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Envejecimiento psicológico saludable. Una aspiración de todos

Resumen: El envejecimiento poblacional es un fenómeno palpable en algunas partes del planeta, determinado por la mayor cobertura de los servicios de salud, por la disminución de la mortalidad infantil y por el aumento de la esperanza de vida, sin embargo, lo que pudiéramos considerar una conquista de la humanidad, es percibida por no poca gente como una amenaza, algo perfectamente comprensible si tenemos en cuenta dos razones esenciales, por una parte la calidad de vida acompañante no suele ser satisfactoria, sobre todo para las personas con menos posibilidades económicas y por la otra porque vivimos en un mundo globalizado, extremamente competitivo, diseñado para los jóvenes en el que se idolatra la belleza juvenil, la salud, el dinero y el poder, cosas estas que suelen desaparecer cuando se envejece.
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Autor: Lic. Carlos Gómez Suárez

“El cuerpo es siempre el mismo y decae con la edad, la mente cambia sin cesar y se enriquece y perfecciona con los años”
J. Martí

El envejecimiento poblacional es un fenómeno palpable en algunas partes del planeta, determinado por la mayor cobertura de los servicios de salud, por la disminución de la mortalidad infantil y por el aumento de la esperanza de vida, sin embargo, lo que pudiéramos considerar una conquista de la humanidad, es percibida por no poca gente como una amenaza, algo perfectamente comprensible si tenemos en cuenta dos razones esenciales, por una parte la calidad de vida acompañante no suele ser satisfactoria, sobre todo para las personas con menos posibilidades económicas y por la otra porque vivimos en un mundo globalizado, extremamente competitivo, diseñado para los jóvenes en el que se idolatra la belleza juvenil, la salud, el dinero y el poder, cosas estas que suelen desaparecer cuando se envejece.

Envejecer es un proceso natural, genéticamente programado, de transformaciones no solo biológicas si no, también psíquicas, con amplias repercusión en la esfera de relación del individuo. Hasta el momento es irreversible y se comporta de manera distinta en cada ser humano. No sigue pautas definidas, por el contrario es irregular y asincrónico, por lo que niega la posibilidad a los pronósticos exactos. Puede precipitarse o retrasarse por la acción de factores internos o externos al sujeto en el contexto de la relación dinámica que se establece entre el senescente y el medio sociofamiliar en el que se desenvuelve. Envejecer requiere esfuerzos adaptativos especiales en función de las modificaciones que se vayan operando tanto en el envejecíente como en su entorno.

Hacernos viejos es un hecho fehaciente e ineluctable para el cual todos los seres humanos debemos estar prevenidos, con el objetivo de reconocerlo, aceptarlo y afrontarlo, asumiendo conductas protectoras de la salud psíquica que garanticen un envejecimiento físico y mental satisfactorio. 

Precisamente el presente articulo aborda el tema del envejecimiento psicológico saludable, en el cual las personas que trabajan para los ancianos pueden encontraran herramientas adecuadas para enfrentar las demandas de su trabajo cotidiano.

El tema de los cambios psicológicos normales en la vejez es difícil de abordar, pues no todo el mundo envejece de la misma forma, ni a la misma velocidad y, especialmente, porque las diferencias individuales en cuanto a las variaciones de la salud, los recursos financieros y las experiencias vivenciadas, influirán en los cambios que tienen lugar en cada persona.

De manera didáctica trataremos por separado las:
A. Transformaciones cognoscitivas: es decir, modificaciones de los procesos vinculados al cocimiento, percepción, atención, memoria, pensamiento y lenguaje. 
B. Transformaciones de la esfera afectiva.
C. Transformaciones de la personalidad, valorada como una categoría sistémica en constante desarrollo.

Envejecimiento de los procesos cognitivos 
Cuando hablo de proceso cognitivos me estoy refiriendo a los procesos del conocimiento, estrechamente vinculados al aprendizaje, de donde se desprende la importancia que los mismos tienen para la subsistencia de los seres humanos. 

En el campo de la psicología el enfoque predominante en el estudio de los proceso cognitivos es el de la llamada Psicología Cognitiva, cuyo paradigma central es el del “Procesamiento de la información”, que esta íntimamente relacionado con el desarrollo de la computación, especialmente con la programación de computadoras. 

En este paradigma la cognición humana se concibe como el estudio de los procesos por medio de los cuales los estímulos sensoriales son transformados, reducidos, elaborados, almacenados, recuperados y utilizados. La sensación, la percepción, la memoria, el pensamiento, etc., no son más que eslabones o etapas del procesamiento de la información. Dando por supuesto que los procesos cognitivos ocurren en una secuencia de etapas ordenadas, cada una de las cuales se refiere a un momento importante del procesamiento de la información. 
Comenzaremos el abordaje de las transformaciones cognitivas vinculadas a la edad por los procesos sensoperceptuales:

Sensación
“Proceso psíquico consistente en el reflejo de las propiedades aisladas de los objetos y fenómenos del mundo material, así como también los estados internos del organismo al actuar directamente los estímulos materiales sobre los correspondientes receptores”(Sínchenko, V. P. 1982)

Como señalara V. I. Lenin ”La materia, al actuar sobre nuestros órganos de los sentidos, produce la sensación”. Los órganos sensoriales reciben, acumulan y transmiten información al cerebro, que a cada instante elabora este inmenso e inagotable caudal informativo. Ellos constituyen los únicos canales a través de los cuales el mundo exterior penetra en la conciencia humana. 

Las funciones sensoriales son los mecanismos de comunicación con el mundo que nos rodea. Los cambios que se operan en ellas con la edad tienen profundas repercusiones en el desempeño de los individuos de edad avanzada.

Visión 
1. Con la edad la curvatura de la córnea se pierde y se cumulan células.
2. Disminuye la flexibilidad del cristalino, alterándose la función de acomodación.

Las implicaciones funcionales de estos cambios son la perdida en la capacidad para cambiar la visión de objetos lejanos a cercanos, o en general, haber una disminución en la agudeza visual. La alteración visual resultante puede ser vivenciada como muy frustrante y requerir intervención profesional con tratamiento.

Audición
1. La membrana timpánica, como ocurre con todas las estructuras corporales elásticas pierde flexibilidad y se endurece.
2. Los huesosillos de la audición sufren cambios degenerativos articulares.

Estos cambios físicos aumentan el umbral auditivo, impactando de manera negativa en la comunicación y en no pocas ocasiones apenan al anciano y lo llevan al aislamiento. 

Gusto
Las papilas sensitivas a los sabores dulce y salado se desaparecen de manera gradual, lo que conduce a que los ancianos busquen más ávidamente dichos sabores, con las repercusiones correspondientes sobre la salud.

Tacto
Existe el consenso generalizado de que es esta función permanece sin cambios significativos durante la vida. 
En general si el envejecíente no se encuentra preparado para asumir estos cambios, los mismos pueden resultar frustrantes y requerir intervención especializada.

Percepción
B. M. Vielichkosky, V. P. Zinchenco y A. R. Luria definieron este proceso cognitivo de la manera siguiente:
“Es la imagen de los objetos o fenómenos que se crea en la conciencia del individuo al actuar directamente sobre los órganos de los sentidos, proceso durante el cual se realiza el ordenamiento y la asociación de imágenes integrales de cosas y hechos” (B. M. Vielichkosky, V. P. Zínchenco y A. R. Luria, 1982).

A diferencia de las sensaciones, que reflejan propiedades aisladas de los estímulos, la percepción nos ofrece al objeto integro, en el conjunto de sus propiedades obtenidas al integrar las sensaciones provenientes de los órganos sensoriales que intervinieron en la obtención de los datos sensibles. Es decir implica un nivel de análisis categoríal de la información, estando estrechamente ligada a la atención, al razonamiento y a la comprensión de la esencia del objeto.

La percepción es un proceso activo, que requiere la participación de los movimientos de los aparatos receptores y los movimientos del cuerpo y de las partes de este en el espacio.

Como se puede apreciar los cambios físicos que tienen lugar con el paso de los años en los órganos sensoriales se traducen en afectaciones perceptivas concomitantes que repercuten en el procesamiento de la información, proveniente del medio y del propio organismo, por la persona anciana.

Atención
El hecho de que podamos adaptarnos a un entorno complejo entendiéndolo y manipulándolo adecuadamente es posible gracias a nuestras capacidades atencionales, que nos permiten dirigir nuestros recursos mentales sobre algunos aspectos del entorno y prescindir de otros, o bien repartir dichos recursos de un modo optimo entre dos o más tareas. Es decir, la atención es un mecanismo de control activo que permite al procesador decidir que posición asumir frente a los estímulos. 

Para D. Kahneman (1973) y otros autores la atención es un Mecanismo de capacidad limitada, lo que significa que cuando se realizan dos actividades al mismo tiempo debemos distribuir los recursos atencionales en función de la complejidad de las mismas. Si la demanda de atención excede la capacidad del sistema este se bloquea y el individuo cometerá errores en la ejecución.

La realización de dos o más actividades complejas al unísono, acarreara alto riesgo de cometer errores, poniendo en riesgo el éxito y la eficiencia en la ejecución, ya que las exigencias rebasan las capacidades reales del sistema.

De igual modo la atención es valorada como un Mecanismo de Alerta, caracterizándola en este sentido, como una disposición general del organismo para procesar información, función que es más eficiente cuando el sujeto se encuentra en estado de vigilia.

Los resultados de diferentes estudios sugieren que los ancianos son más susceptibles a la distracción, que las personas jóvenes.

En los gerontes la capacidad atencional puede ser afectada por:
1. Insuficiencias de los canales de entrada de la información.
2. Déficit motivaciónal.
3. Por la presencia de agentes estresares.
4. Por el consumo de psicotrópicos.

Memoria
La importancia de la Memoria es obvia, sin ella viviríamos en un mundo eternamente nuevo e incognoscible, pues no reconoceríamos nada, por tanto la actividad intelectual no seria posible, el lenguaje no podría efectuarse y la comunicación no tendría lugar. Este proceso es imprescindible para la supervivencia, la adaptación y la transformación del medio.

Para A. R. Luria la memoria “…es un proceso que nos permite conservar y reproducir las huellas de la experiencia anterior y reaccionar a señales y situaciones que han dejado de actuar directamente sobre el hombre” (Luria, A. R. ,1982).

Para algunos autores como Hunt (1917), Waugh y Norman (1968), Atkinson y Shiffrin (1998), la memoria es una estructura compleja, multidimencional conformada por varias estructuras y procesos con propiedades bien diferenciadas proponiendo las llamadas Teorías Mltialmacen.

Según Atkinson y Shiffrin (1998), la memoria esta compuesta por tres estructuras o almacenes:
1. M. sensorial (MS).
2. M. a corto plazo (MCP).
3. M. a largo plazo (MLP).

Ellas se diferencian por el tipo de información que almacenan, la capacidad de almacenaje, la persistencia temporal de los datos y por la forma en que se conservan.

Memoria Sensorial 
Memoria Operativa:
-Almacena información sensorial, visual y auditiva, precategorial, es decir antes de sufrir cualquier tipo de interpretación cognoscitiva. 
-Su función principal es mantener activo el estímulo para que se puedan realizar los mecanismos perceptúales.
-La información es almacenada en forma de huella de influjo sensorial.
-La cantidad de información guardad es limitada por el volumen de informativo que constantemente transmiten los órganos sensoriales.
-El tiempo de retención no excede un segundo, por lo que la recuperación depende de la velocidad de reacción del sujeto, perdiéndose por extinción. 
-Sus mecanismos son considerados precategoriales, ya que no se produce análisis de la información.
-No tiene relación con la atención.
-Abundante evidencia experimental aportada por Neisser (1967) indica que al menos existen dos tipos de memoria sensorial:
a. La icónica que almacena huellas de influjo sensorial visual.
b. La ecoica que conserva huellas de influjo sensorial auditivo. 

Memoria a Corto Plazo:
-Almacena la información en forma verbal.
-La información es organizada de forma secuencial no asociativa. 
-Puede conservar entre 5 y 9 ítems.
-El tiempo de conservación es de 20 a 30 segundos, por lo que es considerada un mecanismo más permanente de memoria.
-La búsqueda de la información se realiza de forma rápida, secuencial y exhaustiva.
-La información se pierde por desplazamiento, decrecimiento e interferencia.
-Se produce análisis categoríal de la información.
-Tiene estrecha relación con los procesos atencionales.

Memoria a Largo Plazo:
-Retiene infinidad de datos, por tiempo indefinido.
-La información se guarda en forma de representación semántica.
-Se organiza en forma asociativa relacional.
-Realiza análisis categoríal de la información.

La MCP actúa como Memoria operativa, manipulando información, esto es, recodificando, tomando decisiones y estrategias de fijación, trasvasando datos a la MLP, mediante la repetición y recuperándola. 
Hay que señalar que la memoria constituye una especie de termómetro de la salud y la calidad de vida del anciano pues:
1. El viejo tiene la autopercepción de disminución de este proceso.
2. Existe el criterio generalizado de que con el paso del tiempo la memoria disminuye.
3. Constituye el proceso base a partir del cual se estructuran otros procesos intelectuales.

Lo cierto es que la aparente alteración de la memoria, ocurre en todas las edades, pero es más evidente en la tercera edad, ya que, al parecer, los ancianos se involucran con mayor frecuencia en procesos de recordar y por lo tanto aumentan las posibilidades fallar.

Solo algunas de estas estructuras parecen verdaderamente alteradas por la edad:
1. La memoria sensorial por su vínculo con los órganos sensoriales.
2. La memoria operativa, pues se aprecia que los mecanismos de recuperación de la información son menos eficientes y por ello impresiona como si toda la función de M. remota estuviese alterada, lo que no es cierto.
3. Las alteraciones específicas tienen relación con la atención.
4. La motivación desempeña un rol importante en la eficiencia mnésica, en especial, cuando se utilizan pruebas psicometricas que carecen de de “significado inherente” para el geronte.

Pensamiento: 
Fue definido por A. V. Petrovki como “…el proceso psíquico socialmente condicionado de búsqueda y descubrimiento de lo esencialmente nuevo, esta indisolublemente ligado al lenguaje. Surge del conocimiento sensorial sobre la base de la actividad práctica y lo excede ampliamente”.

La actividad racional recibe la “materia prima” del conocimiento sensible. A través de las sensaciones y percepciones el pensamiento esta ligado directamente al mundo exterior y constituye su imagen refleja.
Como es lógico suponer el pensamiento puede ser alterado por:
1. Los cambios psíquicos que se operan en los canales de acceso de información.
2. Los cambios estructurales del sustrato material del P. como la disminución del peso cerebral, atrofia, dilatación ventricular, perdida de neuronas, la aparición de las placas seniles típicas de la enfermedad de Alzheimer, pero que a partir de la cuarta década de vida aparecen en los sujetos normales.
3. Las variaciones que, como ya vimos, tienen lugar en la atención y la memoria.
4. El nivel de actividad física e intelectual que conserve el envejeciente.
5. La motivación del anciano por la actividad intelectual.
6. La presencia de un entorno estimulante.

Lenguaje
Es considerado un sistema de señales verbales utilizado por el hombre para transmitir y asimilar la experiencia historicosocial, la comunicación, y la planificación de sus actividades. C. Marx y F. Engels señalaron que “…el lenguaje es la conciencia real, practica que existe para otras personas y que a su vez existe también para mí mismo” 

La mayoría de los gerontes tienen grandes necesidades de comunicación interpersonal, de hecho muchos asisten al medico, no tanto para solucionar problemas de salud, como para tener la oportunidad de hablar con personas dispuestas a escucharlos de manera atenta. 

La actividad comunicativa y verbal esta influida por dos factores esenciales en esta etapa de la vida:
1. El alejamiento de la actividad productiva, a partir de la jubilación, determinando una clara disminución de los contactos sociales e interpersonales y con ello el desuso del lenguaje.
2. El desgaste biológico propio de todos los seres envejecíentes, que implica a las células y a todos los sistemas en especial al locomotor, al cardiovascular y al respiratorio, así como a los órganos sensoriales sobre todo a la visión y a la audición, quizás la más expandida en la senectud y la que mayor impacto causa en el lenguaje. 
Las dificultades de la audición inciden básicamente en la comprensión del lenguaje oral y en la reducción de la comunicación.
La relentización de las reacciones motrices implica un acrecentamiento del tiempo de reacción en la conducta verbal, tanto en la comprensión como en la productividad lingüística.

Inteligencia: 
Las personas difieren por sus facilidades para procesar ideas complejas, aprender de la experiencia o solucionar problemas. Estos fenómenos son los que, según la Dra. Z. Bello, contienen y tratan de explicar los múltiples conceptos de inteligencia existentes.
En su abordaje se aprecian diversas posiciones teóricas, entre las que redestacan:
1. Enfoque Innatista.
2. Enfoque Psicometrico.
3. Enfoque Cultural.

Enfoque Innatista:
La inteligencia es el resultado de la acción genética, relegando el papel de la cultura y la educación. Se sirven de los test psicométricos para medir las capacidades que el individuo definitivamente y fatalmente tiene para toda la vida.
Enfoque Psicometrico:
Defienden la cuantificación de las diferencias de capacidades intelectuales entre las personas. Tradicionalmente el puntaje se presenta como Coeficiente Intelectual (CI) que por su uso ha devenido en sinónimo de Inteligencia.
Si valoramos el envejecimiento desde las posiciones teóricas anteriores seria lógico considerarlo un proceso de perdidas continuas caracterizado por la disminución sistemática e ineluctable de las capacidades intelectuales del envejeciente.
Enfoque Histórico Cultural: 
Consideran la inteligencia como un emergente de los intercambios con el medio, en particular con la educación. Desde este punto de vista lo biológico es condición necesaria pero no suficiente para explicar la Inteligencia humana. Por lo tanto el envejecimiento biológico no implica fatalmente la disminución de las capacidades intelectuales del individuo, todo lo contrario, puede ser una etapa de enriquecimiento y desarrollo. 

Para el estudio de la inteligencia vinculado a la edad se han aplicado dos diseños de investigación:
1. Los de Corte Transversal.
2. Los Longitudinales.
Transversales: 
Se caracterizan por la aplicación de una misma batería de test de Inteligencia a sujetos de diferentes edades. Los resultados indican que los jóvenes poseen un Coeficiente de Inteligencia mayor que el de los viejos, sin embargo es fácilmente demostrable que las puntuaciones obtenidas por los ancianos están influidas por variables no controladas como son:
1. La motivación de los ancianos.
2. La diferencia de escolaridad.
3. El tempo de reacción.
4. La poca costumbre de los viejos en la ejecución de este tipo de pruebas.
5. El déficit sensorial.
6. Etc.
Longitudinales:
Los estudios basados e diseños Longitudinales de tipo panel, se caracterizan por el análisis de los cambios a través del tiempo y en los mismos sujetos. Evidencian que los gerontes son capaces de resolver iguales problemas que los jóvenes empleando mayor tiempo. Estos investigadores infieren que la idea del déficit intelectual al paso de los años no es otra cosa que un estereotipo sin sustento en la realidad y que el deterioro tiene lugar cuando aparece algún trastorno funcional.

Tipos de Inteligencia
En el ya lejano año de 1963 un psicólogo de apellido Cattel planteo la existencia de dos formas de inteligencia.
1. La Inteligencia Fluida.
2. La Inteligencia Cristalizada.

Inteligencia Fluida: 
Orientada a la resolución de situaciones completamente nuevas depende de la capacidad de evolución y adaptación, eficiente y rápida a las condiciones más recientes, tendiendo a disminuir con los años.

Inteligencia Cristalizada: 
Se refiere al empleo y aplicación creativa y practica de la experiencia acumulada a la solución de problemas, con disposición al acrecentamiento cronológico, es decir, se relaciona con el tiempo vivido y con las ventajas que de ello pueden derivarse.

En términos generales en las pruebas psicometricas se aprecia lo siguiente: 
1. El conservadurismo intelectual típico de los ancianos influye en los resultados.
2. Presentan mayor facilidad para el recuerdo libre asociado.

Teniendo en cuenta todo lo expuesto, es importante tener en cuenta varios factores que pueden influir en el rendimiento intelectual:
1. El estado de salud general.
2. Las capacidades con que nació el individuo.
3. El desarrollo escolar al que pudo acceder.
4. La actividad profesional que desempeñó.
5. La presencia de un entorno estimulante.
6. Las condiciones materiales y económicas prevalecieron a lo largo de su vida.

En términos generales el funcionamiento intelectual se beneficia con la edad:
1. Aumentan las medidas de Inteligencia Verbal, información general, vocabulario y comprensión.
2. El anciano es capaz de sacar provecho del aprendizaje. Acumular información y adquirir nuevas destrezas

Para un buen rendimiento intelectual es necesario
1. La información que se le suministre debe permitir su aplicación práctica.
2. La información debe estar distribuida en pequeños paquetes, pues los ancianos tienden a fatigarse con mayor facilidad.

Cambios en la esfera afectiva
Para A. G. Fortunato (1982), “los sentimientos son el reflejo en el cerebro del hombre de sus relaciones reales, esto es, de las actitudes del sujeto hacia los objetos significativos para sus necesidades”.

Constituyen la medida de como se satisface una necesidad y en este sentido se puede decir que tienen dos cualidades básicas, positivas y negativas en función del grado en que se solventa una necesidad.

Las transformaciones operadas con la edad, en la personalidad sana han sido mucho menos estudiadas que los cambios cognitivos e intelectuales.

Una persona después de haber vivido una larga vida, ve desaparecer muchas de las cosas, por las cuales luchó, lo que cambia su forma de reflejar el mundo a través de los sentimientos y el modo en que estos se expresan.

Afectivamente son frecuentes los sentimientos de abandono y soledad, reforzada por la perdida de coetáneos y personas significativas.
Supongamos que en una escala afectiva de cero a cien, donde cero representa la más profunda tristeza y cien el máximo de alegría. La afectividad de un individuo psicológicamente sano oscila entre 40 y 60. Los jóvenes suelen ubicarse entre 50 y 60. Los ancianos tienden a concentrarse interpoladamente en los rangos 40 y 50, sin que por ello deban juzgarse deprimidos.

El contenido y las manifestaciones de la esfera afectiva en la tercera edad, tienen mucho que ver con la manera en que el envejecíente las fue construyendo a lo largo de su vida. Sí en su conformación primo esa especie de Ideología Guerrera, típica de la sociedad occidental, basada en la auto enajenación sentimental y en la postergación sistemática de las necesidades emocionales, por temor a las ataduras y a las muestras de debilidad, en la carrera hacia el éxito, se propiciara un envejecimiento afectivo contradictorio, caracterizado por las continuas incongruencias entre las necesidades sentimentales, pobremente expresadas por el individuo y los comportamientos, paradójicamente destructivos, orientados hacia las fuentes de satisfacción, por la desconfianza sentimental, la primacía de sentimientos y estados de animo negativos, así como por la eterna insatisfacción.

Si por el contrario, el sujeto creció en una familia con sabiduría afectiva que le transmitió el A B C de la afectividad y el mismo, en cada periodo del ciclo vital, se opuso a sacrificar ternura por cumplir ambiciones, las transformaciones sentimentales vinculadas a la edad estarán matizadas por la armonía y estabilidad emocional, la confianza en los sentimientos propios y ajenos, en el disfrute, tanto, al dar como al recibir amor, por el signo positivo prevaleciente en sus emociones y estados de animo, todo lo cual contribuirá al desarrollo satisfactorio de una personalidad sana, en el proceso de longevidad satisfactoria. 

Para una afectividad sana es muy importante que el anciano se mantenga
1. Integrado a su medio familiar.
2. En estrecha comunicación y contactos físicos con familiares y amigos.
3. Útil a su familia y a la comunidad.
4. Pensamiento positivo.
5. Con buen humor.
6. Expresión sus sentimientos.

Transformaciones de la personalidad
La Dra. L. Fernández (2002), de la Universidad de la Habana, señala que la “…personalidad es la organización, la interacción más compleja y estable de los contenidos y funciones psicológicas que interviene en la regulación y autorregulación del comportamiento, en las esferas más significativas de la vida del sujeto”.
Opino que es necesario hacer destacar varios aspectos importantes de esta definición.
1. Integración y organización: indicándonos que la personalidad integra las funciones psicológicas y las organiza en subsistemas, como los procesos cognitivos, los afectivos, las unidades psicológicas primarias, etc. Todos estos subsistemas, su interrelación conforman el sistema que denominamos personalidad.
2. Compleja y estable: Se refiere a que la personalidad es un sistema amplio que integra a todos los subsistemas lo que habla de su complejidad estructural y funcional.
3. Regulación y autorregulación del comportamiento en las esferas más significativas de la vida del sujeto: Lo que constituye la función principal de esta categoría.

Una de las características más significativas de la personalidad radica en que solo es posible observarla indirectamente a través del comportamiento, de las acciones, de las verbalizaciones, lo que hace más difícil su estudio a cualquier edad. 

Los estudios psicogerontológicos en las postrimerías de la vida se han orientado principalmente a la búsqueda de los rasgos más sobresalientes y comunes de la personalidad de los ancianos y poco en aquellos que marcan diferencias. Observándose la propensión a caracterizar las personas que peinan canas de una forma homogénea.

La falta de consenso entre investigadores en cuanto a los derroteros a seguir con respecto a sí las diferencias relativas a ciertos rasgos de la personalidad se deben, a la edad, a los efectos del medio ambiente o al devenir ontogenetico son palpables.

Bramley preciso que para estudiar esta categoría en la senectud no se podían perder de vista factores tan relevantes como la edad, la enfermedad y los de origen cultural y social.

Neugarten propuso que la personalidad es dinámica y continua por lo que según el son escasa las diferencias cuando se toma como referencia la edad. Además señaló que sus modificaciones son más palpables en el plano interno que en el externo.

Lehr apuntó que “La cuestión referente a las modificaciones de la personalidad que tienen lugar con el aumento de la edad no pueden recibir cierta contestación, si no se procede a investigaciones longitudinales”.

Entre las teorías sociopsicológicas se destacan:
La Teoría del Desligamiento de E. Cumings y W. E. Henry. Ellos refieren que en la medida que se produce una reducción del interés vital por la actividad y los objetos que lo rodean, el individuo se va apartando de manera sistemática de todo compromiso social. Este proceso, que consideran natural y lógico por el declinar de las capacidades motrices y sensoriales, le facilita una mejor distribución de sus mermadas reservas sobre menos objetos y tareas garantizando un envejecimiento satisfactorio. A su vez la sociedad va liberando al senescente de sus compromisos y obligaciones, es decir tiene lugar un desligamiento reciproco, que de ser aceptado por el anciano, preserva su salud.

Tomando distancia de la anterior la Teoría de la Actividad, de Maddo (1977), tiene como divisa que preservarse activo en la sociedad garantiza el envejecimiento exitoso y cuando ciertas actividades no sean posibles se busquen alternativas. Para esto es necesario eliminar ciertas barreras que impone la sociedad, por ejemplo la jubilación obligatoria, para que el envejecí ente pueda escoger entre un mayor número de opciones.

Ambos postulados teóricos polarizan sus posiciones al centralizar en apenas dos polos, todo el espectro de posibles conductas que puede asumir el hombre en el proceso de adaptación en esta etapa del ciclo vital. 

Un punto de vista diferente propone la escuela Histórico Cultural para cuyos seguidores el sistema de actividades que desarrolla el individuo en cada etapa de la vida es definido en función del contexto cultural en que este se desenvuelve reconociendo que en esta etapa de la vida aparecen nuevas formaciones psicológicas entre las que se destacan las necesidades:

Necesidad de comunicación fundamentalmente con la familia; la que consideran esencial en esta etapa del desarrollo y que en cierta medida comporta las siguientes necesidades:
1. Necesidad de trascendencia o de legar al otro.
2. Necesidad de comunicar la experiencia.
3. Necesidad de autoafirmación.

Quizás sean las necesidades las más importantes adquisiciones de la etapa ya que son capaces de movilizar el comportamiento del viejo en todas las esferas de relación conformando así un sistema de Actividades-Comunicación.

En este sentido Teresa Orosa(1999), investigadora de la Universidad de la Habana, propone la idea de que al analizar la evolución de la personalidad en la vejez se tenga en cuenta la categoría Situación Social del Desarrollo, de L.S. Vigotsky, quien no trabajo esta etapa de la vida, pero sí describió de forma clara este constructo en edades anteriores.

Para Vigotsky en cada etapa de la vida se establece una relación original, única e irrepetible entre el sujeto y su entorno, sobre todo el social, lo que subjetivamente condiciona su sistema de actividades y comunicación, lo que propicia una combinación determinada entre los procesos internos, biológicos y psicológicos, y los procesos externos, actividades y comunicación, que dan lugar a las neoformaciones típicas de cada edad. 

Esta proposición se justifica, según Orosa, al considerar el desarrollo de la personalidad como un continuum, que termina solo con la muerte y en el que, como ya vimos surgen nuevas formaciones psicológicas que sirven de materia prima para caracterizar la Situación Social del Desarrollo en el anciano.

Para esta especialista las necesidades emergentes en la etapa guardan estrecha relación con la toma de conciencia, acerca de la propia finitud, identificando como una de las mayores satisfacciones el permanecer en el recuerdo de aquellas personas que han sido significativas en la vida del anciano.

Como es lógico suponer no abordaremos todas las posiciones teóricas que nos proponen enfrentar el estudio de la personalidad en la tercera edad desde uno u otro punto de vista y solo me limitaré a señalar los retos metodológicos que es necesario encarar:
1. Enfocar la personalidad de forma sistémica, entendiéndola como un sistema integrado de diversos subsistemas, cuya función es regular la actuación del sujeto.
2. Comprender la personalidad en la senectud como una categoría en desarrollo, en vínculo directo con el ambiente cultural y social en que se desenvuelve el anciano, capaz de adaptarse a las tareas y demandas del ciclo vital.
3. Distinguir etapas en el desarrollo de la personalidad a lo largo del envejecimiento.
4. Determinar en que condiciones la personalidad sé desestructura y deja de cumplir con la función reguladora en las personas ancianas.
5. Trabajar en la elaboración de instrumentos psicológicos novedosos que posean mayor validez y confiabilidad.

Conclusiones
1. El tema de los cambios psicológicos normales en la vejez es difícil de abordar, pues no todo el mundo envejece de la misma forma, ni a la misma velocidad y, especialmente, porque las diferencias individuales en cuanto a las variaciones de la salud, los recursos financieros y las experiencias vivenciadas, influirán en los cambios que tienen lugar en cada persona.
2. Los cambios físicos que tienen lugar con el paso de los años en los órganos sensoriales provocan afectaciones perceptivas concomitantes que repercuten en el procesamiento de la información de la persona anciana.
3. En los gerontes la atención puede ser afectada por: insuficiencias de los canales de entrada de la información, desmotivación, presencia de agentes estresares y consumo de psicofármacos.
4. Las alteraciones de la memoria, ocurren en todas las edades.
autorregulación del comportamiento, en las esferas más significativas de la vida del sujeto”.
Opino que es necesario hacer destacar varios aspectos importantes de esta definición.
4. Integración y organización: indicándonos que la personalidad integra las funciones psicológicas y las organiza en subsistemas, como los procesos cognitivos, los afectivos, las unidades psicológicas primarias, etc. Todos estos subsistemas, su interrelación conforman el sistema que denominamos personalidad.
5. Compleja y estable: Se refiere a que la personalidad es un sistema amplio que integra a todos los subsistemas lo que habla de su complejidad estructural y funcional.
6. Regulación y autorregulación del comportamiento en las esferas más significativas de la vida del sujeto: Lo que constituye la función principal de esta categoría.

Una de las características más significativas de la personalidad radica en que solo es posible observarla indirectamente a través del comportamiento, de las acciones, de las verbalizaciones, lo que hace más difícil su estudio a cualquier edad. 

Los estudios psicogerontológicos en las postrimerías de la vida se han orientado principalmente a la búsqueda de los rasgos más sobresalientes y comunes de la personalidad de los ancianos y poco en aquellos que marcan diferencias. Observándose la propensión a caracterizar las personas que peinan canas de una forma homogénea.

La falta de consenso entre investigadores en cuanto a los derroteros a seguir con respecto a sí las diferencias relativas a ciertos rasgos de la personalidad se deben, a la edad, a los efectos del medio ambiente o al devenir ontogenetico son palpables.

Bramley preciso que para estudiar esta categoría en la senectud no se podían perder de vista factores tan relevantes como la edad, la enfermedad y los de origen cultural y social.

Neugarten propuso que la personalidad es dinámica y continua por lo que según el son escasa las diferencias cuando se toma como referencia la edad. Además señaló que sus modificaciones son más palpables en el plano interno que en el externo.

Lehr apuntó que “La cuestión referente a las modificaciones de la personalidad que tienen lugar con el aumento de la edad no pueden recibir cierta contestación, si no se procede a investigaciones longitudinales”.

Entre las teorías sociopsicológicas se destacan:
La Teoría del Desligamiento de E. Cumings y W. E. Henry. Ellos refieren que en la medida que se produce una reducción del interés vital por la actividad y los objetos que lo rodean, el individuo se va apartando de manera sistemática de todo compromiso social. Este proceso, que consideran natural y lógico por el declinar de las capacidades motrices y sensoriales, le facilita una mejor distribución de sus mermadas reservas sobre menos objetos y tareas garantizando un envejecimiento satisfactorio. A su vez la sociedad va liberando al senescente de sus compromisos y obligaciones, es decir tiene lugar un desligamiento reciproco, que de ser aceptado por el anciano, preserva su salud.

Tomando distancia de la anterior la Teoría de la Actividad, de Maddo (1977), tiene como divisa que preservarse activo en la sociedad garantiza el envejecimiento exitoso y cuando ciertas actividades no sean posibles se busquen alternativas. Para esto es necesario eliminar ciertas barreras que impone la sociedad, por ejemplo la jubilación obligatoria, para que el envejecí ente pueda escoger entre un mayor número de opciones.

Ambos postulados teóricos polarizan sus posiciones al centralizar en apenas dos polos, todo el espectro de posibles conductas que puede asumir el hombre en el proceso de adaptación en esta etapa del ciclo vital. 

Un punto de vista diferente propone la escuela Histórico Cultural para cuyos seguidores el sistema de actividades que desarrolla el individuo en cada etapa de la vida es definido en función del contexto cultural en que este se desenvuelve reconociendo que en esta etapa de la vida aparecen nuevas formaciones psicológicas entre las que se destacan las necesidades:

Necesidad de comunicación fundamentalmente con la familia; la que consideran esencial en esta etapa del desarrollo y que en cierta medida comporta las siguientes necesidades:
4. Necesidad de trascendencia o de legar al otro.
5. Necesidad de comunicar la experiencia.
6. Necesidad de autoafirmación.

Quizás sean las necesidades las más importantes adquisiciones de la etapa ya que son capaces de movilizar el comportamiento del viejo en todas las esferas de relación conformando así un sistema de Actividades-Comunicación.

En este sentido Teresa Orosa(1999), investigadora de la Universidad de la Habana, propone la idea de que al analizar la evolución de la personalidad en la vejez se tenga en cuenta la categoría Situación Social del Desarrollo, de L.S. Vigotsky, quien no trabajo esta etapa de la vida, pero sí describió de forma clara este constructo en edades anteriores.

Para Vigotsky en cada etapa de la vida se establece una relación original, única e irrepetible entre el sujeto y su entorno, sobre todo el social, lo que subjetivamente condiciona su sistema de actividades y comunicación, lo que propicia una combinación determinada entre los procesos internos, biológicos y psicológicos, y los procesos externos, actividades y comunicación, que dan lugar a las neoformaciones típicas de cada edad. 

Esta proposición se justifica, según Orosa, al considerar el desarrollo de la personalidad como un continuum, que termina solo con la muerte y en el que, como ya vimos surgen nuevas formaciones psicológicas que sirven de materia prima para caracterizar la Situación Social del Desarrollo en el anciano.

Para esta especialista las necesidades emergentes en la etapa guardan estrecha relación con la toma de conciencia, acerca de la propia finitud, identificando como una de las mayores satisfacciones el permanecer en el recuerdo de aquellas personas que han sido significativas en la vida del anciano.

Como es lógico suponer no abordaremos todas las posiciones teóricas que nos proponen enfrentar el estudio de la personalidad en la tercera edad desde uno u otro punto de vista y solo me limitaré a señalar los retos metodológicos que es necesario encarar:
1. Enfocar la personalidad de forma sistémica, entendiéndola como un sistema integrado de diversos subsistemas, cuya función es regular la actuación del sujeto.
2. Comprender la personalidad en la senectud como una categoría en desarrollo, en vínculo directo con el ambiente cultural y social en que se desenvuelve el anciano, capaz de adaptarse a las tareas y demandas del ciclo vital.
3. Distinguir etapas en el desarrollo de la personalidad a lo largo del envejecimiento.
4. Determinar en que condiciones la personalidad sé desestructura y deja de cumplir con la función reguladora en las personas ancianas.
5. Trabajar en la elaboración de instrumentos psicológicos novedosos que posean mayor validez y confiabilidad.

Conclusiones
1. El tema de los cambios psicológicos normales en la vejez es difícil de abordar, pues no todo el mundo envejece de la misma forma, ni a la misma velocidad y, especialmente, porque las diferencias individuales en cuanto a las variaciones de la salud, los recursos financieros y las experiencias vivenciadas, influirán en los cambios que tienen lugar en cada persona.
2. Los cambios físicos que tienen lugar con el paso de los años en los órganos sensoriales provocan afectaciones perceptivas concomitantes que repercuten en el procesamiento de la información de la persona anciana.
3. En los gerontes la atención puede ser afectada por: insuficiencias de los canales de entrada de la información, desmotivación, presencia de agentes estresares y consumo de psicofármacos.
4. Las alteraciones de la memoria, ocurren en todas las edades.
5. El pensamiento puede ser alterado por la influencia de múltiples factores tanto de carácter biológico, social y psicológico.
6. La actividad comunicativa y verbal esta influida por el alejamiento de la actividad productiva.
7. El déficit intelectual con el paso de los años no es otra cosa que un estereotipo sin sustento en la realidad.
8. El deterioro tiene lugar cuando aparece algún trastorno funcional.
9. En la tercera edad cambia la forma de reflejar el mundo a través de los sentimientos y el modo en que estos se expresan.
10. Se observa la tendencia a caracterizar, desde el punto de vista psicológico, a las personas ancianas de una forma homogénea.
11. La Escuela Histórico Cultural nos da la posibilidad de valorar la tercera edad como una etapa más del desarrollo psíquico, con pérdidas y ganancias como cualquiera de sus predecesoras. 

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Autor:
Lic. Carlos Gómez Suárez

Psicólogo de la salud, Profesor asistente adjunto a la Universidad de La Habana, Diplomado en Gerontología Comunitaria y en Pedagogía de la Sexualidad, Jefe del Departamento de Psicogerontología del Complejo Gerontológico del
Hospital Universitario Dr. Salvador Allende
E - mail carlosgomez@infomed.sld.cu

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