Resumen
El presente articulo recoge la intención, de los autores, de promover el envejecimiento saludable entre los salubristas, que laboran en el Hospital Dr. Salvador Allende de la Ciudad de La habana, mediante el empleo de técnicas novedosas en educación para la salud como las metodologías por etapas para la adopción de conductas protectoras, que sometemos a la cala y cata de los lectores.
Introducción
El envejecimiento poblacional es un fenómeno palpable en numerosas partes del mundo y en especial en nuestro país, donde hay una amplia cobertura y calidad de los servicios de salud, una significativa disminución de la mortalidad infantil y un similar aumento de la esperanza de vida, con su consecuente impacto en la elevación del nivel de vida de la población en general.
Envejecer es un proceso natural, genéticamente programado, de transformaciones biológicas y psíquicas con amplias repercusión en la esfera de relación del individuo, hasta el momento es irreversible y se comporta de manera distinta en cada ser humano. No sigue pautas definidas, por el contrario, es irregular y asincrónico. Puede adelantarse o atrasarse por la acción tanto de factores internos como externos, que emanan de la relación dinámica entre el sujeto y el micro y macro medio en que este se desenvuelve, por lo que requiere esfuerzos adaptativos especiales en función de los cambios que se experimentan tanto en envejaciente como en el medio.
Sin embargo, una parte significativa de la humanidad no es consciente de que somos seres envejecíentes y solo toman conciencia de ello cuando llega el momento de la jubilación. Otros se sienten amenazados, pues conciben el envejecimiento como un proceso de continuas perdidas y declinaciones, en especial sí su comportamientos, hábitos, y estilos de vida han sido tan nocivos, en etapas precedentes del ciclo vital, que comprometen la salud y la calidad de vida en la tercera edad, lo que genera la autopercepción confirmatoria de que “llegar a viejo es la ultima carta de las barajas”.
Los modelos tradicionales de educación para la salud descansan en que el individuo tenga la percepción de severidad o daño, para lograr el cambio de comportamiento, lo cual no es suficiente para que la persona asuma conductas protectoras de salud.
En las ultimas décadas del siglo pasado vieron la luz los llamados modelos por etapas, que tratan de explicar como se asume el comportamiento saludable a través de una serie de fases, que constituyen barreras a vencer para acceder a otras, así como o para las acciones necesarias para lograrlas. Las etapas permiten al sujeto identificar, de manera, objetiva su propia susceptibilidad a enfermar y facilitan la evaluación de la posición de entrada de una persona en relación a determinado factor de riesgo, orientan hacia la secuenciación de las intervenciones y facilitan la conformación de grupos de sujetos que son tributarios de intervenciones similares.
La eficacia de los modelos por etapas radica en que conceptualizan la actividad de prevención como un proceso que necesita acciones sucesivas relacionadas a objetivos diferentes e incrementan la probabilidad de llegar a la última etapa. Entre estos modelos se destacan:
1. El Modelo de Adopción de Precauciones (PAP) de Weistein (1981).
2. El Modelo Transteorico (MTT) propuesto por Prochaska y DiClemente (1991).
Modelo de Adopción de Precauciones (PAP)
Weistein estableció siete etapas en este modelo, partiendo del bagaje informativo que posee el sujeto sobre su comportamiento de riesgo – precaución, sin implicación y decisión de iniciar y mantener conductas protectoras de salud.
Primera etapa: El sujeto ignora el comportamiento de riesgo – precaución y necesita información al respecto.
Segunda etapa: El sujeto esta informado pero aun no se involucra en un plan de mediadas.
Tercera etapa: La persona se encuentra indecisa antes de comenzar a actuar, desea ayuda, pero aún no se decide y expresa ideas irraciomnales como mecanismo para reducir la disonancia.
Cuarta etapa: Algunos individuos deciden no actuar, a pesar de poseer información disonante, fijándose solo en la que niega la disonancia y confirma su decisión de acción, lo cual requiere de muchos datos confirmatorios.
Quinta etapa: El sujeto decide actuar, pero por alguna razón no ha puesto en práctica la conducta protectora.
Sexta etapa: Se inicia la acción.
Séptima etapa: Mantiene la acción.
Creado en los EEUU el PAP ha sido aplicado con éxito en Colombia para la prevención de la violencia intrafamiliar, el embarazo precoz, la fármaco dependencia en niños de edad escolar y en la modificación de distintos factores de riesgo.
El Modelo Transteorico (MTT)
Después de revisar 18 sistemas psicoterapéuticos aplicados a la promoción y prevención de salud, Prochaska y Diclemente concluyeron que el cambio pasa por una series de etapas más o menos fijas, por la acción de algunos procesos psicológicos que favorecen el aprendizaje y por transito de una etapa a la otra.
Las etapas propuestas en el Modelo Transteorico son:
Recontemplación: El individuo es inocente de que tiene problemas o no piensa seriamente en el cambio.
Contemplación: El sujeto toma conciencia de que hay problemas admite que algo no funciona bien y se preocupa por entenderlo en términos de cusa cura.
Preparación: Algunas decisiones son tomadas por el sujeto e inicia ajustes conductuales preparándose para el cambio, con intenciones de efectuarlo en un periodo cercano y haciendo un balance realista de todos los aspectos asociados a su conducta.
Acción: Modifica su conducta y las condiciones ambientales que lo afectan, incrementado su autoestima y auto eficacia.
Mantenimiento: Trabaja por la permanencia de los logros y ganancias obtenidos durante la acción y para prevenir la recaída a un nivel anterior de funcionamiento.
Terminación: El sujeto deja de experimentar tentaciones por los factores de riesgo y no requiere esfuerzos para evitar recaídas.
PRISA – NO
En 1981 Mahoney y Mahoney, propusieron el método de auto control SCINCE (PRISA – NO), en el que hacen énfasis en la participación consciente del individuo para alcanzar cambios con mesura y durabilidad. Luis Flores Alarcón, de la Universidad Nacional de Colombia, realizo una adaptación del mismo empleando las siglas PRISA – NO, destacando el avance gradual en las modificaciones.
P: Planteamiento del problema específico a resolver y de los propósitos específicos que la persona aspira a lograr como resultado de la aplicación de su programa de autocontrol.
R: Aspectos del comportamiento sobre los cuales la persona recoge información mediante la observación y el uso de registros apropiados, así como el registro de información acerca de las circunstancias internas y externas asociadas al comportamiento.
I: Identificación del patrón de comportamiento propio de la persona, entendida como una descripción, que ella hace en sus propios términos del comportamiento que someterá a cambio.
S: Torbellino de ideas sobre las soluciones posibles a los problemas identificados en su patrón de comportamiento, solución que se centra en la solución de circunstancias asociadas al mismo.
A: Adopción de una solución que resulte ser la más razonable de las anteriores.
N: Nivelación que la persona efectúa sobre la evolución de su comportamiento entendida como el uso de un nivel, con el fin de tener datos objetivos que le identifiquen la evolución d su comportamiento y la consecuente pertinencia de la solución adoptada. La nivelación es una manera de denominar a la cuantificación de algún parámetro pertinente.
O: Ordenes de cambio que la persona efectúa sobre las decisiones de la solución adoptada antes, según sean los resultados aportados por la nivelación. Este paso hace referencia al carácter auto correctivo del programe de auto control de la retroalimentación aportada por la propia experiencia de su ejecución.
El Método PRISA – NO fue empleado por primera vez en una empresa estatal colombiana para el autocontrol de comportamientos de alimentación, ejercicio físico, de control emocional, tabaquismo e ingestión de alcohol. Los resultados obtenidos, por Flores y su equipo, fueron favorables en lo que a modificación de conductas se refiere. Se verificó la importancia y la necesidad de adoptar intervenciones de promoción de salud, que difieran de las intervenciones tradicionales de tipo curativo.
Por otra parte la experiencia permito constatar una vez más, que los cambios de estilo de viada que puede realizar una persona no son resultado espontáneo de la buena voluntad de las personas , sino de un proceso de información acerca de los factores de riesgo, o del cocimiento de los datos con algunas metas particulares, propuestas luego de un análisis objetivo de la situación personal y de la adopción y practica de procedimientos concretos que garanticen el logro de los objetivos de comportamiento.
Los investigadores cubanos Teresa Romero, Jorge Grau, Carlos Gómez, Olga Infante y Margarita Cachón realizaron en el año 2002, una investigación sobre cambios de estilos de vida y adopción de conductas protectoras para el control del cáncer, siguiendo metodologías PAP/PRISA – NO, cuyos resultados han comenzado a ser introducidos como procederes del Programa Nacional de Educación en Cáncer en varias provincias de Cuba
Con el presente proyecto educativo me propongo lograr que los trabajadores del Hospital Dr. Salvador Allende tomen conciencia de su envejecimiento personal y de forma progresiva asuman el autocontrol de su salud garantizando una longevidad satisfactoria.
Objetivos
Objetivo General:
Que los trabajadores del Hospital Dr. Salvador Allende adquieran una sólida cultura del envejecimiento satisfactorio.
Objetivos específicos:
Que los participantes:
1. Adquieran conocimientos objetivos acerca de las conductas, hábitos y los estilos de vida protectores y promotores de la salud.
2. Realicen un análisis objetivo de la situación personal de salud en el proceso de envejecimiento.
3. Se perciban como auto eficaces para alcanzar la longevidad satisfactoria.
4. Lograr compromisos internos específicos y explícitos con metas particulares para alcanzar un envejecimiento satistfactorio.
5. Asuman procedimientos concretos, así como el autocontrol de su propia salud, garantizando un envejecimiento satisfactorio.
Procedimientos
Las intervenciones a desarrollar, que se harán en forma de talleres y se dirigirán a las siguientes esferas, que están relacionadas con enfermedades de crónicas no transmisibles que asumen formas de hábitos, conductas, creencias, emociones, actitudes y habilidades que están englobadas en los seis tipos de estilo de vida promotores de salud propuestos por Walter y cols (1998).
- Autocuidado y responsabilidad con la salud.
- Tabaquismo y alcoholismo.
- Realización de ejercicios físicos.
- hábitos nutricionales.
- Exposición prolongada a luz solar.
- Propensión personal, dada por características personales, regulación emocional y manejo del estrés.
* Autocontrol del estrés.
* Habilidades sociales.
* Apoyo y relaciones interpersonales.
Los talleres estarán centrados en que cada uno de los sujetos participantes logre la autorregulación adecuada de su comportamiento con relación a los factores de riesgo antes mencionados, para lo cual se diseñaran siguiendo pautas generales de metodologías por etapas y la elaboración de compromisos controlables con el procedimiento PRISA – NO. Por lo tanto los talleres no constituiran el método, sino la herramienta o el ámbito donde se llevaran a cabo los procedimientos que permitirán instrumentar el cambio.
En la programación de los talleres se incluirán instrumentos didácticos, dinámicas grupales, juegos de roles, películas, practicas en vivo y obras de teatro y literarias, así como otras técnicas que faciliten el cumplimiento de las etapas del proceso de adopción de precauciones y permitan llevar a cabo el autocontrol a lo largo del PRISA – NO.
Los instrumentos de control que se utilizaran son:
1. Cuestionario de Estilos de Vida Promotores de Salud, de Walter y cols, para medir los cambios generales o específicos en los estilos de vida, conceptualizados como patrones multidimencionales de acciones iniciadas por los sujetos que sirven para mantener o mejorar el nivel de bienestar autoactualización y plena apariencia del individuo.
2. Cuestionario de Medición de Enfermedades Crónicas.
3. Inventario de Estrés Cotidiano, con una amplia lista de 42 síntomas de estrés. Los sujetos pueden ofrecer una amplia gama de respuestas en cuanto a frecuencia de presentación en seis rangos, desde nunca hasta siempre.
El objetivo fundamental de los instrumentos 1 y 3 es recolectar información sobre los principales indicadores de eficacia de las intervenciones.
El diagnóstico de las etapas en que se encuentran los sujeto se hará mediante sencillos instrumentos a elaborar por los educadores para el auto cuidado, el estrés, el tabaquismo y la nutrición siguiendo los pasos del flujograma de etapas propios del PAP y el MTT.
El instrumento 2, será respondido por los participantes antes de asumir los pasos de adopción de precauciones en talleres, lo que debe ser útil para que el propio sujeto monitoree el cumplimiento de sus compromisos.
Los compromisos asociados a los propósitos de la autorregulación se trabajaran de forma individual y diferenciada, sin descuidar el papel del grupo como agente favorecedor del cambio, en cada taller. El cumplimiento de los compromisos asumido por cada sujeto a lo largo del procedimiento del PRISA – NO se analizaran en la última sesión
Cada sujeto será sometido a 2 evaluaciones en diferentes momentos: una basal, previa la intervención y otra final
Las intervenciones se desarrollaran en siete sesiones de dos horas de duración cada una, con una frecuencia semanal y una duración total de catorce horas.
La primera intervención comenzara el miércoles 4 de octubre y finalizara el 22 de noviembre del 2006 y la convocatoria de participación se hará mediante promociones en reuniones de servicio, matutinos y entregas de guardia, así como por propaganda escrita y las inscripciones se harán en el departamento de Psicología del Hospital
El total de participantes será como mínimo de quince sujetos y el máximo de veinte, para facilitar la fluidez y la atención diferenciada a cada persona. No habrá límite de edad.
No se emplearan técnicas focalizadas únicamente sobre la supresión de conductas y actitudes; cualquier posición intermedia entre el comportamiento de riesgo y la conducta protectora de salud será valorado como un cambio favorable. Se tendrá especial cuidado en no “regañar” y/o “reprimir” a los participantes para forzar cambios, tampoco se impondrá un patrón conductual.
Recursos con los que contamos para realizar los talleres educativos.
1. Especialistas calificados en técnicas de participación grupal y con experiencia en las metodologías a utilizar.
2. Grupos de profesores especialistas en las temáticas a tratar en los talleres.
3. Local con espacio, iluminación y acústica adecuados en el hospital de Día del Complejo Gerontológico de nuestra institución.
4. Computadora y datashou.
5. Folletos ilustrados, de cada una de las temáticas que serán tratadas.
6. Pizarra, borrador y tizas.
7. Pápelografos.
8. Plumones y lápices.
9. Grabadora y casete.
10. Sillas y mesas para veinticinco personas.
11. Retroproyector.
12. Proyector de vista fijas.
Recursos necesarios de los cuales no disponemos.
1. Televisor y video (se gestionara mediante solicitud de préstamo a la vise dirección docente, para que nos facilite el equipo existente en la biblioteca del hospital).
2. No contamos con suficientes los videos educativos de salud (se gestionaran en los centros, provincial y nacional, de educación para salud).
Contingencias críticas posibles
1. Que los jefes inmediatos de los participantes se nieguen a liberarlos alguno de los seis miércoles en el horario de dos a cuatro de la tarde en que tendrán lugar los talleres. Para reducir la posibilidad de ocurrencia de esta contingencia, se coordino y recibió la autorización de las vise direcciones afectadas.
2. Que los especialistas invitados, según los talleres, no puedan participar, para lo cual se distribuyeron los temas entre los coordinadores del curso, actuando en caso necesario como suplentes.
Bibliografía
1. Romero Pérez, T.; Grau Abalo, J. A.; Gómez Suárez, C.; Infante Pedreira, O.; Cachón Roger, M.: Desarrollo de conductas protectoras para el control del cáncer con metodologías por etapas: una evaluación de eficiencia. Rev. Psicología y salud, volumen 13, número 1, pp.87 – 101, enero – junio 2003. Universidad veracruzana.
2. Flórez, L. Análisis de un programa de autocontrol comportamental para la promoción de salud en la población adulta. Psicología Conductual, Vol. 5, número 3, pp. 313 – 344, 1997
3. Flórez, L. El proceso psicológico de la promoción y la prevención. Avances en psicología clínica Latinoamericana.
4. Moreno, B.; Alonso, M.; Álvarez, E.: Sentido de coherencia, personalidad resistente, autoestima y salud.
5. Mahoney, M. J. y Mahoney, K. Control permanente de peso: una solución permanente al problemas de las dietas. México: Trillas. 1995
6. Weistein, N. D. The precaution adoption process. Health Psychology, 4: 355 – 385
7. Velicer, W. ; Prochaska, J.; Bellis, J.; DiClemente. An expert system intervention for smoking cessation. Addictive Behaviors, 18: 269 - 290
8. Torres Vidal, R. M., Martínez Morales, M. A., Martínez Morales, M. Panorama de Salud del Adulto Mayor. TEMAS DE ESTADISTICAS DE SALUD. Dirección Nacional de Estadísticas. Ciudad Habana, 2002.
9. Informe Municipal de Estadísticas 2003. Departamento de Estadísticas de la Dirección Municipal de Salud.
10. Walter, S. N., Kerr, M. J., Pender, N. J. y Sechirist, K. R. A Spanish language version of the Health – Promoting Lifestyle Profile. Nursing Research, 39 (5), 263 – 73.
Autores:
Lic. Carlos Gómez Suárez,
Dra. Yany Álvarez Canals,
Dr. Guillermo Hernández Mojena