Resumen.
El modelo educativo cubano tiene profundas raíces humanistas y optimista que son resultado de una adecuada interpretación del ideario pedagógico de José Martí. Es por ello, que al abordar las problemáticas existentes en el proceso pedagógico es necesario consultar al Maestro cuyas ideas son postulados importantes para la educación de nuestros niños, adolescentes y jóvenes. La prevención de los trastornos de conducta ha generado diversos debates en la actualidad por la repercusión social que tiene. Su estudio requiere, entre otras cuestiones, reflexionar en los aportes del ideario pedagógico de José Martí para su mejor comprensión e intervención pedagógica.
El mundo contemporáneo atraviesa por una crisis de desarrollo humano que se expresa en el desequilibrio ecológico y rompimiento de las relaciones internacionales , que conlleva ala destrucción de la humanidad. Esta situación internacional incide negativamente en la dinámica familiar y se refleja en un grupo de niños, los cuales manifiestan conductas inadecuadas que van desde actos de agresión en el hogar, episodios desafiantes ante la comunidad, hurtos, así como también hipersensibilidad y retraimiento.
Estas manifestaciones provocan inhabilidades comunicativas, déficit en el aprendizaje de los conocimientos y en la autovaloración y la autoestima, por lo que es necesario una intervención oportuna que evite que se agudicen y se conviertan en trastornos de conducta. Es por ello que atendiendo a la vigencia de los postulados del ideario pedagógico de José Martí y, en particular, aquellos relacionados con la prevención de los trastornos de conducta en niños preescolares, realizan determinadas reflexiones que permiten ofrecer una mejor respuesta educativa.
La prevención de los trastornos de conducta requiere del estudio de las diferentes causas que pueden provocar manifestaciones inadecuadas de un niño, pues cada individuo es una diversidad. Los factores que originan el trastorno pueden ser variados, al respecto los investigadores del tema tienen diversas teorías. Sin embargo muchos coinciden en que existen premisas biológicas y sociales, que en su relación dialéctica, pueden generara conductas inapropiadas, fundamentalmente aquellas de origen social.
Lo biológico está relacionado con las premisas orgánicas, así como, el desarrollo funcional. La maduración interna que se produce en el sistema nervioso del niño y en particular en su cerebro, si bien es imprescindible para el desarrollo psíquico, resulta insuficiente, ella no crea cualidades y procesos psíquicos, solo proporciona una base anátomo- funcional para que en determinadas condiciones de vida y educación, se asimile la experiencia social. La elevada capacidad de aprendizaje, así como la extraordinaria plasticidad del sistema nervioso son las más importantes particularidades de la actividad y del cerebro humano que se actualizan precisamente, en el transcurso de la propia actividad, bajo la influencia de la educación y la enseñanza.
En la situación social de desarrollo, el niño refleja los estímulos del medio, pero este complejo proceso de interiorización requiere del adulto bajo cuya dirección, él logra asimilar la experiencia social e ir conformando su propia experiencia individual. La a comunicación efectiva del adulto con el niño, la orientación en el transcurso de las acciones, las demostraciones, los señalamientos, la s exigencias, las aprobaciones, el estímulo, son formas de interrelaciones entre estos que no pueden faltar, sin olvidar la necesaria diferenciación entre las tareas o niveles de complejidad en las mismas en que el niño requiere de la acción compartida con el adulto y aquellas en que le es posible encontrar la solución de una manera más independiente.
Todos los momentos de reestructuración tanto anátomo- funcional como psicológica resultan más o menos críticos, en el sentido en que el niño experimenta un desarrollo como expresión de la solución de las contradicciones que actúan como fuerzas motrices del mismo y ante los cambios que se producen en su situación social del desarrollo en los diferentes períodos. Tales circunstancias permiten comprender que estos momentos resultan de mayor vulnerabilidad a las influencias patógenas desde el punto de vista psicológico y por lo tanto, el manejo educativo tiene una especial importancia.
Cuando en las relaciones con los adultos y en particular con padres y maestros, el niño no encuentra el equilibrio justo, de tal forma que el tipo de actividad y de relaciones que se establezcan con él por parte de los primeros no frenen su desarrollo, pueden surgir dificultades en el desarrollo de su personalidad, de cuyo manejo depende la solución más rápida y favorable o la fijación de cualidades negativas e incluso hasta patológicas, o la aparición de nuevas necesidades y posibilidades.
En este sentido el ideario martiano revela pautas que se aproximan a lo anteriormente planteado. En 1875 Martí afirmó: “... La naturaleza sola no es nuestra madre...”1
Más adelante en su visión de Educación Popular (Guatemala1878) expresó:
“Madura estaba la espiga en aquellas inteligencias. En las tierras de América no cuesta mucho trabajo la sazón. Aindiados, descalzos, huraños, hoscos, bruscos, llegan de las soledades interiores niños y gañanes, y de pronto, por intima revelación y obra maravillosa del contacto con la distinción y con el libro, el melenudo cabello se asienta, el pie encorvado se adelgaza, la mano dura se perfila , el aspecto mohíno se ennoblece, la doblada espalda se alza, la mirada esquiva se despierta: la miserable larva se ha hecho hombre”2
Estas ideas no pueden omitirse, pues revelan la interacción del desarrollo humano y le conceden al factor social un papel importante en el desarrollo del hombre:
...el hombre – dijo Martí- es el mismo en todas partes y aparece y crece de la misma manera y hace y piensa las mismas cosas, sin más diferencia que la de la tierra en que vive, porque el hombre que nace en tierra de árboles y flores, ,piensa más en la hermosura y el adorno y tiene más que decir que el nace en una tierra fría, donde el cielo oscuro y su cueva en la roca.”3
Por tal razón es erróneo contraponer lo biológico y lo social, o reducir la determinación de la personalidad a uno u otro. El hombre es un ser social en el que está su contenido su ser natural. Lo biológico y lo social constituyen una unidad indisoluble que no debe separarse para que fluya armónicamente el desarrollo integral de la personalidad.
Para prevenir los trastornos de conducta en la etapa preescolar se deben analizar las características psicológicas de este grupo etáreo pues este conocimiento posibilita al educador determinar cuándo está en presencia de una alteración, así como, aprovechar los períodos óptimos del desarrollo del niño para su adecuada educación.
En el período sensitivo del desarrollo de la personalidad del niño de tres años y como consecuencia del reclamo de este a una mayor independencia, la manifestación de mayor voluntariedad de los proceso psíquicos y la existencia de conflictos con el adulto, ya sea por su aparición al satisfacer las necesidades del niño o por la falta de mecanismos de regulación conductual, puede generar que se estructuren formas conductuales de rebeldía, déficit en los mecanismos de inhibición conductual, o excesivo respeto a las órdenes de adultos, con la correspondiente limitación del desarrollo, la aparición de insatisfacciones y frustraciones que más adelante, con la entrada del niño a la escuela, pueden estabilizarse.
La situación social del niño de esta etapa, se caracteriza por la aspiración que tiene de incluirse en el mundo de los adultos a través del juego de roles lo que favorece la imitación de modos de actuación (positivos y negativos). Además, su interacción con el adulto y sus coetáneos surgen las primeras instancias éticas, todo lo cual deberá aprovecharse para la formación de una conducta en correspondencia con las normas sociales.
En la obra martiana encontramos ideas que reafirman lo planteado y que están vigentes. No fue casualidad la que condujo al Maestro denominar su revista para los niñas y los niños, La Edad de Oro y que en sus “Músicos, poetas y pintores “ afirmó:
...”Cuando no se ha cuidado del corazón y la mente en los años jóvenes, bien se puede temer que la ancianidad sea desolada y triste. Bien dijo el poeta Southey, que los primeros años de la vida son los que tienen más poder en el carácter del hombre...”4
Los niños con manifestaciones inadecuadas tienen como afectación primaria la esfera afectiva – volitiva de la personalidad por lo que sus estados emocionales son variables. Esto incide de manera significativa en el aprendizaje de los conocimientos, habilidades y hábitos lo que provoca una ruptura del equilibrio entre lo afectivo y lo cognitivo. Cuando el estado emocional del niño no marcha dialécticamente con lo racional se limita su desarrollo integral.
Martí brinda a los educadores postulados para asumir una adecuada proyección en la prevención de los trastornos de conducta.
El Apóstol señaló: “Prefiere el alma del corazón a la de la mente, y a la de la región de los deseos; pero la hegemonía no ha de ser de un alma sola, sino de la relación saludable de estas tres”5
“No hay monstruos mayores que aquellos en que la inteligencia está divorciada del corazón”6
“... Tener talento es tener buen corazón, el que tiene buen corazón es el que tiene talento (...)Los buenos son los que ganan a la larga...”7
El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos en la instrucción del pensamiento, y en la dirección de los sentimientos...”8
Estas ideas evidencia cómo el Maestro le concedió una lata significación a los procesos afectivos en la educación de las niñas y niños. Además siendo consecuente con lo que pudo apreciar en la vista a una escuela para niños sordos y aplicable en la atención a los niños con conductas inadecuadas, Martí afirma: “... más que la enseñanza, en esta escuela ha de profesarse el amor”9
Como parte del trabajo preventivo que se realice con los niños que presentan conductas inadecuadas, se deben diseñar acciones dirigidas a su formación integral con la participación activa de la familia, pues esta dirige la educación de sus hijos de forma espontánea y con pocos conocimientos sobre los cambios que se producen en el desarrollo de los menores, cómo actuar antes estas transformaciones y logros que alcanzan según el año de vida.
Solo una enseñanza desarrolladora y debidamente organizada, será capaz de convertirse en la fuente real que guíe, desarrolle y permita corregir las necesidades educativas que genera el desarrollo biopsicológico alterado.
Resultan valiosas las pautas martianas que orientan hacia la comprensión de que la enseñanza guía y produce el desarrollo psíquico. Martí expresaba:
“Enseñar es crecer”10
“Puesto que se vive, justo es que se enseñe, se enseñe a conocer la vida...”11
“Hombres vivos, hombres directos, hombres independientes, hombres amantes,-eso han de hacer las escuelas...”12
Relacionado con los niños que necesitan de una respuesta educativa especial, como es el caso de los que presentan manifestaciones inadecuadas, Martí ha dejado una premisa importante del sentido de la enseñanza:
“... Esos vivos nacen muertos y la enseñanza los revela a la vida, fructifica en ellos la obra de la paciencia y la bondad”13
Las reflexiones realizadas en torno a la prevención de los trastornos de conducta en niños preescolares desde el ideario pedagógico de José Martí, constituyen fundamentos teóricos a atener en cuenta para la atención a las necesidades educativas que se generan por conductas inadecuadas.
El presente siglo requiere de alternativas educativas que potencien por sobre todas las cosas la sensibilidad del ser humano, los valores éticos, la capacidad para ayudar a quienes le rodean y la defensa del patrimonio que legaron nuestros antecesores. Por tal razón la atención a los niños que han sido objeto de estudio en este trabajo debe proyectarse en función de resolver, en primer orden, las causales que originan en él alteraciones emocionales y desestabilizan su conducta, de manera que su personalidad se desarrolle en un ambiente de afecto y seguridad.
También es importante que la respuesta educativa sea optimista y estimulante de los logros que va alcanzando y confiar en su capacidad para transformarse.
Lo anterior es el reflejo del ideario martiano y constituye el pilar básico de este trabajo, que se resume en lo que Martí expresa en la dedicatoria a su hijo: “Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura , en la utilidad de la virtud, y en ti”14.
Referencias bibliográficas.
· 1 y 2 Ideario Pedagógico de José Martí, pp. 43 y 133.
· 3 José Martí : Obras Completas, t.18, p.357
· 4 y 5 Rafael Bell: Sublime profesión de amor, p.13 y 15
· 6,7,8 Lidia Turner Martí y Balbina Pita Céspedes: Pedagogía de la Ternura, p.8
· 9 Rafael Bell: Educación Especial: visión actual y desafíos, p. 8
· 10,11,12 y 13 Rafael Bell: Sublime profesión de amor, p.10
· 14 Lidia Turner Martí y Balbina Pita Céspedes: Pedagogía de la Ternura, p.4.
Bibliografía
· Bell Rodríguez, Rafael y otros. Educación Especial. Sublime profesión de amor. Editorial Pueblo y Educación, Ciudad de la Habana, 1996.
· Bell Rodríguez, Rafael y otros. Educación Especial: visión actual y desafíos. Editorial Pueblo y Educación , Ciudad de la Habana, 1998.
· Ideario pedagógico de José Martí, sel e introd.. Herminio Almendros. Editorial Pueblo y Educación, Ciudad de la Habana, 1990.
· Martí, José: Obras Completas, Tt1,2,13,17,18. Editorial de Ciencias Sociales, Ciudad de la Habana, 1975.
· Turner Martí, Lidia y Pita Céspedes, Balbina. Editorial Pueblo y Educación, Ciudad de la Habana, 2002.
Autora:
Ms.c. Nadia Chávez Zaldívar.