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José Martí: acerca de sus comentarios sobre la poesía y el poeta

Resumen: Es un ensayo breve basado en las consideraciones emitidas por el maestro con relación al arte poético, su naturaleza subjetiva y contextual vinculada a la problemática histórica y social de las obras líricas, las cuales son el reflejo de la identidad local, regional y colectiva de cada pueblo o nación.
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Autor: Amarilis del Carmen Terga Oliva

“Y si algo faltase, fuera del decoro, y viveza de su inspiración, para explicar la enérgica sencillez e íntimo encanto de esta poesía artística, sería la noble paz a que, por la escalera estrecha de la virtud, ha llegado, siempre venciendo, el poeta”.

José Martí

En “Francisco Sellén. Un poeta.- Poesías de Francisco Sellén”.

Resumen :  

“José Martí: acerca de sus comentarios sobre la poesía y el poeta”, es un ensayo breve basado en las consideraciones emitidas por el maestro con relación al arte poético, su naturaleza subjetiva y contextual vinculada a la problemática histórica y social de las obras líricas, las cuales son el reflejo de la identidad local, regional y colectiva de cada pueblo o nación.  

“J.M.: about his comments on poetry and the poet” is a brief essay  based on the considerations stated by the author  related to poetic art, its subjective and contextual nature, which is linked to historical and social subjects that are the representation of  the local, regional and collective identity of each nation or people.

  Contenido :  

La poesía es un acto de fe en el amor humano al que estamos vinculados como expresión de nuestra participación en los sucesos cotidianos que forman parte de la epicidad que   deviene en misión consagradora, en cuyo ámbito utilidad y virtud se convierten en razones existenciales por excelencia.

José Martí es el paradigma de maestro, filósofo, héroe y poeta. El acercamiento cognoscitivo a relevantes textos sobre el tema, tales como cartas, artículos y discursos es de gran significación cultural e histórica para la adecuada valoración de personalidades relevantes que ejercieron el cultivo de la poesía, en tanto su obra lírica es de gran importancia en la historia de nuestras letras, lo cual permitirá ofrecer tópicos de importancia gnoseológica para emitir valoraciones en torno a los juicios enunciados por José Martí con respecto a la poesía y el poeta, los que han de tomarse en cuenta para estudios presentes y futuros al respecto.

La poesía es una expresión esencial de la realidad humana, sus caracteres, estilos y valores socioculturales son de gran importancia para el conocimiento y apreciación de distintas épocas de la realidad y la historia humana para de esta forma adentrarnos en zonas que atañen la identidad colectiva de los pueblos a fin de dilucidar su real incidencia en la  explicación del cosmos colectivo que caracteriza a las naciones, así como su trascendencia en el tiempo.

Los textos dedicados a valorar la relevancia humanista y patriótica de Francisco Sellén y Julián del Casal, la carta dirigida a José Joaquín Palma, así como el discurso sobre José María Heredia, explicitan consideraciones sobre la poesía como género literario enmarcado en el ámbito de las “bellas artes”, su naturaleza y trascendencia ética-cultural, lo cual contribuye a la difusión del tema dado en el ámbito de los estudios teóricos y literarios.  

1-Sobre la poesía: su naturaleza estética y cultural.

La poesía es una condición innata del hombre como ser individual y colectivo, cuya universalidad se encuentra vinculada con la necesidad de ser útil, a su vez es la manifestación emblemática de la espiritualidad  y el cosmos colectivo en el cual convergen los grupos y sectores sociales expresados mediante el proceso de conformación de la nacionalidad y la nación como parte del conglomerado histórico y cultural dados a nivel regional y continental.

En el ejercicio  de la creación literaria y especialmente del arte poético ocurre el proceso de contemplación de la realidad, mediante la representación de sucesos y fenómenos para enunciar meditaciones y reflexiones como expresión acabada de la identidad y la memoria histórica. En tal sentido la representación de la realidad no debe estar regida por el carácter meramente imitativo, sino debe poseer valor traslaticio relacionar de manera estrecha aspectos del folclor, las tradiciones, modos de vida, credos, pensamientos e ideologías  -que tiene como base toda la herencia precedente- para convertirse en manifestaciones altamente humanistas basadas en regularidades dialécticas que con el decursar del tiempo han de adquirir mayor trascendencia y validez para la colectividad humana.

Para José Martí, cada uno de estos autores a lo que dedica sus consideraciones, contribuyeron mediante su obra lírica y ejemplar vida a  gestar el alma de nuestra nación, entonces en período fundacional, cuya ontogénesis estaba marcada por los hitos de la redención patria, la poesía es paradigma de valores revelados mediante la prefiguración de nuestra identidad nacional, lo cual alcanzó gran importancia en el fomento de los ideales independentistas.

Arte e historia en el contexto cotidiano muestra los escenarios espirituales del hombre inmerso en los quehaceres de la revolución, quienes precisaron que estas manifestaciones y expresiones de la espiritualidad se convirtieran en el medio idóneo de adquiere mayor valor semántico y gnoseológico en la medida que las mismas contribuyeron a establecer nexos entre el ser social y sus circunstancias para de esta forma llevar a feliz término las funciones comunicativa, estética, ética y lúdrica que hacen posible la autenticidad y legitimidad de las artes para alcanzar la consagración en la inextricable senda que conduce a todo artista al cumplimiento con el compromiso ético que representa su identidad e historia.

La poesía contribuye a la transformación de los sentimientos colectivos dados en el contexto de fenómenos y acontecimientos históricos del pasado y presente. La denominada comúnmente “pura” o “hermética” no prescinde de matices sociales, cívicos o de orden socio-político, ya que la misma es en esencia, un acto de fe individual en el progreso del hombre, es expresión de su evolución como ser social no ajeno  al compromiso filosófico y social manifiesto a diversos niveles de la realidad. Sobre lo planteado el autor refiere:

Poesía no es, de seguro, lo que ocurre con el nombre, sino lo heroico y virgíneo de los sentimientos, puesto de modo que vaya sonando y lleve como alas, o florido y sutil del alma humana, y la de la tierra, y sus armonías y coloquios, o el concierto de mundos en que el hombre sublimado se anega y resplandece”.1

A la sinceridad y honestidad que requiere el ejercicio de creación literaria se incorpora la elevación del ser, como premisa que muestra la conciliación del poeta con las fuerzas reales y divinas que experimenta. Sobre la definición de lo poético,  la captación, representación y comunicación de sus peculiaridades dadas mediante los sentimientos, el autor expresa:

“Todo está dicho ya; pero las cosas, cada vez que son sinceras, son nuevas. Confirmar es crear. Lo que hace crecer al mundo no es el descubrir cómo está hecho, sino el esfuerzo de cada uno para descubrirlo. ¡Pues no veamos un árbol porque es plagio, puesto  que los hombres están viendo árboles desde que nacieron! Y cada hombre que nace ¿no es un plagio? El que saca de sí lo que otro sacó de sí antes que él, es tan original como el otro. Dígase la verdad que se siente, con el mayor arte con que se pueda decirla. La emoción en poesía es lo primero, como señal de la pasión que la mueve, y no ha de ser caldeada o de recuerdo, sino sacudimiento del instante, y brisa o terremoto de las entrañas. Lo que se deja para después es perdido en poesía, puesto que en lo poético no es el entendimiento lo principal, ni la memoria, sino cierto estado de espíritu confuso y tempestuoso, en que la mente funciona de mero auxiliar, poniendo y quitando, hasta que quepa en música, lo que viene de fuera de ella.”2

Indudablemente el ejercicio del arte poético requiere de consagración a los ideales que precisa el hombre ubicado en la época que le ha correspondido vivir, así como de sinceridad para contar la verdad como señal de pasión, para descubrir quién es, cuál es su memoria y hacia dónde ha de dirigir sus empeños para ser mejor ser humano y proporcionar esos privilegios al pueblo y nación al cual  pertenece.

De esto se deriva el hecho de que basado en la naturaleza  del suceso artístico tenga lugar el proceso de contemplación de la realidad, así como la emisión de meditaciones y reflexiones  que revelen facetas individuales devenidas en discursos comunes convertidos en paradigma de la identidad colectiva.

En la hermosa carta dirigida a José Joaquín Palma se enuncia mediante el lenguaje poético de carácter impropio, la profunda necesidad de todo poeta de comunicarse con sus semejantes mediante la captación y representación de la belleza, la cual ha de responder a una postura ética que condiciona a toda obra basada en el altruismo, como derivación del amor y despliegue de sentimientos íntimos, especialmente del civismo. Los emblemáticos parlamentos que dan comienzo al texto revelan lo expresado:

“Te devuelvo tu libro de versos: ¡no te lo quisiera devolver! Gustan los pobres peregrinos de oír cerca de sí, en la larguísima jornada, rumor del árbol lejano, canción del propio mal, ruido del patrio río. ¡Bien hayan siempre los versos, hijos del recuerdo, creadores de la esperanza! ¡Bien hayan siempre los poetas, que en medio a tanta humana realidad anuncian y prometen la venidera realidad divina! Lejos nos lleva el duelo de la patria: apenas si, de tanto sufrir, nos queda ya en el pecho fuego para calentar a nuestra mujer y nuestros hijos. Pero puesto que la poesía ungió tus labios con las mieles del verso, canta, amigo mío, el mar tormentoso, semejante al alma;  el relámpago, semejante a la justicia de los hombres; el rayo que quebranta nuestras palmas; los bravos pechos que llenan con su sangre nuestros arroyos. Cuando te hieran, ¡canta! Cuando te desconozcan, ¡canta! Canta cuando te llamen errante y vagabundo, que este vagar no es pereza, sino desdén. Canta siempre, y cuando mueras, para seguir probablemente lejos de aquí cantando, deja tu lira a tu hijo, y di como Sócrates a sus discípulos en la tragedia de Giacometti: ¡Suona, e I’anima canta!.”3

La realización sublime del hecho poético va más allá del alcance estético, rebasa tópicos cívicos de convocatoria y evocación a suceso o personalidades para  transformarse en espejo cultural de las colectividades humanas con el fin de lograr su trascendencia en el tiempo histórico.  

2- El poeta: su nexo con el mundo circundante a través del tiempo.

La poesía requiere de la cognición,  su naturaleza espontánea e intuitiva no se opone a la posibilidad de adquirir conocimientos para desarrollar las expresiones, géneros y formas literarias mediante el estudio académico que avala a todo hombre en el fomento espiritual del libre ejercicio poético.

El poeta es el ser cuyo destino y condición lo comprometen con los propósitos de comunicación y expresión de ideas y sentimientos plasmados con variedad  y complejidad,  peculiar en toda obra de arte. En tal sentido los tópicos del discurso literario se convierten en modo o vía para acceder al conocimiento del mundo y de esta forma dar fe de las inquietudes existenciales, sociales y humanistas que conforman su  espectro socio-cultural.

Para José Martí el poeta es un ser predestinado, cuyas inspiraciones contribuyen a predecir y cantar a la historia presente y futura como expresión sublime de visiones y sueños que lo convierten en demiurgo o héroe de su tiempo.

Debido a su raigal compromiso ético y social con el mundo circundante, el poeta suele sufrir su malogrado destino que  termina con la muerte temprana. Su obra trasciende, en tanto es portadora de  autenticidad y originalidad, cual reflejo de este legado manifiesto a nivel social y universal, en sus contextos se expresa la redención espiritual como respuesta a la azarosa existencia que involucra  al poeta con lo destinos de la patria.

El poeta es además, el iluminado que convoca, evoca, conmemora y expresa el espíritu e ideales de su época con relación a la cual propone una realidad superlativa basada en  temas, motivos, tópicos y semas que incorporan a su haber matices semánticos y formales, en los que se advierte el estilo personal de cada autor, revelado mediante el empleo de  recursos tropológicos y figuras retóricas, formas métricas, tonos y ritmos, evidenciando el estilo personal de los autores en cada caso.

Las composiciones se inscriben en el contexto histórico y socio-cultural específico de cada época, y han de convertirse en reflejo del compromiso personal del poeta con el ideal que lo vincula al mundo circundante como medida y reflejo de sus emociones, pasiones y anhelos. Su misión cotidiana está marcada por la naturaleza cósmica y divina que la caracteriza.

En el texto dedicado a rememorar la relevancia cultural de la vida y obra de Julián del Casal, el autor expresa la paradoja existente entre las pasiones pedestres de la cual es objeto cada hombre y la misión altruista otorgada por el fomento de su innata condición de poeta puesta en función del beneficio espiritual colectivo, el cual se acompaña de la enunciación de contradicciones con relación al colonialismo imperante, singularidad común en la poesía del siglo XIX. Sobre lo apuntado refiere:

“Aquel fino espíritu, aquel cariño medroso y tierno, aquella ideal peregrinación, aquel melancólico amor a la hermosura ausente de su tierra nativa, porque las letras sólo pueden ser enlutadas o hetairas en un país sin libertad, ya no son hoy más que un puñado de versos, impresos en papel infeliz, como dicen que fue la vida del poeta.

De la beldad vivía prendida su alma; del cristal tallado y de la levedad japonesa; del color del ajenjo y de las rosas del jardín; de mujeres de perla, con ornamentos de plata labrada; (…)

Aborrecía lo falso y pomposo. Murió, de su cuerpo endeble, o del pesar de vivir, con la fantasía elegante y enamorada, en un pueblo servil y deforme.”4

 El poeta es un ser que vive con fervor el privilegio de cantarle a la patria oprimida  inspirado en su paisaje espiritual, sus héroes, símbolos, valores y legado. Comprender la historia que se gesta cada día y contar con el privilegio de anunciar el porvenir son finalidades perennes que lo convierten en soldado de la palabra reveladora de emociones y fervor humanista canalizado mediante el civismo. El poeta es el romántico que enarbola  anhelos a la altura de elevados ideales. Su poesía lo sitúa en el ámbito de sucesos trascendentales. Con relación a  esto, el autor apunta:

“El dolor inevitable florece en su vida, y llega a llamarlo “lo único eterno y verdadero”, más luego ama su pena, porque se ve por ella hermano de todo lo vivo, y descubre la hermosa verdad, que es la de consolar a los demás, por ser más propio del hombre, aunque no lo parezca, el derramar consuelos que el recibirlos, como se ve cuando se recibe un bien, que no es tanto el goce como cuando se hace”.5

(…)

“No es poeta de una nota, que unas veces la da en la guerra, y en la gaita otras veces y otras en el caramillo; sino que expresa la pasión, que es lo esencial de la poesía, como lo quiere el estado de su alma, ya manso y contemplativo, como el fuego ahogado en el rescoldo, ya ondeante como la lengua de la hoguera, o despeñado como ola de lava. Su amor no es cifra escrita sobre la arena, sino jeroglífico tallado en la pirámide:(…).6

El sublime y raigal ejercicio del arte poético hace posible los nexos que el poeta establece con la realidad circundante en la enunciación de la dualidad: amor y dolor, en la cual está implicado su ser, esto es llevado a experiencias superlativas mediante el civismo presente en su obra, como vía idónea para resolver esta contradicción y dar fe de una realidad otra que frecuenta sus sentidos y propone a fin de reafirmar sus principios dados a lo largo del progreso humano. Sobre esto el autor plantea:

“Todo está dicho ya; pero las cosas, cada vez que son sinceras, son nuevas. Confirmar es crear. Lo que hace crecer el mundo no es el descubrir cómo está hecho, sino el esfuerzo de cada uno por descubrirlo.

(…)

Dígase la verdad que se siente, con el mayor arte con que se pueda decirla. La emoción en poesía es lo primero, como señal de la pasión que la mueve, y no ha de ser caldeada o de recuerdo, sino sacudimiento de instante, y brisa o terremoto de las entrañas”.7  

El logro de la poesía descubre al hombre como ente transitorio en la historia, cuya misión sagrada es servir a sus semejantes en el contexto de la cultura, la cual signa su discurso único e irrepetible en el que debe prevalecer la sencillez, sinceridad y virtud cual muestra de autenticidad y originalidad. Lo vil y feo del mundo se incorpora al discurso de cada poeta para romper ataduras inútiles que menguan la espiritualidad humana. Mediante la poesía, hombres y pueblos asisten al concilio que ofrece la paz, libertad y justicia en el contexto de las luchas socio-clasitas, conflictos bélicos y desigualdades de toda índole para asistir al coro ancestral y contribuir a  que triunfe el decoro en pro de la paz y el amor entre  hombres y pueblos, cual sueño común de la poesía y el poeta  en devenir hacia el progreso  y  futuro de la humanidad.  

REFERENCIAS Y NOTAS:

1-       José Martí: “Francisco Sellén. Un poeta.-“Poesías de Francisco Sellén”, p.181 en: Obras Completas, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1975: T 5.

2-       -------------: “A José Joaquín Palma”en: Ob. Cit., p. 93.

3-       ------------: “Julian del Casal” en: Ob. Cit., p.221.

4-       -----------: “Francisco Sellén. Un poeta.-“Poesías de Francisco Sellén” en: Ob Cit., p. 187.

5-       Idem: p.188.

6-       Idem: p. 190.  

 

BIBLIOGRAFÍA:

-Martí, José: “A José Joaquín Palam” en: Obras Completas, pp. 93-96, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1975: T.5.

-------------: “Francisco Sellén. Un poeta.-“Poesías de Francisco Sellèn”, pp. 181-193 en: Ob. Cit.

------------: “Julian del Casal”, pp. 221-222 en: Ob. Cit.

------------: “Prólogo al libro Los poetas de la guerra” publicado por “Patria”, pp. 229-235.

------------: “Heredia”, pp. 165-176 en: Ob. Cit.

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