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Mujer climatérica . Características clínicas
RESUMEN Se
realizó un estudio observacional, descriptivo y transversal para determinar
algunas características clínicas de
la mujer climatérica en el municipio Manatí en el
año 2001. El universo estuvo constituido por 1947 mujeres con edades entre 45
y 59 años que viven en el área en el período de tiempo señalado. A través
de un muestreo probabilístico por etapas fueron seleccionadas 300 mujeres que
reunían las mismas características del universo. Para la recolección de la
información fueron utilizados formularios, las historias clínicas
individuales, las historias de salud familiar y las entrevistas directas. Los
datos fueron tabulados en cuadros de contingencia y de distribución de
frecuencias. Se utilizó el paquete estadístico MICROSTAD, se calculó el Chi
cuadrado de independencia y homogeneidad y el test de diferencia de
proporciones con un 95 % de confiabilidad y un valor significativo para una
probabilidad inferior a 0.05. Predominaron las mujeres en etapa
postmenopausica preferentemente tardía y el climaterio . Los síntomas
vasomotores y los psicógenos fueron los más frecuentes. La osteoartritis y
la hipertensión arterial fueron las enfermedades más frecuentes asociadas al
climaterio. INTRODUCCION
La mujer en Cuba tiene una expectativa de vida de 76 años de edad,
posee un alto nivel educacional, constituye una fuerza laboral y política de
primera línea y goza de grandes garantías sociales para ella y su familia (1).
Hasta épocas recientes, la mujer como promedio no vivía más allá de
la menopausia. El aumento de la esperanza de vida, que a lo largo de este
siglo se ha producido en los países desarrollados y en algunos otros como
Cuba, ha traído como consecuencia que la tercera parte de la vida de las
mujeres en estos países transcurra después de la menopausia (2,3).
El Climaterio es el periodo comprendido entre la madurez sexual
completa y la pérdida total de las funciones ováricas (4). Es la
etapa durante la cual se pasa de la vida reproductiva a
la no reproductiva.
En este período, cerca del 70% de las mujeres refieren una serie de síntomas
y signos, a cuyo conjunto se le a denominado Síndrome Climatérico,
el que se produce esencialmente debido a la disminución y fallo
definitivo de la función ovárica, a factores socioeconómicos actuales
relacionados con el medio en que se desenvuelve la mujer y a factores
sociconductuales condicionados por su carácter y personalidad (5).
El período climatérico se divide en dos fases fundamentales: la perimenopausia,
desde los primeros síntomas hasta el cese definitivo de la menstruación, y
la postmenopausia, tiempo posterior a la menopausia(6).
La forma en que se aborda el climaterio, se mueve en un rango que va
desde los que lo consideran como una enfermedad, hasta los que lo consideran
como un suceso fisiológico (7-10). En la actualidad se ha
difundido el término de endocrinopatía fisiológica tratable para definir el
climaterio (4). Se habla de climaterio “normal” cuando
no existen síntomas o son leves y “patológico” si la sintomatología
existe y es moderada o grave obligando a visitar al médico (11).
El déficit estrogénico durante el climaterio origina determinados
efectos orgánicos, funcionales y psíquicos, que van a aparecer en la mujer
siguiendo un orden cronológico, en relación
con la fecha de la menopausia.
De acuerdo con la clasificación de Whitehead y Godfree, el estudio de
la sintomatología climatérica incluye (12): Ø
Síntomas agudos. Aparecen de
forma temprana durante el climaterio, incluso cuando todavía la menstruación
tiene lugar. Son principalmente los trastornos vasomotores y los problemas psíquicos. Ø
Síntomas intermedios. Aparecen
más tardíamente una vez que la menopausia ya se ha producido. Se asocian a
la atrofia del aparato urogenital inferior, y a la pérdida de colágeno del
tejido conectivo. Ø
Clínica a largo plazo. Incluye
la osteoporosis y la arteriopatía.
En este período pueden aparecer además algunas enfermedades
relacionadas con el envejecimiento en general,
entre otras: el cáncer, la arterioesclorosis y la diabetes mellitus (13).
La necesidad de estudiar y brindar una especial atención a la mujer
climatérica se justifica por varias razones: La población femenina
comprendida entre los 45 y 59 años representa el 8% de la población en
general, con tendencia al aumento dada la transición demográfica que
caracteriza al país.
Este grupo presenta una serie de especifidades relacionadas
esencialmente con los cambios biológicos y sociales que se traducen en
determinadas alteraciones de la salud, las que pueden requerir de una atención
especializada, como también de comprensión, tolerancia familiar, social,
solidaridad y otras acciones que requieren evidentemente de un proceso de
aproximaciones sucesivas de acumulación de conocimientos (1).
Estas mujeres son hijas, madres, abuelas y no en pocos casos nietas,
dados los aumentos de la esperanza de vida y la presencia cada vez mayor de
familias extensas y ampliadas con integrantes de varias generaciones. A lo que
deben añadirse sus responsabilidades sociales, principalmente laborales en
una parte de ellas. Todo ello conlleva a que estén sometidas a cargas que
otros grupos de edad no reciben, no estando diseñados e implementado
programas de atención específicos para la mujer climatérica (14).
El climaterio es un importante problema para la salud pública por
muchas razones. Demográficas: En 1990 en el mundo existían 467
millones de mujeres mayores de 50 años, en el año 2030 se estima que la
cifra pudiera llegar 1200 millones. Sociológicas: La expectativa de
vida en las mayores de 50 años que viven en países occidentales
desarrollados se prolonga por 33 años más, constituyendo un problema para la
seguridad social. Psicológicas: El climaterio no es una enfermedad,
pero se acompaña de riesgos para la salud de la mujer. Médicas: El único
tratamiento médico efectivo en este período es la terapia de reemplazo
hormonal pero la misma no está al alcance de todas y existen diversas
contraindicaciones para su aplicación. Económicas: El costo del
tratamiento médico y la seguridad social son elevados. Humanas: Es
frecuente observar en este grupo de personas afectaciones en la calidad de
vida (15).
Se estima que el 25% de las estadounidenses adultas terminará por
sufrir osteoporosis de la columna, en tanto que para otras, la vida será más
breve y acabará prematuramente, o sufrirán
las consecuencias invalidantez de fracturas de caderas por
osteoporosis. En 1985, 247000 mujeres mayores de 45 años sufrieron fracturas
de caderas, el 20% de este grupo fallecieron como consecuencia directa o
indirecta de tal problema, en tanto que el 33% de las sobrevivientes nunca
recuperaron su actividad normal. Además del costo personal, es astronómica
la carga monetaria que impone tal situación al presupuesto de asistencia en
Estados Unidos, y se calcula que el costo de las fracturas de caderas en 1983
fue de 7300 millones de dólares (16).
La mayoría de los estudios realizados abordan esta temática desde una
perspectiva de atención secundaria, las investigaciones a nivel poblacional
son escasas por lo que se requiere el abordaje de este tema con una nueva visión.
En el Municipio de Manatí, el pasado año se reportaron 15 fracturas
de caderas en mujeres en edad climatérica, la prevalencia de hipertensión
arterial en el sexo femenino en la quinta década de la vida fue de un 38%,
fallecieron por infarto agudo del miocárdico 7 mujeres en este grupo de edad,
el 10% de las consultas de psiquiatría estuvieron relacionadas con estados
ansiosos y depresivos vinculados a la menopausia, el 15% de las consultas de
ginecología se ofertaron a pacientes con trastornos menstruales asociados al
climaterio.
Todo esto unido a la no existencia de estudios previos en el Municipio
y Provincia motivó a realizar la presente investigación, la cual permitió
aportar datos imprescindibles para trazar estrategias de intervención que
permitan mejorar la calidad de vida de estas mujeres. METODOS
Se realizó un estudio observacional, descriptivo y transversal sobre
algunas características clínicas y epidemiológicas de la mujer climatérica
de Manatí en el 2001.
El universo de estudio estuvo constituido por el total de mujeres del
municipio Manatí con edades entre 45 y 59 años cumplidos (1947).
Se seleccionó una muestra probabilística formada por 300 mujeres. El
muestreo se realizó por etapas de la siguiente forma. Ø
Se escogieron 20 consultorios
del médico y enfermera de la familia, dos por cada Consejo Popular (10) a
través del sorteo. Ø
Para garantizar que estuvieran
representadas cada una de las etapas del climaterio se crearon tres estratos
(entre 45 y 49 años, entre 50 y 54 y entre 55 y 59 años). Por muestreo
aleatorio simple se seleccionaron 5 mujeres (unidad de análisis) por cada
estrato en cada uno de los 20 consultorios escogidos. Criterios
de inclusión:
-
Tener dirección particular en su carné
de identidad del área a estudiar y residir en la misma. -
Voluntariedad y cooperación para
participar en el estudio. Criterios de exclusión: -
Incapacidad física y/o mental para
responder a las preguntas. -
Mujeres con menopausia no espontánea.
Inicialmente se procedió a la realización de una minuciosa revisión
bibliográfica en el Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas de
Las Tunas, a través de los sistemas computarizados
MEDLINE y LILACS, así como en las bibliotecas de dicho centro sobre el
climaterio.
Para la recolección de la información se confeccionó un formulario,
el cual fue llenado partiendo de la información existente en la Historia Clínica
individual, la Historia Clínica Familiar y a través de la entrevista
directa, realizada al individuo previo consentimiento
informado, en su propia vivienda por el autor del trabajo y sin realizar presión
para las respuestas.
Una vez recogida la información se creó una base computarizada en el
sistema Dbase III y el procesamiento fue realizado con el paquete de programa
estadístico MICROSTAD, se elaboraron cuadros de contingencia de diferentes
grados de libertad y cuadros estadísticos de distribuciones de frecuencias
absolutas y relativas.
Para variables cualitativas se calculó la proporción y el porcentaje.
Para confirmar la relación entre variables cualitativas se calculó el
chicuadrado de independencia y homogeneidad con un 95% de confiabilidad y un
valor significativo para una probabilidad inferior a 0.05. En el caso de las
variables cualitativas que fueron tabuladas en cuadros estadísticos de
distribución de frecuencias fue aplicado el test de diferencia de
proporciones con una confiabilidad del 95% y un valor significativo para una
probabilidad inferior a 0.05. Para el procesamiento se utilizó una
computadora PENTIUN.
El análisis y discusión de los resultados se realizó mediante
comparaciones con estudios nacionales y extranjeros a la luz de la bibliografía
actualizada, realizando análisis inductivo y deductivo que permitieron
alcanzar los objetivos trazados, llegando a conclusiones y recomendaciones
pertinentes. RESULTADOS
Y DISCUSIÓN
En términos de salud es relevante la importancia que el tema de la
salud reproductiva tiene para los Estados y los Servicios de Salud en sus
diferentes instancias, sin embargo en la edad mediana, precisamente, el acento
estaría en la pérdida de la capacidad reproductiva de la mujer y en la
necesidad de programas, acciones, estrategias y políticas que tomen en cuenta
el impacto del climaterio y menopausia en la salud (1).
En la presente investigación se abordó el climaterio desde una
perspectiva de la Atención Primaria de Salud (APS). En este estudio se realizó
una caracterización de la sintomatología y algunos elementos de la clínica
en este período de la vida. El mismo
constituye un punto de partida para un análisis más profundo sobre esta temática.
No existen límites bien definidos en la duración del climaterio
aunque la mayoría de los autores(7,11,12,17) coinciden en señalar
que el mismo se desarrolla entre la cuarta y sexta década de la vida. En
nuestro estudio a sugerencia de expertos se decidió explorar lo que sucede en
mujeres entre 45 y 59 años en relación con el climaterio.
El conocimiento de la etapa del climaterio en que se encuentra la mujer
tiene gran importancia porque de ello depende la sintomatología a encontrar,
así como la planificación de los servicios de salud que han de brindarse a
este grupo poblacional.
El Cuadro
1 muestra este análisis. Una visión general inicial permite
observar que de las 300 mujeres objeto de estudio, el 37.3% dado por 112
mujeres se encontraban en etapa de postmenopausia tardía, seguidas de
aquellas en etapa precoz con 105 casos para un 35 %. Las mujeres en etapa
perimenopáusica solo alcanzaron un 27.7 % (83 casos).
Al analizar los síntomas presentes en el período climatérico, se
encontró un predominio de las
manifestaciones vasomotoras con 242 casos que representan el 80.7 % de las
mujeres estudiadas. Los síntomas psicógenos fueron referidos por el 67.0 %
de las mujeres (201 casos) seguido de las manifestaciones genitourinarias con
176 casos (58.7 %) y los síntomas generales con 175 casos (58.3 %).
Al comparar como se presentaron los síntomas según las etapas del
climaterio se observó que las
manifestaciones vasomotoras predominaron en la postmenopausia precoz respecto
a la postmenopausia tardía con
diferencias estadísticamente significativas (p < 0.05). En la
postmenopausia precoz las manifestaciones psicógenas fueron
significativamente más elevadas (p < 0.05) que en el resto de las etapas.
Los síntomas genitourinarios se presentaron en el 76.8 % de las
pacientes en la etapa tardía de la postmenopausia con diferencias estadísticamente
significativas (p < 0.05) con respecto a las etapas precedentes. Lo mismo
ocurre con las manifestaciones generales que se observaron en el 65.1 % de las
pacientes en la etapa tardía de la postmenopausia (p < 0.05).
En la literatura revisada se señala que la presencia de síntomas
asociados al climaterio varía grandemente entre diferentes culturas. En
muestras de mujeres norteamericanas y europea se reportan una proporción de síntomas
mayor que entre las mujeres asiáticas (8).
Según Navarro, durante el climaterio los cambios neuroendocrinos
originan en dos de cada tres mujeres estados de malestar físico y mental.
Tales eventos fisiológicos siempre se producen; si a esto se le adicionan
sobrecargas sociales, fundamentalmente las inherentes al condicionamiento de género,
pueden derivar en patológicas (18), para esta autora
el síndrome climatérico se presenta en dos de cada tres mujeres, se
inicia durante la perimenopausia y va disminuyendo con el tiempo.
Para Lezcano y Navarro en las mujeres occidentales la sintomatología
aguda se presenta en más del 50 % de los casos y suele aparecer ya en la
perimenopausia, o al poco tiempo de la última menstruación. En más del 80 %
de los casos suele durar más de un año y en 20 % más de cuatro años. Estos
síntomas parecen estar asociados con el climaterio ya que su incidencia
aumenta marcadamente durante este período (1,19).
Teniendo en cuenta lo antes descrito, es evidente que la mayor
existencia de mujeres en etapa de postmenopausia tardía, observada en el
presente estudio, reviste importancia al ser este el período en que con mayor
frecuencia aparecen los síntomas a largo plazo y en que se afectan otros
sistemas y aparatos del organismo: cardiovascular, genitourinario, sistema
nervioso central y musculoesquelético con la aparición de signos y posibles
consecuencias, incluso muchos años después de la menopausia (20-22);
ello obliga al
pesquizaje activo y al desarrollo de acciones de salud específicas para este
grupo poblacional.
Por otra parte, el mayor porciento de manifestaciones vasomotoras
observado en etapa de postmenopausia precoz está relacionado directamente con
la disminución de las hormonas producidas por los ovarios a lo cual se une
como fenómeno secundario las alteraciones psicógenas coincidiendo en este
sentido con autores que señalan que los síntomas psicológicos, aunque
bastante frecuentes y típicos no son específicos de este período (22-25).
Otras literaturas consultadas subdividen los síntomas climatéricos
según su aparición en (26):
Ø
Síntomas
de aparición temprana: Los
sofocos, las sudoraciones, las palpitaciones, la cefalea, la irritabilidad, el
insomnio, el nerviosismo y la tendencia a la depresión. Ø
Síntomas
de aparición a mediano plazo: Tendencia
a la atrofia del aparato genitourinario. Ø
Síntomas
a largo plazo ( que son los más importantes): La osteoporosis y mayor tendencia a las fracturas, alteraciones
cardiovasculares, hipertensión arterial y alteraciones del metabolismo de los
lípidos.
Otros síntomas, como la rigidez articular, la incontinencia urinaria y
la dispareunia, aunque son también debido al déficit estrogénico, son de
aparición gradual y en muchos casos atribuidos
a la edad(17), afirmación esta con la cual coinciden nuestros
resultados.
En el Cuadro 2 se estudiaron las principales manifestaciones
vasomotoras según la etapa del climaterio. En el mismo se observó que las
oleadas de calor estuvieron presentes en el 80.7 % de los casos, seguidas de
las sudoraciones con 225 casos (75 %). Se encontraron diferencias estadísticamente
significativas (p < 0.05) para
la proporción de pacientes con sofocos y sudoraciones entre la postmenopausia
precoz y la tardía, siendo superiores en la primera como resultado de la caída
de los estrógenos de origen ovárico.
La frecuencia de hipertensión arterial fue significativamente superior
(p < 0.05) en la postmenopausia tardía con respecto a la perimenopausia. Más
de la mitad (53.6 %) de las mujeres en la etapa tardía del climaterio estaban
dispensarizadas como hipertensas.
El síndrome vasomotor presenta una variación extraordinariamente
amplia en relación a su aparición, duración e intensidad de un caso a
otro.En primer término se presentan los signos simpaticotónicos
ergotropos paroxísticos (los bochornos o sofocos), con hiperemia en
las zonas que suele haber rubor con sudoración y sensación de calor. Estos
bochornos representan el signo más característico del climaterio y algunos
autores los reportan entre el 70 % y el 80 % de las pacientes entrevistadas(16-19).
Otros síntomas variables son las palpitaciones, los vértigos, la
hipertensión arterial y las parestesias.
Se plantea que la sofocación menopausica indica un trastorno de la
termorregulación central, perdiéndose de forma inapropiada(19).
Como se observa en el Cuadro 3,
la hipocondriasis con 98 casos (32.7 %) fue el síntoma psicógeno más
frecuente en las mujeres climatéricas. Otras manifestaciones presentes
fueron: la labilidad emocional con 91 pacientes (30.3 %), la ansiedad (30 %),
el insomnio (27.7 %), la depresión (26.3 %), la disminución de la líbido
(26.3 %), entre otros.
Se encontró que la memoria pobre fue significativamente superior (p
< 0.05) en la postmenopausia tardía (35.7 %) con relación a la
perimenopausia (13.3 %). Lo mismo sucedió con la disminución de la líbido,
con valores significativamente más elevados (p < 0.05) en la etapa tardía
de la postmenopausia (35.7 %) con relación a la perimenopausia.
En 2 000 mujeres australianas con edades comprendidas entre 45 y
55 años, se encontró que el bienestar psicológico no se afectaba
significativamente con la ocurrencia de la menopausia, y si se relacionaba con
el estado de salud actual, con actitudes hacia el envejecimiento, con el
estado civil y con otras variables psicosociales y de estilos de vida (8).
Salas Santos y González Salas(8), señalan que en estudios
realizados en los siglos XVIII y XIX los médicos europeos diagnosticaban que
en 9 de cada 10 mujeres en este período se encontraba irritabilidad nerviosa.
gOtros estudios sugieren que los síntomas psicológicos están más en
relación con las vicisitudes de la vida que con el climaterio per se. Las
actitudes negativas se relacionan con la aparición de síntomas generales y
depresión (20).
Algunos autores plantean que los síntomas psíquicos pueden aparecer
como manifestaciones secundarias a los síntomas vasomotores (21).
Los síntomas psíquicos en el climaterio también pueden estar en
relación con las diversas circunstancias a las que se enfrenta la mujer
durante este período de la vida en la que junto con las modificaciones de
orden biológicos, aparecen diferentes preocupaciones de orden psicológico
relacionadas con dichos cambios y con los que se producen en sus roles
familiares y sociales(8).
La relación entre el climaterio y los síntomas psíquicos, ha sido y
es controvertida. Mientras los endocrinólogos y ginecólogos se han centrado
en determinar cuales síntomas pueden ser atribuidos al déficit estrogénico,
los especialistas en ciencias sociales han mantenido el punto de vista de que
la sintomatología de la edad mediana está más afectada por factores
socioculturales y psicológicos como son: las expectativas del grupo a que
pertenece la mujer, las actitudes, el nivel de escolaridad, la ocupación, el
estado civil y la personalidad de la mujer(14).
Dos factores han aparecido jugando un papel protector de la salud y se
han asociado con baja presencia de síntomas psíquicos. En primer lugar, el
hecho de trabajar fuera del hogar que puede
constituir una fuente de satisfacción y realización y reducir
sustancialmente el impacto de estrés producido
por el desempeño de otros roles y, en segundo lugar, la posibilidad de
contar con personas de confianza. Las mujeres bien integradas en su ambiente y
que están rodeadas de amigos, reportan menos síntomas climatéricos(14).
La disminución de la líbido no tiene una explicación biológica ya
que los andrógenos son los encargados de la misma y no se modifican durante
el climaterio. Algunos autores(21), tratan de explicar este fenómeno
asociado a la sequedad vaginal y a la dispareunia relacionadas con el déficit
de estrógeno.
En nuestro caso, la presencia de síntomas psicógenos en un elevado
porciento de mujeres pudiera estar en relación con la alta frecuencia de síntomas
vasomotores y la existencia de aspectos negativos en los estilos de vida tales
como el bajo nivel escolar y la menor vinculación a la actividad laboral.
En el Cuadro 4 se distribuyeron las pacientes según síntomas
genitourinarios y etapas del climaterio. En el mismo aparece como principal
manifestación referida por la mujer la sequedad vaginal con 93 casos (31 %),
seguida de la dispareunia (25.3 %), el prurito genital (24.7 %) y la
poliaquiuria (22.3 %). Otros síntomas fueron menos frecuentes.
La sequedad vaginal, la dispareunia, el prurito genital y la
poliaquiuria fueron significativamente superiores (p < 0.05) en la
postmenopausia tardía que en la perimenopausia. De forma general las
manifestaciones alcanzaron las menores frecuencias en la perimenopausia.
La producción reducida de estrógeno causa la atrofia de los órganos
efectores de estas hormonas. Los procesos involutivos de los órganos
sexuales, de la piel y de las mucosas y sus consecuencias se manifiestan clínicamente
por una mayor aparición de distrofia vulvar y vaginal, de dispareunia, de
prurito, de vulvitis, de vaginitis atrófica, de uretrotrigonitis crónica y
de incontinencia urinaria. Existe una tendencia a la adiposis crónica y se
debilita el tejido conjuntivo, trayendo como consecuencia los distintos grados
de prolapso genital (17).
Navarro Despaigne(11), señala que la dispareunia como
expresión de la sequedad vaginal por hipoestronismo, es considerada
por diferentes autores como uno de los síntomas más típicos del cese de la
función ovárica y que presenta una mayor respuesta a la terapia de reemplazo
hormonal. En esta investigación, la autora encontró que la cuarta parte de
las entrevistadas la refirió y como era de esperar el riesgo relativo para su
presencia aumentó a medida que transcurrió el tiempo a partir de la
menopausia.
Sala Santos y González Sala(20), plantean que entre las
disfunciones sexuales en esta etapa hay que señalar la dispareunia que
aumenta de manera significativa, lo que está en relación con la atrofia de
la mucosa vaginal y el descenso en
la lubricación de la vagina durante la excitación sexual.
Al distribuir las pacientes según la sintomatología general y etapas
del climaterio (Cuadro 5), se encontró que el 45 % de las mismas refirió
artralgias y en 133 casos manifestaron decaimiento, solo el 16.3 % presentó
mialgias.
Fue estadísticamente significativo (p < 0.05) la diferencia de
proporciones observadas entre mujeres con dolores articulares en la
postmenopausia tardía (0.5) en relación con las que se encontraban en la
perimenopausia (0.37) y refirieron este síntoma. El decaimiento y las
mialgias no mostraron diferencias de proporciones significativas en las
diferentes etapas.
En la literatura revisada Artiles encontró que las manifestaciones de
actitudes negativas antes de la menopausia, se relacionó con el subsecuente
reporte de síntomas durante el climaterio(21).
En la postmenopausia y debido a la falla estrogénica, se produce un
notable aumento del recambio óseo, con un predominio de la reabsorción sobre
la formación. La masa ósea máxima se alcanza en la mujer entre los 25 y 30
años. Después de esa edad, empieza su disminución que se denomina
osteopenia(22,23).
No todas las mujeres tienen el mismo riesgo de osteoporosis. Influyen
indudablemente los factores étnicos y genéticos. Tienen más riesgo las
blancas, las orientales, las rubias, las delgadas, las de huesos pequeños,
con una menopausia precoz. Otros factores de riesgos dependen de los hábitos:
el sedentarismo, el tabaquismo, la baja ingesta de calcio o de vitamina D, la
alta ingesta de proteínas, de cafeína o de alcohol(23).
En 10 años una mujer postmenopausica no tratada pudiera perder hasta
un cuarto de su masa ósea. Es probable que los dolores articulares
encontrados en este estudio estén asociados a la osteoporosis, la cual se
hace más evidente en las etapas más tardías. Sin embargo, para determinar
la existencia de la misma son necesarios equipos sofisticados de los que no se
dispone en nuestra área de salud. Por su parte el decaimiento pudiera estar
en relación con las manifestaciones de hipocondriasis o depresión reportados
en esta casuística y tan frecuentes en esta etapa de la vida.
En el Cuadro 6 se señalaron algunas de las enfermedades crónicas no
trasmisibles presentes en el período climatérico. La osteoartritis fue
referida por 139 mujeres (46.3 %), la hipertensión arterial en este período
tuvo una prevalencia del 43 % (129 casos).
Otras patologías exploradas fueron: las enfermedades psiquiátricas
(12 %), el asma bronquial (10 %), la diabetes mellitus (5 %), la cardiopatía
isquémica (5 %) y el cáncer con 9 casos (3 %). La proporción de mujeres con hipertensión arterial, osteoartritis y cardiopatía isquémica fue significativamente superior (p < 0.05) en las mujeres en la postmenopausia tardía en relación con la perimenopausia. El 53.6 % de las pacientes en la postmenopausia tardía está dispensarizada como hipertensa, lo cual constituye un importante factor de riesgo cardiovascular. Es llamativo que en esta etapa el 8.9 % de las pacientes tenía el diagnóstico de una cardiopatía isquémica.
Según los datos de distintos autores(23,25), entre el 30 %
y el 50 % de las mujeres el período climatérico transcurre patológicamente,
lo que está condicionado por distintas causas. En el climaterio se
manifiestan o surgen la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, la
obesidad, las enfermedades funcionales y orgánicas del sistema nervioso
central, entre otras. En 1996, en la población hipertensa del municipio Marianao, solo en el grupo de edades comprendidas entre 18 a 34 años, la población masculina fue mayoritaria, incrementándose la relación mujer – hombre en la medida que avanzan las edades, tendencia a tomar en cuenta por ser un importante factor de riesgo coronario(14).
Otras molestias que llevan a la mujer de edad mediana a la consulta son
los dolores articulares relacionados con la pérdida de la masa ósea y la
alta frecuencia de artritis reumatoidea, esto implica alta demanda de analgésicos,
antinflamatorios y relajantes musculares(14).
La hipertensión arterial, la obesidad y la cardiopatía isquémica son
afecciones cuya morbilidad aumenta durante el climaterio y constituyen la
mayor causa de muertes para la mujer en la sociedad desarrollada(16).
Algunos atribuyen la génesis de éstos desórdenes fisiopatológicos a
los cambios que se producen en el patrón lipídico durante la postmenopausia.
Las variaciones en el perfil lipídico se caracterizan por una elevación de
las lipoproteínas de baja densidad (LDL), formadas fundamentalmente por
colesterol y por un descenso de las lipoproteínas de alta densidad (HDL). Tal
patrón lipídico se asocia con la mayor probabilidad de desarrollar
enfermedades cardiovasculares y arteriosclerosis.
La pérdida de la capacidad reproductiva de la mujer se relaciona con
la pérdida del efecto protector de los estrógenos sobre el aparato
cardiovascular, cambios a nivel endocrinometabólicos y cambios óseos por
disminución de la masa ósea, por lo que esta etapa del ciclo vital se acompaña
de alta incidencia de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, de
arteriolas y vasocapilares y de diabetes mellitus que se expresan en cuadros
de morbilidad y mortalidad que recogen los estudios estadísticos y epidemiológicos(14).
Los resultados de forma general demostraron la existencia de
importantes alteraciones en las mujeres del área en etapa climatérica que
obligan a un tratamiento más efectivo para lograr su salud integral. CONCLUSIONES 1.
Predominaron las mujeres en etapa postmenopausica preferentemente tardía. 2.
Los síntomas vasomotores y los psicógenos fueron los más frecuentes. 3.
La osteoartritis y la hipertensión arterial fueron las enfermedades más
frecuentes asociadas al climaterio. RECOMENDACIONES è
La realización de estudios analíticos
para conocer como influyen los factores de riesgos en la criticidad del
climaterio. è
La utilización de
intervenciones específicas desde la perspectiva de género, para la comprensión
del lugar que ocupa la subjetividad y los roles femeninos en el proceso de
vivir en climaterio y menopausia. è
La formación de grupos de
trabajo permanentes multidisciplinarios y la creación de programas de atención
integral a la mujer climatérica en la Atención Primaria de Salud. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 1.
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climatérica. Rev Cubana Endocrinol 1996; 7 (1): 10-4
Cuadro 1 Mujeres en período climatérico según manifestaciones clínicas y etapa
climatérica. Manatí.
2001
Cuadro 2 Mujeres en período climatérico según síntomas vasomotores y etapa
climatérica. Manatí.2001
Cuadro 3 Mujeres en período climatérico según síntomas psicógenos y etapa
climatérica. Manatí.
2001
Cuadro 4 Mujeres en período climatérico según síntomas genitourinarios
y etapa climatérica. Manatí.2001
Cuadro 5 Mujeres en período climatérico según síntomas generales y etapa climatérica.
Manatí.2001
Cuadro 6 Mujeres en período climatérico según enfermedades asociadas y etapas
del climaterio. Manatí.2001
AUTORES: Dr.
Alfredo Omar Abull Ortega.
Especialista de Primer Grado en Ginecología y Obstetricia.
Profesor Asitente.
Master en Atención Primaria de Salud.
Dirección: Cristino Naranjo # 37. Manatí. Las Tunas. Cuba.
C.I. 64082404569
Dra. Gleivis Páez Carmenate.
Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral
Instructora.
Dirección: José Galguera # 66 B. Manatí. Las Tunas. Cuba.
C.I. 690060109774
Lic Ernesto Barcaz Hechavarria.
Dirección: calle A Edif. 18
Apto A Reparto Médico. Las
Tunas. Cuba. C / P
75100.
Profesor Asistente. Master en Educación Médica Superior
Manatí.
2001
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