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Educación Matemática del S XXI
La
educación en términos considerados académicos siempre ha sido necesario para
el desarrollo de la humanidad aunque en el principio fue exclusivo de
determinados niveles sociales que mantuvieron de manera preferente el acceso al
conocimiento y así detentar el poder sobre los pueblos, en los principios el
conocimiento era transmitido de manera oral de generación en generación y era
un privilegio pertenecer a esas generaciones que recibían el conocimiento, esto
no cambia con los avances e inclusive una vez que se conoce la escritura y
lectura definiéndose los idiomas y su manera de transmitirlo persiste esta
exclusividad, ya que ni siquiera la realeza del medioevo le interesaba esto,
ellos tenían escribientes que leían
y escribían todo lo que la monarquía quería y así aparecieron las
deformaciones que contribuyeron a su colapso. Llegan
los avances de la imprenta aunque en ese momento no todo el mundo tenía acceso
a adquirir, poseer o acceder a algún libro ni siquiera un periódico,
la educación era personalizada y privilegiada, los educandos tenían
maestros privados que en su residencia le impartían los conocimientos
universales y específicos tal
como Simón Rodríguez y Simón Bolívar
por dar un ejemplo bien conocido por todos, pero el mundo avanza y aparecen muchos otros medios de
comunicación y la concientización
de la población haciendo que la gran mayoría tenga acceso
a la cultura y el aprendizaje, de
esta manera llegamos a la escuelita
de pizarra,
tiza y borrador; hasta hoy,
cuando los medios electrónicos imperan y es una realidad
la educación a distancia y virtual, además se obtuvo el logro plasmado
en muchas constituciones de muchos países de que todos tengan derecho a la
educación como es lo puntual del siglo
pasado. Así,
llegamos a este momento en que a través de la experiencia
y la evaluación de los resultados es como podemos entrar analizar que
esperamos de la educación en el Siglo
XXI, basado en esta pequeña reseña
histórica podemos
decir que la educación, es sin duda alguna, la piedra angular que
sostiene el desarrollo
de los pueblos; es la bujía del motor
que impulsa el progreso de la raza
humana. Educarnos es apropiarnos de los conocimientos, conductas, costumbres,
etc., que ha ido acumulando la cultura
de nuestros ancestros, para
convertirnos en transformadores
de nuestra realidad y aportar al futuro. La educación está adquiriendo una importancia cada vez mayor pues se considera el elemento clave no sólo para aumentar la productividad y generar riqueza, sino para obtener un auténtico desarrollo humano. De hecho, el desarrollo humano debe ser el fundamento central y propósito último del desarrollo de la sociedad. En la actualidad se puede decir que la educación, es o puede llegar hacer la tarea humanizadora por excelencia, el medio privilegiado para que cada persona se plantee y alcance una vida en plenitud. Pero educar está resultando también, y cada vez más, una tarea difícil, incluso heroica. La formación educativa en todas las asignaturas y especial la de matemática debe cambiar, pero su función no es adaptarse al cambio, sino orientar los cambios.Si bien debe recuperar el presente, no puede olvidad que el ser humano es historia y es proyecto. Educar es ayudar a las personas a analizar críticamente los valores que se proponen y a elegir libre y responsablemente. Por lo anterior es importante resaltar que, si hoy estamos comenzando a aceptar que vivimos en un Cambio de Época, más que en una Época de Cambios, se necesita plantear con radicalidad una nueva manera de ver las cosas y de asumir la educación. Hace ya más de cincuenta años, al final de la segunda guerra mundial, Albert Camus escribía “Cambia el mundo y en él los hombres y hasta el entorno. Sólo la enseñanza no ha cambiado, Lo que quiere decir que a los niños se les enseña a vivir y a pensar para un mundo que ya no existe”. Ciertamente, es innegable que se sigue formando a niños y jóvenes, que son completamente distintos a los docentes de hoy y a los que el maestro se acerca con ojos comprensivos y afectuosos para conocerlos realmente cómo son y no cómo se piensan que son, para un mundo desaparecido. Ellos transmiten las rutas del porvenir y saber, se adentran con pasos vigorosos n el siglo XXI, y los docentes siguen anclados en el siglo XIX. Se puede decir entonces, que hay un profundo desencuentro entre la enseñanza formal de la matemática, atrapada en pedagogías tradicionales que tanto aburren a los alumnos, y el aprendizaje informal cotidiano que se realiza de un modo divertido en la televisión, los juegos electrónicos interactivos, y el Internet. Los alumnos que viven bien afincados en pleno siglo XXI deben aprender cosas del siglo XIX que les enseñan los profesores del siglo XX. Es importante señalar, que ya no llegan a las escuelas alumnos ignorantes que hay que instruir, pues con frecuencia llegan con información más variada y rica en muchos temas que la que poseen sus maestros que, en general, se resisten a asumir las posibilidades educativas de las nuevas tecnologías, que tanto entusiasman a sus alumnos. La manera tradicional de enseñar la matemática en la escuela se caracteriza por su gran énfasis en la memorización, la copia de contenido y el gran miedo hacia la asignatura. El razonamiento ha sido dejado a un lado y la memorización de reglas y algoritmos, se ha apoderado del escenario de las aulas. La prueba está en los cuadernos de clase de los alumnos, en ellos se reflejan una presencia absoluta de definiciones y operaciones, el contenido carente de sentido para los alumnos quedando totalmente alejado de sus vivencias y el razonamiento matemático generado por verdaderos problemas matemáticos en los que los alumnos utilicen el pensamiento lógico quedan excluidos. Hoy en día, se ve más la necesidad de transformar los modelos tradicionales de educar, ya que no están respondiendo a las demandas de los educandos de la sociedad, porque los contenidos curriculares pierden relevancia además de que las formas de enseñar no están siendo quizá las más pertinentes. Sin embargo, los educadores y en especial en la asignatura de la matemática han intentado experimentar innovaciones pedagógicas en los centros educativos, pero éstas generalmente son esporádicas y, luego del entusiasmo de la novedad, los educadores vuelven a sus antiguas prácticas que justamente cuestionan. Para lograr realmente una transformación, el docente tiene que empezar por crear las condiciones para que las innovaciones encuentren en el centro educativo un terreno fértil donde puedan sembrarse, echar sus raíces y se extienda por toda la comunidad educativa sin que consigan obstáculos en su difusión y consolidación. Por todo esto, es urgente que os educadores introyectemos y asumamos la necesidad de un cambio profundo y nos aboquemos a gestar una educación que privilegie el aprendizaje autónomo, personal y permanente, la curiosidad, la creatividad, la innovación, la reflexión, la capacidad crítica, el trabajo en equipo, la formación de la persona y la convivencia humana en la solidaridad y el servicio. Una educación que enraizada en el hoy de los alumnos y de la vida, capacite para construir un mejor mañana para todos. Educar en la creatividad es enrumbar para el
cambio, con el fin de formar personas ricas en originalidad, flexibilidad, visión
futura, iniciativa, confianza, amantes de los riesgos y listas para afrontar lo
obstáculos y problemas que se les
van presentado en su vida escolar y cotidiana, además
de ofrecerles herramientas para la innovación. Nuestra
sociedad demanda cada vez más personas creativas, no sólo
en el ámbito de la matemática, sino también en el resto de las
asignaturas. Este es
uno de los requisitos indispensables para que un país progrese en todos los ámbitos y si lo que queremos es
formar individuos con capacidad para pensar, crear y resolver problemas,
necesitamos proporcionarles las condiciones necesarias para que los alumnos las
desarrollen adecuadamente. Pocas materias generan tantos dolores de cabeza y rechazos como la asignatura de matemática. En algunos casos este rechazo se ve a menudo cuando los estudiantes se gradúan de bachilleres y escogen carreras en las cuales no tengan ningún contacto con la “llamada reina de las ciencias”. Esto se debe en gran medida a la manera tan rutinaria, memorística y traumática que le ha sido impartida la asignatura en todo sus años de estudio de bachillerato por lo que prefieren no saber más de la matemática, pero lo que ellos no sabes que la matemática por ser la reina de las ciencias siempre va estar presente de una u otra forma dentro de todas las carreras. Es
importante señalar, que en el año
2000 fue declarado el año mundial
de la matemática bajo el patrocinio de la UNESCO
de la Academia de Ciencias del
Tercer Mundo, del Ministerio francés de Investigación y Espacio, de la
Academia Brasileña de Ciencias y del Consejo Federal Suizo y en una reunión
realizada
en Brasil surgió la declaración de Río de Janeiro que establece tres
objetivos a saber:
· Los grandes desafíos del siglo XXI · Las Matemáticas, clave para el desarrollo · La imagen de las Matemáticas Hago esta acotación, ya que la matemática es considerada como un lenguaje universal, capaz de atravesar fronteras, culturas estructuradas de una forma unitaria, con un tipo de certeza que llega a trascender la historia, la diversidad de cultura y es patrimonio de la humanidad. Dentro de su aparente uniformidad se amalgaman una gran diversidad en su propio origen, motivaciones, contextos históricos, étnicos, culturales, de formas de expresión, transmisión y difusión en un estilo de enseñanza y de investigación. Y analizándola a la luz de los acontecimientos actuales se puede decir que ella debe entenderse no como un trauma sino como una disciplina científica con sentido histórico y en continua evolución, no es un saber acabado; su finalidad es fortalecer la personalidad del alumno a nivel de conocimientos, valores y actitudes, el desarrollo de competencias tecnológicas que le permitan al alumno incorporarse a la sociedad, debe facilitar la comprensión del mundo y la intervención en él, es necesario entonces dejar el énfasis en reglas aisladas y esforzarse en que los alumnos conceptualicen los nuevos conocimientos, establezcan relaciones y conozcan el desarrollo evolutivo de los mismos a partir de la historia de la matemáticas como una de las formas de llamar su atención. Al educando debe proporcionársele el acceso a una variedad de situaciones reales que sean de su interés y los aproximen a lo desconocido de manera que él pueda apropiarse de las respuestas y soluciones, y así desarrollar sus propias capacidades de análisis qué permitan estimular su razonamiento, observación, clasificación, seriación, síntesis, comparaciones, entre otras; y se encuentre con un educador que le proporcione un donde la duda, incertidumbre, cooperación, flexibilidad y criticidad sean la condiciones necesarias para la búsqueda, indudablemente no habrá escapatoria sino conseguirle solución al problema entonces vamos a ayudarlo es aquí donde invertimos la carga de valores y quizás podemos lograr que el alumno tenga mas internes de aprender que el educador en enseñar. Es importante señalar, que el que ama de
verdad no sólo está dispuesto a darlo todo, sino que está dispuesto a darse.
Ser maestro, educador, es
algo más complejo, sublime e importante que enseñar matemáticas, biología,
inglés o lectoescritura. Educar es alumbrar personas autónomas, libres y
solidarias, dar la mano, ofrecer los propios ojos para que los alumnos puedan
mirar la realidad sin miedo. El quehacer del educador es misión y no
simplemente profesión. Implica no sólo dedicar horas, dedicar almas; no sólo
dar clases, sino darse. Exige no sólo ocupación, sino vocación de servicio. La
educación tiene que ser una propuesta de ayudar al alumno
a construirse como persona, a soñarse, a inventarse, a potenciar
todas sus posibilidades, a esforzase cada día
para ser más y mejor. ¿Será posible qué todos los Docentes hagan esto realidad?
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por: Palacios
Mata, María Andreina Valencia, Julio del 2005 Enviado
por: Prof. Cirilo Orozco-Moret e-mail:
cirilotampa@hotmail.com UNIVERSIDAD DE CARABOBO MAESTRÍA DE EDUCACIÓN MATEMÁTICA Valencia-Venezuela Elaborado
por: Palacios
Mata, María Andreina C.I.-
14. 956. 933 Valencia,
Julio del 2005
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