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Opciones y estrategias Una agenda geopolítica para la región
Pasado
el trago amargo de las “décadas perdidas” de finales del siglo XX y, con
las lecciones del pasado a cuestas, es imperativo examinar las opciones estratégicas
de Iberoamérica en el actual orden mundial fracturado. Para identificar estas opciones se requiere evaluar la experiencia histórica del desarrollo en la región y otras partes del mundo; analizar y dar seguimiento al cambiante entorno mundial y, valorar la situación y las posibilidades de los diferentes países de Iberoamérica. Pese a la creciente heterogeneidad de la región, existen algunos temas en común y líneas estratégicas generales.
En la formulación de las estrategias
de desarrollo deben explorarse tres temas que, a mi criterio son cruciales: la
cuestión social, la capacidad científica y tecnológica y, fundamentalmente,
la conducción política. Lógicamente
que a estos puntos, existen otros aspectos igualmente importantes : la inserción
comercial de Iberoamérica, la deuda externa, los flujos financieros, la política
macroeconómica, los recursos materiales, la infraestructura de comunicación
terrestre y fluvial y todo lo relativo al medio ambiente. LA CUESTIÓN SOCIALEl proceso de cambio social acelerado, masivo y convulsionado que experimenta la región y que con bastante seguridad se prolongará por varias décadas de este siglo XXI, se caracteriza por el rápido crecimiento de las demandas sociales derivadas de la explosión demográfica de los decenios anteriores y de la pobreza generalizada en la mayoría de los países de la región. Está a las claras que el contraste entre las aspiraciones de un mejor nivel de vida y la imposibilidad económica de lograrlo, está generando fuertes tensiones sociales, que en algunos países ha desembocado en violencia, terrorismo, alta migración juvenil hacia otros espacios que aparentemente pueden ofrecer oportunidades y, como consecuencia de todos estos factores, una grave repercusión que afecta la inestabilidad en el campo de lo político. (como ejemplo: la actual situación en Bolivia, las convulsiones sociales en Perú, la división política-económica en Colombia, los reclamos en ciertas áreas de Brasil, etc.etc. ). El alta crecimiento demográfico
descontrolado que viene
aumento en las últimas décadas, está generando una demanda de empleo que la
expansión del sector moderno de la economía no es capaz de absorber. Capacidad científica y tecnológicaEs indudable que la ciencia y la tecnología desempeñan un papel cada vez más importante en la competitividad económica y el bienestar social. En Iberoamérica, luego de tres decenios de crecimiento acelerado, las inversiones -como es notoriamente proclamado- las inversiones en esas actividades experimentaron un retroceso o, en los mejores casos un estancamiento, como muy bien lo señala el economista peruano Francisco Sagasti en su informe “Crisis, conocimiento y desarrollo” . El costo significó un retroceso significativo en el desarrollo científico y tecnológico regional, precisamente durante los años en que el avance científico y la innovación tecnológica (microelectrónica, informática y telecomunicaciones) se transformaron en los factores clave para el avance económico y social. Es pues imperativo reconstruir, renovar y expandir la capacidad científica y tecnológica iberoamericana, así como fomentar activamente la innovación en los sectores productivos y de servicios.
Por tanto, es necesario que los
dirigentes políticos y empresariales, así como la sociedad en su conjunto,
tomen conciencia de la importancia crítica de la ciencia y la tecnología, pues
a partir de esa concientización, se podrán definir prioridades de desarrollo
en las diversas áreas que hacen a la vida y permanencia activa de un país, Conducción políticaEn el camino hacia el desarrollo es preferible avanzar en forma lenta pero segura, afirmando logros y reformas sobre la base de un consenso generado mediante la práctica de la democracia, que introducir cambios sin que la ciudadanía debata. acepte y asimile las nuevas directrices de política y estrategia. En el caso de nuestro país, es importante la capacidad del gobierno en fijar objetivos reales. Utopías que no contengan conceptos que pueden caer más adelante en el campo de la demagogia. En Uruguay en fundamental pensar y analizar la geopolítica de los vecinos regionales, formulando estrategias y definiendo líneas de acción. En geopolítica no se puede improvisar. No sólo vale estar informado, sino procesar el alcance de esa información. Por lo tanto, para avanzar en el camino del desarrollo, la región no necesita más “salvadores de la patria”, sino SÓLIDOS LIDERES POLÍTICOS capaces de limitar su ambición personal; que desechando la improvisación demagógica sepan compartir el poder en el marco de un pluralismo institucional caracterizado por la existencia de partidos políticos, además de las asociaciones civiles, entidades gremiales, sindicatos, -entre otros- para facilitar y afirmar la participación de la sociedad civil. En buen romance: frente a los problemas sociales de hoy y los que se anticipan para el futuro, es obligado redefinir lo que se considera desarrollo, por lo cual es imprescindible explorar nuevas e inteligentes estrategias. Como dijo Simón Rodríguez -el maestro de Bolívar- “O inventamos o erramos”.
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