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El Juego como Recurso Didáctico
A
diferencia de lo que se pensó por décadas, el juego es la fuente del
desarrollo cognitivo en los niños y no su consecuencia, por ello no es
trivial la elección del juguete que se regalará en esta Navidad.
Introducción
Una situación, por cierto,
bastante más usual de lo que muchos padres desearían. Incluso, no faltan
quienes prefieren "guardarlos" y no permitir que el chico los destroce
utilizándolos en tareas para las que no fueron fabricados. El asunto es que
no importa qué tan caro o atractivo pueda aparecer ante los ojos de un padre
un determinado juguete, para el niño sólo será llamativo en la medida que le
permita jugar.
Este concepto está muy
lejos de representar en los niños una acción meramente recreativa. Aún más,
por muchos años la sicología (amparada en las teorías de Piagget) sostuvo
que el tipo de juego que era capaz de emprender un infante dependía del
nivel de desarrollo cognitivo en que se encontrara. Es decir, sería una
consecuencia de éste.
Pero durante las últimas dos
décadas, la corriente liderada por Vygotsky (1976) le entregó un papel
bastante más preponderante de lo pensado hasta ese minuto: "El juego no
es la consecuencia, sino la fuente del desarrollo cognitivo en los niños".
No por nada, hasta los 7 años jugar constituye la actividad natural de los
pequeños.
Tal como lo explican los
sicólogos, cada vez que un niño juega, construye un espacio imaginario en el
cual ensaya destrezas y capacidades que no están dentro de sus posibilidades
inmediatas, pero que utilizará a futuro. Un ejemplo: cuando a eso de los
tres años, el niño se encuentra en la etapa de la adquisición de roles y de
la simulación (o "el jugar a ser") e inventa que es papá, no sólo está
ensayando ese rol sino también ampliando su comprensión de éste. Es lo que
los especialistas denominan Zona de Desarrollo Próximo (ZDP); es decir,
practicar las habilidades que conformarán el siguiente paso dentro de su
desarrollo.
Es precisamente este hecho
(que el juego determine el desarrollo cognitivo) lo que hace que el tipo de
juguete que se le regale no sea algo trivial. Cada edad tiene su ZDP y los
juguetes deben estar destinados a satisfacerlas. Si corresponden a una
destreza ya dominada por el niño, lo aburrirá. En cambio, si apuntan a una
capacidad que está más allá de su ZDP, se frustrará.
Así, desde que nace y
hasta los dos años el pequeño vive un proceso de distinción del entorno.
Según explican los sicólogos, el lactante requiere saber cuál es el límite
entre su cuerpo y el mundo que lo rodea, qué pasa si hace un determinado
movimiento con la mano o cuánta fuerza necesita para llevarse un objeto a la
boca. A través de ejercicios como pequeños abdominales, ensaya las posturas
que después utilizará para sentarse o caminar. También, tirando objetos al
suelo o riéndose cuando algo desaparece y vuelve a aparecer, comprenderá que
el objeto no deja de existir por el solo hecho de no estar dentro de su
campo visual. Y la manipulación de éstos, le permitirá diferenciar un objeto
de otro, así como tener las primeras nociones de tamaño y cantidad. Tanto a
esta edad como en las etapas posteriores, es importante que el tamaño del
juguete se adapte al del niño: una muñeca, por ejemplo, debe ser igual al
antebrazo de la pequeña.
Es habitual también en
hasta los dos años, los juegos de imitación de sonidos: los niños se dan
cuenta que los sonidos que emiten -en un primer instante en forma casual o
espontánea- pueden ser controlados por ellos y juegan a imitarse a sí
mismos.
Entre los dos y cinco
años, el asunto cambia. La fantasía y el juego simbólico están presentes en
toda actividad que el chico realiza, pues son la forma con la que ensaya su
incorporación a la vida adulta y comienza el desarrollo de su parte afectiva
y social. Al principio aún no está listo para interactuar con otros niños,
quiere hacerlo todo solo e imita a sus hermanos mayores. Le gusta la
compañía siempre y cuando no interfiera en su juego, pero a los tres años
comenzará a mirar cómo juega el de al lado. La actividad lúdica, además, le
servirá para manejar sus sentimientos: generalmente tiene un peluche, muñeco
o incluso un pañal preferido, que representa para el pequeño un sustituto de
las figuras parentales de las cuales se está independizando afectivamente.
Son comunes los juegos de
roles (de imitación de la realidad como las tacitas o los maletines de
doctor) y es el momento en que practica el "cuidar de otro" y por eso,
también, son frecuentes los juegos del papá y la mamá. Un proceso, por
cierto, muy importante para lo que será su vida de adulto y es por eso,
también, que los especialistas no recomiendan que se les compre o regale
Barbies en esta edad. En opinión de sociólogos, las famosas muñecas sólo
distorsionan el concepto de "cuidado", pues con ellas las niñas aprenden que
"cuidar" significa vestir con trajes de última moda o ir al gimnasio.
Lo que no está
contraindicado, como suele pensarse, son los juegos para el computador o los
de consola. "En ningún caso se trata de juegos alienantes. No hay que
olvidar que la imaginación la coloca el que juega y no el juguete. Más aún,
ayuda a los niños a desarrollar su coordinación viso-espacial. Sólo son
malos si pasa todo el día frente a la pantalla o si se utilizan juegos
violentos", dicen sicólogos.
A partir de los seis años
y hasta los 10 años, el juego de reglas alcanza su máximo apogeo. Allí el
niño es capaz de seguir normas arbitrarias (impuestas por ellos mismos) y
respetarlas en forma absoluta. Al mismo tiempo necesita ejercitar su cuerpo,
probarse que es capaz de hacer las cosas. Es la etapa de los juegos que
inician a los niños en los deportes.
Después de cumplida la
primera década de vida, los intereses y gustos de los chicos están más
definidos, por lo que el tipo de juguete responderá a éstos. En todo caso,
se trata de juegos más complejos o laboriosos, que requieren de mayor
concentración y se van pareciendo cada vez más a una profesión u oficio.
"No hay que olvidar que
hasta cierta edad, sobre todo a eso de los 5 años, el precio y sofisticación
de los juguetes que ofrece el mercado no guarda ninguna relación con el
atractivo que ejercen en los niños. Es mejor regalarles cinco juguetes de Gs.
1. 000 que uno de Gs. 5. 000", agregan los sicólogos. Si después de todo, se
insiste en elegir juguetes sofisticados, no hay que preocuparse porque,
afortunadamente, las pilas se gastan y se olvida reemplazarlas, y el niño
puede -al fin- utilizarlo para jugar.
Juegos didácticos: una vuelta que da la historia
“Puede decirse que la historia del juguete es la historia de la
civilización: y un elenco completo de los juegos y juguetes - si se
pudiera hacer - sería toda una fenomenología de la cultura humana las
culturas particulares de diversos pueblos; un verdadero tratado de
antropología”. (1)
Así como van
surgiendo nuevas vestimentas, nuevos cuentos, nuevas canciones, así también
van surgiendo nuevos juegos y juguetes. Somos muchos los que al encontrarnos
con propuestas didácticas, recordamos nostálgicos nuestros juegos de la
infancia. No precisamente la pelota o la muñeca, juegos auténticos que
evolucionaron en el tiempo con miras a la eternidad. Recordamos juegos más
rústicos, artesanales, “los juegos de antes”, como los llamaría la abuela.
Los juegos y
juguetes didácticos, en auge actualmente, resultan de una suerte de vuelta a
aquellos juegos tradicionales, que en su inicio FUERON PENSADOS PARA CADA
NIÑO, CADA HOGAR, CADA CULTURA EN PARTICULAR. Surgían de lo que había, de lo
que les interesaba, de lo espontáneo y de lo que observaban, de sus
necesidades y de sus posibilidades, de su realidad. Rasgos que con el pasar
del tiempo han sido olvidados, alentados tal vez, por una causa comercial.
¿Están las jugueterías con sus estantes llenos de juguetes didácticos, en la
misma proporción que los juguetes de venta “masiva”?. Nos bastaría con
rescatar tan solo un pequeño fragmento histórico para comprender que los
juegos y juguetes no permanecen ajenos a los cambios socio-culturales, y en
qué forma los juguetes didácticos responden a un llamado que comienza a
tener respuesta.
Tomemos la
industrialización como punto de referencia, en ella los juguetes también
cambian. Dejan de hacerse en las casas, con rasgos propios de cada familia,
para sustituirse por juguetes de elaboración masiva, en ciertos casos
despersonalizados si los comparamos con lo anterior. La muñeca ya no se
rellena con granos de arroz, ni se viste con la tela del último vestido que
se cosió en la casa, sus rasgos se producen en serie. El comercio mundial
abre nuevas fronteras, los niños descubren nuevos juguetes y nuevas
tradiciones. Los procesos de manufacturación se desarrollan, muchos juguetes
que se diseñaban con materiales de la naturaleza, nobles -como la madera-,
comienzan a elaborarse con materiales sintéticos - se va pasando de los
bloques de construcción de madera a los de plástico, y hoy en día se
fabrican de plástico símil madera -. Se desatan las modas en el juego, se
pierde lo de las propagandas. Aparecen los juguetes con movimiento a cuerda,
luego a pila y finalmente electrónicos, -se pasó de los trompos de madera
que aportan al desarrollo de los reflejos motores al hacerlos girar, a los
trompos mecanizados-, muchas veces haciendo el juguete su propio espectáculo
más allá del dominio e iniciativa de su usuario. Las computadoras llegan en
la década del ‘80 ofreciendo una nueva alternativa de juego, en ella se
incluyen desde las propuestas más tradicionales, hasta las más novedosas,
pero lo que fundamentalmente cambia es la metodología de juego que propone.
Merece citarse el
período que separa ambas guerras mundiales para destacar, una vez más que
los juegos y juguetes no permanecen ajenos a los cambios tecnológicos ni a
los sucesos históricos. Es de notable conocimiento que en ese período se
centra la atención en los aspectos emocionales del juego, surgen grandes
descubrimientos sobre cómo éste aporta al diagnóstico de conflictos en los
niños, y los juegos bélicos imitando lo que pasa en el mundo adulto,
adquieren gran popularidad. Paso tras paso, acontecimiento tras
acontecimiento, hemos llegado a un momento en el que se ha focalizado el
interés en la forma en la que los niños aprenden a resolver problemas
sociales e intelectuales mediante el juego. Con esto la creación de
propuestas afines: juegos y juguetes diseñados por profesionales idóneos en
la materia. Si recorriéramos una juguetería del año 1800 y una del 2000,
encontraríamos grandes cambios en lo que hace a propuestas, diseños, nivel
de sofisticación ... y hoy por hoy, ya vemos estantes destinados a
juguetes didácticos, donde la tecnología se alía con los valores humanos.
Es una vuelta de la historia a los juguetes pensados para cada niño en
particular, según sus necesidades y posibilidades. Todos de algún modo
pueden jugar con una muñeca, pero para elegir un juego didáctico es
necesario recordar qué se sabe y no se sabe, qué puede y qué no, qué le
gusta y qué no, qué lo desafía y que lo frustra, ¿QUIEN ES EL QUE LO VA A
USAR?.
Muchos se acercan
a la alternativa del juego didáctico siguiendo una “moda” que invita a
estimular, otros con la preocupación de responder a normas pedagógicas que
respetan al niño en su juego. Hay quienes llegan cansados de consumir
propaganda, personajes televisivos, aparatos electrónicos, y con un
presupuesto cada vez más limitado que los hace decidir, “si compro, compro
un regalo inteligente”, como suelen denominarlo. A su vez, en el ámbito de
la educación, el afán actual por equiparse con material didáctico, gira en
torno al permiso social y curricular que revaloriza el juego no como
opuesto al proceso de enseñanza - aprendizaje, sino como parte
enriquecedora y auxiliadora de éste. “No se juega sólo en los recreos”, pasó
a ser una suerte de lema en los congresos pedagógicos. En cuanto a lo
pedagógico, como los juegos se legalizan en el campo de la prevención, no se
empieza a jugar recién cuando se llega derivado por un problema de
aprendizaje, por lo menos esa es la tendencia.
Algunos de
los juegos didácticos de hoy, son los mismos que encontramos guardados en
los baúles de nuestras abuelas, -los cubos de madera, títeres de manopla
con los personajes del barrio, instrumentos musicales simples, plantados,
cubos de tela lavables, juegos de matemática en tablero, rompecabezas
artesanales ... -. También hay juegos didácticos que surgen como fruto de
meticulosas investigaciones, tendencia que se afianza con firmeza, - juegos
de matrices lógicas, equipos de construcción bi y tridimensional,
laboratorios de química y ecología, juegos para aprender y practicar
fracciones u operaciones matemáticas, juegos tecnológicos, laboratorios para
descubrir el mundo oculto de las hormigas ...- Muchas creaciones
interesantes, resultan también , de una simple modificación del juguete
original o de sus reglas, no siempre se empieza de cero, -dominos de piso en
los que se cambió el material (goma eva, etc.) y el tamaño adecuándolo a las
manos infantiles, bloques de plástico símil madera en los que se respeta las
formas de los bloques originales pero se cambia el material que a su vez
permite nuevas alternativas de juego, juegos llevados a la pantalla de la
computadora...- Lo primordial es recordar que a través del tiempo y del
espacio, a lo largo y a lo ancho de la historia, una de las actividades más
ricas y sin duda la más generalizada de la humanidad ha sido el juego. Todos
jugaron y todos juegan, pero cada uno elige para su juego otro juguete y con
su elección elige escribe una página de la historia, que hoy está en el
capítulo didáctico, nuestro capítulo. ¡ATENCIÓN!.
A Jugar con las Dificultades: toda una experiencia
La importancia
del juego ha sido reconocida desde diversos campos. Desde la psicología
genética, la psicología profunda, y desde una perspectiva pedagógica entre
otros. “Jugando va conociendo al otro y se va conociendo, jugando va
desarrollando su capacidad de percibir la realidad, jugando irá resolviendo
los conflictos que le preocupan...”1
.
Gracias a
la apertura de muchos, cada vez son menos los que disocian entre juego y
aprendizaje. “Mi nene no hace nada en la escuela, juega todo el tiempo”, es
un planteo que tiende a reemplazarse por aquellos padres que demandan de la
educación espacios de placer en el aprendizaje de sus hijos. También los
docentes cansados de tener espectadores pasivos de lo que ellos enseñan,
tienden a involucrar personas activas en el proceso de enseñanza -
aprendizaje.
Haremos
referencia, de cómo hoy, existen docentes fieles partidarios de lo didáctico
y como tales de la valiosa relación entre juego y aprendizaje, para ello
organizan talleres de experiencia en el método de APRENDER JUGANDO. Y así
denominan a espacios para niños con “dificultades” en el aprendizaje
escolar. En este contexto se les ofrece juegos y materiales disparadores y
auxiliares de la enseñanza, por lo que se los llaman juegos y materiales
didácticos. Veamos los casos de Juan Pablo y de Ignacio, ambos de 8 años de
edad. Juan llegó derivado por su falta de interés y mala conducta en la hora
de matemática, e Ignacio por problemas en su lectura y escritura. En uno de
los encuentros tomaron para jugar regletas, a la que se referían con gran
entusiasmo como bloques de construcción. Procedieron por propia iniciativa a
delimitar una enorme pista de carreras. Se propone entonces tomar un auto
cada uno, y adjudicarle a cada regleta un valor según su largo, que
equivaldría a la cantidad de kilómetros que avanza cada coche. Así
establecieron los chicos una escala, Juan Pablo quiso ser el responsable de
calcular el recorrido de cada auto y hacer una tabla con multas (se resta
puntaje ante cada infracción) y bonificaciones (se multiplican puntos por
hazañas). Ignacio pidió ser el periodista deportivo que escribía una nota
del Gran Prix, extrayendo el estilo de redacción de una nota del diario que
leería especialmente. Juan e Ignacio comenzaron a aprender jugando con sus
dificultades. Vale también decir que jugando aprendieron que sus
dificultades respondían a la falta de incentivo para apropiarse del
conocimiento, para entender para qué les sirve saber, para concretizar
aquello que explicado teóricamente por otro les parece tan lejano a su
realidad.
Con esto se
reafirma al juego como gran aliado del aprendizaje. Jugar con las
dificultades es una forma natural, amena y propia del lenguaje e intereses
infantiles, de superar aquello que no nos deja avanzar. Recordemos que,
entre muchas otras características, en el juego podemos encontrar:
-Una
actitud exploratoria: El niño ensaya, intenta, imagina, fantasea, adapta,
combina, crea...
-El
deslizamiento del mundo interno del niño sobre el mundo externo de las
cosas, apropiándose de las cosas. Un aprendizaje “desde adentro” del sujeto.
-Ejercicio
de la libertad: Ensayo de lo posible y lo inédito, oportunidad de liberar
sus más personales potencialidades.
-Afirmación
del poder personal en el dominio y control de las cosas.
Valores
tales como la disciplina, el respeto por los otros, espíritu de cooperación,
de lucha, de esfuerzo y superación también se ponen en juego a la hora de
jugar. Y como si esto fuera poco, jugar con las dificultades, ¿No es la
forma más creativa de resolverlos?. Como educadores, un desafío más.
[1]Por
que se juega ?
Imaginad un
mundo sin juegos de ajedrez, sin dominó, sin juegos de letras ni de
azar, sin cartas, sin balones.
Qué sería de los
niños sin rompecabezas, sin muñecas, sin construcciones?
El mundo sería
demasiado serio, incluso peligroso, pues el juego permite liberar la
agresividad, en un enfrentamiento pacífico con los demás y, a veces, con
uno mismo.
Jugar responde
a la necesidad de expresar los deseos y ambiciones ocultas. Jugar es
también soñar conscientemente, siendo vital esta dimensión del sueño.
El juego adopta
formas tan diversas que puede afirmarse que cada uno de nosotros, en un
momento u otro del día, se encuentra ante una de las 9999 facetas del
juego.
Jugando a crecer
0-1 año
En los primeros meses,
los padres y el propio cuerpo son el primer gran juguete para los niños.
Pero los móviles les ayudan a focalizar la atención y la música a
estimular su sentido auditivo. Cascabeles, sonajeros, mordedores para
desarrollar la coordinación visomotora, la muscular y la orientación
espacial. Alrededor de los cinco meses, juguetes que ofrezcan
interacción y que le permiten desarrollar la motricidad fina: espejos,
un pequeño gimnasio, encajes. Además, de juguetes para el baño, pelotas
que rebotan, etc.
1-2 años
Cuando los niños
empiezan a caminar, les resultan llamativos los juguetes para empujar o
tirar, pelotas pequeñas y rodados sin pedales, que ayudan al desarrollo
de la motricidad gruesa y la orientación espacial. Es hora de iniciar a
los niños con rompecabezas de 4 a 10 piezas -de gran tamaño- que les
ayudan a formar el pensamiento geométrico, les estimulan la
concentración y la asociación de ideas, además de favorecer su
motricidad fina.
Para esto último
también se recomiendan sets de construcción sencillos y bloques de gran
tamaño, como la variedad más grande del Lego o los Megablocks, que
además incentivan la creatividad. También es importante iniciar la
estimulación del lenguaje con libros de cuentos con grandes dibujos y
pocas letras.
2-5 años
Es la etapa del juego
de roles, por lo que es ideal regalarles a los pequeños juegos de té,
casas de muñecas, juegos de doctor y otros que se asemejen a la
realidad. Además, se recomienda tenerles un baúl con disfraces, los que
se pueden fabricar en casa. Para estimular la motricidad fina, bloques y
puzzles de mayor complejidad, sets de construcción, además de lápices,
témperas, cartulinas y plastilina, todo lo cual favorecerá su
imaginación.
Para la coordinación
motora, se recomiendan pelotas de mayor tamaño y rodados como triciclos,
autos a pedales y bibicletas con ruedas de apoyo.
Aunque es preferible
ir quemando etapas: pasar al auto y a la bicicleta, sólo después de que
el niño ha adquirido control sobre el triciclo. Para la estimulación del
lenguaje y la imaginación, libros de cuentos. También puede ser la edad
para iniciarlo en el mundo de la computación. Claro que se deben
adquirir CD ROMs para su edad y que un adulto los acompañe, en esta
primera etapa. Lo mismo con los juegos de consola, pero aquí es
conveniente fijar horarios para que éstos no sean esclavizantes y
filtrar cualquier juego con exceso de violencia.
6-10 años
Para la motricidad
gruesa, cuerdas para saltar, bicicletas, patines, skateboard. Como
aparece el juego reglado y el predeportivo, les son atractivos los
juegos de salón, de magia y todos aquellos que favorezcan la
interactividad entre los niños. Además, de los artículos deportivos,
como camisetas de los clubes favoritos, balones de fútbol o de
básquetbol, aros para encestar o artículos de buceo. También es el turno
de los juguetes más sofisticados que incentiven la imaginación, como
instrumentos musicales, variedades manuales como los mecanos y trenes. Y
no hay que olvidar los siempre presentes bloques, como los Lego, y los
libros de contenidos más amplios como el mundo animal.
10 años en adelante
Como los intereses de
cada niño están más definidos, los juguetes suelen ser más específicos y
suelen gustarles los orientados al conocimiento: telescopios,
microscopios, proyectos científicos, juegos de estrategias o hobbies.
También es cuando a las niñitas les interesa tener diario de vida, a los
niños clubes de chicos, etc. Pero siempre hay que tener presente las
bicicletas y patines, y otros juegos interactivos.
Jugar para crecer
Cuando nos
acercamos a una juguetería, pensamos en lo que nos gustaría comprarle al
destinatario del regalo. Pero el regalo debería ser elegido también de
acuerdo a lo que le gustaría recibir al niño que va a jugar con él, y a
lo que es adecuado para su desarrollo.
El juego es la
manera en que los chicos conocen, descubren, aprenden y vivencian su
entorno y sus experiencias cotidianas. A medida que crecen, los juegos
y juguetes cambian para adecuarse a las nuevas necesidades y
experiencias.
No existe un patrón
exacto por el cual a cada edad le corresponda un tipo de juego. Cada
chico tiene sus preferencias y gustos personales, algunos evolucionan
más rápido en un área que en otro, hay chicos con mayor capacidad para
unas actividades que para otras. El adulto que elige un juguete que
permita al chico desarrollar sus capacidades, adquirir nuevos
conocimientos o profundizar los que ya tiene, y que también estimule la
creatividad, está eligiendo un juguete didáctico. Estos juguetes tienen
la característica de desarrollar objetivos específicos y presentar
diferentes maneras de jugarlos. Son amplios en propuestas de juego, para
adecuarse a cada chico y crecer con él.
Los juguetes
también deben ser seguros, para no provocar accidentes, ni frustrar las
ilusiones de un niño cuando se rompe al primer intento de uso. Porque el
juguete es el destinatario de muchos sueños, es la herramienta para
crear y aprender el mundo que nos rodea.
Los juguetes
para los más chiquitos, son juegos blandos, suaves, con sonidos, para
ayudar a conocer diferentes texturas y colores, y estimular los cinco
sentidos que comienzan a desarrollarse. Bloques en goma espuma para
apilar y arrojar, colchonetas con actividades para alentar a gatear,
rodillos inflables con cascabeles para estimular el desplazamiento,
sonajeros con texturas y sonidos diferentes para investigar...
Para los chicos
que comienzan a caminar son atractivos los juguetes que se arrastran y
los baldes para meter y sacar formas, reconociendo las diferencias. Las
pelotas y carros son una alternativa para los que están ejercitando los
primeros pasos.
Entre los 2 y 4
años los chicos comienzan a buscar un lugar en el mundo, un espacio
propio donde guardar sus cosas para volver a encontrarlas más tarde.
Una mesa para sentarse a dibujar, un cajón para guardar los juguetes,
una biblioteca para sus libritos. Para conocer un poco más acerca del
espacio, comienzan a construir con ladrillos, disponer torres con
bloques de madera, armar rompecabezas de diferentes cantidades de
piezas.
Cerca de los 4 y
6 años, los compañeros de juego comienzan a ser importantes, y los
juegos pueden compartirse. Juegos de mesa, como los de recorrido o las
loterías, también el dominó en sus diferentes versiones, son adecuados
para sentarse a jugar con reglas e instrucciones que los adultos ayudan
a comprender.
Las letras y
números que aparecen en el jardín y la escuela, tienen el atractivo del
descubrimiento continuo. Reconocer letras de madera o goma, pegadas a un
pizarrón magnético o en una lotería con dibujos y palabras, son
alternativas para empezar a jugar con lo que luego será un aprendizaje
estructurado por la escuela. Contar dibujitos o sumar los puntos de los
dados, acompaña el aprendizaje de los números y cantidades que nos
rodean.
...Y así podemos
seguir... Pero en cada caso es importante elegir con criterio,
adecuándose al destinatario del juego, para estimular el despliegue de
la creatividad y el descubrimiento.
Un juego
didáctico es un juguete inteligente, porque estimula la inteligencia del
niño que lo recibe, y evidencia la del adulto que lo elige.
Por que hay reglas y porque se cambian ?
La sociedad necesita
leyes, el juego también. Cualquiera que sea el tipo de juego, hay que
encontrar la fórmula a la que todo el mundo se atenga para que adquiera
vida. Sin ley ni regla no existen ni la sociedad ni el juego. La
sociedad evoluciona, las leyes y las reglas deben adaptarse a esa
evolución, pues de no hacerlo, corren peligro de aniquilarse.
Existen reglas
escritas y reglas orales. Estas últimas evolucionan con mayor rapidez,
más concretamente, cada cual puede modificar las reglas a partir del
momento en que sus compañeros de juego estén de acuerdo en aceptar
cambios.
Para algunos,
las reglas han sido hechas, asimismo, para poder hacer trampas, y de no
existir !este seria motivo suficiente para inventarlos !
Juguetes:
Cada vez
que un niño juega, construye un espacio imaginario en el cual ensaya
destrezas y capacidades que no están dentro de sus posibilidades
inmediatas, pero que utilizará a futuro.
Pasado, presente y futuro
de los juguetes Una revisión de la
historia juguetera en el mundo, sus principales hitos y qué veremos en
el futuro, quizás más temprano que tarde.
Lo
prohibido
No siempre todos los
juguetes son adecuados para los niños: ya sea por la edad, complejidad o
simplemente porque son peligrosos para su integridad física. Por eso,
los especialistas hacen una serie de recomendaciones sobre lo que NO se
debe regalar a los pequeños:
- Libros con imágenes
en blanco para colorear y que traen instrucciones sobre qué colores
poner. Según los especialistas, desincentivan la imaginación. Por lo que
es más útil regalarles los lápices y blocks en blanco.
- Juguetes a pilas o a
cuerda con una serie de funciones automáticas como hablar o moverse: no
suelen concentrar el interés de los niños. Los menos nocivos son
aquellos con control remoto que favorecen una mínima interacción con el
pequeño. Pero hay que tener ojo con la edad:
antes de los 7 años,
un niño no podrá manejarlos.
- Las motos o
triciclos con motor no se recomiendan porque son absolutamente pasivos.
- Evitar todo lo
violento, como pistolas, tanques, CD ROMs o juegos de consola con alto
contenido agresivo.
- Para los menores de
tres años, evitar los juguetes con piezas pequeñas o bordes filudos,
además de los productos con pinturas tóxicas.
-
Los
menores no deben manipular globos sin la supervisión de un adulto.
Juguetes futuristas
La robótica y la
tecnología digital prometen revolucionar el mercado de los juguetes
durante los próximos años: chips incorporados a muñecos y mascotas
virtuales inteligentes, son los primeros en esta línea.
Si bien los juguetes
tradicionales como las consolas Sega, Sony y la más moderna: el Nintendo
de 64 bits, continúan en la competencia por rapidez y mejoramiento de la
calidad gráfica, otras tecnologías también comienzan a introducirse al
rubro y prometen revolucionar el mercado de los juguetes: la robótica y
la informática. Las posibilidades que ofrecen son aún más sorprendentes
que las incorporadas por las mascotas virtuales, que se llevan a modo de
llavero exigiendo que su propietario las alimente y cuide por medio de
botones especiales. Están produciendo los primeros muñecos animados
interactivos y las primeras formas de vida virtual con inteligencia
artificial, que reaccionan ante la presencia del usuario.
Fin Fin es la primera
en su tipo. Mitad pájaro y mitad delfín, esta mascota virtual no es sólo
una colección de imágenes de animación de una creatura virtual (como las
conocidas hasta el momento), sino que es, además, una forma de
inteligencia artificial que vive dentro del computador y que responde a
los estímulos externos. A través de un sensor ubicado sobre el monitor
del computador, Fin Fin reconoce el tipo de lenguaje, tono de voz,
expresiones faciales y gestualidad de su "amo" y, con la información que
obtiene, define su modo de actuar.
El CD-ROM que contiene
a Fin Fin, además de Teo (el planeta virtual donde viven) y otras 40
especies diferentes de inteligencia artificial que lo acompañan, ya está
siendo comercializado en los Estados Unidos, cuenta con su página
oficial en Internet y otras tantas realizadas por sus fans. Además, el
programa permite monitorear en pantalla el estado físico y emocional de
la mascota, alimentarla y obtener imágenes para enviarlas a los amigos.
Pero los
descubrimientos de la robótica no se han quedado atrás: el tradicional
muñeco norteamericano Barney, ahora se distribuye en ese país con un
CD-ROM y conexiones de transmisión al computador.
La nueva versión
canta, habla, motiva a los niños a participar en juegos educativos y
aplaude sus éxitos, gracias a un chip incorporado. Su cabeza y brazos se
mueven y sus ojos son sensibles a la luz. Basta tomar su mano para que
el muñeco pregunte a su dueño lo que desea hacer: cantar o jugar.
La robotización de
Barney coincide con más de una década de estudios desarrollados en el
Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en esta misma línea y que,
por estos días, están exponiéndose en el Museo de Ciencia e Industria de
Chicago. A través de chips introducidos en muñecos o piezas tipo Lego,
los investigadores pretenden que pronto los niños puedan crear sus
propias creaturas (tangibles, no virtuales) e instrumentos científicos.
Sin embargo, el muñeco
Barney no es el único que se modernizó. Existen varias empresas que
introducen cambios a sus juguetes; la principal tendencia es digitalizar
los hasta ahora análogos. Un ejemplo de ello es el caso de la empresa
Lego que durante 1997 introdujo al mercado una versión en CD-ROM de los
tradicionales ladrillos para armar. Si bien en la nueva versión digital
se pierde el contacto físico con las piezas, éste se cambia por un juego
en el cual se construyen figuras con ladrillos virtuales para defender
la Isla Lego. Además, los niños interactúan con los 35
"personajes-ladrillos" que poseen diferentes personalidades.
A medida que
las nuevas tecnologías se desarrollen será mayor el aporte de éstas en
el área de la juguetería, las siguientes navidades traerán de seguro más
sorpresas que el solo mejoramiento en rapidez de procesamiento o calidad
de materiales. Aunque, por más innovaciones tecnológicas que se
realicen, nada anticipa que los más clásicos, como las muñecas y
bicicletas, desaparezcan.
No se deja de jugar porque se es viejo, se es viejo
porque se deja de jugar. Bernard Shaw
Restituir
totalidades - El proceso del conocimiento
Reportaje a
Juan Samaja, UBA
Fragmentación
y síntesis, especialización e integración, son momentos ineludibles en
el desarrollo de los seres vivientes y de la propia sociedad. Juan
Samaja -profesor de Metodología de la Investigación Psicológica- los
analiza en el proceso de formación del espíritu humano.
La Educación en
nuestras manos: ¿Cómo ubica el debate disciplina-área en relación a los
procesos del conocimiento?
P.: ¿Por qué el
conocimiento está organizado por disciplinas?
Bibliografía:
Rodríguez
Estrada M., Ketchum M. “CREATIVIDAD EN JUEGOS Y JUGUETES”, Editorial Pax
México, pág. 21.
Galperin y
otros: “Un jardín de infantes mejor. Siete propuestas” Ed.
Paidos, Bs. As. 1979,
pag. 97.
PROF. JOSÉ LUIS DELL’
ORDINE.
dellordine@arnet.com.ar
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