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La guerra entre México y los Estados Unidos 1846-1847

Resumen: Durante la administración del Presidente José Joaquín Herrera tuvieron lugar culminantes acontecimientos que turbaron el rumbo de nuestra historia. Los Estados Unidos se encontraban en plena expansión territorial. Ya habían adquirido la Florida y la Lousiana y ahora trataban de dominar Texas. Desde el año de 1825, el Ministro Norteamericano, Sr. Poinsset, había tratado de comprar a nuestro Gobierno aquel extenso Estado. Rechazada la indigna oferta en aquel año, volvió nuevamente a la carga en 1827, recibiendo igual repulsa.
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Autor: MC Ramòn Larrañaga Torróntegui

Durante la administración del Presidente José Joaquín Herrera tuvieron lugar culminantes acontecimientos que turbaron el rumbo de nuestra historia. Los Estados Unidos se encontraban en plena expansión territorial. Ya habían adquirido la Florida y la Lousiana y ahora trataban de dominar Texas. Desde el año de 1825, el Ministro Norteamericano, Sr. Poinsset, había tratado de comprar a nuestro Gobierno aquel extenso Estado. Rechazada la indigna oferta en aquel año, volvió nuevamente a la carga en 1827, recibiendo igual repulsa.


Viendo que por esa vía no progresaban sus gestiones, el gobierno norteamericano optó por ayudar a los colonos a sublevarse, reconociendo después la independencia de Texas. El 12 de Abril de 1844, por medio de un tratado quedando Texas anexada a la Unión Americana, En vista de ello, el Ministro de México en los Estados Unidos, Don Manuel Eduardo de Gorostiza pidió sus cartas de retiro y se regresó a México.


El congreso Norteamericano censuró, de momento, el tratado de anexión, pero ante la terquedad del Ejecutivo, lo aprobó el 1ro. de Marzo de 1845. Poco tiempo después llegaron tropas Norteamericanas hasta las riveras del Río Bravo, violando los convenios al respecto y proclamando, a su vez supuestas violaciones de México a sus fronteras. Con estas artimañas se declaró la guerra entre México y los Estados Unidos, en el año de 1846.


Los Estados Unidos enviaron a John Slidell en un gesto protocolario de paz, para el supuesto arreglo de la cuestión, con el indebido cargo de Ministro Plenipotenciario. Naturalmente, México no lo quiso recibir como a tal, sino como Enviado Especial y Extraordinario, lo que dio pie al Gobierno Norteamericano para decir que México no quería la Paz.

El Presidente de la Republica, general José Joaquín Herrera se encontró de improviso ante la grave situación y con un erario falto de recursos. Venciendo innumerables obstáculos, logro reunir un cuerpo de ejército de más de 6,000 hombres que puso a las órdenes del General Mariano Paredes Arriaga con el fin de que saliera inmediatamente a la frontera a resguardar la integridad del suelo mexicano.

El 14 de Diciembre de 1845, encontrándose en San Luis Potosí, el general Paredes Arriaga, con sus fuerzas, en lugar de dirigirse a la frontera donde lo llamaba el deber patriótico, se subleva contra el Gobierno y, dando la espalda al enemigo extranjero, se vuelve sobre la capital de la República, a donde entra en son de triunfo el 2 de enero de 1846. Al día siguiente, la junta Gubernativa lo nombra Presidente de la República. ( Gran Traición en el momento menos preciso).

Mariano Paredes Arrillaga nació en la Cd. De México, el año de 1797. Ingresó como soldado en el Ejército realista y siendo cadete formó parte de las tropas virreinales. En 1821 se adhirió a la causa Iturbidista de la Independencia. Participó en muchas revueltas, siendo al fin, desterrado y dado de baja. Cuando regresó a México, murió en el mes de septiembre de 1849).

Una vez en el Gobierno, Paredes Arrillaga, adicto a la forma monárquica, de Gobierno, entro en negociaciones a favor del Infante Enrique, hermano del esposo de Isabel II, para establecer la monarquía en México. Como Paredes Arrillaga fue electo por un organismo legislativo que no había acatado y expedido Constitución alguna, el general gobernó con facultades dictatoriales, fomentando odios entre los partidos políticos precisamente cuando la unión de los mexicanos era más necesaria.


Como el gobierno no respeto los arreglos hechos anteriormente, el estado de Yucatán volvió a separarse de la Republica mientras el Estado de Campeche , en rebeldía al pacto federal, se declaro neutral en la guerra México- Norteamericana, un acto innoble y egoísta propiciado por los separatistas.


Mientras tanto el Ministro de los Estados Unidos, John Slidell insistió en ser recibido como prenipotenciario y nuevamente fue rechazada su pretensión. 


Poco después el Gobierno Mexicano, envió un ejército, al mando del General Pedro Ampudia para reforzar nuestras posiciones en Matamoros.


El 4 de Marzo de 1846, el General Zacarias Taylor rompió las hostilidades y sus tropas ocuparon el frontón de Santa Isabel. El General Mariano Arista, enviado por el Gobierno contra el invasor tuvo su primer encuentro con éste el 8 de Mayo, en un lugar llamado Palo Alto. Arista fue derrotado a causa del superior armamento del enemigo así como de su potente y numerosa artillería. Inmediatamente después se replegó a Matamoros, mientras el General Rómulo Díaz de la Vega, creyendo que el combate había sido una simple escaramuza, acometió contra los invasores, siendo derrotado y hecho prisionero, no obstante los esfuerzos del General Ampudia por contener la derrota.

El General Francisco Mejía fue nombrado jefe del Ejército y acto seguido ordeno el repliegue de las fuerzas mexicanas a Monterrey. Los norteamericanos ocuparon la Plaza de Matamoros el 16 de Mayo, mientras que Arista quedo sujeto a proceso.


El 20 de Mayo, al grito de “¡Muera el príncipe extranjero!”, se subleva, en Guadalajara el General José Maria Yañez. Inmediatamente el Presidente de la República, General Mariano Paredes Arrillaga sale a batirlo, dejando mientras tanto, en el poder al General Nicolás Bravo que ocupo el cargo desde el 29 de julio hasta el 5 de Agosto de 1846.


El 4 de Agosto se pronuncia, en la Ciudadela, el General Mariano Salas.


Paredes Arrillaga, cogido entre dos fuegos tuvo que huir, pero fue hecho prisionero y conducido al castillo de Perote, de donde partió hacia el destierro.


El General Mariano Salas se distinguió por su fidelidad nunca refutada a Santa Anna. Gobernó desde el 6 de Agosto hasta el 23 de diciembre de 1846. Puso en vigor la Constitución de 1824 y convocó al Congreso Federal, el cual nombro Presidente de la República al general Antonio López de Santa Anna, quien había regresado al país en el mes de agosto, y Vicepresidente a Don Valentín Gómez Farias.


Santa Anna no quiso ejercer sus funciones de jefe del ejecutivo con el fin de ir a combatir al invasor. En vista de esto se designo de Presidente a Gómez Farias, quien estuvo en ese cargo del 24 de diciembre de 1846 al 20 de marzo de 1847.


Mientras tanto el general Pedro Ampudía, es nombrado, en agosto, para sustituir al general Mejía en la jefatura de las Fuerzas Mexicanas en el norte del país. En 23 de Septiembre capitula la Plaza de Monterrey y Ampudia se repliega, con 4,000 hombres a San Luis Potosí, a donde ya había llegado el general Santa Anna.
Este se había dedicado, durante varios meses, a organizar, disciplinar y municionar sus tropas. Entre las órdenes que mandaba al general Parrodi evacuar Tampico y concentrarse en Tula, cosa que aprovecharon los norteamericanos para posesionarse de aquella importante plaza.


Ante de continuar con la serie de acontecimientos que sacudieron al país en esos años azarosos, vamos a narrar la siguiente simpática anécdota tomada de un articulo del Lic.Teja Zabre, publicado en 1928:


“La inscripción de alumnos del colegio Militar fue muy reducida a causa del estado de guerra entre México y los Estados Unidos, al romper el fuego el general Zacarías Taylor, en el Frontón de Santa Isabel, el 4 de Marzo de 1846”.

El escaso número de cadetes de reciente ingreso era muy pequeño, pero no era motivo para que los nuevos se escaparan de las tradicionales bromas y del yugo de las novatadas.


El mas pequeño de los recién llegados tenía 14 años y apenas media tanto como un rifle sin bayoneta. Era delgado y ágil. Se defendía de las burlas con destreza. Se llamaba Francisco Márquez.


Sin embargo, en las primeras maniobras de ejercicio, a las órdenes de un “teniente” alumno que con voz y gesto dominadoras comenzó disponiendo los pasos usuales, pero no tardó en ordenar las más raras maniobras y los movimientos más disparatados. Los hizo trotar y galopar y los lanzo a paso veloz hacia el estanque donde casi todos cayeron. Márquez logró salvarse porque ocupaba el último lugar y tuvo tiempo de advertir la caída de sus compañeros.


(Los alumnos más antiguos que asistían al simulacro se divertían de los apuros de los primerizos).


Después del chapuzón, ordeno el “teniente” a los noveles que se transformaran en siervos mandando a unos a los arreglos del comedor, a otros del dormitorio y dos de ellos a la tarea de lustrar las botas.


A continuación de estas faenas domésticas, los hizo subir a una inestable pirámide de bancos y sillas, con la obligación de pronunciar desde arriba un discurso o recitar un verso. La mayor parte caía en sus ensayos de oratoria acrobática. El último en su turno, por su tamaño, fue Francisco Márquez y cuando había logrado sostenerse en la pirámide y preparaba su discurso, se quedó sin público y vio al “teniente” imperioso humillado frente a un auténtico oficial que le quitaba los galones y le descubría su broma.


Así se salvo Márquez y ganó la amistad del verdadero teniente Juan de la Barrera, quien condujo al falso teniente y a Márquez al comedor dándole un sitio en la mesa de los mayores.


Aquí conoció a sus compañeros de estudio: Miguel Miramón, Leandro Valle, Fernando Montes de Oca, Juan Escutia y Agustín Melgar, el que lo había hecho sufrir disfrazándose de “teniente”.

Las tropas norteamericanas se posesionaron del norte de la República; el general Kcarmay del territorio de Nuevo México; el coronel Fremont de California, quien llego hasta San Francisco el 9 de Julio de 1846 y lo declararon parte de la Unión Americana.


El 27 de Diciembre el coronel Donipan toma la Plaza Paso del Norte y a principios del año 1847, va con su poderoso ejército sobre la capital de Chihuahua, siendo detenidos en el rancho de Sacramento por el coronel Heredia y el gobernador del estado general Trias quienes en una lucha desigual y por falta de elementos de guerra, fueron derrotados, ocupando los invasores la capital del estado el 1º. De Marzo.


El general Antonio López de Santa Anna, a fines del mes de enero de 1847 sale rumbo a San Luis Potosí al frente de un ejército de más de 18,000 hombres al mando de los jefes inferiores: Mora y Villamil. Milchoterena, Antonio Corona, Blanco, Pacheco, Lombardini, Guzmán, Miñón, Juvera, Urrea y otros más, con el fin de detener el avance del general Zacarías Taylor.


Después de fatigosas jornadas llegan frente al invasor el día 22 de febrero en un lugar llamado “La Angostura” cerca de Saltillo. Al amanecer del día siguiente se generalizó el combate viéndose obligados los invasores a replegarse ante le empuje de los mexicanos los que llegaron a tomar las posesiones del enemigo y como trofeos de guerra; tres cañones, 3 bandera, 4 carros de parque, una fragua y algunos prisioneros.


Pero, lo que fue una victoria para los mexicanos en “La Angostura”, se convirtió en una derrota al ordenar el general en jefe una retirada hasta el paraje de “Agua Nueva”, por falta de víveres y agua para sus tropas hecho que le valió al enemigo para adueñarse de la situación.



El gobierno norteamericano sabiendo que la invasión por el norte de México, le presentaba muchas dificultades, cambio su plan de campaña y formo otro ejército al mando del general Wilfield Scout, el que ayudado por varios buques de guerra, bloquearon el Puerto de Veracruz.


El presidente Valentín Gómez Farías al tener conocimiento de la amenaza la Puerto de Veracruz, ordenó la formación de unos batallones compuestos por jóvenes de cierta categoría pertenecientes al Partido Liberal Moderado a los que se les llamo “Los Polkos”. Estos sumaban un contingente de 3,300 hombres, mas movidos por el clero y los generales Mariano Salas y Peña Barragán, se pronuncian el 27 de Febrero en contra del gobierno atacando el Palacio Nacional y otros edificios trabándose combates en la Ciudad durante varios días, mientras el territorio nacional era invadido por fuerzas extranjeras.


El general Santa Anna que había llegado a la Villa de Guadalupe el 20 de Marzo, quitó al presidente Valentín Gómez Farías y se hizo cargo del poder ejecutivo.
Desde el 8 de febrero habían llegado a la bahía de Veracruz, la armada norteamericana el general Manuel Robles con actividad dispuso la fortificación del puerto. El 9 de Marzo empezaron a desembarcar los invasores, las tropas mexicanas que sumaban 3,360 hombres mandados por los generales Juan Morales y Landero y Cos y 1,000 hombres del general José Durán que defendía San Juan de Ulúa, se enfrentaron al ejército Norteamericano compuesto por mas de 13, 000 hombres al mando de los generales Scout, Worth, Twiggs, Patterson, Philow y Quitman.

El 22 de Marzo el general Scott pidió la rendición de la Plaza recibiendo una contundente negativa. En la tarde de ese día se rompió el fuego, el invasor lanzo un espantoso bombardeo el que fue contestado con arrojo valentía y dignidad por los mexicanos, seis días duro la lluvia de fuego, los defensores carecían de municiones y víveres y no había esperanza de recibir ayuda, motivo por el cual se parlamento una honrosa capitulación del día 29, quedando los americanos dueños de aquel heroico Puerto.


El general Santa Anna no aprobó la capitulación y salio con un ejército de 9,000 hombres y 40 piezas de artillería, dejando en la presidencia de la República Pedro María Anaya, quien estuvo al frente del Poder Ejecutivo desde el 1º. De Abril hasta el 9 de mayo.


Decidió Santa Anna detener al invasor en un lugar llamado “Cerro Gordo” cerca de la Ciudad de Jalapa, sitio inadecuado para maniobrar la caballería, fue derrotado el 17 de Abril, muriendo heroicamente defendiendo el suelo patrio el general Ciriaco Vázquez.


Santa Anna y sus tropas regresaron a la CD. De México y volvió a hacerse cargo de la Presidencia de la República. 


Mientras tanto los invasores al mando del general Worth, toman la Ciudad. de Puebla el 15 de mayo.


El 19 de Agosto las tropas Norteamericanas llegan hasta la población de Tlapan y en las normas de Padierna el general Gabriel Valencia sostiene una encarnizada batalla con los invasores a los que rechazó, pero, después fue derrotado.


Las tropas Norteamericanas creyeron ocupar fácilmente la ciudad de México, pero fueron detenidos en el convento de Churubusco por los generales Pedro María Anaya, Manuel Rincón; jefe de la artillería, Juan B. Argüelles, mayor José Hidalgo, capitanes: Mariano Álvarez, José de la Cuesta, Luis Arízmendi, Manuel Estrada, Francisco Hernández, Mariano Espinoza, Francisco Peñuñuri y otros mas, los que defendieron heroicamente hasta agotar el último cartucho quedando todos prisioneros sin haber querido rendirse. El general Twiggs le preguntó al general Anaya donde estaban las municiones, recibiendo por contestación… “Si hubiera parque no estaría usted aquí!”.


Después de estos hechos, hubo un armisticio, los Norteamericanos volvieron hacer proposiciones de paz exigiendo les cedieran los estados de Texas, Nuevo México, Alta California, el derecho del tránsito por el Istmo de Tehuántepec y una indemnización, es decir habia que pagarles la guerra y los gastos. El gobierno mexicano se negó.


El 6 de septiembre se rompió la tregua y el día 08 comenzaron los combates en el Molino del Rey, el que era defendido por 4,000 hombres, siendo al fin derrotados por el general Scott que sufrió muchas pedidas en sus filas. La caballería del general Juan Álvarez no entro en acción y el general Santa Anna esperaba el ataque por otro rumbo. El ejercito mexicano tuvo que lamentar la muerte del general Antonio León, gobernador de Oaxaca; del coronel Lucas Balderas del teniente coronel Gregorio Gelaty y otros más.

LOS HEROES DEL MOLINO DEL REY


“…Dice Guillermo Prieto en sus memorias… “El general león al sentirse herido, trató de disimularlo y cuando por fin cayó al suelo y conducido en una camilla, pidió le hicieran pronto sus curaciones para resolver de nuevo al combate… “El coronel Balderas apenas cayó herido, se arrastró un gran trecho y con la espada en alto, no dejó de alentar un momento a sus soldados, pero como se desangrara de una manera horrible, se desmayó en los brazos de su hijo, siendo conducido a una choza donde expiró … “Arrivillaga de oficio relojero era un chico servicial en cualquiera que fueran los casos, marchó con Balderas al Molino del Rey como su asistente no separándose de su jefe un momento, pero cuando, Balderas fue herido Arrivillaga arrojó las ropas y las medicinas que traía en las manos, recogió la espada de un muerto, la empuño incontenible, frenético, sublime de coraje y bravura, se puso al frente de un grupo de soldados y embistió al enemigo con tal fuerza y arrojo que estableció el orden en la batalla, hasta que cayó acribillado por las balas del enemigo… “Margarito Sauzo era un artesano humilde que se alistó al cuerpo “Mina” y lo hicieron abanderado donde se captó la estimación por su bondad y subordinación. El día de la batalla se excedió en el cumplimiento de su deber. Atropellado por un gran número de enemigos y hecho una criba por los bayonetazos, envolvió su cuerpo ensangrentado en la bandera y expiró…”Miguel Echegaray realizó una de las hazañas más heroicas en aquella jornada que a la derrota misma dio visos de victoria cuando alzándose sobre los estribos de su caballo empuñando la espada y con el caballo rubio como un esplendor de oro, se arrojó pisando los cadáveres y entre nubes de humo, rescató los cañones que habían sido quitados por el enemigo..


Echegaray murió pobre duerme en un sepulcro ignorado, yo lo ame con toda el alma y lo defendí con ardor y hoy acato y ensalso su memoria henchido de dolor por las injusticias del destino….”


Los invasores hicieron un reconocimiento por las garitas del Niño Perdido y San Antonio Abad y el día 12 atacaron el Castillo de Chapultepec defendido por el general Nicolás Bravo quien con los pocos elementos que contaba se sostuvo hasta el día siguiente en que cayó prisionero y se apoderaron del Castillo.


Los heroicos defensores de esta fortaleza, el batallón de San Blas al mando del coronel Felipe Xicoténcatl, al igual que casi todos sus soldados murieron, los alumnos del Colegio Militar resistieron hasta lo último, muriendo por la Patria, el teniente Juan de la Barrera, los cadetes Fernando Montes de Oca, Agustín Melgar, Juan Escutia, Vicente Suárez y Francisco Márquez.


Entre los prisioneros estaba el Director del plantel general José M. Monterde y entre los alumnos Miguel Miramón que tanto sobresalió en la política años después.


Los invasores avanzaron sobre la capital posesionándose de las garitas de San Cosme y Belem defendidas y abandonadas por los generales Rancel y Terrés.


El general Antonio López de Santa Anna dejó la CD. De México y se fue para Puebla renunciando a la Presidencia de la República, quedando en su lugar el Presidente de la Suprema Corte, Lic.Manuel de la Peña y Peña, que entro en los momentos en que se necesitaba de patriotismo y abnegación, el 16 de septiembre trasladando los poderes a la CD. De Querétaro.


El Ayuntamiento de la capital hizo entrega de Palacio Nacional a los invasores norteamericanos.


El gobierno ordenó someter al general Santa Anna, este hizo entrega de los 1,000 hombres que le quedaban al general Reyes y partió rumbo al estado de Oaxaca, donde le gobernador Lic. Benito Juárez no le permitió la entrada, viéndose obligado a salir rumbo al exilio.


Una vez instalado el Congreso, nombró Presidente provisional al general Pedro María Anaya el 14 de noviembre y por ministerio de la ley, vuelve a encargarse del Poder Ejecutivo el licenciado Manuel de la Peña y Peña el 8 de enero de 1848.


El 2 de febrero reunidos en la casa número 10 de la avenida Morelos de la Villa de Guadalupe, firmaron los tratados de paz, límites y arreglos definitivos entre la República Mexicana y los Estados Unidos de Norteamérica , en la cual México cedía los territorios de Texas hasta el Río Bravo, Nuevo México y Alta California con una extensión de dos millones de kilómetros cuadrados, recibiendo México por indemnización quince millones de pesos quedando libre de toda reclamación y quedando los Estados Unidos obligados a defender sus fronteras de los indios bárbaros.


Los delegados mexicanos fueron los licenciados Bernardo Couto, Luis Gonzaga Cuevas y Miguel Atristáin, como representante del gobierno americano Mr. Nicolás P. Trist.


Fue para México un timbre de gloria la diplomacia mexicana y un monumento de honor para el Presidente Manuel de la Peña y Peña, ya que estábamos cien veces más a merced del invasor.


Aprobados los “Tratados de Guadalupe”, el licenciado Manuel de la Peña y Peña volvió hacerse cargo de la presidencia de la Suprema Corte y fue nombrado el 2 de junio Presidente Constitucional el general José Joaquín Herrera quien toma posesión de su alto cargo trasladando su gobierno a Mixcoac, en tanto salían las tropas americanas.


El 12 de junio evacuaron los invasores la capital y el pabellón mexicano volvió a ser izado en Palacio Nacional en medio de salvas de la artillería y júbilo del pueblo.


EL GENERAL JOSE JOAQUIN HERRERA PRESIDENTE CONSTITUCIONAL.

El 3 de junio de 1848 otorga la protesta ante el Congreso Federal en la Ciudad de Querétaro, el general José Joaquín Herrera, quien días después traslada los Poderes al Distrito Federal.


Después de haberse izado el pabellón nacional en todos los edificios públicos, el presidente Herrera empieza a despachar desde el Palacio Nacional los destinos del país en un estado desastroso y lamentable.


(El general José Joaquín Herrera nació en Jalapa, Veracruz, el 23 de febrero de 1792, ingresó como cadete al ejército en 1809 en el Regimiento de la Corona, combatió a los insurgentes en Acapulco, Guanajuato, Calderón, Aclatán y otros más. En 1820 se retiró a la vida privada. En la proclamación de la independencia, se adhirió a Iturbide, después formo parte del grupo que se reveló en contra del emperador. Fue ministro de la Guerra en el gobierno de Guadalupe Victoria recibió el grado de divisionario el 11 de mayo de 1845, murió en la pobreza el 10 de febrero de 1854 y sus restos reposan en el panteón de San Fernando.)


Aun no terminaban de salir las tropas norteamericanas, cuando en la Provincia de Aguascalientes se pronuncia el general Mariano Paredes de Arriaga, el que furtivamente había regresado al país , oponiéndose a los tratados de paz, llamándolos traidores, sin tener en cuenta que él fue el primero en dar la espalda a los enemigos en San Luis Potosí. Fue combatido y derrotado por el general J. Vicente Miñón durante el mes de julio.


El 10 de febrero de 1849, el coronel Leonardo Márquez se subleva en Sierra Gorda proclamando a Santa Anna para que volviera al poder. El gobierno lo mando combatir y fue derrotado.

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