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El imperio de las transnacionales
Para quienes se hallan familiarizados con la Geopolítica, el presente artículo puede parecerles un intento forzado de adecuación a esta disciplina. En realidad, sólo se pretende situar el fenómeno de las transnacionales en la vertiente geopolítica, puesto que su desarrollo significa vulnerar fronteras, ocupación de espacios vacíos o conquista de espacios ocupados por economías incapaces de resistir. Desde la publicación uruguaya GEOSUR, que se edita desde hace 26 años en Uruguay, órganos oficial de la Asociación Sudamericana de Geopolítica, se viene analizando las repercusiones -positivas y negativas- que en las últimas décadas provocan las grandes empresas transnacionales en Iberoamérica, con más énfasis en el Cono Sur, Para las transnacionales, el mundo es una unidad histórica y geográfica cerrada y unitaria. De ahí que el sistema económico que la sustenta, ve en la Geopolítica una apoyatura eficaz dentro de su fase expansiva. Estas empresas articulan sus propios proyectos geopolíticos como instrumentos fundamentales al servicio de su expansión y de la creciente integración geográfica e histórica del mundo. Finalizada la Guerra Mundial II, el capital internacional adquiere un auge verdaderamente asombroso; por tanto, el desarrollo y crecimiento de las empresas transnacionales, forma parte de la creciente centralización y concentración de los capitales internacionales en las metrópolis financieras, a base del desplazamiento de dichas empresas hacia las economías subdesarrolladas -incluso aquéllas en vías de un cierto perfil de desarrollo- y en algunas economías desarrolladas, cuando éstas ofrecen un margen significativo de acumulación. Algunos aspectos centrales Como se ha expresado anteriormente, partimos del hecho que para las empresas transnacionales no existen fronteras capaces de impedir su dilatación económica cuando su objetivo, además de obtener una mayor acumulación, es alcanzar los mayores grados de hegemonía, por lo cual les es necesario lograr un creciente control de la producción en una o varias ramas productivas. Este control hegemónico sobre la producción va a hacerles viable el predominio estable sobre el conjunto de la economía del o de los países elegidos. Otro aspecto se refiere al hecho que dichas empresas, a partir del momento en que transportan sus fronteras de origen y se proyectan hacia nuevos espacios -fundamentalmente aquéllos vacíos en términos económicos- someten fácilmente a éstos, por los mecanismos con que cuentan y aplican. En Sudamérica se destacan su acción en países como Bolivia, Chile, Paraguay, o bien en extensas y ricas zonas estratégicas por los recursos aun no explotados como son los casos de la Amazonia y la Patagonia . La estrategia de las
corporaciones transnacionales Varios factores intervienen en las estrategias diseñadas por las transnacionales En principio están condicionados a , las formas de competencia de la rama o ramas en que desarrollan sus actividades, ya sea en el país de origen en el país receptor, por el tipo de tecnología, etc. En cuanto a la estrategia vinculada con el desarrollo de tecnología sofisticada, estas corporaciones se caracterizan por concentrar gran parte de sus gastos en la investigación dentro de sus casas matrices, trasladando luego a sus filiales los procesos tecnológicos, lo que significa que éstas sólo reciben resultados, en función de la capacidad del país receptor , aunque ocurre que mientras a países europeos y a Canadá las transnacionales estadounidenses exportan tecnología de vanguardia, los países subdesarrollados reciben modelos obsoletos y estandarizados. Otro rasgo que caracteriza a la estrategia de estas grandes empresas es la competencia, realidad que está implícita en todo proceso expansivo, lo que en realidad significa que la propia expansión formaliza una forma de competencia. La compleja estructura de producción y comercialización que las transnacionales han creado en los diferentes países donde operan, hay que destacar que la ubicación de las filiales han dilatado grandemente sus fronteras de dominio, sea por la ramificación de su aparto productivo y de comercialización o por la amplitud de sus operaciones. La política transnacional
en Iberoamérica Iberoamérica es, sin duda, el continente que mayor impacto viene recibiendo del proceso de expansión estadounidense y de otros países del Grupo de los 7. Tal como quedó señalado en
el “Documento Santa Fe IV” , Estados Unidos ha ampliado considerablemente el
concepto de interés nacional como el de seguridad. El presidente Taft,
sintetizó su pensamiento geopolítico al señalar “los
límites de los Estados Unidos se extienden prácticamente hasta la Tierra del
Fuego”. El
corolario de Teodoro Rooselvelt, establecido en 1904, señaló: “ Nuestros intereses y los de nuestros vecinos del sur en realidad
son idénticos. Ellos tienen grandes riquezas naturales y, si en el interior de
sus fronteras reina la ley y la justicia, lo seguro es que les llegue la
prosperidad. Mientras acaten las leyes primarias de la sociedad civiulizada
pueden estar seguros de que nuestro trato tendrá un espíritu cordial y de
simpatía provechosa. Solamente interferiremos con ellos en última instancia y
sólo cuando resulte evidente que su inhabilidad o su falta de voluntad para
hacer cumplir la justicia interior y exteriormente haya violado los derechos de
los Estados Unidos”. Este
antecedente, explica la “interferencia”
que la actual administración Bush desarrolla con el Plan Colombia, el de la
Triple Fronteras, la compra de tierras en la Patagonia argentina, su política
respecto a la Amazonia, su negativa a que pueda avanzar y concretarse con éxito
el proceso de integración suramericano, lanzando la utopía
-que quedará en utopía- del
ALCA, con el objetivo de reforzar su concepto de “interés nacional” . Organismos
como Naciones Unidas se han visto alarmados y han cuestionado la acción
predatoria de estos consorcios, amparados por la política exterior de
Washington; elevada preocupación por aquéllos que orientan su explotación a
las materias primas. En un estudio realizado por la ONU por intermedio de la
UNCTAD y ejecutado por el economista Richard Newfarmer, ser sostiene que “las fuerzas del mercado sin control, favorecen a las firmas
multinacionales en el sector industrial con perjuicio para la economía de los
países en desarrollo”, al
afectar la industrialización de éstos , por intermedio de los precios y
su estructura económica.
Asimismo,
el citado Newfarmer señala que “la
forma de actuación de las multinacionales acrecienta el foso que separa a los
países ricos de los pobres, al transferir
los ingresos de sus consumidores
hacia las propias transnacionales y sus accionistas. Además, crea esferas de
influencia, toma de control de industrias locales y realiza una nociva integración
vertical”.
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