el umbral del dolor. Reduce la tensión y la
ansiedad, altera el apetito y suprime el aumento de peso. Efectos
agudos: Los
signos y síntomas de toxicidad aguda por nicotina incluyen al SNC,
cardiovascular y digestivo. La dosis letal de nicotina para el adulto es de 60
mg. Efectos
crónicos: A
pesar de los efectos beneficiosos mencionados el tabaco esta relacionado con
muchos efectos dañinos: §
Cáncer:
de páncreas, vejiga, riñón, estomago, cuello uterino, leucemia y sobre todo
de pulmón. El riego de cáncer es proporcional al número de cigarrillos que se
fuman por día y a la duración del hábito. §
Cardiovascular:
aumenta el riesgo de cardiopatía coronaria, muerte súbita, enfermedades
cerebrovasculares, padecimientos vasculares periféricos (por ej. Aneurisma
aortico), acelera la arteriosclerosis, favorece complicaciones isquemicas
agudas. §
Respiratorio:
incrementa el riesgo de infecciones respiratorias, bronquitis crónica, enfisema
y obstrucción de las vías respiratorias. §
Digestivo:
incrementa el riesgo de ulcera duodenal y gástrica y retarda la rapidez de la
cicatrización de ulceras. §
Embarazo:
retarda el crecimiento fetal (“síndrome del tabaquismo fetal”) e isquemia
placentaria por los efectos vasocontrictores de la nicotina, los efectos
hipoxicos de la exposición crónica al monoxido de carbono y el aumento de la
coagulabilidad producida por el tabaquismo. §
Otras:
arrugas faciales prematuras, aumenta el riesgo de cataratas, disminución
olfativa. El humo del cigarro acelera el metabolismo de algunos fármacos, la
nicotina ejerce acciones farmacológicas aditivas o antagonistas con otros fármacos. §
Tabaco
no fumado: mascar tabaco o rape por la boca se acompaña de un mayor riesgo de cáncer
bucal en el sitio donde suele colocarse el tabaco o cáncer nasal en los
usuarios de rape por vía nasal. Hay otras enfermedades bucales que se
relacionan con el tabaco no fumado como leucoplasia, gingivitis, recesión
gingival y manchas de los dientes. §
Tabaquismo
pasivo: se ha clasificado como carcinogenico clase A. El humo del tabaco en los
niños causa hospitalización por infecciones respiratorias en el primer año de
vida, sibilancias, derrame del oído medio, asma, síndrome de muerte neonatal súbita.
En el adulto no fumador puede causar cáncer pulmonar, IMA, función pulmonar
reducida, irritación de los ojos, congestión nasal, cefalea, entre otros
efectos. Síndrome
de abstinencia: Cesar
de fumar produce ansiedad, irritabilidad, impaciencia, dificultades en la
concentración, aumento de apetito e insomnio, avidez por el tabaco, a veces
cefalea, trastornos intestinales o depresión. Para controlar el síndrome de
abstinencia se emplean preparados de nicotina, como chicles o parches transcutáneos.
Perturbadores
del Sistema Nervioso Central (4, 5)
CANNABIS Marihuana,
hashish y hemp son los 3 cannabinoides mejor conocidos. De los 3 la marihuana es
la droga ilícita más usada en el mundo. La marihuana se obtiene de la planta
cannabis sativa (cáñamo). La
gran mayoría de quienes consumen cannabis, fuman cigarrillos de marihuana o
pipas de hashish en grupos, en los que el ritual de la preparación y
compartirla es parte de la integración social. Otros muestran un patrón
compulsivo de uso diario, con vida dominada por la adquisición y uso de
cannabis. Muchas
de las personas que usan marihuana nunca la asocian con otras drogas. El consumo
de cannabis es motivo de preocupación social cuando se asocia a determinados
estilos de vida o cuando es un ingrediente más del arsenal de los
policonsumidores. Cannabis
se ha utilizado en muchas sociedades como una forma de medicina popular. La
marihuana es usada como antiemético en el tratamiento del cáncer, reduce la
presión intraocular en el glaucoma, tiene efecto antidepresivo. Es fumada por
mujeres nativas de Sudáfrica para reducir el dolor del parto, a diferencia de
los opiodes, no deprime la respiración. Es un relajante muscular que ayuda a
disminuir el dolor del espasmo muscular. Es también usada como antihistamínico,
broncodilatador y anticonvulsivo. El dronabinol, una forma sintética del 9-tetrahidrocannabinol
(el principio activo de la marihuana), se usa para tratar la nauseas y vómitos
provocados por la quimioterapia del cáncer y para mejorar el apetito en
pacientes con SIDA. Efectos
agudos: Tras
inhalar el humo de un cigarrillo de marihuana, los efectos son inmediatos,
alcanzando el máximo a los 20-30 minutos y puede durar 2-3 horas. Por vía oral
los efectos son menos intensos por el efecto del primer paso. Los
efectos fisiológicos de cannabis incluyen: §
Cardiovascular:
aumento de la frecuencia cardiaca, congestión vascular conjuntival,
vasodilatación periférica. §
Respiratorio:
broncodilatación. §
Digestivo:
nauseas y vómitos. §
Neurológico:
sequedad de la boca, ataxia, nistagmo, temblores finos, alteraciones de los
patrones del sueño, somnolencia, falta de atención, estimula la percepción de
colores, ruidos, y sabores, el tiempo transcurre lento. Los efectos psicoactivos
dependen de la dosis, vía de administración, personalidad, experiencia de
quien lo usa y ambiente en que se emplea la droga. Efectos
crónicos: Puede
causar varios efectos adversos como: §
Psicosocial:
causa pánico agudo, reacciones paranoides, deformaciones atemorizantes de la
imagen corporal, los pacientes con antecedentes de esquizofrenia pueden ser
particularmente sensibles. En adolescentes se produce el llamado síndrome
amotivacional, caracterizado por apatía y falta de interés, lo que puede dañar
seriamente el desarrollo de la personalidad. Además conduce a mal desempeño
académico. §
Respiratorio:
alteraciones inflamatorias en los bronquios, asma, sinusitis y enfisema. §
Endocrino:
reduce las cantidades de testosterona. §
Embarazo:
puede causar toxicidad fetal y malformaciones. §
Otros:
experimentalmente es carcinogénica. §
Tolerancia:
se desarrolla tolerancia a la mayor parte de los efectos cardiovasculares y
psicológicos de los cannabinoides. Existe tolerancia cruzada en parte con el
alcohol y otros depresores centrales, pero no con la LSD.
Síndrome
de abstinencia: La
retirada de cannabinoides rara vez produce sintomatología; cuando aparece los síntomas
son poco intensos e inespecíficos, como: irritabilidad, alteraciones del sueño
y temblor, recordando en cierta forma la abstinencia benzodiacepinica. También
se puede presentar nistagmo, anorexia y perdida de peso. ANTICOLINERGICOS Los
anticolinérgicos incluyen medicamentos como la atropina, escopolamina, entre
otros. Además de antihistamínicos con efectos anticolinérgicos. También se
encuentran en “te de hiervas”. Los
anticolinérgicos causan efectos psicoactivos como delirio tóxico agudo con
confusión, alucinaciones visuales o táctiles, amnesia del episodio. Los
efectos periféricos de la intoxicación son taquicardia, boca seca y rubor. Es
típica la midriasis, la piel seca y caliente, y fiebre. Como la atropina pura
es barata, se emplea para “cortar” la LSD de la calle.
ALUCINOGENOS Los
alucinógenos fueron utilizados por mucho tiempo como adyuvante de cultos
religiosos en algunas sociedades. El patrón típico de empleo de drogas alucinógenas
implica empleo intermitente y no diario. Uno de los problemas del abastecimiento
ilícito es su adulteración. Los
alucinógenos son: dietilamida del ácido lisérgico (LSD). dimetil triptamina (DMT),
mezcalina, 3,4-metilenedioximetanfetamina (MDMA), entre otros. El
consumo de MDMA en algunas discotecas se ha extendido mucho en Holanda, Gran
Bretaña y Estados Unidos. La MDMA tiene efectos estimulantes similares a los de
las anfetaminas, junto con un síndrome psicodelico de confianza, empatía y
euforia; por su consumo se ha producido casos de muerte relacionadas con una
deshidratación grave acompañada de coagulación intravascular diseminada,
mioglobinuria e insuficiencia renal. Para reducir el riesgo del consumo de esta
droga se recomienda dispones de salas refrigeradas en las discotecas y poner
abundante agua al alcance de los danzantes La
LSD se encuentra en la lista de alucinógenos populares y es el más potente
conocido. Se extrae del cornezuelo del centeno (Claviceps
purpurea) y de algunas plantas. La dosis usual es de 200 microgramos, pero
dosis de 20 microgramos producen efectos psicológicos en personas susceptibles.
Luego de 20 minutos hay estimulación simpaticomimética central: midriasis,
hipertermia, taquicardia, aumenta presión arterial, piloerección, aumenta el
estado de alerta, nauseas y vómitos ocasionales. Los
efectos psicoactivos del LSD, que se presentan en el transcurso de 1 a 2 horas,
varia con la persona, dosis, ambiente y animo del sujeto: se exaltan las
percepciones y pueden hacerse abrumadoras, los pensamientos personales asumen
extraordinaria importancia, el tiempo transcurre lento y se perciben
deformaciones corporales, animo muy variable y labil (desde euforia y
autoconfianza hasta depresión y pánico). El síndrome comienza a desaparecer
después de 10 a 12 horas, pero es posible que persistan la fatiga y tensión 24
horas más. En el transcurso de 3-4 días de dosis diaria repetida de LSD se
desarrolla tolerancia pero la recuperación es rápida y es posible utilizar la
misma dosis después de una semana. Reacciones
agudas como pánico o psicosis (“mal viaje”). Con LSD varían de intensidad,
la distorsión de la realidad puede ser tan intensa que empuje al individuo a
acciones autoagresivas, como saltar por una ventana creyendo que puede saltar (autolesión
o suicidio). Se recomienda tranquilizar a la persona en el sentido de que los
ruidos, visiones o pensamientos se deben a la droga, los ansiolíticos (por ej.
clorodiazipoxido, diazepam) contribuyen a reducir la ansiedad y el miedo, las
fenotiacinas deben usarse con suma precaución debido al riesgo de hipotensión. La
conducta psicótica agresiva puede progresar hasta el coma con hipertensión,
pupilas dilatadas, rigidez muscular, arritmias y convulsiones. Con
el uso intenso, son más comunes los “retrocesos”, son reapariciones breves
de las alucinaciones o deformaciones experimentadas durante la ingestión aguda
que ocurren días o semanas (después de la ultima dosis del psicodélico. Los
cuadros psicóticos persistentes y otros trastornos psicológicos requieren la
adecuada asistencia psiquiátrica. El
uso crónico o las dosis altas producen psicosis prolongada. La
LSD no tiene adicción física, pero se cree que el uso continuado puede inducir
aberraciones cromosómicas, con el consiguiente peligro de transmitir
alteraciones genéticas a la descendencia. INHALANTES Los
inhalantes son sustancias gaseosas o volátiles, que cuando se inhalan por un
tiempo prolongado producen un estado de alerta de excitación. Representan un
gran problema de salud, especialmente para los niños. Algunas de estas
sustancias son el benceno, tolueno (pegamento para aeromodelismo), gasolina,
nitrito de amilo, queroseno, tetracloruro de carbono, oxido nitroso. La
importancia social de los inhalantes reside en que habitualmente son las
primeras drogas que se consumen, a veces a edades muy tempranas. Solventes
orgánicos ej. Tolueno, lo utilizan los niños (de aproximadamente 12 años). El
material se coloca en una bolsa de plástico y se inhalan los vapores. Después
de varios minutos de inhalación se presentan mareos e intoxicación. La
exposición prolongada o el uso diario puede originar efectos tóxicos en varios
órganos: arritmias cardiacas, depresión de la medula ósea, degeneración
cerebral, daño en el hígado, riñón y nervios periféricos, muerte por
arritmia cardiaca, relacionadas con esfuerzo o acompañado de obstrucciones de vías
respiratorias superiores. El
nitrito de amilo es un liquido inflamable amarillento, volátil, con olor a
fruta. Produce dilatación del músculo liso y se utiliza para el tratamiento de
la angina de pecho. En los últimos años se ha empleado para estimular el
orgasmo en particular por varones homosexuales. Se vende en forma de desodorante
para habitaciones. Los efectos adversos incluyen palpitaciones, hipotensión
postural y cefalea que progresa hasta la perdida del conocimiento. El
oxido nitroso solo o con oxigeno y halotano, es utilizado en ocasiones como
intoxicantes por el personal médico. No se conoce su uso compulsivo, ni
toxicidad crónica, pero hay peligros agudos con el uso sin autorización de
estos agentes potentes. El
tratamiento de los niños con dependencia de disolventes es difícil y las recaídas
son frecuentes. Sin embargo, casi todos los consumidores dejan de inhalar hacia
el final de la adolescencia. Puede ser útil la intervención dirigida a mejorar
la adaptación social y el estatus familiar y escolar. Otras
drogas (4, 5)
DROGAS
SINTETICAS ILICITAS (DROGAS POR DISEÑO) Se
producen en laboratorios clandestinos, su composición y pureza son muy
variables; como el análogo de la meperidina que produce síndrome de parkinson
irreversible en quienes lo utilizan por vía intravenosa. Se sintetizan también
fenetilaminas, análogos de las anfetaminas y diversos análogos de la
fenciclidina. ESTEROIDES
ANABÓLICOS Los
esteroides anabólicos son llamados anabólicos porque ellos tienen la capacidad
de convertir los nutrientes en gran cantidad de tejido, especialmente tejido
muscular. Ellos tienen efectos androgenicos, así, acentúan las características
masculinas tanto en hombres como en mujeres. En
ambos sexos muestran un incremento en las variaciones del humor, agresividad,
depresión y psicosis. En
la adicción, los efectos en el TGI incluye: daño celular en el hígado, se
detiene la secreción biliar e incrementa el riesgo de cáncer. Ocurren cambios
en el sistema endocrino: disminuye la tolerancia a la glucosa. El sistema
cardiovascularse ve afectado por incremento en el colesterol, especialmente
lipoproteínas de baja densidad y un incremento en la presión sanguínea. Hay
algunas evidencias de que los esteroides pueden aumentar la incidencia del tumor
de Wilm en el tracto urinario. Recomendaciones que el personal de salud puede hacer a los individuos para evitar la farmacodependencia
La farmacodependencia es una enfermedad más,
que todo profesional de la salud
debe conocer. Se debe tener presente no solo al paciente, sino también el
sufrimiento intenso de todas las personas cercanas al drogadicto sobre todo en
las fases avanzadas de la enfermedad. El tratamiento del paciente adicto no
tiene que ser necesariamente voluntario para que sea efectivo, y generalmente no
será fácil porque se caracteriza por las recaídas. La recuperación de la
drogadicción puede ser a largo plazo y requiere múltiples tratamientos. Las
recaídas deben ser analizadas profundamente y obtener nuevos conocimientos y
recursos para seguir adelante. Bibliografía 1.
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Dra. Ariana Fernández García1, Dra. Tamara Vilches Juanes2. 1.
Especialista de Primer Grado en Farmacología. Profesor
Asistente. Facultad de Ciencia Medicas Julio Trigo López. E-mail: ariana@infomed.sld.cu 2.
Especialista de Primer Grado en Farmacología. Profesor
Asistente. Facultad Tecnología de la Salud. E-mail: tvj@infomed.sld.cu Dirección: Facultad de Ciencias Medicas Julio Trigo López. Calzada de
Bejucal, Km. 7 ½. Arroyo Naranjo. C. Habana. Cuba.
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