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La geopolítica: útil imprescindible para alcanzar el buen gobierno
La permanente obsesión a la guerra
de la actual administración Bush, nos lleva
a dos conclusiones, que a principios del siglo XX las había determinado
el geopolítico inglés Harold Mackinder: “a) Las grandes guerras de la
historia son el resultado -directo
o indirecto- del crecimiento
desigual de las Naciones; b) el agrupamiento de tierras y mares, de la
fertilidad , las vías
naturales para el crecimiento de
imperios y, en el final del proceso, , de un solo imperio”. El hombre es un animal omnívoro y desde su expulsión del “Edén”, o desde que superó su condición de simio, la lucha, la guerra, fue un hábito que lo acompañó con la misma persistencia que la cooperación, la ayuda mutua. Y desde que tiene uso de la palabra y, sobre todo, uso de la escritura, ha discurrido sobre ambos aspectos. La guerra la cantó, la alabó, la analizó, la criticó, la lamentó, la perfeccionó, la practicó, la impuso y la sufrió. La guerra la explicó, la justificó o la condenó por motivos económicos, comerciales, religiosos, culturales, raciales, filosóficos; para diseminar ideologías, la gloria o la carrera personal de algún líder de turno. Las guerras nunca ocurrieron en el vacío, en cualquier laboratorio espacial. Siempre tuvieron un lugar en el ámbito geográfico, al cual previamente al conflicto armado, el protagonista que la provocaba, siempre tuvo que tomar en cuenta las características geográficas del espacio donde la guerra se desarrollaría. Las “guerras del opio” sólo fueron necesarias para garantizar puertos de llamada en Asia. Sudán era necesario para proteger al canal de Suez. La India fue conquistada para privar a los invasores de sus bases contra el territorio ya poseído. Conquista América por España, ¿que hacían Walter Raleigh y sus sucesores en el Caribe?. Napoleón, para cortar las comunicaciones de Londres con la India, realizó la conquista de Egipto.
En síntesis: las diversas y variadas
contradicciones y conflictos, se pueden analizar en la “geopolítica
aplicada”, que al priorizar ciertos factores geográficos continuaran
ejerciendo su influencia para
garantizar una paz estable. La globalización de la geopolítica En la actualidad, todo el mundo está envuelto en el quehacer de nuestro planeta. Nadie escapa. Ni el krill de las aguas antárticas, ni los corales del golfo Pérsico , ni las plataformas continentales Del petróleo del gas natural no es necesario hacer comentarios. Son las expresiones de las guerras del 2001, a quienes se sumará en pocas décadas más, la guerra del agua dulce. Ya existe una repartición del espacio aéreo sobre cada territorio estatal, ni se hable de las pretensiones sobre la Antártida, la Amazonia y la Patagonia. Y en Oriente Medio, el histórico río Jordán. ¿Pero esta división es absoluta y permanente? No, en modo alguno. Hay que tomar en cuenta la multiplicidad de factores que han ido cambiando el perfil de la política internacional. Las dos primeras guerras mundiales, luego la guerra fría,, los conflictos regionales, el permanente tema Israel-Palestina, la “inconsciente” guerra de Vietnam; el movimiento militar por Las Malvinas -entre otros muchos conflictos, cae definitivamente la Unión Soviética y su crisis interna e internacional, en un momento hizo peligrar económicamente al complejo militar-industrial estadounidense. El Pentágono y la General Dynamics caerían como un plomo en la bolsa de valores.
Pero los estrategas de Washington y de
Londres, fundamentalmente, supieron provocar al máximo a la guerrilla que
cruelmente azota al mundo, con mayor intensidad como “Al Qaeda” o en menor
escala como en España. Inestabilidad y relatividad Los cambios (política económica, educación, tecnología, diplomática) que en Asia se están produciendo en las últimas décadas, conforman una temática que atañe a la inestabilidad y relatividad de las relaciones internacionales. La abrumadora cantidad numérica de seres humanos agrupados en enormes bloques; toda la infraestructura física de la cual dependen; sus ocasionales vaivenes políticos, causan una real preocupación a futuro. Una cosa era destruir Cartago a pico y pala,
o Persópolis a punta de antorcha, matando o esclavizando a 100.000 o 300.000
habitantes y otra cosa es atomizar. masacrar cobardemente desde el aire
a ciudades de 5 a 10 millones cada una, o ciudades con más de 100.000 de
seres humanos cada una , como lo apreciamos por los medios televisivos
que señalan las “purgas” del ejército de
Estados Unidos, que lo realiza como
demostración de su dominio imperial,
y para satisfacer la vanidad de sus generales y almirantes. La irracionalidad Esta es otra de las características de la política contemporánea. Es del caso lo concerniente a las armas atómicas. ¿Si para volatizar todas las ciudades rusas de más de 100.000 habitantes, serían suficientes dos submarinos Polaris o Poseidón, para qué producir y almacenar 30.000 cabezas nucleares.? ¿Cuál es el propósito real de esta superproducción, tanto de Moscú como de Washington? ¿Y cuál es la verdadera causa de tanta hostilidad y tanta estridencia de ambas partes?. ¿Por qué Venezuela termina de comprarle a
Rusia 42 tanques y 200.000 ametralladoras?
¿ No es que los diplomáticos de toda Iberoamérica (menos tres) se reunieron
recientemente en la Cumbre de Santiago de Chile para conformar la Confederación
Sudamericana? ¿El gran tema económico del
“imperio” será asegurar la estabilidad laboral de algunos cientos de científicos
e ingenieros de todas las especialidades que trabajan en la industria del
armamentismo? Y ahora,
en la competencia, se suman China e
India. ¿Y LOS PUEBLOS, deben seguir
aumentando los números estadísticos
de la pobreza, del hambre , de las
enfermedades; deben continuar viviendo
hacinados , sin remedios contemplando
al aumento
de la mortalidad infantil. ¿Es que las acciones bursátiles se
cotizan y hay que mantener su nivel, aunque
el progreso humano siga erosionándose ? La tecnogeopolítica El planeta también viene sufriendo por la maldad de los hombres. (El Protocolo de Kyoto no lo firmó Bush por que afectaría su economía de guerra.) Derrames petroleros destruyen cardúmenes, aves marinas. La lluvia ácida está afectando los bosques de Europa y toda América. África no existe en la agenda de Naciones Unidas. El Pacífico se quedó sin anchoetas; la pesca del krill puede condenar la fauna marina de la Antártida; millones de peces de río mueren por falta de oxíogeno ante la indiscriminada tala y quema de bosques. FINALMENTE, son pocos los líderes que leen o se preocupan por los patrones históricos visualizados, desde hace siglos, por autores famosos como Toynbee o el mismo Mackinder. Aun si sus respuestas pudieran considerarse equivocadas, al menos ofrecieron una visión global, una perspectiva en el tiempo, un método de comparación y de proyección que el hombre actual no sabe ni quiere considerar.
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