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Prevalencia de obesidad infantil y factores asociados en Aruba
Indice Resumen Introducción Desarrollo Referencias Bibliográficas
Resumen: Por
la importancia que tiene para la salud de niñas y niños, así como por sus
repercusiones en etapas posteriores de sus vidas, es necesario el diagnóstico y
tratamiento de la obesidad infantil, tan tempranamente como sea posible debido a
las afectaciones que pueden producirse por la misma. En este trabajo se encontró
que en los 3952 escolares estudiados existían 207(5,2%) desnutridos,
2343 (59,2%) eutróficos, 348 (8,8%) sobrepeso y 1054(26,6%) obesos. También se
detectó la existencia en altas proporciones de factores que facilitan la
presentación de la obesidad infantil por lo cual es impostergable su
enfrentamiento Palabras claves: obesidad infantil prevalencia Introducción En
la definición más aceptada del término obesidad, se plantea que es una
enfermedad caracterizada por un cúmulo de grasa neutra en el tejido adiposo
superior al 20% del peso corporal de una persona en dependencia de la edad, la
talla y el sexo1,2 debido a un balance energético positivo mantenido
durante un tiempo prolongado. La obesidad constituye una pandemia que afecta a
los diferentes grupos etarios, sin hacer distinciones de razas, sexos o estratos
sociales. La
obesidad tiene consecuencias adversas sobre el funcionamiento
del organismo que implica alteraciones en diferentes subsistemas3,4,5
y afecta la morbilidad y mortalidad de las poblaciones a través de altas
incidencias de diabetes mellitus tipo II6, hipertensión arterial7,
enfermedades cerebrovasculares y cardiovasculares8, algunos tipos de
cáncer9 y apnea obstructiva del sueño,10 entre otras.
Debe ser objeto de especial atención y cuidado cuando se presenta en niñas y
niños. Por
la importancia que tiene para la salud de niñas y niños, así como por sus
repercusiones en etapas posteriores de sus vidas, es necesario el diagnóstico y
tratamiento de la obesidad infantil, tan tempranamente como sea posible debido a
las afectaciones que pueden producirse en la edad pediátrica, pues esta es una
causa importante de hipertensión arterial en niños, adolescentes y de
complicaciones vasculares en adultos jóvenes, además de ser un factor de
riesgo importante en el incremento de su prevalencia en adultos por el aumento
que ella puede determinar en el número total de adipocitos que van a
incrementar aún más el depósito de las grasas neutras en etapas más
avanzadas de la vida11,12. El
peso excesivo en niñas y niños contribuye a deformidades ortopédicas, reducción
de la actividad física y distorsión de la estética corporal que pueden
afectar la autoestima, las relaciones interpersonales y su proyección social13. En
los países desarrollados la obesidad infantil es una de las mayores afecciones
sanitarias que se informa en la literatura científica en los últimos años.14,15,16,17,18
En los países no desarrollados también ha sido observada con frecuencia junto
con la mala nutrición por defecto19,20,21,22. La
prevalencia de la obesidad infantil tiene relación con la edad, sexo, raza,
nivel educacional y situación socio económica de los afectados23,24.
Este problema es un efecto de varias causas originadas por diversos factores. La
obesidad se clasifica de acuerdo con su causa principal en primaria y
secundaria, correspondiendo la primera a los casos en que, en su origen, se
encuentran elementos ajenos al individuo, como las provocadas por el medio
ambiente y las de causa secundaria se originan debido a factores propios del
individuo afectado, como las enfermedades genéticas y neuroendocrinas. En los
casos que concurren varios factores causales o etiológicos se clasifica la
obesidad como mixta25. Entre
los principales factores ambientales asociados con la obesidad infantil se
encuentra la relación entre la ingesta de energía alimentaria y los niveles de
actividad física26,27,28. Se acepta que el incremento de la
actividad física contribuye, de forma importante, a disminuir la prevalencia o
evitar incluso la enfermedad29,30,31. Varios
investigadores señalan la existencia de otros factores ambientales
predisponentes a la obesidad infantil como el destete temprano del lactante o la
incorporación de alimentación complementaria antes del tercer mes de vida y el
consumo de más de un litro de leche en el día, entre otros11. También
se mencionan la formación de malos hábitos en la alimentación como la
ausencia de desayuno, ingestión de grandes cantidades de alimentos en las últimas
horas del día, comer muy rápido, ingerir alimentos con exceso de grasas
neutras o azúcares simples16,34. Se
debe señalar además que existen factores genéticos que controlan la capacidad
o facilidad de acumular energía en forma de grasa neutra a nivel del tejido
adiposo y la mayor o menor facilidad para que la misma sea utilizada y liberarda
finalmente en forma de calor, lo que ha recibido el nombre de “eficiencia
energética del obeso”31. El
pronóstico de la obesidad en el niño depende de las acciones que se realicen
sobre ella y es un reto importante para los terapeutas por el elevado número de
fracasos que se reportan en estos tratamientos. Se acepta, por tanto, que es una
entidad de compleja terapeútica, que debe ser multidisciplinaria donde deben
participar pediatras, nutriólogos, dietistas, psicólogos, comunicadores
sociales y educadores entre otros técnicos y profesionales que trabajen por
modificar los factores de alimentación y estilos de vida u otros posibles
factores causales32,33. El
pronóstico de las afecciones que aparecen como acompañantes de la obesidad
infantil depende de la disminución de la adiposidad, pues en varios estudios se
observó que con este resultado se puede contribuir a normalizar la tensión
arterial7, el lipidograma y la tolerancia a la glucosa34. En
el tratamiento dietético de la obesidad en niños y adolescentes es necesario
observar que se deben satisfacer las necesidades de nutrimentos para su
crecimiento y desarrollo, lograr un cambio gradual del tejido adiposo por tejido
magro, por lo cual no se deben usar dietas restrictivas. La composición de las
dietas deben estar en correspondencia con el peso ideal del paciente de acuerdo
con su edad y sexo, es decir, para el peso del 50 percentil del grupo
poblacional al cual pertenece35. Las
mejores acciones de salud son las preventivas, donde la labor educativa de la
población constituye el aspecto más importante sobre esta pandemia36,37.
Las
actividades educativas deben ser dirigidas a lograr una correcta alimentación
mediante el desarrollo de hábitos y conductas alimentarias que aseguren el
mejoramiento del estado nutricional y lograr que
la actividad física sea suficiente y adecuada38,39. Aruba
es una pequeña isla del Caribe que tiene como base económica el
desarrollo del turismo internacional y el procesamiento de petróleo. Estas
condiciones facilitan ingresos económicos a la población para satisfacer sus
necesidades básicas, aunque también se observa la mala nutrición por exceso y
bajo nivel de actividad física en la población. La
población total de Aruba40 es de 90506 habitantes, de éstos 9604
son niñas y niños que tienen entre 6 y 11 años de edad. En Aruba sólo se encontraron dos documentos que tienen relación con la mala nutrición por exceso: El primero corresponde al año 1991, cuando detectaron que el 52% de los adultos investigados tenían mala nutrición por exceso, además de presentar malos hábitos alimentarios, poca actividad física y tener antecedentes de obesidad durante la infancia41.
El segundo trabajo se realizó por la Dirección de Salud Pública, en el año 1998, en un estudio de 740 niños escolares. Se encontró que, aproximadamente, el 15% tenía sobrepeso y obesidad, uno de cada cuatro niños no realiza ejercicios físicos fuera de la escuela, uno de cada cinco niños no desayuna, uno de cada dos niños no ingiere frutas, dos de cada tres niños no come vegetales y uno de cada dos niños consume, todos los días, alimentos fritos42.
Sobre
la base de estos señalamientos se determinó como el objeto de esta investigación
el estudio de la obesidad infantil en la población arubiana con edades entre
los 6 y 11 años, las características de ésta que tienen relación con esta
enfermedad, así como el efecto de medidas para combatir el sobre peso y la
obesidad en la población de este estudio. En
esta investigación se planteó alcanzar el cumplimiento del siguiente objetivo
general: Evaluar
la mala nutrición por exceso y los factores asociados en escolares de 6 a 11 años
y la aplicación de un programa de intervención que
contribuya a su disminución en Aruba. Como
objetivos específicos se señalaron los siguientes: 1.
Identificar la mala nutrición por exceso en escolares de 6 a 11 años de
edad. 2.
Determinar factores alimentarios y estilos de vida que puedan estar
asociados con la mala nutrición por exceso en los escolares estudiados. 3. Identificar la presencia de alteraciones de la salud y otros factores que puedan estar asociados con la mala nutrición por exceso en la población de este estudio. 4.
Diseñar un programa dirigido a la disminución de la mala nutrición por
exceso en los escolares estudiados. 5.
Validar el programa diseñado y evaluación subsiguiente de su aplicación
a corto plazo en una submuestra de la población investigada. En
este estudio se planteó la siguiente hipótesis de trabajo: los estilos de vida
inadecuados en niñas y niños, como la mala alimentación y el sedentarismo
facilitan el desarrollo del sobre peso y la obesidad infantil, los que pueden
ser enfrentados mediante procedimientos que determinen el establecimiento y
mantenimiento de un balance energético negativo para lo cual es necesario la
participación consciente de la sociedad, a través de un programa de intervención
holístico en correspondencia con las características de la población infantil
de Aruba.
Desarrollo Para
identificar la prevalencia de la mala nutrición por exceso en la población
infantil de 6 a 11 años en Aruba se realizó un estudio descriptivo de corte
transversal. El universo estuvo constituido por 9604
escolares comprendidos en las edades antes señaladas, que asisten a 35 escuelas
que se encuentran en los 12 asentamientos poblacionales, de los que se escogió
una muestra de 3952 escolares. La antropometría se utilizó en este estudio porque permite una aproximación al conocimiento de los dos componentes básicos de la masa corporal total del individuo y es una técnica no invasiva, económica y de fácil aplicación, recomendada para utilizar en las investigaciones de un número elevado de individuos. Para realizar las mediciones se utilizó la técnica del Programa Biológico Internacional (PBI) señalado por Weiner y Lourie43. Se
tomó peso, talla, pliegues tricipital, subescapular y suprailiaco,
circunferencias del brazo, de cintura y de cadera.
Se determinaron los índices Peso/Talla, Peso/Edad, Talla/Edad, Índice
de Masa Corporal, Cintura/Cadera, Áreas de Músculo y de Grasa del Brazo, además
de Suma de Pliegues. Los resultados de estas medidas se compararon para su
clasificación con los percentiles del grupo de referencia según NCHS/WHO,
excepto los índices cintura/cadera y sumatoria de pliegues.
Como el grado de maduración biológica
influye en las dimensiones corporales, fue necesario lograr una información de
ésta, para interpretar los datos que suministró la antropometría y lograr una
adecuada valoración nutricional. Se
realizó una valoración integral de los resultados de todas las mediciones e índices
realizados para el diagnóstico del estado de salud nutricional de cada
individuo estudiado y se clasificaron en: obesos, sobrepeso, normopeso o eutróficos
y desnutridos. Los
resultados de las evaluaciones antropométricas realizadas se utilizaron
en los análisis estadísticos correspondientes para identificar las
proporciones de las mismas y las prevalencias. Con
la finalidad de identificar
factores alimentarios, actividad física y la presencia de alteraciones de la
salud y otros factores que puedan estar asociados con la mala nutrición por
exceso en la población de este estudio, se realizó
un estudio analítico del tipo de casos
y controles en un total de 1402 niñas y niños,
formando esta submuestra con 701 eutróficos, 527 obesos y 174 sobrepeso
con una proporción de 2 a 1, entre los eutróficos y los obesos y entre los
eutróficos y los sobrepeso a partir de una selección aleatoria del 50% de los
obesos y sobrepeso. Se
aplicaron encuestas dietéticas de frecuencia semicuantitativa del consumo de
alimentos de un mes por niñas y niños, a
los padres de la submuestra seleccionada. También se aplicaron encuestas
para conocer el régimen de vida escolar y extra escolar,
que se aplicó
a los maestros en relación con las actividades de niñas y niños en las
escuelas y a los padres de niñas y niños de la submuestra seleccionada en
relación con el resto del tiempo. Para
clasificar las actividades físicas de los escolares en ligera, moderada e
intensa se utilizaron los criterios señalados en el Informe de la Reunión
Consultiva Conjunta FAO/OMS/UNU de Expertos: Necesidades de energía y proteínas,
OMS, 198544 y por Saris y col del Nutrition and Toxicology Research
Institute of The Netherlands45. Se
realizó
la estimación del
gasto energético mediante medidores de tiempo de actividad física a una parte
de la submuestra seleccionada. Se
registraron factores que pueden estar asociados con la mala nutrición que se
identificaron a través de: examen físico, toma de tensión arterial,
antecedentes patológicos personales, antecedentes
patológicos familiares y exámenes de laboratorio. Para
registrar estos datos se utilizaron cuestionarios para el examen físico y sobre
factores asociados con la obesidad, a través de los antecedentes patológicos
personales y antecedentes patológicos familiares mediante preguntas formuladas
a los padres de niñas y niños seleccionados en la submuestra. La
información de los análisis bioquímicos se obtuvo a partir de las
investigaciones de 367 niñas y niños identificados en tres subgrupos de eutróficos,
obesos y sobrepesos. Se
confeccionó un programa de intervención contra la obesidad infantil sobre la
base de los resultados observados en las investigaciones de la prevalencia de
esta enfermedad en la muestra estudiada y los factores causales o favorecedores
de la misma. El programa se confeccionó con los siguientes componentes:
creación y desarrollo de una alianza contra la obesidad; comunicación
social sobre actividad física y alimentación saludable; capacitación de
maestros, padres, niños, manipuladores y comerciantes; acciones para elevar el
nivel de actividad física y acciones que permiten una alimentación saludable.
El plan de intervención contra la obesidad se validó y aplicó a partir del
mes de octubre del 2004 en la isla de Aruba de acuerdo con los procedimientos
descritos en el mismo. En
los 3952 escolares estudiados se encontraron 207(5,2%) desnutridos, 2343 (59,2%)
eutróficos, 348 (8,8%) sobrepeso y 1054(26,6%) obesos. Estos últimos suman
1402(35,4%). Se
observó que el peso corporal excesivo a expensas del componente graso del
cuerpo se incrementó con la edad desde un 31,8%
en niñas y niños con seis años hasta un 43,6% en los que tenían 11 años de
vida. Se
encontró, entre los 3952 escolares investigados, que el 16,9% de los obesos y
sobrepeso tenían niveles elevados de tensión arterial en una toma, mientras
que en los eutróficos fue de 9,8%. En obesos y sobrepeso con edades entre los 9 y los 11 años se observó la existencia de signos de pubertad con una frecuencia muy superior a la de los eutroficos de edades similares. Un número mayor de niñas obesas alcanzaron la menarquia a una edad mas temprana, entre 9 y 11 años, que a la notificada por niñas eutróficas. Los
niños obesos presentaron, con elevada frecuencia, ginecomastia a partir de los
ocho años de edad. Los varones obesos también presentaron etapas mas avanzadas
de desarrollo puberal y tallas superiores a los niños eutróficos de edades
similares. La
mayoría de los signos dismórficos, alteraciones dematológicas y deformidades
esqueléticas encontradas fueron las relacionadas con el desarrollo de la
obesidad expresado en su tipo mórbido. Entre las alteraciones dermatológicas
se observaron con mas frecuencia la acantosis nigricans, las rágades o
vergetures y lesiones de intertrigo. Las deformidades esqueléticas mas
frecuentes fueron el genus valgus y los pies planos en sus diferentes grados. Entre
los 367 escolares a los cuales se les investigó el perfil lipídico se
encontraron 87 (23,7%) niñas y niños con un lipidograma con valores fuera del
intervalo aceptado como normal, al menos en relación con una de las fracciones
de las grasas sanguíneas estudiadas. Como
resumen de los principales resultados de las encuestas sobre antecedentes patológicos
familiares y antecedentes patológicos personales, actividad física, historia
alimentaria y frecuencia semicuantitativa del consumo de alimentos podemos señalar
los siguientes: Se
encontró que los escolares obesos presentaron mayor frecuencia de dificultad
respiratoria nocturna, trastornos en el sueño y dificultades en el aprendizaje
que los eutróficos. En
los obesos y sobre peso se observó una mayor frecuencia de padres obesos e
hipertensos que en los eutróficos. El
sedentarismo es elevado, expresado en la baja frecuencia de actividades físicas
moderadas e intensas entre las realizadas normalmente por niñas y niños. El
mismo fue mayor en los obesos que en los eutróficos. En
los escolares estudiados se encontró que una baja proporción recibió
lactancia materna y que los obesos presentaron un comportamiento aún menos
favorable que los eutróficos. La
proporción de obesos que recibieron lactancia materna exclusiva fue mas baja
que la de los eutróficos. Una
parte importante de la población estudiada recibió alimentación
complementaria antes de los seis meses de vida. Los obesos y sobrepeso fueron
los de peor comportamiento. La
ausencia de desayuno en los escolares estudiados fue alta y se observó que este
mal hábito se incrementa con la edad de los mismos. La comida mas abundante del
día fue la cena en los grupos de obesos y sobrepeso. En
todos los escolares estudiados los grupos de alimentos que se consumen menos son
las frutas y los vegetales. En
la mayoría de los hogares de obesos y sobrepeso se utiliza la misma grasa de
freidura en tres o mas ocasiones. Los
alimentos de mayor preferencia por escolares obesos y sobre pesos fueron
pastechi (pastel frito de harina de trigo relleno con carne o queso),
hamburguesas y emparedados de atún con mayonesa. Los alimentos que consumen los
obesos y sobrepeso con mayor frecuencia fueron los pastechi, refrescos
carbonatados y hamburguesas. De
acuerdo con los resultados de las evaluaciones de las encuestas de la frecuencia
semicuantitativa de alimentos se puede señalar que en los obesos y sobrepeso el
consumo de alimentos de alta densidad energética fue superior al detectado en
los eutróficos. En obesos y sobrepeso se encontró que la ingestión de energía
era superior al de sus requerimientos en 24 horas. La
detección de la obesidad en poblaciones infantiles se ha informado en
proporciones entre el 31% y el 42% en países desarrollados como Reino Unido8,
Portugal9, Grecia10, así como en América del Norte2,
11 y en países de América Latina5, 12. Estos resultados con
tan altas proporciones de obesidad, coinciden con los de este trabajo donde se
encontró un 35,4%. Los escolares estudiados que fueron clasificados como sobrepesos (8,8%) constituyeron una proporción mucho menor que la de los obesos (26,6%). Este comportamiento coincide con los resultados de varios autores aunque también existen otras publicaciones donde los sobrepeso son mas frecuentes que los obesos. Las
mayores proporciones de tensión arterial elevadas para la edad y sexo
encontradas en obesos y sobrepeso en relación con los eutróficos coinciden con
las reportadas por otros autores8,13. Al respecto se ha planteado que
pequeñas disminuciones del peso corporal del orden de los 2,5 a 7 kilogramos,
tienen un efecto beneficioso sobre la reducción de los valores de la tensión
arterial. El
alto nivel de sedentarismo encontrado en niñas y niños arubianos indica la
necesidad de enfrentar este problema pues es por todos aceptado que la actividad
física moderada e intensa es imprescindible para evitar el sobrepeso y
disminuir la obesidad, a través de la realización de deportes, juegos, bailes
u otras acciones que contribuyan al establecimiento de un balance energético
negativo. Por las necesidades propias de la edad infantil no deben ser difíciles
de llevar a la práctica, con un comportamiento sustentado en la decisión de
lograr una mejor calidad de vida en esta población. La
prevención del sobrepeso y la obesidad es teóricamente fácil pues con un
gasto energético superior a la energía alimentaria que se suministra al
organismo con la dieta es posible evitar estas afectaciones de la salud. No
obstante, llevar a la práctica esta relación en la vida diaria requiere de
estilos de vida donde la actividad física moderada e intensa forme parte de las
actividades cotidianas junto con una alimentación saludable. Los
problemas de malos hábitos alimentarios, los gustos y preferencias de alimentos
con alta densidad energética, los bajos niveles de consumo de frutas y
vegetales, el consumo de alimentos de forma más abundante en la última comida
del día, entre otros constituyen los aspectos que deben ser superados en la
buena alimentación que debe y puede recibir la población infantil para evitar
el comprometimiento actual y futuro de salud por la obesidad.
Es
importante no olvidar que para combatir la obesidad hay que comenzar por
reconocer su existencia como un problema de salud pública e identificar las
mejores vías para superarla y ese aspecto también se debe considerar en las
intervenciones que faciliten combatir esta enfermedad. En el caso de niñas y niños
la participación de los padres como patrones de conducta es de primera
importancia para que ayuden a la
formación de buenos hábitos en la alimentación, como la realización diaria
del desayuno, consumo de alimentos en pequeñas cantidades en varias comidas
en el día, no ingestión de alimentos con exceso de grasa o azúcares
simples, entre otras.21,22 No
debe olvidarse que en el caso de niñas y niños sobrepeso y obesos, el
tratamiento no debe limitarse al mejoramiento de la dieta y al incremento de la
actividad física. Es necesario incluir además la modificación de los
comportamientos sobre la base de programas dirigidos a sustituir las horas
dedicadas a mirar la televisión, videos y videos juegos por actividades que
promuevan el incremento del gasto energético total del individuo. Las
elevadas proporciones encontradas en este trabajo, de escolares sobrepeso y
obesos, así como el alto por ciento que entre estos tenían cifras altas de
tensión arterial, problemas ortopédicos, entre otros trastornos asociados con
la obesidad, señalan la imperiosa necesidad de hacer las intervenciones que
posibiliten superar la situación de salud hallada para lo cual, el incremento
de la actividad física, acciones que contribuyan a una alimentación saludable
y los cambios de comportamiento, sean las acciones fundamentales a ejecutar a
través de la activa participación de toda la comunidad. Referencias
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Saris
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Netherlands, Netherlands, 1992.
Autores: Dr.
Richard Visser* Dr.
Troadio González** Dr.
Angel Caballero** *
Director del Visser Wellness and Research Center de Aruba **
Doctor en Ciencias Médicas. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos
de Cuba Datos
del autor principal: El
Dr. Richard Visser es Director del Visser Wellness and Research Center de Aruba,
realiza investigaciones en el campo de la obesidad infantil y desarrolla
actividades científicas con el propósito de identificar el comportamiento de
esta enfermedad para aplicar acciones preventivas de la misma y de promoción de
salud en relación con estilos de vida saludables.
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