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Eyaculación precoz
¿Qué es la eyaculación precoz? La eyaculación precoz describe una condición mediante la
cual el hombre eyacula demasiado rápido y sin capacidad de control. Cuando la
disfunción es severa, el hombre eyacula antes de que ocurra la estimulación
directa sobre el pene, o bien cuando ésta es mínima. ¿Qué se entiende por demasiado rápido? Estudios científicos han demostrado que el hombre eyacula,
como media, dos minutos después de la penetración. Obviamente existen
variaciones. El criterio más importante para considerar una eyaculación como
precoz, es que se produzca antes de que ambos miembros lo deseen y que este
factor cause problemas en su relación sexual. La eyaculación precoz es el problema sexual más común en
los hombres. La mayoría sufrirá este trastorno en algún momento de sus vidas,
sin que deba considerarse preocupante. Solo se convierte en un problema cuando
ocurre en la mayoría de los encuentros sexuales. Estudios científicos han
demostrado que hasta un 40% de los hombres sufren este tipo de trastorno con
cierta frecuencia. La eyaculación precoz puede aparecer a cualquier edad, pero
es más común en los hombres jóvenes. Este problema está más relacionado con
la novedad de la experiencia sexual (una pareja nueva o una situación distinta)
que con la edad en sí. ¿Cuáles son los efectos de la eyaculación precoz? La eyaculación precoz persistente puede tener efectos
muy negativos sobre la función sexual, tanto del hombre como de su pareja. A
menudo el eyaculador precoz se queja de pérdida o disminución de la
sensibilidad durante la eyaculación, lo que puede llevar a la pérdida de la
erección y del deseo sexual. Esto ocurre porque el hombre está tan preocupado
intentando controlar su eyaculación que no logra disfrutar del encuentro
sexual. Con frecuencia el hombre reduce el tiempo de juegos pre-coitales y, como
resultado, su pareja se siente poco estimulada. El
acto sexual puede también resultar doloroso a causa de la falta de lubricación
de la pareja y este hecho puede aumentar la tensión existente y provocar la
eyaculación incluso antes. La repercusión en la mujer se manifestaría en una
disminución de su placer y en dificultad o incapacidad para alcanzar el
orgasmo. El resultado final es un círculo vicioso en el cual la frecuencia del
acto sexual se ve reducida y se potencia la eyaculación cada vez más rápida. Es muy raro que la eyaculación precoz esté causada por
alteraciones físicas o enfermedades concretas, aunque estudios recientes
encuentran bases fisiológicas para este trastorno, lo que permitirá un mayor
conocimiento sobre sus mecanismos. La mayor parte de los hombres experimentan
eyaculaciones precoces durante sus primeras relaciones sexuales, en parte
influidas por las circunstancias en las que se producen. El hombre aprende a
controlar la rapidez de sus eyaculaciones a medida que aumenta su experiencia en
las relaciones sexuales y que el entorno en el que se realizan le confiere una
mayor seguridad. Las principales causas de la incapacidad para controlar la
eyaculación son la ansiedad, el sentimiento de culpa, y el miedo a no ser un
buen amante. Todos estos sentimientos negativos se potencian con los sucesivos
fallos en el control de la eyaculación, lo cual produce ansiedad y frustración
adicional. Por supuesto, cualquier comentario crítico de la pareja sobre esta
alteración, aun no malintencionada puede empeorar enormemente el problema. ¿Cómo
puedo superar la eyaculación precoz? La mayor parte de los hombres superan la eyaculación precoz
por sí mismos, pero algunos requieren la ayuda de un especialista. En primer
lugar, el hombre debe siempre discutir el problema con su pareja. Algunos
hombres encuentran posible el retraso en sus eyaculaciones al aumentar la
frecuencia de las mismas, por ejemplo, mediante la masturbación. También se
pueden realizar ejercicios simples para ganar control. Estos consisten en la
estimulación del pene (bien por uno mismo o por su pareja) durante un tiempo y
el cese de la misma justo antes de la eyaculación. Después de un periodo de
descanso de 30 a 60 segundos se reanuda la estimulación, la cual se detiene de
nuevo justo antes de la eyaculación. Este ejercicio de estimulación clínica
debe repetirse de cinco a seis veces antes de alcanzar la eyaculación (bien
mediante la masturbación o durante una relación sexual con su pareja). La
utilización de fármacos específicos también ayuda a superar el problema ENTREVISTAS DE EVALUACIÓN
(Carrobles, 1985): 1) Evaluación inicial: Normalmente
entrevista conjunta con la pareja. 2) Historia sexual: Normalmente
entrevista individual para cada miembro. 1.2. Pubertad y adolescencia: 1.3. Relaciones sexuales con su
actual pareja: 2. Conducta sexual actual: 5. PROCESO DE INTERVENCIÓN La secuencia, como en otros
trastornos, sería: 1º) Evaluación y conceptualización
de los problemas: La primera entrevista general suele
realizarse con la pareja conjuntamente y recoge los puntos señala dos por
Carrobles (1985). Esta primera entrevista sirve fundamentalmente para detectar
la motivación de la pareja (¿quién demanda?, ¿quién viene a consulta?. Igualmente se debe de definir si el
trastorno es primario o secundario, así como la posible relación con un
trastorno orgánico (es aconsejable el pertinente informe médico al respecto)
(Cottraux, 1990). La historia sexual, los autoinformes (cuestionarios), los
autorregistros, la observación (normalmente por la pareja) y los registros
psicofisiológicos (p.e plestimografía peneana) servirán para realizar el análisis
funcional-cognitivo del problema. En este apartado es útil contar con la
información siguiente: 2º) Socialización terapeútica: Se les explica a los miembros de la
pareja, la necesidad de contar con ambos en la terapia (aunque se puede trabajar
con un solo miembro, al igual que en terapia de pareja) ya que el problema y sus
soluciones incumbe a ambos miembros. Se presenta las líneas y objetivos 3º) Intervención: Las estructuras de las sesiones suelen tener el siguiente
formato: (adaptado de Friedman y Hogan, 1984). 1. AGENDA DE LA SESIÓN: 2) Presentación, discusión y
demostración de alternativas a los problemas: 3) Revisión de tareas anteriores:
individuales y conjuntas. 2. TAREAS PARA CASA: 6. TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN Las intervenciones básicas en la
terapia sexual (Carrobles, 1985, Cottraux, 1990 y Lopiccolo y Friedman, 1989)
son: 1) Responsabilidad mutua compartida
por ambos miembros de la pareja. Agrupando las técnicas de intervención
mas usadas para las distintas disfunciones sexuales (Lopiccolo y Friedman, 1989
y Cottraux, 1990), tenemos: 1- DISFUNCIÓN ERÉCTIL (IMPOTENCIA):
Primero debe ser descartada una causa orgánica. Después se inicia un programa
de desensibilización a la ansiedad de rendimiento que suele comenzar con un
Foco sensorial I (estimulación sexual, o caricias corporales sin la zona
genital, en colaboración con la pareja). Se continúa con un foco sensorial II,
incluyendo los genitales, sin dedicarle excesivo tiempo, y estando prohibido el
coito y el orgasmo. Se continúa instruyendo a la mujer para estimular el pene y
dejar de estimularlo cuando aparece una mínima erección, repitiendo el proceso
varias veces. A continuación la mujer se coloca sobre el hombre e introduce el
pene flácido en su vagina. Después el último paso, se permite el movimiento
cada vez más vigoroso del hombre o la mujer hasta la erección y orgasmo. Cada
paso suele durar entre una y varias semanas. En cada paso se suele incluir el
registro de cogniciones (pensamientos automáticos) para su modificación, por
cada miembro y por la pareja. La finalidad de todo el procedimiento es eliminar
la ansiedad de desempeño (¡Tengo que hacerlo muy bien, es horroroso si
fallo!). 2- EYACULACIÓN PRECOZ: Se utiliza la
técnica de presión, parada y repetición (Masters y Johnson, 1970). La mujer
estimula el pene del hombre hasta que la eyaculación es inminente, repitiendo
el proceso varias veces; cuando falta poco para la eyaculación se retira la
estimulación (parada) o 3- EYACULACIÓN INHIBIDA: Se comienza
con ejercicios de Foco I e intercambio y expresiones asertivas de preferencias
personales de estimulación sexual. También se emplean los ejercicios de Kegel
(incremento de la tensión del cuerpo echando los dedos de los pies hacia atrás,
apretando los puños, contracción de los músculos que rodean los genitales
echando la cabeza hacia atrás, respirar profundamente, mover la pelvis hacia
delante y moverse ritmicamente). En primer lugar el hombre 4- PROBLEMAS ORGÁSMICOS EN LA MUJER:
INHIBICIÓN ORGÁSMICA PRIMARIA. 5- PROBLEMAS ORGÁSMICOS EN LA MUJER:
INHIBICIÓN ORGÁSMICA SECUNDARIA. 6- VAGINISMO: Se comienza con la
utilización de dilatadores de tamaño gradual, y posteriormente con los Focos
sensoriales I y II con la pareja. Idem en cuanto a intervenciones cognitivas. 7- BAJO DESEO SEXUAL: El tratamiento suele ser
preferentemente cognitivo. Primero se busca la base cognitiva del problema
(insight) por ejemplo detección de cogniciones asociadas a malestar emocional;
y después se trabaja en alternativas a las mismas (técnicas cognitivas-
conductuales), como por ejemplo desarrollo de habilidades de comunicación,
expresión de sentimientos y resolución de problemas. También se suele
aumentar el repertorio de estimulación sexual con los Focos sensoriales I y II.
0 Disfunciones relacionadas con el ciclo psicofisiológico
de la respuesta sexual:
EYACULACIÓN
PRECOZ La eyaculación precoz es en nuestro
medio una de las disfunciones sexuales más frecuentes o tal vez la más
frecuente, se estima que el 40% de los varones menores de 50 años la padecen. Anteriormente se definía a la
eyaculación precoz de acuerdo a la cantidad de movimientos pélvicos a través
de los cuales el varón alcanzaba el orgasmo, esto es que después de
"X" número de movimientos no era eyaculador precoz y con menos
movimientos si era considerado eyaculador precoz. Por supuesto esta forma de
hacer el diagnóstico es bastante ambigua, después se dijo que era eyaculador
precoz el que tardara menos de " X " minutos, pero se llegó a la
conclusión de que no era un buen indicador aunque si era preciso, otros
definieron a la eyaculación precoz como aquel que alcanzara el orgasmo antes
que su pareja, esto tampoco era una buena medida pues si la pareja del varón
era anorgásmica entonces por mucho tiempo que tardara siempre sería un
eyaculador precoz. Actualmente se define a la eyaculación precoz como la falta
de control voluntario de la eyaculación, y aquí queda libre el tiempo, la
cantidad de movimientos pélvicos y la respuesta de la pareja. Las causas que originan una eyaculación
precoz son en la gran mayoría de las ocasiones de tipo psicológico, son raras
las causas orgánicas que tienen como consecuencia el acelerar la eyaculación y
no poder controlarla.
En otras personas lo que sucede es
que enseñaron a su cuerpo a eyacular pronto desde la adolescencia, esto debido
a la carga social culpígena y pecaminosa que tiene la masturbación y entones
el muchacho aprende a masturbarse rápido y con elementos angustiantes agregados
y en el momento que tiene una pareja con la cual ejercer su sexualidad continúa
eyaculando como lo aprendió por muchos años. Hay otras personas que presentan la
eyaculación precoz con algunas parejas y con otras no, la pueden presentar con
las que les son más demandantes, o bien con las que quisieran quedar mejor o
con las que consideran superiores a ellos, en cambio con parejas que consideran
inferiores o que no les importa quedar bien o mal pueden retardar la eyaculación
o controlarla hasta que ellos lo deseen. La eyaculación precoz puede ser
primaria cuando nunca ha tenido control sobre ella y secundaria cuando después
de algún evento o época de la vida pierde el control de la misma. Con la edad se va retrasando la
eyaculación como un proceso natural del cuerpo humano, por lo que es raro
encontrar eyaculadores precoces en adultos mayores, es más frecuente en
personas de 30 a 50 años. Es parte de la respuesta sexual
humana, que la segunda eyaculación sea más retardada, esto no quiere decir que
se tenga control sobre ella, sino que el reflejo se dispara con un umbral más
alto. El tratamiento para la eyaculación
precoz está enfocado a varias acciones, una es bajar la ansiedad o angustia que
se presenta en el momento erótico, aumentar la conciencia corpórea y sensual
del sujeto, mejorar la calidad de la experiencia erótica/sensorial. Lo anterior
se logra a través de la verbalización de miedos y angustias que al hacerlos
conscientes se pueden manejar y controlar más fácilmente, además de realizar
una serie de ejercicios con los cuales el individuo va reconociendo los avisos
que su cuerpo manda para indicar que tan excitado se encuentra y que tan cercana
viene la eyaculación para ir jugando con el grado de excitación. También se puede aminorar la
angustia con medicamentos específicos o con algunos antidepresivos que como
efecto colateral retardan en algunos pacientes la eyaculación, todo esto bajo
la supervisión del médico especialista en sexualidad. REPERCUSIONES La Eyaculación Precoz o también
llamada Prematura es la disfunción sexual más común en los varones, hay
cifras que hablan que hasta el 40 % de la población masculina la padece. Esta
disfunción sexual es la que más enojos, enfados y problemas ocasionan en la
pareja, esto debido a que la sexualidad femenina ha cambiado en las últimas décadas
con la aparición de la "píldora anticonceptiva", y que gracias a
ella, las mujeres pueden tener una vida sexual más plena sin el temor de quedar
embarazadas. Esto por supuesto no sucede con todas las mujeres pues hay muchas
que han recibido una educación rígida, puritana, y que el placer radica para
ellas en el goce del compañero únicamente. ¿Cómo se siente el eyaculador
precoz? El varón que no tiene control sobre
su eyaculación y tiene una pareja que vive su sexualidad a la sombra de él, es
decir, ella queda contenta con el hecho de que él disfrute y goce la relación
sexual, por supuesto difícilmente se sentirá incómodo o que es un problema y
menos buscará ayuda; en cambio el varón que tiene una pareja con información,
una sexualidad más abierta, autoconocimiento, él se encuentra en un problema,
pues ella le reprochará muchas veces que es un egoísta, que solamente se
satisface él y que no la toma en cuenta, y él se sentirá "incómodo",
"culpable", "enfadado consigo mismo" "incompetente
sexualmente " y muchos sentimientos más, además del temor a ser
abandonado por su pareja o bien que ella busque otro compañero sexual.
En algunas mujeres que tienen una
pareja que no sabe controlar su eyaculación repercute en su deseo sexual
disminuyéndolo debido a que sí en múltiples ocasiones ella queda ligeramente
excitada o muy excitada y no alcanza el clímax y el orgasmo al cabo de mucho
tiempo, ellas prefieren no tener relaciones sexuales para evitar quedar
insatisfechas y evitar también los reclamos, enojos y malos momentos y entonces
van bajando el apetito sexual comenzando a poner una serie de pretextos como
"me duele la cabeza", " estoy cansada", " sigo
menstruando" " los niños están despiertos " etc. Dicha situación
de alguna manera agrava el problema, pues hay más ansiedad y angustia en el varón
en el siguiente encuentro erótico. Otra situación que se presenta en la
pareja es que ella se queja de que él no la toca, hay pocos juegos previos, y
esto se debe a que si él lo hace más prolongado el juego previo, puede
eyacular antes de penetrarla, por eso la penetra rápidamente pues de lo
contrario él cree podría agravarse el problema con la pareja. En algunos hombres las consecuencias
de la falta de control en la eyaculación son llevadas fuera de la alcoba, y
repercute en sus relaciones personales haciéndolo tímido, retraído, inseguro
de sí mismo y no iniciar una relación de pareja para que no vuelva a suceder
lo mismo que con la pareja anterior, también falta de concentración en otras
actividades debido a estar pensando en el problema y por supuesto la eyaculación
precoz es un problema que TIENE SOLUCIÓN. Dicha solución muchos hombres la
buscan cuando su pareja se ha cansado de la situación y le plantea un
"ultimátum", situación que provoca más ansiedad, angustia, miedo
etc. y se agrava el problema. Hablando de soluciones a la eyaculación
precoz esta es a través del re-aprendizaje que se lleva a cabo primeramente
reconociendo sensaciones en el propio cuerpo que va avisando que tan excitado
está y cuando se aproxima la eyaculación y así ir controlando dicha excitación
sin que se pierda la erección y evitando que el reflejo de la eyaculación se
dispare automáticamente y con ello sobrevenga la eyaculación sin que se pueda
detenerse. También es importe a través de la psicoterapia reconocer los
miedos, ansiedad y aprender a controlarlos, para que no interfieran al momento
de la interacción sexual con la pareja. Es importante que la pareja vea el
problema como de los dos y no únicamente como el problema del varón, pues con
esta actitud es más fácil solucionar el problema debido a ella coopera en los
ejercicios y va viendo la mejoría y evolución del problema. El reaprendizaje no es una acción de
un día, hay que ser constantes con los ejercicios y esto lleva alrededor de 6
meses en la mayoría de los casos. No hay medicamentos que
"curen" dicha disfunción, hay algunos medicamentos que ayudan a bajar
la ansiedad en los pacientes y como consecuencia retarda más la eyaculación en
llegar, sin embargo, cuando se dejen de tomar los medicamentos volverá a
eyacular como siempre lo ha hecho, por eso la única forma es a través de la Por. Dra. Ma. Teresa Hurtado de
Mendoza Z. AUTODIAGNÓSTICO DE EYACULACIÓN
PRECOZ TEST. Principio del formulario 1.-¿Cuándo era muchacho y se
masturbaba, lo hacía con culpa, rápido para no ser descubierto? SI
NO 2.-¿Prefiere no tener relaciones
sexuales con su pareja para evitarse la pena de quedar mal otra vez? SI
NO 3.-¿ Siente temor antes de tener
relaciones sexuales o durante el momento, pensando que sucederá lo mismo de
siempre y eyaculará rápido? SI
NO 4.-Su pareja le reclama y ella no
desea ya tener relaciones sexuales porque queda insatisfecha por la premura en
su eyaculación? SI
NO
SI
NO
SI
NO 7.- ¿ SE identifica con lo descrito
y siente angustia en cada encuentro sexual? SI
NO
SI
NO Final del formulario Qué es? El diccionario de la RAE, define eyacular como “Lanzar con
rapidez y fuerza el contenido de un órgano, cavidad o depósito, en particular
el semen del hombre o de los animales”[1]
y precoz como “Proceso que aparece antes de lo habitual”[2]. Existen varias expresiones sinónimas de eyaculación precoz,
tales como eyaculación prematura, eyaculación rápida, eyaculación
inoportuna, falta de control de la eyaculación, y control eyaculatorio
inadecuado o pobre. Hasta antes de las investigaciones de Kinsey (1948), en
occidente el hombre no se había preocupado por su tiempo de duración coital ni
por la velocidad de su eyaculación. Con anterioridad a la década de los
setenta, la eyaculación precoz era considerada como un subtipo de impotencia,
la que era definida como “la imposibilidad de practicar normalmente el coito
vaginal. Comprende trastornos de la erección y de la eyaculación”[3].
Mientras que para otros autores “la impotencia psíquica puede afectar... los
actos preparatorios, la erección (que puede ser incompleta o estar ausente), la
eyaculación (que puede ser retardada, selectiva o precoz) y los trastornos del
orgasmo (que pueden ser totales o parciales).” [4] Con posterioridad a los estudios de Masters y Johnson en los
años sesenta y setenta, la eyaculación precoz es reconocida como un problema
independiente de la impotencia, sin embargo, surge la dificultad de definirla
con precisión. A lo largo de la historia, se la definió acorde a diversos
criterios, que apuntaban al tiempo de duración coital (30 segundos), al número
de movimientos peneanos intravaginales, o al porcentaje de orgasmos alcanzado
por su pareja. Para algunos autores, la eyaculación precoz es aquella que
se produce antes de la penetración, siendo eyaculado el semen fuera de la
vagina. Es así como Kusnetzoff, hace una distinción entre eyaculación precoz
y rápida. “La eyaculación puede suceder antes de la introducción vaginal
(eyaculación precoz verdadera) o casi inmediatamente después de introducir
(eyaculación rápida)”[5].
Sin embargo, para otros autores, se trataría de una eyaculación ultraprecoz. Existe una línea teórica que entiende como precoz a aquella
eyaculación que se produce fuera de la vagina o a los pocos instantes de la
penetración. Gindin y Huguet establecen una diferencia entre lo que denominan
eyaculación ante portas (“antes de la puerta”) o inter femora (“entre las
piernas”) que “comprende los casos de eyaculación cuando se está por
introducir el pene. El eyaculado se produce entre las piernas o nalgas de la
pareja”[6],
con la eyaculación precoz, donde lo más común es que la eyaculación y el
orgasmo tengan lugar al poco tiempo después de la introducción del pene,
en menos de veinte segundos y con no más de diez a quince movimientos. Sin
embargo, lo esencial y característico es la imposibilidad de decidir el momento
para eyacular o de tener control voluntario y no el tiempo o el número de
movimientos. Otra línea teórica [7],
se centra en el tema del control del reflejo eyaculatorio por parte del hombre.
Entre los principales autores que siguen esta línea, se encuentran: Helen Kaplan, la cual afirma que un hombre con problemas en
la fase orgásmica no tiene control sobre el orgasmo. “El aspecto crucial de
la precocidad es más bien la ausencia de control voluntario sobre el reflejo
eyaculador, independiente de si esto se da después de dos impulsos o cinco, de
si ocurre antes de que la mujer alcance el orgasmo. Podemos decir, pues, que
existe eyaculación precoz cuando el orgasmo se da de una manera refleja, esto
es, cuando se halla fuera del control voluntario del individuo una vez alcanzado
un intenso nivel de excitación sexual” [8]. Masters, Johnson y Kolodny siguen esta línea teórica cuando
definen a la eyaculación precoz como una “eyaculación incontrolada durante
los escarceos amorosos, o bien cuando el hombre intenta la penetración, o al
poco de iniciado el acto sexual” [9]. Sin embargo, para otros autores, la esencia del diagnóstico,
de la definición y de la calificación de precoz de la eyaculación, se
encuentra en la opinión “subjetiva” de al menos uno de los miembros de la
pareja: Es así como para Alex Comfort, denomina precoz “a la
eyaculación que se produce antes de lo que desean ambos componentes de la
pareja”[10]. Una definición más completa de esta línea es la que da la
American Psychiatric Association (APA) en el DSM-IV, donde se refiere a la
eyaculación precoz diciendo que “la característica esencial de la eyaculación
precoz consiste en la aparición de un orgasmo y eyaculación persistente o
recurrente en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco
tiempo después de la penetración y antes de que la persona lo desee”[11]. Masters, Johnson y Kolodny distinguen acorde a la intensidad
del problema, a los casos más graves, donde la eyaculación sobreviene de modo
invariable antes de la introducción del pene en la vagina; a los casos menos
extremos donde la eyaculación se produce cuando se intenta la penetración o a
los pocos segundos después de la misma; mientras que la forma más leve es
aquella en la que los hombres consiguen contenerse hasta que ya están
practicando el coito, pero pierden el control tras unos cuantos movimientos
peneales intravaginales. Los temas del control y de la subjetividad se pueden observar
en la definición que dan Gindin y Huguet, al calificar a la eyaculación como
precoz cuando “se presenta mucho antes de lo que el sujeto desea. Se define
por la ausencia de su control voluntario.”[12]. Según Masters, Johnson y Kolodny, “tener una pauta
prolongada de eyaculaciones claramente rápidas es el distintivo de la eyaculación
precoz. Por este motivo, los hombres que tienen problemas para controlar la
rapidez de sus eyaculaciones sólo en determinadas circunstancias no sufren
realmente esta disfunción”[13]. No estoy totalmente de acuerdo con ninguna de las
definiciones anteriormente mencionadas por considerarlas parciales. Respecto a
las que se centran en el tiempo, coincido con Masters, Johnson y Kolodny,
quienes afirman que considerar como criterio determinante de la eyaculación
precoz el que ésta ocurra “poco después de la penetración es algo sometido
a debate. Algunas parejas piensan que el coito supuestamente debe acabar en unos
diez a veinte segundos y están perfectamente contentas con esa situación,
mientras que otras parejas se sienten angustiadas o decepcionadas si el varón
no es capaz de aguantar quince minutos de vigorosas acrobacias coitales”[14].
En relación al control voluntario absoluto, estos autores critican la parte
que se refiere a que la eyaculación ocurre antes de que lo quiera la persona,
ya que para ellos la eyaculación es “al fin y al cabo una reacción refleja
que habitualmente no está sujeta a un estricto control de la voluntad, razón
por la cual, a pesar de que muchos hombres desean tener un mayor poder de
contención en sus relaciones sexuales, en este caso el deseo o voluntad no
hacen mucho para definir si existe un problema”[15]. Consideraré para una adecuada definición de eyaculación
precoz los tres aspectos esenciales de los postulados de la gran mayoría de los
autores antes mencionados, pero de manera interrelacionada. Es decir, encontrándose
involucrada una combinación de los aspectos relativos a la subjetividad de la
pareja, al tiempo de duración del coito intravaginal y al control, pero éste
último respecto del grado de excitación y no del reflejo eyaculatorio en sí. De acuerdo a lo anterior, consideraremos como precoz a
aquella eyaculación anterior a la penetración o en lo que la pareja considere
un breve tiempo después de ésta, en donde el hombre no posee un control de
voluntario del nivel de excitación previo al momento de inevitabildad del
reflejo eyaculatorio y que al menos uno de los miembros lo experimente como un
problema. Tipos La eyaculación precoz puede ser clasificada desde dos
criterios, uno de índole temporal (primaria o secundaria) y otro descriptivo
(transitoria o permanente, ocasional, situacional, esporádica, selectiva,
etc.). ¿Cuántos son? “A pesar de que no hay estadísticas exactas sobre la
frecuencia de este problema, existe consenso en considerarla como la más común
de las disfunciones sexuales masculinas”[16]. Las investigaciones respecto a la prevalencia de esta
disfunción han dado diversos resultados según la definición de base utilizada
y al tipo de muestreo. Es así como los porcentajes varían indicando, los
extremos, que entre un 15 y un 75%[17]
de los hombres padecen de eyaculación precoz. Sin embargo, la gran mayoría de los estudios [18]
estiman que los problemas de eyaculación precoz se encuentran presentes entre
el 35% y 40% de los hombres, aunque los más actuales [19] dan cifras del orden de entre
un 15 y un 20%. ¿Quiénes son? Las investigaciones de Kaplan así como las de Masters y
Johnson, y el informe Hunt no encontraron diferencias relevantes en las
duraciones medias de los coitos de los diversos niveles educacionales y
ocupacionales, mientras que las diferencias debidas a otros factores demográficos
y socioeconómicos eran estadísticamente insignificantes. Mientras que, de
acuerdo con Gindin y Huguet (1993), para el CETIS, la eyaculación precoz afecta
más a los jóvenes, y se presenta en orden decreciente en las siguientes
actividades: estudiantes, profesionales, ejecutivos, empleados y obreros, y,
finalmente, trabajadores del ámbito de la computación. ¿Cómo son? Roberto Rosenzvaig clasifica a los eyaculadores precoces, de
acuerdo a su grado de consciencia del problema, en tres grupos: 1. Integrado por los egosintónicos, que son aquellos que se
consideran a sí mismos como sujetos "normales" y no poseen ningún
tipo de conflicto ni con su estilo, ni con su desempeño sexual. “Para ellos,
la mujer equivale a un objeto sexual más o menos pasivo con el cual se
satisfacen rápidamente, dando por terminada la relación con la eyaculación.
Correlativamente a esta actitud machista, existe un tipo de mujer que acepta
jugar ese papel dependiente y completa la escena sin fisuras. Suele fingir el
orgasmo o simplemente acepta ser un mero receptáculo que participa de la relación
genital sin mayor placer”.[20] 2. Integrado por hombres que están conscientes de su
incapacidad de control y la explican como una reacción personal insatisfactoria
pero inevitable. Es muy probable que los hombres de este grupo desarrollen
actividades sexuales compensatorias tales como mayor estimulación oral o manual
a su pareja antes y después del coito, o coitos repetidos. 3. Integrado por los egodistónicos que “detectan
adecuadamente el síntoma y lo consideran un problema, asimilándolo como un
elemento perturbador de las relaciones de pareja”.[21] ¿Cómo puede ser explicada? Según la teoría psicoanalítica, la eyaculación precoz
puede ser considerada como un síntoma con inscripción en el inconsciente y
“se trataría de hostilidad sádica hacia las mujeres, representantes, en última
instancia, de la madre. El intento inconsciente del eyaculador precoz, según
esta construcción teórica, es degradar a la mujer y negarle placer”[22].
De esa manera, el síntoma le permite cumplir su objetivo y mantener
inconsciente el conflicto. Dentro de esta postura, otros hablan, asimismo, de
rebelión contra una madre controladora. De acuerdo con autores de la teoría sistémica, la eyaculación
precoz sería una transacción entre los distintos sistemas de la pareja,
encontrándose al servicio de las luchas de poder entre los miembros de la
pareja. Para otros autores de esta corriente, sería una expresión metafórica
de otros conflictos de los cónyuges; consideran a la eyaculación precoz como
un síntoma sexual de un padecimiento más profundo, que les resulta
inexpresable o sumamente doloroso de enfrentar. Para Ana María Cirio, en la eyaculación precoz hay un círculo
vicioso que determina una respuesta fría por parte de la mujer, y que, al mismo
tiempo, dicha respuesta de ella facilita la manifestación de la eyaculación
precoz. Es así como la compañera, afectada por este problema, interviene
provocando o manteniendo el síntoma. “Es frecuente el enojo de las mujeres
frente a la rapidez de la eyaculación, pues la consideran desconsideración y
egoísmo. En la pareja se establece un círculo de culpa y enojo que dista mucho
del disfrute de la relación sexual... Este concepto nos lleva a considerar a la
eyaculación precoz (como a otros problemas sexuales) un síntoma de una pareja
sometida a tensión por problemas personales, de pareja, familiares, sociales o
culturales... Como terapeutas sistémicos hacemos hincapié en la interacción
de la pareja respecto de las pautas disfuncionales que se repiten en la relación,
y que juegan un importante papel en el mantenimiento del problema sexual”[23]. Algunas líneas teóricas de la terapia de pareja sostienen
que la eyaculación precoz es el producto de agresiones inconscientes y de
luchas por el poder de la pareja, y se sostiene por la persistencia de
situaciones conflictivas. El no manejo del sistema agresión-peleas determina
que el síntoma subsista y no se modifique. Gindin y Huguet (1993), no se
muestran de acuerdo, pues creen que estos esquemas terapéuticos olvidan que la
eyaculación precoz es un problema que el sujeto tiene o tuvo con todas las
mujeres que lo acompañaron sexualmente. De acuerdo con las llamadas teorías del sentido común, la
eyaculación prematura se debería a una excesiva sensibilidad de percepciones
eróticas, aunque para la mayoría de los autores, esta afirmación es
absolutamente falsa. Causas Hasta la fecha, no hay certeza respecto de la o las causas de
la eyaculación precoz. Sin embargo, es posible afirmar que “el 99% de las
eyaculaciones precoces son puramente psicógenas.”[24] Siendo muy escasos los casos
de eyaculadores precoces en los cuales el origen de su problema es somático. Acorde con lo anterior, podemos mencionar como las causas orgánicas
más comunes a las afecciones urogenitales de la uretra posterior y de la próstata,
alteraciones de tipo neurológico, trastornos degenerativos, alteraciones
vasculares, fármacos (antidepresivos, antihipertensivos, estimulantes),
desequilibrios hormonales y enfermedades que alteran los mecanismos reflejos de
la eyaculación. Siendo las más frecuentes las causas psicológicas, la causa
inmediata siempre presente en la eyaculación precoz es un déficit perceptivo
de las sensaciones sexuales. Otras causas mencionadas comúnmente pueden ser:
mensajes antisexuales en la infancia, falta de información sexual, presión por
parte de la pareja, ambiente familiar problemático, ansiedad, estrés, miedo al
fracaso, dificultad en controlar los estímulos. Para Gindin y Huguet, “las causas reales de la eyaculación
precoz son básicamente dos: ansiedad y mal aprendizaje. Ambas interactúan y se
refuerzan mutuamente”[25].
A su vez, Masters, Johnson y Kolodny concuerdan con dicha afirmación,
sugiriendo que los elementos más importantes en el desarrollo de la eyaculación
prematura son "(1) experiencias sexuales tempranas que condicionaron
una respuesta rápida, o (2) ansiedad que se ve activada por situaciones de
naturaleza sexual”[26]. Estos últimos autores, sostienen que dado que la primera
experiencia eyaculatoria para la mayoría de los hombres fue resultado de la
masturbación o de las poluciones nocturnas, no les dio ninguna razón para
retardar el ritmo de sus primeros encuentros sexuales para acomodarse a su
pareja. Esta suerte de condicionamiento de eyaculaciones rápidas continúa en
muchos casos durante la adolescencia o en los primeros encuentros sexuales con
compañeros, en los cuales el juego sexual no coital daba también gran
importancia a la eyaculación veloz, y lo mismo ocurre en las primeras
experiencias coitales que tienden a repetir ese esquema: “muchos adolescentes
intentan por primera vez la penetración en circunstancias apresuradas (por
ejemplo, en el asiento trasero de un coche), donde tienen miedo de ser
descubiertos y donde la ansiedad, la culpa y la expectación se combinan para
hacer que la eyaculación rápida sea algo muy corriente”[27]. Es así como Masters, Johnson
y Kolodny concluyen que, al parecer, un condicionamiento temprano de este tipo
es una de las formas principales en que evoluciona un esquema de eyaculación
precoz de toda una vida. El papel de la ansiedad también puede ser importante en la
eyaculación precoz. Joseph Wolpe estableció que la ansiedad ocasiona cambios
de tipo eléctrico y químico en el sistema nervioso, que acelerarían el
reflejo eyaculatorio. Al mismo tiempo, la ansiedad de actuación o por el
desempeño, se combina con los esfuerzos tendientes a contener la sensación de
urgencia eyaculatoria, los cuales por lo general terminan siendo vanos, puesto
que en realidad la ansiedad agrava la pérdida de control. Un círculo vicioso puede apreciarse en ciertos casos de
eyaculación precoz, donde las presiones de actuación y el temor anticipatorio
al fracaso, no sólo se autorrefuerzan y aumentan en gravedad, sino que con
frecuencia evolucionan hasta llegar a una impotencia secundaria. También puede
ocurrir que al utilizar inútiles técnicas[28]
para distraerse, de manera de intentar retardar la eyaculación, se exponen o a
perder el control sobre las sensaciones previas al reflejo eyaculatorio o a
frenar el apremio de la eyaculación y perder la erección. “Este patrón
de ansiedad por la ejecución conduce a un espiral de miedo al fracaso, y
fracaso, y mayor ansiedad por la ejecución y fracaso permanente de la erección.”[29] Es así como de acuerdo con varios autores, la principal
causa de la rápida respuesta eyaculatoria se debe a la manera en la que se
desarrolla la primera relación sexual del hombre, ya sea por ansiedad,
incomodidad, falta de experiencia, desconocimiento o miedo. El hecho de no
cumplir en la primera relación con las expectativas sociales y las suyas
propias, genera ansiedad por el desempeño en ocasiones futuras. Situación que
le hace olvidar, en la mayoría de los casos, que se trata de un tema en donde
el ensayo, el error y el acierto son requisitos indispensables y para el cual no
ha tenido experiencias y aprendizajes previos. Para Gindin y Huguet, el varón trata de “manejar la
ansiedad que le despierta la sexualidad levantando defensas contra la percepción
de las sensaciones eróticas intensas que preceden al orgasmo”[30]. No percibiéndose las señales
que anuncian la eyaculación y produciéndose una descarga involuntaria. El
origen de esta inhibición de la percepción de la inevitabilidad de la
eyaculación, también puede estar en la falta o el exceso de preocupación
por el goce de la mujer. Según estos mismos autores, la primera relación sexual
representa una experiencia crucial para el hombre, donde la penetración
desencadenaría un programa gestual instintivo que, seguido de 10 a 15
movimientos rápidos, llevan a la eyaculación. Concluyen que cuanto más rápida
sea esta primera experiencia, mayor es la posibilidad de que este síntoma
permanezca estable en la vida del sujeto. Asimismo, afirman que la gran frecuencia de observaciones de
eyaculación precoz, particularmente en hombres jóvenes, evidencia la aparición
de una fase crítica de aprendizaje en el varón: “más del 80% de los
consultantes estudiados por nosotros -sean eyaculadores precoces o no lo sean-
refieren que el primer coito fue con eyaculación precoz, con menos de 15
movimientos coitales. Pareciera que hay una marca genética que permite esta
posibilidad, después modificable con el tiempo y el aprendizaje del sujeto”[31]. Para Semans lo esencial de la eyaculación precoz es la
presencia de un mecanismo reflejo demasiado rápido. Es así que, para tratar
esta disfunción, su objetivo principal consiste en prolongar el mecanismo
reflejo neuromuscular de la eyaculación. Para Helen Kaplan la eyaculación precoz es la consecuencia
de un mal aprendizaje de los hombres que presentan este trastorno, ya que “no
prestan atención a sus emociones sexuales, porque se distraen con la duda sobre
su capacidad, con una preocupación excesiva por su compañera, o porque sienten
ansiedad cuando el placer de la excitación sexual es demasiado intenso”.[32]
“Estos hombres excesivamente excitados, ansiosos o culpables se concentran en
sus sentimientos negativos y se desconectan de sus sensaciones eróticas. Evitan
los períodos de excitación prolongada, y no llegan nunca a familiarizarse
o a encontrarse a gusto, o a permitirse disfrutar verdaderamente de las
sensaciones naturales de intenso placer erótico que aparece inmediatamente
antes del clímax sexual.”[33]
Por esto, ella señala que para aprender a controlar el reflejo eyaculatorio, es
necesario aprender a concentrarse en las propias sensaciones al momento de un
encuentro sexual. Muchos eyaculadores precoces sienten culpa o vergüenza de su
placer sexual producto de mensajes recibidos en la infancia que le indicaban que
el sexo es ofensivo, pecaminoso y dañino. Estas creencias pueden acompañar a
una persona a lo largo de su vida a pesar que intelectualmente esté consciente
de que son erróneas o incluso cuando no es completamente inconsciente de estos
sentimientos y creencias. A pesar que la mayoría de los eyaculadores precoces lo son
con todas sus parejas, existe un grupo que sólo pierde el control eyaculatorio
con determinados tipos de pareja. Dentro de este grupo, están los que eyaculan
rápidamente ante una mujer exigente o ante una mujer que estiman. Por otro lado
están los que controlan la eyaculación frente a mujeres sexualmente pasivas,
desconocidas o a las cuales consideran inferiores. Sólo unos pocos, con
tendencias sádicas, tienen un control mejor y disfrutan más del sexo cuando
hacen daño o dominan a su pareja. Masters, Johnson y Kolodny afirman que “es muy corriente
que un hombre que tiene poca o ninguna dificultad para mantener el control
eyaculatorio con su pareja habitual eyacule a una velocidad casi vertiginosa con
una nueva”[34].
Esto se debería a que la mayor excitación psicológica de estar con una
persona nueva contribuye sin duda a una reacción precipitada, donde el aumento
de la ansiedad de actuación suele desempeñar también un papel en este caso.
Otro ejemplo similar se produce cuando un hombre intenta la penetración por
primera vez después de no haber tenido actividad sexual ninguna durante un
largo período de tiempo. Una hipótesis interesante es la que plantea Segú, para él
"los eyaculadores precoces utilizan fantasías tipo fotografía al
masturbarse, y no realizan pausa. En cambio, las personas con un buen control
eyaculatorio usan fantasía tipo película y realizan pausas durante la
masturbación"[35] Strassberg, Kelly, Carroll y Kircher, citados por Wincze y
Carey[36],
determinaron que mientras los eyaculadores precoces se masturbaban en 3 1/2
minutos y tenían una actividad coital intravaginal de menos de 2 minutos, los
sujetos control se masturban en 9 y realizan un coito de 12 minutos. ¿Qué hacen? El hecho de que la pareja reconozca la existencia del
problema es un paso fundamental, pues esta situación muchas veces causa
estragos en su relación. Los requerimientos, las dudas, la búsqueda de quién
o qué tiene la culpa de los fracasos repetitivos es permanente. Un hombre que presenta eyaculación precoz, por lo general no
tendrá problemas con la erección, la cual muchas veces será extremadamente rápida;
y sus preliminares serán cortos por temor a perder dicha erección, lo cual
hace que la mujer no pueda alcanzar un estado elevado de excitación y, por
tanto, que no pueda llegar al orgasmo a través de la penetración. Producto del rol estereotipado sexual, muchas veces el hombre
no querrá razonar y entender que la causa por la que su mujer no llega al
orgasmo, es su propia ineficacia eyaculatoria. Es más, en muchos casos, el
hombre no solamente no reconoce su cuota de responsabilidad en la insatisfacción
de su pareja, sino que además le echa la culpa, diciéndole que ella “no es
normal, está enferma”. En esta misma línea, algunos hasta llegan a convencer
a sus mujeres de que el acto sexual fallido es por causa de ellas, ya que les
dicen que deben tratarse, porque ellos funcionan perfectamente con otras
mujeres. A muchos de los hombres les cuesta asumir su responsabilidad
en este problema. Por lo que no es de extrañar que algunos eyaculadores
precoces lleguen a la consulta después de haber desarrollado complicaciones más
importantes como consecuencia de la eyaculación precoz, tales como la aparición
de problemas de tipo erectivo, o bien sus parejas hayan buscado su solución orgásmica
en otras relaciones sexuales. La esposa, pareja o compañera del hombre con eyaculación
precoz puede tener problemas para la consecución de un orgasmo, y tras la
eyaculación prematura del varón “queda con ganas” de que el acto sexual
continúe. Algunos, tras eyacular, recurren a la estimulación digital u oral de
la zona clitoridiana, como conducta compensatoria y tras la excusa de que su
mujer es "demasiado lenta", pero la mayoría, escudándose en el mito
de que la sexualidad debe ser espontánea y en antiguas concepciones psicológicas
que consideraban como válido y maduro únicamente al orgasmo vaginal, no se
preocupan de que su pareja tenga un orgasmo. Esta situación deja tensa a la
mujer, nerviosa e irritable, especialmente hacia su marido, el cual es visto
como "egoísta". En estas mujeres, es posible de observar, con el paso
del tiempo, la aparición de una inhibición en el orgasmo y un deseo sexual
inhibido. Las mujeres se sienten usadas cuando un eyaculador precoz se
les acerca, palpa sus senos y nalgas, apenas tiene una erección las penetra,
eyacula casi inmediatamente, y se da vuelta a dormir. Por ello, algunas mujeres
se sienten terriblemente dolidas, rechazadas y deprimidas por la falta de
control eyaculatorio de su pareja. Por su parte, el hombre también queda frustrado, con una
sensación de fracaso, inseguro, con un sentimiento general de ineptitud y de
culpabilidad, ansioso, y sintiendo su propio placer como limitado y demasiado
breve. Especialmente si se trata de eyaculadores precoces "ad portas". Con posterioridad desarrollan una anticipación al fracaso en
coitos venideros, mostrándose a la defensiva, culpabilizándose en exceso y
llegando a la evitación de las relaciones sexuales. De ese modo, empiezan a
dudar de su eficacia como amantes, de su desempeño sexual, de su propia
masculinidad y con el tiempo, si no recurren a un especialista, aumenta este déficit
de credibilidad en sí mismos, llegando a desarrollar, en casos extremos una
disfunción erectiva. Muchos hombres con eyaculación precoz se resisten a la
eyaculación, pudiendo ellos estropear, de muchas maneras, aún más el acto
sexual. Primero, tensamente separan su cuerpo del de su amante durante los
preliminares y el juego erótico, porque temen excitarse demasiado y eyacular
extravaginalmente; por lo que la reciprocidad sexual de la pareja se entorpece,
pierde naturalidad y se mecaniza. Mientras que la mujer, que muchas veces no
sabe el motivo de la frialdad y distancia de su pareja, se siente rechazada. Otros hombres, por su parte, se concentran tanto en evitar su
eyaculación que les resulta imposible disfrutar ellos mismos o dar placer a sus
parejas. Muchos de estos hombres no permiten que su mujer les toque, acaricie o
bese sus genitales, lo que produce una inhibición en la experiencia sexual. Los
movimientos de penetración sexual son torpes y tensos, lo cual hace fracasar la
relación. “Dos preocupaciones se tornan casi obsesivas en el caso del
varón: la primera es la de dar satisfacción a su pareja, lo que lo lleva a
depender en exceso del orgasmo femenino, que pasa a constituir el parámetro del
‘buen sexo’. La segunda consiste en el monitoreo constante del rendimiento
durante la relación sexual, lo que produce el efecto inverso al deseado: en
lugar de prolongar la duración del coito la reduce, ante todo porque así el
juego sexual contempla muy escasas posibilidades e innovaciones, aparte de la
autoobservación, de rasgos verdaderamente obsesivos”.[37] "El hombre con problemas sexuales, ya sean eyaculatorios
o eréctiles, no puede abandonarse, aflojarse, disponerse a disfrutar de la
experiencia. Posee una intensa preocupación que le ‘roba’ prácticamente
toda la atención que su compañera necesita. Algunas esposas, sumamente
sensibles y con muchos años de conocimiento del esposo, describen esto muy
claramente: se sienten abandonadas, tienen un sentimiento de estar compartiendo
la cama con dos personas; una; el marido propiamente dicho, el otro, ‘el
problema’ con el cual el marido está más íntimamente conectado que con
ella”[38]. A veces el hombre, se ha culpabilizado tanto de su eyaculación
precoz, que empieza a evitar la relación sexual con su mujer y viceversa. De
manera que las actividades sexuales se vuelven esporádicas, y como consecuencia
el círculo vicioso para la próxima relación será más profundo. Ambos estarán
más tensos, más ansiosos y, por consiguiente, la eyaculación viene más rápidamente,
incrementándose cada vez más el problema. El papel de la pareja radica en que tanto el hombre como la
mujer deben evaluar la rapidez eyaculatoria del hombre. Si bien algunas mujeres
tardan poco en obtener un orgasmo, es casi imposible para la mujer llegar al
mismo, con tiempos de penetración de muy corta duración de parte de su pareja. La ayuda y colaboración de la pareja es esencial para
solucionar el problema de la eyaculación precoz. La mujer debe hacer notar al
hombre la situación, el cual debe asumirla. En cualquier problemática sexual,
lo más trascendente e importante, es que la pareja asuma la existencia de un
problema y de los pasos necesarios para resolverlos. Por otro lado, la
participación de la pareja en el proceso terapéutico es tan importante que se
convierte en un instrumento esencial para aumentar el éxito del tratamiento. Gindin y Huguet (1993) esbozan los distintos caminos de
evolución natural que puede seguir la eyaculación precoz:
Una ventaja Hay ocasiones, sin embargo, en que la eyaculación precoz es
funcional a la pareja, ya sea que se encuentren teniendo relaciones sexuales en
sitios "inapropiados" (como los tan fantaseados ascensores) o que se
trate de parejas en donde la mujer considera a la sexualidad como una obligación
o como una carga. En ambas situaciones, sin duda, mientras más breve, mejor. Impotemcia y Eyaculacion Precoz La eyaculación precoz, se define como el “llegar
demasiado rápido” o eyacular sin dar tiempo a que la mujer
alcance el disfrute sexual, ni el hombre tampoco, porque lo llena una sensación
de impotencia al no poder controlar este momento y al mismo tiempo a prolongar
el jugueteo y excitación ni para él ni para su pareja. El término de eyaculación precoz, ha sido difícil establecerlo
en función de tiempo, ya que no se puede establecer un tiempo mínimo entre el
inicio de la relación y la eyaculación, que lleva al hombre al orgasmo, sin
embargo, algunos investigadores han tratado de definirlo en función del
porcentaje de casos de insatisfacción de la pareja, al mismo tiempo que el de
frustración del hombre, al no poder tener un control para retrasarla. Por otro lado, si la mujer alcanza el orgasmo mediante la excitación
o manipulación antes del coito, ya no siente tanta frustración cuando el
hombre la penetra y eyacula de inmediato, por lo que no considera a su pareja
como un eyaculador precoz, a menos que alcance el orgasmo aún sin penetración,
lo que hace todavía más frustrante la relación. La Asociación Americana de Psiquiatría
considera que un hombre es eyaculador precoz cuando "presenta de forma
persistente eyaculación en respuesta a una estimulación sexual mínima o
antes, durante o inmediatamente después de la penetración y antes de que la
persona lo desee". Disfunción
eyaculatoria: eyaculación precoz. Es la disfunción más
frecuente. La definición no es clara, pues, para algunos autores, se trata de
la eyaculación antes de los primeros treinta segundos de penetración, en tanto
que otros autores alargan la espera hasta sesenta segundos. La definición debería
contener también la impresión de la compañera. Imaginemos que los miembros de
una pareja han estado “jugando” con toda clase de caricias, frotamientos,
etcétera, y que la mujer ha alcanzado uno o dos orgasmos. Luego, en la
penetración, el hombre eyacula antes de un minuto. De todas formas, la mujer ha
quedado supersatisfecha. Incluso, en ocasiones, la “preparación” es tan
alta que en esos sesenta segundos ella alcanza un nuevo orgasmo. ¿Podríamos
llamar a esto “eyaculación precoz” patológica?
Seguramente no. Una definición mejor
sería considerar que la eyaculación precoz (30 - 60 segundos) es la que
provoca la frustración sexual de la pareja, al menos la mitad de las veces
(definición empleada por Masters y Johnson). Si el hombre eyacula
“antes de hora”, durante las caricias o en el momento de iniciar una
penetración, y ello frustra a la mujer, ella suele ser la que más se queja de
este problema. Hay diferencias culturales muy acusadas. En mujeres que han sido
educadas en niveles culturales restrictivos, es posible que se les haya enseñado
a asumir el papel de “objeto sexual” y que consideren la relación sexual de
pareja como algo necesariamente insatisfactorio. Tales mujeres no se quejarán
de la eyaculación precoz de sus parejas, porque ello comporta una relación
sexual más corta y, por tanto, menos potencial para la frustración. Pero si la mujer espera
una relación sexual placentera para ambos miembros de la pareja, raramente la
conseguirá si aparece la eyaculación precoz. Su tensión sexual aumentará en
las caricias del precoito, pero si la eyaculación precoz se produce sin dar
tiempo para su orgasmo, se enfrentará a una rápida pérdida de erección junto
al periodo refractario masculino, lo que, la mayor parte de las veces,
significará el fin de la relación. Si este hecho se repite una y otra vez, de
forma rutinaria, acabará por provocar un alto grado de frustración en la
mujer, y, posiblemente, en el hombre. Si la mujer expone sus
quejas en forma de decepción o de críticas mordaces, el hombre aumenta su ansiedad
para las próximas veces, lo que todavía empeora más el problema. Las causas de la eyaculación precoz son múltiples. Cualquier circunstancia que provoque ansiedad en el momento de la relación sexual puede actuar como desencadenante. Los varones que aprendieron la sexualidad con prostitutas pueden haber “grabado” la pauta de que “cuanto más rápido, mejor”, habida cuenta de que la prostituta felicita a su cliente cuando éste acaba deprisa (le resulta más rentable). Los adolescentes que
han mantenido relaciones de caricias (el llamado “peeting”), pero que, al
mismo tiempo, han adoptado pautas
sociológicas que minimizan el papel de la mujer, también están expuestos a
“grabar” en sus mentes la respuesta de eyaculación precoz. En tales pautas
de “peeting” los adolescentes se besan, acarician y frotan entre sí (muchas
veces vestidos) hasta que el varón eyacula. Si la chica, en estos casos, se
siente orgullosa de haber hecho eyacular a su noviete, sin preocuparse por ella,
está “grabándole” a él la
actitud de dar un valor preeminente a la rápida relajación sexual del hombre. También el llamado
“coitus interruptus” (retirar el pene durante el coito para no eyacular
dentro de la vagina) provoca trastornos de este tipo. El hombre no siente la necesidad de aprender a controlar su eyaculación.
Cuando la siente llegar, se retira, y a otra cosa. La mujer, que se fastidie. A
la larga, la rapidez eyaculatoria irá dando paso a la eyaculación precoz. En otras palabras: todas las pautas
de relación sexual que relegan el papel de la mujer, pueden acabar estimulando
la eyaculación precoz del hombre. A la larga, las mujeres, también se rebelan
ante el hecho de “ser utilizadas sexualmente”, usadas antes que amadas. El remedio casero de “no tocar”
al hombre en el precoito, resulta difícil y angustiante. Si el varón se
esfuerza por “pensar en otras cosas”, a la larga, lo que desarrollará será
una impotencia, o, lo que es paradójico, una eyaculación precoz más rápida,
casi espontánea. ¿Cuál
es el tratamiento adecuado? Cuando tratamos a parejas cuyo
miembro masculino sufre eyaculación precoz, lo primero que hacemos es centrar
el problema concreto de la pareja, no sólo en el aspecto sexual, sino en cuanto
al conjunto de la comunicación entre ellos. Si estos aspectos no sexuales están
deteriorados, se les induce a resolverlos por la vía de los “pactos”.
Simultáneamente se inicia lo que podríamos llamar la “terapia sexual”. La información adecuada acerca de
la fisiología sexual es imprescindible para resolver cualquier problema. Una
primera fase de la terapia, muy a corto plazo, es la explicación detallada del
problema, de por qué se produce, y de cómo la ansiedad es su factor más
determinante. Se les instruye en la práctica de
la “focalización sensorial”, expuesta en el capítulo anterior. Recordemos
que las primeras experiencias de focalización, dos o tres en estos casos,
excluyen las caricias genitales. A partir de la tercera o cuarta
vez, las caricias corporales se siguen de la estimulación genital. En esta
fase, lo mejor es que el hombre se coloque echado, boca arriba, y la mujer
sentada.
La mujer estimula el pene, y se pasa a la técnica maestra para el
control de la eyaculación precoz. De las distintas técnicas existentes,
expondremos la de Helen Singer Kaplan, llamada de “parada y arranque”,
basada en las de Masters y Johnson: La mujer estimula manualmente el
pene. Cuando el varón siente acercarse la inminencia eyaculatoria, avisa, y la
mujer se para. Ello provoca la “pérdida de la urgencia” en eyacular. Tras
unos segundos de “parada”, se vuelve a “arrancar” con las caricias. Y así,
una y otra vez hasta que la pareja va “grabando” su capacidad para el
control eyaculatorio. Estas paradas y arranques deben
realizarse en pareja, y lo mejor es que se trata de parejas estables o muy bien
avenidas. No es un tratamiento que pueda efectuarse si acude a la consulta
solamente el hombre. La primera fase se realiza mediante
la estimulación manual, para pasar más adelante a la segunda fase, durante el
coito con la posición femenina superior. Los terapeutas sexuales mantienen sesiones periódicas con la pareja, para constatar sus adelantos, evaluar los problemas que se producen y orientarles a resolverlos sobre la marcha.
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