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Los valores en la formación integral del profesional del derecho

Resumen: Con el desarrollo de este trabajo pretendemos la perfección del proceso educativo en la reorientación de valores en el profesional del derecho, como quiera que la educación en valores en la enseñanza superior debe centrarse en la formación del profesional; la Universidad como institución es por excelencia la que lleva implícito y explícito en su quehacer la educación en valorasen cada una de las profesiones; por tanto la Carrera de Derecho no está al margen de esta labor educativa y dada sus propias características requiere ahondar en la formación de valores de su profesional. En este sentido se dirige el trabajo y en el que se exponen los valores más significativos que deben distinguir al profesional del derecho. Se abordó la inserción jerarquizada de estos valores en los proyectos educativos, el papel de las disciplinas en su formación y la trascendente labor de coordinadores, tutores, profesores guías y educadores en general.
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Autor: Ms.C. Luis Manuel Probance Labrada y Lic. Yamilka Pino Sera

Resumen

Con el desarrollo de este trabajo pretendemos la perfección del proceso educativo en la reorientación de valores en el profesional del derecho, como quiera que  la educación en valores en la enseñanza superior debe centrarse en la formación del profesional;  la Universidad como institución es por excelencia la que lleva implícito y explícito en su quehacer la educación en valorasen cada una de las profesiones; por tanto la Carrera de Derecho  no está al margen de esta labor educativa  y dada sus propias características requiere ahondar en la formación de valores de su profesional. En este sentido se dirige el trabajo y en el que se exponen los valores más significativos que deben distinguir al  profesional  del derecho. Se abordó la inserción jerarquizada de estos valores en  los proyectos educativos,  el papel de las disciplinas en su formación y la trascendente labor de coordinadores, tutores, profesores guías y educadores en general.

Introducción

La educación en valores en la enseñanza superior debe centrarse en la formación del profesional. Es necesario, imprescindible y preciso definir la intención que se pretende.

El educar en valores no está exento de contradicciones, por ello no pierde el gran significado y constituye uno de los principales objetivos en el proceso de desarrollo moral de nuestros jóvenes.

No es algo nuevo en nuestro ámbito educativo ni debe apreciarse como algo adicionado o como una simple orientación más que se convierte en algo externo  y formal;  no puede  entenderse como una asignatura más sino como una  estrategia de la escuela cubana actual.

La Universidad es la institución que por excelencia lleva implícito y explícito en su quehacer la educación en valores en las distintas profesiones; por tanto la Carrera de Derecho  no está al margen de esta labor educativa  y dada sus propias características requiere ahondar en la formación de valores de su profesional.

Al analizar  este tema se ha propuesto el siguiente objetivo: “La perfección del proceso educativo en la formación de valores en el profesional del derecho”.

En este sentido se dirige el trabajo y en el se exponen los valores más significativos que deben estar implícitos en el profesional  del derecho, su inserción jerarquizada en  los proyectos educativos,  el papel de las disciplinas en la formación de valores y la trascendente labor de coordinadores, tutores, profesores guías y educadores en general.

Además se hace un examen del modelo del profesional que se plasma en el plan de estudio, detallando sus omisiones y dificultades  para la formación de los educandos, en la esfera educacional  con relación a los Códigos de Ética que  caracterizan el desempeño profesional.

No se trata de educar en valores al jurista como simple añadidura o por un lema que denote actualidad, se  trata de formar al jurista con los valores que requiere su profesión y nuestra  sociedad.

Desarrollo

La educación en valores en la carrera de Derecho.

La ética, comprendida como una disciplina filosófica, sintetiza en su esencia principios, normas, cualidades y valores morales. Explica en sí misma su origen, necesidad y papel en la vida social; contribuye a la formación de una posición activa en la vida del hombre y cumple una labor teórica con respecto al proceso de educación moral.

Desde múltiples generaciones la moral surge para de cierto modo establecer una pauta, una conducta entre el individuo y la sociedad que lo obliga a actuar conforme a sus intereses.

Hans Jonas plantea: “la reflexión ética ha  girado alrededor de cómo debo comportarme yo, ahora y aquí"[1]

Analizando la ética  más abarcadora, calando las entrañas de la sociedad sería bueno mencionar a Esperanza Guisón: “(…),  aunque se han producido cambios de enfoque epistemológico en este saber, la ética está llamada cada vez más  a  medida que los pueblos adquieren un nivel de conciencia crítica más desarrollado, a convertirse en el núcleo en torno al cual ha de gravitar todo el  proceso de producción cultural, científica y educativa, todo  el proceso de ordenamiento político y jurídico”[2].

De la ética se desprende el valor, que consideramos que el individuo asimila para sí, cuando se le han inculcado, enseñado de forma ordenada y coordinada los valores en sentido general.

Haciendo un análisis histórico de la axiología como teoría o filosofía de los valores;  veremos que a partir del siglo XIX  o  XX el término valor se convierte en un tema necesario de estudiar, analizar, por lo que se conforma como una disciplina independiente, naciendo  así la axiología.

El ser humano no nace como ente moral y axiológico, sino que es necesario formarlo y es precisamente esto lo que nos ocupa, como formar, educar, reorganizar valores en un estudiante de derecho para que así este acorde a los momentos actuales.

Existen muchos criterios, definiciones de valor, pero sólo analizaremos algunos de  ellos; el  Dr:C. Luis Aguilera nos ofrece una visión amplia y certera del valor:” valor es generalización, abstracción, como proceso que opera en el hombre por canales naturales, muchas veces no concientizados. La socialización del valor es para nosotros el tercer plano”[3].

El Dr. Rugarcía propone entender el valor como algo a lo que vale la pena dedicar la vida o parte de ella y hasta entregarla. Destaca  al mismo tiempo dos ángulos dados en el sentido de la vida y la forma como se trata de vivir. Por último, apunta que las actitudes expresan los valores de la persona”.[4]

“Los valores contribuyen a que una persona, una sociedad establezca sus rumbos, fines y metas. Constituyen guías generales de conducta que se derivan de la experiencia y le dan sentido a la vida, propician su calidad, de tal manera que están en relación con la realización de la persona y fomentan el bien de la comunidad y la sociedad en su conjunto”.[5]

“Si nos reunimos para considerar la prioridad de la formación de valores en las nuevas generaciones, es porque partimos de una premisa: hay una cierta quiebra de  valores, o, por lo menos, su presencia no es suficiente en la actitud y la conducta de las nuevas generaciones”.[6]

“Los valores son potencialidades humanas que dignifican al individuo, que conscientemente asumidos elevan a la persona y su espiritualidad y lo hacen tornarse grande en el ámbito de la familia, de una profesión, de un colectivo o de la sociedad en su conjunto. No se  reducen sólo a su dimensión moral, pues se presentan también como valores estéticos, jurídicos, religiosos, epistémicos, etc.”[7]

Dijo con  acierto Marco Aurelio” Mira dentro de ti mismo, ahí está el manantial del bien, tanto más inagotable cuanto más se profundiza”[8]

Si analizamos cada una de estas definiciones y criterios decimos que los valores van a ayudar al individuo a  incorporarse mejor a su sociedad, los hace ser más dignos de sí mismos y pensamos que una articulación correcta de valores en el ser, lo prepara mejor para la vida.

Los valores dan sentido a la propia existencia y son el fundamento de la educación, se encuentran entre sus finalidades. Puede decirse que la educación es una mediadora entre los valores  y los seres humanos.

En la  ponencia  de Munilla:”La formación de valores en la educación universitaria”[9]  se ofrece una tipología de valores morales, individuales, sociales, profesionales y humanos  o antropológicos.

Clasificándose de la siguiente manera: los valores morales son los rectores del sistema axiológico de toda persona, lo justo, la libertad, el decoro, lo  bueno, lo moral;  los valores individuales  son el honor, amistad, autoestima, respeto; los valores sociales  son  la cultura, el trabajo, la propiedad, convivencia, equidad, identidad  y pertenencia; los profesionales  son honestidad, eficiencia,  prestigio, estética, limpieza, responsabilidad, profesionalidad y  reconocimiento; y los antropológicos  son amor, belleza y dignidad.

Claro que esta clasificación no es estática,  lo mismo puede nutrirse de otros valores, que ser  deformada  por antivalores, todo va a estar en dependencia  de la sociedad en que se materialicen y los individuos.

Nos afiliamos al criterio de que el valor rector que deberá proponerse formar toda carrera universitaria es la profesionalidad, no como rasgo o cualidad de ejercicio profesional sino como atributo de la conducta cotidiana de la persona.[10]

En la medida que los sentimientos y actitudes se practican y se vivencian una y otra vez en la vida cotidiana del individuo, en las relaciones humanas con los demás y en las actitudes ante las exigencias de la vida y la realidad, se arraiga, se integran en el individuo, en la personalidad hasta que se forma y expresa la  profesionalidad.

De tal manera que en el mismo se desarrolla un proceso interno de construcción de su propia escala de valores personales en su conciencia, que se transforman en convicciones, las que  ejercen una  importante función  orientadora, valorativa y normativa entre otras, por medio de las cuales se realiza la regulación  y autorregulación moral de la conducta.

Que estos valores el individuo los manifiesta en su forma de comportarse en la sociedad, la familia, la escuela, produciéndose una síntesis de valores: la moral social.

Por lo que la formación del profesional  y en este caso del jurista va a estar encaminada a la  conjugación de valores de la moral social, de la individualidad, de la profesionalidad.

El estudiante sistematiza y sintetiza este valor, cuando se establece una relación profunda y retroalimentaria entre alumno y profesor, que esta es la  clave de todo proceso educativo, ese profesor de la Carrera de Derecho debe, ejemplarizado en la figura del tutor y profesor guía del año en específico, transmitir al alumno rasgos conductuales, aptitudes, conocimientos, cualidades, habilidades que van a pasar por el telón individual y sin llegar a ser hostilizante, lo  hará a diario.

Que este profesor tendrá en cuenta los valores imperantes actualmente en nuestra sociedad y los jerarquizados en cada uno de los Proyectos Educativos de la Carrera, o sea la moral social, por lo que ese futuro profesional decidirá los que deberá acatar, cuales son buenos, honorables, seguros, honestos y asimilarlos para sí.

La labor educativa, en el ámbito de la formación de profesionales del Derecho debe responder a la conjunción necesaria de valores de la moral social, de la individualidad, de la profesionalidad, que de una forma directa e indirecta van a nutrir nuestra identidad.

El proceso de educación en valores en el estudiante de Derecho, va a estar dirigido a consolidar y formar los valores de nuestra revolución, el patriotismo, la identidad, la disciplina,  el  cumplimiento del deber,  es decir los llamados valores centrales[11],  que se van a mostrar a plenitud cuando sea un profesional del Derecho.

Por lo que el tutor y profesor guía de la Carrera de Derecho deben trabajar con ahínco, según el grado de complejidad de cada año de la carrera en el valor profesionalidad.

En el valor profesionalidad se van a integrar valores morales, sociales, individuales, profesionales, todos los que de una forma u otra van a incidir magistralmente en el futuro jurista, en su vida profesional y personal; pues va a cumplir una nueva e importante misión social: al desempeñarse como jurista  y es aquí cuando de una forma consciente e inconsciente se materializaran todos los valores adquiridos en la carrera universitaria.

La profesionalidad en el estudiante va a trascender los marcos de su ejercicio como jurista, pues lo va a educar, formar en una postura responsable e íntegra.

Para educar en valores en la carrera de Derecho es necesario partir de la propuesta de componentes del valor profesional que magistralmente nos aporta el Dr. Aguilera García.

 

Al que le agregamos honradez, justicia, equidad, respeto, lealtad,  prestigio y limpieza,  valores que deben ser constitutivos de la enseñanza de valores en la Carrera de Derecho.

Educar en valores en la Carrera de Derecho

Los educadores mediante el desempeño educacional como proceso permanente e intencional de desarrollo integral y perfectivo del hombre, desempeñamos un importante papel. Por lo que el profesorado requiere de una formación tanto personal como  profesional.

Los valores que porta el profesor son legítimos, auténticos. Cuando sea estrecha  la conexión, el vínculo entre el tutor  o profesor guía, profesor  y educando, mayor será el nivel de identificación entre estos. Por lo que a su vez debemos esforzarnos por la autenticidad y lo genuino  de cada profesor de derecho, pues en este  estarán expresados los valores de la sociedad a la que aspiramos.

En la retroalimentación diaria  alumno-educador, es importante y más en nuestra carrera discutir y oír a los estudiantes, por diferentes y controvertidos que sean sus criterios, que hagan que estemos de acuerdo con ellos o no, pues apreciando su forma de manifestarse vamos a conocer sus propios valores y así van a  identificarse con el proceso educativo en cuestión.

Lográndose una buena comunicación, relación con el estudiantado, aumentan los cambios en su crecimiento personal y sus valores.

Recordar que el modelo de profesor los estudiantes, lo van a grabar por siempre en su subconsciente y esto contribuirá a la perfección del proceso educativo, pues resulta muy importante al educar e instruir ser ejemplo o un espejo en que ese estudiantado pueda reflejarse, mirarse.

Recordemos el viejo adagio” Quien no sepa educar por lo menos sepa dar el ejemplo”.

La educación en valores y en particular aquellos que poseen un origen moral, constituye una importante esfera del saber ético contemporáneo.

Partiendo de la opinión de María Rosa Buxarrais[12]  sobre el término educar en valores, analicemos los mismos pero vistos con un prisma dirigido a la formación del profesional del Derecho.

1.      Ayudar al estudiante a construir su propia escala de valores, jerarquizando el valor profesionalidad de forma razonada y autónoma.

2.      Lograr que sea capaz de tomar decisiones responsables, honestas y justas en cualquier momento de su vida.

3.      Lograr que sepa relacionarse con los demás de forma honesta, sencilla y honrada.

4.      Lograr que la expresión de  su conducta este precedida coherentemente de la manifestación de sus pensamientos y valores.

Claro está que esto no es un contenido metodológico, un tema de Derecho que se le imparte al estudiantado un día X, no;  aquí es la importancia de la labor del profesor guía y del tutor, que entre otras, día a día a veces de forma directa o indirecta educará en valores de la manera antes expuesta.

Pero no sólo estos docentes, todos, incluso los que están a tiempo parcial, deben poner su granito  de arena, en esta construcción, pues todas las disciplinas, incluso unas más que otras van a contribuir al desarrollo de un valor.

Por eso en las reuniones metodológicas, en las de disciplina, debe analizarse esta labor, o sea como la disciplina debe fortalecer o formar determinados valores, siempre partiendo de un diagnóstico previo que se realice a cada año, es decir a cada estudiante,  en estrecho vínculo con el coordinador del año.

Haciendo énfasis que no se  trata  de dividir entre las asignaturas los valores que están llamados a desarrollar por la disciplina, lo que se quiere es que exista concatenación entre las asignaturas de una disciplina y a su vez entre todas las disciplinas de la carrera de Derecho, que pongan su empeño en la formación y consolidación de esos valores definidos en los correspondientes proyectos educativos y estrategia metodológica de la carrera.

Que no sólo la vía de las disciplinas, es la única y más importante en la formación e interiorización de estos valores, sino también debe tenerse muy en cuanta para la fomentación de los mismos el desarrollo de la práctica laboral, pues estarán en contacto directo con cada uno de los sectores de su futuro desempeño.

El Proyecto Educativo y los valores en la Carrera de Derecho.

Consideramos que en el Proyecto Educativo se va a organizar la vida estudiantil de una brigada, debido a que en él se plasman los intereses colectivos de sus miembros partiendo del diagnóstico personalizado que se les aplicó, observando las debilidades y fortalezas.

Es importante porque en el mismo se trazan  acciones medibles en lo curricular, Extensionista y sociopolítico, para  observar el desarrollo y transformar el proceso,  instruyendo mediante la educación  con los intereses que demanda el modelo del profesional.

Como ya se ha analizado aquí es donde el estudiante va a plasmar los valores universales, de la profesión y los jerarquizados para el año, por lo que consideramos que quedarían de la siguiente forma.

Los valores universales serían para los cinco años de la carrera: patriotismo, honestidad, solidaridad, responsabilidad, humanismo, internacionalismo, antiimperialismo, fraternidad y profesionalidad.

Los valores de la profesión  serían identidad, pertenencia, patriotismo, honestidad, amor al trabajo, responsabilidad, honradez, justicia, equidad, prestigio, limpieza, respeto, lealtad y profesionalidad.

A estos valores se les dará un orden jerarquizado por año en correspondencia a los objetivos específicos del mismo. Claro que hay que tener en cuenta que          cuando un  estudiante  comienza a realizar estudios  profesionales, deberán agregársele aquellas cualidades  especiales que caracterizan su carrera.         

Por lo que proponemos que sean  de la siguiente manera:

 1.      Primer año de la Carrera de Derecho:

-         honradez

-         identidad

-         patriotismo

2.      Segundo año:

-         pertenencia

-         honestidad

3.      Tercer año:

-         responsabilidad

-         justicia

-         respeto

4.      Cuarto año:

-         equidad

-         prestigio

-         limpieza

-         lealtad

5.      Quinto año:

-         amor al trabajo

-         profesionalidad

Recordando que el coordinador del año de conjunto con el profesor guía y tutor deben tener siempre en cuenta  las características de sus estudiantes, los logros y deficiencias del curso anterior y es aquí porque es importante que el coordinador debe estar vinculado a los alumnos desde el primer año hasta el quinto año, es decir que en su tránsito por toda la carrera podrá trabajar con todos estos valores e ir incorporando valores a los ya conocidos en los años precedentes; lográndose con esto una perfección en la educación y formación del estudiantado.

Estos valores el estudiante los va a aprobar o reprobar y los va a interiorizar en su yo interno. Para comprobar que no exista un distanciamiento entre lo que piensan, sienten y hacen, se deben realizar como mínimo dos diagnósticos al concluir cada semestre y como conclusiones de estos, limar esas contradicciones con las bondades de la obra educativa.

Ética Profesional  en el Derecho.

La Ética Profesional como rama de la Ética, estudia la forma específica en que se manifiesta la moral de la sociedad en  la moral de las profesiones.  Fundamenta los mecanismos de la regulación moral, formula el código de principios y normas morales de la profesión al sistematizar la moralidad de los grupos profesionales, fundamenta el ideal de la imagen social de la personalidad  del tipo de profesional a que aspira o que necesita la sociedad.

La  Ética Profesional a través de la historia  ha centrado su atención en la moral de las profesiones humanistas por su interacción directa con el ser humano debido a la envergadura que tienen los errores o negligencias en estos tipos de trabajo que alcanzan su repercusión directa en las personas, por esa razón es que los Códigos de Ética Profesional han tenido una prioridad histórica, fueron los primeros en aparecer en la historia de la humanidad  y están avalados por la antigüedad de la existencia como profesiones y de gran importancia social.

 Como se decía anteriormente el objeto de  trabajo de las ciencias humanísticas es el hombre, de lo que se infiere  que su ética profesional  es la moral, por lo que esta debe estar presente en todas las profesiones y cada uno de los oficios existentes y en tal sentido debemos analizar la profesión que nos ocupa: el Derecho.

Desde los mismos orígenes de la profesión, los profesionales del Derecho han sido regulados y controlados a través de la historia de la humanidad. Las organizaciones de abogados han  tenido entre sus funciones el control de la ética,  ajustados  a los patrones generales que, en el orden cultural, social, económico y político la sociedad ha instituido en cada etapa de su desarrollo.

La profesionalidad del profesional del derecho va a tener su raíz en ese valor que como se dijo integra valores morales, sociales, individuales y profesionales, que van a cobrar vida en el desempeño social de la función que realice logrando expresar de forma objetiva y pública  los valores que ha ido adquiriendo y desarrollando durante su vida estudiantil.

Mediante la ética profesional del jurista se va a lograr la integridad interna de su estructura y la homogeneidad en su acción externa, alcanzando así los fines que para el cumplimiento de los cuales fue creado el jurista.

La personalidad  del jurista es aceptado socialmente por el prestigio que ha creado en su actividad y las relaciones sociales en que se desenvuelve.

En su quehacer el jurista debe tener en cuenta la observancia de reglas de conducta de la moral, prescripciones de conducta complementarias de disciplina, siendo todos requisitos esenciales para el ejercicio de la profesión.

La práctica de la ética lo capacita para el logro de su orientación profesional  tipificada por una clara conciencia de su papel en la sociedad así como el valor social de su trabajo es decir,  está obligado como dijera Martí:”  a honrar con su conducta privada, tanto como la pública, a su patria”.

Según el trabajo que realice cada jurista, lo lleva a enfrentar un ambiente determinado,  una actividad cualificada, con relaciones sociales típicas del quehacer de su profesión  y en medio de esto incorporará valores que irá adecuando a su  personalidad y la interacción con los demás guiará su manera de comportarse socialmente, conformando un patrón de conducta que lo distinguirá del resto de las profesiones.

El modelo del profesional  de la Carrera de Derecho es la guía para el desarrollo del trabajo  del  profesional de derecho. Su cumplimiento unido a la expresión de valores que ha incorporado durante su vida estudiantil le permitirá desempeñarse exitosamente en cualquier rama de la profesión.

En este modelo se detalla en cinco aspectos  la proyección futura del jurista recogiéndose en los mismos una serie de habilidades para el dominio adecuado del sistema jurídico y su aplicación en cada caso, así como la tramitación de documentos y  sustanciación  del proceso que corresponda.

También se refiere no sólo a la aplicación normatológica del derecho,  sino a su  mejoramiento y adecuación a las nuevas situaciones y ejercer una carrera con clara perspectiva política y ética, la que coimpluta conducta ética en general y profesional en particular.

Por demás este modelo sólo se refiere a la función jurisdiccional (actuación de abogado, fiscal  y juez municipal) y asesoría jurídica.

Con independencia de la formación ético profesional  en que se trata de moldear al futuro profesional del derecho incorporando valores durante la carrera  que guíen su actuación social, es necesario que estos valores, no queden sólo a merced de las disciplinas, los profesores y proyectos educativos. En el modelo del profesional se deben declarar además de habilidades de su actuación y la adecuación  de esta a la ética en sentido general, los valores que determinan el comportamiento del jurista y de la profesión en particular. No se trata de incluir en el modelo una lista de normas éticas, pero si atemperar a la formación profesional  los patrones de conducta de cada rama del derecho que los haga legitimarlos tanto en su vida profesional como particular.

El modelo del profesional dado su propio designio,  así se quiere lograr que sea el licenciado en Ciencias Jurídicas, el Jurista. Por lo tanto su contenido no sólo debe servir de guía a ese futuro profesional cuando ejerza su función social, sino también a quienes lo pretenden formar, por lo que en este deben describirse de forma clara los fundamentos éticos sobre los cuales pretende erguirse una educación y formación en correspondencia con su ulterior desempeño y acorde con nuestros principios socialistas.

El profesional al comenzar a ejercer sus funciones definirá su conducta  y forma de actuación, partiendo de la formación que haya sido capaz  de apropiarse en el  transcurso de su vida estudiantil, cuanto más valores y más principios haya incorporado, interiorizado, más digno, más sensible, más consciente, más revolucionario será su actuar.

El profesional jurista debe en la vida laboral ser expresión práctica de su formación estudiantil y mostrar  espontáneamente a la sociedad  los valores ético morales que existen en su fuero interno, ser la manifestación de la libre elección de su proceder, no pensar en lo que signifique su actuación para otros, sino lo que significa para sí mismo.” Pone la honra vayas que ningún código salva. He aquí la ley Suprema legislador de legisladores y juez de jueces:- la conciencia humana”.[13]

Por otro lado es importante que el profesional del derecho conozca e interiorice, que no obstante el comportamiento espontáneo social e individual que caractericen su ética, además van a existir medidores de su actividad y actitud, uno de carácter general para cualquier profesión, el pueblo, que será censor de su trabajo y de su comportamiento social y los Códigos de Ética que trazan principios éticos que caracterizan el desempeño personal y profesional.

Al analizar cada uno de los Códigos de Ética, partiendo del de los cuadros del Estado Cubano, al que también se acogen los juristas que se desempeñan como Fiscales, laboran en la dirección de la vivienda, el Ministerio de Justicia, Notarías y Consultorías Jurídicas, transitando por el de los juristas en general hasta llegar al Judicial y de los Bufetes Colectivos, nos percatamos que en cada uno de ellos se formulan de una forma coincidente principios éticos y valores que hasta nuestros días han ido adquiriendo mayor relevancia y que como tal trazan líneas de comportamiento del profesional del derecho, tales como: lealtad, respeto, equidad, sinceridad, justicia, sensatez, disciplina, honestidad, honradez y solidaridad. Como podemos observar están en correspondencia con los que se han planteado en el trabajo y  deben   incluirse en los proyectos educativos.

Resulta evidente que si nombramos a estos códigos como medidores de la actividad profesional y personal del profesional del derecho, por cuanto estos han sido elaborados sobre la base de cómo debe ser un jurista en su ejercicio profesional y en su entorno social, se hace necesario que esa formación que se implementa en la esfera educacional tenga directa correspondencia con lo que se va a regular, controlar y medir en el desempeño profesional.

Es por ello que desde el modelo del profesional, la estrategia de la carrera, las disciplinas,  los proyectos educativos hasta el quehacer de los coordinadores de año, profesores guías, tutores y la labor individual del profesor, debe existir una proyección concatenada y concomitante en la formación de ese jurista.

Conclusiones

 En el presente trabajo luego del análisis de la importancia de la educación en valores del profesional del derecho, el estudio del modelo del profesional, los proyectos educativos y los Códigos de Ética y  dentro de ellos los valores que se declaran.

A continuación se exponen los principales aspectos a que se arribó como conclusión:

Ø      El valor profesionalidad debe ser el valor central  de los valores del profesional del derecho.

Ø      La labor de educar en valores debe ser colectiva, desde la acción del profesor en el aula, los profesores guías, tutores, hasta las  estrategias de las disciplinas en la carrera.

Ø      Que en el modelo del profesional  no se declaran los valores más significativos del profesional del derecho.

Ø      En los Códigos de Ética existe una correcta expresión de principios y valores que rigen la vida del profesional  del derecho.

Ø      Que en los proyectos educativos los valores no están concretamente definidos y no se jerarquizan conforme a los años académicos.

Ø       Las disciplinas no plasman  en su estrategia metodológica tareas específicas encaminadas a la formación de valores.

 Recomendaciones

Ø      Que se realice un análisis para la posible inclusión en la estrategia metodológica, de los  cuatro aspectos para la educación en valores según María Rosa Buxarais adaptados a la carrera de derecho.

Ø      Que  en el plan metodológico de cada  disciplina se concreten actividades dirigidas a la formación de valores en el profesional.

Ø      Que se jerarquicen los valores por años académicos  con fomento de los adquiridos en años anteriores, debiéndose dar continuidad progresiva a los proyectos educativos.

Ø      Que la elaboración de los proyectos educativos debe ser una acción mancomunada de estudiantes, coordinadores, tutores y profesores guías, encaminadas a resaltar valores y dirigir tareas y actividades propias de la formación del profesional.

Ø      Que la labor del coordinador de año se desarrolle desde el primer año hasta el último de la carrera.

Ø      Que se incluyan en el modelo del profesional los valores más significativos  que caracterizan al profesional del derecho.

 

Bibliografía

Ø      Lafuente Guantes María Isabel (coordinadora), “Los valores en la Ciencia y la Cultura”. Actas del Congreso, septiembre del 2000, Universidad de León, España.

Ø      Colectivo de autores. “Por una Nueva Ética”. La Habana. Cuba 2004

Ø      Revista Magistralis No. 17, México, 2002

Ø      Colectivo  de autores “Los valores en las Nuevas Generaciones”. La Habana. Cuba 1996

Ø      Tabloide para el Curso “Ética y Sociedad”. Universidad para todos. La Habana. Cuba. 2005.

Ø      Plan de estudio de la Carrera de Derecho

Ø      Proyectos Educativos de los 5 años de la Carrera de Derecho en Holguín.

Ø      Código de Ética de los Cuadros.

Ø      Código de Ética  de los Juristas.

Ø      Código de Ética  de los Bufetes Colectivos

Ø      Código de Ética  Judicial

 

Autores:

 Ms.C. Luis Manuel Probance Labrada

Lic.   Yamilka Pino Sera

Dirección electrónica: lprovance@fh.uho.edu.cu

Institución: Universidad: “Oscar Lucero Moya”

Provincia: Holguín.


[1] “Por una Nueva ética” Colectivo de autores
[2]  Ídem al anterior
[3] Revista Mexicana Magistralis No. 17( El autor es Dr.C. de la Universidad de Holguín )
[4]  Ídem al anterior
[5]  Decano García Batista del IPS. “Enrique José Varona”.
[6] Vitier Cintio Pste del Centro de Estudios Martianos 
[7] López Bombino “Por una Nueva ética” Colectivo de autores
[8] Ídem al anterior
[9] Ídem al anterior
[10] Ídem al anterior
[11]  Ídem al anterior [12] “Por una nueva Ética”, colectivo de autores
[13] José Martí.  Obras Completas
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