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¿Es posible la educación de la sexualidad en personas diagnosticadas con síndrome de Down ?

Resumen: El artículo “Es posible la educación de la sexualidad en alumnos diagnosticados con Síndrome de Down” tiene como objetivo fundamentar la necesidad de educar la sexualidad en estas personas. En él se realiza una recopilación de información novedosa relacionada con la sexualidad, en las personas diagnosticadas con síndrome de Down (SD).(V)
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Autor: Lic.Ernesto Rodrìguez Alba y Lic. Elaynes Atencio Román

INDICE

Introducción.

Desarrollo

1.1    Concepciones sobre el Síndrome de Down

1.2    Concepciones sobre la sexualidad

1.3     Concepciones sobre la sexualidad de personas con Síndrome de Down C

Conclusiones

Referencias Bibliografìcas

Bibliografía

Resumen:

El artículo “Es posible la educación de la  sexualidad en alumnos diagnosticados con Síndrome de Down” tiene como objetivo fundamentar la necesidad de educar la sexualidad en estas personas. En él se realiza una recopilación de información novedosa relacionada con la sexualidad, en las personas diagnosticadas con síndrome de Down (SD). Sentando las bases para futuras investigaciones relacionadas con el tema y partiendo del enfoque que sobrepone la capacidad a la incapacidad, la integración y normalización a la segregación, el potencial en desarrollo al mantenimiento de barreras y prejuicios que impiden el desarrollo integral de las personas.

Introducción

La educación de la sexualidad de las personas con Síndrome de Down en su sentido amplio debe iniciarse desde las edades más tempranas. La mejor forma de contribuir a controlar en ellos sus deseos e impulsos sexuales es precisamente ofreciéndoles una adecuada educación sexual. Es importante tener en cuenta las características de las personas diagnosticadas con Síndrome de Down así como el significado que en la educación del niño tienen las representaciones y la relación directa que se debe establecer con el medio que lo rodea desde las primeras edades.

La integración y normalización de las personas con discapacidad intelectual queda generalmente estancada en su dimensión sexual. Entre las razones que explican esta situación cabe citar las aptitudes paternalistas de las personas de su entorno y una antropología y comprensión del hecho sexual humano insuficiente y reduccionista. De la labor de la familia, educadores y la sociedad en general depende el éxito de la educación de la sexualidad de estas personas.

Desarrollo.

1.1         CONCEPCIONES SOBRE EL SÍNDROME DE DOWN.

El síndrome de Down (SD) es un alteración genética producida por la presencia de un cromosoma de más en el par 21; por este motivo es también conocido como trisomía 21. Este fue descrito como cuadro clínico en el año 1866 por John Langdon Down. El exceso de material genético altera el normal desarrollo del individuo, afectando a  algunos rasgos físicos y al nivel cultural. La mayoría de las personas con SD presentan la denominada trisonomía 21 libre o regular; esto significa que el cromosoma extra está presente desde un principio en todas las células del organismo, debido a un error en la separación de los cromosomas 21 en las células germinales de uno de los padres. Este fenómeno es conocido como no-disyunción cromosómica. Existen otras formas de SD como por ejemplo: en mosaico, cuando la trisonomía sólo está presente en algunas de las células, y el SD por traslocación, cuando el cromosoma 21 está unido a otro cromosoma. El diagnóstico del SD se realiza mediante el estudio cromosómico (cariotipo), a través del cual se detecta la presencia de este cromosoma 21 de más. Este tipo de análisis fue utilizado por primera vez en el año 1958 por Jerome Lejeune. No se conocen con precisión los mecanismos de no-disyunción que causan el SD, pero está demostrado científicamente que se da por igual en cualquier raza, sin que exista ninguna relación con el nivel cultural, social, ambiental, económico. Solamente se ha podido demostrar una mayor probabilidad de aparición de SD en relación con la edad materna en el momento de la concepción, y esto es más frecuente a partir de los 35 años, cuando el riesgo de tener un niño con SD aumenta de forma progresiva. Dado que el SD es una alteración cromosómica, es posible hacer un diagnóstico prenatal del mismo, utilizando diversos métodos.

 Aunque la alteración cromosómica   del SD es común a todas las personas portadoras, no todas presentan las mismas características, ni rasgos físicos, ni tampoco malformaciones. La única característica común a todas ellas es la disminución del nivel intelectual. No existen grados de síndrome Down, la variabilidad de características y de personalidad entre unos individuos y otros es la misma que existe entre los que no presentan el SD, siendo más las similitudes que tienen con el resto de las personas que las diferencias. Un gran por ciento de los niños con SD, cuando reciben un tratamiento precoz adecuado, presentan un nivel de deficiencia intelectual ligera o moderada. Independientemente de esta circunstancia cada uno de los individuos con SD tiene unos valores inherentes que se han de potenciar. Un número significativo de los niños con SD presentan malformaciones cardíacas, muchas precisan cirugía en los primeros años de vida. En la actualidad podemos afirmar que no existe ningún medicamento que haya demostrado un efecto beneficioso con respecto a este síndrome. Sólo se ha comprobado que la intervención educativa temprana es muy útil para estimular los potenciales de cada individuo. (1)

Después de analizar lo anterior se considera que el S. D. no es una lesión o enfermedad crónica que con una intervención quirúrgica, un tratamiento u otro procedimiento pueda modificarse sino es una alteración congenética de origen genético que afecta la totalidad de la persona para toda la vida de forma uniforme. Sòlo queda superar los tabúes y las dificultades y darle turno a las dimensiones espirituales de la persona que a veces son mucho más difíciles de apreciar y valorar y que constituyen un terreno abonado para reconocer a las personas diagnostidas con S. D. como persones con deseos, necesidades, intereses, motivaciones, capaces de transformar al medio y a sí mismo al igual que el resto de la sociedad.

1.2            CONCEPCIONES SOBRE LA SEXUALIDAD.

Al referirse a la Educación Sexual hoy por hoy no debe dejar de analizarse las siguientes definiciones:

 Calidad de vida

Se entiende como tal las condiciones de vida y existencia del individuo, que trasciende lo material. Se tendrían entonces que conjugar este concepto con el proceso educativo que establecen la familia y los educadores utilizando como vía fundamental la comunicación. 

Sexualidad:

Según varios autores esta se define como:

  • Fuerza sociológica y cultural que une relación corporal entre dos individuos.

  • Es una dimensión fundamental de la vida humana y constituye la esfera psicosexual de la personalidad, es decir, nacemos con un sexo biológico, pero devenimos psicológica y socialmente sexuados a través de un proceso que discurre en los marcos del desarrollo ontogenético de la personalidad.

  • Es parte orgánica del lenguaje mismo de la vida  del ser y devenir de los humanos como especie y de cada hombre y mujer. Ella es fuente permanente de placer erótico y espiritual, sobrepasa las fronteras del fenómeno reproductivo y el ámbito de lo privado, enriqueciéndose en los vínculos interpersonales. La sexualidad es potenciadora del florecimiento de una personalidad sana y autorrealizada y contribuye a la calidad de vida de las personas de ambos sexos, de la familia  y de la sociedad.

Teniendo en cuenta estos criterios se parte de un concepto amplio de la sexualidad, que es mucho más que la simple genitalidad. Es afecto, es corazón, es encuentro interpersonal, es realización de la propia personalidad.  Cada uno de nosotros aporta a la comprensión de la sexualidad humana su propias sesgos y  experiencias. Para obtener un cuadro completo de la sexualidad humana, que haga justicia al ser humano, se debe considerar los distintos enfoques y determinar la contribución de cada uno de ellos. (2)

Se puede distinguir entre actos sexuales (como la masturbación, el besuqueo o el coito) y la conducta sexual (que comprende el ser coqueto, vestir determinadas prendas o usar unos perfumes u otros). Pudiéndose hablar de una sexualidad destinada a la procreación, a la búsqueda exclusiva del placer o a la relación de  convivencias. Con ello ni siquiera hemos rozado la superficie de la sexualidad: hay que pensar en ella de una forma integradora, no fragmentándola de manera arbitraria en uno o algunos de sus componentes. Cuando se habla de la sexualidad de las personas con síndrome de Down se reduce demasiado a menudo, a sus aspectos biológicos y de higiene .

Los aspectos biológicos están estrechamente relacionados con los factores psicológicos y sociales que empiezan a influir en el momento mismo del nacimiento y siguen haciéndolo por el resto de la vida. El aprendizaje es un componente primario y muy determinante del comportamiento humano y no se puede olvidar que este es consecuencia de la influencia recíproca entre el individuo y el medio ambiente.

Si la sexualidad humana fuese solo Biología, entonces su finalidad sería, sòlo el sexo y la reproducción, como en los animales. Sin embargo: la sexualidad no es sólo una necesidad, sino que es al mismo tiempo un deseo, una vivencia que ha de ir construyéndose al ritmo del crecimiento global de la persona. Más aún, la sexualidad es una forma de expresión privilegiada de la persona y debe ser entendida y vivida como un lenguaje de personas: la sexualidad es una forma privilegiada de expresión de amor (3).

Derechos generales de la sexualidad

Los derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la dignidad, libertad e igualdad inherente a todas las personas

1.       El derecho a la privacidad sexual.

2.       El derecho sexual.

3.       El derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexuales del cuerpo.

4.       El derecho a la equidad sexual.

5.       El derecho a la expresión sexual emocional.

6.       El derecho al placer sexual.

7.       El derecho a la libre asociación sexual.

8.       El derecho a la información sexual.

9.       El derecho a la educación sexual integral.

10.   El derecho a la atención de la salud sexual.

11.    El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables.

La sexualidad en personas con discapacidad no puede ser ignorada, debe comprenderse como una poderosa fuerza movilizadora del proceso de su educación desde tempranas edades. La afirmación de su vida sexual resulta decisiva para el desarrollo de sus personalidades especialmente durante la adolescencia y la juventud, cuando intentan demostrar así mismo y a los que le rodean que son seres humanos tan ávidos de la vida afectiva y sexual como cualquier otra persona y para la cual se consideran aptos.

Educación para la salud

Tradicionalmente se ha entendido la educación sexual como sinónimo de educación genital y reproductiva. Es preciso articular los diferentes componentes del hecho sexual humano (biología, psicología, cultura, valores morales y religiosos) en el modelo de educación sexual que se desee promocionar. Esto ha llevado a integrarla en el marco de la denominada educación para la salud. Parece claro que la educación sexual se mueve básicamente en este ámbito, a partir de una concepción pluridisciplinar de la salud y en el contexto de una atención preferente a los aspectos de la maduración psicoafectiva y salud mental del individuo, que va a posibilitar un nivel óptimo de comunicación en la esfera de la expresión sexual.

Se han dado muchas definiciones de Educación para la Salud. En este se define  como "un proceso planificado y sistemático de comunicación y de enseñanza-aprendizaje orientado a hacer fácil la adquisición, elección y mantenimiento de las prácticas saludables y hacer difíciles las prácticas de riesgo" (4).

Hay que ayudar a las personas y grupos a desarrollar hábitos saludables, modificando las conductas que sean perjudiciales y promoviendo la modificación de aquellos factores externos que influyen negativamente en la salud. Debiera existir un vigoroso interés moral y político para la creación de unas condiciones de vida saludables para todos; esto exige reflexión y propuestas alternativas de desarrollo. "El propósito de la educación sanitaria es educar a la gente para que viva una vida sana mediante la práctica de las normas de higiene personal y el conocimiento de los problemas de salud pública. La educación sanitaria representa el conjunto de todos los conocimientos que existen en materia de salud traducidos por medio de la educación en formas convenientes de comportamiento individual y colectivo"(5)

Objetivos:

Cualquier proyecto pedagógico en esta área debiera apoyarse en una concepción amplia de la sexualidad, entendida en términos de relación. Reducirla a la higiene de los genitales o a proporcionar simples informaciones para prevenir embarazos o facilitar técnicas para alcanzar un placer mayor, supone reducir su valor. La educación sexual no se reduce a una cuestión de técnica, dirigida a potenciar la dimensión lúdica del cuerpo, sino que está llamada a ayudar al individuo a pasar de la búsqueda de la satisfacción de una necesidad al reconocimiento del otro en el amor: promoción de factores estables de personalidad (autoestima, auto eficacia y control interno), de procesos afectivos mediadores (empatía, relaciones de apego y amistad) y de mediadores cognitivos (capacidad de ponerse en lugar del otro, clarificación de valores, toma de decisiones y solución de problemas). En resumen, la promoción de habilidades sociales e interpersonales sanas.(6)

Después del estudio realizado, se considera que un aspecto determinante de la plenitud e integralidad   de las personas es la sexualidad y que esta no puede verse alejada de la participación de los padres y las madres desde el nacimiento hasta la adultez por lo que es necesario que la familia y la escuela asuman de forma coordinada la responsabilidad que le corresponde en la formación de la sexualidad en las nuevas generaciones, sobre la base de la orientación óptima y plena. Los educadores deben guiar el transito de forma responsable y feliz por todas las transformaciones que tanto en la esfera sexual como en las restantes de su personalidad se experimenta y prepara a padres y madres para actuar de forma efectiva sobre sus hijos complementando sus influencias con la de la escuela.

1.3  CONCEPCIONES SOBRE LA SEXUALIDAD EN PERSONAS DIAGNOSTICADAS CON SÌNDROME DE DOWN.

Comprender el desarrollo de la sexualidad en la persona SD implica poder comprender la sexualidad como vivencias de una persona sexuada: mujer y hombre, esto sobrepasa el ámbito de la genitalización o del acto reproductivo propiamente dicho. 

La sexualidad es inherente a la condición humana, desde que nacemos somos seres sexuados, somos hombres mujeres y esto implica el respeto a la persona con SD como ser que tiene derecho a la vida, el placer y el amor. La sexualidad saludable, placentera, potenciadora de salud y de amor implica el reconocimiento y aceptación del cuerpo, el uso de los sentidos, la expresión de los sentimientos, saberse comunicar con uno mismo y con el otro y lograr establecer relaciones con el mundo que nos rodea. La acción educativa incluye la educación sexual. Esta es un derecho de los educandos, pensemos entonces en la educación sexual que se debería dar al niño y al joven con Síndrome de Down.

Si se retoma la definición de calidad de vida analizada en el sub. capítulo anterior,  es muy importante lograr el vinculo entre la familia y los educadores de personas con S.D., pues entre todos deben ser capaces de garantizar las condiciones de vida a ellos de tal modo que la educación de su sexualidad sea la adecuada, sin limitarlos o sobreprotegerlos, dándoles libertad plena para expresar sus sentimientos, deseos e ideas, en lugares y momentos apropiados. 

Esta educación sexual tiene un objetivo general que debe guiar tanto los contenidos como los métodos y actividades: la maduración del alumno, proporcionándole los conocimientos y habilidades que le permitan orientar lo mejor posible sus decisiones en esta materia y que refuercen las actitudes necesarias para vivir una sexualidad sana, positiva, evolutiva y prevenir los problemas que puede ocasionar la falta de formación e información. La convergencia de información y transmisión de valores está en función de facilitar al alumno una visión integrada de su realidad sexual y afectiva, para que la pueda vivenciar de manera sana y satisfactoria.

"Educar en la vida afectiva y sexual consiste, ante todo, en ayudar a alguien a tener en cuenta al otro, a enseñarle a escuchar, a amar, a tener compasión y ternura; en definitiva, a volverse responsable. La verdadera educación sexual consiste en despertar del corazón; en ayudar a una persona a caminar hacia la madurez afectiva"(7)

Vida de pareja y síndrome de Down

El matrimonio es un deseo tan normal y natural para una persona con síndrome de Down como para cualquiera persona; sin embargo, la idea que aún predomina es que no se deben casar y se hace todo lo posible por evitarlo .Las familias desconocen lo importancia que tiene para el desarrollo a plenitud de ellos .Lo importante es saber orientarlos y enseñarlos a tomar decisiones por si solos, preparándolos para enfrentar los problemas una vez que ya los padres no existan. El hecho de que existan problemas no es una razón para evitar las relaciones de parejas en aquellos con S.D . Es preciso que la familia y los educadores se encarguen de la preparación de ellos  para cuando llegue la hora de enfrentar este momento, dejando a un lado aquellos criterios que pudiera parecer muy justificados y que realmente no ayudan a la felicidad de las personas con S.D.

Todos los hijos tienen derecho a dejar un día el hogar de sus padres y disfrutar de una una vida de pareja saludable, contribuyendo así a la realización plena como persona. En este aspecto es indispensable proporcionarles calidad de vida.

"Es posible que necesite algún apoyo y orientación, pero la necesidad de ayuda no debe negarle su derecho a una vida de relación social, de comunicación interpersonal y de compensación afectiva. Si requieren de ayuda y la solicitan, la familia y los educadores estamos obligados a prestársela. Al igual que promovemos el empleo especial y la actividad ocupacional, porque estamos convencidos de que es bueno para las personas con deficiencia, lo reconocemos como uno de sus derechos y ayudamos a su cumplimiento, no sé por qué apenas tenemos matrimonios protegidos y por qué no les ayudamos a conseguir una vida de relación adecuada y satisfactoria, de forma que su desarrollo personal se vea favorecido y su condición de ser humano enriquecida". (8)

Todas estas ideas provocan nuevas preguntas. Debiéndose estar abiertos a ellas valientemente, tratando de encontrar juntos la verdad aplicable al caso concreto. Las recetas, sólo valen en la cocina; en la vida de cada día, lo que vale es tener buenos marcos de referencia y mucha paciencia y humildad para ver después cuál es el camino mejor en el caso concreto.

Por tanto se considera que la educación de la sexualidad ocupa un lugar importante en la etapa de la niñez y la adolescencia. Esta tarea educativa corresponde por derecho y por deber a la familia y a la escuela. En ella está comprometida la persona totalmente en lo biológico, lo afectivo, lo intelectual

Conclusiones:

Después de realizado el trabajo se arriba a las siguientes conclusiones:

  1. Las personas diagnosticadas con Síndrome de Down poseen potencialidades que con una influencia social positiva les permitiría educar su sexualidad.

  2. La familia y la escuela juegan un papel fundamental en la educación de la sexualidad en personas diagnosticadas con Síndrome de Down.

Referencias Bibliográficas.

1-       Fundación Catalana S. D, S. D. Aspectos médicos y psicopedagógicos, p.43.

2-       Carrobles, J. A. Biología y Psicofisiología de la conducta social, Fundación Universidad-Empresa, Madrid 1990, p.74.

3-       Saint-Arnaud, Y., Yo amo. Integración de los dinamismos del placer, el afecto y la elección. (Sal Tarrae, Santander 1988), p.25.Enciclopedia de la sexualidad y la pareja. (España  Calpe, Madrid 19991), pp.74-76.

4-       Costa, M.- López, E. Educación para la salud (Pirámide, Madrid 2000), p.29.

5-       San Martín, H. Salud y enfermedad. Pp.400-401.

6-       Fromm, E. El arte de amar (Paidos, Barcelona 1992) p.18.

7-       Galli, N., Educación sexual y cambio cultural (Herder, Barcelona 1984) p.47.

8-       Puerto, C., La calidad de la educación afectivo sexual en el aula, Communio 5(2002) p.468.

Bibliografía.

1. Alcalde, S: Veinte errores de los padres de hoy. S. Alcalde. Editorial San Pablo.    Madrid, 1998.

2. Para ti adolescente/ Pedro Luis Lastro Alegret... (et al).—La Habana: Editorial   Pueblo y Educación,  1997. -- 94p.

3.             Castellanos Simons, Beatriz. Maestras y Maestros.—La Habana: Ed. Pueblo y       Educación, 199.--89 p.

4. Castillo Suárez, Silvia. Para la familia.—La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1997. --49 p

5. Cuba. Ministerio de Educación. Seminario Nacional para Educadores 5:Año 2003- 2004. —La Habana 2004.

6. García M.T. El Síndrome de Dowm y su familia. Universidad de La Habana. mayo 2002.

7. González Hernández, Alicia M. Documento teórico metodológico.—La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1997. --89 p.

8. Machado R.H. Anticoncepción en los discapacitados. Actualidad y perspectivas para el nuevo milenio.—La Habana: Editorial Científico técnico, 2002. -- 139 p.

9. Ramo Abascal, Dinorah. Hacia una sexualidad responsable y feliz, Maestros y maestras.—La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1997. --94p.

10.         Ruiz Gamio, X. La sexualidad en los discapacitados.—La Habana: Ed. Política, 1995. --21p.

11.         Villalba Saborit, Yoennis.  Fundamentos teóricos acerca de la sexualidad en las   personas con discapacidades/ Yoennis Villalba Saborit.-- 2004. Trabajo extracurricular. ISP Granma.

Autores:

Lic. Elaynes  Atencio Román.

Lic. Ernesto Rodríguez  Alba.

Profesores del Instituto superior Pedagógico.

Blas Roca Calderío Granma

Cuba                                

 

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