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La Base Naval de Guantánamo: Limbo Jurídico

Resumen: La historia de la base naval de Guantánamo es conocida por la mayoría de los cubanos y jurídicamente esta relacionada con la Enmienda Platt (1901), el Convenio de Estaciones Navales y Carboneras(1903) y el Tratado de Relaciones entre la República de Cuba y Estados Unidos de América. La base comenzó sus funciones de prisión en tres campos: Rayos X, Delta y Eco. Luego se les sumó el más controvertido de todos, Campo Iguana.
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Autor: Prof. José Augusto Ochoa del Río

Resumen 
La historia de la base naval de Guantánamo es conocida por la mayoría de los cubanos y jurídicamente esta relacionada con la Enmienda Platt (1901), el Convenio de Estaciones Navales y Carboneras(1903) y el Tratado de Relaciones entre la República de Cuba y Estados Unidos de América. La base comenzó sus funciones de prisión en tres campos: Rayos X, Delta y Eco. Luego se les sumó el más controvertido de todos, Campo Iguana.

Actualmente constituye un limbo jurídico donde se tortura, se violan derechos fundamentales de los detenidos y se les niegan las más elementales garantías procesales y jurídicas. El gobierno de los EEUU encabezado por su presidente George W. Bush los ha denominado combatientes enemigos, no prisioneros de guerra. No obstante la propia Corte Suprema de Justicia ha reconocido su derecho a establecer procedimiento de Hábeas Corpus ante cortes civiles. Por otro lado el juez federal Robertson se ha pronunciado en cuanto a respetarles sus derechos y garantías, en tal sentido sostiene el alto foro que el prisionero “goza, y debe concedérsele, de la plena protección de un prisionero de guerra.”

Un tribunal de apelaciones de San Francisco ha sentenciado que los prisioneros encarcelados en la Base Naval estadounidense de Guantánamo (Cuba), tienen derecho a ser defendidos por abogados, en el marco del sistema judicial estadounidense. Por otro lado la jueza Green reconoció la necesidad de EEUU de protegerse, pero "esa necesidad no puede negar la existencia de los derechos básicos y fundamentales por los que la gente de este país ha luchado y muerto durante 200 años". Sin embargo, esta sentencia choca con la que dictó dos semanas atrás otro magistrado del mismo tribunal, el juez federal Richard Leon. Ante una demanda similar de siete presos de Guantánamo, Leon concluyó que los extranjeros capturados por EEUU y confinados fuera del país no tienen derecho al abrigo constitucional. Estos argumentos han sido propugnados por el gobierno estadounidense.

Índice
Resumen 
Introducción 
Violaciones a los convenios de Ginebra 
Decisiones judiciales referentes al estatus y tratamiento de los prisioneros 
Estudio de casos 
Conclusiones 
Bibliografía 
Anexos 
Anexo 1. Presuntas prácticas de detención e interrogatorio. 
Anexo 2. Extractos adicionales de los testimonios prestados ante los Tribunales de Revisión del Estatuto de Combatiente. 
Anexo 3. Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra. Protocolo I. Título III. 
Anexo 4. Fotos. Base Naval de Guantánamo. 
Anexo 5. Fotos. Prisioneros en la Base Naval de Guantánamo. 
Anexo 6. Fotos. Rumsfeld y los Inspectores del Comité Internacional de la Cruz Roja. 

Resumen 
Los derechos humanos son para los humanos de derechas. Eugenio Martínez.
La historia de la base naval de Guantánamo es conocida por la mayoría de los cubanos y jurídicamente esta relacionada con la Enmienda Platt (1901), el Convenio de Estaciones Navales y Carboneras (1903) y el Tratado de Relaciones entre la República de Cuba y Estados Unidos de América, que derogó el de 1903 del año 1934. . La base comenzó sus funciones de prisión en tres campos: Rayos X, Delta y Eco (X-Ray, Delta y Echo). El campo Delta posee cerca de 408 celdas que sustituyeron a las celdas improvisadas del campo Rayos X, podría expandirse para recibir hasta 2.000 detenidos.

Actualmente constituye un limbo jurídico donde se tortura, se violan derechos fundamentales de los detenidos y se les niegan las más elementales garantías procesales y jurídicas. El gobierno de los EEUU encabezado por su presidente George W. Bush los ha denominado combatientes enemigos, no prisioneros de guerra. No obstante la propia Corte Suprema de Justicia ha reconocido su derecho a establecer procedimiento de Hábeas Corpus ante cortes civiles. Por otro lado el juez federal Robertson se ha pronunciado en cuanto a respetarles sus derechos y garantías, en tal sentido sostiene el alto foro que el prisionero “goza, y debe concedérsele, de la plena protección de un prisionero de guerra.”

Un tribunal de apelaciones de San Francisco ha sentenciado que los prisioneros encarcelados en la Base Naval estadounidense de Guantánamo (Cuba), tienen derecho a ser defendidos por abogados, en el marco del sistema judicial estadounidense. Por otro lado la jueza Green reconoció la necesidad de EEUU de protegerse, pero "esa necesidad no puede negar la existencia de los derechos básicos y fundamentales por los que la gente de este país ha luchado y muerto durante 200 años". Sin embargo, esta sentencia choca con la que dictó dos semanas atrás otro magistrado del mismo tribunal, el juez federal Richard Leon. Ante una demanda similar de siete presos de Guantánamo, Leon concluyó que los extranjeros capturados por EEUU y confinados fuera del país no tienen derecho al abrigo constitucional. Estos argumentos han sido propugnados por el gobierno estadounidense.

El gobierno de los EEUU da un trato diferenciado a los detenidos de Guantánamo en dependencia de si son o no ciudadanos de estados aliados en su política guerrerista.

Introducción
La Base Naval en Guantánamo es una consecuencia del Convenio para las Estaciones Carboneras y Navales, firmado en 1903 entre el Gobierno de Estados Unidos y el gobierno permitido a Cuba por la potencia neocolonial. Este tipo de facilidades para bases navales, había sido exigido por Estados Unidos en el apéndice constitucional impuesto a Cuba como condición para la retirada de las tropas estadounidenses: la tristemente célebre Enmienda Platt. 

El Convenio para las Estaciones Carboneras y Navales, establecía el derecho "a hacer todo cuanto fuere necesario para poner dichos lugares en condiciones de usarse exclusivamente como estaciones carboneras o navales y para ningún otro objeto".

El 29 de mayo de 1934, en el espíritu de la política norteamericana del "Buen Vecino", bajo la presidencia de Franklin Delano Roosevelt, fue firmado un nuevo Tratado de Relaciones entre la República de Cuba y Estados Unidos de América, que derogó el de 1903. 

No obstante, en ese nuevo Tratado, Estados Unidos garantizó la permanencia de la Base Naval de Guantánamo y la plena vigencia de las normas que regían su “arrendamiento”. 

Durante todo el período neocolonial, la Base Naval norteamericana en Guantánamo sirvió de sostén a los gobernantes corruptos y sanguinarios que la política imperialista de los Estados Unidos hacía mantener en Cuba a contrapelo de los intereses del pueblo cubano. 

Al triunfo de la Revolución Cubana, en 1959, la Base Naval en Guantánamo se convirtió en foco permanente de amenaza, provocación y violación de la soberanía de la República, dentro del contexto de la política que Estados Unidos comenzó a aplicar contra Cuba, con su secuencia de agresiones, crímenes y sabotajes. 

El Gobierno de Cuba denunció tales provocaciones, no sólo ante el Gobierno de los Estados Unidos, sino también ante las Naciones Unidas, argumentando que el enclave colonial en Guantánamo no ha tenido jamás el uso declarado en el espurio Tratado plattista de 1903 de defender a Cuba, o el uso declarado también en el inválido Tratado de 1934, exponente de las relaciones “de amistad” entre ambos países. 

Por el contrario, a lo largo de más de cuatro décadas, esta Base fue empleada para múltiples usos, ninguno de los cuales estaba comprendido en el texto del acuerdo con que se justificó su presencia en nuestro territorio.

En una ocasión, decenas de miles de emigrantes, haitianos y nacionales cubanos que trataban de viajar ilegalmente a Estados Unidos por sus propios medios, fueron concentrados en esa base militar. La posición del Gobierno cubano en cuanto a la situación legal de la Base Naval norteamericana en Guantánamo es que, por constituirse en la figura jurídica del arrendamiento, no se otorgó un derecho perpetuo sino temporal sobre esa parte de nuestro territorio, por lo que a su debido tiempo, como un justo derecho de nuestro pueblo, el territorio ilegalmente ocupado de Guantánamo debe ser devuelto por medios pacíficos a Cuba.

En el momento en que Estados Unidos decide utilizar Guantánamo como una prisión “provisional”, mediante una Nota Oficial de fecha 11 de enero de 2002, el Gobierno cubano declaró que no crearía obstáculos al desarrollo de la operación. Si bien se añadió en esa nota, que tal decisión estadounidense no se ajustaba a las normas que dieron origen a esa instalación.

Mediante la Nota Oficial, el Gobierno de la República de Cuba valoró positivamente las declaraciones públicas de las autoridades norteamericanas en el sentido de que los prisioneros en la Base recibirían un tratamiento adecuado y humano, y manifestó que estaba en disposición de cooperar con los servicios de asistencia médica que fuesen requeridos. 

Sin embargo, la realidad en la Base estadounidense ha sido otra bien distinta.
La base, conocida en inglés entre los soldados estadounidenses como "Gitmo", cubre unos 116 kilómetros cuadrados y cuenta con alrededor de 2,700 residentes, entre militares y contratistas. Está rodeada por casi 18 millas de una malla metálica con alambres de púa y separada del resto de la isla por otra malla similar y un campo minado. La base comenzó sus funciones de prisión en tres campos: Rayos X, Delta y Eco (X-Ray, Delta y Echo). El campo Delta posee cerca de 408 celdas que sustituyeron a las celdas improvisadas del campo Rayos X, podría expandirse para recibir hasta 2.000 detenidos. Posteriormente se le sumó uno más, conocido como Campo Iguana. Este es el lugar más controvertido de este complejo de campos de prisioneros, donde están confinados más de 600 prisioneros de la Guerra Antiterrorista lanzada por la administración Bush. Aparece a unos 500 metros más arriba del Campo Delta. La primera diferencia es que no tiene una cortina de varias capas de alambre de púa como Delta, está rodeado de una valla de alambrado de unos 5 ó 6 metros de alto totalmente recubierta por una malla de plástico verde oscuro.

Violaciones a los Convenios de Ginebra
El gobierno de los EEUU se apoya en que el artículo 4 del Convenio III de Ginebra, se refiere a que “los miembros de las fuerzas armadas de una Parte en conflicto son combatientes” y este a su vez, en manos enemigas, prisionero de guerra. Los Estados Unidos no consideran a los miembros de Al- Qaeda miembros de fuerzas armadas regulares por lo que no le dan ese trato. Pero más adelante refiere que toda persona que participe en las hostilidades y caiga en poder de una parte adversa se considerará que es prisionero de guerra... incluso si hubiere alguna duda respecto a su estatuto. En este caso zanjará la cuestión un tribunal. (artículo 5 del Convenio III de Ginebra y 45 del Protocolo I)

Aún en el caso de que el citado tribunal no los considere prisioneros de guerra el Convenio establece que: los prisioneros a los que no se reconoce el estatuto de prisionero de guerra tienen derecho, en todo tiempo, a las garantías fundamentales. (artículo 23). Declarándose luego que: “las garantías de procedimiento judicial forman parte de las garantías fundamentales, lo que significa que deben garantizarse incluso a los prisioneros a los que no se reconoce el estatuto de prisionero de guerra”.

Las violaciones se llueven en Guantánamo, según el Artículo 17: ... no podrá ejercerse ninguna tortura física o moral ni presión alguna sobre los prisioneros de guerra para obtener información de cualquier índole y de acuerdo con el ciudadano australiano Mamdouh Habib, mientras estuvo en ese enclave, fue objeto de una serie de maltratos a manos de militares norteamericanos, quienes lo golpearon y lo lanzaron contra el suelo para obtener su confesión sobre supuestas actividades terroristas, entre otras denuncias de este tipo.

Existen muchas otras disposiciones que se violan como las relativas al derecho a actividades intelectuales y deportivas (Un abogado estadounidense que visitó a sus 11 clientes kuwaitíes detenidos en la base militar que mantiene EEUU ilegalmente en el territorio cubano de Guantánamo, informó de las torturas que dicen haber sufrido sus defendidos. Thomas Wilner, abogado en Washington denunció su detención en celdas estrechas, con la luz permanentemente encendida y solo 45 minutos de ejercicios por semana), a la correspondencia (Murat Kurnaz, su familia supo que estaba detenido en la bahía de Guantánamo en enero de 2002, y recibió la primera carta de él en marzo de ese año. La última postal que recibió de él era de mayo de 2002) a la higiene (Martin Mubanga, londinense, narró que estuvo encadenado tanto tiempo que se orinó y luego fue forzado a limpiarse) y la asistencia médica. Y por supuesto las relativas a las prohibiciones de castigos corporales, experimentación médica (Los franceses Nizar y Benchellali, narraron que fueron forzados a recibir medicamentos sospechosos, afirman que en Guantánamo se encuentra "un número impresionante de psiquiatras" y existen unidades reservadas "a los que se vuelven locos". Por su parte, David Hicks, acaba de revelar en una declaración jurada publicada en su país que fue forzosamente inyectado con drogas), encarcelamiento en lugares no iluminados (Hicks contó que en una oportunidad no vio la luz del sol durante ocho meses) y a la tortura en general (El apaleamiento de detenidos, el interrogatorio de un preso atado a una camilla y una docena de presos desnudos de cintura para abajo son algunas de las escenas que figuran en 20 de las 500 horas de grabaciones, revisadas por los investigadores del Mando Sur de EEUU, con base en Miami.)

Por si esto fuera poco el máximo organismo encargado de velar por el cumplimiento de los convenios de Ginebra, el Comité Internacional de la Cruz Roja denunció torturas en la base naval de Guantánamo. Según revelaciones del 30 de noviembre del The New York Times.

El ejército norteamericano utilizó la coerción física y psicológica contra los detenidos en ese centro, subraya un informe elaborado por un equipo del organismo internacional que recorrió la instalación en junio último. Los trabajadores de la Cruz Roja descubrieron que médicos norteamericanos participan en los planes de los interrogatorios, lo cual es "una violación flagrante de la ética médica". Los galenos proporcionaron a los militares información sobre la salud mental y vulnerabilidades de los detenidos para utilizarlos en los interrogatorios, señala esa institución.

Con el fin de romper cualquier resistencia de los prisioneros los uniformados estadounidenses emplearon "actos humillantes, encierro solitario, temperaturas extremas y el uso de posiciones forzadas". Los miembros de la Cruz Roja consideraron que los métodos usados son cada vez "más refinados y represivos".
El sistema empleado en la base de Guantánamo es "cruel, raro y degradante y una forma de tortura" destaca el texto, que también se refiere a las palizas perpetradas por los soldados.

Pese a las pruebas presentadas, Washington rechazó las denuncias del reconocido organismo internacional y por el contrario defendió la labor de los guardias en ese centro. El documento de la Cruz Roja fue distribuido a los abogados de la Casa Blanca, el Pentágono, el Departamento de Estado y el jefe de la base.

Por su lado el Pentágono, el 14 de julio del presente año, determinó que las torturas y abusos cometidos por militares estadounidenses en la prisión iraquí de Abu Ghraib fueron "ensayados" en el penal de Guantánamo, en Cuba. Sin embargo, la investigación estableció que las técnicas en cuestión "no constituyen tortura". Funcionarios del Pentágono que presentaron el informe de la investigación ante el Senado estadounidense afirmaron que los métodos, temporalmente aprobados por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y luego prohibidos, eran "creativos" y "agresivos", pero "nunca cruzaron la barrera hasta llegar a la tortura" (Anexo 1). Más aún, se determinó que el mayor general Goeffrey Miller, comandante de Guantánamo entre 2002 y 2003, quien posteriormente fue a Irak a supervisar las operaciones en Abu Ghraib, ni siquiera recibió una reprimenda del ejército pues se decidió que no violó las leyes estadounidenses ni en la prisión iraquí ni en la de Guantánamo. 

Decisiones judiciales referentes al estatus y tratamiento de los prisioneros
Parece bastante contrario a una idea de una Constitución con tres ramas que el poder ejecutivo 
se vea libre para hacer lo que le plazca, lo que le parezca, sin ningún tipo de control.
Juez Stephen Breyer, Corte Suprema de Estados Unidos, 20 de abril de 2004

Las personas consideradas “combatientes ilegales”, están sometidas a reglamentos castrenses arbitrarios, que contemplan la posibilidad de torturar al detenido y los privan de recursos jurídicos como el Hábeas Corpus. Pueden estar detenidos sin cargos concretos por tiempo indefinido y sus abogados sufren diversas restricciones. Tampoco tienen opción de pedir la comparecencia de determinados testigos. Todo detenido que desee un defensor distinto al militar que le asignan, debe primero declararse culpable, con lo cual se niega burdamente el principio de presunción de inocencia. Los “tribunales” que se impusieron, están facultados para dictar sentencias de muerte y sus decisiones son inapelables, carecen de la más mínima independencia y restringen el derecho de los acusados a elegir abogado y a una defensa eficaz. Pueden aceptarse pruebas extraídas bajo posible tortura o coacción.

El creador de esta doctrina, el juez Michael Chertoff, quién estuvo al frente de la división criminal del Departamento de Justicia entre el 2001 y el 2003, fue recompensado por Bush, en enero del 2005 nominándolo para secretario de seguridad nacional sustitución de Tom Ridge.

En febrero del 2002 Bush decidió que se aplicaría la Convención de Ginebra a los detenidos talibanes, pero no a los terroristas internacionales de Al Qaeda". Aún así, recalcó que, "según el artículo 4 de la Convención de Ginebra, los detenidos talibanes no tienen derecho al estatuto de prisioneros de guerra". 

Pero no todos los presos sufren por igual. Se ha venido aplicando un claro patrón de arbitraria selectividad y dobles raseros. A quienes tienen ciudadanía de un país aliado en la “coalición de los dispuestos”, Bush les “concede” unas cuantas garantías. A estos “afortunados” se les permite hablar en privado con sus abogados, algo que se niega al resto.

Prueba de ello es que las autoridades judiciales concedieron a prisioneros de ciudadanía británica ciertas diferencias. En marzo del 2004 liberaron de la base naval de Guantánamo a cinco detenidos británicos. Unas horas después de su llegada a Londres uno de los detenidos era liberado tras ser interrogado por la policía.
En fecha 10 de noviembre del 2003, el Supremo de EEUU decidió estudiar si es legal la situación de los presos en Guantánamo. El máximo tribunal estadounidense aceptó estudiar las peticiones de abogados en nombre de algunos detenidos de Gran Bretaña, Australia y Kuwait, que están entre los más de 600 presos encarcelados en la base. Los peticionarios han pedido que se les deje en libertad o que se formulen cargos en su contra y se les permita consultar con sus abogados. Los abogados que representan al Gobierno de EEUU sostienen que estos reos son mantenidos en un territorio fuera de Estados Unidos y que por tanto los tribunales federales de este país no tienen jurisdicción sobre ellos.

En definitiva el alto foro norteamericano decidió en junio de 2004 (7 meses después), que los prisioneros de Guantánamo podían presentar procedimientos de hábeas corpus en la justicia civil estadounidense, ya que los tribunales federales tienen jurisdicción sobre los detenidos.

La Corte Suprema de Estados Unidos resolvió que Yaser Esam Hamdi, ciudadano estadounidense recluido bajo custodia militar desde hacía más de dos años sin cargos ni juicio en calidad de “combatiente enemigo”, tenía derecho a que tribunales estadounidenses lo juzgaran con las debidas garantías y vieran el recurso de hábeas corpus sobre su detención. Su caso se remitió a tribunales inferiores para que continuaran los procedimientos judiciales. En octubre, cuando éstos no se habían llevado a cabo todavía, fue puesto en libertad y trasladado a Arabia Saudí de acuerdo con las condiciones pactadas entre sus abogados y el gobierno de Estados Unidos. Entre ellas figuraba renunciar a la nacionalidad estadounidense, comprometerse a no salir de Arabia Saudí durante cinco años y no viajar nunca a Afganistán, Irak, Israel, Pakistán ni Siria. 

Por otra parte el ciudadano estadounidense José Padilla y el qatarí Ali-Saleh Kahlah Al-Marri siguieron detenidos sin cargos ni juicio como “combatientes enemigos”. José Padilla había presentado una petición similar a la de Yaser Hamdi ante la Corte Suprema de Estados Unidos, pero el tribunal la rechazó alegando que el recurso no se había presentado en la jurisdicción adecuada. Su caso quedó pendiente de vista en Carolina del Sur, donde se encontraba detenido en una prisión militar al finalizar 2004.

Más tarde el tribunal de apelaciones de Carolina del Sur dictaminó que la Casa Blanca no tiene autoridad para detener al ciudadano estadounidense José Padilla en su territorio como "enemigo combatiente", y ordenase que sea liberado en 30 días o transferido a la justicia civil. El dictamen indica que la detención de Padilla, acusado de pertenecer a Al Qaeda y recluido en un centro militar, no fue autorizada por el Congreso y que el Gobierno no puede declararle por tanto "combatiente enemigo".

La respuesta del gobierno de los EEUU fue crear los Tribunales de Revisión del Estatuto de Combatiente. El mando militar efectuó 507 de esos consejos de guerra y le quedaban unos 50 más. (Información sobre los testimonios prestados ante estos tribunales ver en Anexo 2)

En noviembre de ese año, por primera vez un tribunal federal estadounidense suspende un proceso antes de que llegue a las comisiones militares. La suspensión de los procedimientos se debió a que el juez James Robertson, juez federal de primera instancia encargado del recurso de hábeas corpus presentado por el yemení Salim Ahmed Hamdan en un tribunal federal en Washington D.C., había emitido una orden manifestando que, con los cargos que se le imputaban, Hamdan no podía ser juzgado por una comisión militar. Según la orden del juez Robertson, a menos y hasta que un "tribunal competente", conforme establece el artículo 5 del Convenio III de Ginebra, determine que Ahmed Hamdan no tiene derecho a la condición de prisionero de guerra, éste sólo puede ser juzgado por un consejo de guerra en virtud del Código Normalizado de Justicia Militar de Estados Unidos. "Hasta, o a menos que tal tribunal decida lo contrario, escribió el juez Robertson, Hamdan goza, y debe concedérsele, de la plena protección de un prisionero de guerra." El juez concluyó que el Convenio III de Ginebra es un tratado "autoejecutable", es decir, que es vinculante para Estados Unidos sin necesidad de que exista legislación para aplicarlo.

El juez Robertson asestó un golpe al principio fundamental de la política de detenciones de la "guerra contra el terrorismo" emprendida por el gobierno estadounidense: es decir, la determinación del presidente Bush de que los Convenios de Ginebra no se aplican a los presuntos miembros de Al Qaeda. Esta decisión presidencial fue ampliamente criticada, entre otros por el Comité Internacional de la Cruz Roja. 

El juez Robertson concluyó que "a pesar de la opinión del presidente [...] el Convenio III de Ginebra se aplica a todas las personas detenidas en Afganistán durante las hostilidades de aquel país". Además, observó que "el presidente no es un tribunal", y señaló que los Tribunales de Revisión del Estatuto de Combatiente, no constituyen los "tribunales competentes" que exige el Convenio III de Ginebra (tras una vista celebrada el 3 de octubre de 2004, un Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente concluyó que Ahmed Hamdan era un "combatiente enemigo").

Como presunto prisionero de guerra, dijo el juez Robertson, Ahmed Hamdan debe gozar del mismo nivel de justicia establecido para los soldados estadounidenses: en otras palabras, un consejo de guerra en virtud del Código Normalizado de Justicia Militar. El artículo 102 del Convenio III de Ginebra dispone que "[u]na sentencia sólo tendrá validez contra un prisionero de guerra cuando haya sido dictada por los mismo tribunales y siguiendo el mismo procedimiento que con respecto a las personas pertenecientes a las fuerzas armadas de la Potencia detenedora". El juez Robertson declaró que la "comisión militar no es tal tribunal. Sus procedimientos no son tales procedimientos". 

El juez Robertson sostuvo que, incluso aunque un "tribunal competente" que satisficiera los requisitos del Convenio III de Ginebra concluyera que Ahmed Hamdan no goza de la condición de prisionero de guerra, dadas las normas actuales de la comisión militar, que permiten que el acusado no esté presente en determinadas sesiones y que se le niegue el acceso a ciertas pruebas clasificadas o "protegidas", su juicio ante la comisión militar sería ilegal. El juez Robertson subrayó su preocupación por el hecho de que, en virtud de las normas de la comisión, "el propio acusado puede verse excluido de los procedimientos" y "puede verse privado de pruebas que nunca verá (porque su abogado [militar] tendrá prohibido revelárselas)". Es "evidente", escribió el juez Robertson, que una "desviación tan drástica" del derecho constitucional estadounidense "no puede ser tolerada en ningún tribunal de Estados Unidos", incluido un consejo de guerra sujeto al Código Normalizado de Justicia Militar. En un consejo de guerra bajo dicho Código, todos los procedimientos, salvo las deliberaciones y la votación de sus miembros, "tendrán lugar en presencia del acusado". El juez Robertson hizo hincapié en que el ejército "ha concluido que no es imposible manejar material clasificado en los consejos de guerra" y ha elaborado un "amplio y complejo proceso [...] para manejar dicho material". Señaló asimismo que el derecho a ser juzgado "en presencia de uno mismo" es un principio del derecho internacional humanitario y las normas internacionales de derechos humanos. 

El gobierno estadounidense trató de conseguir una suspensión de emergencia de la decisión del juez Robertson, y declaró que apelaría contra ella inmediatamente. Un portavoz del Departamento de Justicia ha declarado: "La Constitución confía al presidente la responsabilidad de salvaguardar la seguridad de la nación. El Departamento de Justicia seguirá defendiendo la capacidad y la autoridad del presidente en virtud de la Constitución para cumplir con ese deber".

Luego logró la victoria gracias al dictamen de un tribunal federal de apelaciones, que autorizó los juicios militares para los presos de la base norteamericana de Guantánamo, en Cuba. El tribunal de tres jueces, en la ciudad de Washington, dictaminó por unanimidad que, como sostenía el GObierno, la instancia adecuada para juzgar a Salim Ahmed Hamdan, ex chófer de Osama bin Laden, era una comisión militar constituida en esa base naval.

La decisión del tribunal revoca la decisión previa del juez federal James Robertson.
Pero el Tribunal de Apelaciones indicó en su dictamen que “el Congreso autorizó la comisión militar que se encargará de juzgar a Hamdan”, y agregaron que las Convenciones de Ginebra no se aplican a los miembros de la red terrorista Al Qaeda, por lo que el sospechoso “no puede invocarlas en su proceso judicial” indicó el juez Raymond Randolph en su veredicto. Pero sí admiten que Hamdan puede recurrir a un tribunal federal si agota sus apelaciones dentro del sistema de justicia militar. El preso también puede apelar la decisión ante otra corte de apelaciones o ante el Tribunal Supremo de EEUU.

Preguntado sobre la situación de Guantánamo, el George W. Bush recalcó que "deben comprender el dilema en que nos encontramos. Estas personas fueron detenidas en el campo de batalla cuando intentaban matar a soldados estadounidenses. Y tenemos que asegurarnos, antes de liberarlos, de que no vuelvan a matar". 

Un tribunal de apelaciones de San Francisco ha sentenciado que los prisioneros encarcelados en la Base Naval estadounidense de Guantánamo (Cuba), tienen derecho a ser defendidos por abogados, en el marco del sistema judicial. La decisión supone un revés a la administración del presidente George W. Bush. En la sentencia, el tribunal argumenta que el estado de detención indefinida que sufren los prisioneros es contrario "a los ideales americanos". Por dos votos a uno, el Noveno Tribunal de Apelación ha sentenciado que el encarcelamiento indefinido es inconsistente con la ley de EEUU y suscita serias preocupaciones ante las leyes internacionales. 

"Incluso en los tiempos de emergencia nacional (...) la obligación del sistema judicial es asegurar que sean preservados nuestros valores constitucionales e impedir que el ejecutivo atropelle los derechos de sus ciudadanos y de otras personas", destaca la disposición del tribunal. En una clara bofetada al Gobierno la disposición añade: "Por casi dos años, Estados Unidos ha sometido a más de 600 de estos cautivos a una detención indefinida e incluso no les ha permitido ninguna posibilidad de hacer frente a su encarcelamiento, ni de protestar por no haber sido reconocidos como prisioneros de guerra, ni consultar con un consejero legal y ni tan siquiera apelar por un encarcelamiento equivocado o una identificación errónea". El recurso que ha hecho posible esta sentencia fue interpuesto por el familiar de un ciudadano libanés detenido por el Ejército estadounidense en Afganistán.

Este 1ro de agosto dos fiscales militares estadounidenses (mayor Robert Preston y capitán John Carr) calificaron de fraudulentos a los limitados procesos judiciales del Pentágono contra los detenidos en la ilegalmente ocupada base naval de Guantánamo. El memorando remitido por Preston a la Oficina de Comisiones Militares asegura que la escena montada para condenar a los prisioneros es "moral, ética y profesionalmente intolerable". Por otro lado el documento redactado por el capitán John Carr, quien, al igual que su colega, abandonó la Oficina de Comisiones Militares, inconforme con la farsa judicial escenificada contra los reos de la base de Guantánamo, refería que: "Cuando me ofrecí para ayudar fue porque esperaba se tratase de un esfuerzo mínimo para establecer un proceso justo, y diligentemente preparar los casos contra el acusado". El diario The New York Times se hace eco de los memorandos de los fiscales, los cuales revelan una agria disputa dentro de la comunidad legal de las Fuerzas Armadas "sobre la equidad del sistema".

Los jueces de Estados Unidos siguen discutiendo sobre la legalidad de confinar a centenares de prisioneros en la base naval de Guantánamo. La magistrada federal Joyce Hens Green tomó la decisión de declarar ilegales y anticonstitucionales las juntas militares establecidas por el Pentágono para revisar el estatus de "combatientes enemigos" que el Gobierno de Washington les ha asignado.

La magistrada de un tribunal de Columbia, señaló en enero de este año, que los presos tienen derecho a acudir a los tribunales de EEUU para protestar por su situación, como ya decretó el Tribunal Supremo en junio del 2004. La sentencia de Green representa una victoria para los detenidos y los defensores de los derechos civiles que interpusieron demandas en su nombre, pero no tendrá un efecto inmediato, ya que probablemente será apelada.

La juez Green reconoció la necesidad de EEUU de "emprender acciones duras" para protegerse de "amenazas enormes y sin precedentes". Pero "esa necesidad no puede negar la existencia de los derechos básicos y fundamentales por los que la gente de este país ha luchado y muerto durante 200 años", recalcó. Green también subrayó que los detenidos en Guantánamo tienen derechos "al abrigo de la Quinta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos". (Nadie estará obligado a responder de un delito castigado con la pena capital o con otra infamante si un gran jurado no lo denuncia o acusa, a excepción de los casos que se presenten en las fuerzas de mar o tierra o en la milicia nacional cuando se encuentre en servicio efectivo en tiempo de guerra o peligro público; tampoco se pondrá a persona alguna dos veces en peligro de perder la vida o algún miembro con motivo del mismo delito; ni se le compelerá a declarar contra sí misma en ningún juicio criminal; ni se le privará de la vida, la libertad o la propiedad sin el debido proceso legal; ni se ocupará la propiedad privada para uso público sin una justa indemnización)

Por lo tanto, señaló, los Tribunales de Revisión del Estatus de Combatiente, "violan el derecho de los presos" a ser procesados judicialmente. De acuerdo con la magistrada, los procedimientos de estas juntas "son anticonstitucionales al no cumplir el debido proceso".

La sentencia de la juez Green responde a la demanda presentada por 50 de los 545 presos que hay todavía en Guantánamo. La decisión fue calificada de "importantísima victoria para el imperio de la ley, los derechos humanos y la democracia", por los abogados de los demandantes.

Sin embargo, esta sentencia choca con la que dictó dos semanas atrás otro magistrado del mismo tribunal, el juez federal Richard Leon. Ante una demanda similar de siete presos de Guantánamo, Leon concluyó que los extranjeros capturados por EEUU y confinados fuera del país no tienen derecho al abrigo constitucional. De esta sentencia echó mano ayer la Casa Blanca para expresar su "respetuoso desacuerdo", según palabras del portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, con la decisión de la juez Green. "El Departamento de Justicia examinará cuáles son las decisiones apropiadas que podríamos tomar sobre esta cuestión", añadió. Sin son apeladas, ambas sentencias pueden terminar ante el Tribunal Supremo, que hace siete meses ya declaró que los presos tienen derechos constitucionales que los tribunales inferiores deben respetar.

Los cuatro franceses que estuvieron detenidos sin juicio durante más de dos años en la base estadounidense de Guantánamo, en Cuba, fueron inculpados y encarcelados por la Justicia francesa. Los cuatro hombres, Nizar Sassi, Brahim Yadel, Murad Benchellali e Imad Achab Kanuni, quedaron detenidos por orden de un juez de liberación y detención (JLD), en conformidad con lo solicitado por la fiscalía. Tras cuatro días de interrogatorios, los acusados, repatriados de Guantánamo el 27 de julio, comparecieron el sábado por la tarde ante los jueces antiterroristas Jean-Louis Bruguière y Jean-François Ricard, encargados de la investigación desde noviembre de 2002. Todos ellos fueron trasladados a Francia después que París y Washington llegaran a un acuerdo, que prevé, entre otros puntos, la apertura de un procedimiento judicial a su llegada.

Por otro lado una corte federal de apelaciones, ha fallado a favor de que el Departamento de Justicia estadounidense pueda seguir ocultando los datos relativos a las personas detenidas tras los atentados del 11 de septiembre. El tribunal ha quitado la razón a la demanda interpuesta por más de 20 grupos que exigían que esa información se diera a conocer. El fallo aclara que el gobierno puede no solo “ocultar los nombres” sino también “el lugar de la detención y cualquier otro dato en relación con el arresto y la puesta en libertad de cada caso”. 

La semana última, los abogados David Remes y Marc Falkoff denunciaron ante el juez de distrito federal Henry H. Kennedy, que tanto el Departamento de Justicia como el ejército se negaron a darles acceso a las historias clínicas de sus defendidos que se encuentran bajo huelga de hambre desde hace 8 semanas. En la actualidad hay 18 detenidos hospitalizados y según fuentes del gobierno 128 prisioneros están en ese estado. Sin embargo otros medios hablan de más de 200 huelguistas.

Desde que abrieron el penal de Guantánamo, hace tres años, han salido del centro 207 detenidos, 146 de ellos liberados y 61 entregados a otros gobiernos. Sólo dos han sido puestos en libertad por los tribunales de revisión del estatus de combatiente enemigo.

Estudio de casos
1. Mamdouh Habib, ciudadano australiano de 49 años, aseguró que fue sometido a torturas en la base naval que mantiene Estados Unidos en la bahía de Guantánamo, Cuba. Liberado luego de no existir pruebas en su contra, describió el calvario por el que atravesó tras ser detenido en Pakistán a fines de 2001, su escala en una prisión en Egipto y los casi 40 meses de reclusión en la base de Guantánamo.

2. Martin Mubanga, londinense de 31 años, hizo llegar su testimonio al Ministerio de Relaciones Exteriores a través de un funcionario de esa dependencia que lo visitó en octubre pasado. Mubanga fue detenido como terrorista hace dos años en Zambia y desde entonces está en Guantánamo sin ser instruido de cargos ni haber visto a un abogado. Su testimonio fue citado por Lord Falconer, ministro a cargo del Departamento de Asuntos Constitucionales, al intervenir ante el londinense Instituto de Investigaciones sobre Política Pública.

3. David Hicks, australiano, se convirtió al Islam tras recibir formación en el Ejército de Liberación de Kosovo. Viajó a Pakistán para estudiar en una madrasa, una escuela islámica. Tras los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, telefoneó a su padre desde Kandahar, Afganistán, para decirle que iba a ayudar a los talibanes a defender Kabul de la Alianza del Norte. Fue capturado el 9 de diciembre de 2001 cerca de Kunduz, en Afganistán, por la Alianza del Norte. Fue trasladado a la bahía de Guantánamo en enero de 2002.

4. En Campo Iguana están presos tres chicos de entre 13 y 16 años, dos de ellos desde enero del 2002, sin haber sido acusados formalmente de nada, sin acceso a un abogado ni a poder ver a un familiar. Incluso, el comandante del campo, el coronel Nelson Cannon, dice que recomendó la liberación de los chicos, "pero la decisión está en manos del Pentágono”.

5. Jumah al-Dossari fue detenido en Pakistán a finales de 2001, y pasó varias semanas bajo custodia de las autoridades paquistaníes. Agentes estadounidenses lo trasladaron luego en avión a la base aérea de Kandahar, en Afganistán. Estuvo recluido en la base de Kandahar unas dos semanas. En enero de 2002, fue trasladado a la bahía de Guantánamo en un avión militar estadounidense. Al principio estuvo recluido en el campo de detención conocido como Camp X-Ray, encadenado en una celda. Luego lo trasladaron a Camp Delta, donde hubo una época en que estuvo recluido en régimen de aislamiento absoluto durante cinco meses.

6. Murat Kurnaz nació en Bremen, Alemania, en 1982. Sus padres, Rabiye y Metin Kurnaz, habían emigrado desde Turquía en los años setenta. Empezó a asistir a la mezquita de Abu Bakr en lugar de a su mezquita familiar y, según los informes, empezó a manifestar cada vez más indignación por lo que él consideraba la persecución de los musulmanes en todo el mundo. Menos de un mes después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, fue a Pakistán. Su madre, Rabiye Kurnaz, recuerda que dijo que quería viajar allí "para ver y vivir el Corán". A su llegada a Pakistán, parece ser que Murat Kurnaz fue de una madrasa (escuela islámica) a otra. Las autoridades paquistaníes lo detuvieron a mediados de noviembre de 2001. Poco después fue trasladado a la custodia estadounidense en Kandahar, Afganistán. Su familia supo que estaba detenido en la bahía de Guantánamo en enero de 2002, y recibió la primera carta de él en marzo de ese año. La última postal que recibió de él era de mayo de 2002.

7. Mustafa Ait Idir y otros cinco hombres fueron detenidos en octubre de 2001 por la policía federal en Bosnia y Herzegovina, como sospechosos de estar implicados en una presunta conspiración para atentar con explosivos contra la embajada estadounidense en Sarajevo. El 17 de enero de 2002, el juez de instrucción del Tribunal Supremo ordenó que fueran puestos en libertad, pues no existían motivos para su detención. Ese mismo día, la Cámara de Derechos Humanos de Bosnia y Herzegovina dictó una orden provisional para que se tomaran medidas cautelares destinadas a impedir la deportación, expulsión o extradición de cuatro de los hombres, a raíz de las solicitudes presentadas ante el tribunal por los cuatro hombres en cuestión el 14 y el 16 de enero de 2002. A pesar de estas resoluciones, al quedar en libertad los seis fueron puestos de inmediato bajo la custodia de la policía federal, quien, junto con la policía cantonal de Sarajevo, los entregó a las fuerzas estadounidenses el 18 de enero de 2002. Posteriormente fueron trasladados a la bahía de Guantánamo, donde permanecen recluidos. Mustafa Ait Idir y los otros cinco –Bensayah Belkacem, Hadj Boudellaa, Saber Lahmer, Boumediene Lakhdar y Mohamed Nechle– son todos originarios de Argelia. La mayoría fueron a Bosnia y Herzegovina durante la guerra de 1992-95 para unirse al bando bosnio musulmán del conflicto. Tras la guerra permanecieron en Bosnia y Herzegovina, donde recibieron la ciudadanía o el permiso de residencia. 

8. Abdel Malik Abdel Wahab viajó a Pakistán en noviembre de 2000, según los informes para impartir estudios islámicos. Pasó el año siguiente, más o menos, viajando por Pakistán y Afganistán, enseñando. Cuando comenzó el conflicto internacional en Afganistán en octubre de 2001, estaba en Kandahar, Afganistán, con su familia. Su esposa y su hija consiguieron regresar a su hogar en Yemen. Él pensó que sería más seguro regresar vía Pakistán. En la frontera entre Afganistán y Pakistán intentó ponerse en contacto con la embajada yemení presentándose ante las autoridades paquistaníes. Según el propio Abdel Malik Abdel Wahab, las autoridades paquistaníes lo "vendieron" a las autoridades estadounidenses, que en aquella época ofrecían sustanciosas recompensas por presuntos miembros de Al Qaeda. Fue retenido bajo custodia de Estados Unidos en Kandahar y luego trasladado a la bahía de Guantánamo, donde permanece.

Conclusiones
La prensa mundial se ha hecho eco de numerosos casos de torturas, por parte de militares estadounidenses a prisioneros del mundo árabe, las imágenes ofrecen una visión de total desprecio a los más elementales derechos humanos. 

En el caso de Guantánamo se han practicado los mismos métodos de tortura que antes se denunciaron en cárceles de Irak, e incluso, en la misma se ensayaron nuevas técnicas de humillación y tortura. Actualmente permanecen en la base cientos de detenidos en el más absoluto limbo jurídico. Violando acuerdos y convenios, suscritos por los propios EEUU, se mantienen en este territorio centenares de personas sin acceso a los tribunales y a las pruebas por las cuales se les acusa. 

Diferentes cortes de los EEUU se han pronunciado sobre la ficción jurídica que alega la Casa Blanca de no considerar la base como territorio de los EEUU y que por lo tanto sus cortes no tienen jurisdicción para juzgarlos. El segundo de los absurdos ha sido el considerar a los detenidos como “combatientes enemigos” y no como prisioneros de guerra, buscando formulas interpretativas de los convenios de Ginebra para no darles el tratamiento que merecen.

En primer lugar y siguiendo postulados del Derecho Internacional Público, Guantánamo si es territorio de los EEUU y al menos sus cortes militares tienen jurisdicción sobre la misma y en segundo orden, la propia Corte Suprema de Justicia ha reconocido el derecho de los detenidos a interponer procedimientos de Hábeas Corpus ante cortes civiles. 

Un rasgo que salta a la vista es el tratamiento diferenciado que han recibido los detenidos en dependencia de si son ciudadanos de potencias aliadas o si son del mundo árabe. Por otro lado la mayoría de los ciudadanos de los países occidentales detenidos son de origen árabe o islámico (como el sueco Mehdí Ghezali, el español Hamid Abderrahaman Ahmed o el inglés Moazzam Begg), lo que pudiera explicar el silencio de la Unión Europea ante las atrocidades que se cometen en este territorio. Cumpliendo aquello de que “Roma paga a los traidores, pero los desprecia.”

Bibliografía
1. Amnistía Internacional y las acusaciones de EEUU. 11 junio 2004. Amnistía Internacional. www.sodepaz.net/modules.php?name=News&file=article&sid=2686 (consulta 11 septiembre 2005)
2. Bush afirma que los prisioneros son bien tratados en Guantánamo. 06-07-2005. Agencia EFE. blogs.ya.com/bush-y-guantanamo/200507.htm (consulta 7 septiembre 2005)
3. Bush no considerará prisioneros de guerra a los miembros de Al Qaeda en Guantánamo. 7 de febrero de 2002. EL País. actualidad.terra.es/historico/portada.cfm?id=AV2368627(consulta 20 septiembre 2005)
4. Bush tacha de "absurdo" el informe Amnistía sobre las torturas en Guantánamo. www.20minutos.es/noticia/27951/0/bush/informe/amnistia (consulta7septiembre 2005)
5. Cheney estima que los prisioneros de Guantánamo está bien atendidos y alimentados. es.news.yahoo.com/050624/4/44of8.html. (consulta 11 septiembre 2005)
6. Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el Acto Central por el Aniversario 52 del Asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. 26 de julio 2005. Granma 27 de julio 2005.
7. EEUU presenta cargos contra dos prisioneros de Guantánamo. 24/2/2004 Europa Press. galeon.hispavista.com/elortiba/pensar5.html. (consulta 7 septiembre 2005)
8. Editorial de news.amnesty: Estados Unidos: "Cierre Guantánamo y desvele lo demás" 22/06/2005. Amnistía Internacional. web.amnesty.org/library/index/ESLAMR511002005(consulta 20 septiembre 2005)
9. El Pentágono reconoce que presos de Guantánamo han sido objeto de abusos. 2 de mayo de 2005. Diario El País. España. 
10. El Supremo estudiará la situación de los presos de Guantánamo. www.terra.es/actualidad/articulo/html/act60072.htm(consulta 11 septiembre 2005)
11. Encarcelados los cuatro franceses que estuvieron detenidos en Guantánamo más de dos años. 1/8/2004 | Europa Press. (consulta 7 septiembre 2005)
12. Ensayados en Guantánamo, abusos y torturas en Abu Ghraib: Pentágono. Viernes 15 de julio de 2005. Periódico la Jornada. México. 
13. “Experimentos” en Guantánamo. Jean Guy. Allard. www.rebelion.org/noticia.php?id=9421(consulta 20 septiembre 2005)
14. Ferrajoli, Luigi “Derechos Fundamentales, Derechos Constitucionales y Derecho Penal Mínimo”. Edición Digital.
15. Guantánamo: los tres chicos prisioneros. 15 -12-03. Amnistía Internacional. 
16. Guantánamo y la destrucción del derecho. 30 de septiembre del 2002. Rebelión.
17. “La Republica”, Julio Le Riverend. Editorial Ciencias Sociales. Habana.
18. Los prisioneros de Guantánamo cuentan sus cautiverios. Almudena Gómez. CNN.
19. ¿Quiénes son los detenidos de Guantánamo? CASO 4. 1 de mayo de 2005. Amnistía Internacional.
20. ¿Quiénes son los detenidos de Guantánamo? CASO 6. 1 de mayo de 2005. Amnistía Internacional.
21. ¿Quiénes son los detenidos de Guantánamo? CASO 7. 1 de mayo de 2005. Amnistía Internacional.
22. ¿Quiénes son los detenidos de Guantánamo? CASO 8. 1 de mayo de 2005. Amnistía Internacional.
23. ¿Quiénes son los detenidos de Guantánamo? CASO 9. Junio de 2005. Amnistía Internacional.
24. ¿Quiénes son los detenidos de Guantánamo? CASO 11. 16 de agosto de 2005. Amnistía Internacional.
25. Rechaza el Pentágono reprender al general Geoffrey Miller. Jueves 14 de julio de 2005. Afp. (consulta 20 septiembre 2005)
26. Rumsfeld autorizó torturas en base militar de Guantánamo. www.prensalatina.com.mx/article.asp?...&language=ES (consulta 17 septiembre 2005)
27. Tribunal autoriza juicios militares para presos de Guantánamo www.actualidad.terra.es/nacional/articulo/tribunal_guantanamo_autoriza_juicios_militares_404794.htm (consulta 7 septiembre 2005)
28. Una investigación militar pide una sanción para el ex comandante de la base de Guantánamo, pero es rechazada. 13 de julio de 2005.
29. Zaffaroni “De un Derecho Penal Represivo a un Derecho Penal Mínimo”. Edición Digital.

ANEXOS
    Anexo 1. Presuntas prácticas de detención e interrogatorio. 
    Fuente: Amnistía Internacional.
A continuación exponemos algunas de las prácticas de detención o interrogatorio presuntamente autorizadas o utilizadas por Estados Unidos durante la "guerra contra el terror". Algunas parecen haberse adaptado a la sensibilidad cultural o religiosa específica de los detenidos, introduciendo así un elemento discriminatorio en los abusos. A menudo se utiliza una combinación de técnicas. Ni el género ni la edad sirven de protección. Según los informes entre las personas que han sido objeto de tortura o malos tratos se encuentran niños, ancianos, mujeres y hombres. Esta lista no pretende ser exhaustiva. 
· Afeitado forzoso del vello facial, o corporal, o del cabello.
· Agresión sexual.
· Agresiones físicas, por ejemplo puñetazos, patadas, golpes con las manos, con mangueras, con porras, con armas de fuego, etc.
· Alambre de espinos, sobre el que se obliga a los detenidos a caminar descalzos.
· Alteraciones del sueño.
· Amenaza de traslado a Guantánamo.
· Amenaza de traslado a terceros países para inspirar temor a ser torturados o ejecutados.
· Amenaza de violación.
· Amenazas de muerte.
· Amenazas de represalias contra familiares.
· Amenazas de tortura o malos tratos.
· Apilamiento, es decir, una o más personas se sientan sobre el detenido o saltan sobre él ("pila de perros/de cerdos")
· Banderas israelíes o estadounidenses, en las que se envuelve a los detenidos antes del interrogatorio o en su transcurso.
· Burlas y humillaciones raciales y religiosos.
· Colgamientos, unidos al uso de esposas o grilletes.
· Cubrir con la mano la nariz o la boca del detenido para impedirle respirar.
· Denegación de acceso a instalaciones higiénicas, con lo que los detenidos terminan orinándose o defecándose encima.
· Denegación de "artículos de consuelo", incluidos artículos religiosos.
· Denegación de información, por ejemplo no decir a los detenidos dónde se encuentran.
· Denegación de medicación.
· Descargas eléctricas, amenazas de descargas eléctricas.
· Desnudar a los detenidos, de forma excesiva o humillante.
· Detención en régimen de incomunicación.
· Detención secreta.
· Ejercicio físico hasta el agotamiento, por ejemplo ponerse de pie y sentarse a toda velocidad muchas veces seguidas, acarrear piedras, etc.
· Empapar a los detenidos con agua fría.
· Encapuchamiento.
· Exposición a climatología y temperaturas extremas, especialmente mediante el uso de aire acondicionado.
· Familiares, negativa a acceder a ellos o censura excesiva en las comunicaciones con ellos.
· Grilletes y esposas, uso excesivo y cruel. Incluye el encadenamiento con cadenas cortas.
· Humillación sexual.
· Humillación, como por ejemplo obligar a los detenidos a gatear o a hacer ruidos de animales, u orinarles encima.
· Iluminación estroboscópica.
· Iluminación potente las 24 horas del día.
· Inmersión en agua para que los detenidos crean que van a morir ahogados.
· Interrogatorios prolongados, por ejemplo de 20 horas.
· Intolerancia religiosa, por ejemplo falta de respeto hacia el Corán o los rituales religiosos.
· Inyecciones a la fuerza, en ocasiones de sustancias no identificadas.
· Manipulación de la dieta.
· Música, ruidos o gritos a un volumen muy alto.
· Obligar a los detenidos a yacer en el suelo desnudo mientras unos agentes permanecen de pie sobre su espalda o la parte posterior de las piernas.
· Percepción inducida de asfixia o ahogo.
· Posturas en tensión, por ejemplo permanecer arrodillados o de pie durante periodos prologados.
· Privación de la comida y el agua.
· Privación de la luz.
· Privación del sueño.
· Privación sensorial.
· Pulverizadores químicos o de pimienta, uso indebido.
· Quemaduras de cigarrillos.
· Reclusión en régimen de aislamiento durante periodos prolongados, por ejemplo durante meses o durante más de un año.
· Registros corporales sin ropa, uso excesivo o humillante.
· Sacar a los detenidos a la fuerza de la celda, de forma brutal o con fines punitivos.
· Secuestro.
· Simulacros de ejecución.
· Técnicas claustrofóbicas, como atar a los detenidos en un saco de dormir con la cabeza hacia dentro o encerrarlos en armarios.
· Toma de rehenes, es decir, individuos a los que se detiene para obligar a sus familiares a entregarse.
· Tomar fotografías a los detenidos o grabarlos en vídeo como forma de humillación.
· Traslados secretos.
· Uso de perros para amenazar e intimidar.
· Vendar los ojos. 

Anexo 2. 
    Extractos adicionales de los testimonios prestados ante los Tribunales de Revisión del Estatuto de Combatiente.
    Fuente: Amnistía Internacional.

Detenido

Extractos del testimonio prestado por el detenido ante los Tribunales de Revisión del Estatuto de Combatiente, según las actas conservadas en la corte federal de primera instancia de Estados Unidos

Mohammed Nechle

Ciudadano argelino

Detenido en Bosnia y Herzegovina

El 19 de octubre de 2004, un Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

Nos sorprendió que nos entregaran a las fuerzas estadounidenses presentes en Bosnia. Nos ataron las manos y los pies, y nos trataron de la peor manera posible. Durante 36 horas nos dejaron sin comida, sin dormir, sin agua y sin nada, y nos dieron el peor de los tratos. Llegamos a este lugar para que nos interrogaran. Ya llevo aquí tres años [...] Creí que el caso era sobre [un presunto plan para atacar con explosivos] la embajada estadounidense, y hasta ahora nadie me ha preguntado nada sobre eso.

Créanme, vine a este lugar por error, y creo que me juzgaron mal. Fue injusto [...] Tengo muy claro que no formo parte de estas organizaciones terroristas. No tengo miedo de nada, porque no soy un terrorista. Si me interrogaran durante 20 años averiguarían que soy Mohammed Nechle.

Creía que Estados Unidos respetaba los derechos humanos en sus prisiones.

Al principio [en Guantánamo] no me trataron [con tratamiento médico]. Les pedí que me trataran y me dejaron mucho tiempo sin tratamiento. Tenía una hemorragia, eso tenía, y se lo dije. Les dije que había sangre, que estaba sangrando. Se lo dije una y otra vez, y no hicieron nada.

Al final, la manera en la que esto ha sucedido, la manera en la que me trajeron aquí y las acusaciones que me han hecho, me hacen sentir que mi futuro se ha destruido. Uno no sabe ni qué decir a sus hijos. Es terrible.

Omar Rajab Amin

Ciudadano kuwaití

Detenido en la frontera entre Pakistán y Afganistán

El 1 de noviembre de 2004, el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

Confío en que este Tribunal sea justo. Ya me han clasificado como combatiente enemigo pero, por lo que sé del sistema de justicia estadounidense, una persona es inocente hasta que se demuestra su culpabilidad. Ahora mismo, yo soy un culpable tratando de demostrar mi inocencia. Esto es algo de lo que no he oído hablar en un sistema de justicia.

El hecho de que los estadounidenses no nos apliquen los Convenios de Ginebra, que nos capturen y nos traigan aquí, nunca esperé que sucediera.

Bisher al-Rawi

Ciudadano iraquí, residente en Reino Unido

Detenido en Gambia, trasladado a Guantánamo a través de Afganistán

El 25 de septiembre de 2004, el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

La forma en que sucedieron las cosas en Gambia fue parecida a la forma en que actuaría una banda de delincuentes (por lo que he visto en televisión) [...] En Gambia, los estadounidenses dirigían el espectáculo.

Como he dicho antes, Estados Unidos estaba allí [en Gambia] y al cargo desde el primer día. No eran muy respetuosos con los gambianos [...]

[La vista de Bisher al-Rawi ante el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente tuvo lugar en dos sesiones diferentes.]

Después de mi último Tribunal, me llevaron al Campo Eco. Allí estuve aislado de todos los detenidos.

Participo en este Tribunal en un esfuerzo por limpiar mi nombre.

Mis interrogatorios revelarán que mi relato no ha cambiado. Si mintiera, no recordaría lo que les dije y mi relato cambiaría.

Como saben, nos llevaron de Gambia a Kabul y luego a la base aérea de Bagram. En Bagram dí información sólo después de que me sometieran a privación del sueño, y de que me dirigieran diversas amenazas [...]

No entiendo por qué estoy aquí encadenado.

Yasin Qasem Muhammad Ismail

Ciudadano yemení

El 28 de septiembre de 2004, el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

Desde allí, [los afganos] me vendieron a los estadounidenses. Al principio tenía miedo, porque cada vez que hablaba con los interrogadores nos castigaban. Nos golpeaban y torturaban. No sólo me dieron golpes y puñetazos, me rompieron la nariz. Me lo hicieron los estadounidenses. Cuando llegué a Cuba, me golpearon en el lugar donde comemos. Me golpearon en el hombro y fue muy doloroso, se me dislocó o algo así. Me amenazaron con rompérmelo todos los meses; nada más llegar a Cuba me dijeron que estaría allí mucho tiempo [...]

P. Cuando llegó a Cuba desde Afganistán, ¿dice que fue torturado?

R. Sí, aún tomo medicación para el hombro.

P. ¿Le golpearon en el hombro una vez?

R. Más que eso. Cuando me trajeron aquí me ataron los pies a la espalda y me arrojaron al suelo de cara. Creo que se me desgarró algo en el hombro por la manera en que estuve tirado en el suelo.

P ¿Recibió tratamiento médico aquí?

R. Sí, durante las dos primeras semanas.

P. ¿Pero desde ese incidente no ha habido más torturas?

R. No, pero he visto maltratar y torturar a otras personas en el campo, y eso me afecta psicológicamente. Temía por mi vida. Cuando los interrogadores me preguntaban si era de Al Qaeda, les decía que sí para evitar las torturas [...]

No tengo nada [más] que decir. No tengo testigos y este Tribunal no es un procedimiento judicial, es un procedimiento militar. No importa lo que diga, es militar y no hay jueces.

Jamal Mar’i

Ciudadano yemení

El 30 de septiembre de 2004, el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

Me aprehendieron el 23 de septiembre de 2001. No me capturaron, sino que unas personas simplemente me secuestraron mientras dormía. Me detuvieron junto con un cocinero paquistaní. No había nadie más con nosotros. Un interrogador estadounidense me interrogó, y luego me entregó a Pakistán [...] No me dejaron en libertad. Me entregaron a Estados Unidos. Me llevaron de Pakistán a Jordania [...] Estados Unidos es el que me llevó a Jordania [...] No soy un combatiente enemigo, soy un combatiente dormido, porque estaba durmiendo en mi casa [...] ¿Cómo puedes llamar a una persona combatiente enemigo cuando estás durmiendo en tu propia casa y alguien viene y te lleva a un sitio que tú no sabes cuál es?

Fahmi Abdullah Ahmed

Ciudadano yemení

El 1 de octubre de 2004, el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

Cuando las autoridades paquistaníes nos capturaron, había con ellas dos civiles estadounidenses. [...] Cuando las autoridades paquistaníes nos capturaron, nos llevaron a Lahore [Pakistán]. Allí, unos civiles estadounidenses nos interrogaron. Yo sólo tuve un interrogatorio con ellos, y lo mismo sucedió con los demás detenidos. Después de eso nos llevaron a Islamabad [...] Nos quedamos dos meses [...] Después de los dos meses, nos llevaron al aeropuerto de Islamabad. El avión nos llevó a Bagram. El gobierno estadounidense nos recibió desde el aeropuerto de Islamabad. Era un avión estadounidense, y los soldados eran estadounidenses. Llegamos a la base militar de Bagram y nos quedamos allí dos o tres meses. Me interrogaron cuatro o seis veces. Luego nos llevaron a Kandahar, y fue otra vez lo mismo: aviones estadounidenses con soldados estadounidenses. Otra vez nos recibieron estadounidenses. Nos quedamos en un campo pequeño con alambradas, en el aeropuerto de Kandahar. Al cabo de dos o tres semanas, fuimos caminando del campo a un avión y nos llevaron a Cuba. 

Sólo sé que llevo aquí tres años y [no] he estado en contacto con mi familia. No creo que sea justo, y no está bien que el sistema judicial estadounidense no permita a la gente hablar con sus familias. Es un derecho pequeño, que se permite a todos los detenidos en todo el mundo. Tengo una madre, hermanos y hermanas, y soy el hombre de la casa, porque mi padre está fuera de ella.

Jamil El Banna

Ciudadano jordano, residente desde hace mucho tiempo en Reino Unido

E 9 de octubre de 2004, él Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

P. Dice que lo secuestraron en Gambia. ¿Quién lo secuestró?

R. Los estadounidenses.

P. ¿Eran soldados estadounidenses o civiles estadounidenses?

R. Civiles de la embajada. Eso me dijeron [...] Cuando vinieron y me detuvieron y esposaron, iban vestidos todos de negro. Incluso se cubrían la cabeza con prendas negras. [...] Me llevaron, me cubrieron, me metieron en un vehículo y me enviaron a algún sitio. No sé dónde. Era de noche. Luego, desde allí, directos al aeropuerto [...] Estábamos en una habitación como ésta con unos ocho hombres, todos con las caras cubiertas [...] Me quitaron la ropa cortándola. Me estiraron de las manos y las piernas [...] Me metieron en un avión y me hicieron ponerme esas esposas que te rodean el cuerpo, para que no pudiera hacer nada en el avión [...] Todo eso es secuestro. Sí. Me metieron bajo tierra, en la oscuridad. No vi la luz durante dos semanas [...] Bagram, Afganistán. Allí mismo, en la oscuridad. Me metieron en la oscuridad. Me sorprendió. No sabía qué había hecho mal, o qué había hecho. Me hicieron pasar hambre; me esposaron, no había comida [...] estaba bajo su control. Ellos son los que me llevaron y me pusieron allí. Saben lo que han hecho. Me sorprendió que los estadounidenses hicieran algo así. Me conmocionó.

Abd Al Aziz Sayer Uwain Al Shammeri

Ciudadano kuwaití

El 29 de septiembre de 2004, el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

Además, si hubiera querido luchar contra los estadounidenses, no habría tenido que viajar a Afganistán. Los estadounidenses están presentes en Kuwait. O sea que, si hubiera querido luchar contra ellos, lo habría hecho en Kuwait. Han visto que la gente está atacando con explosivos a los estadounidenses en Arabia Saudí. Si sintiera algún odio, habría hecho eso con los estadounidenses en Kuwait. No necesitaba viajar. Si dicen ustedes que los estadounidenses son mis enemigos, esos estadounidenses están allí, delante de mí. La mente no me dice "deja a mi enemigo cuando está delante de mío y ve a otro país a luchar contra él". Eso no sucedió, luego demuestra que no hay odio por mi parte hacia los estadounidenses [...]

Confío en que sean realmente justos en este Tribunal y no me castiguen por cosas que han hecho otras personas. Si cometí un error y quieren castigarme por ello, no tengo problema, porque se trata de algo que hice yo. Pero no me castiguen por los errores de otros.

Abd al Malik Abd Al Wahab

Ciudadano yemení

El 6 de octubre de 2004, el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

En Kandahar nos torturaron dándonos palizas. Desde que llegamos a Cuba nos han persuadido mentalmente. Llevamos aquí tres años. No tenemos nada, ni derechos, ni juicio, nada.

Nunca he participado en ningún acto de hostilidad hacia Estados Unidos. No soy un combatiente enemigo ¿Están intentando ustedes obligarme a que lo sea? Es todo lo que puedo decir, y juro que es la verdad.

Sólo espero que esta vista sea útil. Es un paso adelante para resolver la situación en esta isla. Si tienen pruebas contra mí que demuestren que soy un enemigo de Estados Unidos o que lucho contra Estados Unidos, estoy dispuesto a someterme a ese juicio.

Mohammed Mohammed Hassen

Ciudadano yemení

El 12 de octubre de 2004, el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

P. ¿Ha estado alguna vez en Afganistán?

R. Nunca había ido allí hasta que los estadounidenses me llevaron a la prisión [...]

P. ¿Alguna vez ha sido miembro de Al Qaeda?

A. No. Nunca. No había oído hablar de Al Qaeda hasta que estuve aquí, en Guantánamo.

Boudella Al Haji

Ciudadano argelino

Capturado en Bosnia y Herzegovina

El 18 de octubre de 2004, el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

No oí hablar de Al Qaeda hasta los sucesos del 9 de septiembre. Oí hablar de ella en los medios de comunicación. ¿Cómo pueden relacionarme con una organización de la que nunca he oído hablar? Como dije antes, estoy en contra de los ataques terroristas [...]

Se lo pregunto. Ustedes son personas justas. Si cometiera un delito en Estados Unidos, ¿me llevarían a los tribunales de Estados Unidos? Por supuesto. No van a llevarme a otro país. Si me declaran inocente, me dejan libre; si no, me llevan a la cárcel. Si fuera inocente, sería imposible que me llevaran a otra nación. A pesar de que somos inocentes, nos han traído a otra nación, y ni siquiera sabemos por qué [...]

Lo único que sé es que nos capturaron los bosnios, nos entregaron a los estadounidenses, y lo siguiente que supimos fue que estábamos aquí. Nos pasamos cuatro días con los ojos vendados, con vendas en los ojos, cinta adhesiva en la boca, cadenas en las manos y los pies. De martes a domingo [...] 

Mustafa Ait Idir

Ciudadano argelino

Capturado en Bosnia y Herzegovina

El 20 de octubre de 2004, el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

Ahora quisiera hablar de los tres días en que nos trasladaron. Durante esos tres días nos trajeron aquí; a los animales no se les habría tratado como nos trataron a nosotros. En Bosnia, la temperatura era de 20 grados bajo cero, y había hielo y nieve. Hacía mucho frío. Me quitaron la ropa y me dieron una ropa muy fina, como ese mantel [el detenido señala el paño blanco que cubre la mesa del Tribunal]. Me metieron en una sala que estaba muy fría. Mientras me llevaban de un país a otro, tenía los oídos, la boca y los ojos tapados. No podía ni siquiera hablar o respirar. Me pusieron sobre la boca y la nariz una máscara con una pieza de metal. ¿Por qué digo esto? [...] Me dieron una carta del embajador estadounidense en Bosnia que mentía, diciendo que me habían trasladado tratándome con humanidad. Cuando llegué a Cuba, durante los cuatro o cinco primeros meses no sentía la pierna izquierda. Desde el muslo hasta la espalda, no sentía nada en absoluto [...]

Sobre mi trato aquí, en prisión, soy una persona que tenía una vida muy buena. Nunca tenía problemas con nadie. En mi familia no tenía problemas. Tampoco con mis vecinos. El equipo al que entrenaba se componía de musulmanes, católicos y ortodoxos; gente muy diferente. Lo mismo sucedía con mis vecinos. Ganaba buenos salarios con mis empleos. Nunca tuve problemas de dinero, o con la gente, nada. Mi vida ha cambiado por completo. Ha dado un giro de 360 grados, hasta convertirse en lo que soy ahora. A veces un soldado, que a lo mejor nunca ha ido a la escuela y apenas sabe cómo sujetar un arma, viene y te insulta; te dice cosas que no has oído en tu vida. Por ejemplo, un soldado me rompió el dedo. ¿Lo ve? No puedo juntar este dedo con los demás. No puedo juntarlos. Se ha fracturado el nudillo del dedo central. A lo mejor no lo ven, pero sí pueden ver mi dedo. claramente

P: ¿Puedo hacerle una pregunta? ¿Dice que un soldado de la bahía de Guantánamo, Cuba, le rompió los dedos?

R: Sí. Unos soldados me sacaron y me tumbaron en el suelo, sobre las piedras. Me ataron las manos y los pies. Me pusieron boca abajo en el suelo. Quizá vean ustedes aquí, en el ojo... tengo un hoyito cerca de los ojos. Un soldado me puso la cabeza contra el suelo y otro vino y me puso la rodilla en la cara. Me golpeó en el lado de la cara que no tocaba el suelo. Si hubiera tenido la cabeza un poco más girada, las piedras se me habrían metido en el ojo. Al lado del ojo tengo un hoyito. Hay un montón de cosas sobre los soldados, pero no quiero hablar de ellas. 

Sólo quiero decir una cosa. Confío en que esto vaya en serio. No pretendo reprenderles al decir esto, pero no quiero guardármelo dentro. Confío en que este Tribunal realmente vaya en serio. Confío en que una persona que haya cometido un error admita que ha cometido un error. No importa quien sea esa persona. Incluso si es la más cercana a ti. Lo que quiero decir con esto es que, si Estados Unidos cometió un error al traerme aquí a Cuba, se están presentando todas estas acusaciones contra mí no sólo porque les resulta difícil admitir que han cometido un error, sino para impedir que salga de aquí. Les diré algo más: si tienen pruebas, grandes o pequeñas, de que tengo alguna relación con el terrorismo o de que he ayudado a terroristas, estoy dispuesto a recibir cualquier castigo en cualquier país. Se lo digo ahora y, si lo desean, pongan estas palabras por escrito y las firmaré.

Saifullah Paracha

Ciudadano paquistaní capturado en Tailandia

El 8 de diciembre de 2004, el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

Presidente del Tribunal: Déjeme aclarar esto: usted comprende que ésta es una vista administrativa, no un procedimiento judicial. Sé que usted tenía algunas dudas sobre la legalidad de su detención. Éstas se remitirán a otras organizaciones del gobierno, pero usted recibirá en breve instrucciones más específicas sobre cómo hacer llegar sus dudas a los tribunales estadounidenses. 

Detenido: Señoría, llevo aquí más de 17 meses; ¿se resolverá esta cuestión antes de que muera?

Presidente del Tribunal: Realmente, así lo espero [...] Ésta es una decisión ejecutiva del gobierno estadounidense respecto a la detención de combatientes enemigos [...]

Detenido: Señoría, mi pregunta es: ¿es su orden ejecutiva aplicable en todo el planeta?

Presidente del Tribunal: Ésta es una guerra global contra el terrorismo.

Detenido: Lo sé, señor, pero ustedes no son los amos de la Tierra, señor.

Saber Lahmar

Ciudadano argelino

Capturado en Bosnia y Herzegovina

El 8 de octubre de 2004, el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

Confío en que esta vista busque la verdad y haga verdadera justicia. Este país ha sido el símbolo de la justicia durante más de doscientos años. Confío en que estas vistas no sean sólo una de las muchas películas que nos han contado. También confío en que seré juzgado por la ley, no por la política [...]

Quisiera señalar algo importante. Mi detención de Sarajevo a Cuba no fue legal. No hay actualmente ley en el mundo que permita mi detención de mi país a otro país. Si se me acusa de algo en un país en el que estaba, debería haber sido detenido en ese país. Ese país está reconocido en todo el mundo y, por lo tanto, tiene sus leyes y sus tribunales. Deberían haberme juzgado los tribunales de ese país.

Supongamos que soy culpable de algo y soy castigado por ello. El castigo debería haberse impuesto en ese país. No tengo nada que ver con Cuba. La intimidación de los estadounidenses es lo que provocó mi detención ilegal de un país a otro. 

El Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente dice que soy un combatiente enemigo. En mi opinión, esas palabras son ridículas y no significan nada. Una persona cuerda o un niño pequeño no dirían nunca algo así. Las palabras "combatiente enemigo" se refieren a un prisionero que ha sido capturado en primera línea empuñando un arma. En mi caso, fui secuestrado de mi casa por estadounidenses. Por eso, las palabras "combatiente enemigo" no se me aplican.

Adil Kamil Abdullah Al Wadi

Ciudadano bahreiní

El 26 de septiembre de 2004, el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

P: Adil, ¿tiene alguna otra prueba que presentar a este Tribunal?

R: No tengo ninguna otra prueba o evidencia. Lo único que tengo es mi biografía. Todo el mundo me conoce en Bahréin. Soy una persona muy correcta. Nunca he tenido problemas con el gobierno ni con nadie más.

P: ¿Algo más?

P: No tengo pruebas. Llevo aquí dos años. No tengo nada.

Fouzi Khalid Abdullah Al Awda

Ciudadano kuwaití

El 11 de septiembre de 2004, el Tribunal de Revisión del Estatuto de Combatiente lo confirmó como "combatiente enemigo"

No conozco la naturaleza de las pruebas confidenciales [contra mí] [...]

Cuando un gobierno es liberado por otro gobierno – mi país fue liberado por Estados Unidos, así que es imposible después de lo que pasó, y después de haber estado rodeado por estadounidenses y viviendo con ellos en mi país, y haber visitado los Estados Unidos, después de todo eso es imposible que yo sea un combatiente enemigo contra Estados Unidos. En toda mi vida, nunca he sido enemigo de nadie. Quisiera que esto se tuviera en cuenta. A lo mejor el gobierno de Estados Unidos conoce el historial militar de mi padre durante la ocupación de Kuwait. Mi padre estuvo en el ejército y ayudó a Estados Unidos durante ese tiempo. Eso es todo lo que tengo.

Anexo 3
Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la Protección de las Víctimas de los Conflictos Armados Internacionales (Protocolo I)
Aprobado el 8 de junio de 1977 por la Conferencia Diplomática sobre la Reafirmación y
el Desarrollo Internacional Humanitario Aplicable en los Conflictos Armados
Entrada en vigor: 7 de diciembre de 1978 de acuerdo con el artículo 95
Preámbulo
Las Altas Partes contratantes,
Proclamando su deseo ardiente de que la paz reine entre los pueblos, 

Recordando que, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, todo Estado tiene el deber de abstenerse en sus relaciones internacionales de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas, 

Considerando que es necesario, sin embargo, reafirmar y desarrollar las disposiciones que protegen a las víctimas de los conflictos armados, así como completar las medidas para reforzar la aplicación de tales disposiciones, 

Expresando su convicción de que ninguna disposición del presente Protocolo ni de los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 puede interpretarse en el sentido de que legitime o autorice cualquier acto de agresión u otro uso de la fuerza incompatible con la Carta de las Naciones Unidas, 

Reafirmando, además, que las disposiciones de los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 y del presente Protocolo deben aplicarse plenamente en toda circunstancia a todas las personas protegidas por esos instrumentos, sin distinción alguna de carácter desfavorable basada en la naturaleza o el origen del conflicto armado o en las causas invocadas por las Partes en conflicto o atribuidas a ellas, 
Convienen en lo siguiente: (…)

Título III: Métodos y medios de guerra -- Estatuto de combatiente y de prisionero de guerra
Sección I -- Métodos y medios de guerra
Artículo 35: Normas fundamentales
1. En todo conflicto armado, el derecho de las Partes en conflicto a elegir los métodos o medios de hacer la guerra no es ilimitado. 
2. Queda prohibido el empleo de armas, proyectiles, materias y métodos de hacer la guerra de tal índole que causen males superfluos o sufrimientos innecesarios. 
3. Queda prohibido el empleo de métodos o medios de hacer la guerra que hayan sido concebidos para causar, o de los que quepa prever que causen, daños extensos, duraderos y graves al medio ambiente natural.

Artículo 36: Armas nuevas
Cuando una Alta Parte contratante estudie, desarrolle, adquiera o adopte una nueva arma, o nuevos medios o métodos de guerra, tendrá la obligación de determinar si su empleo, en ciertas condiciones o en todas las circunstancias, estaría prohibido por el presente Protocolo o por cualquier otra norma de derecho internacional aplicable a esa Alta Parte contratante.

Artículo 37: Prohibición de la perfidia
1. Queda prohibido matar, herir o capturar a un adversario valiéndose de medios pérfidos. Constituirán perfidia los actos que, apelando a la buena fe de un adversario con intención de traicionarla, den a entender a éste que tiene derecho a protección, o que está obligado a concederla, de conformidad con las normas de derecho internacional aplicables en los conflictos armados. Son ejemplos de perfidia los actos siguientes: 
a) simular la intención de negociar bajo bandera de parlamento o de rendición; 
b) simular una incapacitación por heridas o enfermedad; 
c) simular el estatuto de personal civil, no combatiente; y 
d) simular que se posee un estatuto de protección, mediante el uso de signos, emblemas o uniformes de las Naciones Unidas o de Estados neutrales o de otros Estados que no sean Partes en el conflicto. 
2. No están prohibidas las estratagemas. Son estratagemas los actos que tienen por objeto inducir a error a un adversario o hacerle cometer imprudencias, pero que no infringen ninguna norma de derecho internacional aplicable en los conflictos armados, ni son pérfidos ya que no apelan a la buena fe de un adversario con respecto a la protección prevista en ese derecho. Son ejemplos de estratagemas los actos siguientes: el camuflaje, las añagazas, las operaciones simuladas y las informaciones falsas.

Artículo 38: Emblemas reconocidos
1. Queda prohibido hacer uso indebido del signo distintivo de la cruz roja, de la media luna roja o del león y sol rojos o de otros emblemas, signos o señales establecidos en los Convenios o en el presente Protocolo. Queda prohibido también abusar deliberadamente, en un conflicto armado, de otros emblemas, signos o señales protectores internacionalmente reconocidos, incluidos la bandera de parlamento y el emblema protector de los bienes culturales. 
2. Queda prohibido hacer uso del emblema distintivo de las Naciones Unidas, salvo en los casos en que esa Organización lo autorice.

Artículo 39: Signos de nacionalidad
1. Queda prohibido hacer uso en un conflicto armado de las banderas o de los emblemas, insignias o uniformes militares de Estados neutrales o de otros Estados que no sean Partes en el conflicto. 
2. Queda prohibido hacer uso de las banderas o de los emblemas, insignias o uniformes militares de Partes adversas durante los ataques, o para cubrir, favorecer, proteger u obstaculizar operaciones militares. 
3. Ninguna de las disposiciones del presente artículo o del artículo 37, párrafo 1, d), afectará a las normas existentes de derecho internacional generalmente reconocidas que sean aplicables al espionaje o al uso de la bandera en el desarrollo de los conflictos armados en el mar.

Artículo 40: Cuartel
Queda prohibido ordenar que no haya supervivientes, amenazar con ello al adversario o conducir las hostilidades en función de tal decisión.

Artículo 41: Salvaguardia del enemigo fuera de combate
1. Ninguna persona podrá ser objeto de ataque cuando se reconozca o, atendidas las circunstancias, debe reconocerse que está fuera de combate. 
2. Está fuera de combate toda persona: 
a) que esté en poder de una Parte adversa; 
b) que exprese claramente su intención de rendirse; o 
c) que esté inconsciente o incapacitada en cualquier otra forma a causa de heridas o de enfermedad y sea, por consiguiente, incapaz de defenderse; y siempre que, en cualquiera de esos casos, se abstenga de todo acto hostil y no trate de evadirse. 

3. Cuando las personas que tengan derecho a la protección de que gozan los prisioneros de guerra hayan caído en poder de una Parte adversa en condiciones de combate inhabituales que impidan su evacuación en la forma prevista en la Sección I del Título III de III Convenio, serán liberadas, debiendo adoptarse todas las precauciones posibles para garantizar su seguridad.

Artículo 42: Ocupantes de aeronaves
1. Ninguna persona que se lance en paracaídas de una aeronave en peligro será atacada durante su descenso. 
2. Al llegar a tierra en territorio controlado por una Parte adversa, la persona que se haya lanzado en paracaídas de una aeronave en peligro deberá tener oportunidad de rendirse antes de ser atacada, a menos que sea manifiesto que está realizando un acto hostil. 
3. Las tropas aerotransportadas no quedarán protegidas por este artículo.
Sección II - Estatuto de combatiente y de prisionero de guerra

Artículo 43: Fuerzas armadas
1. Las fuerzas armadas de una Parte en conflicto se componen de todas las fuerzas, grupos y unidades armados y organizados, colocados bajo un mando responsable de la conducta de sus subordinados ante esa Parte, aun cuando ésta esté representada por un gobierno o por una autoridad no reconocidos por una Parte adversa. Tales fuerzas armadas deberán estar sometidas a un régimen de disciplina interna que haga cumplir, inter alia, las normas de derecho internacional aplicables en los conflictos armados. 
2. Los miembros de las fuerzas armadas de una Parte en conflicto (salvo aquellos que formen parte del personal sanitario y religioso a que se refiere el artículo 33 del III Convenio) son combatientes, es decir, tienen derecho a participar directamente en las hostilidades. 
3. Siempre que una Parte en conflicto incorpore a sus fuerzas armadas un organismo paramilitar o un servicio armado encargado de velar por el orden público, deberá notificarlo a las otras Partes en conflicto.

Artículo 44: Combatientes y prisioneros de guerra
1. Todo combatiente, tal como queda definido en el artículo 43, que caiga en poder de una Parte adversa será prisionero de guerra. 
2. Aunque todos los combatientes están obligados a observar las normas de derecho internacional aplicables en los conflictos armados, la violación de tales normas no privará a un combatiente de su derecho a ser considerado como tal o, si cae en poder de una Parte adversa, de su derecho a ser considerado prisionero de guerra, salvo lo dispuesto en los párrafos 3 y 4. 
3. Con objeto de promover la protección de la población civil contra los efectos de las hostilidades, los combatientes están obligados a distinguirse de la población civil en el curso de un ataque o de una operación militar preparatoria de un ataque. Sin embargo, dado que en los conflictos armados hay situaciones en las que, debido a la índole de las hostilidades, un combatiente armado no puede distinguirse de la población civil, dicho combatiente conservará su estatuto de tal siempre que, en esas circunstancias, lleve sus armas abiertamente: 
a) durante todo enfrentamiento militar; y 
b) durante el tiempo en que sea visible para el enemigo mientras está tomando parte en un despliegue militar previo al lanzamiento de un ataque en el que va a participar. 
No se considerarán como actos pérfidos, en el sentido del apartado c) del párrafo 1 del artículo 37, los actos en que concurran las condiciones enunciadas en el presente párrafo. 
4. El combatiente que caiga en poder de una Parte adversa y no reúna las condiciones enunciadas en la segunda frase del párrafo 3, perderá el derecho a ser considerado como prisionero de guerra, pero, no obstante, recibirá las protecciones equivalentes, en todos los sentidos, a las otorgadas a los prisioneros de guerra por el III Convenio y el presente Protocolo. Esta protección comprende las protecciones equivalentes a las otorgadas a los prisioneros de guerra por el III Convenio en el caso de que tal persona sea juzgada y sancionada por cualquier infracción que haya cometido. 
5. El combatiente que caiga en poder de una Parte adversa mientras no participa en un ataque ni en una operación militar preparatoria de un ataque, no perderá, a consecuencia de sus actividades anteriores, el derecho a ser considerado como combatiente y prisionero de guerra. 
6. El presente artículo no privará a una persona del derecho a ser considerada como prisionero de guerra conforme al artículo 4 de III Convenio. 
7. El propósito del presente artículo no es modificar la práctica generalmente aceptada por los Estados en lo que respecta al uniforme que han de llevar los combatientes pertenecientes a las unidades armadas regulares y uniformadas de una Parte en conflicto. 
8. Además de las categorías de personas mencionadas en el artículo 13 de los Convenios I y II, todos los miembros de las fuerzas armadas de una Parte en un conflicto, tal como se definen en el artículo 43 del presente Protocolo, tendrán derecho a la protección concedida en virtud de esos Convenios si están heridos o enfermos o, en el caso del II Convenio, si son náufragos en el mar o en otras aguas.

Artículo 45: Protección de personas que han tomado parte en las hostilidades
1. La persona que participe en las hostilidades y caiga en poder de una Parte adversa se presumirá prisionero de guerra y, por consiguiente, estará protegida por el III Convenio cuando reivindique el estatuto de prisionero de guerra, cuando parezca tener derecho al mismo, o cuando la Parte de que dependa reivindique ese estatuto en su favor mediante una notificación a la Potencia detenedora o a la Potencia protectora. Si hubiere alguna duda respecto a su derecho al estatuto de prisionero de guerra, tal persona continuará beneficiándose de este estatuto y, en consecuencia, seguirá gozando de la protección del III Convenio y del presente Protocolo hasta que un tribunal competente haya decidido al respecto. 
2. La persona que, habiendo caído en poder de una Parte adversa, no esté detenida como prisionero de guerra y vaya a ser juzgada por esa Parte con motivo de una infracción que guarde relación con las hostilidades podrá hacer valer su derecho al estatuto de prisionero de guerra ante un tribunal judicial y a que se decida esta cuestión. Siempre que no sea contrario al procedimiento aplicable, esa cuestión se decidirá antes de que el tribunal se pronuncie sobre la infracción. Los representantes de la Potencia protectora tendrán derecho a asistir a las actuaciones en que deba dirimirse la cuestión, a menos que, excepcionalmente y en interés de la seguridad del Estado, tales actuaciones se celebren a puerta cerrada. En este caso, la Potencia en cuyo poder se encuentre la persona informará al respecto a la Potencia protectora. 
3. La persona que haya tomado parte en las hostilidades y no tenga derecho al estatuto de prisionero de guerra ni disfrute de un trato más favorable de conformidad con lo dispuesto en el IV Convenio, tendrá derecho en todo momento a la protección del artículo 75 del presente Protocolo. Tal persona, cuando se encuentre en territorio ocupado y siempre que no se halle detenida como espía, disfrutará también, no obstante lo establecido en el artículo 5 del IV Convenio, de los derechos de comunicación previstos en ese Convenio.

Artículo 46: Espías
1. No obstante cualquier otra disposición de los Convenios o del presente Protocolo, el miembro de las fuerzas armadas de una Parte en conflicto que caiga en poder de una Parte adversa mientras realice actividades de espionaje no tendrá derecho al estatuto de prisionero de guerra y podrá ser tratado como espía. 
2. No se considerará que realiza actividades de espionaje el miembro de las fuerzas armadas de una Parte en conflicto que, en favor de esa Parte, recoja o intente recoger información dentro de un territorio controlado por una Parte adversa siempre que, al hacerlo, vista el uniforme de las fuerzas armadas a que pertenezca. 
3. No se considerará que realiza actividades de espionaje el miembro de las fuerzas armadas de una Parte en conflicto que sea residente en territorio ocupado por una Parte adversa y que, en favor de la Parte de que depende, recoja o intente recoger información de interés militar dentro de ese territorio, salvo que lo haga mediante pretextos falsos o proceda de modo deliberadamente clandestino. Además, ese residente no perderá su derecho al estatuto de prisionero de guerra y no podrá ser tratado como espía a menos que sea capturado mientras realice actividades de espionaje. 
4. El miembro de las fuerzas armadas de una Parte en conflicto que no sea residente en territorio ocupado por una Parte adversa y que haya realizado actividades de espionaje en ese territorio, no perderá su derecho al estatuto de prisionero de guerra y no podrá ser tratado como espía a menos que sea capturado antes de reintegrarse a las fuerzas armadas a que pertenezca.

Artículo 47: Mercenarios
1. Los mercenarios no tendrán derecho al estatuto de combatiente o de prisionero de guerra. 
2. Se entiende por mercenario toda persona: 
a) que haya sido especialmente reclutada, localmente o en el extranjero, a fin de combatir en un conflicto armado; 
b) que, de hecho, tome parte directa en las hostilidades; 
c) que tome parte en las hostilidades animada esencialmente por el deseo de obtener un provecho personal y a la que se haga efectivamente la promesa, por una Parte en conflicto o en nombre de ella, de una retribución material considerablemente superior a la prometida o abonada a los combatientes de grado y funciones similares en las fuerzas armadas de esa Parte; 
d) que no sea nacional de una Parte en conflicto ni residente en un territorio controlado por una Parte en conflicto; 
e) que no sea miembro de las fuerzas armadas de una Parte en conflicto; y 
f) que no haya sido enviada en misión oficial como miembro de sus fuerzas armadas por un Estado que no es Parte en conflicto.
(…)

Nota: los párrafos en negrita son resaltados por los autores.

Anexo 4. Base Naval de Guantánamo.

 


Anexo 5. Prisioneros en la Base Naval de Guantánamo.



Anexo 6. Rumsfeld y los Inspectores del Comité Internacional de la Cruz Roja.






Fuentes: EFE, AFP, PL, BBC y CNN.


Autores:
Prof. José Augusto Ochoa del Río. 
Prof. Manuel Alberto Leyva Estupiñán.
Yanitza Sánchez Batista. Estudiante de 2do año.

Síntesis curricular de los autores.
Lic. José Augusto Ochoa del Río. 
Licenciado en Derecho (Camagüey 2001); Profesor Instructor de la Universidad de Holguín Oscar Lucero Moya; Profesor de Derecho Romano y Teoría del Estado y el Derecho; Jefe de la Disciplina Jurídicos Básicos, Responsable Metodológico de la Universalización en la provincia. Tiene publicados varios artículos en sitios web internacionales, entre ellos sitios jurídicos; ha cursado e impartido cursos de postgrados y ha participado como ponente en varios eventos de carácter nacional e internacional como son: Primer taller sobre formación de valores “ETHOS 2003”, I Conferencia Científica Internacional UHO 2003, II Encuentro Cubano – Argentino Holguín 2004, III Encuentro Internacional sobre Constitución, Democracia y Sistemas Políticos, 2005. Actualmente cursa el Doctorado en Ciencias Pedagógicas. (jochoa@fh.uho.edu.cu)

Manuel Alberto Leyva Estupiñán. Licenciado en Derecho (Camagüey 2005), profesor adiestrado de la Universidad de Holguín Oscar Lucero Moya. Durante su vida estudiantil participó en varios eventos como el Encuentro Internacional de Estudiantes de Derecho Cuba - México Camaguey 2002, el Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de Derecho -abril del 2003, coautor del Producto Informático de Consulta Empresarial EMPRESCONSUL Y las investigaciones “La adopción como una institución en el derecho histórico y comparado“ y “Propuestas para un Enfoque Mínimo del Derecho Penal sobre los Supuestos de Concurso Aparente de Normas Penales”. (mleyva@fh.uho.edu.cu)

Yanitza Sánchez Batista. Estudiante de 2do año de la carrera de Licenciatura en Derecho Universidad de Holguín, miembro de la Cátedra de Derecho Internacional Humanitario. Alumna ayudante de la asignatura Teoría del Estado. (arelis@cristal.hlg.sld.cu) 

UNIVERSIDAD DE HOLGUÍN
“OSCAR LUCERO MOYA”

Año: 2005

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