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Argentina y Perú: Impacto de la globalización y el nuevo orden mundial

Resumen: Las naciones peruana y argentina desde 1990 vienen aplicando un nuevo modelo económico, que en una de sus primeras manifestaciones aperturaron los mercados internos al capital internacional, lo que significó una invasión, porque se eliminó o redujo el comercio interno en beneficio del externo; los productos se enfrentaron con enormes desventajas de producción, manufactura y comercialización a los productos internacionales con una vasta experiencia comercial. Ocasionó el cierre de muchas empresas de confecciones, manufacturas, industriales por la competencia desleal de los productos extranjeros, muchos más baratos. Víctimas también, porque el Estado no tuvo la capacidad ni el acierto de proteger los productos nacionales.
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Autor: Iván Rodríguez Alegre

LA GLOBALIZACIÓN, UN CAMINO DE EXCLUSIÓN SOCIAL Y POLÍTICA

Las naciones peruana y argentina desde 1990 vienen aplicando un nuevo modelo económico, que en una de sus primeras manifestaciones aperturaron los mercados internos al capital internacional, lo que significó una invasión, porque se eliminó o redujo el comercio interno en beneficio del externo; los productos se enfrentaron con enormes desventajas de producción, manufactura y comercialización a los productos internacionales con una vasta experiencia comercial. Ocasionó el cierre de muchas empresas de confecciones, manufacturas, industriales por la competencia desleal de los productos extranjeros, muchos más baratos. Víctimas también, porque el Estado no tuvo la capacidad ni el acierto de proteger los productos nacionales.

Cabe recordar que ambos países estaban pasando por crisis políticas muy ahondadas, que devino por la inercia de los partidos políticos, que se encontraban en proceso de descomposición y descrédito frente a la opinión pública. Partidos como el APRA y el Partido Radical, habían sido gobierno y su gestión estaba muy cuestionada, por las altas tasas de inflación[1], desgobierno generalizado, casos de corrupción de los miembros del régimen, devaluación monetaria, altos índices de desempleo y subempleo, con la diferencia, en Perú, el nivel alarmante de violencia que había ocasionado Sendero Luminoso, donde tenía prácticamente sitiada a la población y a la policía, indefensa siquiera para contrarrestarlo.

            El caos hizo que la gente desviara los ojos hacia nuevos actores políticos, llamadas “terceras fuerzas”, que con un nuevo discurso de eficiencia y orden lograron posesionarse del espectro político. Se sumó a esto el apoyo del capital internacional, que para legitimar el nuevo régimen y sus medidas recurrieron a satanizar los partidos políticos tradicionales y sus actores, sindicándoles como los causantes directos de los males que vivía la nación.

El presente ensayo abordará y comparará los dos países, de cómo se dio estas políticas y la marcada influencia que ha tenido en las economías internas, enmarcado en un nuevo orden mundial.

Con el nuevo contexto de los noventa, el “novedoso” modelo neoliberal exigía la presencia de diferentes actores políticos, de otros partidos que servirían de apoyo a las nuevas medidas, más que eso se podría entender como aliados incondicionales del gobierno que junto a los Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMDs) ampliaron su agenda hacia áreas que tenían relación con la gestión gubernamental, lo que significó que el Estado debía modernizarse, que las instituciones democráticas debían consolidarse, fortalecer los gobiernos locales.

Se necesitaba igualmente transparencia y fiscalización, que la sociedad civil se involucre en la implementación de estos nuevos programas y proyectos sociales. Pero la participación de la sociedad civil se vio restringida y, por el contrario, aparecieron figuras con un claro tinte autoritario que facilitó y garantizó la aplicación del modelo neoliberal. En el Perú tenemos la figura de Vladimiro Montesinos, celoso guardián del gobierno y tenaz persecutor de los opositores al régimen y, en la Argentina, Domingo Cavalho, Ministro de Economía, también denominado el “poder tras el trono” del presidente Ménem.

   

1. La Globalización y el Nuevo Orden Mundial

La mayoría de los intelectuales y estudiosos de este fenómeno, han llegado a la conclusión de que la “globalización es un proceso irreversible”[2]. Surge este postulado, a partir del cuestionamiento del Estado, muerto o enterrado, al haber perdido su poder y en realidad ya estamos hablando del poderío militar y político de los EE.UU., como parte de la insubordinación, consentimiento y colaboración de estos estados a uno mayor, en caso contrario se manifiesta la presión económica; es decir, el imperialismo de antes, pero mezclado de globalización. Como lo señaló Samuel Huntington, Estados Unidos busca la impunidad de su carrera en armamento nuclear; derechos humanos y democracia electoral  al estilo norteamericano; restricciones a la inmigración y a la libre circulación de la fuerza del trabajo[3], como también la propagación del libre mercado a lo largo y ancho del globo, “la estandarización de la cultura mundial, que trajo consigo la expulsión y el enmudecimiento de las formas populares locales para dar cabida a la televisión estadounidense, y a la música, la comida, vestimenta y las películas estadounidenses”[4], lo que ha conducido a la dominación y control económico, cierre de las industrias locales a manos de competidores estadounideneses. La globalización amenaza con provocar la ocaso definitivo, si es que no lo provocó ya, de las culturas locales, peruana y argentina, mediante la construcción de simulacros artificiales y a través de puras imágenes de tradiciones y creencias fantaseadas, como dice Jameson Friedric[5], la disneylandización.

“La dimensión económica de la globalización (...) controla las nuevas tecnologías, reforzando los intereses geopolíticos y, con la posmodernidad hundiendo fácilmente lo cultural en lo económico y lo económico en lo cultural. La producción de mercancías constituye pues un fenómeno cultural, en el cual el producto se compra, sin lugar a dudas, tanto por su imagen como por su uso inmediato. Ha nacido una industria que diseña las imágenes de las mercancías e idear y dirigir la estrategia de su venta: la publicidad se ha convertido en una mediación fundamental entre la cultura y la economía política y sin duda ha de contarse entre la miríada de formas de producción estética (...) (También) la erotización es una parte significativa del proceso.”  

La globalización ha necesitado de un nuevo orden mundial, pero también se podría interpretar al revés, que el nuevo orden mundial ha exigido un nuevo modelo económico sustentado en la globalización. En los casos de Perú y Argentina, la globalización significó introducirlos en el nuevo orden mundial. Se sumó a esto el apoyo del capital internacional a Alberto Fujimori y Carlos Saúl Ménem que para legitimar el régimen y sus medidas recurrieron a satanizar a los partidos políticos tradicionales y sus actores, sindicándoles como los causantes directos de los males que vivía el país.  

Para Pierre Bourdeau[6], la globalización tiene una dimensión incluyente de los más pequeños hacia los más grandes, absorbiendo la cultura y costumbres no siempre aceptadas

“los que están comprometidos (...) en esta inmensa empresa internacional de exportación cultural la mayoría ocupan una posición dominada en la esfera del poder americano, e incluso muy a menudo en el campo intelectual (...), las producciones de la gran industria cultural americana, como el jazz o el rap, las modas alimentarias y de vestir más comunes.  

Ha desempeñado un papel dirigente en este proceso de globalización el FMI, organismo considerado como la fuerza de tracción de los ensayos neoliberales, de imponer las condiciones del libre mercado en países latinoamericanos a través de la intimidación de retirada de los fondos de inversión.

            En este orden de cosas, se aperturó el país al capital internacional, el mismo que a través de los Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMDs), Banco Mundial (BM), y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), reclamaban

* Responsabilidad política y burocrática. Los ciudadanos de un país deberían contar con un canal de comunicación con quienes los gobiernan de forma tal de hacerles llegar su opinión acerca de sus gestiones (...)

* Imperio de la ley. Las expectativas de inversión pueden ser mejoradas a través de la presencia de un orden legal racional predecible y libre de manejos políticos. Un sistema así proporciona el marco que define los derechos de propiedad, los contratos y las obligaciones, basados en normas escritas y no sujetos a interpretaciones de los funcionarios de turno. Entre las actividades respaldadas por el BM se encuentran: la revisión de los marcos regulatorios, el entrenamiento y asistencia técnica a miembros del sistema judicial, el mejoramiento de los sistemas de información (...)[7]  

El modelo económico buscó aproximadamente tres objetivos:

1. La desregulación de las economías argentino-peruanas.  Con lo que se aseguró no sólo su vulnerabilidad sino también su desautonomía y se eliminó la competitividad.

2.  La privatización total. Aún todavía los gobiernos actuales de Toledo y Kirschner tienen el afán de seguir privatizando, aunque las pasadas privatizaciones hayan salido mal. Pero ya el rechazo del pueblo es evidente y, en el Perú, se ven marchas de protesta.

3.  La liberalización de los mercados. Es el mayor daño: la apertura y la fragilidad de los mercados pequeños rápidamente han perdido fuerza frente a los mercados internacionales. Las empresas se han declarado insolventes y muchas han cerrado con  la consecuente pérdida de empleos.  

Para Fernando Fuenzalida, este programa evoluciona en la historia universal  “como la marcha inexorable hacia un gran mercado mundial único, integrado y autorregulador. El principio que rige ese proceso es el de la libre competencia no sometida a regla alguna[8]”.  

            Luis Reyes Lostanau (2000 p.61) afirma que el

Neoliberalismo ha logrado la estabilidad macroeconómica a costa de una recesión muy extendida del aparato productivo, que simultáneamente ha deteriorado las economías familiares; también ha producido un núcleo duro de pobreza que abarca alrededor del 50% de la población a nivel nacional. Un reciente estudio del banco Mundial (BM) confirma que la pobreza (...) ha bajado al 53,5% de la población (...) El resultado es que la pobreza todavía aqueja a 1 de cada 2 peruanos.  

Es alarmante este índice de Lostanau. Las cifras que nos presenta el gobierno no indican que la mayoría de los peruanos viven en situación de necesidad permanente.

 

2. Impacto de la Globalización en Perú y Argentina.

No se ha querido entender que en todo este proceso se ha puesto en evidente negativa la función sindical y la política estatal, de los actores políticos, de los partidos y del sistema de partidos peruano y argentino.  Y todo esto se hizo, sin hacer ninguna revolución, en palabras de Ulrich Beck[9], sin grandes leyes ni constituciones, sólo a partir del cuestionamiento del Estado viejo e ineficiente, a partir del desenvolvimiento simple y normal de la vida habitual, y ello ha conducido a la disgregación de productos, servicios, es decir, servirse del Estado en contra de él mismo para tratar de conseguir “pactos globales”, para tener unas situaciones arancelarias más suaves y una infraestructura favorable, de lo contrario castigar al Estado cuando se manifiesta especulador o “poco amigo” de las inversiones.

 Entendiendo el concepto de Ulrich Beck, en Perú y Argentina globalizado, no ha traído más que pobreza, recesión, desplome del mercado interno e invasión del capital internacional en detrimento de la economía nacional. El neoliberalismo, indujo a los gobiernos de Ménem y Fujimori a privatizar toda empresa rentable o medianamente beneficiosa, para así debilitar al Estado y también garantizar que se pueda pagar la deuda externa. Ya se conoce cuáles han sido las consecuencias para el gobierno argentino, que tenía que abonar al FMI, y al capital internacional, como concepto de deuda externa, anualmente un promedio de 18 mil millones de dólares. ¿Qué economía va a soportar ese embate?[10]. Después de ello,  el FMI, no ha querido intervenir para salvar la economía y todavía, luego de muchos meses y gestiones realizadas por los funcionarios argentinos, el FMI ha aceptado ayudar la economía destrozada[11].

Ambos gobiernos no hicieron más que gobernar en favor del capital extranjero y para ello “ajustaron” su economía interna. Es factible afirmar que, tanto como Ménem y Fujimori dejaron de ser presidentes para convertirse en meros administradores de las políticas internacionales. Los primeros sectores en recibir el impacto de estas reformas, entre 1987 y 1989, fueron salud y trabajo, con una serie de privatizaciones y despidos de miles de trabajadores.

            Otro hecho importante fue la aplicación del shock económico[12], el costo de las cosas se triplicó y el sueldo de los trabajadores se redujo a la tercera parte. Con esto, miles de estudiantes dejaron de estudiar, muchas familias tuvieron que reducir gastos y comprar sólo cosas necesarias para el hogar, los índices de tuberculosis fueron realmente alarmantes, los “programas[13]” en los comedores populares y ayuda de desayunos escolares sirvieron de poco para mejorar la salud de los niños y sobre todo para el rendimiento académico. Por muchos años ya, este rendimiento es el peor de América Latina, ha bajado a su nivel más deprimente: un último lugar.

La apertura económica de la que hablaron, no ha sido cosa distinta que abrir los mercados argentinos y peruanos a los productos norteamericanos y europeos. Esto ha significado la ruina de la producción nacional y la invasión de productos importados. No ha habido una política de protección a los productos y de subsidios a los productores. En estas condiciones, enfrentarse a un mercado como el norteamericano que mantiene enormes subsidios, por ejemplo, resulta muy desventajoso. Muchas empresas han cerrado en estos años, por falta de productividad y ventas. Naturalmente, los productos andinos resultaban más caros frente a los importados, por los costos mayores de producción.

            Tanto Fujimori como Ménem  aceptaron   los   mandatos   del   capital internacional, para aplicar el modelo. Siendo presidentes electos, acudieron a EEUU,  y fueron obligados[14] de aplicar el programa. Recordemos que Alan García y Raúl Alfonsin, estaban siendo acusados de haber fracasado estrepitosamente y dejado al país en la total ruina económica, inelegibles frente al capital internacional (el Perú), con una deuda social impagable, altos índices de desempleo y desgobierno total. Como parte de la reinserción al  mundo financiero fue la principal exigencia demandada al nuevo gobernante. Desde entonces, se afrontó un nuevo programa económico que prometía progreso, eliminar la hiperinflación que había llegado a más de 10,000 por ciento anual, crear puestos de trabajo, combatir el contrabando, la corrupción; vale decir,  sacar al país de la ruina económica en la que se encontraba, “y para ello se tuvo que redirigir los presupuestos del estado asistencial y del sistema de pensiones, de la ayuda social y de la política municipal de infraestructuras, así como el poder organizado de los sindicatos, el superelaborado sistema de negociación de la autonomía salarial, el gasto público, el sistema impositivo (...), todo ello se (disolvió y resolvió), bajo el desierto de la globalización”[15].  Se sumaba el desorden social generado, sindicalistas peruanos y argentinos protagonizaban marchas y huelgas diarias, para evitar ello había que reforzar al Estado, “que debía impregnar todos los aspectos y transformar”[16] la vida del país, a inicios de los 90,  hacia una nueva concepción que favoreciera a los intereses globalizantes, pero contraproducente para sectores menos favorecidos, como los obreros, agricultores, profesionales, maestros, policías y estatales, pues tuvieron que enfrentarse a los contratantes sin ninguna medida defensora: la jornada laboral de ocho horas fue anulada y los beneficios como la indemnización por trabajar horas extras. Ante esta situación, se tenían que sujetarse al empresariado como mano de obra barata,  y sin respaldo y seguro social tenía que aceptar los mandatos, a esto es lo que se llama el “carácter irreversible de la globalidad alcanzada” en palabras de Ulrich Beck.

            El caso de Argentina es particularmente influyente, por lo estratégico de su política y su fuerza económica. A pesar que la recesión golpeó duramente la capacidad arancelaria que condujo que no se alcanzaran las metas con el FMI, esto llevó a que el Presidente Ménem privatizara rápidamente la mayor cantidad de empresas públicas, el despido de alrededor de 150, 000 empleados y obreros entre los años 91 y 95[17], sumado a ello la inversión tecnológica de las empresas del sector privado lo que permitió elevar la producción con la consiguiente reducción de mano de obra.

La situación no se pudo convertir más dramática, en 1995 la desocupación alcanzó una cifra histórica del 18, 6%. El gobierno sólo argumentó que había que reducir los costos del trabajo y profundizar la flexibilización del mercado para así reducir el desempleo; pero esto sólo condujo a que el empleo se precarizara, el ingreso laboral se redujera, los programas públicos tuvieran una pobre acción en los sectores más necesitados y el debilitamiento sindical.[18]

            Acuña nos cuenta que esos índices de desempleo y precarización en los servicios no se habían visto antes,

La argentina se distinguió durante mucho tiempo por poseer un avanzado sistema de salud, sin embargo, el sistema enfrenta desde hace tiempo graves problemas. En las últimas décadas, el sistema público que presta servicios de provisión gratuita a través  de una red de hospitales públicos, sufrió un gran deterioro como resultado de la ineficiente asignación del gasto público. Este deterioro trajo aparejada la expansión del sistema de seguridad social (obras sociales), que se convirtió en el principal proveedor de servicios, y cuyos problemas se agudizaron hacia la década de los ochenta por la progresiva crisis fiscal (p. 114).  

En el Perú el sector de vanguardia, base del progreso del Imperio Incaico: el agrícola, fue postrado penosa y dramáticamente por el Estado. En estos años de neoliberalismo no se ha podido satisfacer la demanda alimentaría; aunque parezca inverosímil, el Estado sigue importando papa (tubérculo oriundo del Perú), trigo, harina de pescado.  El agricultor vive en completo enfado, a inicios de los 90 el Estado suprimió el Banco Agrario aduciendo que los préstamos otorgados no habían sido devueltos al banco y éste se encontraba en bancarrota. Un gobierno que no tenía otra alternativa de solución que eliminar el Banco Agrario. El campesino desprotegido tuvo que continuar con su producción artesanal y doméstica. Aún no ha habido un gobierno que los saque de esta situación, que les mejore su competitividad y les ayude en la comercialización e intercambio con otros mercados.

            Los profesores, postergados por muchos decenios, bajo el periodo fujimorista tampoco fueron apoyados[19]; por el contrario, el sueldo se les congeló por muchos años. Por todo ello, hablar en estos tiempos de neoliberalismo, resulta decadente, ni siquiera el crecimiento económico mensual[20] que anuncia el Estado pomposamente, es de utilidad para las capas menos favorecidas.            

            Todo ello trajo como consecuencia que Argentina tenga precio de remate, sus propios habitantes creen que este país demorará muchos años en volver a la estabilidad, hoy se presenta una oportunidad única de hacerse de bienes a valores increíblemente bajos internacionalmente, las buenas tierras de la productiva pampa húmeda tienen un precio diez veces inferior al de Europa. Los departamentos de 60 m2 en pleno Buenos Aires salen menos de 20.000 dólares, una buena cena en un restaurante cuesta 3 dólares, otrora poderosas empresas argentinas  hoy  no  valen  casi  nada,  la  bolsa  se  desplomó,  los  bancos  se fundieron[21].

Pero, ¿qué es lo que hace avanzar la globalización? Para Ulrich Beck (p. 55) hay dos respuestas enfrentadas y diferenciadas, (un grupo de autores) subraya “la existencia de  de una “lógica” dominante, mientras que otro grupo avanza teorías que hacen reconocibles las complejas y multicausales lógicas de la globalización”. Esto, sin duda, ha sido la fuerza conductora y regeneradora, y a entender que lo  más dramático del programa  fue la iniciativa de expulsión de miles de empleados de la administración pública, con el pretexto de agilizar las funciones del Estado, que se consideraba paquidérmico. A muchos trabajadores se les invitó u obligó al retiro con el pago de un porcentaje reducido de su jubilación. De la noche a la mañana, engrosaron la fila de los desempleados y con seguridad del subempleo: las calles de Lima, preferentemente en el centro, se vieron atiborradas de ventas de ropas, enseres, libros, etc.

 

Conclusiones

            El problema de las economías globalizadas en América Latina, lejos de solucionar el problema del empleo y la pobreza, sólo ha servido para ahondarla. El programa aplicado ha hecho que el estado se fuerce en su papel económico frente al político, pero con fines de “agradar” al capital internacional que exige el pago puntual de la deuda externa y para ello, el Estado intervenido ha tenido que privatizar toda empresa rentable y no rentable para conseguir divisas con el fin citado.

En estos doce años la pobreza ha crecido vertiginosamente y ha deteriorado las condiciones económicas y sociales de la población, como resultado directo de la política económica neoliberal. Un estudio del Banco Mundial afirma que entre 1994 y 1997 la pobreza extrema ha llegado al 18 por ciento[22]. Lo que ha ocasionado el éxodo emprendido por los excluidos del mercado de trabajo hacia países con mayores posibilidades de empleo[23], fenómeno estimulado por la tasa reducida de crecimiento económico.    

Este modelo ha sido contraproducente para las capas menos favorecidas, como los obreros, agricultores y también para profesionales, maestros, policías e ingenieros estatales. Los obreros han tenido que enfrentarse a los empleadores sin ninguna medida protectora: la jornada laboral de ocho horas fue derogada y también muchos beneficios como la compensación por trabajar horas extras. Ante esta situación el obrero no tenía más que sujetarse al empresariado como mano de obra barata,  y sin respaldo y seguro social tenía que aceptar los mandatos.            

            Se ha hecho entender a la gente, que son los únicos responsables de su propio destino, es a partir de sus méritos personales que obtendrán la promoción social; pero no les han señalado que son muchos los factores por lo que ellos se encuentran en desventaja, a tal punto que la acción simultánea de éstos sobre determinados segmentos de la población pobre cierra la vía que les permitirá abandonar dicha condición, factores que interactúan en las oportunidades de quienes se encuentran en situación de pobreza serán casi nulas para poder superarlas.  

El Perú por muchos años,[24] tuvo un modelo educativo ejemplar, implementado en muchos países. Intelectuales peruanos fueron invitados a otros países, para asesorar e instaurar programas similares, países como Colombia, Venezuela, Bolivia fueron los más beneficiados. En la actualidad, ni siquiera nos acercamos al nivel boliviano. Las horas educativas de enseñanza se han reducido dramáticamente; en la década del setenta y ochenta, se estudiaba en dos horarios y el gobierno tenía programas de ayuda alimentaria. La educación era muy intensiva y utilitaria, muchos estudiantes salían con muchos aprendizajes técnicos que les servían para aplicar en la vida. Hoy en día, esto no se puede repetir; casi la juventud peruana es completamente ignorante, desinformada, dedicada a vicios como las drogas y el alcoholismo. Una juventud así no puede asegurar un futuro promisorio.

 

Bibliografía  

Lostanau, Luis Reyes. 2000. “Neoliberalisnmo y Pobreza y Políticas sociales en el Perú de los Noventa”. Revista de la Facultad  de  Ciencias Económicas: Universidad Mayor de San Marcos.  

Beck, Ulrich. ¿Qué es la Globalización? Editorial paidos, España, 1998.  

Fredric Jameson, “Globalización y estrategia Política”

New Left Review, Nº 5, nov-dic 2000.  

Pierre Bourdieu, “Las argucias del imperialismo”. Editorial Paidos Asterisco,  2001.  

Torres, Ruben, 2002.  Argentina, me atrevo a creer. Acceso en http// www.neoliberalismo.com.

Acceso. Noviembre 27, 2002.  

Casaburi, Gabriel y Tussie, Diana. La Sociedad Civil y los Bancos Multilaterales de Desarrollo, en Luces y Sombras de una Nueva Relación. El Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y la sociedad Civil, FLACSO, Buenos Aires 2000.  

Acuña, Carlos y Tuozzo, María Fernanda. La participación de la Sociedad Civil en los programas del Banco Mundial y del BID. El caso de Argentina, en Luces y Sombras de una Nueva Relación. El Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y la sociedad Civil, FLACSO, Buenos Aires 2000.  


[1] En el Perú 10,000%  al año  y  similar en la Argentina. Eso provocó que Raúl Alfonsín llamará a elecciones adelantadas y dejara el cargo de Presidente faltando seis meses para su culminación.

[2] Tomado de”Globalización y estrategia política”. Jameson Fredric. New Left Review, Nº 5, nov-dic,2000, p.5

[3] Samuel Huntington, The Clash of Civilizations. Citado en ”Globalización y estrategia política”. James Fredric. New Left Review, Nº 5, nov-dic, 2000, p. 6

[4]  Idem,  P.7

[5]  Ibidem, P. 8

[6] Bourdieu, Pierre. Las argucias del imperialismo. Editorial Paidos Asterisco. 2001.

[7] Gabriel Casaburi y Diana Tussie. La Sociedad Civil y los Bancos Multilaterales de Desarrollo, en Luces y Sombras de una Nueva Relación. El Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y la sociedad Civil, FLACSO, Buenos Aires 2000, p.20.

[8] Ibídem.

[9] Beck, Ulrich. ¿Qué es la Globalización? Editorial paidos, España, 1998.  

[10] Pero también agravó la situación el irresponsable  manejo económico del Presidente De La Rua.

[11] Dati timado de la La República, 27 de Noviembre de 2002.

[12] Implementado   el  8  de  Agosto  de  1990,  para  corregir la  economía nacional, tildada de proteccionista.

[13] Con programas no se soluciona el verdadero problema de la pobreza; son apenas paliativos.

[14] En realidad no se encuentra otro término para entender la energía y voluntad que tuvieron para ponerlo en marcha en la economía

[15] P. 15 del texto de Ulrich Beck.

[16] Idem, p. 163

[17] En el perú, se calcula que 80 000 empleados dejaron de pertenecer al Estado.

[18] Tomado del texto de Carlos H. Acuña y María Fernanda Tuozzo, p. 105.

[19] Alberto  Fujimori  había  estado  ligado  al  sector educativo como Presidente de la Asamblea Nacional  de Rectores, profesor universitario; y al sector agrícola por  ser Ingeniero Agrónomo.

[20] En   promedio   cada   mes   la    economía   peruana  crece  5%,  según   datos  del   Instituto  Nacional  de Estadística.

[21] Los datos pertenece al texto de Ruben Torres: “Argentina me atrevo a creer”. En www.neoliberalismo.com

[22] Cifra tomada del texto de Lostanau.

[23] Los destinos más frecuentes han sido: EEUU, Europa (Italia, Alemania, España), Japón, Argentina yChile.

[24] Principalmente en la década del 60 y 70.

 

Autor:

Iván Rodríguez Alegre

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