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La nueva Gestión Cooperativa
Reiteradamente
nos expedimos sobre la necesidad de resolver satisfactoriamente los principales
problemas y desafíos cooperativos. Asimismo, identificamos los más relevantes por su índole y gravitación: 1) La profesionalización de la gestión; 2) El financiamiento, creación e incremento de fuentes de recursos genuinos; 3) Un mejoramiento en las garantías para asociados y terceros; 4) Las vertientes empresariales y de formación cooperativas; 5) Las alianzas estratégicas e inteligencia de mercados; 6) Un tratamiento tributario acorde su naturaleza y características y, 7)
Una nueva ley de cooperativas. La
racionalización cooperativa, la eficiencia acreditada en la ejecutoriedad de la
eficacia cooperativa han de concitar –sin dudas- renovadas expectativas en
esta opción solidaria. Una
adecuada y estratégica asignación de funciones y responsabilidades
cooperativas se traducirá en logros, servicios y escalas funcionales y económicas,
repercutiendo positivamente en cada economía domestica, en cada economía
productiva, en las economías regionales y, en suma, en toda la economía
nacional. Para
ello, las actividades y servicios
cooperativos, de naturaleza
operativa, contable, administrativa, financiera y de relaciones institucionales,
merecen una dedicación especial y especializada
para acreditar un genuino desempeño productivo y competitivo de los
principios cooperativos en un contexto de economía de mercado. En
esa perspectiva, las cooperativas de grado superior están llamadas a jugar un
rol dinámico y superador rumbo a una “excelencia cooperativa”. Por
su parte, no siendo el acto cooperativo un acto de comercio, debería ser
contabilizado, ponderado y encuadrado cooperativamente, no comercialmente,
por todas las instancias relacionadas, con jurisdicción y competencia
sobre el desempeño cooperativo. Asimismo,
una vetusta e impropia norma del año 1973, esto es el Decreto-Ley N° 20.337,
mal puede seguir regulando la organización y el funcionamiento
cooperativo regional y nacional, ya que, cuanto menos, en poco más de treinta años,
han pasado muchas cosas...se ha derrumbado el muro de Berlín, se han
reformulado los principios cooperativos (Manchester/1995), el proceso de
globalización y concentración luce irreversible y así, entonces, se torna
ineludible un programa interinstitucional, nacional y federal, provincial y
municipal para la refundación, revitalización, refuncionalización y
actualización cooperativa. A
modo conclusivo, ante las graves dificultades de gestión que enfrentan
innumerables empresas solidarias, “la educación, información y capacitación
cooperativas” como ´desprendimientos´ del principio cooperativo esencial,
“la regla de oro cooperativa”, debe implementarse y plasmarse sin demoras,
articulando estrategias pedagógicas e institucionales
en general y universitarias en particular, simultáneamente con la
Certificación Cooperativa de las Normas ISO 9000 y 14.000. Finalmente,
sin solidaridad y con esta postergada educación, no puede existir dialogo ni
participación -autónoma, independiente y responsable- de los asociados
cooperativos, sin esta participación un serio debate cooperativo continua
pendiente y, bueno, sin todo ello, la democracia, la autentica gestión cooperativa y el propio cooperativismo
en cuanto tal, nos vienen ofreciendo toda clase de esfuerzos y sacrificios por
permanecer en tanto, muchos problemas y desafíos cooperativos persisten, sin
resolver, todo lo cual puede ir
menguando la secular credibilidad y
servicios –sin intermediarios ni fines de lucro-, propios de nuestro sistema cooperativo.-
p. Roberto F. Bertossi[1] [1] Premio “Gota en el Mar´2005” al periodismo solidario.
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