|
Categorias
|
La formación de valores en el proceso docente educativo
RESUMEN Se realizó un estudio de la importancia de la formación de valores en el proceso Docente-Educativo, planteando la necesidad y la posibilidad de educar los valores en el currículo universitario, así como las condiciones a tener en cuenta en el proceso de enseñanza aprendizaje para estructurar el desarrollo de valores en los estudiantes. Palabras
claves: formación de valores, proceso docente educativo
INTRODUCCIÓN En
nuestro actuar cotidiano confesamos que las palancas que nos mueven son los
valores: lo útil, lo saludable, lo bello, lo agradable, etc.
Apreciamos la belleza de un paisaje, la valentía de un héroe, la
ciencia de un sabio. Llamamos
valor a lo que es capaz de sacar al hombre de su indiferencia y provocar en el
una actitud de estimación, porque contribuye de alguna manera a su realización
personal, respondiendo a alguna de sus necesidades: vitales, intelectuales,
afectivas, estéticas, etc. (1) Existen
múltiples definiciones de valor. En sentido general, entre ellas, se aprecian
semejanzas como: ·
Relación entre valor y significación social ·
Capacidad de los valores en la orientación y regulación de la conducta
del hombre. ·
Relación entre necesidades e intereses sociales e individuales y los
valores. ·
Valor como tipo de reflejo de las relaciones del hombre con la sociedad y
el medio en condiciones históricas concretas. Sin
embargo, también existen diferencias, dadas fundamentalmente en dos aspectos ·
La naturaleza objetiva o subjetiva del valor ·
Extensión del concepto valor con respecto al de significación social. Partiendo de lo anterior y sin pretender una definición acabada, se considera valor a la significación positiva de los objetos, fenómenos y situaciones con que el hombre se relaciona en el marco de su vida social, que es expresión de sus necesidades e intereses, tanto a nivel individual como social y que orienta y regula su conducta En
el mundo de los valores ocupan los valores morales un lugar de privilegio y la
razón es clara. Muchos valores perfeccionan al hombre en alguna zona de su
personalidad: inteligencia, sensibilidad, sentido estético, etc. En cambio
existen valores que afectan a la persona en su totalidad, que le llevan al
desarrollo y realización plena de su ser propiamente humano. Son los valores morales; por ello el hombre se hace no solo un buen profesional, sino una persona que en lo esencial de su ser humano ha llegado a su realización (1). Clasificación
y escala de valores. -Valores
morales -Valores
que intervienen con una zona de nuestra personalidad (valores estéticos, , artísticos,
culturales). -Valores
biológicos (vitales, corpóreos) (comer, dormir, etc.) En
el nivel mas bajo encontramos la esfera de los valores biológicos que engloban
las exigencias instintivas. Podríamos llamarlos vitales, corpóreos. Pertenecen al área del recreo, el descanso. Adheridos a las cosas se convierten en bienes, el comer, el dormir, el ejercicio físico. Por
encima de ellos descubrimos otros que solo interesan una zona de nuestra
personalidad. Perfeccionan
al hombre en su inteligencia, sensibilidad estética, relaciones humanas,
valores artísticos, culturales, sociales. Y en la cúspide de esa jerarquía
hallaríamos los valores que abarcan al hombre en su totalidad, como los
morales.(2) La
jerarquía se basa en el valor gradual de los valores, unos valen más que
otros, por lo cual se crea una graduación , una escala de valores existiendo
algunos criterios de ordenación jerárquica cómo son: La
duración: Un valor es tanto más alto cuanto más duradero. La duración es la
permanencia en el tiempo. La
divisibilidad: Mientras más altos son los valores menos divisibles son. La
fundamentación El valor fundamentado es superior con respecto al fundamento.. La
profundidad: Mientras más altos son los valores, más profunda es la satisfacción
que produce su cumplimiento. La
relatividad: Los valores son más o menos estimados según que se relacionen con
una necesidad actual o no. El valor presenta relatividad no en el mismo grado.
Por ejemplo: el valor estético es más relativo que el valor ético, ya que
este último realiza la totalidad de la existencia humana.(3) En
relación a las diferentes formas de valores tenemos: Valores
económicos: precio en dinero Valores
de salud, corporales y recreativos: satisfacción de necesidades físicas. Valores
sociales: las satisfacciones que obtenemos de la amistad, la familia y el
grupo.. Valores
estéticos: percepción de objetivos, bellos, feos. Valores
morales: las satisfacciones
que sobrevienen al individuo al hacer elecciones correctas Desde
el punto de vista formal los valores se dividen en: Valor
positivo: Es el que comúnmente se denomina valor, o sea, la apreciación que se
hace de las cosas como deseables porque son buenas, bellas, útiles, etc. Valor
negativo: Es la consideración que se hace
de las cosas como no apreciables porque se consideran como feas, inútiles. Valor
de persona: Es propio de los seres personales, por ejemplo: La responsabilidad,
la honestidad, la sinceridad. Valor
de cosa: Por ejemplo de los bienes materiales, la economía de una casa, la
belleza de una obra de arte. Valor
propio: Es aquel que basa su valor en si mismo, es decir, independiente de otro.
Por ejemplo, la honestidad de una persona. Valor
derivado Es aquel que recibe su valor de otros, depende de valoraciones
de las personas y se le llama extrínseco.(3) Podemos
señalar que los valores son entidades normativas que piden ser realizadas y
encausan la acción. Al proponerse la educación el desarrollo integral de la personalidad es importante la educación de la virtud, en la excelencia de las cualidades y en el desarrollo de éstas. La
educación no es un simple proceso de enseñanza aprendizaje o educar no es lo
mismo que instruir. Para instruir es suficiente saber y conocer las técnicas de
comunicación. Pero el hecho de saberlo todo no hace al hombre más educado.
Educar es capacitar al sujeto para que alcance su realización como persona. Un
aprendizaje educativo tiende a formar al hombre en los valores éticos,
personales y sociales. La
educación no es un aprendizaje cualquiera. Educar es un proceso de proceso de
personalización que abarca al ser humano total.(4) El
proceso educativo guarda estrecha relación con los valores, en el debemos
ayudar al educando a definir y organizar una escala de valores para que a partir
de ellos adopte las actitudes fundamentales que orientan su conducta global. La
orientación educativa destaca otro aspecto del currículo, el de su integridad,
el de su relación con el desarrollo completo de la persona. Son
contenidos del currículo no solamente los conocimientos conceptuales o los
procedimientos, sino también el desarrollo de actitudes, normas, valores y
sentimientos: el desarrollo de la personalidad entera. Si la educación ha de
ser integral debe prestar atención singular al papel que representan en la vida
humana las actitudes, los valores. La
educación como trasmisora de la cultura de generación en generación, es
determinante en el control de la sociedad y de sus tendencias de desarrollo y
por consiguiente, en la conservación y transformación social. Una
educación que no propaga valores, crea jóvenes sin sentir, sin identidad. El
profesor no debe imponer un valor sino con su testimonio silencioso lo ofrece
como apetecible y posible. Se
educa casi sin querer. Es decir el educador transmite los valores con lo que él
se identifica. El que tiene un porque para vivir siempre encontrará el como. El
porqué lo señalan los valores.(5) Con
este trabajo nos proponemos determinar algunos factores que influyen en
la formación de valores en el proceso docente educativo. Analizar la necesidad
de educar los valores en el currículo universitario y determinar el papel del
profesor en la formación de valores en el proceso docente educativo. DESARROLLO Cada
día la sociedad demanda con más fuerza a las universidades la formación de
profesionales competentes. La
calidad en la formación profesional depende no solo de los conocimientos y
habilidades que desarrolle en el currículo universitario sino también de los
intereses y valores que regulan su actuación profesional. (6) El
amor a la profesión, la responsabilidad, la honestidad, constituyen valores
esenciales reguladores de la actuación de un
profesional competente. La
formación de valores constituye un
problema pedagógico complejo solamente comprensible a partir de un análisis
psicológico de la naturaleza del valor en su función reguladora de la actuación
humana.(6) Desde
el punto de vista psicológico el valor debe ser analizado si se tiene en cuenta
su naturaleza objetiva-subjetiva. El
valor en tanto significación de un hecho es al mismo tiempo objetivo y
subjetivo. Quien atribuye significado? El ser humano. Por tanto, el valor como
significado atribuido tiene una naturaleza subjetiva toda vez que existe
individualmente en los seres humanos capaces de valorar, pero al mismo tiempo
tiene una naturaleza objetiva ya que forma parte de la realidad social e histórica
en la que se desarrolla el ser humano. Tanto
los valores más trascendentes para una sociedad como la igualdad, la justicia,
la solidaridad, como los valores más específicos por ejemplo en el orden
profesional, el amor a la profesión, la responsabilidad, son reflejados por
cada persona de manera diferente en función de su historia individual, de sus
intereses, capacidades, quiere decir que no siempre los valores jerarquizados
oficialmente para una sociedad como los más importantes (existencia objetiva
del valor) son asumidos de igual manera por los miembros de una sociedad
(existencia subjetiva del valor). Esto ocurre porque la formación de valores en
lo individual pasa por un complejo proceso de elaboración personal en virtud
del cual los seres humanos, en interacción con el medio histórico-social en el
que se desarrollen, construyen sus propios valores. Ningún
contenido que no provoque emociones, que no estimule nuestra identidad, que no
mueva fibras afectivas, puede considerarse un valor, porque éste se instaura a
nivel psicológico de dos formas: Los
valores formales: que regulan el comportamiento del hombre ante situaciones de
presión o control externos. Los valores pesonalizados: expresión legítima y auténtica del sujeto que los asume y que son los valores que debemos fomentar en toda la sociedad cubana de hoy. Por
tanto, si se quiere comprender como los valores se constituyen en reguladores de
la actuación individual, debemos analizar la naturaleza subjetiva del valor. El
valor en su existencia subjetiva individual se manifiesta como motivo de la
actuación. Los
valores, por tanto, existen en el individuo como formaciones motivacionales de
la personalidad que orientan su actuación hacia la satisfacción
de sus necesidades. Por tanto, solo cuando los valores constituyen
motivos de la actuación del sujeto se convierten en verdaderos reguladores de
su conducta. (7). Este
hecho tiene implicaciones importantes en el orden pedagógico, toda vez que
permite comprender que la formación de valores en el currículo universitario
no se limita a un proceso simple, lineal y homogéneo de transmisión de
información del profesor al estudiante, donde el estudiante es un ente pasivo
en la recepción de significados, sino que se produce un proceso complejo de
comunicación entre profesores y estudiantes, en el proceso enseñanza-aprendizaje,
donde el estudiante asume una posición activa en la apropiación individual de
los significados para la construcción de sus valores. El
nivel de desarrollo del valor como regulador de la actuación del sujeto puede
analizarse a partir de los siguientes indicadores: El
valor puede expresarse en la regulación de la actuación de dos maneras: -Rígida
– No tiene en cuenta el lugar, momento y la situación en que se encuentre. -Flexible
– Sabe usar el momento, la forma y las condiciones propicias para expresar sus
ideas. La
flexibilidad por tanto implica un nivel superior de funcionamiento del valor en
la regulación de su actuación. En
la expresión de los valores de la actuación el sujeto puede asumir una posición
activa o pasiva. Activa:
Caracteriza un nivel superior de desarrollo y se manifiesta cuando el sujeto actúa
espontáneamente. Se corresponde con los valores personalizados. Pasiva:
El sujeto actúa no por sentir la necesidad de actuar de esa manera, sino por
presiones. Se corresponde con los valores formales. Grado
de mediatización de la conciencia en la expresión de los valores. Este
indicador se manifiesta en la posibilidad del sujeto de argumentar con criterios
propios el por qué de su actuación Cuando
existe un grado mayor de mediatización de la conciencia en la regulación
de la actuación, el sujeto manifiesta una reflexión personalizada en la
expresión de sus valores, quiere decir que es capaz de argumentar y defender a
partir de sus puntos de vista y criterios el por qué actúa de una u otra
manera. La
reflexión personalizada en la expresión de los valores caracteriza un nivel de
funcionamiento superior en la regulación de la actuación. (8-9) Los
valores pueden regular la actuación de manera perseverante o inconstante. Perseverancia:
Disposición de llevar adelante los propósitos y decisiones independientemente
de los obstáculos que haya que vencer. Inconstancia:
Abandonan el camino tomado ante el surgimiento de los obstáculos Perspectiva:
mediata- Inmediata en la expresión de valores. Inmediata:
Regulan la actuación de manera situacional. Mediata:
A más largo plazo Por
supuesto que la perspectiva mediata caracteriza el funcionamiento superior en la
regulación de la actuación. (8-9) El conocimiento de los indicadores de funcionamiento del valor tiene importancia no solo por el diagnóstico de su nivel de desarrollo sino también para su educación. En
la medida que el docente universitario conozca que es un valor y como regula la
conducta del estudiante estará en condiciones de propiciar su formación y
desarrollo en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Muchos
de los errores que se han cometido en la formación de valores se explican por
el desconocimiento del docente acerca de cómo se forman y funcionan los valores
en el estudiante. Es
necesario analizar los siguientes aspectos: 1-
Los
valores como formaciones motivacionales de la personalidad se forma y
desarrollan a lo largo de la vida del ser humano en un complejo proceso
educativo en el que intervienen la familia, la escuela y la sociedad 2-
El
estudiante universitario se encuentra en un período
de desarrollo de su personalidad, en el que tiene lugar la consolidación
del sistema motivacional y cognitivo que orienta su actuación. Por
ello la educación de valores adquiere en este período una importancia
extraordinaria ya que es en este momento que existen mayores posibilidades de
consolidación de valores que funcionen con perspectivas mediata, posición
activa, reflexión personalizada y perseverancia en la regulación de la actuación. 3-
La
formación de valores es responsabilidad de todos los docentes y debe realizarse
a través de todas las actividades curriculares y extra curriculares que se
desarrollen 4-
La
educación de valores en el estudiante universitario se realiza en el contexto
de su formación profesional, es por ello que la calidad de la motivación
profesional constituye un factor de primer orden en la educación de valores en
el estudiante universitario. El
docente universitario es un especialista en su profesión pero carece de formación
psicopedagógica, ésta generalmente es adquirida a través de la educación de
postgrado y no siempre de forma sistemática. Es
imprescindible que el docente universitario reciba la preparación psicopedagógica
necesaria para diseñar, ejecutar y dirigir un proceso de enseñanza-aprendizaje
que propicie la función de valores. Es
necesaria la concepción del proceso enseñanza-aprendizaje como un proceso dialógico
participativo en que los docentes y estudiantes asuman la condición de sujetos
de enseñanza-aprendizaje. En
la medida que el estudiante deja de ser un objeto de aprendizaje que repite mecánicamente
la información que recibe y se convierte en un sujeto que procesa información
y construye conocimientos a partir de sus intereses e información previa, sobre
la base de un proceso profundo de reflexión en el que toma partido y elabora
puntos de vista, está en condiciones de formar sus valores. Por
otra parte el desarrollo del estudiante como sujeto de aprendizaje y de la
educación de sus valores es posible en la medida que el docente diseña
situaciones de aprendizaje que propicien que el estudiante asuma una posición
activa, reflexiva, flexible, perseverante en su actuación. Por ello es
importante el carácter orientador del docente en la educación de los valores. La
utilización de métodos participativos en el proceso de enseñanza-aprendizaje
propicia la formación y desarrollo de la flexibilidad, la posición activa, la
reflexión personalizada, la perseverancia y la perspectiva mediata en la
expresión de los valores en la regulación de la actuación del estudiante. (6,
7, 10) Una
Comunicación Profesor – Alumno en el respeto mutuo, la confianza, la
autenticidad en las relaciones que propicie la influencia del docente como
modelo educativo en la formación de valores en sus estudiantes. El
docente universitario debe ser un modelo educativo para sus estudiantes. En la
medida en que el docente exprese en su actuación profesional y en sus
relaciones con los estudiantes valores tales como la responsabilidad, el amor a
la patria y a la profesión, la honestidad, la justicia, entre otros, propiciara
su formación como modelo de actuación en los estudiantes. Solo
creando espacios de reflexión en el proceso de enseñanza-aprendizaje en los
que el estudiante aprende a valorar, argumentar sus puntos de vista, defenderlos
ante los que se oponen a ellos, libertad para expresar sus criterios, plantear
iniciativas para enfrentarse a problemas con seguridad e independencia, para
esforzarse por lograr sus propósitos. En
el proceso enseñanza-aprendizaje los docentes universitarios deben ser guias de
sus estudiantes, modelos de profesionales, ejemplos a imitar, solo en esas
condiciones se estará contribuyendo a la educación de valores. La
formación de valores desempeña una función
fundamental por su capacidad movilizativa y motivadora, por constituir
elemento esencial de las convicciones, por su impacto en la calidad del desempeño
futuro del profesional y sobre todo como expresa Cintio Vitier por ser “antídoto
contra muchos venenos”,“fuerza para resistir adversidades,” “capacidad
para generar nuevos espacios de creación, libertad y gusto por la limpieza de
la vida y promotores en fin del mejoramiento humano”.(11) Solo
mediante el vínculo de lo instructivo con lo afectivo, de despertar emociones y
sentimientos es posible formar valores, por lo que resulta imprescindible un
estilo pedagógico que promueva el diálogo, la autovaloración, el respeto al
otro, la participación activa y conciente y enseñar a pensar. En
la educación Médica Superior la esencia de estas estrategias radica en
comprender el proceso de formación de valores, como parte de la personalidad
del futuro profesional de la salud en el marco de sus relaciones y condiciones
histórico-sociales concretas. (12) El
docente debe asumir la posición de un estudioso crítico de la realidad pedagógica
en la que está involucrado, a la vez que introduce acciones para transformarla
y evaluar los efectos. La observación sistemática, la introducción de métodos
y técnicas participativas en el proceso, la organización de situaciones de
aprendizaje grupal, el desarrollo de una comunicación profesor-alumno
respetuosa que facilite el intercambio de experiencias y significados, así como
el continuo ejercicio de la capacidad de valorar en espacios diseñados al
efecto, constituyen vías para el diagnóstico, orientación y realización del
trabajo educativo sobre todo en los límites de la dimensión currícular (12) Los
planes de estudio consecuentemente con los modelos del profesional de cada
carrera de la salud, articulan los componentes académico, laboral e
investigativo y concibe el proceso de enseñanza aprendizaje como un proceso de
actividad y comunicación. En
equilibrio con las formas de enseñanza más académica, aparecen las
formas de la educación en el trabajo, las cuales además de propiciar un
aprendizaje más significativo, en tanto comprometen en su adquisición al
propio sujeto, propician actuar en la formación de valores, de la ética y la
conducta profesional. De hecho la participación de los educandos en el
cumplimiento real de la institución hospitalaria o de la atención primaria de
salud, es un elemento peculiar que distingue el proceso formativo del médico
con respecto al de otros profesionales. Esta
peculiaridad hace que cobre especial relevancia en el proceso formativo el
componente laboral y por consiguiente la calidad de la asistencia médica que se
brinda en los diferentes escenarios en que tiene lugar el proceso formativo. Los
servicios que imparten los centros docentes tienen una responsabilidad y un
compromiso fundamental con el presente y el futuro de la actividad profesional. Es
por eso que el ejemplo y la lucha cotidiana por la excelencia del servicio de
salud que se preste constituye una fuente inestimable en la formación
de valores. El
amor al trabajo y al hombre, el respeto por la vida y el ser humano en su
integridad, el sentido del deber, la responsabilidad, la honestidad,
el altruismo, el desinterés y la dignidad
profesional entre otros son valores que deben llegar a convertirse en virtudes
que caractericen la actuación del médico al
asimilarse como valores personalizados, expresión legítima
y auténtica del sujeto que los asume. (12, 13) El
trabajo educativo en la Educación Superior se concibe en tres dimensiones
fundamentales: la curricular, la extensión universitaria y la político-ideológica
mediante las organizaciones políticas y de masas. La combinación y coherencia
de las influencias en estas direcciones, que cuentan sobre todo con el
protagonismo estudiantil en cada una de ellas, constituyen un factor esencial en
el logro de las aspiraciones formuladas. El
trabajo en la formación de valores es un imperativo de esta época, su
repercusión en el futuro de la profesión obliga a no confiar en la
espontaneidad y a proponerse intencionalmente su consecución. La búsqueda de
caminos por ellos, es el reto. CONCLUSIONES -Es
importante la formación de valores en el proceso Docente-Educativo para el
desarrollo integral de la personalidad de los educandos. La
utilización de métodos participativos y una comunicación profesor – alumno
centrada en el respeto mutuo, la confianza, la autenticidad en las
relaciones que propicie la influencia del docente como modelo educativo
contribuirá a la formación de valores en los estudiantes. BIBLIOGRAFIA 1-
López
Quintás A. El conocimiento de los valores. Introducción Metodológica.
Editorial Verbo-Divino. Navarra 1999. 2-
Stern, Alfred. Filosofía de los Valores, Buenos Aires,
Compañía General Fabril Editora. 1980. 3-
Deresi Octavio, Max Scheler: Etica Material de los Valores. Buenos Aires
M.E.S.A, 1979. 4-
Vergés Salvador. Persona y Comunicación, Antropología Filosófica,
Bilbao, Universidad de Deusto, 1985. 5-
López Quintás A. Como lograr una formación integral. Editorial San
Pablo. Madrid 1996. pag. 7 – 34 6-
González Maura V. La educación de valores en el currículo
universitario: Un enfoque psicopedagógico para su estudio. Revista Cubana de
Educación Superior 2000: 14 (1): 74-82 7-
Fabelo J R. La crisis de valores como conocimientos. Causas y estrategias
de superación. La Habana. Editorial Ciencias Sociales, 1996: 31 – 55 8-
González F. La personalidad, su educación y desarrollo. La Habana.
Editorial Ciencias Sociales 1985: 21 – 88\ 9-
Leontiev A. N. Actividad. Conciencia. Personalidad. La Habana: Editorial
Pueblo y Educación 1981: 66 – 104 10-
Ojalvo
V. Colectivo de Autores. Concepción de la enseñanza-aprendizaje y organización
docente para la formación de valores de estudiantes universitarios. Diseño de
investigación CEPES. Universidad de la Habana. 1997 11- Vitier C. La formación de valores en las nuevas generaciones: una campaña de espiritualidad y conciencia. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1996 12-
Martínez Martínez, Elisa: Formación de Valores en el personal de la
salud. Revista Cubana de Medicina Militar 2001, 30 (3): 190 – 201 13-
González Rey F. Un análisis psicológico de los valores: su lugar e
importancia en el mundo subjetivo. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales
1996: 46 - 57 Autoras: Dra.
Hilda de la C. Balbuena Diaz. Especialista
de primer grado en medicina interna. Profesora asistente Dra
Bárbara de los A. García Hernández Especialista
de primer grado en medicina interna. Profesora asistente
Articulos relacionados:
|
