|
Categorias
|
Neurofisiología del dolor. Tratamiento rehabilitador
RESUMEN Desde
los albores de la humanidad y hasta nuestros días ha sido el dolor
agudo el síntoma más
frecuente y preocupante dado el sufrimiento y desesperación que este puede
generar. Por otra parte el dolor crónico,
una afección al parecer nacido con la era moderna provoca gran repercusión en
la vida personal, familiar y social de quienes la padecen. Resulta casi
incontable la cantidad de investigaciones realizadas para conocer su
fisiopatología así como los medios que ha utilizado la medicina en todos los
tiempos para mitigarlo o eliminarlo. Exponemos en este trabajo una síntesis de
las cuestiones más relevantes relacionadas con el dolor. INTRODUCCIÓN El
dolor es quizás el síntoma más frecuente en medicina y la primera causa por
la cual los pacientes recaban ayuda médica. Son muy pocas las enfermedades que
no poseen en su evolución natural una etapa dolorosa; y en múltiples
oportunidades es el dolor con sus disímiles características, quien tipifica el
cuadro clínico. La
Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) definió a este como:
“Una experiencia sensorial desagradable, asociada a lesiones reales o
potenciales de los tejidos o descrita en término de los daños producidos por
estos.” Para
una mejor comprensión podemos subdividir al dolor en agudo y crónico: El
dolor agudo, es
aquel que sigue a un daño, lesión o enfermedad, con evidencia de actividad
nociceptiva y que suele desaparecer con la curación; es generalmente de corta
duración (horas-días) y representa una señal de alarma biológica. Suele
acompañarse de síntomas autonómicos como: palidez, sudación, ansiedad,
taquicardia, polipnea, midriasis y otras; mientras que el segundo, persiste
durante meses o años y carece de función biológica defensiva; se acompaña de
alteraciones psicológicas y/o psiquiátricas o psico-somáticas y deja de ser
un síntoma para convertirse en una entidad, el Dolor Crónico. Para
tipificar más el dolor podemos clasificarlo según su origen en:
ORIGEN ESTRUCTURAS _
Cutáneo
piel y tejido celular subcutáneo. _
Somático profundo músculos,
huesos, nervios, vasos sanguíneos. _Visceral
órganos internos. Topográficamente
podemos clasificarlo en: _
Dolor local: Circunscrito al lugar de origen. _
Dolor reflejo: Se percibe en una zona distante al lugar de origen. _
Dolor irradiado: Se extiende a partir del lugar de origen hacia estructuras
adyacentes. _
Dolor proyectado: Se transmite a lo largo del trayecto de un nervio. Von
Frey fue uno de los primeros científicos que planteó una teoría sobre los
mecanismos del dolor y sus vías de transmisión al cerebro. A ella se le conoce
como La
teoría específica
(1894-1896) y en ella preconizaba la existencia de una vía específica de
transmisión del dolor. Una vez estimulados los receptores periféricos del
dolor, los impulsos se transmitían por medio de un sistema específico, directo
al cerebro. La
teoría de la estimulación
fue planteada por Weddell
en 1953, según la cual el dolor depende de la intensidad de los estímulos
y de su sumatoria espacial y temporal. La
teoría del modelo
plantea que la información sensitiva está codificada, o sea, cada estímulo
genera un potencial de acción determinado que al llegar al cerebro se
interpreta en dependencia de su etiología (táctil, térmica o dolorosa). La
teoría del dolor mas aceptada pero a la vez controvertida a sido la de Melzack
y Wall planteada en 1965. Esta teoría también conocida como “The
Gate Control”
plantea, que el potencial de acción proveniente de un estímulo nocivo
llega a la Médula Espinal (ME) por vía aferente y alcanza ahí la
sustancia gelatinosa para luego
continuar hacia el tálamo y la corteza. Una
vez llegado el estímulo a la ME, este continúa por vía ascendente hasta el
cerebro donde aparece entonces la sensación álgida; pero si se activan las
fibras A- Beta inhibitorias o los sistemas activadores e inhibidores
descendentes, entonces se “cerraría la compuerta” y el estímulo no
continuaría al cerebro, bloqueándose de esta forma la vía de transmisión. Por
otra parte, si existe una hiperestimulación de la fibra A-Beta, estas pueden
inhibir la sinapsis espinal de forma directa o a través de ínter neuronas
inhibitorias lo cual cerraría la puerta medular. Otro
mecanismo del cierre de la puerta medular ocurre cuando una noxa periférica
produce una estimulación central de los sistemas inhibitorios, provocando la
liberación del neurotransmisores (NT) inhibitorios en el lugar de la sinapsis. NEUROFISIOLOGÍA
DEL DOLOR El
dolor no es mas que el resultado de la transmisión de un estímulo nociceptivo
desde la periferia al SNC que en su recorrido transcurre a través diferentes
estructuras comenzando por los receptores periféricos, nervio raquídeo, médula
espinal, sistema de transmisión ascendente, hasta llegar al sistema
supraespinal donde se integra la información y se percibe entonces de
forma consciente el dolor. En
la actualidad se ha demostrado la existencia de
seis tipos de receptores de dolor ubicados en la piel y tejidos más
profundos: 1-
Corpúsculos de Meissner: Son estructuras ovaladas que se activan por
ligero toque o presión. Se localizan en zonas muy sensibles al tacto como dedos
y mejillas y en menor grado en el resto de la piel. 2-
Nociceptores o terminaciones nerviosas libres: Localizadas en toda la
piel, responden a presión, cambios de temperatura, agentes químicos, etc. Son
amielínicos o finamente mielínicos; por lo general están solo recubiertos por
células de Shuann. 3-
Corpúsculo de Pacini: De localización mas profunda, se activan por
presión. 4-
Corpúsculo de Meckel: Se estimulan por presión profunda, pero de forma
más lenta que los de Pacini. 5-
Corpúsculo de Ruffini: Localizado fundamentalmente en piel y cápsulas
articulares. En la primera responden a presión, tacto y temperatura mientras
que en la segunda, son sensibles a
los cambios de posición. 6-
Termoreceptores de Krause: Localizados en tejido conectivo subdérmico.
Se activan por frío. La
vía de transmisión del dolor en el nivel periférico esta constituida
fundamentalmente por la primera neurona aferente, de las que se conocen dos
tipos: A y B, que dan origen a las fibras primarias amielínicas y a las mielínicas
de pequeño tamaño respectivamente. Dicha neurona capta el estímulo a través
de un receptor específico, este asciende por su axón hasta el soma localizada
en el ganglio raquídeo. Se han descrito varios tipos de axones según su diámetro
y mielinización los cuales fueron clasificados por Erlanger y Gasser. Clasificación
de Erlanger y Gasser de las fibras nerviosas de los nervios periféricos. Tipo
de fibra
Diámetro (micras)
Velocidad de conducción (m/s) A-
alfa
15 (12-20)
100 (70-120) A-beta
8 (5-15)
50 (30-50) A-gamma
6 (6-8)
20
(15-30)
A-delta
3 (1-4)
15 (12-30) B
3 (1-3)
7
(3-15) C
1 (0.5-1.5)
1 (0.5-2) De
ellas solo las A-delta y la C conducen estímulos nociceptivos. El
estímulo luego de alcanzado el soma neuronal (ganglio raquídeo) se dirige
hacia el asta de la ME donde se realiza la sinapsis con la segunda neurona
aferente. La mayor parte de las fibras aferentes llegan a la zona ipsilateral
del asta posterior, ubicándose en la zona más lateral la fibra C y en la
medial, las A-delta. Aproximadamente el 25 % de las fibras A-delta y el 50 % de
las fibras C, contactan con nociceptores. En
la sinapsis entre la primera y la segunda neurona sensitiva se liberan NT
que son producidos por las células B del ganglio raquídeo,
transportadas y almacenadas en vesículas para luego ser liberadas en el espacio
sináptico y lograr la despolarización de la segunda neurona. Rexed
dividió el asta posterior en seis zonas, con características anatómicas y
funcionales diferentes, las que denominó láminas. La primera lámina o zona marginal (localizada en el área pericornual): En ella terminan la mayor parte de las fibras aferentes nociceptivas constituidas por tres tipos de células. Las de clase 1 que solo responden a estímulos térmicos no dolorosos; las de clase 2 o neuronas multirreceptivas que responden tanto a estímulos dolorosos como no dolorosos y las de clase 3 que solo responden a estímulos dolorosos. Las fibras A-delta terminan en la lámina I (capa de células marginales de Waldeyer) y en la zona externa de la segunda lámina. Algunas fibras de ellas también llegan hasta la lámina V en la zona lateral; mientras que las fibras C llega solo a la lámina II. La
lámina II o sustancia gelatinosa de Rolando: En ella terminan fibras aferentes
térmicas y mecánicas y en ella se han descrito dos tipos de células: las
centrales o inhibidoras y las periféricas o excitadoras (Ramón y Cajal). Hasta
esta lámina llegan las fibras C. Estas
fibras al conectarse con neuronas del asta anterior del mismo segmento o de
segmentos adyacentes anticipa los reflejos somáticos y autónomos. Las
láminas 3 y 4: Están constituidas fundamentalmente por interneuronas, la
primera presenta gran cantidad de axones mielínicos mientras que en la segunda
predominan los cuerpos celulares grandes. La
lámina 5: A esta llegan los axones de la fibra A-delta y C y contiene además
gran parte de los axones que forman el tractus ascendente. La
lámina 6 que solo aparece en la región cervical y lumbosacra, responde únicamente
a estímulos músculo-cutáneos. El
grueso de las fibras del haz que conducen la sensibilidad dolorosa, se
proyecta en sentido contralateral a través de la Comisura Anterior y en menor
magnitud de forma ipsilateral hacia los centros superiores. La mayoría de las
fibras que se originan en las láminas I, II y V, se decursan y ascienden por el
fascículo anterolateral hacia el tálamo. Las
fibras aferentes dolorosas penetran a la ME por el asta posterior; pero a nivel
del cráneo lo hacen a través del nervio trigémino. Las
fibras C al llegar a la médula forman el fascículo de Lissauer. Se ha
demostrado que este fascículo constituye la vía fundamental de la transmisión
del dolor en animales; medialmente se ubican las fibras mielinizadas. Luego
de pasado el fascículo de Lissauer llegan hasta la sustancia gris del asta
posterior en la zona marginal, algunas fibras ascienden o descienden de uno a
tres segmentos en sentido ipsilateral, otras pasan a través de la Comisura
Anterior hacia el asta dorsal contra lateral. Dolor
y temperatura se transmiten por las fibras A-delta (más gruesas, mielinizadas y
de mayor velocidad de conducción) y C (finas, amielínicas y lentas). Esta
diferencia da lugar a dos formas diferentes de conducir el dolor. Las primeras
llevan información del dolor agudo, bien localizado y relacionado directamente
con la noxa y las otras conducen información sobre el dolor difuso, sordo,
ardiente. SISTEMA
DE TRANSMISIÓN ASCENDENTE Los
axones de la segunda neurona al agruparse en múltiples haces, forman el Fascículo
Anterolateral Ascendente (FAL) que es el encargado de llevar la información
dolorosa desde el asta posterior hasta los centros superiores. El
FAL ascendente es una estructura funcional que está formada por dos grandes
sistemas: el sistema Neoespinotalámico (espinotalámico lateral) formado por
axones de las láminas I y V que llevan la información dolorosa discriminativa
hasta los núcleos ventro-postero-laterales del tálamo; y el sistema
Paleoespinotalámico (espinotalámico medial, espinoreticular y espinomesencefálico)
formado por los axones de la segunda neurona aferente que lleva la información
de tipo afectiva hasta el sistema reticular, sustancia gris periacueductal, núcleo
talámico medio e hipotálamo. Existen
otros dos sistemas que aunque no forman parte de los anteriores sí están
incluidos en el FAL ascendente y que son el sistema espino-medular-postsináptico
y el sistema ascendente propio-espinal multisináptico. SISTEMA
SUPRAESPINAL Constituido
por el Sistema Reticular, Sistema Límbico, Hipotálamo, Tálamo y Corteza.
Aunque su función en la percepción del dolor no es aún bien conocida dada la
complejidad e interconexión de las mismas, se saben que están relacionadas con
los tres componentes de las sensaciones dolorosas: discriminativa,
motivacional-afectiva y cognitivo-evaluativo. El
sensorial discriminativo se procesa en el núcleo ventro-basal del tálamo y en
la corteza el cual es llevado allí por las fibras del Sistema Lateral
Ascendente. El componente afectivo se integra en el Sistema Reticular y Límbico,
Hipotálamo y núcleo medial del Tálamo al cual le llega la información a través
del Sistema Medial Ascendente y el componente cognitivo depende de la función
de la Corteza y su interrelación con las otras estructuras. NEUROTRANSMISORES
Y NEUROMODULADORES DEL DOLOR El
proceso mediante el cual la transmisión del dolor es facilitada o inhibida se
le denomina neuromodulación, la cual puede estar presente en cualquiera de los
niveles de transmisión dolorosa (a nivel sináptico). A
nivel periférico: Un estímulo potencialmente nocivo, provoca que se liberen
sustancias al medio extracelular las cuales actúan sobre el receptor periférico
aumentando la sensibilización del mismo y /o disminuyendo el umbral de excitación.
Entre las sustancias mas conocidas tenemos a
los iones de potasio e hidrógeno y
las prostaglandinas (de los tejidos), la histamina(de los mastocitos,
plaquetas y basófilos) la sustancia P (de las terminaciones nerviosas periféricas),
las Kininas (del plasma) y la Serotonina ( de las plaquetas y mastocitos). A
nivel del asta posterior de la ME es donde
se considera que se realiza la actividad neuromoduladora para la transmisión
del dolor. Aquí intervienen cuatro estructuras con funciones bien definidas: La
primera constituida por las fibras A-beta inhibitorias, cuya función es inhibir
la transmisión sináptica entre la primera y la segunda neurona aferente,
actividad que esta mediada por el Acido Gamma Amino Butírico (GABA). El segundo
de ellos lo constituye el Sistema Local de Interneuronas que puede inhibir la
transmisión por medio de NT como los péptidos opiáceos endógenos y
monoaminas. Estos dos sistemas intervienen en la modulación ascendente del
dolor y tienen una estrecha relación con otros dos moduladores del dolor pero
que actúan de forma descendente, o sea partiendo desde los centros superiores.
Ellos son el Sistema Facilitador Descendente que parte de las células de los núcleos
del Rafe y que facilitan la transmisión en la primera sinápsis (asta posterior
de la médula) y su contrapartida el Sistema Inhibidor Descendente integrado por
un fascículo cortical descendente, un fascículo que parte de la sustancia gris
periacueductal y periventricular (mediado por péptidos opeáceos
endógenos) y un fascículo que parte de la Protuberancia y el Rafe
(mediado por el Sistema Monoaminérgico) cuya función es inhibir o retardar la
neurotransmisión del dolor por medio de la liberación de NT. NEUROMODULACIÓN
A NIVEL MEDULAR Múltiples
son los neurotransmisores que han sido identificados con actividad
neuromoduladora a nivel medular entre ellos: los péptidos opeáceos endógenos
(POE) y no endógenos, el Sistema Monoaminérgico y el Sistema GABA. Desde
hace ya casi 30 años se conoce la existencia de los POE con acción opioide, a
partir de los trabajos de Hughes y colaboradores quienes identificaron dos
pentapéptidos, la metencefalina y la leuencefalina; identificadas en el cerebro
de cerdos. Posteriormente
en 1979 Goldstein aisló la dinorfina y a partir de entonces han sido múltiples
los POE con acción similar a la morfina que se han descrito. Al conjunto de
todos ellos se le conoce como el Sistema de los POE (SPOE). Dentro
del SPOE se han descrito 3 familias que derivan de diferentes precursores y que
poseen a su vez diferente cantidad de aminoácidos: la familia de las Endorfinas
cuyo precursor es la pro-opiomelanocortina y que tiene como mejor y mayoritario
representante a la Beta-endorfina que posee 31 aminoácidos. La familia de las
Encefalinas que tiene como precursor a la pro-encefalina A y por último la
familia de las Dinorfinas que se
sintetizan a partir de la pro-dinorfina
y la pro-encefalina B, de la cual la más abundante es la dinorfina A con 17
aminoácidos (tabla 1). Todos
estos neuromoduladores pueden desempeñar sus funciones gracias a la existencia
de receptores opiáceos de los cuales se conocen 5 tipos: mu, delta, kappa, épsilon
y tetta (cada uno de los cuales posee acciones diferentes y se encuentran
distribuidos por todo el SNC); de ellos mu, kappa y épsilon tienen acción
analgésica demostrada. Los neuromoduladores realizan su función inhibitoria al
unirse a estos receptores a nivel
presináptico bloqueando la liberación de la sustancia P (polipéptido de 11
aminoácidos, descrito en 1931 por Von Euler y Gaddum, que conjuntamente con los
aminoácidos Aspartato y Glutamato, son los encargados de la neurotransmisión
dolorosa en la ME) por la primera neurona aferente, o a nivel postsináptico
(segunda neurona aferente) bloqueando la unión de la sustancia P a sus
receptores. SISTEMA
DE LOS PÉPTIDOS OPIÁCEOS ENDÓGENOS Precursores
Familia
Nombre
número de aminoácidos 1-
Proopiomelanocortina
endorfinas
alfa-endorfina
16
beta-endorfina
31
gamma-endorfina
17 2-
Proencefalina A
encefalinas
met-encefalina
5
met-encefalina-ARG-PHE
7
leu-encefalina
5
met-encefalina
LYS
6
péptido E
25 3-
Proencefalina B
dinorfinas
dinorfina A
17
(prodinorfina)
dinorfina B
13
alfa-neoendorfina 10
beta-neoendorfina
9 Dentro
del Sistema de los Péptidos no Opiáceos implicados en la neuromodulación del
dolor están: La calcitonina, el factor relacionado con el gen de la
calcitonina, la neurotensina, la somatostatina y la colecistoquinina; aunque su
mecanismo de acción aún no ha sido identificado de forma clara. El
Sistema Monoaminérgico cuyo representante fundamental es la serotonina (amina
biógena localizada fundamentalmente en los núcleos de la Protuberancia y el
Rafe), interviene en la neurmodulación de forma inhibitoria, al bloquear la
transmisión dolorosa a nivel medular. Las catecolaminas también forman parte
de este sistema con una acción similar a la serotonina. Su represente
fundamental es la Norepinefrina. El
cuarto y último sistema es el del GABA, este neurotransmisor es también un
neuromodulador y funciona a partir de las interneuronas de la ME. El Sistema de
Interneuronas del asta anterior libera GABA que actúa de forma inhibitoria en
el asta posterior,
bloqueando la transmisión dolorosa probablemente por un mecanismo pre-sináptico. DOLOR CRÓNICO A
pesar de los adelantos científicos actuales, el dolor sigue siendo un proceso
relativamente poco conocido. El médico actual, se esfuerza por encontrar una
lesión orgánica que justifique la presencia álgica (dolor
orgánico), de no encontrarse, entonces el dolor será catalogado como psicógeno.
Sin embargo, en el dolor crónico (DC) a menudo no se observa una causa
demostrable que lo justifique, y no es solo la función psicológica la que
puede estar alterada, sino que puede estar influenciada por múltiples y disímiles
factores como: a) la ausencia de diagnóstico de certeza, b) tratamiento no
adecuado o retardado del dolor agudo c) iatrogenia médica, d) ganancia
secundaria, e) alteraciones psiquiátricas, f) influencias socio-laborales y
familiares, etc. La
persistencia de dolor una vez que se haya normalizado la lesión, presupone una
alteración en la función del SNC. Este cuadro patológico se caracteriza por
disminución del umbral doloroso o alodinia, aumento de la respuesta a los estímulos
o hiperalgesia, aumento de la respuesta a estímulos breves o dolor persistente
y por último la presencia de dolor referido e hiperalgesia en zonas que no han
sido dañadas. Además, el DC contiene aspectos sustanciales psicosociales y
psicofisiológicos que contribuyen a la experiencia dolorosa en ausencia de una
lesión excesiva. Cuando
existe un daño tisular, se disparan los mecanismos del dolor y se activan sus vías
de transmisión; sin embargo, cuando el dolor persiste luego de la sanación,
presuponemos entonces la existencia de una lesión del SNC, debido
fundamentalmente a una sensibilización neuronal del asta posterior de la ME y
de otras áreas que conducen estímulos somatosensoriales, lo que
produce una disminución del umbral del dolor, un aumento de la actividad
espontánea y un incremento de la respuesta a impulsos aferentes, además de un
aumento del área periférica receptiva de las neuronas del asta posterior. Para
Degenaar, el dolor crónico deja de ser un proceso subjetivo o abstracto y se
objetiviza según las características del mismo y del individuo, o sea, según
su dimensión física y psicológica, conocimiento de la enfermedad y
experiencia personal, y su repercusión socio-laboral-familiar. Desde
el punto de vista psicológico deben tenerse en cuenta entre otros aspectos, el
sufrimiento, que va desgarrando la integridad psicológica del individuo; el carácter
psicosomático del dolor que combina la sensación y la experiencia personal
emocional en un circulo vicioso, además de la personalidad del individuo que
puede modificar la cualidad de la sensación dolorosa, influenciado por síntomas
de irritabilidad, ansiedad y frustración que lo conducen a la depresión. En
sus investigaciones sobre el dolor crónico, Wade llegó a la conclusión que
este discurre en cuatro estadíos: 1- Dado por la percepción nociceptiva pura,
sin influencias psicológicas. 2- Incluye la respuesta afectiva relacionada con
la sensación dolorosa: irritabilidad, impulsividad, pesadumbre, etc. 3- Aquí
intervienen los factores cognitivos de la personalidad del individuo que sufre
dolor crónico: ansiedad, depresión, miedo. 4- y por último aparecen
alteraciones de la conducta y de las AVD: abulia, enajenación, encamamiento,
abandono de los hábitos higiénicos y alimentarios, etc. Aunque
los receptores y las vías de transmisión son similares tanto para el dolor
agudo como para el crónico, se demostró a finales
del siglo XX la existencia de nociceptores
silenciosos, que no son más que neuronas sensoriales primarias, escasamente
mielinizada que responden
lentamente a cambios químicos cuando existen alteraciones inflamatorias; pero
que no se activan por estímulos mecánicos ni térmicos; sin embargo parece ser
que son los procesos dolorosos de larga duración producidos por alteraciones
inflamatorias lentas de los tejidos los que logran su activación. Alrededor del
30-40 % de todas las fibras amielínicas de la piel y los músculos son
aferentes silenciosos o aferentes mecánicos insensibles, como también se les
conoce. En
el dolor crónico hay que tener muy en cuenta el análisis conductual. Fordyce
le llamó dolor
respondiente a la conducta asumida por el paciente lesionado, y dolor
operante, a las influencias ambientales y factores de aprendizaje
que condicionan la conducta dolorosa. De
esta forma, una conducta primariamente de respuesta a una lesión, puede
convertirse en operante, si se ve
reforzada por circunstancias disímiles como son: la atención y cuidados médicos
y familiares, compensaciones económicas, medicaciones, anulación de
responsabilidades o posibilidad de dejar de trabajar. Así, un comportamiento
iniciado en la fase aguda de una lesión puede llegar a perpetuarse debido a
afianzamientos contingentes que lo llevan a la fase crónica, lo que implica un
circulo vicioso muy difícil de romper, si no actúa sobre el de inmediato un
equipo multidisciplinario altamente especializado en el tratamiento del DC. MANEJO
DEL DOLOR El
dolor agudo es abordado cotidianamente por múltiples especialidades: Medicina
Interna, Pediatría, Neurología, Reumatología, Ortopedia, etc., cada una de
ellas desde su punto de vista; pero en esencia, las indicaciones más frecuentes
incluyen: reposo, inmovilizaciones, analgésicos y antiinflamatorios no
esteroideos y en ocasiones esteroideos, crioterapia local, etc., en dependencia
de la etiología. A
la consulta del especialista en Fisioterapia y Rehabilitación llegan los
pacientes remitidos generalmente por otras especialidades que previamente han
debido evaluarlos, estudiarlos y diagnosticarlos. Una vez allí, el médico
rehabilitador debe analizar los criterios emitidos por los otros especialistas y
luego proceder a un examen minucioso del paciente: facie, postura, actitud,
movilidad articular, marcha, examen de la piel, estado circulatorio, valoración
del estado y función muscular, tendones y articulaciones; así como el análisis
de las características del dolor: forma de comienzo, localización,
profundidad, irradiación, periodicidad, si mejora o empeora con el reposo o la
actividad, etc. Luego
de su valoración, el fisioterapeuta indica un tratamiento antiálgico o etiológico,
para lo cual se vale de disímiles procederes, ya sean medicamentosos o afines a
su especialidad, entre ellos: La Cinesiterapia,
Masoterapia, Hidroterapia, Fototerapia, Eletroterapia y otros procederes,
los cuales abordaremos brevemente y de forma general, ya que el tratamiento
analgésico debe ser ajustado particularmente en dependencia de la etiología,
la localización y profundidad del dolor, tiempo de evolución, edad,
enfermedades asociadas, las características individuales del paciente, su
cooperación o no en el tratamiento y otros muchos aspectos. De
forma general, el tratamiento del dolor agudo consta de varios aspectos a saber:
Medidas generales, tratamiento con medicamentos, fisioterapia, ayudas ortopédicas
y en ocasiones tratamiento quirúrgico. Medidas
Generales _
Reposo en cama o reposo relativo, alternando descanso y actividad. _
Dieta balanceada. _
Recreación pasiva (televisión, lectura) o activa (juegos de mesa, paseos
cortos) Tratamiento
Medico _
Analgésicos _
AINES _
Esteroides _
Relajantes musculares _
Sedantes y ansiolíticos _
Tratamiento etiológico y de las enfermedades asociadas. Tratamiento
Fisioterapéutico _
Tratamiento postural: evita que las posturas antálgicas provoquen rigideces o
deformidades articulares, mejora el riego sanguíneo y previene las úlceras por
presión. _
Ejercicios respiratorios y de relajación. _
Cinesiterapia: Contribuye al alivio del dolor al mejorar la circulación,
mejorar la actividad neurológica e interferir la transmisión dolorosa mediante
las presiones, estiramientos y movilizaciones músculo-tendinsas y articulares.
Además la actividad muscular activa la termogénesis. _
Masoterapia: Al igual que la anterior, el masaje y las manipulaciones mejoran la
circulación sanguínea y linfática, relajan la musculatura antálgica y
bloquea la transmisión dolorosa. _
Hidroterapia: Sus efectos terapéuticos se basan en el aprovechamiento de las
propiedades físicas del agua, al aportarle a la superficie corporal, energía
mecánica o térmica provocando analgesia(eleva el umbral de sensibilidad,
disminuye la velocidad de conducción nerviosa y mejora las contracturas
musculares, además de actuar como contrairritante según la teoría de Melzack
y Wall), hipertermia local y vasodilatación tisular, sedación, efecto
antiespasmódico y relajante muscular. _
Termoterapia: La aplicación del calor con fines terapéuticos se basa en el
hecho demostrado de que un flujo sanguíneo por encima de 30 ml/100g de tejido
disminuye la sensibilidad álgica, al contribuir la reparación tisular llevando
nutrientes a la zona lesionada y eliminando sustancias implicadas en el
mecanismo de la transmisión dolorosa como prostaglandinas, histamina,
bradiquininas, etc. El calor provoca además elevación del umbral del dolor en
los nervios periféricos, actúa como contrairritante y eleva las encefalinas y
endorfinas en el líquido cefalorraqídeo. La
termoterapia puede aplicarse de forma superficial (por conducción, convección
conversión) o profunda (conversión) según la etiología, localización
y profundidad del dolor. _
Crioterapia: El efecto del frío sobre el dolor se debe tanto a su acción
directa sobre los argo-receptores, como a la disminución del espasmo muscular y
el edema. En los nervios periféricos disminuye su velocidad de conducción y
bloquea su actividad sináptica. _
Fototerapia: Con fines analgésicos se usan el Calor Infrarrojo y el LASER, el
primero forma parte de los calores superficiales; mientras que el segundo basa
su acción en su efecto fotoquímico, fotoeléctrico y discretamente fototérmico,
además de estimular la microcirculación y la reparación tisular. _
Electroterapia: Incluye una amplia gama de corrientes de baja, media y alta
frecuencia, que actúan ya sea aumentando el flujo sanguíneo, retardando la
transmisión dolorosa, sirviendo como contrairritante o estimulando la
liberación de neuromoduladores. Ayudas
Ortopédicas Las
ayudas ortopédicas contribuyen al alivio del dolor al inmovilizar el área
afectada en posición funcional, favoreciendo la relajación muscular,
disminuyendo la acción de la gravedad y/o del peso corporal sobre esa zona y
estabilizando las articulaciones. De esta forma son usadas las férulas, los
bandajes, los corsés, las muletas, etc. Tratamiento
Quirúrgico Este
se realiza cuando falla la terapéutica anterior
cuando constituye el tratamiento de elección de ese padecimiento y
abarca desde la reparación de músculos, tendones, ligamentos, cápsulas
articulares y huesos, hasta la denervación selectiva, neurectomía, rizotomía
posterior, cordotomía y otras. Para ello se utilizan técnicas de cirugía a
cielo abierto, técnicas artroscópicas y de microcirugía. MANEJO
DEL DOLOR CRÓNICO El
manejo del enfermo con DC se ha convertido en una verdadera pesadilla no solo
para el fisioterapeuta, sino para todos los especialistas que de una forma u
otra se enfrentan con estos pacientes, ya que en múltiples oportunidades en
ellos se conjugan factores disímiles que inciden o han incidido de forma
nefasta en la eliminación del dolor; entre ellos, el largo período de evolución,
el insuficiente o mal conocimiento de su enfermedad; son enfermos mal estudiados
o por el contrario superestudiados; la presencia de alteraciones psicológicas o
psiquiátricas; ganancia secundaria, iatrogenia y otras. Gran
parte de las veces han pasado de una especialidad a otra sin que se haya llegado
a un diagnóstico y acuden al fisioterapeuta luego de meses o años de vagar por
diferentes clínicas y hospitales, de haber sido multimedicados y
poliestudiados. El
DC suele ser de causa multifactorial y cada enfermo acarrea una combinación
diferente de nocicepción, desuso y “dolor aprendido”, así como factores exógenos
que contribuyen a perpetuar el dolor. Una anamnesis y examen físico detallados,
apoyados por investigaciones científicas apropiadas y una meticulosa valoración
psicológica, resultan de gran utilidad para determinar los factores etiológicos
e indicar un programa terapéutico eficaz. Muchos
estudiosos del tema opinan que en el DC es más importante conocer la magnitud
de discapacidad que provoca, que la
intensidad misma del dolor. Pollard creó un test de discapacidad dolorosa que
abarca siete aspectos: 1-
Responsabilidad y familia: incluye las actividades dentro del hogar o
relacionados con este y el medio familiar. 2-
Actividades recreativas: deportes, paseos. 3-
Actividades sociales: fiestas, encuentros, visitas. 4-
Ocupación: ama de casa o trabajo remunerado. 5-
Vida sexual: calidad y frecuencia. 6-
AVD. 7-
Actitud ante el dolor: encamamiento, depresión, cooperación en el
tratamiento. Otros
científicos e instituciones han diseñado infinidad de test de evaluación,
como las escalas analógicas del dolor, que
miden de modo subjetivo diferentes aspectos: intensidad,
repercusión sobre el medio familiar, social o laboral, etc., por medio de una
escala lineal, graduada, que va de cero a diez o a cien; teniendo como premisa
que cero significa ausencia de dolor o no afectación y 10 ó 100, máximo dolor
o afectación.
Los
Drs. Pether y Nicholas describieron varios criterios que deben
tenerse en cuenta cuando
vamos a tratar un enfermo con DC: 1-
Aumento de la actividad diaria y disminuir el tiempo de encamamiento y
sedestación. 2-
Aumento de la actividad física (potencia, resistencia). 3-
Propiciar el autocontrol del dolor mediante técnicas de relajación. 4-
Elevar la confianza en las habilidades competitivas. 5-
Eliminar los conocimientos erróneos sobre su enfermedad y el dolor,
cambiándolos por otros más realistas. 6-
Reducir el nivel de conductas dolorosas. 7-
Disminuir o eliminar el empleo de analgésicos potentes, antinflamatorios
y sedantes. 8-
Mejorar el sueño y a su vez, eliminar los hipnóticos innecesarios. 9-
Eliminar las ayudas innecesarias: collarines, corsés, muletas. 10-
Reincorporación laboral en un puesto adecuado. Como
hemos visto, el DC no puede ser abordado desde una óptica puramente antiálgica,
debido a que este incluye múltiples aristas que deben ser tenidas en
consideración si se quiere que la terapéutica sea efectiva y duradera. Dolor
agudo y dolor crónico son solo dos vertientes de un mismo proceso, tan antiguo
como la vida sobre la Tierra; pero tan desconocidos aún como la propia
naturaleza. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS 1-
Kidd BL, Urban LA.
Mecanismos del dolor inflamatorio. British
Journal of Anaesthesia. 2001;87(1):3-11. 2-
De Leo JA, Yezierski RP. Papel de la Neuroinflamación y activación
neuroinmune en el dolor persistente. Pain 2001; 90:1-6. 3-
Ceraso OL. Dolor Crónico. Diagnóstico, pronóstico y orientaciones
terapéuticas. Dynia 2000; 3:7-30. 4-
Plancarte R, Velásquez R. El Dolor. Anatomía y Neurofisiología. En: Gómez
Sancho M. Cuidados Paliativos. Atención Integral a Enfermos Terminales. Las
Palmas: ICEPSS Editores SL.1998:229-316. 5-
Bossy J. Vías y centros de la nocicepción. En: Bases Neurobiológicas
de las Reflexoterapias. Masson
S.A.:1985:51-65. 6-
Smith G, Covino B,
Bullingham RES. Mecanismos fisiológicos del dolor. En: Dolor Agudo.
Ciudad de La Habana: Editorial Ciencias Medicas.2000:1-19. 7-
Torregosa S. Mecanismos y vías del dolor. Boletín Escuela de Medicina
Univer-sidad Católica de Chile.1994; 23: 202-206. 8-
Montrone V, Petruzzella O, Petrosino R. Bases Fisiológicas del dolor y
la Respuesta Refleja. En: El Dolor: un Síntoma Multidisciplinar. Barcelona:
HARO-FARMA SA,1992:125-168. 9-
Woolf CJ, Salter MW. Plasticidad
neuronal. Amplificación de la sensación de dolor. Science 2000; 88:1765-1768. INSTITUTO
SUPERIOR DE CIENCIAS MÉDICAS DE LA HABANA FACULTAD
CALIXTO GARCIA HOSPITAL
ORTOPÉDICO DOCENTE FRUCTUOSO RODRIGUEZ CIUDAD DE
LA HABANA, CUBA. 2005 Autor:
Dr.
Carlos Rafael Carrillo Martínez. Esp.
1er grado en Medicina General Integral
Esp.
1er grado en Medicina Física y Rehabilitación
Articulos relacionados:
|
