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KESS – Kaizen + EVA + Seis Sigma
Índice
1. Introducción
De igual modo que los
procesos y actividades de las empresas deben ser mejorados de manera continua
para conservar y mejorar las ventajas competitivas de las mismas, los sistemas,
métodos y herramientas utilizadas para dicha mejora también deben ser
mejorados a los efectos de continua siendo útiles a los fines de la empresa. Conservando y enriqueciendo
la filosofía de mejora continua propia del sistema Kaizen, vienen a sumarse
instrumentos y herramientas destinadas a complementarlo e incrementar sus
capacidades para mejorar los niveles de calidad, coste y tiempos de ciclo. Seis Sigma representa tanto
una medida, como un objetivo y un sistema de dirección. Cómo instrumento de
medición sirve medir y monitorear las mejoras alcanzadas mediante la
aplicación del Kaizen. Cómo objetivo representa los valores que los
procesos de la empresa deben alcanzar para hacer de ésta una “empresa de
clase mundial”. Y, por último como sistema de dirección tiende a
complementarse con el Kaizen en la necesidad imperiosa de mejorar la satisfacción
de los clientes y consumidores mediante la entrega de alto valor agregado. El EVA (Valor Añadido Económico)
viene a aportar un factor crítico al sistema de mejora continua, lo cual está
representado por un método de cálculo destinado a medir de forma más precisa
la riqueza que se obtiene, contribuyendo con ello a facilitar el pago de
incentivos a los directivos y empleados por el aporte que éstos hacen a la
mejora y buen funcionamiento de la empresa. Es justamente el evitar prácticas
cortoplacistas que a largo plazo perjudican a la empresa un punto muy importante
de contacto con el Kaizen, pues éste último da gran preponderancia a la mejora
en el tiempo de los procesos por sobre las búsquedas de resultados en lo
inmediato. 2. El Kaizen cómo
eliminación sistemática de desperdicios No sólo deben generarse
productos o servicios carentes de fallas y errores para los clientes externos,
sino también para los internos. Y mucho más aún, éstos productos y servicios
deben ser generados de acuerdo a las especificaciones “a la primera”, o sea
sin necesidad de reprocesos y ajustes. Así cuando una secretaria produce un
escrito y lo imprime, observándose por parte de su supervisor y antes de su
firma errores de tipeo, ortográficos o gramaticales, el documento debe ser
corregido y reimpreso. Tenemos en ello pérdida de tiempo por inspección, pérdida
de papel, tiempo de reproceso por parte de la empleada, generando ello menores
niveles de productividad y, mayores costes y tiempos de despacho del documento.
Sí éste tipo de errores comunes en las labores de administración se
multiplica por todas las labores efectuadas durante el año por todos los
sectores y áreas de una empresa tenemos un nivel impresionante de desperdicios
producto de falta de calidad y autocontrol. Ello representa un ejemplo de no
lograr las prestaciones o bienes “a la primera”. Pensemos en las obras de
construcción cuantos ajustes y reajustes son necesarios hasta lograr el
objetivo buscado. Cuantas veces son necesarios reprocesos y reajustes en una fábrica
de aberturas hasta lograr que los componentes coincidan y engranen entre sí.
Todas éstas horas de retrabajo y reprocesos implican mayores costes de mano de
obra, material, y falta de cumplimiento en los plazos previstos para con el
cliente. Cuando un empresario y
directivo tiene noción clara tanto de dichos desperdicios, cómo de los costos
incurridos, y de los problemas que se generan con los clientes y consumidores,
toman conciencia de ello y adoptan una clara actitud de mejora continua
destinada a evitar no sólo la repetición de los anteriores errores, sino más
aún prevenirlos mediante una actitud preventiva y proactiva. Sin embargo una gran mayoría
de empresarios siguen cometiendo los mismos errores. Así pues estos empresarios
y directivos son los que hacen factible de que sus empleados y procesos “tropiecen
no ya dos, sino múltiples veces con la misma piedra”, algo a todas luces
inconcebible para una empresa administrada racionalmente, y mucho menos en estos
tiempos en los cuales los niveles de competitividad hacen necesario reducir los
costes y mejorar la calidad de manera constante. Las empresas de estos
empresarios tienen en potencia unas enormes posibilidades de mejora. Una grave
consecuencia de no ver los problemas de desperdicios y despilfarros en la
empresa, los lleva a la búsqueda incesante de incrementar las ventas para
generar más utilidades, viéndose ello dificultado por la carencia de calidad
en los productos y servicios, sumado a sus niveles de costes. La mejora en los
niveles de calidad y productividad interna le permite a la empresa incrementar
sus utilidades con mucha menor inversión, pero como además se mejora la
calidad al tiempo que se reducen sus costes, se incrementa la factibilidad de
competir en el mercado logrando una mayor cuota del mismo. La mejora continua
en los niveles de calidad, productividad, costes y satisfacción del cliente es
la cuestión fundamental para una empresa no sólo para poder triunfar sino cómo
mínimo para sobrevivir. En la cacería de
despilfarros y desperdicios debe ponerse como objetivo fundamental eliminar
todas aquellas actividades y procesos no generadoras de valor agregado para el
cliente, además de hacer más eficaces y eficientes todos y cada uno de los
procesos vigentes. Es
en esta labor de detección, prevención y eliminación de desperdicios donde
cobra implicancia la aplicación de la medición de “defectos por millón
de oportunidades” (DPMO). Llegar a establecer una empresa de clase mundial
significa llegar a un nivel de 6 sigma o lo que es igual, 3,4 DPMO.
Estos defectos por millón de oportunidades no sólo son válidos para las
fallas de carácter material, sino también para los niveles de satisfacción,
cumplimiento de plazos entre muchos otros. La
otra herramienta íntimamente relacionada con los desperdicios, la calidad y los
defectos por millón de oportunidades, está representado por el sistema de
costes de la mala calidad, y el sistema de información de desperdicios
(SID), ya que los mismos permitirán monitorear de forma permanente los niveles
de despilfarros e ineficiencias. Entre
los siete desperdicios o despilfarros fundamentales que toda empresa debe
perseguir a los efectos de su eliminación se tienen: v Exceso de transportes internos v Exceso de movimientos o movimientos innecesarios v Sobreproducción v Exceso de inventarios v Fallas de producción y reprocesamiento / ajustes v Tiempos de espera v
Fallas en los diseños de procesos La
principal forma de hacer frente a estos problemas consisten en la implementación
de: v Mantenimiento Productivo Total (TPM) v Gestión Total de Calidad (TQM) v Cambio Rápido de Herramientas (SMED) v Layout o reorganización de la planta v
Alianza con principales proveedores Para
implementar las metodologías antes expuestas se ponen en juego seis sistemas
fundamentales para el Kaizen que son: 1. Sistema de Producción Justo a Tiempo (Just in Time) 2. TQM 3. TPM 4. Actividad de Grupos Pequeños 5. Sistema de Sugerencias 6.
Despliegue de Políticas Cómo
herramientas o instrumentos destinados a servir de apoyo a los sistemas antes
mencionados y, contribuir al desarrollo, mejora y fortalecimiento de los
procesos se tienen: v Control Estadístico de Procesos (SPC) v Herramientas de Gestión (las siete clásicas y las siete nuevas) v Función de Pérdida de Taguchi v
Poka-Yoke – Baka-Yoke v
Las 5 “S” v Las 3 “K” (sucio – peligroso – estresante) v Las 3 “M” (desperdicios – irregularidad – tensión en el trabajo) v Estandarización v Ciclo de Mejora Continua de Deming v Organización de Rápido Aprendizaje v Diseño de Sistema de Trabajos v Investigación de Operaciones v Análisis de Cuellos de Botella v Despliegue de Función de Calidad (QFD) v Campos de Fuerza v
Mapas Mentales Impulsada
por una visión superadora el Kaizen debe ser continuamente reactualizado, sin
perder o alejarse de su esencia filosófica, para adaptarse a las nuevas
necesidades y cambios del entorno. 3. Seis Sigma un paso hacia la perfección
Sí
bien la perfección como tal es un ideal, el llegar a concretar a nivel fabril
un escasísimo nivel de apenas 3,4 DPMO es sin lugar a dudas algo trascendente
para cualquier empresa. El objetivo está claro, se trata de llegar a un nivel
catalogado como de “seis sigma”, la forma de efectuar la medición también
es clara, es el Kaizen como filosofía y sistema el que permite que hacer
realidad este nivel de calidad, pues es muy difícil lograr la calidad absoluta
en los productos y servicios, sin antes perfeccionar a los procesos y a los
seres humanos que les dan vida. Es
imposible lograr la perfección en los productos y servicios, sin antes
perfeccionar el sistema que los genera. Lograr mejores sistemas implica mejores
trabajadores, mejores directivos, mejores métodos de trabajo y una preocupación
constante por la capacitación y el entrenamiento de todos los que componen la
compañía. Es
necesario desmitificar ciertas y determinadas cuestiones para ir a la esencia,
evitando quedarse en simbolismos y formatos carentes de importancia. No es en
los colores de cinturones donde descansa la calidad y las ventajas competitivas
de una empresa, sino en sus capacidades creativas e innovadoras. La esencia y
filosofía en la cual descansa Seis Sigma está más vinculada a las ideas de
Crosby y a las necesidades fundamentales de superar ciertas aberraciones en
materia de gestión tenidas como paradigmas, que a cuestiones comerciales fuera
de contexto. Es
en la necesidad de plasmar teórica y prácticamente un estilo de dirección lo
que debemos ver en el desarrollo y puesta en práctica del sistema y filosofía
Seis Sigma. Tras la necesidad imperiosa de un mínimo de fallas y un máximo de
productividad que de como resultado concreto el menor coste unitario, es el
objetivo supremo que tienen las empresas que aspiran a operar en alta tecnología,
como es el caso de Motorola o Intel, pero también ello es válido para
cualquier empresa que siendo o no de alta tecnología pretenda competir
activamente en el mercado mundial. Lograr
esos grandes objetivos sólo es factible mediante una gestión participativa
del personal de alto rendimiento, algo con lo cual el Kaizen está plena y
absolutamente identificado. Es imposible mejorar la generación de bienes sin
mejorar a las personas que están tras los procesos, pero resulta a todas luces
imposible mejorar las actitudes y aptitudes del personal sin cambiar las políticas
y estrategias concernientes a la gestión del mismo. Las empresas de hoy si
quieren sobrevivir, deben trabajar para sus clientes más que para sí misma.
Existen siete motivos, de las cuales cada una por sí sola justifica, la adopción
de la calidad total como proyecto de gestión. Primer motivo: es la llegada
de una economía globalizada. La irrupción de competidores nuevos en el juego
económico mundial hace caducar a las empresas no competitivas, y obliga a todas
aquellas que quieran sobrevivir a apoyar de ahora en adelante su actividad sobre
una vigilancia meticulosa, atenta y permanente del mercado para ajustar siempre
mejor la calidad de la respuesta que se le pide. El segundo motivo en el que
se basa el carácter inevitable de la calidad total es la súbita inversión en
los países industrializados de la relación de fuerzas entre una demanda menos
creciente y una oferta múltiple, desde mediados de los años setenta, por la
explosión de Japón y de los nuevos países industrializados. He aquí que los
consumidores y clientes ante múltiples ofertas se vuelvan más exigentes y
reclamen siempre mejor calidad a precios siempre más bajos. El cuarto motivo es que hemos
cambiado. En occidente se ha ido observando un menor compromiso de los
trabajadores para con la empresa. Es menester un cambio de actitud si queremos
conservar los puestos de trabajo frente a culturas con mano de obra mucho mas
comprometida y disciplinada. El quinto motivo está dado
por la incapacidad de la empresa tayloriana para reducir costos de no-calidad.
Fraccionada en grandes funciones autocentradas, generadora de la empresa
fantasma, más preocupada en “hacer más” que en “hacer mejor”, en
controlar y corregir que en prevenir, esta empresa, sobrecargada de costes inútiles
y de recursos ocupados en “fabricar nada”, pierde rápidamente terreno en la
competición económica y se condena a muerte a corto plazo. La calidad total
constituye su única tabla de salvación. Sexto motivo: alude también
a la organización tayloriana y al desperdicio de inteligencia que ha podido
permitirse tolerar en la empresa, mientras la relación entre la oferta y la
demanda era la inversa de la de hoy día. De ahora en adelante, no se puede
dejar más en un punto muerto a todas estas inteligencias puestas en barbecho en
todos los niveles y, particularmente, en los niveles de ejecución, en el de los
obreros y empleados. La batalla de la calidad es demasiado difícil para que se
tenga a toda esta inteligencia apartada del combate. Y el séptimo motivo es que
desde que existe un proceso de calidad total y que ciertas economías lo han
adoptado, todas aquellas que no lo han hecho han visto abrirse a toda velocidad
un abismo en su competitividad. Y lo que es cierto para las economías lo es
también pasa la empresa. Para ello
es menester tomar en cuenta que el coste de la no-calidad en las economías
occidentales está en el orden del 20% de su facturación, en tanto que en la
economía japonesa se encuentra en el 12%. No reducir rápidamente esta brecha y
ante el crecimiento económico de países como China, Tailandia, Malasia y otros
países del sudeste asiático preanuncian inevitables derrotas. 4. Las siete metamorfosis
La nueva piedra filosofal de
la calidad total permite a la empresa satisfacer siempre mejor al cliente y
siempre más barato. Se demuestra que la calidad no cuesta más caro; al
contrario, rinde porque permite vender. Lo que cuesta caro es la no-calidad, es
decir, el fracaso, los costes inútiles, los retrasos; todo esto es producto de
una mala organización que se le factura como multa al cliente y que le
sorprende, le disgusta y finalmente le desvía hacia otros proveedores, porque
tienen de ahora en adelante el dilema de elegir. En este proceso destinado a
lograr el cero defecto (Seis Sigma implica 3,4 defectos por millón de
oportunidades) las empresas se enfocan en siete cambios o metamorfosis. La primera metamorfosis
supone implica que la empresa se interesa más en su mercado que en si misma, en
sus clientes que en sus máquinas, en sus fines que en sus medios, y que sus
dirigentes sustituyen la lógica del ingeniero o del contable, centrada en una
confianza desmedida en la capacidad de su técnica, por la lógica del
empresario comercial, que reconoce la inutilidad de un producto soberbio que no
se ha podido vender. La segunda metamorfosis
es el establecimiento de las relaciones clientes-proveedores en el interior
mismo de la empresa; cada departamento, cada servicio, cada función, cada
trabajador debe esforzarse en especificar mejor lo que desea de su fuente y en
responder mejor a las demandas de su consumidor. La organización atomizada cede
su lugar a una organización por flujos. Se caen los muros que defendían los
territorios funcionales para dar lugar a un desarrollo de procesos integrales en
los cuales todos toman parte de forma armónica. La tercera metamorfosis
consiste en dejar de “producir más” para pasar a “producir mejor de
entrada”. Los ritmos infernales no fabrican más que productos de calidad
mediocre y asalariados amargados, cansados y cada vez menos competentes. La
calidad total persigue el autocontrol y las acciones colectivas, produciendo
bien a la primera, arreglando el defecto en el momento de producirse. La cuarta metamorfosis
implica sustituir el modelo mecanicista de una organización que asigna a cada
individuo un puesto instrumental de ejecutante, por un modelo biológico donde
los equipos responsables asumen misiones, uniendo colectivamente su talento para
hacerlo. Se sustituye la empresa piramidal por la empresa multicelular. La quinta metamorfosis
implica pasar de una empresa aislada e intransigente frente a sus proveedores y
subcontratistas, en una implicada en profundas relaciones de confianza. La sexta metamorfosis
implica la sustitución del control por la prevención. Un incremente en los
costes de prevención traen como resultado una disminución en el coste total de
calidad al reducirse significativamente los costes por fallos internos y
externos, y disminuir las necesidades de evaluación. La séptima metamorfosis
implica la eliminación de todas los desperdicios y despilfarros, no sólo los
relativos al proceso productivo, sino también los atinentes a las actividades
administrativo – burocráticas. Lograr estos cambios permite
llegar a los “Siete Ceros”: cero defectos, cero stocks, cero averías, cero
plazos, cero papeles, cero accidentes y cero contaminación. 5. Los seis principios de Seis Sigma
Principio 1: Enfoque
genuino en el cliente El enfoque principal es dar
prioridad al cliente. Las mejoras Seis Sigma se evalúan por el incremento en
los niveles de satisfacción y creación de valor para el cliente. Principio 2: Dirección
basada en datos y hechos El proceso Seis Sigma se
inicia estableciendo cuales son las medidas claves a medir, pasando luego a la
recolección de los datos para su posterior análisis. De tal forma los
problemas pueden ser definidos, analizados y resueltos de una forma más
efectiva y permanente, atacando las causas raíces o fundamentales que los
originan, y no sus síntomas. Principio 3: Los procesos
están donde está la acción Seis Sigma se concentra en el
procesos, así pues dominando éstos se lograrán importantes ventajas
competitivas para la empresa. Principio 4: Dirección
proactiva Ello significa adoptar hábitos
como definir metas ambiciosas y revisarlas frecuentemente, fijar prioridades
claras, enfocarse en la prevención de problemas y cuestionarse por qué se
hacen las cosas de la manera en que se hacen. Principio 5: Colaboración
sin barreras Debe ponerse especial atención
en derribar las barreras que impiden el trabajo en equipo entre los miembros de
la organización. Logrando de tal forma mejor comunicación y un mejor flujo en
las labores. Principio 6: Busque la
perfección Las compañías que aplican
Seis Sigma tienen como meta lograr una calidad cada día más perfecta, estando
dispuestas a aceptar y manejar reveses ocasionales. 6.
¿Qué es el EVA? El EVA es el resultado de
restar a los beneficios ordinarios de la empresa o unidad de negocios, antes de
intereses y después de impuestos, el producto de multiplicar el valor contable
del activo por el coste promedio del pasivo. Otra forma de calcularlo es
multiplicando el valor contable del activo por la diferencia entre la
rentabilidad del activo y el coste promedio del pasivo. Al centrar la atención en
las ganancias que quedan después de deducir el costo de todo el capital, el EVA
revela el verdadero desempeño de una compañía suministrando a sus ejecutivos
una información financiera nueva y más valiosa que podrán aplicar en la toma
de sus decisiones empresariales, desde la adquisición o enajenación de activos
hasta la planificación de mercado, la elaboración de presupuestos para
proyectos y la creación de productos. Si bien el vincular la
remuneración de los empleados a una constante mejora en base al EVA puede
llegar a generar resultados asombrosos, mucho más lo es si combinamos el EVA
con el sistema de mejora continua Kaizen. 7. Estrategias para
aumentar el EVA Existen cinco formas de
generar un mayor valor económico agregado consistentes en: 1.
Mejorar la eficiencia de los activos actuales. Se trata de aumentar el
rendimiento de los activos sin invertir más, lográndose ello mediante el
incremento de los precios de venta, o de una reducción de los costes, o bien de
ambas medidas simultáneamente, siendo otra posibilidad el aumento en la rotación
de los activos. Se ve en ello claramente las amplias repercusiones que tiene el
aplicar el Kaizen y/o el Just in Time como forma de reducir costes, aumentar la
rotación de los activos mediante una disminución sistemática de los
inventarios, y la posibilidad de lograr un aumento en los precios gracias a un
mejoramiento sustancial en los niveles de calidad y servicio al cliente. 2.
Reducir la carga fiscal mediante una planificación fiscal y tomando
decisiones que maximicen las desgravaciones y deducciones fiscales. 3.
Aumentando las inversiones en activos que rindan por encima del coste del
pasivo. 4.
Mediante la reducción de activos, a los efectos de disminuir el monto
sobre el cual se aplica el coste de financiación. Tanto el Kaizen, como el Just
in Time contribuye mediante la reducción de los inventarios (tanto de insumos
como de productos en proceso y terminados), la menor necesidad de espacios físicos
y de activos monetarios, a la reducción del activo empresario. También la
reducción del ciclo total del proceso es una ventaja otorgada por el Kaizen en
la disminución de los créditos otorgados. 5.
Reducir el coste promedio del pasivo para que sea menor la deducción que
se hace al BAIDI (Beneficios antes de Intereses y después de Impuestos). La
aplicación del Kaizen al generar una menor necesidad de fondos, además de
lograr un incremento en el flujo vía menores gastos (por la eliminación sistemática
de desperdicios) y mayores ingresos
(vía un incremento considerable en la calidad de los productos y servicios,
atención a los clientes y mayores niveles de satisfacción) da como resultado
una mayor solvencia financiera, y en consecuencia una mejor calificación
crediticia y un menor coste del capital. Aplicando una estrategia que
permita una combinación adecuada de las formas de incrementar el EVA, puede
lograrse importantes incrementos en beneficio tanto de los accionistas o
propietarios, como de los directivos y empleados de la empresa. 8. Conclusiones
Podemos
apreciar por lo antes desarrollado, las sinergias generadas por el hecho de
complementar y combinar el Kaizen, el EVA y Seis Sigma. Los sistemas de
mejora continua deben mejorarse así mismos, y una forma de hacerlo es sumando
nuevos sistemas que incrementen su potencial y permitan a las empresas que lo
implementen sólidas ventajas competitivas. Sólo la mejora continua de
los procesos apoyada firmemente en una mejor gestión de los recursos humanos
puede llevar a un incremento sustentable del valor añadido económico, a
la vez de generar productos y servicios libres de fallas. Es esa calidad de alto
vuelo lo que permite no sólo reducir los costes, sino además ofrecer a los
clientes y consumidores cada vez un mayor valor agregado. El Kaizen es la basa de
sustentación sobre la cual pueden lograrse un óptimo de calidad de nivel Seis
Sigma, cómo así también generar un incremento en la rentabilidad para los
accionistas y propietarios de la empresa. Sin
un proceso de mejora continua una empresa no tiene un gran porvenir en los
actuales mercados. Esa mejora continua requiere de concientización, decisión y
disciplina para hacerse realidad y dar los resultados buscados. La
mejora continua y la búsqueda de seis sigma no son una cuestión menor,
constituyen un objetivo estratégico fundamental para la continuidad y éxito de
la empresa. Cuanto mayor sea la ventaja
estratégica lograda, mayor ha de ser el crecimiento del valor añadido económico
en el mediano y largo plazo. En los negocios de la actualidad no hay lugar para
errores. Los errores se pagan muy caro, y es muy difícil y costoso recuperarse
de ellos. Sólo una gestión responsable, innovadora, creativa, y competitiva
permitirá a la empresa obtener de forma sustentable resultados positivos. 9. Bibliografía
Gestión
del Conocimiento – Karl Sveiby – Gestión 2000 – 1999 Las
mejores prácticas – Hiebeler , Kelly y Ketelman – Gestión 2000 – 1998 Ingeniería
de las Competencias – Guy Le Boterf – Gestión 2000 – 2000 En
busca del valor – G. Bennett Stewart III – Gestión 2000 - 1999 Seis
Sigma. Hacia un nuevo paradigma en gestión – Mauricio Lefcovich – www.sht.com.ar
- 2004 Kaizen.
Detección, prevención y eliminación de desperdicios – Mauricio Lefcovich
– www.gestiopolis.com - 2004 EVA:
Una nueva forma de obtener resultados y administrarlos – Mauricio Lefcovich- www.winred.com
- 2005 Kaizen
– Mauricio Lefcovich – www.monografias.com
- 2004 Estrategia
Kaizen – Mauricio Lefcovich – www.monografias.com
- 2003 Finanzas
Kaizen – Mauricio Lefcovich – www.winred.com
- 2004 Sistema
de Costes Kaizen – Mauricio Lefcovich - www.winred.com
- 2004 Reducción
de Costos. Análisis Crítico – Mauricio Lefcovich – www.gestiopolis.com
- 2004 Logrando
el éxito mediante el Kaizen – Mauricio Lefcovich – www.tuobra.unam.mx
- 2004 Autor:
Mauricio
Lefcovich Consultor en Administración de OperacionesEspecialista en Kaizen y Seis Sigma E-mail: mlefcovich@hotmail.com
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