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Papel del internista en la sociedad actual
INDICE Introducción
Objetivos
Apuntes
históricos sobre la clínica La
clínica en Cuba.
¿Qué
esperamos del internista
Introducción Un
clínico no es alguien cuya función
primaria consista en diagnosticar o curar las enfermedades, porque en muchos
casos no puede cumplir tales condiciones. Seria mejor definirlo como aquel
especialista médico cuyo trabajo se dirige a tratar una persona
para aliviar con la mayor efectividad posible, el IMPACTO TOTAL
ocasionado sobre ellas por la enfermedad; basándose en un amplio conocimiento
de las ciencias medicas básicas y en las ciencias medicas clínicas, en su
capacidad para comprender la naturaleza humana y su capacidad para entender las
leyes de la sociedad en la cual desarrolla el enfermo su ACTIVIDAD VITAL. Las
herramientas requeridas por el internista para cumplir esta misión son: su
capacidad intelectual , su experiencia clínica que incluye las habilidades para
interrogar y examinar los pacientes ,diagnosticar, relacionar hechos presentes y
pasados ,emplear otras ciencias en apoyo de la clínica; particularmente debe
hacer uso de su propia naturaleza humana y social de modo que no solo dependa de
la aplicación perceptiva de sus ojos, oídos y manos, sino que también utilice
su corazón en beneficio de sus congeneres (1) (2). La práctica
de la medicina clínica es y seguirá siendo una tarea profesional excitante y a
su vez una profesión honorable, pues da oportunidad única y satisfactoria a
quienes prestamos este servicio de poder serles útil a nuestros semejantes en
situación de desventaja cuando no disfrutan de salud. (1) (2) (3) A
pesar del gran valor humano que encierra la profesión médica y en particular
la medicina interna, actualmente está atravesando un periodo de crisis a escala
mundial como señala el profesor
Moreno, su método de trabajo (el método clínico) y por ende el trabajo o modo
de hacer del clínico ve afectada su esencia
y también sus propósitos para con el enfermo .(4) (5) .Lo anterior
expuesto depende e gran medida, del deterioro de la relación médico paciente,
el menosprecio a la obtención del dato primario mediante la anamnesis y el
examen del enfermo, sobre la valoración a ultranza de la tecnología de punta y
finalmente el desinterés creciente por la actividad clínica o
“generalista” (5) (6). . Motivados
por el ejercicio de esta especialidad durante mas de una década, por su esencia
y sus dimensiones primordialmente humanas y
sociales (2) (4) (5) (7), mas que de laboratorio y de tipo individual,
(particularmente por el modelo de atención médica que rige la política de
salud en nuestro país), y también motivados por la crisis que atraviesa
nuestra especialidad (3) (5). Decidimos realizar un ensayo sobre el contexto
histórico y social en el que surge y se desarrolla la medicina clínica hasta
nuestros días y sobre las exigencias científicas y atributos humanos que debe
reunir un internista de nuestra sociedad. Objetivos Objetivos generales Ø
Caracterizar al internista que necesita nuestra sociedad. Objetivos específicos Ø
Revisar el contexto social e histórico donde surge la clínica hasta la
época actual en nuestro país. Ø
Identificar las condiciones deseables que debe caracterizar al clínico
actual en nuestra sociedad. Apuntes históricos sobre
la clínica La
polémica entre arte clínico y ciencia clínica ha permeado el pensamiento médico
por mas de veinticinco centurias. En la antigüedad se reconocen dos escuelas
para la enseñanza de la medicina occidental (8) que fueron:
Durante
las edades antigua tardía, media e incluso el renacimiento inicial, hubo muy
pocos aportes ala medicina clínica. En las dos primeras etapas citadas predominó
el pensamiento de tipo dogmático y religioso, concomitante con una feroz
represión hacia cualquier actividad
humana, intelectual, social, de índole diferente a lo preconizado por la
iglesia católica de la época. (8) (9) Al
principio del Renacimiento, la tendencia más característica del pensamiento médico
es la orientación hacia las ciencias exactas, bajo la influencia anterior de
Descartes en todas las ciencias, y la de los yatrofísicos y yatroquímicos en
la medicina. Esta tendencia aleja peligrosamente del lecho del enfermo,
enclaustrándolo entre las paredes de sus laboratorios, con el afán de llegar a
la explicación de hechos biológicos mediante compases numerosos y aparatos
diversos. (8) (9) (10). Corresponde
al médico Inglés Thomas Sydenham
(1624_1689) , el gran mérito de haber reconocido de nuevo la guía práctica y
el buen sentido , del principio hipocrático según el cual el objetivo directo
y supremo de la medicina; es la curación del enfermo. Además encaminó la
medicina hacia la observación clínica y la experiencia personal. Sydenham
afirmaba la necesidad de vivir próximo al enfermo, según decía: no es posible
construir la casa sin antes haber establecido los cimientos. (10) (11). Este
hombre considerado el mayor clínico del siglo XVII, representa una protesta
contra la ciencia excesivamente experimental al margen del enfermo y un retorno
a la clínica, es decir al empirismo y la experiencia que se adquiere con la
visita diaria al enfermo; el retorno a Hipócrates,
por eso se le llamo el Hipócrates ingles. En cierta oportunidad le dijo
al joven sir Hans Sloane: ¿Anatomía?, ¿botánica? ¡ Que tontería ¡. No
joven amigo; no, id a la cabecera del enfermo solo entonces sabrás
algo acerca de la enfermedad. (11) Alrededor
de 1700 Herman Boerhaave, discípulo y seguidor de Sydeham fue el primero de los
sistematizadotes de la enseñanza clínica, y también el primero en enseñar
que el examen del médico debía preceder al estudio del mal y este a su ves era
primero que la construcción de la doctrina. Fue el creador de la escuela
Vienesa. Una de las máximas lumbreras de esta escuela fue Leopoldo Auenbrugger
médico sagaz, había aprendido desde pequeño a apreciar las diferencias de
tono que ofrecían los toneles de cerveza al ser percutidos para saber el nivel
líquido almacenado en su interior, cuando comenzó a ejercer su profesión
aplicó este método sobre el tórax de sus pacientes. Sin
embargo su obra no cobra difusión y conocimiento hasta que Juan Nicolás
Corvisart (1755_1821), fundador de la verdadera clínica francesa y médico de
Napoleón, enriquece y difunde la percusión. Fue además muy estimado por sus
discípulos pues solía vigilar con cuidado los progresos de éstos, tenía
agudo sentido del diagnóstico, y sus lecciones fueron famosas por la elegancia
de la forma y la esclavitud del pensamiento lógico. (9) (10) (11) (12).Durante
esta etapa e inicios de los 1800; Francia experimenta un gran movimiento de índole
político, económico y social, la Revolución Francesa, cutas consecuencias
rebasan las fronteras del país y dejan huellas imborrables en la historia de la
humanidad. En este momento es Francia quien está a la vanguardia del progreso
científico mundial y a los trabajos insignes de Corvisart se le adicionan los
de un discípulo suyo Renato Teófilo Jacinto Laennec descubridor de la
auscultación mediata en 1816. Un día observó como unos niños celebraban un
juego muy divertido que posiblemente acababan de descubrir, se transmitían señales
a lo largo de un tablón mediante el rascado de una uña en un extremo, que
percibían al aplicar el oído en el otro extremo. Pocos días después Laennec
ante la dificultad de auscultar inmediatamente con la oreja, la región anterior
del tórax de una joven algo obesa, pensó en el juego por él presenciado y
enrolló un hoja de papel en forma de cilindro y aplicándolo sobre el pecho de
la enferma en un extremo y en el
otro colocó su oreja; quedándose asombrado al percibir los ruidos cardíacos
con nueva y mejor calidad. Pronto
perfeccionó el instrumento y creó el estetoscopio, el cual describió en su
libro “Traite del auscultación mediate “. Este instrumento continúa siendo
aún en nuestros días una
herramienta maravillosa para el examen del paciente y al igual que el caduceo a
pasado a ser u símbolo imperecedero de la medicina. (8) (9) (11) (12). En
la centuria de 1800, y hasta 1900 surgen gigantes clínicos de la talla del médico
checo José Skoda quien con su tratado sobre la percusión y la auscultación,
en 1839, crea el fundamento para la clínica moderna, y el diagnóstico clínico
actual. (8) (11). Al
parecer el término MEDICINA INTERNA surge en Alemania en 1880. El primer
tratado sobre la especialidad fue escrito por Strumpell en ese año y dos años
mas tarde en Weisbaden, se celebra
el primer congreso sobre la especialidad (3). Otras
figuras clínicas de renombre fueron Armando Trousseau, Segismundo
Jaccoud, Pierre Potain, George Dieulafoi, Carlos G. Bouchard, Juan Martín
Charcoti, Juan A. Villemin, entre los franceses. Guido Vaselli, Luis Concato,
Renzi A. Carderelli, Pedro Grocco, Aquiles de Giovanni, entre los latinos. De
España vale citar a, Pedro Farreras Valenti, Gregorio Marañón, Carlos Jiménez
Díaz, Agustín Pedro_Pons. No puede dejarse de mencionar a los anglosajones y
de ellos la figura más bella y representativa de la clínica inglesa contemporánea
Sir Williams Osler, cuyas enseñanzas aún tienen vigencia y aplicación práctica.
Tan tempranamente como 1903 Osler preconizaba que parte del aprendizaje de los
estudiantes debía tener lugar en las salas de hospitalización (8) (9)
(11) (13). A finales del siglo XIX se inició el desgajamiento de la clínica.
Desde sus inicios acogió la tradición clínica mas pura, la mantuvo y
desarrolló al máximo sobre todo en los hospitales universitarios.
La
clínica en Cuba En
nuestro país, la real universidad pontifica de San Jerónimo se fundó en La
Habana en el siglo XVIII. La medicina cubana se desarrolló rápidamente si bien
bajo la influencia de las escuelas de medicina o de clínica médica francesa,
alemana, española y norteamericana. Sin embargo nuestra escuela de medicina
cubana siempre se apropió de lo mejor y más adecuado del pensamiento médico
de cada etapa y los adecuo
coherentemente a nuestras características propias. El hospital universitario
General “Calixto Gracia “fue el centro de excelencia de la medicina interna
cubana en los primeros cinco decenios de los 1900. Lógicamente durante la época
pseudo_republicana, los beneficios de esta medicina generalmente eran percibidos
por aquellos que podían pagarla, y pertenecían o estaban asociados a clínicas
regionales y mutualistas exclusivas. Con el triunfo de la Revolución, se
produce un éxodo de “profesores” del claustro de medicina quienes timoratos
ante el proceso político y social que se desenvolvía frente a sus propias
narices prefieren abandonar el país para crear un caos en la enseñanza de la
medicina. Esta denominada “enseñanza médica”, no era uniforme, ni
integradora; era mas bien exclusivista pues se basaba en conferencias y en
alguna que otra práctica, y solo algunos privilegiados hijos de algún profesor
renombre, o procedente de la burguesía casa y terrateniente, o vinculados al
gobierno de turno eran los que podían aspirar a la plaza de alumno interno de
los hospitales, Calixto García, Reina Mercedes e Infantil, las cuales ofrecían
las posibilidad de realizar
actividades de educación en el trabajo a la cabecera del paciente, forma de
organización de la enseñanza que si permite a los educandos apropiarse de los
conocimientos, adquirir y comenzar a desarrollar habilidades en la anamnesis y
la exploración física de los pacientes. Otros estudiantes relativamente
favorecidos en esta etapa eran llamados “externos” o “catetos”, pero tan
exiguo número de educandos involucrados en la educación, en el trabajo, no
cumplía las expectativas de la sociedad en materia de salud sino mas bien
ayudaban a mantener las paupérrimas condiciones higiénico-sanitarias de la
etapa prerrevolucionaria y el beneficio para los que podían pagar una consulta
privada. La educación médica estaba destinada al bienestar individual, no al
social. (3) (4). Sin
embargo un grupo de verdaderos profesores universitarios, permaneció firmemente
en sus puestos, para constituir la fragua forjadora de “generalistas”,
“internistas”, y “médicos generales integrales”, de que disponemos
actualmente. Vale citar entre ellos a
los maestros de maestros, Antonio San Martín Marichal, Ignacio Macías Castro,
Rafael Estrada Perez, Abelardo Bush, Zoilo Marinillo, Gustavo Aldereguía y
otros como José Emilio Fernández Miraball, Armando Pena Pereiro, Armando Gómez
Echeverría, Sergio Ravel, ellos ya
fallecidos y muchos otros que por fortuna están aún entre nosotros iluminándonos
con su ciencia y arte clínico, abarcando hasta el último rincón de Cuba y más
allá de nuestras fronteras; pues el resultado de esta docencia se revierte en
beneficio de la sociedad cubana y de otros países del mundo. El
Grupo Nacional de Medicina Interna del MINSAP se crea en 1968. Los internistas
han venido desempeñando importantísimas funciones en el desarrollo del SNS y en múltiples misiones internacionalistas y además
han sido y son profesores de los generalistas por excelencia, los Especialistas
de Medicina General Integral. (14) (15). ¿ Qué esperamos del
internista ? 1.-
El internista como científico .-
La práctica de la medicina clínica combina la ciencia y el arte, porque
el tratamiento de una persona enferma requiere mucho más que el simple diagnóstico
y la prescripción de drogas, exige al médico un esfuerzo adicional, pero el
beneficio para el enfermo es aún mayor. Significa
que el profesional comprende y capta todos los efectos que está produciendo la
enfermedad sobre la persona, sean orgánicos, espirituales, o psicológicos,
económicos o sociales y el tratamiento que emplea para contrarrestarlo se
refiere al paciente, a su familia y a la comunidad. (16) (17). El
papel de la ciencia en la medicina es claro. en la tecnología basada en la
ciencia, Esta el el fundamento o soporte a la solución de muchos problemas clínicos.
Con los deslumbrantes avances de la metodología bioquímica y en las técnicas
de imágenes biofísicas que permiten tener el acceso hacia las mas recónditas
cavidades de nuestro cuerpo y con los conocimientos actuales sobre la biología
molecular y el propio genoma humano, todos los cuales son producto del avance de
la ciencia, el internista dispone de un arsenal maravilloso para enfrentar
las enfermedades orgánicas. (16) (17) (18) (19). Todo medico debe satisfacerse
en aprender lo nuevo, rectificar lo viejo y perfeccionar lo futuro. los médicos
deben tener una formación como científicos , para que puedan utilizar
adecuadamente la medicina científica, comprendan y apliquen el método científico
, desarrollen una mente inquisitiva , diseñen experimentos y obtengan datos y
habilidades que les facilite el análisis y la síntesis de los problemas
planteados por los pacientes . Este compromiso constante que con los avances de
la ciencia y las fronteras de la medicina, permiten el diseño de nuevas formas
de tratamiento y de brindar cuidado a los enfermos. También
contribuyen a la reducción de los costos totales de la atención en salud. (16)
(17) (18) (19). No sin razón se dice que la medicina actual es mas intuición y
sentido común pues las ciencias biomédicas son fundamentales para la cognición
y la comprensión de las enfermedades. El estar familiarizado con tecnologías
avanzadas, permite vislumbrar nuevos modos de aplicación del tratamiento con un
mínimo de gastos. (18) (19) (20). El
clínico consciente debe ser un estudiante perpetuo, ya que el cuerpo del
conocimiento medico esta en constante expansión y redefinición. El medico esta
obligado a continuar la adquisición de nuevos
conocimientos mediante diferentes vías, que incluyen la lectura individual y el
auto estudio. la asistencia a conferencias y cursos de postgrado. Así como debe
fomentar el intercambio constante de información con sus colegas. (19) (20)
(21). Hoy
día, el conocimiento del manejo de los ordenadores y el acceso a INTERNET no
pueden ser desconocidos por los clínicos, ya que garantizan una fuente amplia e
instantánea de conocimientos, que en definitiva, será puesta a disposición de
los pacientes para su beneficio. (20) (22). 2.- EL INTERNISTA COMO
ECONOMISTA EN LA SALUD. En
los tiempos actuales y dados los costos crecientes de la medicina es preciso que
el médico se acostumbre a valorar el precio de sus decisiones, seleccionando
ante dos pruebas complementarias de rendimiento similar, las más económicas,
principio que seguirá con las peticiones terapéuticas. (20) (21). Siempre
se debe anteponer el interés del paciente antes de indicar una prueba
complementaria que solo satisfaga una simple curiosidad académica y no depare
un beneficio real al paciente (16) (17) (23). Particularmente
nuestros países en vías de desarrollo, tiene primordial interés que el
generalista tenga en cuenta los gastos en que se pueden incurrir una mala práctica
médica, que grava honrosamente a las instituciones y en los países
desarrollados, representa un costo adicional para el enfermo, convirtiéndose
muchas veces en aquellas entre el paciente y las instituciones de salud (5)
(23). En
las sociedad capitalistas el ejercicio de la medicina es un negocio como
cualquier otro, muchos médicos derivan cuantiosas ganancias del empleo
desmedido de la tecnología de punta y otros procedimientos sin que exista en el
enfermo una base real para su aplicación, inclusive se reafirma en la sociedad
médica capitalista la tendencia hacia la individualización que al beneficio en
la salud; la medicina basada en la evidencia (24) (25), se concentra básicamente
en la eficacia de los tratamientos individuales y no se refiere ni a los
servicios básicos de salud, ni a la población en general. Esta
medicina basada en la evidencia (EBM) está fundada en un ideal: que las
decisiones en torno a la atención de pacientes individuales debiera involucrar
el uso de la mejor evidencia disponible (26).
3.- EL INTERNISTA COMO
ARTISTA Y COMO SER HUMANO. Sin
embargo, en el empleo con habilidad de las sofisticadas de la tecnología, ni el
uso de la modalidad terapéutica mas reciente se logra convertirse
en un buen clínico. La combinación de conocimientos médicos, intuición,
juicio, sensibilidad humana y comprensión, definen el arte de la medicina y
precisamente decaí proviene la habilidad que permite extraer de una masa de
signos físicos y síntomas contradictorios aquellos que tienen importancia
crucial para el diagnóstico, así como conocer “cuando tratar o cuando
esperar”, o estimar cuando el tratamiento provocará mas riesgo que beneficio.
Todo ello y más forma parte de las decisiones que el clínico tiene que tomar día
a día y precisamente, estos aspectos mas humanos de la profesión y en
particular de la Especialidad de Medicina Interna necesitan ser aprendidos a
través del tiempo, visitando muchos enfermos pero con calidad y principalmente
con amor y deseos de ayudar al prójimo. (17) (18) (22). Cada
vez se crean nuevas técnicas imagenológicas que originan luces y sonidos no
habituales; en este mundo alucinante para el enfermo, con frecuencia el único
nexo existente con el mundo real es el médico. Por lo tanto, solo una buena
relación médico-paciente garantizará el cumplimiento de nuestra misión
(brindar salud). En estos omentos
tan cruciales para el paciente solo la capacidad del médico para comprender los
temores no infundados del paciente, su paciencia, su conocimiento de la
naturaleza humana del enfermo, humanismo desinteresado, y en definitiva su arte
clínico, lograrán el alivio y consuelo contribuyendo desde ya a la curación
(2) (14) (20) (22) (23) (27). La
gran relevancia de los avances tecnológicos la computación, los esfuerzos para
reducir los costos recientes de salud, así como el aumento de la movilidad
geográfica de médicos y pacientes, el creciente número del personal de la
salud alrededor de un solo enfermo y la poca oportunidad para que este
seleccione un médico determinado, tornan el cuidado médico como algo
impersonal. (5) (15) (16) (20) (21) (22). Sin lugar a dudas estos cambios en el
sistema del cuidado médico crean un reto para el clínico, el cual podrá
vencerlo si considera a cada paciente como merecedor de un tratamiento humano a
pesar de las circunstancias personales o financieras y también de las
condiciones propias de las regulaciones de cada institución, sin vulnerar como
es lógico la disciplina laborar, ni faltar a la ética médica (28) (29). Las
habilidades clínicas es otro de los atributos que deben adornar al internista
(30). Ello incluye la capacidad para tomar la historia del paciente
en orden cronológico, con las propias palabras del enfermo y captando todos los
eventos recientes y remotos relatados por el enfermo, su lenguaje extraverbal
(expresiones faciales, actitud, gestos), antecedentes personales y familiares.
El acto de tomar la historia del paciente nos da la oportunidad única para
establecer y realzar el vínculo único que es la base de la relación médico-paciente.
El examen físico debe ser realizado metódicamente pero con consideración al
confort y al pudor del paciente. Sus resultados deben ser registrados en el
momento que se evidencian. La habilidad en el diagnóstico físico reflejan un
modo de pensar, más que un modo de hacer. (30) (31) (32). Precisamente,
los datos primarios que el clínico obtiene mediante la anamnesis y la exploración
son luego integrados o encuadrados en agrupaciones conocidas como síndromes
(desordenes funcionales relacionados unos con otros mediante peculiaridades anatómicas,
fisiológicas o bioquímicas). Estas
agrupaciones no identifican la causa precisa de la enfermedad pero estrechan las
posibilidades diagnósticas. Esta hipótesis diagnóstica debe ser contrastada o
comprobada mediante pruebas de laboratorio que confirman o no la hipótesis
planteada. Pero la acumulación de datos del laboratorio no libera al médico de
su responsabilidad por la observación cuidadosa y el estudio del paciente,
finalmente la decisión sobre la conducta a seguir con el enfermo no es tan
dependiente de un resultado del laboratorio como si es del juicio clínico del médico.
(16) (17) (30) (31) (32). 4.- EL INTERNISTA COMO
EDUCADOR La
palabra doctor deriva del latín “dosere” que significa “enseñar”. El
internista debe compartir información y conocimientos médicos con los
estudiantes de medicina, con sus colegas y profesionales a fines, esta es otra
forma de difundir salud (16) (17). El paciente de nuestros días espera de
nosotros que le enseñemos todo lo posible a cerca de su padecimiento o el de
sus familiares, pero además conoce porque dispone de información sobre su
afección a través de los medios masivos de comunicación y su nivel de
escolaridad (en nuestra sociedad) es más elevado que en el pasado (1) (19) (20)
(21) (28) (29). El clínico no puede declinar de esta responsabilidad social, y
para ella debe prepararse, como se prepara para apropiarse de los conocimientos
científicos de la actualidad. Finalmente
consideramos que el internista, generalista, o clínico no es un profesional médico
de tiempo parcial pues ha escuchado el llamado para atender y brindar ayuda a
los i ndividuos, a la familia, y a la comunidad (33) (34) “DEL
CLINICO SE ESPERA: TACTO, SIMPATÍA Y COMPRENSIÓN, YA QUE EL PACIENTE NO ES
SOLO UNA COLECCIÓN DE SÍNTOMAS, SIGNOS, TRASTORNOS FUNCIONALES, ORGANOS
LESIONADOS, Y EMOCIONES PERTURBADAS. EL
ES HUMANO, TEMEROSO, LLENO DE ESPERANZAS Y BUSCA ALIVIO, AYUDA Y
RESTABLECIMIENTO, PARA EL MÉDICO COMO PARA EL ANTROPÓLOGO; NADA HUMANO ES
EXTRAÑO O REPULSIVO. EL
VERDADERO CLÍNICO SE INTERESA COMO SHAKESPEARE EN EL PRUDENTE Y EL FATUO, EL
ORGULLO Y EL HUMILDE, EL HÉROE ESTOICO, Y EL ASTUTO QUEJUMBROSO. LE INTERESA LA
GENTE” (32). REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 1.-
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Rosales Suárez.*
Dr. Rafael Latour Ramos.* *Especialista de primer
grado y Profesor auxiliar en Medicina Interna. Ciudad de la
Habana, Junio/2005
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