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¿Integración o geopolítica? Lo que hay detrás del "Anillo Energético"
“Anillo energético”,
Cinturón energético, Gasoducto sudamericano. Cualquiera sea el título elegido
al proyecto de utilizar el gas de Camisea (del departamento peruano de Cuzco),
como un “supuesto” sustituto del gas boliviano para el seguro abastecimiento
de los países del Cono Sur; los intereses reales ¿ juegan a favor de la
integración regional o tan solo son maniobras que responden a intereses geopolíticos
de algunos actores de la región y de fuera de la misma? En agosto de 2004 -hace justo un año- se abrieron en el departamento de Cuzco (Perú), las primeras válvulas para extraer gas natural en la zona de Camisea, ubicada en el valle del Bajo Urubamba. El preciado elemento , poco tiempo después era transportado a países lejano y, prioritariamente a la hermosa capital limeña , donde la televisión registraba al presidente Toledo, entregando cocinas que serían abastecidas por el gas de Camisea. En tanto los pueblos indígenas del Bajo Urubamba, continuaban cubriendo sus necesidades energéticas con su ennegrecido mechero de petróleo. Y así continúan viviendo en la actualidad. Competencia gasífera en el Cono SurEn el decenio de los años ´60-´70, los planificadores argentinos comenzaron a preocuparse por el futuro energético de su país y de la región. Ésta se abastecía exclusivamente con petróleo, y el gas natural era un desconocido elemento para todos los países del área, exceptuando a la Argentina que había extendido una gran red de gasoductos que desde el norte y el sur de su territorio llegaba a las capitales provinciales y ciudades intermedias. Brasil, en tanto, se abastecía con el gas boliviano, construyendo primero el gasoducto Santa Cruz-San Pablo-Porto Alegre, acción que fuera combatido en las sesiones de las Cuenca del Plata por el gobierno militar argentino. Si bien la competencia creada en materia energética fue pacífica, en la realidad mantuvo todos los perfiles de un diferendo geopolítico, pues Brasil lograba con ese acuerdo con el gobierno boliviano una importante independencia gasífera. Argentina, que pretendió en ese entonces alcanzar el papel de “centro de abastecimiento energético del Cono Sur”, ante la presencia de Bolivia como el gran competidor en cuanto a la provisión de gas, se apresuró a proveer a Chile con cuatro gasoductos, donde este elemento representa un 25% de su consumo total de energía. Anillo energético: ¿integración o geopolítica?El Lunes 20 de junio del corriente año, se firmó en la Reunión Cumbre del Mercosur realizada en Asunción, un acuerdo para lograr la integración energética sudamericana, tomando como base la distribución regional del gas. El proyecto gira en torno a la potencialidad del gas natural del yacimiento peruano de Camisea, cuya explotación comenzó a realizarse en agosto 2004; que conforme a estudios realizados tendrá una vida de 33 años, conforme a sus reservas comprobadas en 246.358 millones de metros cúbicos y, probables de 192.556 millones de metros cúbicos. Hablando en claro: el gas de Camisea al integrarse al tan proclamado “anillo energético” , serviría de sustento a la secular idea de integración regional, tan solo por 33 años.
Un estudio de la Comisión Técnica de
países del MERCOSUR, informó que las reservas de Camisea sólo alcanzarían
con sus 30 millones de metros cúbicos diarios
a abastecer a Chile, dejando
al margen a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay sin dicho gas, por lo cual
como lo ha reconocido un equipo técnico peruano
“es imperativo encontrar nuevas reservas o asegurar la presencia de
Bolivia como suministrador ante los 48 millones de pies cúbicos que tienen sus
yacimientos”, lo que confirmó el
Dr. Duahalde, Secretario Permanente e del MERCOSUR: “Sería ridículo un
anillo energético si no estuviera Bolivia”.
A su vez, como expresara el Ministro de Hidrocarburos de Perú
-Jaime Dunn- “la gente de Perú tampoco está de acuerdo con el proyecto
del anillo energético”. Un importante dato a tomar en cuenta: Argentina, solamente, calcula que la demanda de gas natural crecerá el año 2006 en 12 millones de metros cúbicos diarios. ¿Qué
hay detrás del “anillo energético”? La empresa belga Tractebel -coopropietaria de Electroandina- a la vez socia de CODELCO -la empresa cuprífera más grande del mundo de propiedad del Estado chileno, que opera en el norte del país trasandino, se abastecen a través de dos gasoductos: el “Norandino” que viene de Argentina y de “Gas de Atacama” cuyo “pool” de accionistas los integran CMS Energy de Estados Unidos y la filial de Endesa-España de Perú. Estas poderosas empresas procuran importar y luego exportar el gas de los yacimientos de Tarija (Bolivia) y por tanto, las reservas de Camisea pasando por terrritorio boliviano no hace más que fortalece el “anillo energético” que de por sí ya existe. conforme a los cinco gasoductos entre Argentina y Chile; entre Argentina-Brasil y Uruguay; Bolivia con San Pablo.
¿Cuál
es el objetivo real?: Conectar a Camisea con el norte de Chile para subsanar las
restricciones de oferta de gas argentino. ¿Política energética? ¿Estrategia
geopolítica?
Este
gobierno argentino es un entusiasta del proyecto, por cuanto se planifica que en
la etapa final, el gas de
Camisea abastezca en gran proporción al gran gasoducto del norte argentino,
convirtiendo a este país en el “Centro de Abastecimiento Energético Regional
del Cono Sur”. Los intereses de Bush-Halliburton
Las petroleras Kellog Brown & Root
y HuntOil, desde hace un tiempo vienen impulsado el proyecto que debería ser
competencia del gas boliviano en cuanto a su exportación a los Estados Unidos.
(ver CRÓNICAS, 30/abril/2004)
La empresa Halliburton y sus empresas
asociadas, cuya presidencia ejerce George Bush (padre) y que el actual
vice-presidente Dick Cheney fuera su Director
principal; además de haber ganado importantes contratos para la reconstrucción
de Iraq, integra el consorcio que trabaja en Camisea, junto con la empresa
coreana SK Corporation, la belga Tractabel y la argentina Techint.
El interés de estas empresas se ha
visto paralizado ante la dura posición de 23 organizaciones ecologistas que en
“memoradum” elevados al Director del BID y a la Presidencia del Exibank de
Estados Unidos, solicitaron que se postergue el desembolso de los créditos al
proyecto Camisea hasta que la compañía no corrija los severos daños causados
al ecosistema y a las poblaciones nativas,
Según
ha expresado Cathy Rosse -coordinadora
en Lima de “Oxfam America”, nosotros no nos oponemos al proyecto Camisea,
porque es muy importante para el desarrollo del Perú e implica progreso. Pero
estudios de impacto ambiental realizados por empresas independientes encontraron
alarmantes daños, en particular en la zona del Bajo Urubamba, en la región turística
de Cuzco”.
Esta severa advertencia coincida con un informe que era de conocimiento
del Exibank donde se indicaba que “....los sistemas de mitigación de daños
que se aplican en Camisea, son lamentablemente inadecuados”.
Comenta desde España, Robert Mur,
que: “Para acabar de completar el puzzle geopolítico, el presidente
venezolano Hugo Chávez, propuso añadir al “anillo” un gasoducto de 6.000
kilómetros entre Venezuela y Buenos Aires pasando por Brasilia, además de la
creación de una empresa panamericana (Gas del Sur) que garantizaría el
suministro de has a Sudamérica por un período de cien años”.
Autor:Bernardo Quagliotti de Bellis
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