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Desarrollo de la Ciencia Histórica en la República Neocolonial

Resumen: “Al hablar de ciencia como actividad nos dirigimos al proceso de su desarrollo, su dinámica, e integración dentro del sistema total de las actividades sociales. Desde esta perspectiva se promueven a un primer plano los nexos ciencia-política, ciencia-ideología, ciencia-producción, en general ciencia-sociedad.
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Autor: Lic. Ildre Dávila Rodríguez

INTRODUCCIÓN
“Al hablar de ciencia como actividad nos dirigimos al proceso de su desarrollo, su dinámica, e integración dentro del sistema total de las actividades sociales. Desde esta perspectiva se promueven a un primer plano los nexos ciencia-política, ciencia-ideología, ciencia-producción, en general ciencia-sociedad.”(1)

Tomando en cuenta este concepto de ciencia en este trabajo pretendemos destacar algunos aspectos esenciales del desarrollo de la Historia como ciencia. 

La Ciencia Histórica es una de las disciplinas centrales para el debate de las ideas, por su naturaleza como disciplina ya que la reflexión sobre la historia ha sido una manera de afrontar el presente a través del análisis del pasado, además por el papel que ha desempeñado la investigación histórica para la propia formación y desarrollo de la conciencia nacional y la autodeterminación frente a la dominación neocolonial del imperialismo norteamericano.

La historia es un proceso objetivo sujeto a leyes que se manifiesta a través de los hechos concretos de la realidad, cuyo acaecer tiene lugar en tiempo y espacio, es susceptible de cualquier tipo de manipulación ideológica, de distorsión, mas la intelectualidad cubana, desde sus distintos frentes de combate ha sido alzar su voz y poner su talento y experiencia al servicio de la nación.

La historia de la República de Cuba (1902-1958) está conformada por elementos positivos y negativos. En ese período hay una serie de cosas de importancia tal que no podríamos entender la Revolución como dijera el historiador Eusebio Leal Spengler.

Particular importancia e influencia positiva ejercieron una serie de personalidades e instituciones de alto relieve y trascendencia en el panorama histórico de la nación en el período.

A la hora de hablar de esta ciencia se impone el hacer referencia al estado de su enseñanza en nuestra educación, sus principales instituciones y labor desarrollada, así como sus principales representantes que hicieron de la historia nacional su profesión de vida, desde sus respectivos puntos de vista, enaltecieron los valores supremos de la tierra que los vio nacer. La descomposición social, la crisis de valores cívicos y político, o la corrupción de los gobiernos de turno fungieron como catalizadores de conciencias y la historia nacional devino acicate en función de la verdad de lo acontecido.

“La historia tiene como objetivo primordial explicar científicamente el proceso de formación y desarrollo de una comunidad nacional, esclareciendo la naturaleza de los factores que en este proceso intervienen y lo condicionan”(2).

OBJETIVOS
GENERAL:
- EXPLICAR EL DESARROLLO DE LA HISTORIA COMO CIENCIA EN LA REPÚBLICA NEOCOLONIAL.

ESPECÍFICOS
_ CARACTERIZAR LAS PRINCIPALES INSTITUCIONES QUE SE DEDICARON AL DESARROLLO DE ESTA CIENCIA EN EL PERÍODO.
_CARACTERIZAR LA HISTORIOGRAFÍA DE LA ÉPOCA.

DESARROLLO
ENSEÑANZA DE LA HISTORIA NACIONAL.
Durante el período colonial nuestro país se sumía en un gran analfabetismo, la primera ocupación militar norteamericana (1899-1902) Produce cambios en el sistema de educación del país: CREAN LA Secretaria de Instrucción Pública, se organizan y amplían el sistema de escuelas primarias, se forma un cuerpo de maestros, se construyen nuevas escuelas como: la Escuela Normal y la Escuela de Kindergarten, se reorganiza la enseñanza secundaria y la universitaria, crearon la dirección pedagógica para lo que crearon la plaza de Superintendente de escuelas, adscritas a la Secretaria de Justicia e Instrucci8ón Pública, establecieron las reglamentaciones que definen el núcleo directivo del proceso, estas ordenanzas estuvieron sujetas a cambiasen virtud de las experiencias extraídas de los cursos escolares.

La enseñanza de la historia en la primaria era insuficiente. Llena de prejuicios raciales, religiosos o políticos, de falsedades que han tergiversado en muchas, ocasiones la verdad histórica. El libro de Texto era inadecuado de acuerdo a las orientaciones metodológicas de la Escuela Nueva.

En la secundaria se mantuvo más de 40 años el plan de estudio establecido durante el gobierno de ocupación, el cual fue elaborado por el insigne cubano Enrique José Varona, este plan se contemplaba las circunstancias del momento en que fue concebido, los gobiernos de turno no supieron sustituir o perfeccionarlo, los profesores de la enseñanza no respondieron ante esto, este plan sólo daba a sus alumnos una información cultural mínima.

Con la promulgación de la ley del 18 de Abril de 1927 es que se incluye en la enseñanza media universitaria los contenidos de la historia nacional, se crea una nueva cátedra llamada Introducción al estudio de la Historia de la Colonización Española en el Nuevo Mundo e Historia de Cuba, se incluía en la Escuela de Pedagogía, Filosofía y Letras, Derecho Civil y Derecho Público, se impartía en dos cursos, el plan de estudio de 1934 introdujo nuevas asignaturas de Historia General.

No había entre todos los niveles de enseñanza una coordinación del estudio, de Historia de Cuba, Historia de América e Historia General, no se realizaban de forma interrumpida a través de todas las etapas escolares desde la primaria hasta la universidad, en esta enseñanza no existía la especialidad de Historia como escuela.

INSTITUCIONES HISTÓRICAS:
Dentro de las instituciones históricas, el 20 de Mayo de 1910 se crea la Academia de la Historia, que vivió hasta 1960, surge como una coordinación independiente y adscrita a la Secretaria de Instrucción Pública y Bellas Artes. En 1914 el Presidente Mario García Menocal reconoce mediante una ley a la Academia como 
corporación oficial, con personalidad jurídica propia y con plena capacidad civil para todos los efectos legales.

Esta institución tenía un presidente de honor, que debía ser Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, un presidente efectivo elegido, entre los académicos, 30 académicos de número con residencia en La Habana,30 académico corresponsales en provincia y en el extranjero y un secretario, elegido por sus colegas también.

Para organizar el trabajo de la Academia se elabora un Reglamento y se crean varias comisiones de trabajo estables: Manuscritos, Impresos, arqueología y Publicaciones.

Se hacen grandes esfuerzos por encauzar las tareas y cumplir los objetivos trazados por los fundadores de la institución de entregar a la patria una obra útil: la Historia general y sistemática de Cuba. Pero al no existir un método investigativo común respetado por todos los académicos y utilizada por ellos en sus trabajos, impide la labor de equipo y la homogeneidad en los resultados.

Esta institución tuvo característica de coto cerrado, no tuvo un papel protagónico en cuanto a los estudios y divulgación de nuestra historia, aunque imprimió cuanto discurso o debate se produjo en su seno. La presencia de algunas personalidades en ella como Emeterio Santovenia, impidió que se renovara y que sus discursos en la gran mayoría fueran ejercicios de retórica. Sus 30 miembros fundadores r4espondian a diferentes tendencias, ellos mismos reconocieron sus limitaciones para realizar la tarea que se proponían alegando la falta de orientación, por esta razón se mantienen al margen de la vida política del país.

Existen dentro de ella tendencias como: revolucionaria, representada por Fernando Figueredo, Enrique Collazo y Juan Gualberto Gómez, progresista como Fernando Ortiz, Enrique José Varona, conservador, su representante fue Emeterio Santovenia,entre otros, y algunos de ideas reaccionarias como Orestes Ferrara.

A pesar de no hacerle frente la Academia a los desmanes de la República por todo lo anteriormente expuesto intelectualmente obtuvieron logros:

- La comisión de Arqueología denuncia el propósito de venta de la Catedral y del Seminario de La Habana, para evitar su destrucción, gracias a ella no se destruyen algunos lugares históricos que hoy forman parte del patrimonio de la humanidad: las Murallas de La Haban, la Alameda de Paula.

> La comisión de Publicaciones: publica bimestralmente los Anales que registra las principales actividades de la institución, las actas de las secciones, los discursos de los académicos,etc. Por su gestión se –
editan trabajos muy importantes como: Centón Epistolario, de Domingo del Monte, la Historia de la 
Isla y Catedral de Cuba del obispo A. Morell de Santa Cruz.

La institución contribuyó a reconstruir nuestro pasado histórico enriqueció sus fondos con los documentos que enviaban al país sistemáticamente una delegación de académicos que sostenidos por la academia trabajaban en los Archivos españoles, de Indias, Simancas, Alcalá de Henares, etc. en la Península, ellos fueron: José M. Chacón y Calvo y Néstor Carbonell, quienes laboraron durante años en esta tarea.

El pueblo no recibe los beneficios educativos de la Academia, ya que su quehacer se enmarca en el ámbito de los académicos, no trasciende.

El 25 de junio de 1940 Emilio Roig de Leuchsenring, prestigioso historiador cubano, núcleo entorno suyo a intelectuales de diversas ideologías y de ambos sexos, como: José Luciano Franco, Juan Marinillo, Carlos Rafael Rodríguez, Julio Le Riverend, Antonio Núñez Jiménez, entre otros, y crearon la Sociedad Científica de Estudios Históricos e intelectuales la cual tenía como objetivos: desarrollar el conocimiento, estimular el estudio de la Historia de Cuba, en particular y la del resto de América en general, llevar a cabo investigaciones y estudios , crear y abrir al público una Biblioteca Histórica Cubana Americana, impedir la desaparición o traslado al extranjero de documentos de valor histórico, combatir la actuación de los gobernantes que contribuyan amenaza a la soberanía nacional.

El 27 de febrero de 1942 en una sesión ordinaria de la SCEHI, el Dr. Herminio Portell Vilá propuso que se celebrase cada año un Congreso Nacional de Historia para promover estudios históricos, difundir el conocimiento de la historia para reafirmar la fe cubana en la evolución histórica de la Nacionalidad y estimular el más sano patriotismo.

Se creo un Reglamento para organizar la labor de los congresos, dentro de los parámetros se encontraban: realizarlos anualmente y rotar la sede por las ciudades del país, la presencia del evento fue rotándose cada año rindiéndole homenaje a un intelectual cubano que se haya distinguido por su obra histórica y su elevada ejecutoria moral y cívica (Ver Anexo 1).

Estos congresos se caracterizaron por:
1. Su labor científica:
Hasta estos momentos la historia se veía como parte de la literatura, meramente recreativa y como polémica pública, carecíamos de historiadores de oficio, ya que no existía en el nivel superior la escuela que formará a los historiadores, esta labor la realizaban abogados como Fernando Ortiz y Emeterio Santovenia, médicos, periodistas y pedagogos que a pesar de tener una sólida cultura y amante, cada uno a su manera, de las tradiciones patrióticas, desconocían los elementos metodológicos de la ciencia historiográfica.

En las primeras décadas del siglo XX surge el movimiento de la Nueva Historia, que predicaba el acercamiento a las ciencias sociales, romper con el empirismo, realizar una historiografía profesional como actividad científica, una historia crítica y totalizante. Estas concepciones unidas al Positivismo y al Marxismo transformaron las concepciones metodológicas de la historia como ciencia.

A partir de estos momentos la Universidad de La Habana comienza a hacer reformas institucionales y en 1927 se creó la Cátedra de Historia, en esta década se renovaron los estudios históricos, influyó la corriente positivista en Fernando Ortiz, Ramiro Guerra y Emilio Roig, Carlos Rafael Rodríguez y 
Raúl Roa.

Todas estas tendencias estaban representadas en los congresos pero cada uno de sus miembros respetaron los modos de hacer y de decir individuales.

Se crearon secciones relacionadas con la Historia de la localidad, historia de la ciencia, historia de las artes.

Se hace hincapié en ellos, en la importancia de la historia local en la nacional, para este tema se abre una sección en los demás congresos

La sección dedicada a la Historia de Cuba en general, sobresalieron los temas relacionados con el período colonial y con las guerras de independencia.

En los temas de Arqueología se destacaron grandes personalidades como Antonio Núñez Jiménez y otros que con su desempeño sacaron a esta ciencia de la etapa descripta.

Hubo gran preocupación por la historia de la ciencia y en específico de las Ciencias Médicas, en todos los congresos hubo médicos delegados como: Bernabé E. Ordaz, José Lóp0ez Sánchez, Cesar Rodríguez Expósito (Historiador oficial del Ministerio de Salubridad). Se trabajo con ahínco en defensa de la verdad sobre la vida y la obra de Carlos J. Finlay. Desde 1937 Emilio Roig se venia pronunciando en defensa de la gloria de Finlay como verdadero descubridor de la teoría del contagio de la fiebre amarilla, por gestiones realizadas de la ayuda de Antonio Baruff Mendieta (alcalde de La Habana), logra que 1939 se añadiera en la sala dedicada a la salubridad pública del Museo de la Historia Natural de Nueva Cork, un cuadro al óleo del insigne investigador cubano, en dicha sala sólo aparecían expuestos retratos de los médicos norteamericano9s que participaron en la comisión por tanto no se reconocía a Finlay como el verdadero descubridor. (2).

En el IV Congreso surgió la idea de crear la Sociedad Cubana de Historia de la Medicina, que se fundó en 1915, se solicitó a la Universidad de La Habana abrir una cátedra de Historia de la Medicina, la cual aún no se ha impuesto de forma curricular en nuestra universidad médica, y será algo por lo que habrá de seguir abogando, pero los congresos propiciaron el estudio del pasado científico de Cuba no sólo de la medicina sino también de otras ciencias.

2- Profundo Patriotismo: a todos los congresistas los unió un sano amor por la patria y el dolor que les producía los males de la República y el abandono que hacia la historia cubana existía en los medios oficiales

A pesar al medio, irreverente a esta labor los participantes lograron que en algunos congresos asistieran ministros, y a la inauguración del II Congreso asistió Batista con todo su gabinete, en momentos en que se trataba de ganarse la simpatía popular.

Hicieron la proposición al Ministerio de Educación de nombrar a los hechos de 1898 Guerra Hispano-Cubanoamericana.

Analizaron y revalorizaron personajes de nuestra historia como Miguel Velásquez (Primer maestro nacido en Cuba), el obispo España (por su espíritu ilustrados y los beneficios que trajo a la Isla).

Recomendaron designar historiadores locales en cada municipio.

Declararon a Antonio Maceo como el más grande caudillo nacido en tierra cubana y paladín del antiimperialismo. En el V Congreso se resaltaron sus valores morales y su concepto del decoro ciudadano, el cual pudiera normar la conducta pública de ese momento, lo que fue una aguda crítica al instante histórico que vivía el país en uno de sus peores momentos de corrupción administrativa.

3- Fueron democráticos y participativo: ellos llegaron a crear un evidente espíritu colectivo y a establecer una práctica de colaboración entre los historiadores.
En estos congresos participaron asociados a la SCEHI, miembros de la Academia de la Historia, profesores de Historia de la Universidad de la Habana, de los Institutos de Segunda Enseñanza, de las Escuelas Normales (donde se introdujo el estudio de la Historia de Cuba desde 1915) era muy reducido el tiempo asignado a la historia nacional, el programa de bachillerato le dedicaba dos horas semanales.

Se hicieron una serie de recomendaciones al Ministerio de Educación en aras de mejorar la formación de las nuevas generaciones, entre ellas:

-Coordinar los estudios de Historia de Cuba, Historia de América e Historia General, en forma tal que resalte la posición histórica de nuestra nación.

- Intentaron establecer un texto único en la enseñanza primaria tomándolo como base para buscar la articulación del aprendizaje en la Historia desde aquí hasta la Universidad.

- Los Libros de Textos fueron sencillos y breves, que no fueron el único medio de instrucción sino como fuente de información.

- Se declare la Historia como asignatura básica para la promoción de los alumnos.

- Se separen las cátedras de Historia y Geografía.

- El estudio9 de la evolución integral de la sociedad en forma articulada desde hasta la Universidad.

- Los profesores de Segunda Enseñanza realicen seminarios de Historia de Cuba.

- Definir en las escuelas biografías de nuestros héroes.

- Realizar cursillos de perfeccionamiento de la Historia para profesores que quieran asistir.

- Impresión de suficientes números de ejemplares de obras como: Manifiesto de Montecris
ti, constitución de la República en 1940 para remitirlos a las escuelas públicas, de la na-
ción para que sean utilizadas como textos de lecturas complementaria a los niños de primaria y que establezcan que en las escuelas privadas loa realización de estos textos sean obligatorios también como lectura complementaria.

-Declarar oficial y obligatoria la conmemoración anual de la Protesta de Baraguá en todos los planteles de Primaria y Segunda Enseñanza de la República, con la celebración de actos escolares.

-Estimular la investigación de la historia local a través de premios especiales y becas de estudios históricos para los mejores trabajos.

-Los centros de enseñanza lleven a los alumnos a visitar los museos de la localidad.

Estas recomendaciones no tuvieron resultados, pero los esfuerzos fueron en vano ya que algunos oídos escucharon los reclamos de los congresistas y comenzaron a cambiar contenidos de los libros de textos para la educación, y fue muy favorable para la docencia de la Historia el hecho de que en estos congresos participaran profesores de variados niveles de enseñanza.

HISTORIOGRAFÍA:
Escogeremos sólo las figuras más representativas de nuestra historiografía en la República,aquellos historiadores que más fielmente representaron los sentimientos patrióticos de nuestro pueblo, desde los inicios de período.

La mayor parte de los historiadores de inicios de la República se dedicaban al estudio del período colonial entre 1762 y 1898, no antes por no contar con las fuentes idóneas para ello y tampoco la etapa de la intervención norteamericana por ser un tema peligroso.

- VIDAL MORALES Y MORALES.
Realizó la redacción de la mayor parte de la Historia de Cuba que se incluyó en un libro que se tomó como texto en 1901, donde el autor refleja los hechos del siglo XIX destaca los precursores de la nación cubana, exaltando sus virtudes, aunque comete errores en él, es el historiador que mejor representa el sentimiento patriótico a inicios del siglo XX. Dedica gran parte de su vida a a recopilar información, su archivo privado es el más completo de la época, y su biblioteca la más selecta. Realiza toda su obra sobre la base de los documentos, que apoya en la investigación de los archivos, algunos de los datos aportados por el autor no han sido superados aún.

Fue calificado por Fernando Ortiz como el historiador doblado sobre los documentos, por ser su apoyo documental la característica que lo distingue.

Publica 22 artículos en el periódico El Triunfo, los cuales tienen una gran información. Se destacó como historiador en el género de Biografía como la de Anselmo Suárez y Romero, Antonio Bachiller y Morales, Francisco Frías, José A. Saco, a pesar de haber escrito sobre personajes que amaba y que sólo viera en ellos los aspectos positivos, es cierto que son una valiosa fuente de información para el lector acerca de la figura que se trata y del momento histórico.

En este autor también se destacan sus estudios monográficos donde sobresale Iniciadores y primeros mártires de la Revolución cubana(1901), considerado como uno de los clásicos de nuestra historiografía.

GERARDO CASTELLANOS
Este historiador al igual que Vidal Morales y Morales exalta en sus obras los méritos de los héroes de la patria con deseo vehemente, trasmite con sencillez su fervor patriótico.

R4ealizó aportes al género biográfico, trabajó biografías de Vicente García, Serafín Sánchez, Henrry H. Revé, en ellas no refleja los aspectos negativos de las personalidades, al no trabajar de forma crítica estos héroes hace que el valor de su obra disminuya, aunque realmente contribuye a elevar la conciencia patriótica de nuestro pueblo, combate a los enemigos de la patria, defiende los principios enmanados de las Gesta del 95.

Realizó aportes al género biográfico, trabajó biografías de Vicente García, Serafín Sánchez, Henry H. Revé, en ellas no refleja los aspectos negativos de las personalidades, al no trabajar de forma crítica estos héroes hace que el valor de su obra disminuya, aunque realmente contribuye a elevar la conciencia patriótica de nuestro pueblo, combate a los enemigos de la patria, defiende los principios enmanados de la Gesta del 95.

ENRIQUE COLLAZO 
Esta figura de nuestra historia tuvo una participación directa en nuestras guerras por la independencia, fue quien informó a Maceo la decisión del Comité del Centro de firmar el Pacto del Zanjón, ayuda a Martí en la preparación de la guerra, siempre mantuvo una posición honesta.

Realizó aportes a la historiografía cubana, después de terminada la guerra del 95 combate con su pluma los males de la República.

Denuncia durante la ocupación norteamericana las mentiras del imperialismo yanqui, fue el primer historiador cubano que crítica en sus obras la ingerencia yanqui en nuestros asuntos internos.

Es quien comienza en nuestra historiografía la vertiente patriótico-nacionalista, escribió obras como: Cuba, independiente, Los Americanos en Cuba, Cuba Intervenida, Cuba Heroica.Es el primero que recurre a la historiografía para denunciar y luchar contra el imperialismo.

Enrique Collazo escribe apoyándose en sus recuerdos,en los testimonios de otros revolucionarios y en fuentes documentales, fue un importante testigo presencial de aquella época, pero tuvo limitaciones perneado por el estado de ánimo del momento en que vive hace afirmaciones infundadas sobre Martí, inadmisibles, veta a Martí como al civil que no se sumó a la lucha en la manigua en la guerra de los Diez Años y después reclamaba el apoyo unitario9 para iniciar nuevamente la Revolución, luego de rechazar el plan Gómez-Maceo en 1884.Reconoce en él al líder indiscutible de esta organización política pero no entiende que Martí aboga sinceramente por la unidad entre los viejos y los nuevos patriotas.

La línea de su pensamiento es ascendente, como plantea la profesora Carmen Almodóvar en su libro Antología Crítica a la Historiografía cubana, lo que se demuestra en la radicalización de sus ideas relacionadas con la política imperialista de los EE.UU. en su relación con Cuba.

Estos historiadores anteriormente analizados son ejemplo a sentir patriótico del pueblo cubano, amantes de nuestro pasado histórico procuran cubicarlo en su lugar, pero tienen limitaciones.

A partir de la década del 20 se produce una renovación de los estudio9s históricos, influenciada por la corriente positivista en Fernando Ortiz, Ramiro Guerra y Emilio Roig, o por la vertiente marxista representada por Sergio Aguirre, Carlos Rafael Rodríguez y Raúl Roa.

RAMIRO GUERRA:
Es el primero de nuestros historiadores que aborda la historia nacional con carácter científico. Ahonda en las raíces de los hechos, es como lo llamará José A. Portuondo el “iniciador de la historiografía moderna cubana”.

Se dedicó a escribir obras sobre la historia general de Cuba, sobre política internacional, sobre temas económicos, sociales y memorias.

Aborda la historia general del país con una metodología moderna, con pretensiones científicas, ejemplos de estas obras son: Historia de Cuba y Guerra de los Diez Años.

La metodología que emplea en la investigación y elaboración de la historia tiene un gran rigor científico.Al estudiar la Historia de Cuba no se limita a los aspectos políticos tradicionales, a la historia política interna del país, sino también a la organización político administrativa y social, a la economía, población, cultura y costumbres.Inserta nuestra historia dentro del ámbito universal.

Analiza el tema económico planteando cuestiones medulares de la Isla en obras como: azúcar y Población en las Antillas, la cual se convierte en arma de lucha contra el neocolonialismo, la obra imparta por sus ideas.

Sus obras aún hoy tienen vigencia, se apoya en los hechos para buscar la verdad histórica, científicamente comprobados.

Sin embargo el historiador burgués, tenia influencia positivista, por lo tanto limitaciones en su pensamiento ya que no considera que la lucha de clases es el motor impulsor del proceso histórico.(3),es incapaz de conjugar como un todo los elementos económicos con los históricos, se queda en el marco de analizar que no se puede descartar el factor económico al analizar el proceso histórico.

Escribió monografías de política internacional como: Cuba en la vida Internacional, en el camino de la independencia, donde se muestra conformista ya que manifiesta elementos como: que los norteamericanos vinieron a nuestro país a luchar por su independencia: que Cuba debería mantener una política de paz, de concordia y de colaboración con todos los pueblos y una política de buena vecindad con los norteamericanos, plantea en la segunda obra que “La Resolución Conjunta es la voz del pueblo (voz de Dios); que la Enmienda Platt es el engendro de la diplomacia…”·(4).

A pesar de estas limitaciones Ramiro Guerra contribuye a que nuestra historiografía se remueve y gane en claridad. Su obra es vasta y de gran calidad, está influenciado por su formación, lo que propicia sus cambios de criterios referentes al imperialismo norteamericano, el apoyo brindado por él al gobierno de Machados sin embargo como dijera Carlos Rafael Rodríguez…” sin atender a Ramiro Guerra, la nueva historia de Cuba no podrá escribirse” (5).

FERNANDO ORTIZ:
A esta renovación de nuestra historiografía en esta década contribuye este jurista, quien no fue historiador pero al llegar a la conclusión científicamente probada de que la cultura cubana es mestiza, ayuda a definir nuestra identidad nacional.

En su obra Los Negros Brujos, destaca los aportes étnicos a la delincuencia cubana, en particular a los de la raza negra. En este libro Ortiz no a ha alcanzado aún la madurez intelectual y por eso hace consideraciones acerca de la brujería, incluyendo en ella las creencias religiosas negras, considera que son supersticiones que contribuyen a la existencia de una sociedad marginal patológica. En ella introduce el vocablo afrocubano, exento de prejuicios, es el primer intento de evaluar científicamente estas expresiones culturales.

Posteriormente Ortiz, deja atrás la influencia de los estudios jurídicos y hace un estudio del negro desde el punto de vista sociológico.

Se acerca a temas históricos por ejemplo en su obra “Los negros esclavos”, donde hace la historia del sojuzgamiento del negro esclavo en A. Latina durante siglos, aunque el trabajo adolece de errores aún hoy es material de consulta.

Se vincula en los primeros años de la República a la vida política del país, ocupando un escaño en la Cámara de Representantes.

Se convierte en un promotor cultural, influyendo en el avance científico cultural en el país, considera que es necesario intensificar y extender nuestra cultura para salvar la patria. Utiliza en sus obras la ironía, critica algunas características de la idiosincrasia del cubano.

Plantea que la relación entre Cuba y EUEU debe ser sobres la base de un mutuo respeto y reconoce que el Estado cubano no podía garantizar su independencia política contra futuras agresiones ya que la decisión la tomaba, en última instancia, EUEU.

Rubén Martínez Villena resalta el polifacético saber y aspiración de mejoramiento nacional de Ortiz al afirmar:

…cuando rueden al olvido piadoso los hombres que usaron máscara intelectual o patriótica y eran por dentro lodo serrín, la figura de Fernando Ortiz, con toda la solidez de su talento y su carácter quedará en pié sobre los viejos escombros ; y será recogida por la juventud reconstructora para servir como uno de los pilares maestros sobre los que se asiente la nueva República.
En su obra “La decadencia cubana” demuestra que en Cuba las principales industrias, la banca y la tierra, estaban en manos del capital extranjero, subraya la decadencia de la sociedad cubana.

A fines de la década del 20 se aleja de la vida política, aunque se une a la protesta de nuestro pueblo contra Machado, reclama apoyo para la juventud honesta que se enfrenta al tirano. Esto lo obliga al exilio.

Después de la caída de Machado continúa el estudio de lo “étnico”, su metodología evoluciona hacia planos superiores.

Su obra Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar marca un hito en el que hacer, en ella aborda algunos de los problemas comunes de las ciencias sociales. Aprovecha la controversia entre la “dulce” azúcar y el “maligno” tabaco para explicar las contradicciones surgidas en nuestra sociedad contemporánea.

Aporta con el vocablo Transculturación un concepto básico para la comprensión e interpretación de nuestra sociedad en diferentes épocas. Reconoce que la cultura del Viejo Mundo y la del Nuevo se descubren mutuamente en 1492, del mutuo intercambio y retroalimentación posteriores, florece una cultura nueva: mestiza.

Fernando Ortiz fue un profundo antirracista, consideraba que no existían razas puras. Su más acabada obra fue: El engaño de las razas, donde defiende la tesis de que las razas es un mito infame, si los caracteres somáticos de un grupo humano son inseguros y variables en los individuos y en las generaciones, el concepto de raza se desvanece, por tanto no hay razas puras. Plantea que todos los hombres son antropológicamente iguales, la sociedad es la que establece las diferencias entre ellos al crear este vocablo.

Investiga desde 1940hasta su muerte las raíces africanas de nuestra cultura. Fue la figura más sobresaliente de su generación, la influencia de su actitud creadora aún hoy nos alcanza.

Emilio Roig de Leushsering:
Influyó en la toma de conciencia de varias generaciones de cubanos, del verdadero carácter de las relaciones existentes entre los EE.UU. y Cuba durante más de un siglo, sus libros son exponentes de su ideario revolucionario, antiimperialista y martiano. En esta línea se dirige su trabajo: las relaciones Cuba- EE.UU. y la del pensamiento de J. Martí.

Al igual que Ortiz fue abogado y se aproxima aunque más a los temas históricos y literarios. Se apoya en el costumbrismo para criticar al imperialismo norteamericano y los males de la República Neocolonial, critica a Machado y a su Secretario de Estado por las posiciones asumidas de sumisión respecto a la visita del presidente norteamericano en la VI Conferencia Internacional y Americana que debía celebrarse en La Habana.

En su obra La Ocupación de la República Dominicana por los EE. UU. Y el derecho de las pequeñas nacionalidades de América, aboga por poner freno a la política norteamericana del “Gran Garrote”. Es su primer trabajo de acusación contra el imperialismo yanqui. Participa en la Protesta de los Trece.

En su estudio de la figura de J. Martí, demuestra la claridad de sus ideas sobre la política norteamericana que conocía las intenciones del gobierno yanqui al interesarse por el “futuro destino de Cuba”. En reiteradas ocasiones manifiesta su inquietud respecto a la injerencia norteamericana constante en nuestros asuntos internos.

Afines de la década del 20 comienza sus estudios sobre La Habana, para destacar los aspectos históricos de la capital. Comienza a publicar las Actas Capitulares del Cabildo Habanero en la “Dominación Inglesa de La Habana. Libro de Cabildos.”

En 1935 escribe: “Historia de la Enmienda Platt”, una interpretación de la realidad cubana, en ella hace una disección de la Enmienda Platt, en busca de los “padres” de esta. A través de documentos y de ideas denuncia al imperialismo norteamericano.

En este mismo año es nombrado Historiador de la Ciudad de La Habana, en 1938 logró inaugurar oficialmente la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, publicó los Cuadernos de Historia Habanera , creó el Archivo Histórico Municipal, la Biblioteca Histórica Cubana y Americana Francisco González del Valle y el Museo de la Ciudad, y estableció un sitio de consultas populares sobre temas a fines.

Gracias a su gestión se organizó la primera Feria del Libro, celebrada en Cuba del 20 al 27 de mayo de 1937, en los terrenos de la antigua cárcel de Malecón y Prado. A partir de 1942 las Ferias del Libro fueron auspiciadas por el Ministerio de Educación.

Nucleó en torno suyo a un grupo de colaboradores, de donde saldrá la Sociedad Científica de Estudios Históricos e Internacionales dirigida por él, en junio de 1940.

Estudia la figura del General Máximo Gómez, su ideología político revolucionaria, expone sus ideales, su comportamiento patriótico y otros aspectos.

En el centenario del natalicio del apóstol publica: “Martí antiimperialista”, donde valora la vigencia de sus ideas en momentos en que el pueblo necesitaba de ellas para enfrentar la dictadura impuesta y liberarse de la dependencia.

Roig fue uno de los más fructíferos historiadores cubanos de todos los tiempos indoblegable defensor de la soberanía cubana. Es un precursor de las transformaciones actuales, un maestro en la lucha contra el imperialismo , imbuido del ideario martiano lucha porque en Cuba se realicen cambios beneficiosos para la economía y para el pueblo.

Utiliza el método materialista para el análisis y explicación de los fenómenos históricos, aunque no es un teórico del marxismo, ni milita en el PCC. De él dijera nuestro Comandante en Jefe:

“…es un verdadero maestro de nuestra historia (…) ha hecho la historia de los esfuerzos de nuestra nación durante más de un siglo por ser una nación libre”(7).

Junto a la renovación de los estudios históricos en Cuba en la década del 20, también algunos intelectuales muestran su preocupación por la necesidad de una nueva interpretación de la historia, desde el punto de vista científico, dentro de ellas se destacan Julio Antonio Mella y Rubén Martínez Villena.

Mella:
Escribe “Cuba, un pueblo que jamás ha sido libre”,donde señala la lucha armada como única salida a la situación en que se encontraba el país, recalca en la necesidad de un nuevo análisis del ideario martiano a la luz del contexto histórico en que se había desarrollado. Critica la política de rapiña seguida por EE.UU. hacia Cuba.

Villena:
Lama la atención sobre la falta de un análisis crítico a la política imperialista norteamericana en nuestra historiografía. Escribe Historia de Cuba, donde analiza las contradicciones internas del imperialismo yanqui en Cuba y llega a la conclusión de que “mientras el imperialismo explotador y opresor (representado en Cuba hoy por Machado) intenta hallar una salida capitalista a la crisis, las masas explotadas, dirigidas por el partido proletario intentan hallar en esas crisis una salida revolucionaria”(8).

A partir de la década del 40 en nuestra historiografía cobra auge la orientación marxista, dentro de ella se destacan autores como: Blas Roca, Carlos Rafael Rodríguez y Sergio Aguirre, quienes sientan pautas en la interpretación materialista de nuestro proceso histórico.

Blas Roca:
Escribe Los Fundamentos del Marxismo en Cuba, donde da una explicación que acerca a los militantes del PC a la comprensión del socialismo, que era la única salida válida para la nación cubana, reconoce la lucha de clases como el motor de la sociedad, la que impulsa el proceso de cambio del régimen, expone los problemas de Cuba a la luz del análisis marxista.

Carlos Rafael Rodríguez:
Escribe un folleto acerca de Lenin, posteriormente publica: El Marxismo y la Historia de Cuba, donde sienta pautas para interpretar la historia de Cuba con criterio marxista, este ensayo constituye un aporte importante para la historiografía de Cuba, una guía para elaborar la nueva historia.

Sergio Aguirre:
Sienta las bases de una periodización tentativa del siglo XIX en su obra “Seis actitudes de la burguesía cubana en el siglo XIX”, la cual ha sufrido alteraciones pero sigue siendo utilizada para abordar el estudio de este período; este escrito es un ejemplo de que la historia se convierte en un ente vivo. Su gran mérito es interpretar bajo la égida marxista nuestra historia. Aporta que el nacimiento de la nacionalidad cubana se produce a finales del siglo XVIII y principios del XIX.
Fernando Portuondo, José Luciano Franco entre otros historiadores asumen una actitud crítica ante el pasado histórico cubano, intentan reconstruirlo con honestidad.

Fernando Portuondo:
Pone al descubierto errores históricos tradicionalmente repetidos en nuestra historiografía. Forma parte de la Sociedad Científica de Estudios Históricos e Internacionales, participa en los congresos de Historia por ella auspiciados. 

Comparte su quehacer intelectual con la Dr.Hortensia Pichardo, su esposa.

Como resultado de su trabajo en el Archivo Nacional de Cuba aportó el descubrimiento del primitivo asiento de una de las siete primeras villas fundadas por Diego Velásquez la de Trinidad, aclaró el error de localizar el desembarco del conquistador de Cuba por la costa norte demostrando que fue por el sur de Oriente.

En su trabajo dentro de la Academia de la Historia de Cuba demuestra que en Yara chocan las fuerzas cubanas y españolas por primera vez el día 11 de octubre de 1868, por tanto es incorrecto seguir afirmando que el 10 de octubre se celebra el “Grito de Yara”.

Su obra es un notable aporte dentro de la línea compilación documental, muy útil para todos los que estudian el pasado histórico.

Aborda como maestro que fue cuestiones relativas a la educación en varios de sus trabajos, donde reconoce la necesidad urgente de reformar la enseñanza en Cuba. Su libro: Historia de Cuba, se utilizó por más de 15 años como texto en los Institutos de Segunda Enseñanza.

José Luciano Franco:
Fue el alma del Archivo Nacional durante décadas, incansable rastreador de datos. Dedica parte de su obra al estudio del negro, llegando a plantear que “con el negro hay que contar para escribir la historia de América y por ende la de Cuba”.

Trabaja figuras de nuestra historia relegadas al olvido por la historiografía burguesa como: Juan Francisco Manzano, el poeta esclavo. Se manifiesta en contra de la discriminación racial, de la explotación del hombre por el hombre. Se dedica al estudio de Antonio Maceo, siendo su obra cumbre “Antonio Maceo. Apuntes para una historia de su vida”, aún no superada.

Constituye para los investigadores cubanos un ejemplo, acrecenta nuestro acervo cultural.

CONCLUSIONES:
La ciencia Histórica evoluciona en este período; si bien es cierto que tuvo sus limitaciones: fueron las clases dominantes las que dieron al tema histórico un sitio de relieve, sus cánones se impusieron no sólo en los libros escolares, monografías históricas o ediciones conmemorativas, sino también de forma iconográfica en tarjas, monumentos, en los retratos que presiden las aulas y las oficinas del Estado, acuñada en los sellos postales, o en la moneda nacional, escribir fue un privilegio de minorías; sí hubo avances en cuanto a las Instituciones Históricas las que contribuyeron a divulgar nuestra historia nacional, a reconstruir nuestro pasado histórico, estimular su estudio, combatir la actuación de gobiernos que constituyeron amenazas para la soberanía nacional. Se realizaron congresos de la ciencia que analizaron el momento histórico y plantearon soluciones a los problemas existentes, que constituyó un paso de avance importante, aunque no todas se pusieron en práctica. 

La historiografía de la época estuvo representada por figuras insignes de nuestra cultura y de nuestro desarrollo científico, evidenciaban las ansias de toda una generación de cubanos por mejorar el destino de su pueblo y la mejor demostración de esto está en la actuación de la gran mayoría de ellos tras el triunfo de la Revolución cuando se incorporaron a ella. No tuvieron una formación académica, son autodidactas, ya que esta ciencia no se impartía como disciplina en el nivel superior, esto sólo sucede después del triunfo revolucionario, cuando en 1962 se crea la Escuela de Historia en la Universidad de La Habana. Ellos contribuyeron a la toma de conciencia de la población acerca de la realidad en que vivía el país e influyeron decisivamente en el desarrollo ulterior de las clases sociales después del triunfo de la revolución.

REFERENCIA BIBLIOGRAFÍA:
(1)_ Núñez Jover Dr. Jorge. “La ciencia y la tecnología como procesos sociales. Lo que la educación científica no debería explicar.” Epígrafe: Visiones de la ciencia. Editorial Félix Varela. La Habana 1999. Pág. 26-27

(2)_ Le Riverend Julio. Historia de Cuba. Imprenta El Siglo XX. La Habana 1921 p.3.

(3)_ Moreno Quiza Ricardo. El Cuento al revés: historia, nacionalismo y poder en Cuba(1902-1930). La Habana 2003 p.13.

(4)_ Leuchsering Roig Emilio. Veinte años de la actividad del historiador de la ciudad de La Habana. Vol. III. La Habana 1961 p. 261.

(5)_ Portuondo José A. Ramiro Guerra (1888-1970). Revista Verde Olivo. La Habana nov. 8 de 1970 p.6.

(6)_Ramiro Guerra. En el camino de la independencia cultural. S.A. La Habana 1930. p. 10. 

(7)_Rodríguez Rafael Carlos. El Marxismo y la historia de Cuba. Imprenta Andrés Viosin p.9.

(8)_Ruz Castro Fidel. Periódico Granma post. 9 1971 p.2 

(9)_Villena Martínez Rubén. Las contradicciones internas del imperialismo yanqui en Cuba y el alza del movimiento revolucionario. Orbita de Rubén Martínez Villena. Instituto del libro 1972 p.205.

Bibliografía.
_Blanco, García Rolando: Cien figuras de la ciencia en Cuba. Edit. Científico Técnica 2002.

_Congresos Nacionales de Unión de historiadores de Cuba. C. Habana. Nov. 1995.

_Fleitas Rafael Carlos. Los Congresos Nacionales de historia, ciencia y patria de la raíz al futuro. Ediciones Santiago 2001.

_Leuchsering, Roig Emilio. Revalorización de la historia de Cuba por los Congresos Nacionales de Historia. Oficina del historiador de la Habana 1961.

_Muñoz, Almodóvar Carmen Antología crítica de la historiografía cubana. La Habana 2003. T-II.

_Santovenia Emeterio. La Enseñanza de la Historia en Cuba. Instituto panamericano de Geografía e Historia 1951.

AUTORA: 
Lic. ILDRE DÁVILA RODRÍGUEZ.
FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS: Dr. SALVADOR ALLENDE.

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