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Adolescencia en Cuba. Comentarios
Resumen Se
presentan algunos datos referidos a la población adolescente en Cuba en los períodos
que se señalan. Los aspectos abordados incluyen información sociodemográfica
y de salud reproductiva. Palabras clave: adolescencia,
sociodemografía, salud reproductiva. Introducción La niñez y la adolescencia han
sido prioritarias para el sistema de salud cubano. Se han elaborado programas
dirigidos especialmente a su atención, en los que la prevención ha ocupado un
papel preponderante. Fuera del marco sanitario el proyecto social que se ha
llevado a cabo ha contemplado también como esencia de sus acciones a esta
población, tributando entre otros aspectos a la promoción de estilos de vida
mas saludables. Desarrollo Los y las adolescentes
representaban en 1981, el 23,9% de la población cubana, sin embargo, diecisiete
años mas tarde, el porcentaje se redujo a un 13,8%, estructura poblacional
diferente a la observada en otros países de América, donde representan
aproximadamente el 20 %, excepción hecha de Estados Unidos y Canadá. Respecto
a la residencia en zonas urbanas o rurales, menos del 30 % de nuestra población
de este grupo reside en zonas rurales. Cuba
está dividida desde el punto de vista político administrativo en catorce
provincias y un municipio especial, que forma parte de nuestro archipiélago,
pero se encuentra fuera de la isla, al sur, denominado, Isla de la Juventud. Si
hacemos un análisis por territorios, de las zonas de residencia, encontramos
que se destacan entre los de mayor número de población adolescente con
residencia urbana, la capital del país, Ciudad de La Habana, el municipio
especial Isla de la Juventud y Cienfuegos. En
tanto aquellos en los que se registra una mayor población adolescente en zonas
rurales, son, Granma, con el mayor pociento, Guantánamo, Las Tunas y Holguín,
provincias pertenecientes a la región oriental. La
relación de masculinidad de la población objeto de análisis, es de 1 051 y 1
040 hombres por cada 1 000 mujeres para los grupos de 10-14 y 15-19 años,
respectivamente, con una tendencia descendente a medida que aumenta la edad. La escolarización de los
adolescentes es alta, siendo obligatoria hasta el noveno grado. Según
la Encuesta Nacional de Fecundidad de 1987 del Instituto de Investigaciones de
Estadísticas, la edad media al primer matrimonio o unión, era de 18,4 años
para las mujeres, patrón de nupcialidad temprana, que de acuerdo a datos más
recientes, ha evolucionado hacia edades superiores. A
finales de la década de los 90, en el 23% de los matrimonios y en el 34% de los
divorcios que acontecían en el país, participaba un adolescente. Cifras que
experimentan una tendencia a la reducción, no obstante a se consideran
elevadas, Datos
reportados, informan que en 1997, predominó entre los matrimonios de
adolescentes, los residentes en áreas urbanas con un 88,4% de representatividad
y en cuanto al sexo, el femenino, ya que por cada matrimonio de adolescente
masculino que se produce, ocurren 4 de adolescentes femeninas. Considerando la
edad de ambos sexos en el momento del matrimonio, la mitad de los hombres y una
de cada tres mujeres tenían 19 años. En
lo que concierne al inicio de las relaciones sexuales, se ha planteado que
ocurre por debajo de los 18 años de edad, lo que ha sido avalado por
algunas investigaciones realizadas con este propósito y por criterios de
expertos. Como parte del proceso de transición demográfica que experimenta el país, la fecundidad adolescente ha mostrado un comportamiento descendente, ya que se redujo de 86,3 por mil mujeres de la edad en 1980 a 53,9 en 1999. A mediados de la década del ochenta la tasa de fecundidad de este grupo se desplazó del segundo al tercer lugar, posición que ha mantenido en los últimos años del siglo pasado. El
hecho puede interpretarse como resultado del desarrollo integral de la sociedad
cubana, parte del cual son las políticas de salud reproductiva, que comprenden
la educación sexual, la planificación familiar y el acceso universal a
servicios de salud, incluida la asesoría y las estrategias de información,
comunicación y educación sanitarias en reproducción humana y sexualidad. Alrededor
del 90% de las embarazadas adolescentes son primigestas y más del 90% acude a
su primera consulta en el primer trimestre del embarazo. El número de controles
prenatales, es como promedio superior a diez. En todo el país existen
especialistas de diferentes ramas médicas vinculadas a la salud reproductiva
que se han capacitado en particular en la atención a adolescentes y los
servicios que se ofrecen a este grupo poblacional son diferenciados. El
porcentaje de partos de adolescentes se redujo de 29,7% en 1985 a 13,1% en 1998.
La mortalidad materna directa en las adolescentes ha mantenido niveles bajos en
los últimos años, aportando en 1997 el 2,3% del total de las defunciones
femeninas en este grupo de edad. La tendencia es a decrecer, lo que se demuestra
en la reducción experimentada de 1987, en que fue de 1,1, a 1998, año en el
que la cifra registrada fue 0,3 x 100 000 nacidos vivos. Para
la etapa del ciclo vital a que nos hemos referido, fue diseñado un programa
nacional por los autores de este trabajo, entre otras profesores y
especialistas, el que se ha implementado y tiene como objetivos la atención
integral a la salud de la adolescencia. La experiencia acumulada en los
servicios de salud sexual y reproductiva, resultó un antecedente útil en la
elaboración del plan. Conclusiones Ø
La población adolescente por ser presente y futuro requiere ser puesta en el
centro de atención de los programas de salud sexual y reproductiva. Ø
Las estrategias sociales de educación general, así como la diferenciación de
los servicios sanitarios y el diseño de programas de atención integral a la
salud de adolescentes, son útiles en el logro de mejoras sostenidas de sus
indicadores de salud reproductiva. Bibliografía 1.
Encuesta Nacional de Fecundidad de 1987 del Instituto de Investigaciones de
Estadísticas. 2.
Anuarios estadísticos del MINSAP. 1980-1999. 3.
Informes de la Comisión Nacional de Adolescencia. Ministerio de Salud Pública.
1998-2001 Autoras: *Dra. Miriam Aliño Santiago**
Dra. Susana Pineda Pérez,*** Dra. Norma Martínez Vázquez***
Especialista de Segundo grado en Pediatría
Especialista de Segundo grado en Pediatría
Especialista de Primer grado en Higiene y epidemiología
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