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Tocando fondo. Introito a la edición 2006, del ensayo “Vivir, Servir & Sobrevivir en el siglo XXI"

Resumen: Justo en el momento actual, cabe volver a tocar el tema de la indefección de niños y jóvenes, en gran parte de América Latina y Caribe -nuestros países- el impacto de este derroche secular de sus potencialidades de contribución a la solución de la crisis en las ultimas décadas, incluyendo, URLs, o referencias de múltiples disciplinas, en la difícil tarea de capturar un “foto” instantánea el hoy-aquí y ahora, de los abordajes de este tipo de limitante estructural y sus impactos para el enriquecimiento, la gobernabilidad y la seguridad de las comunidades, partiendo del escenario de la transición paradigmal postfordista.
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Autor: Yoe F. Santos

RESUMEN
Justo en el momento actual, cabe volver a tocar el tema de la indefección de niños y jóvenes, en gran parte de América Latina y Caribe -nuestros paises- el impacto de este derroche secular de sus potencialidades de contribución a la solución de la crisis en las ultimas décadas, incluyendo, URLs, o referencias de múltiples disciplinas, en la difícil tarea de capturar un “foto” instantánea el hoy-aquí y ahora, de los abordajes de este tipo de limitante estructural y sus impactos para el enriquecimiento, la gobernabilidad y la seguridad de las comunidades, partiendo del escenario de la transición paradigmal postfordista.

Como propuesta de contenidos virtualmente referenciados, el presente texto es una fusión -y ampliación- de dos hipertextos, inéditos, entrelazados por la perspectiva generacional, solidaria y humanística: a) una presentación de un documento de microhistoria, sobre el periodo 1960-2001 en varios de los pueblos del interior de Republica Dominicana; y b) un articulo inspirado en el feminicidio, de una joven universitaria a manos de otros no menos jóvenes, marginales, en el mes de junio, 2006 y los modos como la prevención – inversión social en la familia, infancia y jóvenes de los sectores empobrecidos , a causa del ajuste estructural y las asimetrías estructurales, en las oportunidades para el ejercicio a sus derechos a la educación y el empleo, así como la intervención rehabilitante, han venido siendo manejadas, en paralelo con la represión y la inversión por la inclusión sociales, en varios ámbitos del Caribe y América Latina, como instrumentos empoderantes del sujeto y la comunidad, en su aspiración legitima de control efectivo de las violencias, que obliteran su autodesarrollo y niveles de participación creativa, en la construcción de ciudadanía, escenarios mas fértiles de libertad y de mayor satisfacción o gratificación existencial, para proceso de desarrollo sostenible, impulsado por redes ancladas en la base misma de la sociedad. 

La relación de una tragedia personal -visibilizada por los medios, el liderazgo social y corporativo- con otros marcos de reflexión y propuesta, la encontrara el lector/a, combinando los planteos del articulo, con la consulta de los enlaces, URLs o links, donde se conjugan discursos multilocalizados del periodo 1900-2006, evidencia de la preocupación continental -por los procesos, metodologías, construcción participativa de consensos y buenas practicas, en la identificación de visiones integradoras y multidisciplinares, en el Estado de Derecho- para la superación de la violencia urbana y el remozamiento de los marcos contextuales, en los territorios de la gestión publica, la flexibilidad y diversidad, en la oferta educativa, recreativa, cultural y laboral, de y para la inclusión social, orientada a la familia, niños y jóvenes, esencialmente urbanos: a) la ausencia de voluntades políticas con vocación unitaria, comprometidas con el respeto y la celebración del disenso y la diferencia, asumiéndolas como consolidadores, del discurso, las opciones , experiencias vitales, desmitificadoras y polifónicas, ancladas en b) la libertad del pensamiento propio -sin máscaras, ni mansedumbres, ni conformismos, ni ventrílocuos- sediento de lo trans y lo pluridisciplinar en la mirada de 360º, accesible, apropiable, para mejorarse a si mismo y a los sujetos que lo debaten, en su c) infinito potencial de perfectibilidad, en y desde las oportunidades de elección vocacional, negada por siglos, a importantes sectores de la infancia y la juventud.

“(…)para proponer mirar la sociedad -dominicana, caribeña y latinoamericana- y su dinamismo, en el paradigma de la complejidad, con esperanza y alegría, mas allá de las lamentaciones o las nostalgias autoritarias, o las demandas contestatarias para que el gobierno de turno o la propia sociedad, resuelvan todos mis problemas y los de ella misma, de forma automática, desmarcándose de la tecnolatria – capaz de imaginar al ciudadano futuro, como un cyborg, domesticado en sus pulsiones, espiritualmente mutilado, unidimensional, programado por el pensamiento único, sin necesidad de valores, visiones, sentimientos, sueños o contradicciones humanas- en la construcción social de la realidad y la superación de los problemas de convivencia en entornos de cambio e incertidumbre, en relación con la exploración de oportunidades inéditas para el talento infanto-juvenil disperso -en la vastedad disciplinar e interinstitucional, pese a la brevedad de nuestra geografía-, y el impacto de las potencialidades de niños y jóvenes -como alguna vez fuimos todos- para efectuar contribuciones decisivas, en el desarrollo humano, de la familia, hoy y mañana(…)”.

La noción de libertad de pensamiento trabajada en el presente comentario, entendida como espacio de autoconstrucción, solución provisional a la contradictoriedad del sujeto en sus prácticas sociales, en el ejercicio de su derecho a ver, participar, deglutir por sus propios medios de tamización, insumos para comprender y transformar, ayudar a construir, las realidades del futuro…proceso heterodoxo, heteróclito, sin recetarios: introyectivo, cultural y social… dudante, proponente, apasionante, en su cantar a la vida, uniendo piezas, aparentemente inconexas o caóticas, delirantes. Furor y éxtasis, mixturados entre diacronismo y el sincronismo, sístole-diástole, velocidad espasmódica de la postmodernidad: sin anteojeras, ni narigones, del pasado o del presente -aunque no, sin brújulas para optar por sus propias elecciones y pagar el precio de ellas- en el dinámico replanteo de la historia, en la escala y códigos experienciales, afectivos, de la memoria comunitaria, el lenguaje, el discurso, la economía, el cuerpo y la cultura.

Palabras clave: 
cambio paradigmal e inclusión social, cultura, juventud, infancia, microhistoria, violencia, feminicidio, humanismo, inclusión social, cambio paradigmal, América Latina, Caribe, Tercer Mundo, icnología, sujeto, gestión del cambio, marginalidad, pedagogía y políticas publicas, políticas publicas, educación, cambio actitudinal, adaptación, mutaciones valóricos, familia, valores, antivalores, alineación, filosofía de la historia, despersonalización, cosificación, incertidumbre, retrospectiva, prospectiva,
perspectiva, look, quien es quien, liderazgos sociales, movimientos sociales, investigación, cambio cualitativo, ensayos, contradiscursividad, empresas y cambio paradigmal, monografías, artículos, hipertexto, elección vocacional, libertad de pensamiento, democracia participativa, estrategia ganar-ganar, estrategias suma-cero, desarrollo local, patrones de consumo, clases medias, indicadores de pobreza y neopobreza, prioridades de consumo, símbolos de éxito y status, elites latinoamericanas, creatividad, criticidad, desafíos, siglo XXI, paradigma flexible, prosperidad, alteridad, libertad e incertidumbre, cambio social, hermenéutica, ciencias sociales, incertidumbre e indeterminación del sujeto, ciencias administrativas, urbanismo, seguridad, apropiación urbana, ocios, convivencia, comunicación, glocalize y Tercer Mundo, Henri Lefevre, comunidad, percepción de inseguridad, pensamiento humanístico, siglo XX, sigloXIX, liberales, conservadores, cultura de paz, tolerancia, redes solidarias, socialización, nuevas tecnologías, empoderamiento, visibilidad, alianzas contra la violencia, derechos humanos, crisis, Estado, poder, alta cultura, folklore, mid culture, cuerpos, catarsis, cosmovisión, malestar de la cultura, esquizo, victimización, rotulación social, alternativas, no violencia activa, violencia institucional, poética histórica y América Latina, violencia estructural, salud mental, psiquiatría, antipsiquiatria, pobreza, Sören Kierkegaard, individualismo, orientación vocacional y sujeto, marginación, empobrecimiento, construcción social de realidad, marginalización, urbanización, migración, demografía, mercado, segmentación, investigación educativa y subjetividad, nichos, toma de decisiones, cohesión social, multidisciplina, gestión del talento, gestión de crisis, identidad cultural, postcolonialidad, neocolonialidad, paradigmas emergentes, anomia, mass media, medios masivos de comunicación, riqueza nacional, potencialidad, individuo, determinismo, positivismo, T. S Khun, libertad, unidimensionalidad, multidimensionalidad, derechos humanos, globalización, democracia, partidos políticos, inteligencia emociona, responsabilidad corporativa, participación comunitaria, liderazgos horizontales, democratización, modernidad, postmodernidad, modernización, redes comunitarias, saber y cotidianidad, políticas de subjetividad, subjetividad y empoderamiento, sustitución de importaciones, modelo de desarrollo, integración regional, bibliografía, hemerografia, recursos virtuales, políticas de prevención, políticas de intervención, poética histórica, redes horizontales, trabajo colaborativo e inclusión social, políticas de represión, Michel Foucault, políticas sociales, políticas culturales, políticas educativas, políticas identitarias, tarifa plana, Henri Meschonnic, liderazgo y crisis valórica, políticas económicas inclusivas, oportunidades, autores, autoras, intelligentzia y cambio, ensayistas, pensamiento lateral, creatividad y cambio organizacional, antipolítica, resemantizacion educativa, resignificación y cultura, nuevas sensibilidades, retos filosóficos, desafíos, amenazas, procesos, promesas, metodologías, técnicas de prevención e intervención, aprendizajes significativos, referencias, subjetividades, intuición, alianzas estratégicas, solidaridad, consumo juvenil, ocios, emigración interna, emigración internacional, cibercultura, trivia, consumo simbólico, telecentros,WI FI, banda ancha, Internet gratis, apropiación popular, desarrollo humano, economía, ética e inclusión social, semiología y discurso, brechas sociales, estadísticas, contenidos, investigaciones, paradigma postfordista, nuevas tecnologías de la informacion y la comunicación (NTICs), electrodomésticos, tecnología, calidad de vida, consumismo, educación publica, ONGs, organizaciones de la sociedad civil, policización, criminología, criminalistica, empresas y nuevo paradigma, pandillas, maras, grupos juveniles, clubes socio-culturales, organizaciones culturales, comunidades de base, delincuencia infanto-juvenil, inserción social, reeducacion, Convenciones, Tratados, Constitucionalidad, optimismo, pesimismo, eros, Tánatos, glocalización.

1. Lo estratégico del rescate combinatorio de la retrospectiva, la perspectiva y la prospectiva, individual y social. Estrategias de supervivencia: zarandeos del mundo simbólico, desterritorializado y descentrado.
El sujeto, cuando alcanza la oportunidad para cultivar la libertad de pensamiento, como acción y potencialidad -fuera de todo teleologismo o determinismo mecanicista- asume el discurso tanto propio, como del otro, evidencias de su humanidad inequívoca. Un recurso enriquecedor de su infinita capacidad, para desarrollar estrategias habilitantes para la interrogación, la adaptación, la inventiva o la co-construcción de mundos posibles, en suma, un proyecto de vida y perfectibilidad, sociales. 

Una contribución -de las infinitas posibles- en la articulación de herramientas dialógicas, para alcanzar la verdad, la justicia, la solidaridad y el bienestar, como pilares, desde los cuales sea posible ver el horizonte, al tiempo de ayudar a construir la seguridad, la paz y la inclusión, sociales, desde el cara- a- cara – lugar donde no tienen asiento, las pasiones y veleidades de la macroeconomía, cuyas victimas no tienen ni nombre ni apellido, pero están ahí, a la vista de todos y todas- en la “obscenidad que es el hambre”, parafraseando a Saramago. 

Tortuoso y creativo quehacer, orientado a generar cambios sustanciales, en la presente generación, en ámbitos como los imaginarios, la socialización y las subjetividades –“descongelándolos”, internalizándolos y resemantizándolos, mas allá de los lugares comunes, como los conocíamos en nuestro pasado rural, de los siglos XIX y XX- a partir de reformas constitucionales, de gestión publica -en las agendas, los roles, mecanismos de financiación- y cobertura de los servicios del Estado-nación, o lo que quede de el, y su agonía en el downzising o achicamiento, abriendo nuevos espacios y canales interactivos, con y para las perspectivas -y posicionamientos- de las identidades emergentes. 

El giro institucional propuesto en el párrafo anterior, trae de suyo, la mutación en valores, actitudes y prioridades vitales: lucha silenciosa por despojarse – y contribuir a que otros se despojen- de las visiones preconcebidas. Un aprender / reciclar / desaprender, comprender e intercambiar, sobre la base, de: repensar, retroconstruir, observar y proyectar, sobre otros telones de fondo, nuevamente los hechos, con sus implicancias, en el corto, mediano y largo plazo, como interfases, continoun y rupturas, para nuestra propia reinserción en el contexto local, regional, nacional, continental o global. Por ende, demandantes permanentes de atención, en el aparato o corpus crítico, al cual se remiten, en y por el lenguaje, el discurso y el sujeto, en una situación histórica o tempo-espacial, concretas. 

2. Infancias y juventudes, en contextos de vulnerabilidad, exclusión y violencia: “Reconstrucción” de subjetividades truncas, o “inversión” en pérdidas irreparables de oportunidades, para el desarrollo humano?
“(…)Y es que ya yo no quería / ombe / que ella mirara la ventana / ombe / yo le daba to´ los golpes / ombe / suela arriba / ombe / suela abajo(…)”

Luis Días
El machista (1983)
Canción
Superar las truculencias, las mezquindades e instrumentalizaciones del cálculo filisteo, costo/beneficio, para la medición de los impactos de los quehaceres, en términos de conveniencia individual -para la coyuntura o el autocentramiento- y levantar la vista, combinando el hoy-aquí-ahora de lo intimo o lo privado, en su articulación multidimensional, capaz de coadyuvar en la identificación de: metas, valores, aspiraciones y procesos con los cuales guardamos relaciones de compromiso, interés o afinidad – parciales a veces, en sus objetivos, oportunidades, estrategias y desafíos- implicando capilaridades, vasos comunicantes, –conscientes o inconscientes- formales o informales, con sectores dispersos en las comunidades, organizaciones, empresas, cooperativas, culturas y sociedades sanas o humanizantes. 

En virtud de que la creatividad no esta reglada –o profetizada- por jerarquías, lugares, o perfiles únicos predeterminados sobre los sujetos, en cualquier cultura-sociedad, hemos de vivir, anhelando y construyendo nuevos asombros, para alcanzar la estatura humana, su dignidad y la supervivencia individual y colectiva. Hoy, niños y los jóvenes, pueden internalizar, catalizar y sinergizar, esas posibilidades: si la sociedad les brinda espacios y organizaciones, de libertad.

Desaprender hábitos, valores, actitudes y comportamientos heredados de siglos de intolerancia, de la pretensión autocrática del control o disciplinamiento infanto-juvenil: supone un cambio en los medios, las tareas, las agendas y el reconocimiento de sus derechos, lo mismo que en la canalización de sus energías, hacia la vida y las actividades socialmente útiles. 

Lo socialmente útil de hoy o de ayer, puede no serlo mañana, por lo cual trabajar para la construcción de alternativas para negarnos a participar en la lobotomía de la presente generación, - implícita en la institucionalización, normalización o castración de sus sueños y utopías- conscientes de que tal proceso de vaciamiento, apenas alcanzara para “habilitarles”, en las artes de la reconstrucción o reproducción del pasado, en los nuevos escenarios del presente y el futuro. 

Es decir, en la obstrucción de la comprensión y potencial transformador, de las condiciones de vida y desarrollo organizacional, en los desafiantes contextos, de la presente y la futura generación, donde ni sus padres, abuelos, ni bisabuelos, estarán físicamente presentes para servirles de guía, a lo largo de toda la vida, observando que nuestro mundo ha desarrollado mutaciones, en los últimos 150 anos, radicalmente distintas, a las pensadas o intuidas, en milenios anteriores. 

¿Por que se debería desmarcar o desacelerar el presente o el futuro, que ellos y ellas, están llamados a construir, como hábitat?
La “buena idea” -la propuesta consistente al análisis o de calidad- puede proceder de cualquier fuente, aun de las mas insospechadas o descalificadas, por los saberes hegemónicos. Por eso nunca huelga, ni resulta necedad, insistir en que tenemos que desarrollar nuevas formulas para la escucha activa, del otro.

Siempre que surge la oportunidad y la contextualizad, para el cambio cualitativo, en una época, existen sectores que desearían se inventara la maquina del tiempo, para tirar la palanca y colocar la historia en reversa, para retrotraerse a la nostalgia de un pasado, percibido como mejor, en el cual el protagonismo funcionaba a su favor, garantizando sus niveles de certidumbre y control de los modos de control de lo real y lo imaginario.

Dado que no existe un sentido fatalista o determinístico para las fuerzas sociales - y por ende para la historia- solo los sujetos, con sus quehaceres, pueden construir e imaginar modalidades para participar en la creación de marcos institucionales y oportunidades inclusivas, para la familia, la infanta y la juventud, independientemente del lugar de origen, de los medios de vida, posición socio-económica, genero. Consolidando la unidad, las estrategias para la generación y predistribución de riqueza, desde la diversidad de formas de abordaje, de las interrogantes y respuestas, que como sociedad sana, se proporcione a tales desafíos del presente y el futuro, en la que se apuesta la supervivencia, ampliación o extinción de tal diversidad.

¿Quienes son los individuos y organizaciones mas idóneos para el impulso de tal proceso, de inserción de nuestras sociedades en las coordenadas del tiempo presente, desde el desarrollo humano? 
En principio, siguiendo los asombrosos hallazgos de las ciencias de la vida, toda la población, teniendo como criterios esenciales de admisión, en dicha dinámica: la motivación, la voluntad, el interés, para invertir tiempo y capacidad de dialogo, en el desarrollo de sus respectivos valores, talentos, habilidades y destrezas, para la adaptación individual, al paradigma de la especialización flexible. Individuos, organizaciones y comunidades capaces de autoconstruirse y reinventar su barrio, su municipio su región y su nación, en coordinación con sus semejantes, sobre bases democráticas y participativas. Cualquiera que este interesado en adaptarse y sobrevivir, al cambio como norma y el equilibrio como excepción, en y para los marcos de referencia y actuación, inclusivos.

La noción de “cualquierización”, es una expresión peyorativa, surgida en el discurso de algunos autores al momento encontrarse con la irrupción de la multitud, del hombre y mujer común, al espacio y la función publica. 

Cualquierizacion como clasificación y proceso, implica una actitud, consciente o inconsciente, contra los valores de la democracia, puesto que cuestiones como el origen, la sangre, el abolengo o la conexión con la divinidad, típicos de las visiones monárquicas, niegan en principio, la capacidad y la oportunidad para que un individuo, naciendo en condiciones de desventaja o rezago sociales, mediante los procesos de interacción, la educación y la internalización de valores y mundos experienciales, llegare a ocupar, cualquier posición en la vida ciudadana, sin expectativas o justificaciones, ahistóricas, para la obstrucción, descalificación o invalidación, de cambios cualitativos, de oportunidades y reconstrucciones del ser- en- el -mundo, impulsados por la necesidad, la voluntad y el deseo del sujeto, en sus interacciones con su entorno, desde la mas temprana infancia, hasta la muerte.

En el subtexto de la categorización socio-cultural prejuiciada, “cualquierizacion” -como la proceso deformado y apriorista, en la aprehensión o elucidación de lo real-, justifica visiones, percepciones, actitudes y comportamientos, vinculados a la cultura de la violencia y la intolerancia, en la medida en que se pretende desde la misma, naturalizar o deshistorizar, la exclusión y las asimetrías en las oportunidades, en ocasiones por un enfoque justificador de tipo: sexista, clasista, económico o etnocéntrico, predeterminando a cada persona “cual es su lugar” –inamovible, como en el sistema de castas- las limitaciones a las aspiraciones y sueños, factor que pretende impugnar, invisibilizar o escamotear la irrupción de las masas en la sociedad contemporánea, como sujetos de derecho.

Lo anterior, se expresa en pragmáticas “realistas” – “ no vivas en esa nube, aquí esta la realidad”, como dice la canción-o disciplinamientos orientados al mantenimiento de la baja autoestima, las aspiraciones de bajo perfil, y en la creación de techos o topes, para “los sueños” “desbordadas” del hombre y la mujer comunes. Todo esto en los casos, en los cuales, desde la sociedad pluralista: familias, niños o jóvenes, “pretenden” -o logran- “colarse”, o participar – usando medios lícitos, o ejerciendo derechos, en la opinión, la educación, el trabajo, el consumo, el ahorro o la inversión- dentro del proceso de promoción o ascenso social, en determinados sectores de la cultura, las ocupaciones o la vida social, reservados histórica o tradicionalmente, para los grupos sociales mas acomodados, en una sociedad con profundos resabios del mundo rural y autoritario, extrapolados e incrementados, como niveles de segregación urbanas, a posteriori, del proceso migratorio de la segunda mitad del siglo XX.

Tal detrimento y reducción de la infinitud de posibilidades del ser humano, para vencer la adversidad, aprender, comprender y transformar su propia realidad en detrimento de las mistificaciones, las ideologizaciones que propalaban el funcionario publico, como un sujeto procedente de las elites, con un acento o resabio monárquico, el glamour, “la clase” y cosmopolitismo aristocrático, preferidos por los regimenes autoritarios militares y conservadores. Hace falta insistir en este punto: cualquiera, puede y debe, participar en la definición de agendas – canales expresivos, mecanismos de retroalimentación, financiación y acción- del interés publico, en la sociedad pluralista. 

Esa es la prueba de fuego, de la institucionalidad democrática, del Estado de Derecho, como garante de los derechos de los individuos, a ser aceptados como son, respetados, tratados, motivados y reconocidos como personas, proporcionándoles recursos y condiciones – atención, espacios, organizaciones, políticas, marcos jurídicos, canales de retroalimentación- a su inserción social, posibilitando y facilitando la puesta en marcha y su mantenimiento, de actividades de interrelación a su ilimitado potencial de invención, interrogación, en el proceso de la creación de valor, lo cual se traduce en mayores probabilidades de diversificación de los medios, lugares, herramientas, organizaciones, en capacidad de producir riqueza, al menos en la transición paradigmal actual. 

Una contribución original, única, irrepetible, de cada ser humano a su propia supervivencia, memoria, familia, relaciones sociales, experiencias, sistemas de orientación en la incertidumbre y la transición paradigmal; modos de canalización de la frustración, el miedo y las oportunidades de ver y entender el presente y el futuro, en su entorno inmediato, en su vida interior, la familia, la comunidad y a la humanidad. En ello se imbrica su derecho a pensar y actuar, reflexivamente, sobre aquellos elementos, que les afectan o les benefician, en la transición paradigmal, en la vida cotidiana, cuando ni la ley, ni la constitución, pueden ser obviadas, en sus decisiones, calidad de vida y apoyos, dentro de la sociedad.

El perfil, las expectativas y las relaciones entre individuo-comunidad- Estado, esta sujeto a profundas alteraciones, en el siglo XXI, las cuales, desde la perspectiva ciudadana, no podrán ser satisfechas, abriendo antiguos baúles y recetarios, de los siglos anteriores.

Tenemos que entrenarnos -y entrenar a niños y jóvenes- para que construyan su presente y su futuro, sobre bases mas humanas, pero también tomando en consideración los radicales cambios de los paradigmas y como los mismos han hecho de la visión adultocéntrica, una limitante esencial, para el fortalecimiento y consolidación de la libertad y la democracia. 

Actualmente, en muchas esferas de la vida, una parte de la juventud y la niñez, están orientando y enseñando a los adultos a vivir, a innovar, a educarse, gracias al cúmulo de experiencias inéditas, que muchos de ellos, mas que la generación anterior, han tenido la oportunidad de participar, profetizar, ayudar a construir: lo que a su vez, reclama cambios sustanciales en la institución escolar, para que integre las experiencias y saberes experienciados, sin jerarquizarlos, estigmatizarlos o censurarlos, para torcerles el pulso, “demostrándoles”, que los adultos, “siempre saben mejor que es lo mejor” – cortándoles las alas a sus narrativas de vida y saberes ambientales- y castrarles, en beneficio del saber coagulado desde el Pan Decenal de Educación, su programa o currículo oficial del sistema. 

Los tiempos que corren son veloces, contradictorios, multipolares en la retroalimentación, obligándonos a escucharnos y tener que dar un turno para escuchar, a quien a priori, considerábamos que “no tiene nada que decir”, “tiene poco original, que aportar”. Tiempos donde la supervivencia, podría depender de leer señales underground, escuchar o abrirnos: escuchar (se) (nos) y abrir (se) (nos) a canales de auto expresión del otro, lo que en lo particular nos recuerda una frase que vimos alguna vez en las Jornadas Mundiales en Pro de la Lectura, de la Casa de Francia: “La idea, es el arma de combate, del hombre libre”. 

La imposibilidad de la libertad, en las condiciones de marginalidad, exclusión y adaptación reactiva a los entornos de privación de las necesidades humanas más elementales – desnutrición, agua potable, vivienda, salud, empleo o educación- no es un asunto de interés exclusivo de quien padece tales condiciones de vida, habitando en un inframundo, como victima de la violencia estructural e institucional.

El circulo de la pobreza -material e inmaterial o espiritual- tolerado por siglos por todas las sociedades humanas, sin que el proceso de producción, circulación y consumo asimétrico de bienes y servicios, se viera afectado de forma significativa, por su existencia, en términos de la llamada sociedad de la informacion, la comunicación y el conocimiento, constituye un desafió, a los padres de familia, los planificadores de políticas sociales, al liderazgo empresarial, lo mismo que a las comunidades de base, las organizaciones territoriales, al individuo, así como al Estado en su conjunto.

La necesidad de definir mecanismos para la participación en los beneficios de la riqueza y oportunidades de la sociedad, demanda inversiones, no solo para la estabilidad macroeconómica, sino hacer realidad el llamado efecto derrama, a fin de que el mismo alcance al ciudadano promedio, en su relación con la sociedad, en la microeconomía. Algo de innegable dificultad, dentro de las tendencias de concentración del ingreso y los medios de producción, en América Latina y Caribe.

Ancianos, mujeres, niños, jóvenes y discapacitados, representan dimensiones -y percepciones- del despoder, la exclusión y la pobreza, sin cuya inserción social -y participación activa- nuestras sociedades, no alcanzaran a disponer de las energías creativas, la potencialidad y velocidad de interrogación, para mover los relojes y la vida institucional en América Latina, Caribe y Tercer Mundo, hacia la corriente principal, del desarrollo humano sostenible, o lo que es igual: de las condiciones de vida aceptadas, para la mayoría de la población en el siglo 19, a los derechos, necesidades y agendas en las políticas publicas, ancladas en los objetivos del milenio, y el siglo 21.

Ya se sabe, que ellos y ellas, representan la mayoría en todos los segmentos empobrecidos, y las principales victimas de la violencia, en el continente, pero antes que remitirnos a ese lugar común de la demografía, la economía, la antropología o la sociología, nos interesa: reflexionar juntos, sobre el valor de una idea, de una persona, de una opinión, en la construcción de un cambio enriquecedor y participativo, en el momento actual.

Nadie puede leer o prever el futuro, de un niño o niña, que muere de desnutrición, o deambula por las calles, al margen del sistema escolar, si en vez de ese cuadro, su pensamiento, su acción, sus relaciones y sus aspiraciones, y las de sus padres, hubieran encontrado la oportunidad de insertarse en la sociedad, la cual esta obligada – para garantizar su propia supervivencia, como tal- a explorar, crear las mediaciones necesarias y ayudar a desarrollar el potencial de cada ser humano. 
La obligación de la sociedad en las inversiones sociales, no son un derroche de recursos, como no son un derroche, las inversiones de las corporaciones en los departamentos de investigación y desarrollo de nuevos productos o servicios.

La comparación anterior, parte de la evidencia que descansa en la historia de la cultura, de los negocios, de las reformas, las innovaciones, por medio de las cuales se observa que dentro de miles o millones de seres humanos -mediocres, repetitivos, rutinizados y alienados- nacidos, en una determinada comunidad, región o país, en una decada o un siglo, existe la posibilidad de que nazcan uno o varios individuos, con predisposiciones excepcionales para la performatividad o el aprendizaje. Sin embargo, ni sus padres, ni los educadores, ni la propia sociedad, sabe o puede distinguirlos, de la cohorte que le acompaña, en el salón de clases, en principio, mucho menos en el momento del nacimiento, o antes de ingresar a la escuela.

A veces, cuando cerramos la puerta a lo desconocido, nos estamos condenando a la extinción. Tenemos un refrán, que calza apropiadamente en este punto, “no se pueden, ni se deben, poner todos los huevos, en una sola canasta”. 

Negar el derecho a la inserción social, a los sectores mas empobrecidos, representa un riesgo, en un mundo descentrado, desterritorializado y de convulsos cambios culturales, como el actual, tan grande e irracional, como mantener la tendencia a que solo menos de diez carrera monopolicen, la orientación vocacional de la juventud universitaria. Como funcionara dicha sociedad en el futuro cercano, importando mano de obra calificada de otros lugares? Con que salarios? Esperando disminuir la violencia, con la masa de desempleados titulados?

Aunque los perfiles de empleo, las perspectivas de carrera, en la actualidad son mas móviles e inestables, que nunca en la historia de la humanidad, resulta un hecho preocupante que sin un desarrollo institucional mínimo, no seamos capaces de atraer equilibrio, desafió al mercado laboral, de los técnicos medios, ni al mundo de los oficios, cuando la digitalización y la informatización de la sociedad, avance al siguiente estadio, con nuevas exigencias para la competitividad.

Sin ciudadanos informados, no podremos gerenciar la democracia, pero mucho menos reducir los niveles de la criminalidad y la violencia, que a su vez repercuten en la imagen internacional de nuestros paises, impulsando el retiro de inversiones, de flujos turísticos, de posibilidades para avanzar en la integración regional.
La falta de inserción -en la ciudadanización, la educación y el empleo- para los contextos de pobreza, y dentro de ellos, como prioridades esenciales en la familia, donde ancianos, mujeres, niños, jóvenes y discapacitados coexisten, constituye una silenciosa conspiración contra la paz y la modernidad, incapaz de ser resuelta por la represión, la invocación a un liderazgo mesiánico, ni ninguna “genialidad” tecnocratica o partidaria, sino que se abre como oportunidad, sensibilidad, para la acción de toda la sociedad, en el momento actual.

Contribuir a la visibilidad cotidiana de estos sectores de la sociedad, en el contexto de la crisis, es un recordatorio mudo, de que la situación no puede esperar indefinidamente, para ser abordada en su complejidad, por las autoridades, las organizaciones y los ciudadanos. 

Es una de las derivas, de las perdidas irreparables, de recursos, que demandan del monitoreo permanente, del mejoramiento de las condiciones de vida, puesto que de lo contrario, no alcanzaremos a convertir en circulo virtuoso, ninguna iniciativa, ni publica, ni privada, para la creación estrategias efectivas de lucha contra la pobreza, la democratización del consumo – con su impacto en el comercio intrarregional y los mercados domésticos- y la modernización del sistema democrático.

Defender derechos, en el sistema legal, es algo abstracto y complejo, pero cuando a los y las excluidos, les ponemos nombre y apellido, rostro, y pensamos de lo que nos estamos perdiendo, para afrontar el presente y el futuro de nuestras culturas, economías y sociedades, bien vale la pena intentar, alguna forma de revertir la tendencia, expresada en una canción del “Ultimo de la fila “(…) y en la sombra mueren genios, sin saber(…)”.

Mas que justificar la focalización de ayudas, siguiendo las visiones asistencialistas tradicionales y de las dependencias subsiguientes (caso Puerto Rico), al margen de una contraprestación útil, socialmente valiosa, e inspiradora en trabajo, manual o intelectual, para los beneficiarios, la sociedad tiene que apostar por las nuevas alternativas del empoderamiento y las alianzas con los actores socio-económicos y socio-culturales territoriales, en las cuales los recursos humanos, ubicados en las zonas mas pobres, desde el momento de su nacimiento hasta su muerte, motiven y consustancien planes, para el desarrollo del capital social, comunitario, relacional, institucional, e intelectual, a fin de que mas que regalarles un pescado, se les enseñe a pescar y diferenciarse, alejando toda percepción deformada -y generalización deshumanizante- de los medios de comunicación, y algunos organismos del Estado sobre: quienes son, que hacen y como construyen su propio futuro, contribuyen a la riqueza y el bienestar general, en el tejido social local, los mas pobres, en y por sus organizaciones. 

Un cambio cualitativo de la magnitud expresada en el párrafo anterior, supone políticas, programas y proyectos centrados en el protagonismo de la asociatividad, del microemprendimiento, las redes, y el fomento de liderazgos locales en las organizaciones de la sociedad civil, pero su éxito, estaría condicionado, no solo a la sostenibilidad de proyectos productivos, educativos, culturales y sociales, en el tiempo, sino a la definición participativa del proyecto de nación, que cada ciudadano, cada comunidad o región, desea y puede ayudar a construir, en los próximos, 5, 10, 20 o 25 anos… sin una visión estratégica, articulada por etapas de implantación, emergente desde la base de la sociedad.

El ciudadano/a y las organizaciones de base, territoriales, como lo ha demostrado la experiencia reciente, en la movilización en pro de la reforma, en el caso Argentino, a principios del siglo XXI, tienen una gran responsabilidad histórica, para fortalecer las vías de la democratización y la modernización inclusiva, asegurando canales dialógicos, no instrumentalizables por los intereses privados y corporativos, anclados en los partidos políticos y los poderes lácticos.

Nadie en su sano juicio, es tan tonto, para dejarse instrumentalizar por las militancias furibundas y el calculo a corto plazo de los partidos políticos tradicionales, parafraseando “Pobrecito mi país” de Ali Primera.

Con las visiones parciales –como instrumento o excusa ganar elecciones- resultaría imposible garantizar las energías, los sacrificios, la motivación intrínseca, las expectativas e inspiraciones, y las sinergias que la magnitud y urgencia de tal problema y sus eventuales soluciones demandaran, en el dialogo de la presente generación, entre incluidos y excluidos, desde la base de la sociedad. 

Hace falta una responsabilidad histórica y sentido de unidad, para encarar estos desafíos, que desbordan el Estado-nación, y salpica, empapa, a las conciencias sensibles de América, en la hora actual. 

La democratización del consumo, es un tema de la agenda, impensable, sin la canalización de poéticas e inversiones, publicas y privadas, orientadas a mejorar las condiciones estructurales de la competitividad del respaldo y a la oportunidad para crear y producir gente de excelencia y calidad – en comparación con el régimen de subsidios del mundo industrializado- flexibles, creativas y solidarias, entre quienes: desde los microemprendimientos producen riqueza, quienes trabajan por ampliar el horizonte de oportunidades en la seguridad alimentaria, la seguridad educativa, el acceso al trabajo, la apropiación y enriquecimiento de la cultura y los valores humanos, dentro del Estado de derecho.

La amalgama o hibridación de temáticas, señaladas anteriormente, tocan el espinoso lindero de la gobernabilidad y la seguridad hemisférica, en paralelo de respondernos a la preguntas, que se están haciendo muchos y muchas en nuestras sociedades: 

Por que la familia, de menores y medianos ingresos, no ha alcanzado a satisfacer las demandas insatisfechas de consumo de niños y jóvenes, en los últimos anos? Con que herramientas, para romper el circulo vicioso de la pobreza y la exclusión, estamos habilitando a niños y jóvenes? Que tipo de informacion, experiencias, valores, estamos proporcionando como insumos vitales, para que se orienten, negocien significados y percepciones, vivan y construyan el presente y el futuro, mas prospero, menos vulnerable y mas articulado al mundo-red, en la región? Como tender un puente, entre pasado y presente en estas cuestiones, reduciendo los niveles de vulnerabilidad de la región, al tiempo de abrirnos a la participación y el intercambio de y con el otro, en el futuro? 

El desarrollo sostenible tiene que “salir de paseo” – ventilarse fuera de las discusiones de los círculos especializados- por las zonas rurales, los barrios marginalizados, ser apropiado y circulado, en la existencialidad y la subjetividad de los mas pobres. Para ello todo esfuerzo relativo a mejorar las estrategias comunicativas de las organizaciones, de la educación popular, las iniciativas tendentes a movilizar con dicho objetivo y agenda -superando los reduccionismos y las simplificaciones de sus procesos complejos- resultara capital en los próximos anos, puesto que no basta vivir en la privación, para mejorar los niveles de conciencia: el pez no sabe que vive en el agua, hasta que sale de allí o ejerce un “distanciamiento”, con relación a su vida rutinaria, mediante comparación, analogía, entre otros recursos de la (re) creación colectiva. 

Como ilustración del planteamiento anterior, resulta oportuno, reconocer la creatividad y síntesis, desplegada por FUNREDES y MISTICA, con la edición de un comic o historieta (2002) sobre la sociedad de la informacion y sus implicancias, para la vida cotidiana de la gente común y corriente, en las organizaciones territoriales, en paises no industrializados, que ojala se reeditara, y circulara al menos en los gremios de educadores, emprendedores/as, maestros/as que laboran en los sectores mas económicamente deprimidos; así como también, los diversos materiales de comunicación popular, de redes solidarias, como CEPAE, CEDOIS, Participación Ciudadana, Inc., en el mismo sentido y en distintos momentos históricos.

El desarrollo sostenible para dejar de ser un deseo -aspiración legítima, además- tiene que descender de la macroeconomía, de la macro política, a la cotidianidad: a los individuos, sus cuerpos, sus relaciones, sus hospitales, sus ocios, sus mesas, sus aulas, sus microemprendimientos y sus organizaciones territoriales, de sus comunidades, estableciendo conexiones, niveles de confianza, canales de dialogo y de interrogación, 24 / 7, entre gobernantes y gobernados. 

NO puede ser un cheque en blanco, en favor de políticos, tecnócratas y vividores: falta transparencia y empoderamiento, en tanto que los derechos no se mendigan, ni se regalan, se conquistan.

La sociedad se alimenta de percepciones, pero también de hechos, de indicadores, de mensajes en capacidad de enviar señales claras, de que existe una voluntad política, pensando y actuando en concierto con el latir social, sin agendas paralelas, ni opacidades, para el rescate de lo mejor que tenemos, para sobrevivir y diversificar los medios de vida en el siglo XXI: nuestra gente. Nadie se movilizara, si no esta ganando, nuevos escenarios, para su proyecto de vida, su calidad y sus perspectivas de futuro.

La inserción o inclusión sociales, más que palabras mecidas por el oleaje de los discursos, constituyen: condiciones previas para la seguridad ciudadana, a partir del desinflamiento de las causales seculares de las violencias, en el seno mismo de nuestras sociedades.

Cualquiera, hombre, mujer, niño, discapacitado, joven, anciano, independientemente de su nivel de ingreso – aunque no de los contextos desde donde florecerá o se marchitara una existencia, como individuo- ni de los cuidados para su evolución, que logren habilitarse para comprender y transformar la situación de exclusión, impunidad e inequidad. Dicho perfil habla de actitudes, practicas y valores, caracterizadas a grandes rasgos por una ruptura -o distancia- en relacionamientos y situacionalidades, con practicas y cosmovisiones de los siglos XIX y XX, cuyas fantasmidades emergen, como explicaciones o “alternativas” al paradigma actual, tales como:
a) Ausencia o carencia de compromisos con practicas -o justificaciones ideo-políticas- de resistencia al cambio, en sus múltiples dimensiones – exceptuando por supuesto los casos, donde el agente operante fuera la ignorancia, perpetuada por carencias de acceso y apropiación, a medios efectivos para ejercicio de su derecho a la educación y a la informacion, existencia de canales de distribución de cobertura universal, de insumos críticos para la toma de decisiones responsables e informadas, dado que tales individuos han sido victimas de la instrumentalización generación tras generación, en muchos casos, excluyendo los neopobres o clases medias, proletarizadas a partir del ajuste estructural- como justificación de un entorno socio-cultural de: privilegios, violencia, intolerancia, exclusión, desinstitucionalización y corrupción; 

b) consciente de sus propios derechos a participar en la construcción de la realidad social, cultural y económica, presente y futura; 

c) consciente del polifacético abanico de opciones construibles y deseables, para la horizontalización participativa de las sociedades, en la era de redes, sociales y virtuales, solidarias; 

d) consciente de las asimetrías estructurales en las oportunidades y de la insostenibilidad -y riesgos para la gobernabilidad- que dicha situación supone, y de la cual la violencia y la delincuencia común, son solo síntomas; 

e) practicante de los valores democráticos, solidarios y de las normas de convivencia, en un mundo, de identidades, culturas, subculturas, pueblos, regiones e individuos, con posibilidades asimétricas -en la relación al poder y la autoderminación- interdependientes, aunque no por ello, carentes de posibilidades de innovación y propuesta; 

f) comprometida con la institucionalización, la democratización y la modernización inclusivas, como prácticas humanizantes de la actividad tanto, pública, privada, como en organizaciones de la sociedad civil, a partir de contribuciones sinergizantes y autonomizadoras de los sujetos, tales como: la co-construcción de capacidades, herramientas, metodologías y técnicas de apropiación, empoderamiento de los sectores mas rezagados en el disfrute de las innovaciones y el legado de la revolución científico-técnica, en zonas empobrecidas o marginalizadas, urbanas y rurales. 

Asumiendo la inclusión social, como pilar de la supervivencia y enriquecimiento de las opciones-en el mediano y largo plazo- para segmentos y nichos mas empobrecidos del mercado domestico, las culturas y las economías locales, en un mundo interdependiente, se incrementan las probabilidades de sumar voluntades -e intereses motivados por múltiples factores, no siempre altruistas- hacia el éxito en la reconstrucción del tejido social, para asumir juntos, las oportunidades y retos de la definición de la sociedad presente y futura -que deseamos y necesitamos construir, con las ideas, los valores, el talento y las potencialidades de todos y todas- brindándonos una oportunidad de dialogo con las cosmovisiones, saberes ambientales o experienciados, conflictuados, insertos en contextos disímiles en los cuales los mismos se producen, reconfiguran y legitiman, en y a través, del discurso y del sujeto, enriqueciendo el ser en el mundo propio, y el intercambio con el otro.

Las estrategias holísticas o omnicomprensivas de inclusión social, representan un paso adelante, si se comparan con los esquemas reduccionistas y al trazado verticalista – economicista, autoritario, burocrático y tecnocrático- de políticas publicas, “soluciones” inconsultas, con las comunidades, las familias, los ciudadanos, a quienes “se les bajan”, como marco de actuación validado por expertos que no viven, ni han vivido jamás, en tales entornos: teniendo además, el poco honroso honor de no habilitar a los “beneficiarios/as”, para salir de la pobreza y la exclusión, por medios propios. 

Perpetuando el asistencialismo, la conversión de dramas cotidianos en espectáculos para “sumar votos”, ritornello disociador -de la solidaridad y la identidad comunitaria local- expresado por las soluciones del tipo patrimonialista-clientelar-partidario, por medio del cual, el spoil system se reedita, concediendo privilegios, prevendas y canonjías, con cada formación partidaria, que luego de las elecciones, asume la administración publica, del Estado central o municipal, en detrimento del resto de la nación. Elemento que se agrava, al considerar las tasas de abstención, así como el hecho de que mucho menos del 35% de la población, milita o esta inscrita en un partido político, lo que hace que las oportunidades en tal sentido, nueva vez, estén secuestradas por una minoría corporativizada.

Los medios materiales especializados para la construcción de mecanismos de modernización y democratización, consolidación de identidades y la solidaridad comunitaria, tienden a “diluirse” o evaporarse, sin llegar al destinatario final -para el cual fueron justificados y presupuestados- cuando los partidos políticos, asumen la propiedad publica, como una heredad sin dueno, un fundus rusticus, res publica, para el pago de favores en y para sus parciales, de espaldas a un proyecto inclusivo del Estado-nación, summun de los compadrazgos y el paternalismo.

Una percepción tradicional del Estado –y los bienes públicos- descansa en la visión de que el mismo “no tiene dolientes”, en el sentido de que si todos somos igualmente co-participes, accionistas, co-propietarios, contribuyentes de su riqueza, la Administración de este: debe residir en un escaso numero de mentes y manos -dentro de la democracia representativa- para que la misma sea viable, efectiva, profesionalizante y tecnocráticamente, consistente.

El comportamiento anterior -donde los gobernados carecen de controles, accountability, y del derecho de revocación, para el administrador o líder que se excede en sus funciones, en detrimento del interés general, del contrato social- procede de los “saberes” pragmáticos del militante o político profesional: en su percepción de que el Estado es una oportunidad para “hacerse” –rico- abriendo las puertas a la modificación de las elites económicas tradicionales, por otras emergentes, capaces de servirle de sostén -financiero, mediático, ideológico, logístico y tecnológico- a su proyecto de perpetuarse en el poder, garantizando así la impunidad, para el y los suyos. 
Visiones tan antiguas y poco creativas, como para venir a nuestros días desde tiempos coloniales, y/o imbricarse con el saqueo de los bienes, infraestructura y servicios públicos y municipales, de las elites gobernantes, en las dictaduras de América Latina-Caribe. 

Parece ser que en un mundo donde la personalización y las soluciones “a la carta”, se dibujan como espacios para la construcción de la satisfacción, fidelización y retención de ciudadanos, clientes, liderazgos, proveedores y mediadores: la cuestión de los activos mas importantes del paradigma actual -los seres humanos y sus potencialidades- cuando estos se encuentran rezagados, por debajo del promedio, en ingreso, nivel de escolaridad, mobiliario urbano, acceso a servicios públicos y menor nivel de visibilidad mediático en condiciones de su vida cotidiana: no cuentan, ni merecen soluciones “ a la medida” (on demand), en la democracia representativa y tradicional de raices nonacentistas, haciendo abstracción de la eficacia empoderante, para la autoestima, en contextos de incertidumbre, que la personalización simboliza como expresión de libertad –en el mercado- al evaluar, en el resto de las apelaciones mediáticas, publicitarias, mercadológicas de la postmodernidad.

Tales estrategias de reflexión para la acción, aglutinan una dosis de optimismo y utopía, en muchos casos, sin dejar de ser un saludable equilibrio contradiscursivo, para el sentido de realidad y la desmitificación, en las orientaciones y decisiones, tanto individuales, como interorganizacionales, cuyo únicos prerrequisitos son observar y escuchar, sin jerarquizaciones o prejuicios - con atención y respeto- las diversas voces de la sociedad, insumos clave para un debate honesto y la producción de conocimiento-otro, sobre nuestros problemas de cohesión socio-cultural y cambio paradigmal. 

El balance en el estilo de vida, el proyecto personal y la interacción con las metas, objetivos y estrategias de la sociedad con los cuales no identificamos en cada época del ciclo de vida es positivo a la salud e higiene mentales, en la medida en que permite una zona de convivencia, donde desarrollo de la personalidad, los talentos, las preocupaciones, se armonizan con los de grupos mas amplios, que los miembros de la familia, contribuyendo así a la cohesión de la sociedad, sin renunciar a la diversidad socio-cultural.

El efecto del balance anterior, en la cotidianidad y la vida de las personas, independientemente de su edad, tiene que ver con la obligación de la sociedad, en sus múltiples instancias de crear entornos propicios, para la innovación y la vida afectiva, lo mismo en el ocio como en el trabajo, a fin de que mas y mas personas, no terminen evaluando sus vidas, desde la exclusión, la frustración, los sueños acuchillados, hasta desembocar en expresiones, tales como: 
“Sólo soy lo que pude llegar a ser, en las circunstancias que me toco vivir. No lo que quise, trabajé y luché por ser, acorralado en entornos comunitarios hostiles, para la cristalización de mis sueños, participación y aceptación, desde mi infancia y juventud. Al final sucumbí. Fui lo que me dejo ser el otro, en función desde donde comenzamos a correr, en procura de la supervivencia y la autonomía, cada uno de nosotros. La vida “no me dió gabela””. 

Tensión, entre el ser y el deber ser, la cual cuando se oscurece o se invisibiliza, en el debate sobre presente y futuro de la infancia y la juventud, en el marco de sus derechos, a ratos, podría lanzarnos al dialogo de los sordos y los ciegos, puesto que los elementos que tomamos como referentes, para permitirnos reconocer lo qué es, cómo es, y quién es, un niño o un joven tienden a ser abstractos o estereotipados.

En otros casos, las visiones, están contextualizados, en lo que ha sido la propia cotidianidad, universo de pulsiones, certidumbres, rituales y mitos basados en lo vivido de quien habla o escribe, con la vista puesta en la cotidianidad del niño o el joven de medianos y altos ingresos, urbanos: inocentes, divertidos, escolarizados, no desnutridos, con acceso garantizado a los beneficios de la salud, en centros asistenciales con tecnología punta y personalización del servicio, amplia gama de opciones formativas y recreacionales a su alcance -como en las imágenes del mundo que presenta y promueve la publicidad- no obstante, la realidad es que esos patrones de consumo del tiempo y capacidades de compra, no corresponden a la mayoría de la población, en ningún país latinoamericano. 

Las familias y los contextos, en donde nacen, crecen, se desarrollan, los niños, niñas y jóvenes de una comunidad rural o popular-urbana, son notoriamente distintos de la imagen idílica y estable de la familia, la infancia y la juventud, que figura, o se articula en distintos momentos, como símbolo de: alegría, esperanza, cohesión social, autorrealización, armonía, independencia, éxito, confianza en el futuro, o modernidad, en los medios. 

De forma que cuando vemos o “conocemos” por los medios de comunicación y fragmentos de interrogatorios, a un joven “Cloret” -en el caso de la jovencita asesinada Vanessa Rodríguez- no corresponden, no riman, los esquemas y los mundos simbólicos. Ambos jóvenes, Vanessa y “Clorets”, representan a su vez, dos perspectivas de ser-en-el-mundo, en conflicto, dentro de un mismo espacio-tiempo. 

Dos personas tan disímiles, en su cotidianidad, en las actividades en que ocupaban su tiempo, en sus aspiraciones de autorrealización, en los recursos efectivos para construir tal relación con la sociedad, y mucho mas en las expectativas, que una misma ciudad, una misma sociedad, se había forjado, el lugar que ocuparía -o podría llegar a ocupar- cada uno de ellos en su seno, en términos de cinco, diez, 20, 30 o 50 años, mas adelante, siendo “alguien en la vida”. Cultivando los símbolos del éxito y la autonomía, que la situacionalidad social futura, prescribiría, evaluando las performances posibles, en cada perfil socio-cultural, socio-ocupacional y psicográfico, de los jóvenes tomados como ejemplo, en las distintas etapas de su ciclo de vida, desembocando en la muerte natural, no violenta, de uno y otro. 

No tenían, por que haberse encontrado, viviendo en mundos paralelos, dentro de una misma ciudad. Cuáles son las probabilidades de que personas de distinto rango social -nivel de escolaridad, lugar de residencia, ocupación, antecedentes familiares, nivel de ingresos, ocios, valores, cosmovisión- coincidan en tiempo y espacio, se encuentren a menos de cinco metros uno de otro, en una ciudad, como para poder mirarse a los ojos o tocarse? Lamentablemente, ellos, se vieron cara a cara, como dos actores inconscientes y victimizados, del drama humano contemporáneo: el hombre, lobo del hombre. 

Si esta desventurada circunstancia -contra todo pronóstico probabilístico, dada la invisibilidad ex ante, de la cotidianidad de los mas pobres, en los medios de comunicación- no se hubiera dado, pocas personas -al menos en los mass media- se encontraran hoy preocupadas, organizando marchas o despliegues simbólicos, rasgándose las vestiduras o proponiendo “alternativas” represivas, en la “guerra” contra la delincuencia y la inseguridad ciudadana, a fin de que, predominante o exclusivamente, desde la acción policial – robustecidas por eventuales sinergias, derivadas de la cooperación interagencias, desde la comunidad de inteligencia, las fuerzas armadas, las organizaciones de la sociedad civil y la ciudadanía- las manifestaciones de la delincuencia juvenil y común sean derrotadas, impere el orden y se restaure la “normalidad”.

Aún los más utopistas, entre los defensores del planteamiento anterior, saben que no hay sinceridad, ni asidero en la realidad para tal propuesta. Con sueldos, de menos 5 mil pesos (unos 152 dólares, al 4 julio, 2006, República Dominicana) por mes, para contribuir a cristalizar, la aspiración de la sociedad sana: un agente policial debe arriesgar su vida –exponiendo sus hijos a la orfandad y su esposa/o, a la viudez- defendiendo vidas y propiedades, actuando dentro de la ley –con elevados estándares éticos y competencia profesional, por y para la represión del delito- prescindiendo de la articulación equilibrada, entre prevención, intervención y represión. 

Otros incluso, van mas lejos, proponiendo que la “emergencia actual” demanda, pagar un precio socialmente elevado –fruto de mas de un siglo de luchas, mártires y privaciones de esa misma sociedad sana, por hacer avanzar el Estado de Derecho- denegando a niños y jóvenes -“sospechosos”, “potencialmente peligrosos”, “socialmente rotulados como amenaza”, “con largo prontuario delictivo”- sus derechos, como personas humanas. Especialmente, su derecho a la vida, en el proceso de restablecimiento del equilibrio y la paz.

Cuando en la percepción de las elites el proceso anterior, no marcha “como es debido” -en velocidad, calidad y desempeños- entonces algunos entienden que el “sistema judicial, es muy deficiente o esta corrompido”, que el “Nuevo Código Procesal Penal, ha sido un fiasco”, que los “delincuentes son los dueños del proceso”, que “no hay justicia”. Al pensarlo con detenimiento, es el instante en que hace crisis la racionalidad, se desbordan las pasiones, del televidente o el radio escucha. Se nos rompen los esquemas. Reina la perplejidad, tendiendo a asomar desde la visceralidad de las masas, la tentación de recuperar un comportamiento antiguo, como recurso “justiciero”: el linchamiento.

Ciertamente muchas de las aspiraciones consumistas -y las frustraciones producto de la canalización de medios insuficientes para satisfacer ese tipo de necesidades y deseos- de niños y jóvenes, en los sectores populares, se diferencian de otras consideraciones de subsistencia, como el robo famelico, estudiado por los especialistas en las ciencias jurídicas, puesto que en tales casos, no existe de por medio, ni la moda, ni el contacto con la cosmovisión promovida por los medios de comunicación, ni la imitación de patrones en los consumos simbólicos de las elites, a los cuales se le ha conferido, honorabilidad, prestigio y deseabilidad general, mediante la función legitimadora, de los mass media, particularmente la TV.

Muchas veces se dice que las aspiraciones de niños y jóvenes se han encaramado fuera de la posibilidad de cualquier padre o madre de familia, independientemente de sus niveles de ingreso, gracias al factor competitividad social, que hace que muchas personas en nuestros días conciban los eventos sociales, de su escuela, del lugar donde viven, de su propia familia, como un certamen, a ver quien esta mas actualizado, quien ha llegado mas lejos en los consumos, para la ocasión, independientemente de los dolores de cabeza ulteriores, precisamente el contexto de la canción “Plástico” de Rubén Blades.

Estamos perdiendo así, la conciencia de proceso en que nacemos, pasamos por la niñez, la adolescencia, la joven adultez, para arribar a la madurez, careciendo de la capacidad de valorar, lo que la familia, la sociedad y nosotros mismos podemos hacer para rodearnos de un poco de vida y felicidad, por encima de las tentaciones y las restricciones de cada cual. 

Nos estamos incapacitando para gozar de las cosas dulces y sencillas de la vida, como el contacto con la naturaleza, caminar por los espacios abiertos, en la playa o la montaña, en paralelo con la lucha por desarrollar y construir objetivos más complejos, metas más altas, a partir del trabajo.

El logro de tales niveles de inserción en la sociedad, es posible, si la misma sociedad no ignora nuestra existencia, abriendo un conjunto de posibilidades desde la infancia temprana, capaces de permitirnos administrar la frustración, comprender cuando se nos dice no, en algo, pero en modo alguno, se favorecería tal comportamiento integrador, si la sociedad en cualquier etapa de la vida, nos dijera no, a todo lo que proponemos, necesitamos. 

En un lugar así, no vale la pena vivir.
“Nadie nos prometió un jardín de rosas”, sostiene Fito Páez, en “Al lado del camino”, aunque si cualquiera compara la situación de la niñez y la juventud, de cualquier etnia o grupo subordinado, en el mundo hace 100, 500 o 1000 años, se han logrado progresos, parciales, tensos, inconclusos e insuficientes. 

La diferencia con la actualidad es que la gente puede comparar (se), posicionarse, referenciarse, situación muy distinta al encerramiento y prohibición comunicacional, del periodo de las dictaduras o el aislamiento rural, de la primera mitad del siglo XX, en muchas de nuestras comunidades. 

La porosidad comunicacional, permite ver, escuchar e imaginar promesas, mensajes, capaces de asegurar a cualquiera, que se puede acceder a productos y servicios de mediano y alto costo, que en las sociedades tradicionales, estuvieron reservados a las elites mas acaudaladas, por ejemplo, la introducción a los mercados de electrodomésticos, como el refrigerador, la radio o la televisión, antes de que se posicionaran las marcas, como mas importantes o tan importantes, que la función o beneficio básico de cada uno.

En la actualidad vivimos como la expresión “sonar no cuesta nada”, exceptuando por y para aquellos individuos o grupos de individuos, que creen en la factibilidad de su propio sueno, careciendo de los medios materiales, para con esfuerzo propio, hacerlos realidad, desde el mercado.

La diferencia esencial es que en la actualidad existen las nuevas tecnologías, los nuevos recursos para elevar la calidad y el estilo de vida, las invenciones, se ponen a circular y se observan, por múltiples canales, gracias a la ilusión de la democratización del consumo, como promesa, mensajes que circulan y se internalizan, en la totalidad de la comunidad, ubicua y simultáneamente, el “mundo es un panuelo” en la sociedad interdependiente, al menos para la circulación de propuestas e imágenes de la buena vida.

Tales ofertas de la revolución científico-técnica, de los paises industrializados o postindustriales, no se introducen en las sociedades del Tercer Mundo -como lo hacían en el Caribe y América Latina- a principios y mediados del siglo XX: siguiendo la metodología del tamiz de los grupos socioeconómicos, con mayor poder de compra y comunicación intensa con los acontecimientos de su propio país, en su interlocución con el mundo; pasando posteriormente a los sectores de medianos ingresos y finalmente, incorporándose a los sectores populares, en adquisiciones, relativas en principio, a bienes industriales, productos electrodomésticos, de segunda mano. 

Ahora, pocas personas jóvenes -e incluso niños- se conforman o desean nada de segunda mano. Ni ropas o calzados sin marcas. Han desaparecido los productores locales de calzado, la costurera del barrio y muchas otras soluciones al alcance de los sectores populares y su capacidad de compra, presentes en nuestras sociedades en el marco del proteccionismo y el esquema cepalino de la sustitución de importaciones, algunas familias, prefieren comprar sus provisiones, en Miami, lo que también va en detrimento de los productores agro-pecuarios locales, entre otras novedades.

El consumo de novedades, no llega a los ciudadanos mediante un proceso gradual de adopción, sino que las prioridades de compra, independientemente del nivel de racionalidad en la escala de las satisfacciones de las necesidades (básicas, de superación o de confort), las define un individuo o una familia, en estrecha vinculación con su percepción del impacto de tal producto o servicio en su imagen, en la aceptación del grupo de referencia o de los miembros de su familia, comportamiento que explica en parte, el hecho de que una buena parte de las remesas, no sean destinadas a la inversión o el ahorro, sino al consumo.

3. El quien es quien? Equilibrios inestables en el dialogo transgeneracional
“ Yo se lo dije a mi negra / que estos barrios ´tan calientes / que me cierre bien la puerta / después de las 10 y 20 / (…) No le abras la puerta / a nadie que toque / no resulte y sea / ´pa llanto´ y dolores/ (…) los muchacho´ “de guerra”/´tamo haciendo en un continente / para matarno´ / a balazos / con pistolas y machetes”
Luis Dias
Parte Alta (1984)
Canción
El consumo mas que artículos, bienes o servicios se centra en identidades diferenciales para denotar, una psicografía, un estilo de vida, participando de tal modo en la competitividad social, en el quién es quién?, cuyo ranking se posiciona y reposiciona, en cada evento de intercambio, recepción, excursión, fiesta, encuentro de amigos, evento corporativo, en función del glamour, la moda y los símbolos del éxito, se ponen a prueba, o se ostentan, como expresión de adaptación y buen gusto. 

El Quien es quien de la actualidad no se parece en nada, a los valores y comportamientos, admirados, promovidos o deseados, por jóvenes y adultos, interesados en leer un libro, marchar por las calles pidiendo democracia, conversar sobre temas o lecturas, preocuparse por los demás en el vecindario, en la militancia en organizaciones democráticas, o la construcción de un mundo mas justo, en la generación anterior, o durante las transiciones latinoamericanas de la dictadura a la democracia. 

El consumismo, el aferramiento a los planos matericos, de compra y venta, han permeado como visión del mundo, hasta los tuétanos de la insolidaridad y la despreocupación, en sectores crecientes de nuestras sociedades, lo que en realidad no es un pecado, ni un delito, si paralelo con el mismo, las sociedades amen de desarrollar el mercado de las importaciones, realizaran esfuerzos consistentes, para impulsar el mercado domestico, la creación de fuentes de empleo y mejores y mas agresivas modalidades, para absorver la mano de obra ociosa.

Quien es quien? No se responde en muchos casos con lo que hace de utilidad, sino que el grado de aceptación, admiración o respeto, se deriva de las fachas, de la pinta, del look, de la persona, como evidencia de que fracaso o triunfo en la vida, de su nivel de poder o despoder, con respecto a los o las interlocutoras, en un encuentro casual o formal o en comparación, con otros individuos de mayor o mejores niveles de ingreso, escolaridad o conexiones con lo corporativo, o el poder cultural, politico o eclesiastico. 

Que es, qué puede y qué no puede hacer, al observar, como viven los demás en muchos lugares del mundo, dentro de su propio país, región o ciudad, gracias al intercambio con los migrantes de retorno, la influencia de los medios masivos de comunicación, muchos de los cuales no hacen distinciones, al prometer, que todo el mundo, en un mundo sin fronteras, tiene derecho a conquistar, poseer y disfrutar todo lo que sueña, aunque nunca se explicita: por qué vías o medios se accedería, como consumidor, a tales estándares de vida, típicos del mundo industrial o postindustrial; o sencillamente por aventurarse fuera del barrio, hacia el centro comercial, el casco histórico o al visitar, algún conocido, en las zonas residenciales, donde se han refugiado las familias de medianos y altos ingresos. 

En la actualidad existe más consciencia de los contrastes de la capacidad de compra y los estilos de vida, particularmente en los sectores de menores ingresos urbanos. 

La impaciencia de muchos jóvenes y niños, en contacto con los factores anteriores, les hace desear, la cristalización de sus sueños consumistas, de inmediato, vivir el instante, pues “la vida es breve”, “para que quiero dinero, después de matarme trabajando toda una vida, cuando ya no tenga, ganas de disfrutarla?”. “ Quiero tener mi vida y mi alegría, ahora, no cuando no tenga ya ganas, ni fuerzas, para gozar”.

Esas visiones difieren de mucha gente en la pasada generación (entre los cuales se encuentran obviamente, muchos padres y madres, de los jóvenes actuales) de niños y jóvenes que aposto, por salir de la pobreza, la invisibilidad o la exclusión, a partir, del juego limpio, con tiempos de espera largos, grandes sacrificios del consumo, para hacer posible niveles de ahorro e inversión, en muchas ocasiones en paralelo con el diseño, creación o gestión de iniciativas fundacionales, como la Cooperativa Nacional de Maestros (COOPNAMA) de la Republica Dominicana, iniciada por un grupo de intrépidos pioneros –menos de 20 personas- como el Dr. Duval, por los anos setenta, cuando un maestro en el sistema publico de educación, ganaba, un sueldo de 60 dólares. 

Y cada mes, esas personas ahorraban, 50 centavos, un dólar, dos dólares, a contracorriente de otros sectores mucho mejor remunerados, que no cooperativizaron sus opciones. Hoy, la entidad exhibe, más de 80 mil afiliados, dispone de su propio hotel, para eventos y actividades turísticas, sus tiendas u oficinas de servicios. 

En soledad, como ermitaños, dispersos, es muy difícil sobrevivir o hacer crecer cualquier emprendimiento, capaz de superar los embates de cualquier cambio profundo en las condiciones de vida, o en la operatividad de la iniciativa, en principio porque los contextos actuales, demandan de una diversidad de habilidades, competencias, roles, conocimientos, monitoreo de variables no controladas, en el proceso, que desbordan los perfiles que hicieron famosos a inventores solitarios, los llamados “grandes capitanes de la industria”, en los siglos XIX y hasta la primera mitad del siglo XX. 

Las redes sociales, la solidaridad y el compromiso con objetivos, metas, estrategias o prospectivas afines al estilo y prioridades de vida de cada cual - mediante las alianzas, la creación de un cúmulo de confianza e intercambio de información- se presentan entonces, como recursos de inestimable valor, en el reforzamiento de su autoestima, lo mismo que para prevenir el error, o niveles de riesgo en la cristalización de los sueños de personas, organizaciones y comunidades, mas allá del enriquecimiento cultural o la supervivencia material, con tales experiencias. 

La cuantía, versatilidad y ubicuidad de la inversión publica en educación y reciclaje de conocimientos, para todos los grupos de edad -por medios presenciales, remotos o virtuales- constituye, renglones estratégicos en los presupuestos nacionales, en la transición paradigmal actual: un impulso (o un freno) a la autorrealización vocacional, ciudadana y productiva, a la competitividad bien entendida, centrada en las personas y sus capacidades, para crear valor, y aprender a lo largo de toda la vida.

En la vida como en la agricultura, la familia, niños y jóvenes, tienen que darse la oportunidad de sembrar, para soñar alguna vez, cosechar. Invirtiendo las prioridades, los momentos y los factores, nadie lo ha logrado, al menos, sin violar la ley, es prácticamente imposible, consumir y consumir, sin previamente ahorrar e invertir, porque de donde saldrían los recursos iniciales, en el caso de los sectores populares? 

Sólo, asumiendo cada pequeño logro como un peldaño más del proyecto de los seres humanos para distanciarse del reino de la necesidad, al de la obtención relativa de nuevos grados de libertad, frente al entorno -casi siempre espinoso, crispado o en tensión, frente a procesos de cambio permanente- como rounds, de un debate, fraterno, flexible, abierto ad infinitud, en la búsqueda de nuevos desafíos y sentidos para justificar nuestras respectivas existencias, y así, con el testimonio de la acción, derrotar, parcial o provisionalmente, nuestra propia mediocridad e ignorancia, la trivia, la mutación valórica deshumanizante, la alineación, la intolerancia, los desencantos, el aburrimiento y la muerte. 

4. Represión, “piedra filosofal” y “antídoto”, a nuevas cristalizaciones o incrementos de (in) seguridad? Alternativas a la trampa de la escalabilidad o espiral de violencia urbana? 

“(…) Al negarla o esconderla la violencia reaparece como culpabilización del Otro, siendo los pobres y los jóvenes los sujetos preferidos para encarnar ese Otro. Esta violencia negada se pone en los Otros (…) Vulnerabilidad (del latín “vulnerare”) significa herir, incluyendo la idea de recibir un golpe. Los eventos dañinos o destructivos que tienen eficacia en los sujetos pueden provenir tanto de sus procesos psíquicos como del mundo exterior. Eva Giberti describe las poblaciones vulnerables como objetivamente empobrecidas. 

Su nexo con los referentes que dan significado a los propios proyectos se han roto o son cuestionados, al tiempo que la realidad no ofrece alternativas para recuperarlos. Algunos individuos logran sobreponerse porque encuentran instituciones alternativas o construyen nuevos lazos sociales, mientras que otros no encuentran el modo de reposicionarse sumergiéndose en el desvalimiento. La vulnerabilidad psicosocial se constituye y se recrea. Su naturalización lleva inevitablemente asociada la violencia (…)”

Dr. Elías Dobry
“Violencia institucional y violencia social. Nuestra gran deuda interna” (Ponencia). 
Curso “El Poder, La Verdad y La Cuestión del Otro”. Ed. Instituto Hannah Arendt, Argentina, 2004. Pag. 2
Hace pocas semanas, un slogan, orientado a disminuir la abstención electoral y motivar a la participación, rezaba, en Dominicana: “que nadie piense por tí ” aunque tal invitación no debe ser interpretada y limitada a la oportunidad minimalista y simbólica, de emitir una opinión o escogencia esperada, escuchada, cuantificada, cada cuarenta y ocho meses, en el transcurso de unas horas, un sólo día y sólo en las urnas. 

Eso está muy bien, sin embargo, no es suficiente, en la percepción de los sectores socio-culturales, mas rezagados y excluidos de nuestras sociedades, cuyo malestar, “insolencia” o ansiedad por el cambio, se manifiesta en las violencias y las inseguridades ciudadanas.

La participación en el destino de nuestras culturas-sociedades, reclama alianzas y canales expresivos, mucho más diversos, complejos, instantáneos, permanentes e interactivos, en nuestros días. Mejor dicho, hoy la participación popular, aspirada y sentida, es otra cosa distante del ideario representativo, legado por las conquistas jurídico-políticas en y para el pueblo llano, de la Revolución Francesa y la Norteamericana, en condiciones y escenarios muy diferentes de la sociedad, la multiplicidad de identidades emergentes, la economía, la tecnología, la urbanización, actuales. 

O al menos, desde nuestro horizonte reflexivo, parcial y consistente con el desarrollo humano, la equidad y la institucionalidad, en las culturas-sociedades de los “paises en vías de desarrollo” o del Sur.

Hoy, y desde hace décadas, las relaciones entre personas y organizaciones, como expresión de las necesidades, deseos y las aspiraciones de las comunidades, en sus demandas insatisfechas para autoafirmación identitaria, de sus accesos y apropiaciones del derecho no solo a opinar, elegir ; sino a incidir en las reglas del juego para el disfrute de oportunidades reales, desbordando el plano jurídico-formal, para insertarse por mediación de las asociaciones de promoción, canalización y mediación en los intereses sociales difusos o el interés público, en la vida diaria, contribuyendo cada cual a ayudar a definir (se) en roles e insumos habilitantes, para la construcción del lugar del sujeto, en un mundo veloz e incierto.

Subjetividades, lenguajes, culturas, saberes, conocimientos, desconocimientos, símbolos, discursos y practicas, únicas e irrepetibles- en el mundo de los derechos económicos, sociales, culturales, de las orientaciones o preferencias: las redes relacionales, de los afectos, el trabajo, el ocio, la producción y distribución de oportunidades para la creación de valor, de riqueza, sin perder de vista el carácter finito de los recursos de la naturaleza para satisfacer en calidad y cantidad adecuadas, tales demandas urgentes.

En un mundo-otro, desmaterializado, desterritorializado, insolidario muchas veces, por la fetichización de la mercancía, el derecho a la participación política y el consumo, las energías y potencialidades de cada persona, para interrogar y proponer, para trabajar y participar, no deben ser desmotivadas o desaprovechadas, ni su autoestima disminuida o cosificada; tampoco, segregadas en sus oportunidades de saber, ver, sentir, comprender, construir o contradecir, las formas en que se percibe, se define o se defiende su presente y su futuro, en las iniciativas de interés social, educativo, económico y cultural. 

De la velocidad de respuesta y adopción de la filosofía del sentido de urgencia, en la totalidad de segmentos y nichos de las sociedades, dependen: el incremento del capital relacional, simbólico, intelectual e institucional, para la supervivencia del proyecto colectivo, o el futuro del Estado-Nación. De ahí, necesidad de la revaloración del derecho a la vida -y los incrementos de su calidad- pues en su discurrir, según las posibilidades e inclinaciones del sujeto: sociedad e individuo, pueden alcanzar a tejer, una relación, mutuamente provechosa, para negociar nuevos significados o superar por medios pacíficos, sus diferencias.

Los niveles de transparencia, expresados en la descentralización y multiplicidad de fuentes de y los flujos de informacion, veraz, actualizada y completa, son esenciales, para proporcionar imágenes de conjunto, tomar buenas decisiones, reducir los riesgos de error, en las visiones de futuro, al menos en entornos caracterizados por la interrelación, la complejidad y el cambio, como las sociedades actuales. 

NO importa que la decisión a adoptar, sea sólo dónde, cómo, cuándo o con quién, vivir, estudiar o trabajar, desvalorizadas por muchos en su desconocimiento del drama de los y las condenados/as a adoptarlas de manera reactiva, como en los casos de los desplazados, los refugiados, los emigrantes, los exiliados -políticos, religiosos, económicos y culturales- los desalojados de las zonas urbanas o rurales, de alto valor para la especulación inmobiliaria, por ejemplo. Decisiones de ese tipo, y el entorno de tensión que rodea a las mismas, para niños y jóvenes, marcan vidas de modo imborrable, aunque silencioso.

NO existen seres humanos “desechables”, en el proceso de fortalecer las capacidades institucionales -y de otros seres humanos que protagonizaran el proceso -la reconversión del aparato productivo, mejorar la competitividad, y diversificar el perfil exportador- que por cierto significa mucho mas que programar o presionar, devaluaciones monetarias sucesivas, “ a la carta” y en ocasiones paraliza o hace involucionar, a sectores enteros de una economía. 

5. Inclusión social, redes solidarias, ciudadanía y gestión del talento humano
“En efecto estudiar es una tarea difícil que requiere una actitud crítica sistemática y una disciplina intelectual que sólo se adquiere con la práctica. Esta actitud crítica es precisamente lo que no genera la “educación bancaria”. Por el contrario, lo que ésta procura fundamentalmente es eliminar nuestra curiosidad, nuestro espíritu inquisitivo y nuestra creatividad. Así, la disciplina del estudiante, en relación con el texto se convierte en una disciplina ingenua, más que en una crítica esencial del mismo.”

Paulo Freire
La naturaleza política de la educación. 
Ed. Paidós/MEC, 29. Madrid, 1990
La gente, la “chusma”, la “plebe”, el “pueblo llano” y su inventiva: ejes de la mutación paradigmal, responsables de la articulación glocalizada, y relanzamiento inclusivo de la calidad de vida, desde entornos empobrecidos y desesperanzados…? parece de locura -si se piensa en el paradigma de la producción masiva y el trabajo aburrido y repetitivo en el esquema fordista, de la cadena de montaje- pero es real, si asumimos el ser humano empoderado, como principal activo de las unidades productivas -independientemente de su tamaño, del volumen de capital y nivel de intensividad en uso de otro tipo de recursos o factores- como responsable del desarrollo de su capacidad de aprender y perfeccionar herramientas e instituciones, al tiempo de retroalimentarse de los encuentros con la verdad o interacciones –presenciales o virtuales- con el cliente.

Si en algún renglón, rama de la economía o lugar habrá competitividad -en alguna región, municipio, empresa o comunidad, al menos en la experiencia del Tercer Mundo- es porque empleados y empleadores se comprometerán: en un nuevo pacto o contrato social y psicológico, para reflexionar y actuar coordinadamente, hacia la innovación, el reciclaje socio-ocupacional, en la identificación de nuevas modalidades generadoras de valor, complejidad, percepciones de calidad, satisfacción y diferenciación, en estrategias de precios, canales de distribución y sistemas personalizables o flexibles de promoción, en cada producto o servicio local, en las coordenadas de un mundo interdependiente. 

El principal obstáculo para que tal prerrequisito sea viable, descansa en de las presiones e instrumentalizaciones del liderazgo político - y sus partidos claro esta- por participar de forma parasitaria en la definición de los marcos de dicha agenda, o anudarla a sus apetencias de coyuntura, su devoción oportunista y cuassi religiosa, por el corto plazo.

Elemento que en ocasiones, no les impide ver el bosque de las oportunidades, desafíos y amenazas del tiempo presente, ni las urgencias de respuestas, en las demandas de toda la sociedad, por nuevos tipos de satisfactores que reconcilien el mundo del trabajo, la inversión y la necesidad de nuevos perfiles para las exportaciones de bienes y servicios, en un mundo complejo y despiadado, como el actual…el desfase de muchas de esas visiones, ancladas en algunos casos, entre los anos sesenta y ochenta, es un gran obstáculo a la definición y construcción de un proyecto de nación, inclusivo, en el escenario regional actual.

Reposicionarse en el entorno globalizado, como persona, municipio, producto, región, servicio, nación, continente o rama de actividad, resulta imposible de lograr, si no se cuenta con un plan macro y micro, de las metas y objetivos que se desean lograr, o si se carece de la creatividad, un proyecto de nación inclusivo, conciencia y compromiso ciudadanos, con el desarrollo humano sostenible, la educabilidad, la inteligencia, valores, sentimientos, cosmovisiones, actitudes y conocimientos, de las personas, en la esfera laboral. 

Pese a lo promisorio del escenario anterior, el mismo no puede desenvolverse en condiciones de neoesclavitud, ni solo por la fuerza de la motivación patriótica – como suele ocurrir en múltiples programas, proyectos y actividades, en muchas organizaciones de voluntariado- de manera que los empleadores y el marco jurídico de las naciones, tienen que ayudar a definir un conjunto de incentivos, para el desempeño de excelencia, que permita garantizar la atracción, la retención y desarrollo de carrera de buenos prospectos. Una compensación justa, para los seres humanos involucrados, en cuyo escenario, convergen las políticas redistributivas, entre todos los actores concurrentes, en la creación de tal valor. 

La imposibilidad de repetir, de forma sostenible en el siglo XXI, la división del trabajo, de la primera revolución industrial del siglo XIX -la fractura y contradicción entre el trabajo manual e intelectual- donde unos piensan y otros obedecen (Drucker, 1991), ejecutando acríticamente tareas de escasa calificación, repetitivas y aburridas, contradice capacitación y educación para satisfacer macrotendencias actuales orientadas hacia la personalización y la satisfacción plena del cliente, interno y externo, encarnadas por el llamado trabajador de conocimiento: respuestas adaptativas, in situ, en entornos multiculturales y de gran stress, el enriquecimiento de puesto, empoderamiento, soporte multilingüe, interacción con sistemas socio-técnicos, jornada flexible, teletrabajo, actuación en redes para el procesamiento de las prescripciones de desempeño “a la medida” de las expectativas del cliente, por ejemplo.

En el escenario laboral presente, superado en muchos casos la supervisión física o directa, tan tipica de la desconfiada relación del empleador con el personal en el siglo XIX y XX -similar a la fisica, del “gardeo bajo presión” en el baloncesto- para colocar en otra perspectiva, la educación a lo largo de toda la vida, la necesidad de que el empleado conozca e internalice los valores, las identidades , las metas, objetivos y cultura corporativas, como requisito para participar y contribuir en una empresa u organización, sumando o agregando valor a un puesto y proyecto, con mayor conciencia, responsabilidad, libertad, compromiso y motivación intrínseca para el logro de resultados, supone un nuevo acento, en: los perfiles de capacitación y las posibilidades de las personas -independientemente del lugar que ocupen en la jerarquía de organizaciones y empresas- retroalimentado por la confianza, la circulación y descodificación de informacion, actual, veraz y completa, de las buenas y las malas noticias, para la toma de decisiones, en un equipo de trabajo, en la sociedad y en la actividad privada.

El nuevo perfil de los empleados, dista mucho en ocasiones, de lo que producen los egresos del sistema escolar, incluyendo universidades, amarradas a las visiones docentistas, con escasa o nula inversión en áreas de interés estratégico su relacionamiento con otras organizaciones como el Estado, las municipalidades, las comunidades de base, los asentamientos urbanos y rurales, marginalizados o empobrecidos, las empresas y las instituciones de la sociedad civil, en la búsqueda de la cooperación y el dialogo interagencial, sobre desarrollo humano, demanda de educación y especificidades para la previsión del impacto de los cambios y tendencias actuales, sobre la calidad de vida, la educación, la recreación, el empleo y la familia.

La ausencia de un marco legal y administrativo, capaz de priorizar e incentivar el diseño de articulaciones, redes para el trabajo colaborativo, alianzas estratégicas y sus potenciales sinergias, entre educación y comunidad -educación y empresa, educación y sociedad civil, educación, derechos humanos y gobernabilidad- se explica gracias a las falencias en las políticas y presupuestos de investigación, acción social y extensión cultural, como resultado de la perdida de prioridad en tales áreas, en los últimos veinte y cinco anos, en muchas organizaciones, regiones y paises de América Latina. 

La diferencia señalada en el párrafo anterior, aunque debería ser una exigencia, para la operación de universidades, en sentido general, históricamente se ha vinculado con más fuerza al rol y misión social de la universidad publica.

Los marcos de actuación de las universidades publicas -si se compara con la prolijidad de la producción y los marcos o líneas temáticas en esas mismas organizaciones hasta la decada de los 80s, aun con la crisis presupuestal- constituyeron en el siglo XX, no solo una hospitalaria acogida a invidivuos, que de otro modo no habrían podido sufragar el servicio de la educación superior a precios de mercado, ni disponían del tinglado de soporte para la emigración de zonas rurales o distantes provincias del interior, hasta la universidad, sino su lugar en el posicionamiento de visiones frescas, sobre la coyuntura, la capacidad de movilización y propuesta, representada por su personal y estudiantes.

La ausencia de los niveles de inversión social y gerenciamiento, adecuados, para que la universidad, tanto publica como privada -como institución por excelencia en los nodos del paradigma de la especialización flexible- se comprometa, con la sociedad mas allá, de las practicas ritualizadas de la docencia, para explorar el mundo otro de la actualidad o la prospectiva, implica el funcionamiento universal, en su seno de modalidades de contratación y estabilidad, garantes de una comunidad de este tipo, algo que el contrato por asignaturas, por año o por ciclo académico, esta por definición imposibilitado de garantizar, para la calidad, estilo y crecientes necesidades socio-profesionales de su personal.

La ausencia de una relectura actual sobre la función social de la carrera académica -de docentes, personal de investigación, investigación y desarrollo, extensión cultural y acción social- como explicación de las contradicciones de la planeacion de ofertas inclusivas y su empalme con la producción de riqueza, cohesión social y calidad educativa, termino en muchos de nuestros paises: 

a)proletarizando a muchos de ellos, que trataron de sostener sus niveles de vida, en las condiciones que se encontraban, a mediados de los ochenta, al tiempo que la devaluación monetaria, reducía sus salarios reales, mediante la docencia, en múltiples instituciones, o vendiendo su fuerza de trabajo a múltiples empleadores (sector publico, privado, organizaciones de la sociedad civil), elemento que ha reducido la cultura y el espacio para la tertulia, amen de impactar negativamente en su propia, salud e higiene física y mental, reduciendo sus contribuciones al desarrollo socio-cultural y socio-económico, a la docencia, mutilando sus sueños y potencialidad e aporte, en áreas como la investigación, la creatividad, la mediación -o la visibilidad del otro- en la acción social, ante la mirada desconcertada o la inacción, como respuesta, de muchos de los tomadores de decisiones.

b) deteriorando la estabilidad y nivel de vida de sus dependientes, ascendientes y descendientes;

c) enmarcando sus posibilidades personales de consumo, reciclaje, retroalimentación e intercambio, dentro de las limitantes de la neopobreza, que corroe a importantes segmentos de los sectores de medianos ingresos, a causa del ajuste estructural o “terapia de shock” pautado por los organismos multilaterales;

d) arrastrando al pluriempleo, la emigración o el cambio de ocupación a recursos humanos escasos, altamente entrenados;

e) Desmotivándoles, por el modo en que tanto Estado, como el mercado, trataron a sus contribuciones al desarrollo humano, en y desde su perspectiva científica, técnica, humanística y tecnológica;

Quien mas perdió, con tales involuciones, deshilvanantes del tejido social, y favorecedoras de la reducción de mecanismos agiles, para el intercambio de experiencias multi y transdisciplinares, de varias generaciones del pensamiento latinoamericano y caribeño? 

La población, en la medida en que se reforzaron los niveles de empobrecimiento del debate, incrementando de los niveles de stress, angustia e incertidumbre -para el ciudadanos y las organizaciones territoriales- en su comprensión y participación en los desafíos y oportunidades, presentes y el futuro, para el proyecto nacional, regional o municipal, en el presente paradigma. 

También, en ese sentido nos hemos empobrecido, en la ultima generación.
de sus cinco sentidos, los niveles de atención, la flexibilidad, sus saberes y su propia subjetividad, se ven involucradas con el potencial comprador o usuario, en los llamados momentos de encuentros con la verdad (Zeithaml & Binet, 2004), en la prestación de servicios, lo mismo que a la diversificación de las ofertas locales de bienes y servicios, destinadas al mercado domestico, y eventualmente a la exportación, desde microemprendimientos, PyMEs y las industrias culturales, actuando en consorcio o alianzas estratégicas con unidades productivas de igual o mayor tamaño y nivel de complejidad estructural, en un proyecto, producto o servicio.

Los cambios en la manera en que se gestionan empresas y emprendimientos a nivel tanto macro, como en el caso de las MyPES, no vinieron dictados por la radicalidad de las tradicionales visiones o de la derecha, sino de la capacidad visionaria de quienes entendieron que era mejor jugar en equipos, si se deseaba operar de forma sostenible en el siglo XXI. 

Contrario a las profecías apocalípticas del siglo XIX, hoy la motricidad del cambio descansa en el empoderamiento de las personas. Se apoya, precisamente en las necesidades y demandas del capitalismo globalizante, en la fase actual postfordista, de: nuevos perfiles de ciudadanía y de la especificidad del propio mercado de trabajo, para habilitar una persona, familia o comunidad, a efectuar una contribución significativa a la transición a la sociedad de la informacion, la comunicación y el conocimiento, en una sociedad pluralista, pero también en el desarrollo de nuevas competencias, para la resistencia simbólica, a fin de no dejar quienes somos, en la etnia, el género, en la lengua y la memoria colectiva. 

Apoyar y encontrar mecanismos para brindar solidaridad, a los núcleos o colectivos, mas rezagados en sus opciones de participación, es un imperativo mundial de la democratización y la modernización de las sociedades; mientras que vivir coexistiendo, con el cambio, con los sujetos emergentes- en la visibilidad mediática, lo mismo que en el territorio de la cotidianidad- como si los nuevos marcos simbólicos y referenciales no existieran, como si ninguna modificación substancial, en las relaciones sociales, hubiera ocurrido en la cultura y las subjetividades de América Latina, Caribe y Tercer Mundo, en los últimos cincuenta años, justifica en parte el despertar y el malestar de quienes desde las elites mas tradicionales, se preguntan: 

“Cómo es que los mas pobres, siendo subempleados o desempleados, menos escolarizados, sin mi educación, prestigio y antecedentes familiares, quieren ahora, aspirar y consumir, para vestirse, vivir, divertirse, comunicarse, relacionarse, usando no el trabajo, ni el estudio como canales para sus aspiraciones; sino la violencia, arrebatándome, lo que en una vida de trabajo, estudio, inversión o sacrificios, he construido con mi familia?”. 

“Quién y cómo les puso a los jóvenes, tales ideas en la cabeza: además de votar, ser tratados y respetados como personas, ahora también ´ hay que dejarles´ , consumir y aspirar a conquistar las estrellas, como opción para su felicidad, a costa de violar la ley, mi derecho de propiedad y las normas de convivencia?” 

“ Por qué no se resignan a lo que son, como sus padres y abuelos, en generaciones anteriores, entendiendo que fuera de la comida, el consumo de artículos o servicios de moda o lujo, como el ocio, son para gentes que trabajen y produzcan, no para todo el que lo desee, desde la vagancia, la mendicidad o la criminalidad?”

“Es que no entienden que somos un país pobre, que no pueden creerse todas las promesas de la publicidad, que deben saber cual es su lugar, moderar sus apetencias, que no tienen ninguna posibilidad, ni derecho, para llevar sus exigencias, hasta el punto del consumo igualitario, puesto que no trabajan, ni hacen nada útil, o socialmente valorado?” Es que si no saben o no pueden esperar su oportunidad?” 

“Si esto sigue como va, entonces no queda otra solución, que “la mano dura” contra la delincuencia y la criminalidad, capaz de devolvernos la ciudad y la tranquilidad a mi y a mi familia, y a todos los que producimos riqueza, para la vuelta a la normalidad, sacándonos de esta pesadilla, de la incertidumbre y el riesgo, en la seguridad ciudadana?”

Las condiciones, objetivas y subjetivas, de los sujetos identificados como niños y jóvenes, lo mismo que los variados tipos o perfiles de familia, en el siglo que recién inicia, demandan como deber y como derecho, privativo e irrenunciable, de los gobernados, nuevos códigos interpretantes de su propia realidad, en paralelo con propuestas para el autodesarrollo a lo largo de toda la vida, las destrezas, experiencias, competencias, para hacer del pensar con cabeza propia, los 365 días del año y en la totalidad de esferas de la vida en que pudieran ser afectados, negativa o positivamente: su apuesta vigilante y personal. 

Ventanal abierto, para encontrar la solidaridad y la afinidad, siempre parcial y difusa, con el otro, conviviendo en circunstancias similares, consolidando el tejido lacerado de nuestras sociedades, para vencer la distancia y recursos disponibles, al comparar los propios con los disponibles por parte del liderazgo visible de la sociedad. 

Acompañamiento que promete nuevas multivocidades, como enriquecimiento de las percepciones y certidumbres, del vivir en sociedad, en su ilimitada agenda para la superación de instrumentalizaciones, estereotipos y prejuicios, con la participación de todos y todas. 

Las brechas, oportunidades y espacios para la propia supervivencia y desarrollo poliarmónico de la personalidad y el ejercicio comunitario de la inclusión sociales, actual y futuro, de cada uno de los gobernados y gobernadas, depende de ello. No hay sacrificios, contribuciones o visiones que sobren, o sean prescindibles, en el paradigma de la complejidad y la incertidumbre.

El calculo costo/beneficio, no siempre serán expresiones no siempre visibilizadas en nuestros respectivos proyectos de nación, oficiales, como aportes a la búsqueda de la verdad y el fortalecimiento del proceso democrático, desde abajo, en la periferia de las visiones hegemónicas y domesticadas, del pesimismo o el desencanto para encarar nuestro propia cotidianidad comunitaria, escindida, conflictuada, complejizada, inconsistente en muchos momentos, sin renegar a la capacidad de escucha y debate con el otro/a.

Infancia y juventud desde el lugar de los actores, sus subjetividades y sus organizaciones emergentes, en función de sus agendas vitales, nivel de empoderamiento en y para la diversidad e identidades múltiples, para el servicio y la reflexión comunitarios sobre sus problemas, perfiles, aspiraciones, alcances y limitaciones efectivas en el ejercicio de sus derechos, de estos sectores socio-culturales, como sujetos de derechos específicos, reconocidos por la normativa supranacional o multilateral, lo mismo que por la Constitución, a principios del siglo XXI, en el Caribe y el resto del continente. 

6. Migración paradigmal de la estrategia suma-cero, a la inclusión social como estrategia: ganar-ganar. Percepciones, intuiciones y prospectivas para superación de la violencia, en una cultura-sociedad, asimétrica en oportunidades y pluralista, en lo jurídico-político 
“ (…)del mismo modo que el capital se ha globalizado, algo semejante ha ocurrido con el conocimiento (...) “la sociedad actual esta basada en conocimientos, estos penetran todas las esferas o niveles, o bien son reemplazados por otra forma de conocimiento (…) su finalidad esta marcada por su relación directa con la fuerza productiva (…) los conocimientos son formas de poder, ya que inauguran un nuevo sector de la producción: la producción de conocimiento” (Didriksson, s/f). (…)los productos generados por tecnologías altamente sofisticadas, tienen una inversión de 30 % (en promedio); el resto se deriva del trabajo intelectual humano (…) las tecnologías intensivas en conocimientos científicos son una de las mas importantes fuentes de competitividad (…) los fuertes aumentos en la productividad, dependen del conocimiento científico derivado de las ciencias físicas, químicas, biológicas y administrativas (…) este esquema ha definido el papel y la importancia de las instituciones de educación superior(…) Los niveles de inversión se vinculan fundamentalmente a las áreas de investigación y desarrollo (I+D) (…)esta estrategia se traduce en un conjunto de acciones en las que la investigación básica y aplicada tiene un amplio reconocimiento que se traduce en (…) apoyo financiero sistemático de los gobiernos y de la industria (…)”

Alma Herrera Márquez
“Formación científico-profesional: propuesta para la Universidad Publica de México”
Ap. Rev. Perfiles Educativos, Enero-Marzo, No. 71. Ed. Centro de Estudios sobre la Universidad, Universidad Autónoma de México (UNAM), México, 1996, pp. 6-7, citando a A. Didriksson en: “El complejo académico industrial. La universidad al borde del siglo XXI”. (Negritas y sombreados son nuestros…)

La carencia de intersticios apropiables, transparentes, viables y masivos, para el empoderamiento de niños y jóvenes en la creatividad, y el involucramiento de la sociedad, mediante las comunidades de base, aliadas, beneficiarias y sostenedoras por excelencia de eventuales políticas públicas inclusivas, que pudieran surgir, para superar, al menos en los temas “infancias” y “juventudes”: la sordera o la miopía en relación a su complejidad y especificidad; el reduccionismo, la improvisación, la incoordinación de iniciativas, el protagonismo, la invisibilización mediática y en la agenda publica, de la gravedad o prioridad de estos temas; el esquematismo tieso de quienes se autoproclaman poseedores de todas las respuestas o la verdad sin fisuras; las visiones ciclópeas o unidireccionales, el culto faraónico a la personalidad incrustado en la cabeza de muchos de nuestros “caciques” rurales, gamonales o líderes, regionales o nacionales -y de sus adherentes mas cáusticos, acríticos y sectarios, en las pragmáticas patrimonialistas y clientelares de la gestión pública- durante los siglos XIX y XX, constituyen algunos de los factores que explican el hecho de que una parte de la población -particularmente de los sectores mas excluidos- acorralados por las contradicciones existenciales y no viendo a la vista en el corto plazo, iniciativas relativas al proyecto de nación de mediano y largo plazo, capaz de incluirles -desde la provisión de medios de empoderamiento, para el ejercicio de sus derechos ciudadanos, como la educación, la financiación de microemprendimientos o el empleo, para la supervivencia- apuesten por las violencias, como medios de satisfacción de necesidades, económicas, simbólicas, lúdicas, de reconocimiento y visibilidad, sociales.

Mucho más que la vieja preocupación por la fuga de cerebros (brain drain), y su impacto en el endodesarrollo, aún en condiciones de interdependencia de las culturas y sociedades, “enchufadas” a los desafíos de adaptación a los imperativos globales -y quizás a causa, específicamente de esas mismas exigencias- hoy, creemos ha llegado la hora de mirarnos por dentro, como municipios, regiones o paises, a fin de construir un tanteo hermenéutico -arrimando múltiples miradas contingentes, micro relatos, cuyo encadenamiento procede de culturas, disciplinas y sociedades, articulados por un marco valórico de equidad, solidaridad y participación comunes, como únicos criterios de inclusión- orientado dejar en libertad al lector/a, en su apreciación del grado de dilapidación de potencialidades del capital humano (humanware), rural y urbano, a partir del movimiento emergente de la opinión pública, que preconiza, y parte –consciente o inconscientemente- de la premisa de que existen seres humanos “deshechables” o prescindibles, como un kleenex, en el proceso de transición hacia la sociedad de la informacion, la comunicación y el conocimiento, al tiempo de dejar aflorar una visión menos estridentista como propuesta integradora, como simple intuición de autor, sin pretensiones de dar por concluido un debate, que recién comienza, a lo interno de estos marcos de referencia, en República Dominicana, por ejemplo. 

Los “sujetos desechables”, no son una construcción mítica de algún novelista o aeda delirante, sino que a tales dantescas visiones, conduce la apresurada reacción de algunos, en los últimos días, levantando banderas en pro pena de muerte, en paises caracterizados por: a) gran fragilidad y retraso en el desarrollo de la institucionalidad democrática; b) diversos grados de hipersensibilidad por parte de las élites, al momento de recibir, procesar, reciclar o retroalimentarse ágilmente, de las propuestas o críticas de la disidencia ciudadana, en la confrontación de evidencias, discursos, enfoques o visiones de país; c) contextos de tensiones e interferencias entre los poderes públicos; d) su visceral tercermundidad; e) la provisionalidad en las “reglas de juego”. Todos los anteriores son riesgos para los derechos humanos, si en una díscola y eventual decisión el legislador, lograra decantarse en tal sentido.

El problema de la fuga de cerebros, junto a la dificultades del sistema educativo, para prever los giros de los perfiles demandados por los empleadores para los futuros empleados, como quien usa una bola de cristal, en el paradigma de la incertidumbre: el desencuentro entre currículo educativo y mercado de trabajo, constituyen problemas estratégicos, que pocos analistas, dejan de priorizar, puesto que en el primer caso, la inversión en tales recursos humanos ya esta completa, el fruto en este caso está maduro, “y uno por su mejoría hasta su casa dejaría” como dice el refrán… en el caso del segundo, problema “sólo Dios sabrá”, parece ser la actitud de la sociedad, cabizbaja, cruzada de brazos y con la mirada perdida, pensando para su propio coleto.

No obstante, por estos días nos asaltan otras interrogantes, vinculadas con lo que algunos estudiosos han denominado, la “dialéctica de la negación del otro” (Calderón, Hopenhayn y Ottone 1993; Hopenhayn, 1998), en la medida en que guardan relación con el perfil de la mayoría de nuestra población – aquellos que no se ha ido aún de su país, y probablemente, nunca alcancen la puerta de salida, que supone la emigración internacional, documentada o indocumentada- de ahí, la pertinencia de las siguientes cuestiones, el eventual rol y espacio, de quien se quede o aspire a quedarse a vivir en su país de origen, durante y después de la transición paradigmal, como sujetos -actuales o potenciales- desde la perspectiva de la inversión social en el endodesarrollo local, así como en su contribución empoderante, en el sostenimiento de procesos de cambios cualitativos, para su `propia la cotidianidad comunitaria:

Qué tipo de herramientas de supervivencia estamos proponiendo a las personas, para que cultiven un entorno de oportunidades y realizaciones: en su capacidad y actitud de perfeccionamiento del “aprender a aprender”? Cómo incentivaremos valores claves para la supervivencia como la solidaridad, la libertad, la autonomía, la creatividad, la participación y el compromiso, desde la sociedad, a favor con las personas -y sus cerebros- que aún están por nacer y a los ya nacidos? 

Cuál es el proyecto inclusivo de nación, que pretendemos representar y ayudar a construir, en este principio de siglo y de milenio? Cuáles son los insumos con que estamos retroalimentando a los sujetos acorralados por la realidad, y sus seculares asimetrías, desventajas o vulnerabilidades, para que alcancen a superar la barbarie, implícita en la cultura de las violencias, como opción a la solución de conflictos o carencias, allí mismo en los entornos insalubres en que están naciendo, creciendo y reproduciéndose? 

Serán acaso, la profundización o complejización de la segregación espacial, la radical diferenciación en el acceso a los servicios y a los medios de vida, soluciones que contribuyen, a la superación pacifica de los conflictos sociales, como al disfrute, en condiciones de seguridad ciudadana: del legado presente en el patrimonio, tangible e intangible, de nuestros municipios y ciudades, o la circulación libre por nuestra geografía? 

Cuáles son las garantías o previsiones efectivas, el ejercicio de sus derechos, para familias, niños y jóvenes viviendo en contextos particularmente difíciles o de vulnerabilidad, en lo relativo a su inserción socio-cultural y productiva, de que disponen nuestras sociedades, al día de hoy? 

Sobre qué bases se plantean la sostenibilidad de tales garantías o previsiones efectivas como sujetos de derechos, de las actuales y futuras generaciones, en nuestros paises? Como incidirían tales previsiones, de las políticas públicas, en el incremento o decrecimiento de la violencia urbana?

Cómo puede la pena de muerte, ayudar a construir un circulo virtuoso, para romper la exclusión y participar en la sociedad pluralista, para quienes tienen menores oportunidades de acceso a informacion privilegiada, y por tanto: menores probabilidades de acertar, en la orientación de sus decisiones, para la construcción de un futuro participativo y prospero, a nivel individual o familiar? 

La visión airada o emocional de una parte de los actores y actrices sociales -vertida en los medios de comunicación, en un momento de crispación, impotencia y dolor- no debe en todo caso, pretender deshumanizar, ni a la victima, ni al victimario, quien pese a su deuda con la sociedad organizada, aún conserva la condición de persona humana. 

La pena de muerte es la solución fácil, puesto que no supone más inversión social, que la referida a tal ritual vengativo, por demás ineficaz, a manos de los órganos de la sociedad. Aísla “quirúrgicamente”, para siempre al sujeto de la sociedad -de los demás factores coincidentes con el entorno familiar, socio-cultural, afectivo, relacional y económico- que le golpeó, le frustró o le entrenó, en las habilidades, para desbordar el marco de la convivencia, contra el otro. Tal solución, se caracteriza por no hacer preguntas, a los sobrevivientes, testigos mudos del proceso, ciudadanos comunes y corrientes, sobre qué falló en el tejido social: “El sistema está perfecto, intacto. Quien falló fue el individuo”, parece ser la respuesta inequívoca.

La supresión de individuos, con justificaciones legales, que cercena para siempre, un cúmulo indeterminado de posibilidades, para la perfectibilidad social - como la sistematización de las experiencias vividas; su potencial contribución a: la prevención, la intervención, la memoria social, el aprendizaje, la terapia, la investigación, el arrepentimiento, el mundo underground, la vinculación eventual del sujeto, con los responsables de la autoría intelectual de su accionar “los peces gordos”- a partir con el enfoque multidisciplinar de su caso, en la interacción con los operadores profesionalizados del sistema penitenciario. 

La sociedad es la gran perdedora, cuando se opta por cortar un nodos de una red subterránea, a las vías de acceso para siempre, a una fuente irrepetible de preguntas y respuestas, abriendo la posibilidad a que solo los chivos expiatorios, las cabezas de turco, terminen pagando tal precio extremo, en las redes delictivas transnacionalizadas, actuales.

La premisa de la cual parte el sector de la sociedad que percibe en la gravedad de un delito o comportamiento inadmisible socialmente, como para ser retribuido o compensado con la pena capital es el sujeto estigmatizado, como desechable: Seres humanos, imposibles de reciclar como para que la sociedad pueda confiar en que ellos y ellas, gracias a los frutos en la modificación de valores, actitudes, niveles de empleabilidad y prioridades de interacción con la comunidad, implícitas en sus respectivos talentos y competencias reformulados, por la acción regeneradora de la educación, las artes, los deportes y los oficios, combinado con la inversión social, para su reinserción en entornos no insalubres.

Seres humanos “defectuosos” en grado tal que resulta imposible su reeducacion y reinserción socio-cultural. Una derrota visceral de la sociedad, de las agencias de socialización, de las agencias de persecución y del sistema judicial, en suma. Una visión contemporánea, de los actos contra las minusvalías y los derechos portados por tales victimas, en las antiguas ciudad-estado helénicas.

Hoy, miles de años después de la desaparición de Esparta, en otro contexto económico, social, científico y cultural, la negación de una segunda oportunidad, la sordera de nuestras sociedades a permitir al infractor no reincidente, lo mismo que a los sujetos en estado de vulnerabilidad, espacios de libertad y auto expresión, como para articular contribuciones enriquecedoras de los debates ciudadanos y en el mundo del trabajo -en cuantía y calidad para influir en la definición del presente y al futuro de nuestras naciones y municipalidades- pone en evidencia, nuestra loca carrera por alcanzar los nuevos paradigmas: descalificando al otro, apoyados sólo con las elites ilustradas o en quienes entendemos y defendemos como las vanguardias del pensamiento innovador en cada localidad, abogando por la solución final, la destrucción física del diferente, asumido como lastre o “peso muerto” que nos impide volar al Olimpo de nuestros narcisismos; la duplicidad de los esfuerzos interagencias y la visión de corto plazo, en el abordaje, responsable y definitivo, de este ubicuo y espinoso problema, con innegable impacto en la cotidianidad de la familia, la niñez y la juventud en condiciones de vulnerabilidad. 

7. Del olvido del efecto del péndulo, en la vida de las sociedades…La democratización y la modernización inclusivas, implican más que trivia, pan y circo 
“El debate jurídico en torno a Napster hace aflorar un punto muy interesante, tanto en los regímenes de copyright anglosajón como en regímenes latinos de derechos de autor: la cuestión de la compatibilidad entre la libertad, la gratuidad de los usuarios y las condiciones de reproducción de esta libertad. Para que el saber se reproduzca y crezca, es menester que los cerebros que producen ese saber vivan, y vivan libres (…) en la edad del capitalismo cognitivo, remarcar que la obra o creación no es separable de su consumo (contrariamente a las mercancías standard), de una actividad de conocimiento que le confiere cada vez su sentido. Lo que determina el derecho moral de un creador o autor a oponerse a tal o cual uso de su actividad es el destino, la intención patente de la obra.(15) El derecho material de propiedad se encuentra subordinado al derecho de saber, de conocer.”.

De qué forma creemos que, con pedir a las autoridades, la instauración de la pena de muerte, realizamos una contribución al desarrollo sostenible o a la creación de una cultura de paz y convivencia, cuyo único beneficio simbólico, es la catarsis social hija del temor, un revival de los instintos mas perversos, irracionales y primitivos, un regreso a la caverna, a la ley del Talión, capaz abre las puertas a toda suerte de injusticias o discriminaciones, al tiempo de incrementar la frustración colectiva y la espiral de violencia?

La desconexión de las instancias que tienen en su mano la solución del problema de la violencia, fracturando la construcción de espacios dialógicos entre comunidad de base (víctima por excelencia de la percepción de inseguridad) y tomadores de decisiones, crea una brecha de desinformación o ruido en el intento de un proceso comunicativo transparente, capaz de abrir las puertas al rumor, las inexactitudes o a la instrumentalización del ciudadano y de la opinión pública, en la medida en las practicas anteriores, a las que nos acostumbramos desde la infancia temprana, a lo largo del quehacer institucional en el siglo XX, no parecen tener un futuro asegurado en la efectividad si se carece de las dosis de humildad, esenciales para cualquier iniciativa colaborativa que resulte eficaz; sino que, tales hábitos y valores exclusivistas, mas bien sirven de combustibles -y excusas- a los déficit tanto en los presupuestos –de programas y proyectos del sector privado y organizaciones de la sociedad civil, del gobierno central o las municipalidades- como en las cuotas de atención, sobre las causas y los efectos de la violencia urbana producida -o padecida- por, en y/o contra niños o jóvenes, luego que un caso saltara a las primeras planas mediáticas, derivando en asombro, consternación y luto en República Dominicana, durante las últimas semanas, como resultante fatal de la inseguridad ciudadana. 

La evidencia cotidiana relativa al carácter transversal y pandémico – en paralelo con el desconcierto oficial, provocado por la complejidad de sus manifestaciones- de las violencias, en el mundo, como en el Caribe y América Latina: obliga a hacer algo más que hablar, reaccionar emocionalmente en el vacío, o demandar el incremento de las tecnologías, personal o presupuestos invertidos en reprimir, la conducta antisocial o desviada. 

Cada ciudadano/a, debería, en el marco de sus posibilidades, hacerse algunas preguntas, motivar una reflexión en las organizaciones de las cuales participa, para averiguar, qué factores han impedido el desarrollo de una cultura de paz y convivencia, en su propia comunidad. Y luego utilizar los canales de interlocución, con la sociedad en su conjunto, para demandar que se haga algo distinto con el problema, puesto que muchos de los caminos recorridos, han demostrado su desfase e infuncionalidad, para servir de soporte a los derechos de los ciudadanos, tanto en su vida privada, como en el conjunto de las actividades que realizan. 

El mundo está cambiando, tan rápido y en tantos órdenes, que en ocasiones nos resentimos a procesar, o nos falta tiempo o velocidad de proceso, para seguir sus giros tumultuosos: por qué resignarnos entonces, al inmovilismo o a la ritualidad, en los modos de tratamiento o abordaje de los problemas de la infancia, la juventud y la familia?

Nos hacen falta otras miradas, informaciones, consideraciones e inversiones, más diversas, de más largo aliento, en paralelo con un espíritu y prácticas más receptivos en la articulación de posturas, responsables e informadas, para mejorar las condiciones estructurales, que hacen factibles estos hechos bochornosos y lamentables. No basta en el momento actual, con quedarnos cacareando en la superficialidad de los efectos, en la naturaleza de las víctimas, sino mirar hacia donde, tradicionalmente, no queremos mirar: nuestras estructuras caducas y asimétricas, institucionalmente violentas, como estimulantes y legitimadoras de la consumación de este proceso. 
El victimario, como el coronel de la novela, casi nunca tiene quien le escriba. 

Pero, quién es el victimario? Quién alteró la paz y la convivencia fraterna, solidaria y civilizada, la circulación equitativa de oportunidades, inicialmente? Resulta penoso, cuando el análisis y las prospectivas, se diluyen en quién fue primero, la gallina o el huevo.

Tanto los medios de comunicación y la realidad cotidiana de, en y para los sectores marginalizados y empobrecidos: demandan respuestas consistentes e impostergables, no pantomimas mediáticas o respuestas comunitarias emocionales, al menos en opinión de quienes defienden, profundizar y preservar, el Estado de derecho.

Como correlato de todas estas cuestiones de la juventud y la infancia, existen otros elementos menos visibles y diferenciales de la atención prestada por los medios al pus, al síntoma, expresado en el crimen violento, el robo de un bolso o un celular, para explicar por qué la segunda generación de migrantes de las zonas rurales a las urbanas, en paises como Republica Dominicana, ha visto cerrarse el espacio de inserción laboral y educacional, en nuestras ciudades, fenómeno que se repite, con sus colores y matices locales en muchas de las grandes ciudades latinoamericanas, en las ultimas décadas del siglo XX.

8. Lecciones de la vida cotidiana (1970-1980)
"(...) Un día supe que la ciencia no es verdad. No recuerdo qué día, sí el momento. El Dios del siglo XX ya no era Dios. Había un error, y parecía que nadie en la ciencia dejaba de cometerlo. Decían que todo era verdadero o falso... Los científicos podían errar en las matemáticas y en la lógica. Y eran capaces de mantener su error con toda la pompa e intolerancia de una secta religiosa"...

B. Kosko
Hace poco mas de veinte y cinco años, salimos de una crisis en el modelo de desarrollo, fundado en el monocultivo de exportación, la cual inicio con la primera gran alza de los precios de los combustibles fósiles por parte de la OPEP, en paralelo con la perdida de los precios internacionales atractivos para nuestros principales productos de exportación (cana, café, cacao), para aquel entonces. No cerramos el país, ni lo despoblamos por la existencia de una dificultad, como ocurrió con las elites residentes en siglos anteriores. 

La gente que se quedo aquí, para dar la pelea aquí y no verse expulsada de su tierra por la adversidad, la corrupción y la represión política, creía en el futuro del país, en sus recursos; y por consiguiente, trabajó- aun desde el anonimato o la clandestinidad, corriendo altos riesgos- en muchísimos casos, muy altruistamente, para que el proceso democrático, alcanzara un nuevo dinamismo, a contrapelo de los pesimistas y agoreros de siempre. Hoy cuando todo se compra y se vende, quizás sea sano volver a reconstruir la historia de esas experiencias.

Cómo logro impulsar las reformas y el cambio social: la generación anterior, del liderazgo juvenil e infantil dominicano? 
- Defendiendo la educación publica -la escuela y la universidad publicas- como opciones de construcción identitaria, tanto laboral, como ciudadana, para quienes en modo alguno podían incorporarse a las ofertas privadas de servicios educativos, dadas sus condiciones socio-económicas individuales, y del background de sus respectivas familias.

- Con el apoyo territorial del movimiento clubístico, gremial y sindical, así como el desarrollo de propuestas organizativas para estudiantes, de educación media y universitaria, en la movilización de los sectores más sensibles a la agenda de democratización y la modernización de la sociedad en su conjunto.

- Asumiendo que como personas, organizaciones constituyentes de la nación, tenían el derecho y el deber, de pensar con libertad y pagar el precio de esa libertad, para merecerla, o careceríamos de la dignidad necesaria, para aspirar ser escuchados o atendidos en nuestros reclamos, demandas y aspiraciones.

- Asumiendo la construcción del presente y la visualización de un futuro mas próspero e inclusivo, sin abjurar del legado del pasado, en materia de valores, sueños, ideales y causas.

- Ensayando un modelo nuevo de desarrollo, fundamentado en zonas francas, agro exportación no tradicional (flores, frutas, vegetales) y ulteriormente, remesas de los migrantes, radicados en el exterior, sobre todo EUA, Venezuela e islas del Caribe.

- Con un gran espíritu de unidad y compromiso para el cambio. 

- Capacitando personas, a fin de que se incorporaran, al mercado de trabajo y a las facilidades urbanas, pese a sus orígenes campesinos, iniciando un proceso de descampesinización, que se prolonga hasta las nuevas generaciones de migrantes actuales, en los sectores empobrecidos o marginalizados.

- Ayudando a ampliar el espacio de los sectores de clase media, cívico, militar y profesional, sobre todo urbana.

- Creando condiciones mínimas para reubicar los desalojados y desplazados, traídos a las principales ciudades, por los frutos del llamado ´desarrollo cosmético´ de la época.
- Cambiando estilo de administración pública y el perfil del régimen de turno, el cual como expresión bonapartista de la transición de postguerra, por su naturaleza y compromisos, impedía el desarrollo de industrias que demandaban libertad y respeto a los derechos humanos, como el turismo.

- Sentando las bases institucionales, para que quienes eligieran este destino-país, no sintieran el temor a ser victimas de la inseguridad y la intolerancia política, como parte de una experiencia y emociones “extras”, en sus vacaciones y sus recorridos por valles, montañas y playas.

- Sentando las bases para que no existiera la persecución, el exilio o la deportación, por cuestiones ideológicas, de creencias o de conciencia, contra las minorías disidentes, saneando y profesionalizando los cuerpos castrenses e impulsando la vigencia de los derechos humanos.

- Creando nuevos canales de interlocución entre Estado- Partidos Políticos y Sociedad.

Una generación mas tarde, el modelo de desarrollo anterior, ya da señales de agotamiento, para responder a la totalidad de la población, con los requerimientos mínimos, que demanda y aspira la persona humana y que aparece delimitado claramente en el artículo 8 de la Constitución Dominicana (1994).

No solo se ha agotado el modelo, en relación a los tradicionales actores económicos y sociales, de la postguerra, sino que han emergido nuevos desafíos, oportunidades y amenazas, lo mismo que otros actores y actrices en el escenario de lo publico. 

El mundo en esos veinte y cinco anos, ha dado giros veloces, y en ocasiones se percibe sin brújula, en sus metas y objetivos, desde los organismos multilaterales y la comunidad internacional, pero aun estamos vivos, trabajando para la adopción de medidas que permitan la readecuación del capital social, relacional e institucional, a la altura y complejidad del presente escenario. Evento que no se ha producido, ni se producirá con flexibilidad o simplicidad, con líderes apostando a los beneficios a corto plazo, de sus “innovaciones”, ni con las pretensiones ciclópeas, de las militancias partidarias, a la hora de abordar cuestiones que deben responder al interés y a su importancia general.

9. Contextos, sujetos y potencialidades alternativas, a la exclusión y las violencias
“(…) Santo Domingo conservó tradiciones de primacía y de señorío (…) en la iglesia, en la administración política y en la enseñanza universitaria. De estas tradiciones, la que duró hasta el siglo XIX fue la de la cultura. Su vigor se prueba en el extraordinario influjo de los dominicanos que emigraron a Cuba después de 1795(…) En el orden práctico, la isla nunca gozó de riqueza, y desde 1550 quedó definitivamente arruinada: nunca se había llegado a establecer allí organización económica sólida, nunca se estableció después. Los hábitos señoriles iban en contra del trabajo libre: desde los comienzos, el europeo aspiró a vivir, como señor, del trabajo servil de los indios y de los negros. Pero los indios se acabaron: los pocos miles que salvó la rebelión de Enriquillo (1519-1533) quedaron libres. Y bien pronto no hubo recursos para traer a nuevos esclavos de África (…) Divídanse las universidades españolas, según la tradición medieval (…) 

Era obligatorio explicar en latín las lecciones, salvo para la medicina. El título de bachiller en artes se obtenía en la adolescencia: era el preparatorio (…) Desde 1795, cuando en el Tratado de Basilea Carlos IV cede a Francia la parte española de la Isla de Santo Domingo, —“acto odioso e impolítico”, lo llama Menéndez y Pelayo, en que los ciudadanos españoles fueron “vendidos y traspasados por la diplomacia como un hato de bestias”—, las familias pudientes comienzan a emigrar (…) entre 1795 y 1822 la emigración, si bien frecuentísima, no se consideraba definitiva: muchas familias conservaban allí puestas sus casas (así José Francisco Heredia), regresaban a atender sus intereses, y sus hijos aparecen concurriendo a la Universidad de Santo Tomás; sólo después de la última invasión de Haití la ausencia se hace irrevocable.(…) Pertenecen ellos a la primera generación de emigrados. 

Después se pueden discernir dos grupos: los hijos de dominicanos nacidos en nuevo solar y los nacidos todavía en la tierra de sus padres (…) Juan Pablo Duarte, joven dominicano de familia rica, educado en España, hogar de su padre, hacía venir de la antigua metrópoli libros recientes y enseñaba a sus amigos filosofía, letras, matemáticas y hasta manejo de armas. Duarte fundó, el 16 de julio de 1838, la sociedad secreta La Trinitaria. De la Trinitaria surgió la República Dominicana”. 

Pedro Henríquez Ureña
“La cultura y las letras coloniales en Santo Domingo”, 
Ed. Electrónica,PDF, Biblioteca Nacional, Santo Domingo, s/f, págs. 3, 8, 50,52 y 62
El Estado-nación y la sociedad, hoy, una generación mas tarde, responden a un perfil muy distinto al de postguerra y radicalmente diferenciado, incluso en lo que puede hacer o no hacer, a favor del bienestar de los y las ciudadanas, maniatado por el conjunto de hilos invisibles, que nos “enchufan” a las redes, convenciones, tratados y convenios, económicos, sociales, políticos y administrativos, con la comunidad internacional, y dentro de ella, nuestros insomnes acreedores de la deuda externa.

Fruto de mas de dos décadas de ajuste estructural – downzising del Estado-Nación, devaluación monetaria, privatizaciones- emanado de los centros de poder financiero y los organismos multilaterales, en combinación con las improvisaciones, la opacidad -o ausencia del ejercicio de los principios de equidad y transparencia- en la gestión de recursos, servicios y políticas públicas, así como a la deuda social acumulada, la cual se remonta al tratamiento y marco jurídico de doble standard - para normar la interacción entre pueblos y culturas originarios o precolombinos, afrodescendientes, campesinos, inmigrantes, los pobres o el pueblo llano y las élites- desde tiempos coloniales hasta el presente.

Múltiples factores concurrentes, podrían explicar la espiral de violencia, la progresiva pérdida de los valores (y la “compra” o adopción de los antivalores o valores deshumanizantes, en los sectores populares), el deshilachamiento de la cohesión social y la situación socio-económica y socio-cultural, de niños y jóvenes procedentes de la marginalidad, no sólo espacial, sino mediática, alimentaria, del empleo o la educación, desde la Post II Guerra Mundial, el final de Trujillato, hasta los infaustos eventos de las ultimas semanas. 

Estamos iniciando una mirada horrorizada a cinco siglos de siembras incesantes en múltiples escenarios de la convivencia comunitaria: de las semillas de la exclusión y del olvido. Amargos despertares, podría ser el titulo de nuestra historia.

Encontrar nuevas vías para la superación de las condiciones sociales y estructurales, que abren las puertas para que funcionen -con relativo éxito- previsiones, espacios y mecanismos de canalización de las energías y los comportamientos infanto-juveniles antisociales, o no, capaces de poner en peligro el ejercicio libre y efectivo, de los derechos del resto de la comunidad, entronca en la hora actual, como síntoma obstructivo para la supervivencia material y espiritual; y por ende desborda, tanto la vida (y la muerte) de victimas como de victimarios, para constituirse en una preocupación legítima, de la sociedad en su totalidad, un obstáculo multidimensional para redescubrir, definir y construirse ella misma, tanto en su convulso presente, como en el horizonte futuro.

Una responsabilidad general con la creación de condiciones para repensar los asentamientos humanos desde perspectivas inclusivas, una recuperación del concepto de comunidad o comunalidad, prácticas que en alguna medida harán posible obtener y comprender un presente y futuro seguros y en libertad, por y para todos y todas, a partir de la acumulación de pequeñas, pero significativas contribuciones individuales, comunitarias, interorganizacionales, para el fortalecimiento de los derechos humanos y los niveles de participación e inserción en el proceso, de la totalidad de la población. Generar sinergias positivas en dicho proceso, no es cuestión de la genialidad, de unos cuantos expertos. Sin capilaridad, sin articulación a la base de la sociedad, el cambio duradero, cualitativo, será imposible, para asumir los desafíos actuales de nuestra joven institucionalidad democrática.

Hoy, la meta, señalada como respuesta a la situación actual de empobrecimiento de la familia, expresada en la situación de los jefes y jefas de hogar, en el contexto de los segmentos de bajos y medianos ingresos, constituye una contribución a la calidad y estilo de vida de sus descendientes (niños y jóvenes), en la creación de condiciones para un trato en función de su condición de personas humanas, en el fortalecimiento institucional, así como una garantía -en el mediano y largo plazo- para el desarrollo humano, la reconversión del aparato productivo en función del escenario regional y global, la paz y la convivencia, sociales.

Superar las motivaciones o limitantes estructurales que colocan en condición de vulnerabilidad a niños y jóvenes es una labor lograble con la especialización de recursos múltiples, presupuestales y educativos esencialmente, para la creación de nuevos y mas enraizados canales de comunicación en las redes humanas comunitarias, en el territorio y en lo local. 

Obviamente las propuestas que siguen a continuación, lo mismo que los referentes seleccionados desde la orientación hipertextual o búsqueda de referentes, se desmarcan de la idea difundida por algunos medios de comunicación, de que existen soluciones individuales, o familiares o de sectores residenciales, al problema de la inseguridad ciudadana, como no son posibles de suplir con iniciativas individuales respuestas efectivas, para las carencias en otros de los servicios públicos y municipales, por dicha vía.

La solución a un problema social de la magnitud del que subyace en la indefección de la niñez y la juventud, con sus respuestas violentas incluidas, ante la indiferencia, la exclusión o la discriminación en el acceso a oportunidades culturales, afectivas, deportivas y educativas que les habiliten para la posterior inserción social en el trabajo y la ciudadanía: dista mucho de aquellas que se compran o se contratan en el mercado, de espaldas a la sociedad, como la segregación espacial, los guardianes o policías privados, la importación de sofisticadas tecnologías de seguridad para un hogar o negocio, los islotes, amurallados e insolidarios. 

Las alternativas anteriores, por el contrario, cortocircuitan los nodos del tejido social, la identidad municipal y regional, con cada una de estas alternativas, vamos escindiendo la nación en mundos irreconciliables. 

Tales respuestas por su alto costo, solo están al alcance de los sectores socio-económicos de mas altos ingresos, los tomadores de decisiones del sector tanto público, como privado, quienes por medios propios, pueden adquirir soluciones- tecnologías, personal, servicios- de seguridad o conformidad segura, a precios de mercado, en el corto plazo, para sus actividades de circulación, relacionamiento en el espacio público, educación y desarrollo de la personalidad en la cotidianidad (recreación, centro de trabajo o vida familiar, por ejemplo), abandonando al riesgo o vulnerabilidad, de la circulación peatonal o en el transporte publico, a 9 de cada 10 ciudadanos/as. 

Constituiría una capitulación sin condiciones, por parte del ciudadano común, en su derecho al ejercicio en condiciones seguras de la libertad de tránsito y de informacion: un entregar las ciudades, el casco histórico, al crimen organizado y/o a la delincuencia común, lo cual a su vez traería como consecuencia un descenso notable de las labores de intercambio comercial, técnico y profesional; es decir, más empobrecimiento y mayores dificultades para obtener satisfacción a las necesidades – materiales, educacionales, lúdicas o recreacionales- de todas y todos.

10. “Cuídate tu de la yerba mansa, que de la brava me cuido yo”, como decían Pete-Conde- Rodríguez & Johnny Pacheco… en un estribillo
“(…) Ni vivos ni muertos, ni en el poder ni en la calle se lograra de nosotros que cambiemos nuestra conducta. Nos hemos opuesto y nos opondremos siempre a los privilegios, al robo, a la persecución, a la tortura. Creemos en la libertad, en la dignidad y en derecho del pueblo dominicano a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas, pero también con justicia social (…)”.
Juan Bosch Gaviño
Fragmento de Carta, redactada mientras se encontraba detenido en el Palacio Nacional, un día después del Golpe de Estado, 26 Septiembre, 1963, reseñada en testimonio, de O. Medina, articulo “Juan Bosch al Exilio”, aparecido en pagina de Opinión, El Nacional, 13 Julio, 2006.

Si miramos hacia atrás -más allá de las condiciones e historias de vida de convictos y justiciables- podríamos encontrar nuestra cuota de corresponsabilidad generacional y de siglos, gracias a la miopía coyunturalista o cortoplacista en la búsqueda de respuestas inclusivas o universales, optando por las medias verdades, la vida oportunista y acomodaticia del camaleón o el tránsfuga, o el contubernio e irresponsabilidades -en el abordaje de los abismos en oportunidades para la población de bajos y medianos ingresos- compartidas por la clase política, a ratos, persiguiendo la batuta de algún férreo liderazgo mesiánico, bonapartista o gerontócrata, y en otros casos producto de ´alumnos (as) aventajados(as)´, o ´jóvenes ancianos´, en su perverso discipulado para la asimilación del discurso y las prácticas autoritarias o intolerantes, de los primeros, aportando “más de lo mismo”; contando además con la complicidad en los niveles de resistencia al cambio -orientado por el pensamiento liberal, desde tiempos de la Primera República, hacia la democratización y modernización de la vida institucional dominicana- inspirados por discursos y prácticas acuñados en lo público o soterradamente, desde el ámbito privado, por una parte de las élites ilustradas de nuestras sociedades, al igual que un alto porcentaje del liderazgo corporativo tradicional. 

Los ingredientes anteriores, como telón de fondo: apuntan, de no tomarse los correctivos de lugar, y como reacción a la violencia institucional descrita anteriormente, al incremento, diversidad y complejidad de las acciones delincuenciales violentas, de la autoría de sujetos en condiciones de pobreza y extrema pobreza; o bien procedentes de otros entornos socio-culturales, compartiendo entre sí, la imposibilidad - nueva vez, niños y jóvenes, predominantemente varones, en el caso dominicano- de ingresar o seguir participando, creativa y proactivamente, del sistema escolar, brújula inicial del circuito de decisiones yuxtapuestas o complementarias con la construcción de un futuro adulto digno, excitante, valioso y vivible, desde su condición de actor y protagonista de su orientación vocacional -no una víctima del microentorno o arrastrado por circunstancias adversas, a las cuales se enfrenta en solitario y reactivamente- al igual que la imposibilidad –por el desempleo o el tipo de labor y remuneración que recibe- de perseguir las ´novedades´ de la moda, y el ritmo del “consumismo” o del “ sueño americano”, valiéndose de medios lícitos, escasos en cuanto a diversidad y localización accesible, en el corto plazo, en y desde su lugar social. 

Limitadas las opciones del repertorio, para la inserción laboral y la movilidad social ascendente, la tentación azuzada por el micro y macro entorno a “descarrilarse” de lo que aprendió en contacto con algunos agentes de socialización, como la familia, la escuela o la iglesia, identificados por la cultura hegemónica, como hábitos, mecanismos y valores deseables en un hombre o mujer ´de bien´ “pobres, pero honrados” –para obtener lo negado, asumido como derecho individual innegociable: por medios ilícitos- se convierte en un imperativo de vida o muerte, simbólica, matérica y económica, tanto en lo individual, lo grupal, lo territorial y lo generacional, impulsando la creación en el tiempo, de un sistema de percepciones alienantes o niveles de socialización deformada, inspirada en el mismo pragmatismo sin principios que observa en muchos exponentes de los roles del mundo adulto, muchos de los percibidos como encarnadores del ideal y los símbolos “del mayor éxito”, caracterizados por un conjunto de con competencias para sobrevivir y adaptarse al darwinismo social imperante: ser “vivos”, astutos, taimados, tomadores de riesgos transgrediendo o no, la línea del comportamiento enmarcado en lo legal; saber “nadar y guardar la ropa”, “quedar bien con todos” los que pueden afectar sus metas y objetivos y alcanzar un nivel de vida envidiable, casi mágico o místico, prescindiendo del trabajo, la inversión o el ahorro, colocando como summun de su estilo de vida: el consumismo, patrón de comportamiento autocentrado, que recuerda aquella vieja salsa: “Y cómo lo hacen?”. Exhibiendo fortunas, que surgieron de la noche a la mañana, como por encantamiento. 

Quien querría voluntariamente, desde la infancia o la juventud, diferir o postergar todos los placeres y tentaciones del instante, para alcanzar esos ocios luego de una ardua y compleja labor de espera, como la representada en las opciones vocacionales de: tener una infancia lúdica y feliz, estudiar, trabajar, ahorrar o invertir, si fuera posible para todos vivir, y tener éxito en la multiplicidad de roles de la vida adulta, sin hacerlo? 

“Sólo los “pendejos”, que creyeran en la norma de la transparencia, en el marco constitucional e institucional de igualdad ante la ley y ante las oportunidades de inserción en un mercado de trabajo cada vez mas exigente y selectivo; en los valores de la convivencia civilizada y la solución pacifica de los conflictos sociales, en las vías, en los medios de una sociedad que les podría haber estafado, en sus promesas de bienestar, autorrealización y ascenso social, de no haber optado el camino del dinero fácil, y los altos riesgos, que es lo que representa el delito”. 

Parece ser la respuesta, en nuestro entorno anómico y contemporáneo, proporcionada precisamente por sectores inclinados a la vía extralegal, como recurso para salir de la exclusión y la pobreza, gracias a la obtención satisfactores para ser además de ciudadanos, consumidores conspicuos. Aun a sabiendas de que tales decisiones de priorizar bienestar personal-familiar, en detrimento del crecimiento poliarmónico de su comunidad o región, resultan a todas luces insostenibles, en el tiempo y el espacio, en función de los recursos naturales del planeta, en cualquier modelo de desarrollo, abordado y construido, más allá de las fantasías, el oropel o la ficción. 

Pese a todo lo anterior, de esos y esas “pendejos/as”, depende que nuestra sociedad prospere en sus visiones, valores y realizaciones inclusivas…de encontrar los limites, marcos regulatorios adecuados al derecho propio, en las fronteras en que el mismo comienza a lesionar, el derecho del otro/a. De ello, depende además, el legado de vida como la conocemos, para las futuras generaciones, en la tierra. 

La fábula del tiburón y las sardinas, hija del capitalismo salvaje del siglo XIX, es insostenible en nuestros días. No se trata de un rescate de la moral y la mojigaterías tradicionales, sino de que comprendamos, de una vez por todas, que los tiempos actuales, con los actores y actrices emergentes en el escenario publico, proceso que inicio a finales de los años setenta, en este país, como en muchos otros del continente: demandan soluciones nuevas, no remiendos para echar el vino nuevo en los odres viejos, en lo relativo a los derechos, los espacios y las posibilidades reales de la niñez y la juventud – independientemente de su lugar de origen, etnia, nivel de ingresos, religión o abolengo- no la adaptación de visiones y enfoques, que han demostrado su inoperancia, en otros lugares de América Latina y el Caribe. 

Del giro anterior, de sincerizarnos o despojarnos de los antifaces en nuestras mentalidades y prácticas, particularmente en los micro y los macroliderazgos, puesto en ocasiones no es que las necesidades se desconocen o deben ser diagnosticadas, sino que se carece de la voluntad política, el tacto y la sensibilidad, para emprender a lo largo de mas de un siglo de soluciones distintas a las bravuconadas, el rol del fantoche, o la capitalización en la relaciones publicas o en el perverso calculo del impacto electoral -del partido o el político profesional, en un barrio, una ciudad, una región o desde la conducción del destino de una nación: imágenes que desfilan por nuestra memoria, como una historia o película repetida en todo el siglo XX, con honrosas excepciones- en el corto plazo, a costa del drama humano, que envuelve a millones, aunque en la lista de beneficiarios de muchas políticas, a penas figuran docenas o cientos de individuos o familias. 

De ese giro para aumentar la cobertura y los niveles de comprensión de los planes, programas y políticas, tanto publicas, como privadas: dependen, el futuro de la gobernabilidad, lo mismo que la inserción de Republica Dominicana en las coordenadas actuales, la seguridad ciudadana, al igual que el incremento de los medios para la producción de riqueza, calidad y bienes y servicios exportables, en condiciones estables. 

En el tema de la niñez y la juventud, como en muchos ordenes de la vida institucional y económica, los niveles de empoderamiento y los canales de distribución para oportunidades, tienen a fallar o quedarse cortos. No es una limosna, ni una solidaridad inmerecida con los mas pobres, sino la internalización de la idea, de que si queremos ser prósperos y competitivos, tendremos que expandir los canales redistributivos, de las oportunidades iniciales de formación, informacion y desarrollo, para individuos y familias en condiciones de vulnerabilidad…o no tendremos futuro.

Actualmente en la cotidianidad, nos estamos jugando el presente y la libertad individual, familiar y generacional, para encontrar las ganas de vencer la modorra y el desencanto, ayudando a construir vías de ganar nuevamente las calles, reapropiarnos de la ciudad, mediante salidas negociadas, en las cuales la represión pura y simple de la violencia, la criminalidad y el delito, como la búsqueda de chivos expiatorios, no aporta panorama, eficaz o esperanzador, en ningún sentido. 

Tarde o temprano, si no se realizan las inversiones sociales adecuadas, los hechos como los que segaron la vida de Vanessa Ramírez, terminaran creciendo y erosionando, la nación como destino turístico - poniendo en peligro el liderazgo regional, centroamericano y caribeño en dicha industria, construido a sangre y fuego, con el sacrificio de mas de una generación de emprendedores/as y visionarios como Ángel Miolán- como ha ocurrido en otros lugares del América Latina y el Tercer Mundo. Pensando en ello -y en el destino de millones de seres humanos, nacidos o por nacer- hemos de reflexionar con un poco de cautela y responsabilidad, nuestras opciones de vida en el espacio urbano.

Por eso y por muchos otros detalles, negarnos, mirar en sentido contrario imaginando, desinformándonos o haciendo creer que “la fiebre esta en la sabana”, sería perder nuestra oportunidad de contribuir desde la perspectiva integradora a la reconversión del aparato productivo, mediante la accesibilidad de recursos para el desarrollo de la personalidad, la familia, y dentro de ella, particularmente a la infancia y la juventud, en situación o contextos de riesgo implícitos en la pobreza y la pobreza critica, en el momento actual. 

Cerrarnos a la creación de metodologías, estrategias y espacios efectivos, multidimensionales, para canalizar las oportunidades de niños y jóvenes, en su inserción social, familiar, laboral, cultural vocacional, es un “mal negocio” en una sociedad pluralista y dependiente de los flujos de capitales, tecnologías y personas, del mercado mundial, como la dominicana. 

Si la postura de que el mas importante activo de una sociedad, de una empresa u organización son las personas, va a significar algo mas que la hilaridad de una caricatura, o la expresión de una moda administrativa, hemos de repensar: como integrar a la totalidad de la población a los nuevos paradigmas, venciendo en parte, las brechas sociales, de la educabilidad, la empleabilidad y la capacidad de recibir, procesar y solucionar conflictos, sin perder de vista que como apunta la sabiduría popular: Quien siembra vientos, no puede dejar de cosechar, tempestades.

No nos hagamos los sordos o los indiferentes, a los signos de los tiempos. Si ciudadanos de mediana edad, casi ciegos, entrampados en la ruta de la observación de los cambios de los últimos veinte y cinco años, en nuestro contexto regional y continental, pueden ver y discernir, sobre las complicaciones del comportamiento socialmente desviado y la popularización de la violencia: 

Por que atenernos y conformarnos con las “soluciones (improvisaciones) de emergencia, con el actuar reactivo como bomberos apagando fuegos, controlando síntomas, movidos por las presiones de la alharaca mediática de cuanto “genio” o experto pueda convocarse, en situaciones de crisis, y seguir “tapando el sol con un dedo”, resistiéndonos a convocar y movilizar, las fuerzas sanas y las voluntades compromisorias, del observar y actuar en consecuencia, contra los tentáculos del problema de la infancia y la juventud, en nuestras estructuras insostenibles de acumulación y distribución de los beneficios u oportunidades de la vida en sociedad?

Por qué es tan difícil, la generación de un consenso informado y responsable, entre personas y organizaciones de todo tipo, para la definición de acciones racionales, para apostar al cambio cualitativo y a atacar las raices, la madeja de factores concurrentes, la colosal deuda social, que hacen tal tipo de comportamiento sólo la punta del iceberg de la descomposición social y de los altísimos niveles de exclusión de nuestra sociedad: riesgos reales y potenciales, no sólo para víctimas y victimarios actuales, sino para la totalidad de la sociedad y para todo tipo de actividad pública, en el corto y mediano plazos, en el normal desenvolvimiento de la vida cotidiana, en el territorio de nuestras ciudades?

El problema de la violencia y la criminalidad, como la situación de in defección de la infancia y la juventud, no es un problema tecnocrático, sino social y cultural, como tal es corresponsabilidad de todas y todos.

11. Infancia y juventud…enigmas indescifrables, en las políticas publicas de transición paradigmal? 
“La emigración de dominicanos y la inmigración de haitianos constituyen tendencias demográficas importantes en la República Dominicana en la última década. Entre los censos nacionales de 1993 y 2002, la población nacional aumentó en 1.5 millones de habitantes, pasando de 7.1 a 8.6 millones. A lo largo de este período se mantuvo un importante flujo de emigrantes, particularmente de familiares de personas ya nacionalizadas en los países receptores (sobre todo en Norteamérica), pero también de balseros y otros que trataban de entrar ilegalmente a los Estados Unidos u otros países. No disponemos de cifras sobre el número de dominicanos que emigró a la nación del norte en la última década, pero las cifras censales estadounidenses nos dan una idea de la magnitud del fenómeno. Según el US Bureau of the Census, en 1990 habían 520,151 dominicanos en los Estados Unidos; en 2003 habían 1,273,000.

”(Fuente: Informe sobre nuevos cálculos censales, periódico El Caribe, Santo Domingo, 26 de junio de 2003) (…)Casi todos los programas de radio y TV están en español y proyectan una cultura dominicana americanizada que no da ningún valor, sino todo lo contrario, a la lengua y cultura haitianas.(…)Los dominicanos han sufrido experiencias de racismo en Estados Unidos y en Puerto Rico (lo cual contribuyó a las revueltas de Nueva York en 1992) pero en sentido general la sociedad, y cada vez más el sistema político, mantiene un nivel de aceptación hacia ellos en tanto dominico-americanos mucho más amplio que la disposición de la sociedad dominicana para aceptar a los inmigrantes haitianos. Washington Heights en Nueva York no es de ningún modo un gigantesco batey urbano. Por otra parte, los dominicanos nacidos en el exterior mantienen vínculos mucho más estrechos con el país al que todavía llaman su patria. Los familiares de ambos lados viajan y se comunican de manera constante (…)”.

Bridget Wooding y Richard Moseley-Williams

“Needed but unwanted: Haitian immigrants and their descendants in the Dominican Republic” (CID, 2004) / “Inmigrantes haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana en la Republica Dominicana” ( Trad.: Mariví Arregui y Denise Paiewonsky. Carlos flores, redactor de la versión española). Ed. CID-Servicio Jesuita a Refugiados (SJR), Santo Domingo, 2005, pp.36, 50, 51

Por otro lado, existen otros canales de retroalimentación y reforzamiento de la perspectiva alienada, para el niño y el joven, como las relaciones primarias e interacciones comunicativas: del sujeto con los estilos de vida, héroes y mensajes que consume desde mass media – a los cuales no tiene ningún canal de acceso legitimo o licito- como por las opiniones de sus marcos de referencia, los mismos grupos de edad o en comparación a los adultos, de su entorno inmediato con la temeridad para cruzar la línea y violar la ley, o todas las personas u organizaciones, a quienes que ve disfrutar de la impunidad en los noticieros, como nuevos brahmanes o intocables. 

Ellos no necesitan una formula compleja, ni un saber sofisticado procedente de las ciencias económicas o administrativas, para proyectar e identificar -dentro de los recursos y estrategias cultural y legalmente admitidas, por la sociedad y el mercado- que no tendrán un asiento u oportunidad para apropiarse de símbolos, objetos y status capaz de catapultarles a las paginas de los diarios o al teleauditorio, como personalidades, con una escolaridad nula o trunca, ingresando al mercado laboral, desde una posición informal como el microemprendedor o un empleo de salario mínimo. 

Pese a la limitante estructural anterior, los medios de comunicación, les dicen que desde la violencia, se pueden “lograr cosas”, progresos, para acceder a la vida despreocupada, de quienes sólo cargan sus sueños a su tarjeta de crédito, participan en recepciones, ganar la libertad de la vida en contacto con la naturaleza, navegar por el mar o el cielo abiertos, alcanzar el romance, el afecto y la admiración de los demás, como los propios héroes de las historias del “star system”: inexpugnables, invencibles, omnisapientes, con la flexibilidad de adaptarse exitosamente a cualquier situación o circunstancia imprevista, salir airosos, incluso frente a riesgos mortales…triunfar, sin fronteras, en el logro de sus metas, objetivos o deseos, ganando la partida a la adversidad, en una recuperación de la máxima “el fin, justifica los medios”, sin medir las consecuencias de sus actos, ni el impacto de los mismos en el otro.

Aquellos iconos, apelaciones y discursos, de modernidad, placer y prestigio, de las paginas sociales, de la visibilidad mediática o aquellos que naciendo como ellos, sin fortuna, ni abolengo, en el mismo barrio o comunidad rural, “triunfan”, “gozan”, dirigen, son aceptados y participan de los estímulos hedonistas del entorno, en la brevedad de la vida... corriendo riesgos: el “jodedor” del micro trafico, el jugador “truquero”, el pandillero, el asaltante, el traquetero, el que emigra a los paises industrializados y retorna en sus vacaciones, quien consiguió dar “un braguetazo” -casándose con una extranjera o una mujer rica- la prostituta que alcanzo a ser “honrada” por un funcionario, o empresario; la amante del político o el militar, entre otros modelos alternativos, en su repertorio finito de horizontes, para el ascenso o la promoción social, para recuperar su dignidad o condición de persona humana, para circular fuera del barrio, por el país o por el mundo, sin el estigma o rastros de su lugar de origen. 

La pedagogía del ejemplo, de los referentes -o la ausencia de dichos elementos, al alcance del niño o el joven- con los valores, estilos de vida y cosmovisiones que vehiculan, para encauzar energías o potencialidades, es también un pilar de la competitividad y el desarrollo humano, por cuya investigación y desarrollo, no puede responder como en el vacío: un sujeto, una familia o una generación o un grupo de edad. 

El problema de las responsabilidad o los factores concurrentes, en la inseguridad, la criminalidad y la desesperanza del nacer, crecer y vivir acorralado en circunstancias sociales y estructurales adversas para el desarrollo sano de la personalidad, se distancia de la superficialidad, el reduccionismo, cháchara y la vocinglería mediática pidiendo “pena de muerte para los infractores de la ley”, dado que la falta de referentes, cierra el circulo apuntando nuevamente a los detentadores del poder-cultural, político, económico, religioso- de formular, decidir y ejecutar políticas públicas, centradas en la familia, la niñez y la juventud empobrecidas, habidas cuentas de que mas del 70% de la población de América Latina, vive con menos de un dólar por día (Fuente: CNN, reseña investigación Del Toro, para BID, 2 julio,2006). 

No obstante, los estados nacionales, en su modalidad de encogimiento o downzising, no pueden asumir en solitario, las cargas de la financiación, administración y retroalimentación, de medidas de este tipo y es allí, donde la responsabilidad corporativa, vuelve al escenario, como garante de la cohesión social, la paz y la participación en la definición de prioridades para la construcción de un orden, capaz de escuchar y abrir canales de participación, para el desarrollo de los seres humanos, únicos con el poder del autoperfeccionamiento, aprender, de desarrollar la inventiva, la tecnología, las relaciones, la mejora de los bienes y los servicios, y por ende de mejorar los canales y la operatividad, en la producción de riquezas, tangibles e intangibles, para alcanzar la meta general de la sociedad: avanzar y concluir la transición hacia la sociedad de la informacion, la comunicación y el conocimiento, incluyendo en ella, aun al mas rezagado de nuestros conciudadanos/as.

12. Vale la pena apostar a la vida y crear, en entornos de incertidumbre y violencia, institucionales o estructurales? Vale la pena vivir!!…Vivir es algo más que respirar!
“(…) Para Durkheim, la anomia sobreviene cuando “ la moral” y “ la sociedad” pierden capacidad para desempeñar un papel que regule, modere o fije los limites a los deseos de los individuos. Sin ese poder regulador, que supone la existencia de una “autoridad colectiva” y “sacrificios y concesiones en nombre del interés publico”, el individuo con deseos ilimitados termina condenado a un descontento perpetuo por perseguir fines inaccesibles (…) Un individuo no puede ser “feliz” si esta ausente la proporción entre sus necesidades y sus medios. El mismo Durkheim abre una interrogante de actualidad: cómo fijar la cantidad de bienestar, comodidad o lujo, que puede perseguir legítimamente un ser humano?(…) En casos extremos, se atribuye mucha importancia a los objetivos y al éxito, no a los medios institucionales para obtenerlos (…)”

Marcos Cueva Perus
“Anomia y Perplejidad en América Latina y Caribe del Siglo XXI”
Ap en Rev. “Cuicuilco”, enero-abril, año 10, Vol. 28, Mayo-Agosto 
Ed. Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), DF. México, 2003, pp. 3-5

Sin sujetos creativos, críticos, solidarios, sensibles y comprometidos -con su bienestar, su seguridad en su propia comunidad- mediante un proceso de creación de capacidades y capital- relacional, institucional, humano-a lo largo de toda la vida, será pobre y gris su contribución al reciclaje de las modalidades, metodologías y estrategias de adaptación al entorno de cambio permanente- en su impacto: familiar, individual, afectivo y comunitario- y en consecuencia, será muy poco lo que podremos esperar o lograr, de las expectativas, oportunidades, desafíos y aprendizajes, consustanciales de la integración regional, para mejorar el perfil exportador, en nuestro entorno local, regional, nacional y continental. 

Hay que concebir, en el corto y el mediano plazo, estrategias para vencer las distancias en los tiempos, hábitos, prioridades existenciales y estilos de vida, en nuestras naciones, como parte del aggiordanamiento, para mejorar la competitividad y aprovechar el escenario presente, en provecho de todas y todos.

Como sostenía García-Canclini, a fines del siglo XX: el acto, el acceso y el proceso de consumo, constituyen planos aparenciales, organolépticos o sinestésicos, para la concreción efectiva de la ciudadanía, para ser “alguien en la vida”. Son anclajes en el imaginario popular, territorios simbólicos, donde se afianzan o diluyen, la autoestima del sujeto como parte interesada, el sentido o finalidad de su existencia, en su rol de coparticipe (o no) de los beneficios de la revolución científico-técnica, en los códigos de reconocimiento de la calidad, el estilo y el modo de vida, en el cual se entrecruzan los recuerdos, las aspiraciones, las expectativas de diferenciación, “el look”, la moda y las afinidades (o desencuentros) locales y globales, entre consumidores y ciudadanos, una de las consecuencia de la uniformización de los hábitos y costumbres, propios de la globalización, conductas aprendidas, como deseables, “modernas”, indispensables para estar “in”, ser aceptados, queridos, respetados, admirados o imitados.

Un teléfono móvil de ultima generación, unos jeans, un perfume de marca, el automóvil, el acceso a clubes e instituciones sociales de prestigio y alto costo, se dibujan como aspiraciones del entorno y visión ciudadana, de niños y jóvenes, dentro del mecanismo de identificación e imitación de lideres, héroes, modelos sociales -y sus símbolos de éxito- del efecto-demostración de los migrantes de retorno, como una resultante del estilo de vida difundido por los medios de comunicación, reforzado por la cultura de la impunidad, en el caso de las fortunas de dudosa procedencia y frente a los cuales, la sociedad, mediante las agencias de socialización como la iglesia, la escuela o la familia, pocas victoria pueden ofertar, en la calidad, estilo de vida y reconocimiento social, de quienes como muchos padres y madres, laboran de sol a sol, sin alcanzar jamás, ni el nivel de ostentación, ni la fama, ni la fortuna, con su ejercicio honesto de acción y reracionamiento con la sociedad.

Un rebrote de la violencia no institucional, la delincuencia y la criminalidad, como praxis alternas de los sujetos marginales al escenario público, en su perdida de horizontes de participación - laboral, educativa, cultural, social- y las asimetrías en la capacidad de compra o consumo, en el “sálvese quien pueda y como pueda”, por vías de la política como empresa de compra-venta, la impunidad y los privilegios, anclados en los negocios espurios, y conscientes de que salvo la pobreza: ningún legado significativo aportaran a sus descendientes, procediendo de sus respectivas cunas, en el barrio marginal y el arrabal .

Quizás hoy sea la mejor de las oportunidades -y uno de los mas formidables desafíos- para que cada ciudadano o ciudadana, examine la otra cara de la moneda, los tipos de estímulos, herramientas, espacios de inserción social, valores -el tiempo y los demás medios invertidos en orientación procedente de las generaciones adultas y los liderazgos locales, para ayudarles a desarrollar sus opciones y personalidad, desde la infancia temprana- cosmovisiones y decisiones que estamos proporcionando a niños y jóvenes, en paises como Republica Dominicana, para que con sus respectivas potencialidades, habilidades, talentos, competencias y vocaciones, contribuyan con su participación creadora de valor y asunción responsable de inserción en los contextos de lo inédito, desde la perspectiva del aprendizaje y uso de medios lícitos, en la definición de un futuro mas prospero, útil e inclusivo, para ellos y ellas mismas y para sus comunidades, en conjunto. 

13. Algunas reflexiones sobre un panel televisivo reciente
“(…) El servicio ciudadano voluntario, es también diferente del voluntariado ocasional o episódico porque requiere un compromiso intenso y porque toma una forma programática. (…) puede ser definido como 'un período organizado de compromiso significativo y de una contribución en la comunidad local, nacional o mundial, reconocidos y valorado por la sociedad con una mínima compensación monetaria para el participante.' (Sherraden 2001a:2).3 Los programas de servicio pueden ser de alcance local, nacional internacional o transnacional y estar destinado a voluntarios jóvenes, adultos, que comparten una religión o que están en la escuela. Por ejemplo, puede haber programas nacionales de servicio juvenil y programas internacionales relacionados con la profesión de una fe. Si se esta definición de servicio ciudadano voluntario, es posible identificar dimensiones institucionales a lo largo de las cuales el rol del servicio pueda variar (Sherraden 2001a). 

Desde esta perspectiva el servicio representa una institución que predetermina expectativas y estructuras en cuanto a su mismo rol lo cual, incluye la previsión de modo del acceso, los incentivos, la información y la facilitación para desempeño. El rol cumplir en servicio tienes similares prescripciones que las que se postulan para el desempeño de un puesto de trabajo tal como se lo define en el mercado laboral, en el cual hay determinadas expectativas acerca del trabajador. El servicio se lleva a cabo a través de un programa u organización que ya ha definido el rol de servicio que un individuo entonces 'cumple'. Las expectativas de la función podrían relacionarse con los requerimientos para ser seleccionado, o con la naturaleza y la duración de la experiencia (…)”.

Helene Perold, Susan Stroud y Michael Sherraden (Editores)

Servicio Cívico y Voluntariado en el Siglo XXI
Ed. Global Service Institute & Volunter & Service Enquiry Southern AfricaService Enquiry-, Primera edición Septiembre 2003, p 6. © 2003 Global Service Institute y Volunteer and Service Enquiry Southern Africa.
Disponible en URL: http: //www.service-enquiry.org.za

En un panel multidisciplinar reciente, en Jornada Extra, Jorge Cela y Tahira Vargas, entre otros convocados, sostenían que no resultaría ni objetivo, ni prudente, confundir los efectos con las causas, del incremento de la violencia, la delincuencia y la criminalidad en la República Dominicana, señalando que mas que criminalizar de manera selectiva o exclusiva a los pobres, la sociedad tenia que someterse a un examen, para detectar las causas de su propia enfermedad: la desigualdad, la falta de oportunidades, el desempleo, la ausencia de políticas publicas de mediano y largo plazo -cuyos destinatarios fueran precisamente los ciudadanos habitantes de la marginalidad y sus familias- las falencias de la distribución de los centros educativos, en los sectores mas pobres, mas allá de la educación primaria, entre otras variables, que abrían las puertas para que una persona entre los 13 y los 20 anos de edad, deambulara sin rumbo por la ciudad, se expresara y /o organizara mediante los quehaceres cotidianos de pandillas o bandas juveniles, o directamente en la creación de una asociación de malhechores, con la complicidad de adultos. 

La inversión para actualizar los seculares retrasos en la agenda e inversión social y cultural, en nuestro medio, suele venir a nuestra memoria, cuando los frutos de diferir tales decisiones, por años, por décadas, por siglos, tocan desafortunadamente, a una persona procedente de una familia de clase media o alta. Allí nos damos cuenta de que vivimos en islas de confort, rodeadas de océanos de indigencia y desesperanza, de que la pobreza y la indigencia, existen, como una amenaza al sistema democrático y a nuestro propio estilo de vida. 

Entonces todos y todas los potencialmente afectados, desearían tomar la plaza vacante del verdugo, se reclama la instauración de la pena de muerte, la “mano dura”, la cadena perpetua, la castración del infractor, entre otras “propuestas” para “resolver” el problema.
Estamos sembrando y cosechando, lo que deliberadamente hemos decidido aportar, como contraparte al desarrollo científico, social, cultural y educativo de nuestras naciones, barrios, regiones, y zonas rurales. 

Desde el momento del nacimiento, hasta la muerte, una familia o un ciudadano, tienen el derecho y el deber de programar, planificar sus eventos esenciales, en dirección a metas, que no sean contrarias al interés general, valiéndose de medios propios –imaginación, conocimientos, relaciones, valores, experiencias, ahorros, inversiones, capacidades de compra o consumo- o con la ayuda del Estado, sus organismos o agencias. 

Existe una contradicción entre las expectativas o aspiraciones de muchos niños y jóvenes, derivadas del bombardeo orientado a la masificacion del consumismo, la debilidad del sistema escolar para competir con los medios de comunicación, diversas complicaciones del modelo familiar actual y los medios efectivos actuales o proyectados, de los recursos para la supervivencia, con que cuenta dentro de la organización social y económica actual, un futuro ciudadano, futuro empleado o futuro padre de familia, si ha nacido por debajo de la clase media. 

No obstante, el cuadro anterior, maestros, padres de familia, lideres comunitarios y por supuesto, la fracción mas consciente del empresariado, tienen la obligación de jugar el rol de facilitar la transición de todas y todos los niños y jóvenes hacia actividades, encuentros, tareas, de apoyar el automejoramiento de sus condiciones de vida, asistiendo y llenando huecos o lagunas, dentro de la formulación y ejecución de las políticas publicas, orientadas a mejorar la calidad, diversidad, cobertura y alcance de los servicios públicos, tanto a escala nacional, como municipal. 

La dictadura acostumbro a las personas a imaginar el Estado, como un “papá superpoderoso”, que tenia que llegar al auxilio de las familias, definir sus opciones y proveer recursos, independientemente de la contraprestación de las comunidades y las organizaciones, para hacer viables, tales flujos. La percepción anterior, supone un abandono de los derechos y las prerrogativas de la participación desde la base de la sociedad, del desarrollo y articulación de capacidades, para generar sinergias, a favor del soberano, ya por el artículo 210, como 55 de la Constitución Dominicana. 

Sentarse a esperar la magnanimidad o la claridad mental del soberano, en vez de reclamar, con el conjunto de las fuerzas sociales, sentarse con los tomadores de decisiones, y juntos: configurar la agenda del desarrollo humano, en el entendido de que ni el modelo asistencialista heredado del periodo 1930-1961, ni las visiones clientelares y patrimonialistas de los partidos políticos, tienen por destinatarios o coprotagonistas, la mayoría de la población actual o por nacer, mucho menos a la totalidad de los ciudadanos y ciudadanas, con sus descendientes. 

Es precisamente, dentro del contexto señalado con anterioridad, donde, con esos seres humanos percibidos como piezas intercambiables "del progreso", insumos que pateamos, olvidamos o bloqueamos en sus aspiraciones, con quienes, florecerán, o no, la competitividad, la mejoría del flujo y perfil de las exportaciones, la integración económica y comercial regional, la democratización y modernización de los emprendimientos productivos, la innovación, el fortalecimiento institucional de las herramientas de balances y contrapesos – “checks & balances” sobre lo que han escrito y dicho tanto investigadores del Constitucionalismo, como de la Teoría del 

Estado, en sociedades pluralistas- en el sistema democrático y por sobre todas las cosas: la adopción de los seres humanos, sus capacidades, sentimientos, valores, aspiraciones, opciones de articulación creadoras de riqueza, invención y bienestar, como el eje central de la llamada sociedad del conocimiento, la informacion y la comunicación.

La insostenibilidad del modelo actual de reparto de las oportunidades, educativas, laborales y del ocio, es un barril de pólvora, en el que estamos sentados todas y todos, y solo si un mayor numero de ciudadanos y ciudadanas, se decide a hacer algo al respecto, podremos como pueblo, encontrar la afamada luz al final del túnel. 
En la construcción de un cambio sustancial para las condiciones actuales de la vida comunitaria tanto la educación como la cultura, jugaran un rol impensable, tradicionalmente en nuestras sociedades: las importaciones de tecnologías y medios de control, sin el adecuado proceso de reciclaje de los conocimientos, depuración de los antecedentes, apego a la legalidad y respeto a los derechos humanos, paralelo al adecentamiento de los salarios de los agentes del orden público, constituyen una combinación de cambios, para el perfeccionamiento continuo de las oportunidades individuales y colectivas, en nuestra sociedades. 

Beccaria, es mucho más que un nombre antiguo perdido en los rincones polvorientos de las bibliotecas, al pensar: la reeducación del infractor y el proceso de investigación de los cuerpos del orden, en una sociedad civilizada. 


14. Por que reeditar, HOY la versión electrónica de este texto, a cuatro anos de su publicación original?
El presente trabajo retrospectivo, aunque inicialmente vio la luz en la Internet en el verano, 2002, no ha perdido su vigencia y utilidad, dado que se orienta a poner el acento, en los eventos, situaciones, personas y oportunidades, que, directa o indirectamente, nos permitieron sortear los obstáculos sociales, culturales y familiares, para el ejercicio libérrimo de la elección vocacional en contextos, la mayoría de las veces adversos, aunque no revestidos del dramatismo y sentido de urgencia de la marginalidad económica y educativa. 

Repensar los años de la infancia y la juventud en una isla del Caribe, justo en la transición de la dictadura a la democracia, es también una llamada a que no sigamos desperdiciando las potencialidades, los sueños y la voluntad, de esos mismos sectores de la sociedad, los cuales, si reciben el apoyo y la orientación adecuadas, podrían constituirse en lideres, creadores de nuevas visiones y tareas en la construcción de sociedades con mayores y mejores caminos, para su inserción, productiva y ciudadana, en el mundo actual. Son los niños y jóvenes, y por tanto, la familia, el territorio sinuoso donde dejamos florecer o marchitamos, el futuro y el presente que alguna vez pensamos legar a las futuras generaciones. 

Pocas personas sensatas e interesadas en seguir viviendo en el pais, en los proximos diez o veinte años, discuten hoy, la responsabilidad histórica del Estado, los educadores, contertulios y familiares, reflejada en una cuota de tiempo y atención, con las generaciones emergentes, dentro y fuera de las aulas, dentro y fuera del hogar, de forma sistemática. Sólo así, se pueden llegar a solventar alguna vez, las deudas sociales, económicas y culturales, de una generación, con su relevo, y vencer el paso inexorable de la muerte: fertilizando nuevas voces, rostros, aspiraciones y realizaciones en los distintos ámbitos de la vida adulta, pues como dice el refrán “para que sea mundo, tiene que haber de todo”. La presente reflexión retrospectiva, es una microhistoria, voz tatuada en la existencia de esa última parte, aludida en el refrán. 
Qué es un niño o niña, visto desde la perspectiva económica, sino una promesa para una comunidad, una fuente de consumo y una ilusión, para sus padres? 

Dónde se marca la diferencia, en sus opciones de formación y autorrealización: en la cuna, en la calle, en la escuela o en las interacciones con sus diversos amiguitos, del mismo grupo de edad e inclinaciones afines? 

Cuáles son algunas de las actividades vocacionales, de hondo impacto en la formación de la personalidad, el carácter y el nivel de interés por conocer mejor las complejidades de la realidad, que se desea transformar, para servir a sus semejantes, disponibles hoy con la miniaturización, abaratamiento y digitalización de las tecnologías, para producción y circulación de contenidos, al alcance de niños y jóvenes? 

Qué tipo de complicidades, alianzas, colaboraciones espera un niño o joven, por parte de los representantes del mundo adulto, independientemente de que estos sean: educadores/as, animadores socio-culturales comunitarios, lideres sociales o padres de familia? 

Hasta qué punto resultan indispensables, el concurso – la voluntad política y los recursos económicos, humanos, tecnológicos, marcos jurídicos y experienciales de referencia- del Estado Central y las municipalidades, en la creación de entornos socio-culturales de desafió y creatividad, destinados a la mejora continua de las capacidades de la niñez y la juventud, y sus necesidades de participación en equipos vocacionales, para el trabajo, el estudio, el ocio y el ejercicio de la libertad de pensamiento, junto al conjunto de sus derechos ciudadanos? 

Qué alternativas brindan nuestras sociedades para la acción individual, en la labor de búsqueda e interrogación, en el proceso de construcción de la condición de empoderamiento - jurídico, afectivo, psíquico y económico del sujeto social? 

Cuáles elementos resultaban notoriamente diferentes en las sociedades del Caribe, al momento de plantearse seriamente aportar respuestas a las interrogantes anteriores, durante el periodo 1960-2001, en lo tocante a la elección vocacional y la libertad de pensamiento: dos insumos críticos, para participar como sujetos, sensibles, creativos y adecuadamente orientados, en la construcción multidimensional de la llamada sociedad del conocimiento, la informacion y la comunicación, en los pueblos no industrializados? 

Como ayudar a comunicar las enseñanzas y experiencias de un pasado tormentoso, a las presentes y futuras generaciones, actualmente debatiéndose en los dilemas de ambos repertorios de opciones, como elegir el tipo de ocupación, estilo de vida y al mismo tiempo, no renunciar a la libertad, de pensar, crear, participar, criticar y sugerir medios mas inclusivos, proactivos y fértiles, para la contribución individual en la agenda de desarrollo humano, única garantía de la paz y la gobernabilidad, como paráfrasis del pensamiento de Benito Juárez? 

Todas las interrogantes anteriores, son algunas de las motivaciones soterradas, que inspiraron estas líneas y de las cuales esperamos que cada lector o lectora, individual o corporativo, encuentre en estas viñetas, algunas nuevas interrogantes, para su vida cotidiana, quizás, una o dos, respuestas para mejorar la relación de confianza y dialogo, con sus hijos, con sus padres, con sus alumnos, con sus vecinos …por sobre todo, en la construcción de nuevas modalidades de intercambio, para evaluar las acciones, motivaciones y perspectivas de los niños y niñas difíciles, en su vecindario, en su centro de trabajo, en sus propios impulsos y reacciones, frente a la incesante retroalimentación del hoy-aquí y ahora, del mundo que gira, en ocasiones haciéndonos sentir que actuamos y vivimos en paisajes construidos sobre los cimientos de unas arenas movedizas, con el cambio y su velocidad, los valores emergentes, el pragmatismo sin principios del mundo light y los tránsfugas de toda ralea, como telón de fodo de una humanidad enchufada, interconectada-.

Ciertamente la construcción de mas cárceles, la importación de medios mas sofisticados para el control de la conducta socialmente desviada, el incremento de las tiendas y las tasas de ventas de armas de fuego, son opciones remediales para aminorar los efectos de la criminalidad y la anomia, pero no pueden dar cuenta de sus causas, que por el contrario, siguen multiplicándose a lo largo de mas de una generación, en sociedades como la nuestra; sin una inversión cuantiosa en la calidad, reciclaje de los conocimientos, remuneración y selección, tanto de los agentes de los cuerpos de control policial-militar, lo mismo que en los mecanismos de prevención, como el sistema escolar, estamos acercándonos al absurdo de una espiral critica para los valores de la convivencia y la libertad: derecho adquirido por la presente generación, después de casi un siglo de intolerancia y prohibiciones, para ganar la calle, la nocturnidad, la fiesta, la reunión social y el goce sin estridencias, de los frutos de nuestro trabajo, a nivel individual o familiar. 

Toda la sociedad está compungida y sobresaltada, por las tragedias de las ultimas semanas, sin embargo, es una nota de responsabilidad, no dejar que el llanto, nos nuble la razón, empujándonos a adoptar soluciones que en muchas otras partes del mundo -donde alguna vez estuvieron vigentes- hoy han iniciado el tortuoso trabajo de desmontar aquella maquinaria del horror y la sanción extrema, como una respuesta epidérmica, acrítica y histórica, para voltear el rostro indiferente, a la tarea de acometer las causas de todos estos problemas de nuestro tiempo. 

Más que su cura cosmética, hace falta prevenir la metatástasis resultante de siglos de exclusión y la falta de oportunidades para la supervivencia con dignidad y esperanza, en todos los rincones de la geografía, y no sólo en los distritos cool, de nuestras zonas urbanas. 

Las asignaturas pendientes -construir comunidades mas seguras, mas libres, mejor educadas y con mayores oportunidades de inserción y participación, para todos y todas- no son una responsabilidad exclusiva del Estado o del gobierno local, sino que se diversifican en la compartimentación de responsabilidades, para entrar en contacto con múltiples dominios y zonas de intersección entre lo publico y lo privado; en los distintos roles de la persona humana, su red de relaciones, en la microfísica de la convivencia y los modelos de interacción comunitaria, como ciudadanos, como emprendedores, como inversionistas, como lideres y como padres y madres de familia, en sus novedosas expresiones a lo interno de la presente coyuntura de transición paradigmal. 

La construcción de un nuevo entorno, para la familia -y esencialmente para niños y jóvenes- pasa por paradas o estaciones obligadas, formando una dinámica inextricable: la responsabilidad corporativa, el rol del Estado y sus órganos para garantizar el desarrollo y mejoramientos de las alternativas de la personalidad y la solidaridad comunitaria. Tal trípode dialogante pero enérgico, está pendiente de reconstruir en paises como Republica Dominicana, como instrumento de cohesión social, garante de las conquistas constitucionales y previsión de nuevos traumas colectivos. 

Para las almas libres, y su escasa vocación a la genuflexión, o a la pasión del ciclope a la hora de identificar a sus culpables favitos, están pensadas estas páginas. 
Podríamos contar con su amistad y sentido del compromiso individual con el desarrollo humano e institucional en estos lugares del mundo, para seguir conversando de estos temas, luego de concluir su lectura? 

Esa una de nuestras metas esenciales, para esta intervención, conscientes como somos en mas de un sentido de que la elección del presente no es una cuestión de poner candado o buscar una coraza, para asumir el futuro, sino que demanda de distintos niveles de coordinación, un liderazgo proactivo y una entrega, capaz de balancear: las pasiones y apetencias individuales, con el horizonte de lo colectivo, ayer, hoy, mañana y...pasado mañana. 

"Vivir, Servir y Sobrevivir en el Siglo XXI. Retrospectiva sobre eleccion vocacional y libertad de pensamiento" es un texto sin pretenciones, para demandar un acompanñmiento, un mirarnos por dentro en las encrucijadas del vivir de ayer y procurar, con la ayuda del lector/a, algunas ideas de actualidad, para acelerar el proceso de democratizacion y modernizacion de nuestras sociedades, cada cual puede perfectamente jugar su papel, como niñ,o como joven, como adulto, como lider o ciudadano, aun con los magros recursos que en ocasiones proporciona la realidad. 

Lo importante es tener metas y conseguir en el trayecto manos y esprítus amorosas y solidarias con el interes de sobrellevar la carga de los contextos, que por lo general, no son felices, para la mayoria de las personas, no aqui, sino en todo el planeta.

Finalmente, creemos, que muchas de las propuestas y reflexiones, seleccionadas -por su capacidad orientadora, para las decisiones actuales y futuras, del ciudadano promedio, de cualquier lugar, pero esencialmente de América Latina y el Caribe- entre cientos de portales web, recursos virtuales, artículos, monografías y ensayos consultados en múltiples disciplinas, para el presente ensayo o articulo hipertextual, se reencuentran en deuda, casi dos generaciones mas tarde, con unas visiones, intuiciones de autor y enseñanzas, planteadas por T.S Khun, a principios de la decada del 60, y que sin embargo, reverdecen, fertilizan e iluminan posibilidades de superación – mediante la acción reflexiva del sujeto empoderado, en diálogo y solidaridad, con el otro- de la crisis paradigmal actual, en sus repercusiones sobre libertad de pensamiento y elección vocacional:

1. “Lo mismo en la manufactura que en la ciencia, el volver a diseñar herramientas es una extravagancia reservada para las ocasiones en que sea absolutamente necesario hacerlo. El significado de las crisis es la indicación que proporcionan de que ha llegado la ocasión para rediseñar las herramientas” (Khun, 1962: 127).

2. “Como los artistas, los científicos creadores deben ser capaces de vivir, a veces, en un mundo desordenado; en otro lugar he descrito esta necesidad como “la tensión esencial” implícita en la investigación científica” (Khun, 1962: 130).

3. Casi siempre, los hombres que realizan inventos fundamentales para un nuevo paradigma han sido muy jóvenes o muy nobeles en el campo cuyo paradigma cambian. Y quizás no fuera necesario volver a expresar explícitamente este punto, ya que evidentemente, se trata de hombres que, al no estar comprometidos con las reglas tradicionales de la ciencia normal debido a que tienen poca practica anterior, tienen muchas probabilidades de ver que esas reglas no definen ya un juego que pueda continuar adelante y de concebir otro conjunto que pueda reemplazarlas. (Khun, 1962: 146-147).

4. En la revolución de la ciencia, los conocimientos nuevos reemplazarían a la ignorancia, en lugar de reemplazar a otros conocimientos de tipo distinto e incompatible (Khun, 1962: 154).

5. Ningún sentido ordinario del termino “interpretación” se ajusta a los chispazos de la intuición por medio de los que nace un nuevo paradigma. Aunque esas intuiciones dependen de la experiencia, tanto anómala como congruente, obtenida por el antiguo paradigma, no se encadenan ni lógica ni gradualmente a conceptos particulares de esa experiencia como sucedería si se tratara de interpretaciones (Khun, 1962:193).

6. Las generaciones anteriores se ocuparon de sus propios problemas, con sus propios instrumentos y sus propios cánones de resolución. Tampoco son solo los problemas que han cambiado; mas bien el conjunto de hechos y teorías, que el paradigma de los libros de texto ajusta a la naturaleza, ha cambiado (Khun, 1962: 219).

7. Durante esos anos, se suponía que la meta del artista era la representación. Los críticos y los historiadores (…), registraron con veneración la serie de inventos que, desde el escorzo hasta el claroscuro, habían hecho posible (…) representaciones más perfectas de la naturaleza. Pero esos son los anos, particularmente durante el Renacimiento, cuando no se consideraba que hubiera una gran separación entre (…) ciencias y (…) artes. Leonardo era solo uno de entre muchos hombres que se pasaba libremente de uno a otro campo (…)” (Khun, 1962: 249).

8. La educación científica no utiliza ningún equivalente al museo de arte o a la biblioteca de libros clásicos y el resultado es una distorsión, a veces muy drástica, de la percepción que tiene el científico del pasado de su disciplina. (Khun, 1962: 257).

Valgan los ocho posicionamientos anteriores, como un colofón necesario, para quienes desean navegar en la ambigüedad, la complejidad y la prospectiva de la inserción de la familia, los niños y adolescentes, en los desafíos, oportunidades y amenazas del paradigma de la democratización, la modernización y la especialización flexible, en el siglo que recién se inicia.

Los niveles de participación de las redes sociales comunitarias, en la articulación de iniciativas holísticas -tanto publicas, privadas como de las organizaciones de la sociedad civil- para las políticas publicas, en temas de interés ciudadano, como la violencia urbana, el desarrollo sostenible -y los desafíos locales y regionales de la economía y la paz- con una menor carga de invisibilidad, privación derechos u olvidos en la construcción de políticas publicas inclusivas, para todas y todos, no son problemas inconexos de la supervivencia, simbólica, laboral y cultural, en nuestras naciones.

Las personas, necesitan y demandan, algo mas que participar para tomar una decisiones en la vida publica -cada cuatro , cinco o seis anos, por unas horas, un solo día, durante el proceso de elecciones- encontrar las maneras de que los canales de retroalimentación del Estado, les escuchen y tomen en cuenta en sus intereses, aspiraciones, luchas y frustraciones, 365 días por año, en los rincones y espacios mas apartados de la geografía, en cada decisión que pueda afectar sus vidas o las de los miembros de su familia, para ello es indispensable la refundación del sistema democrático, en la era de redes.

Todas y todos juntos, podemos encontrar mecanismos inéditos de interlocución, producción, circulación, redistribución, retroalimentación, consumo y capitalización de las oportunidades -más allá de las torres de marfil de las elites- si trabajamos en procura de redes, creadas sobre valores como la solidaridad, el trabajo comunitario y la búsqueda de la trascendencia, implícitas en: el vivir y servir para compartir.

Un hombre o mujer, con sus quehaceres, pueden hacer la diferencia, entre la aniquilación de la esperanza a manos de la intolerancia, el pesimismo o los intereses de coyuntura, y el florecimiento de una nueva Edad, en la vida cultural, laboral, social y económica. Depende mucho de: cómo, dónde, por qué y para qué, se conquisten las oportunidades de autorrealización, desde cualquier micro poder.

15. Desde cualquier punto de vista, el tiempo apremia 
“(…)Las obras artísticas y los productos literarios, están pasando de ser dominio del autor o autora a tener valor en cl contexto de la interpretación del receptor o la participación del público. 

El conocimiento ya no está centralizado en una persona o en una lugar específico: se distribuye entre los usuarios. Y, dice Resnick, la descentralización “invade” de igual forma los modelos científicos que están evolucionando de las concepciones newtonianas y mecánicas de comprender el mundo hacia las teorías de complejos sistemas que emergen a partir de la interacción de elementos más simples (…) El concepto de fluidez tecnológica tiene que ver con una actitud abierta a la adaptación constante a la tecnología, y con el desarrollo de una estructura lógica de pensamiento adecuada a la generación y acceso de información. (…)La educación nunca será barata, y la mera distribución de información no es educación. 

Pero definitivamente las nuevas TCI posibilitan acercar a más personas a los procesos de aprendizaje y el reto aquí es buscar espacios de convergencia para la construcción conjunta del aprendizaje(…)En el planeta digital la información está fundamentalmente fuera del aula, lo mismo que las oportunidades, los recursos y las personas que pueden apoyar el aprendizaje. Y, aunque el aula seguirá siendo un espacio vital para la reflexión, la reconstrucción y la socialización del aprendizaje, (…) exigen que se acabe con la exclusividad de las aulas (…) como espacios de aprendizaje. Desde los docentes, los estudiantes de todas las edades, hasta los miembros de la sociedad (desde agricultores, amas de casa, técnicos y profesionales), deben también aprender en contacto directo con la sociedad descentralizada (…)”.

Eleonora Badilla Saxe
“El futuro de la educación: la descentralización del aprendizaje”
MIT, Media Lab, pp 3-5

Segundo a segundo la muerte, el pesimismo, la violencia, la incertidumbre y la desesperanza ganan terreno, mientras quienes no han sido tocados por sus pasos presurosos y devastadores, siguen en el shopping, mirando la TV, estudiando o trabajando, despreocupadamente. 

Trabajemos por una vida excitante y diversa en equidad, para la familia, los niños y los jóvenes. Ellos y ellas, pueden habilitarse para ayudarnos a encontrar nuevas interrogaciones y respuestas a los enigmas, para desmarcar nuestras sociedades, de las visiones instrumentales de los capitales golondrina, la simulación, la deshumanización de las relaciones interpersonales, la alineación y la intolerancia de las apuestas, en el casino global: permitiéndonos reencontrarnos con los beneficios de una comunidad humana, la cultura de paz y tolerancia al otro y su diversidad.

La centralidad del ser humano –su dignidad, imaginación y potencial para aprender, afinar y desarrollar competencias-como activo principal del proceso de cambio de las sociedades, hace inadmisible la percepción de que existan seres humanos sobrantes, prescindibles o deshechables, en la transición del paradigma actual, a las antípodas de la sociedad de la informacion y la comunicación, insumos críticos para la democratización, modernización e institucionalización del bienestar y el conocimiento.

Construyamos relaciones interpersonales y comunitarias, orientadas a superar, en lo publico y en lo privado las actitudes, los prejuicios y las percepciones que justifican los intercambios del tipo suma-cero, para que leguemos a la presente y futura generación, un mundo más integrado, motivado hacia las estrategias ganar-ganar. 


Desde el punto de vista de la madurez y desarrollo de los recursos de la revolución científico-técnica mundiales, tenemos la dicha, la oportunidad de encontrarnos en este umbral, para abandonar definitivamente la caverna, reencontrarnos con las múltiples facetas de nuestra propia humanidad: necesitamos la interactividad, el espejo, la tolerancia, la imaginación y el discurso del otro… descansa la brecha para la construcción de una democracia participativa, incrementar la calidad, diversidad y predistribución de las oportunidades para la autorrealización, individual y colectiva como antídoto a la ola incremental de la: violencia, la incertidumbre, la intolerancia, el pesimismo y la falta de perspectivas de un futuro, que solo será compartido y prospero, si lo deseamos y trabajamos, para su cristalización cotidiana.

En un contexto de la circulación de propuestas locales y regionales, para la inclusión social y el desarrollo humano, falta a la verdad, la persona o la organización que se resigna, con afirmar que hoy ya todo esta perdido, que la rendición incondicional es el camino, por la que padres, madres, tutores, autoridades, deben asumir, la crisis valórica, simbólica y afectiva de niños y adolescentes. 

Todos podemos y debemos hacer el mejor de los esfuerzos – por minúsculos, insignificantes, o polémicos que sean auto percibidos, o percibidos por los otros- para que en nuestra propia comunidad, en alianzas, con otras personas y organizaciones, fortalezcamos las redes orientadas a la promoción de los valores humanísticos y la diversidad culturales, en paralelo con una labor de sensibilización al liderazgo corporativo, religioso, de los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil, en torno a estos temas y su impacto a corto y mediano plazo, en la creación de oportunidades para el desarrollo humano. Intentarlo con pasión, es mucho mas productivo y solidario, que mirar el mundo y la cultura, conocidos, desvanecerse… la parábola de la viuda pobre, quizás podría ser una nota inspiradora, para mas de un ciudadano/a, dado que si cada uno solo se compromete a aportar soluciones si gana en el lotto, o solo aporta de lo que le sobra, la iniciativa será obviamente, inviable.

En el desarrollo del mundo cotidiano, mediado por los esfuerzos del competir y el compartir, la excelencia, para ganar nuevos horizontes prosperidad y convivencia, sociales“…No es importante, llegar solos ni primero, sino todos juntos y a tiempo”, como dijera hace muchos años el poeta León Felipe…las subjetividades, las potencialidades, la sensibilidad y la imaginación, si cuentan!!

La inacción – la vacilación y la paralización por el miedo de equivocarse- es la peor de las políticas, en entornos de incertidumbre.

16. A modo de conclusión provisional, hasta prueba en contrario
1. Retomando las reflexiones que esbozamos en la dedicatoria del presente ensayo, con admiración y respeto, a gente que trabaja -y no solo se queja- para hacer realidad sus sueños. Insistimos, el trabajo es la clave, asumida esta cuestión desde la visión inclusiva y del desarrollo humano, pero para ello, hemos de recuperar la memoria del pasado reciente, anclada en prácticas, visiones, personas y organizaciones, que han sobrevivido a transiciones difíciles de nuestras sociedades. En esas vidas, obras, historias de vida y valores compartidos, descansan valiosas enseñanzas, para empoderarnos unos a otros, reconstruyendo puentes para la interacción, accesibles a la totalidad de la población de nuestras sociedades.

2. Existe una fractura, una discontinuidad en el dialogo y percepciones de lo dominicano, por ejemplo, desde mediados de los anos 80s, hasta el tiempo presente: se han perdido escenarios, canales para la interacción con el “gran publico”, por parte de voces, que consistentes, avanzan con su propio ciclo de vida y en muchos casos, “arrastran” audiencias, que han seguido sus carreras por décadas, sin embargo, dado que el país somos todas y todos…Como articular un puente entre vida, obra y nuevos públicos? Que sabe de muchas de estas organizaciones y personas, un niño o un joven dominicano, hoy? De sus luchas, de sus sueños, de sus logros, de sus obras?? De ellos y ellas, que alcanzaron notoriedad en los círculos de su competencia socio-ocupacional, pero pocas veces encontraron un puente entre generaciones o el impulso a la divulgación de su pensamiento, entre las generaciones emergentes? 

3. Obviamente, gracias a la visibilidad mediática y a los tipos de cobertura, de la actividad de las ciencias, las artes y la literatura en el país, se sabe de ellos y ellas: casi nada, como se evidencia en las reacciones de jóvenes ciudadanos a sus comentarios, entrevistas o apariciones en Internet, o en el feedback de revistas, periódicos electrónicos y weblogs. Tal desconocimiento es doloroso y muy preocupante, porque no contribuye a la cohesión social, ni al dialogo entre generaciones. De ellas y ellos se sabe, mucho menos de lo que han visto y escuchado, niños y jóvenes, sobre: los peloteros en Grandes Ligas, de los líderes políticos, sociales -la trivia o el divismo, corporativos- las agrupaciones musicales, los personajes del jet set o de la moda, global, aun cuando tales autores y organizaciones, fueran sus propios vecinos, en el mismo sector residencial. Pensando en ese comportamiento, a cuales valores, modelos a imitar y visiones aspiraran, como expresiones del acceso al consumo suntuario, el éxito y de la visibilidad mediática, los niños y los jóvenes, hoy y en el futuro? 

4. Lo que guardan en común entre si, estas personas, físicas y morales, independientemente las distintas metas, objetivos y estrategias de relacionamiento con la sociedad, de las distancias en sus estilos de vida, diferentes en cada caso, es una disciplina, la sistematicidad, la tenacidad, para vencer obstáculos y hacer que las cosas sucedan, independientemente de que estemos o no, de acuerdo, con sus visiones del mundo o sus planteamientos. 

En cualquier lugar, al menos en Occidente, tales cualidades personales, tienden a ser admiradas e imitadas, por generaciones más jóvenes, cuando esas generaciones crean una corriente de retroalimentación de calidad, se informan del proceso, del impulso de la motivación intrínseca -contra todo vaticinio- del modo en que se ha vivido - agonías, traumas e incomprensiones, pagadas en el trayecto autobiográfico- y como se ha creado, el éxito personal, profesional, empresarial, o la notoriedad, sociales. 

En muchas acciones cotidianas, en la última generación, fuerzas sempiternas, han dinamitado -o intentado dinamitar, con relativo éxito- en el corto plazo- tales tipos de puentes retroalimentantes de la autoestima, la palmada en el hombro, la fe y la confianza transgeneracionales, apostando por la lobotomía, la banalización y el consumismo, en la cosmovisión emergente de niños y jóvenes…los frutos están a la vista, también, contra todo vaticinio o aspiración de “tapar el sol con un dedo”.

5. Hoy, cada vez menos gente cree en lo que hace e inspira a otros y otras, con su labor, honesta del ejercicio de la libertad de opinión, debate con pasión - razones y evidencias- fija posiciones públicas, a contrapelo de las percepciones, nivel de inmediatez en las demandas, procedentes de la mayoría de la población. No solo conversa o se queja, en lo privado, cuando le ha tocado vivir, inmersos en entornos hostiles, para facilitar la construcción de sus sueños. 

6. Quizás en la vida institucional a principios del siglo XXI – con obstáculos imposibles de sortear, apelando a las vetustas respuestas, “panaceas” y formulas del siglo XIX- haga falta retomar a Bobbio, en “La duda y la elección” – muy diferente de la caricatura del “fast thinker”, de Bourdieu, 2001- forjando nuevas aventuras de articulación, aprendizaje colaborativo, responsabilidad ciudadanas, escuchando y legitimando espacios para personas y organizaciones en capacidad de hacer propuestas, tejer alianzas para cristalizarlas, construir mundos posibles, con los materiales a su alcance, en capacidad de correr riesgos en la construcción de un presente y un futuro mas promisorio… gente que sepa escuchar e interpretar, en la lucha diaria por el perfeccionamiento y distanciamiento, de las visiones ciclópeas -fundamentalismos, etnocentrismos, provincialismos, reduccionismos- instrumentalizaciones, del ser-en-el-mundo, hijas del ménage a trois, representado por enfoques y pasiones perpetuadoras de la exclusión -como: la visión de corto plazo los sectarismos y las mezquindades- despejando el paisaje del “ruido” que obstruye o mutila la comunicación fraterna (a partir del reconocimiento de la dialéctica de lo irrepetible y lo múltiple, anidados en la motivación intrínseca de cada cual, por sobrevivir jugando en equipos inclusivos e incluyentes), a fin de recobrar en su polifonía estereofónica, el clamor del hombre y la mujer, desde el arrabal de la desesperanza, secular y finisecular.

7. Si queremos que en 10, 25, o 75 anos, mas adelante, existan aun, niños y niñas, jóvenes y ciudadanos/as, interesados, libres y capaces, de inventar, reinventar, narrar y valorizar nuestras culturas-sociedades -con su sensibilidad, calidad humana, responsabilidad y perfil profesional, contestes con la vida en el Caribe, América Latina y Tercer Mundo- valiéndose de los recursos socio-técnicos epocales, parar adaptarse y humanizarse, facilitando los desafíos implícitos en el proceso de reinventarse a si mismo, mientras repiensan o redescubren el mundo - circundante y distante, adentro y afuera- gracias a la facilitación habilitante para aprender a pensar, actuar y convivir con la libertad del otro.

8. Este no es el Apocalipsis de nuestra cultura-sociedad, sino de la agonía biológica, cultural y social, de un modo, entre los infinitos posibles, de ejercer el liderazgo, deudor de antiguas tradiciones fundacionales en la concepción del Estado-Nación, nonacentista. El que tenga ojos que vea, y el que tenga oídos, que oiga…se han acabado los espacios y los tiempos para las simulaciones, las pantomimas y los remiendos en los viejos odres de la tradición, tenemos que reinventar las coordenadas, para posicionar la nación, junto al continente o perderemos, la oportunidad, quizás para siempre… tenemos que cambiar, y el camino por recorrer no será el de las opciones de relumbrón, desarrollo cosmético o aplicación de “soluciones” inconsultas, - contra el interés general y la soberanía de las comunidades y la base de la sociedad- ni las poses, ni los trucos insultantes de la imaginación o inteligencia del otro. 

9. Por esto, precisamente, se ha terminado el “recetario” de opciones conocidas. Los antiguos “caminos fáciles” –respuestas emocionales, improvisaciones e irresponsabilidades, publicas y privadas- para repensar el presente y el futuro de nuestras sociedades, no conducirán a ningún lado, a ningún puerto seguro – en el mediano y largo plazo- en el paradigma de la complejidad y la especialización flexible: Solo la inclusión de la totalidad de las personas y organizaciones, entendidas como nuestro mejor y mayor activo, independientemente de su capacidad de contribución a la innovación, la institucionalización y el bienestar, se dibujan como opciones para la paz, la seguridad ciudadana y el incremento redistributivo de las oportunidades -para ser y pensarse como persona y por tanto sujeto de derechos- en la sociedad pluralista.

10. Ser persona y el ejercicio sistemático del pensamiento critico y autonómico, como tabla de salvación de la memoria colectiva, la invención y la alteridad, dependerá de lo que podamos lograr ahora, desde el punto de vista institucional, para ensanchar el horizonte de sus oportunidades de inserción social, sin exclusiones, de los nacidos y por nacer, para la cual la noción de sostenibilidad en los usos y recursos finitos del medio ambiente, será también crucial. 

11.En lo adelante, la infinita diversidad de modos de ser, actuar, pensar, creer, sentir, tendrá -de manera creciente e insospechada un siglo atrás- desde las redes, la palabra en la supervivencia de nuestras culturas sociedades, por ello reclamar el respeto del derecho al a vida, la informacion transparente, actual y completa, conforman una unidad indisociable, para la generación de oportunidades, para niños y jóvenes, pero también para el incremento de la participación y la riqueza en nuestras sociedades.

12. Como sostuviera en una entrevista reciente el Procurador Fiscal de Santiago de los Caballeros, Raúl Martinez “el problema de la violencia, y su solución, no es un asunto privativo de Ministerios Públicos, Abogados, Jueces y agentes de policía, sino una responsabilidad de toda la sociedad, de cada ciudadano/a, de cada comunidad y sus organizaciones (…)” (Fuente: Especial de TV: Vanessa, Canal 25, Santiago de los Caballeros, 15 Julio, 2006). 

Precisamente, dado que la vulnerabilidad o nivel de riesgo, del ciudadano/a promedio, para convertirse en victima -o ser victimizado/a- es mayor, solo redefiniendo los alcances y prioridades de la gestión – asimilación de buenas practicas, base social de conocimiento, capilaridad para participar en la inversión y políticas sociales- para la prevención, la inserción social, el seguimiento o intervención -combinados con la represión, en el marco de un adecentamiento de las condiciones del contrato laboral y condiciones de trabajo, además del urgente, saneamiento del sistema persecutor, de los auxiliares, de los operadores de justicia- será como las municipalidades, regiones y paises podrán alcanzar a mirar el horizonte libres del temor al otro -y de los factores axiológicos y estructurales, que motorizan sus violencias y niveles divergentes de tolerancia, a la exclusión propia, de los circuitos del consumo y la participación en la toma de decisiones que afectan su vida, la de su familia y su propia comunidad: su “invisibilidad” y “despoder”- dentro de las normas del juego democrático -inclusivo, modernizador y humanizante- de victimas y victimarios, en y por las oportunidades de encauzamiento de su tiempo, energías, imaginación, fuerza laboral, hacia tareas de construcción de subjetividades, desarrollo e inclusión sociales, brindadas para todas y todos, en nuestra cultura-sociedad transicional, como totalidad contradictoria, asimétrica, históricamente situada, por tanto, perfectible.

Cada vida, cada historia personal, es como un adoquín, sobre el que pueden llegar a edificarse o no, los fundamentos de la sociedad y la historia futuros. Mientras menos personas, ideas, organizaciones participen, serán mas frágiles los cimientos, las estructuras y las cohesiones de las redes sociales para la supervivencia material, espiritual -y de la memoria colectiva- sobre la cual nacerán y se empinaran, para construir su propio camino: las generaciones actuales y futuras, en el primer, segundo, tercer y cuarto mundos.

Por lo anterior, resulta absurdo, que prejuicios y actitudes de intolerancia -la ira o la incomprensión populares, por ejemplo- se canalicen, para cercenar el derecho a la vida, la libertad de pensamiento o la elección vocacionales, a cualquier integrante de la sociedad, sin mas precondición para exigir su espacio en la misma que la condición de persona humana, donde en modo alguno, cabe la categoría de “deshecho”, “lacra” o “parasito”, como recursos de interlocución, educación o reeducacion. 

La castración y frustración generacionales, implícitas en tales decisiones implican una perdida neta, un empobrecimiento, en las proyecciones de ayudar – desde la sociedad- a incrementar la cantidad y calidad de los seres humanos con personalidades irrepetibles, únicas, poliarmónicas, creadoras y dignas - mas que manos y cerebros baratos, embrutecibles, alienados por el trabajo repetitivo, aburrido o de baja calificación- en la construcción de sociedades ancladas en el presente y proyectadas hacia el futuro, con sus complejidades, con valores humanizantes y democráticos, compartidos en el esquema de la libertad responsable o la co responsabilidad, individual y social.

La exclusión, como el elogio, la condena o el silencio -acríticos- del otro, son elementos que obstaculizan el progreso de la agenda socio-cultural y socio-económica de los paises, localidades y regiones, en la medida, en que suponen un desestímulo estructural, autentico derroche de: la energía, la creatividad y capacidad de interrogación, de una (o varias) persona (s) u organización (es), capaces de poner en la mesa del dialogo, sus propios relatos, autorreferencias y metas, junto a sus recursos - experiencias, buenas practicas, base alternas de conocimiento, capacidad de análisis o síntesis, tiempo, construcción de escenarios o recolección de evidencias recientes- para la construcción de su discurso de reforma o impugnación del orden, asimétrico, que le ha tocado vivir. 

Por tanto, la exclusión trae de suyo, el derecho legitimado por la tradición -y a veces por la administración del Estado- de otorgar el privilegio de la sanción o validación de lo pertinente o lo real, a una parte (y no a la totalidad) de la sociedad, suponiendo, a una perdida del interés legitimo para su automejoramiento, de reciclarse, reinventarse o reformular su propio proyecto de vida, sobre la base de nueva evidencia empírica, -al tiempo de violar los derechos humanos y las normas de convivencia civilizada- en su programa de intentar por medios ilegítimos y no pacíficos, instalar barricadas de resistencia al cambio institucional, representado por la posibilidad de desplazar el error, la falsedad, por la provisionalidad y la fragmentalidad de la verdad, sobre un determinado aspecto de la vida, en un momento histórico concreto.

La imaginación, la inserción social, los aprendizajes, la rigurosidad y la originalidad en los abordajes de los problemas, presentes y futuros, puede ciertamente hacer la diferencia, en identificación de rutas -y posibilidades reales- para la elevación y diversidad de la calidad y estilo de vida, de cada filamento sensible del cuerpo social, al cual aspiramos a ver, sobrevivir y florecer, en el Estado de Derecho.

El presente ensayo está dedicado, de manera especial y fraterna…
“(…) La destreza más importante que determina la vida de las personas es la habilidad de aprender más destrezas, de desarrollar nuevos conceptos, de evaluar nuevas situaciones, de lidiar con lo inesperado. Esto será cada vez más cierto en el futuro: la habilidad más competitiva, es la habilidad de aprender a aprender. Y lo que es cierto para los individuos, es todavía más cierto para las naciones (…) hay un mundo de diferencia entre lo que las computadoras pueden hacer y lo que la sociedad decidirá hacer con ellas (…).”
.”
Seymour Papert 
(1981) (1992)
“(…)Cuando la sociedad actual exalta como valores supremos de la vida el placer y el dinero, sin importar cuales fueren los medios y los métodos con que se han logrado; y además se desprecia al hombre honesto como a un ser débil que no es capaz de hacerse valer, mientras exalta al fuerte que prevalece sobre los demás con astucia y con violencia, no habría porque maravillarse de que algunos jóvenes y muchachos, que no han recibido formación moral alguna en el seno familiar y que por diversos motivos son socialmente inadaptados y marginados, sientan la tentación de recurrir a la violencia para ganar con facilidad y rapidez el dinero que requieren para sobrevivir y sentirse adaptados a la sociedad a la que pertenecen(…)Es así que tanto el mercado como el orden social oficial sospecha, de ellos, los persigue y los juzga, violentando contra su persona y su identidad, en el mayor de los casos etiquetándolos como predelincuentes o delincuentes (…) la característica de que se emplea violencia, porque ya no solamente se restringe al delito patrimonial y el uso de la violencia verbal, sino que el hampón menor es más propenso ahora a lastimar físicamente y humillar a la víctima, siendo esta la forma de recriminar a la sociedad que le negó la posibilidad de ser un individuo productivo (…)”.

René Alejandro Jiménez Ornelas 
“Mitos y Realidades sobre la delincuencia juvenil”
Ed. INICIA.org, México, 2000, pp 1 , 4 y 13

“La desaparición de las referencias compartidas responde a un ritmo de abandonos. Cada generación emite un decreto de abolición del pasado inmediato o del pasado distante, y por lo común el lector no advierte el guiño de los autores. A este proceso lo llama José Emilio Pacheco, las alusiones perdidas”

Carlos Monsiváis
“No todo es informacion, también hay noticias. El periodismo de radio y televisión en América Latina” (Ponencia), Ap. en Memorias Seminario
“La búsqueda de la calidad periodística en los medios audiovisuales y las demandas sociales en América Latina”
Ed. CAF-Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), Monterrey, Nuevo León, México, 29-30 Agosto, 2005, p. 27 

“(…) El Agente específico de la Cooperación Descentralizada es el “Ente Local, entendido no sólo como corporación de autoridades, si no como espacio total en el que confluyen muchos elementos complementarios, que unos a otros se dan sentido y apoyo: la corporación, los técnicos y funcionarios, las organizaciones democráticas, las organizaciones cívicas que constituyen la sociedad civil organizada, las instituciones “sectoriales” (profesionales, religiosas, lúdicas, deportivas…) y, sobre todo la gente de a pie: las mujeres, los niños, los adultos, los jóvenes…. que integran la ciudadanía(…)Quizá, los agentes con los que el trabajo puede parecer a priori más difícil, por desconocido, sean los niños y niñas, pero éstos son ciudadanos y como tales, tienen derechos y responsabilidades hacia sus comunidades y las comunidades de otros países, siendo el derecho más debatido y el que más rechazo provoca, el derecho a la participación. Casi nunca preguntamos a los niños, ni les damos la oportunidad de participar en la toma de decisiones. Pero no nos equivoquemos, un niño tiene mucho que decir, un niño sabe muy bien que relaciones quiere con otros niños, sabe muy bien qué mundo quiere y qué presente y que futuro quiere para él/ella y para los demás. (…)”.

UNICEF 
Documento para el Análisis. Jornadas: Ciudades Amigas de la Infancia, “La Cooperación descentralizada: el municipio como espacio de encuentro”, pp. 16 y 29 . San Fernando de Henares, España, 28 y 29 , octubre, 2003. (Incluye la ponencia: “Revisión Conceptual de la Cooperación Descentralizada”, donde se analiza y sistematiza experiencias Foro Social, Puerto Plata, de Vanna Ianni, 2003: pp. 28-119)

A: Vanessa Ramírez Fañas. , José Molina Aza (a) Molinaza, Maria Montez, Manuel del Cabral, Roberto Duvergé, Aida Cartagena Portalatín, Frank Almanzar, Salome Ureña, Manuel Rueda, Narciso González (a) Narcisazo, Hilma Contreras, Silvano Lora, Juan Lockward, Jean Louis Jorge, Franklin Mieses Burgos, Wellington Montesinos, Humberto Frías, Julio Jaime Julia, Eligio Pérez, Ilka Tanya Payam, Fradique Lizardo, Piky Lora, Leo Núñez, June Rosenberg, Nelson Minaya, Pedro Mir Valentín, Radel Villalona, Wilfredo García, lo mismo que todas las víctimas urbanas y rurales -incrementándose segundo a segundo, desde el silencio, la indiferencia, la anonimia o la invisibilidad- a causa de nuestras asombrosas desigualdades, en oportunidades y esperanzas accesibles, de participación en la (co) (re) construcción del tejido social, por, desde y para la niñez y la juventud, in Memoriam…

A: Carlos Javier Muñoz Taveras, Moisés Espinal Payamps y Samir López Ortiz, tres niñitos inteligentes y dulces, quienes estarán probablemente incluidos, en la promoción de bachilleres dominicanos del año 2020…y esperamos lo hagan sin perder -ni verse obligados a negociar al mejor postor- ni su frescura, ni su libertad, ni su humanidad, en cualquier lugar del mundo donde se encuentren residiendo, para tal fecha, logrando doquiera estén, empaparse, de la riqueza de sus raices en el Gran Caribe, y trabajar por la trascendencia transgeneracional, de sus contribuciones infanto-juveniles, en y para el desarrollo humano, en su multidimensionalidad.

A los ciudadanos/as –jefas/es de hogar: padres, madres, tutores, educadores, gremios, sindicatos y lideres locales o territoriales- en su necesaria indagación, reflexión y propuestas, sobre la creación o remozamiento de mecanismos que -desbordando la responsabilidad de los partidos políticos gobernantes, brevedad partidaria en la administración publica- sean capaces de preservar la memoria colectiva, -regurgitada, o rumiada, a veces como comedia y otras, como tragedia- instalando en la cotidianidad, la reflexión y las políticas sociales inclusivas – rescate, prevención e intervención de los mecanismos para la reproducción de la exclusión y a las violencias- reasumidas por todas y todos como una cuestión de Estado, y por consiguiente en capacidad de superar el análisis (o el oportunismo parar capitalizar política o económicamente, la tragedia de la ingobernabilidad como riesgo implícito en ellas) de las coyunturas, para reclamar la vocación de unidad en la diversidad, con la totalidad de los actores y actrices sociales -con sus saberes, quehaceres e intereses- como voces hábiles para la creación de consensos y sinergias operantes, desde el tejido interinstitucional o la cooperación interagencias, en la superación de este obstáculo estructural, a la construcción de un proyecto de nación pluralista, solidario, critico, transparente y participativo.

A: Basilio Nova, artista, educador, animador socio-cultural, ciudadano y amigo, en humilde gesto de acompañamiento solidario –aun sin reponernos del asombro y la dispersión, entronizados en la comunidad de creadores/as- a un mes de la repentina partida de su hijo mayor, a manos del absurdo y la irracionalidad, juveniles.. 

A quienes, ni tienen por que, ni quieren, ni están dispuestos a dejarse expulsar de sus comunidades o paises de origen -por las violencias y la imprevisión en su; prevención, seguimiento y represión combinados, y jerarquizados en igualdad de condiciones, desde el punto de vista gerencial y presupuestario- sino que: piensan, necesitan, -o no pueden- escapar a ningún otro lugar del mapa, por lo cual demandan soluciones confiables e integradoras -en el curso de la presente generación- -sumando en el proceso su propia vulnerabilidad y sus voluntades, para ser parte de la solución- promoviendo, creando, gestionando, nuevos escenarios y capilaridades, para la circulación de propuestas de reflexión/acción ciudadanas, ancladas en el remozamiento y la vitalidad de las redes, sociales y virtuales, especializadas en problemas de este tipo y conexos, dentro de los linderos difusos en nuestro medio, del Estado de Derecho y el empoderamiento y participación, de la población, como sujeto histórico, prescindiendo de ventrílocuos..

A todas y todos, los que con su devoción, imaginación, solidaridad, recursos y esperanza, han apoyado a lo largo de 22 años, la labor ininterrumpida del Centro Cultural de Intercambio Audio Visual, Inc (CCIAV), por encontrar mecanismos de interrogación, movilización y escenarios inclusivos para la cultura, - actividad sistematizadora y diversificante de la riqueza y oportunidades de los pueblos, en tiempos y mundos intercomunicados- en términos generales, como de manera particular el tema audiovisual, en las agendas comunitarias, municipales, regionales y nacionales… por llegar a ver este XXII Aniversario, trabajando sin desmayos, vacunados contra el pesimismo secular, gracias a la recuperación cotidiana, de una expresión de Benjamin Franklyn: “(…)los que cambiaron por seguridad, su libertad, no merecen ni la libertad, ni la seguridad(…)”.

A : autores/as y organizaciones dominicanos/as, aun vivos y activos, pese a nacer, desarrollarse y florecer en épocas difíciles – el bloqueo o la sanción internacional, la dictadura o la democradura, la censura, el paradigma de la escasez de informacion, como insumo critico para la toma de decisiones vocacionales, aun en las arenas movedizas del sempiterno desinterés (o insuficiente nivel de prioridad presupuestal y gerencial) por la infancia o la juventud, en los círculos oficiales- han logrado legar a los niños y jóvenes actuales, actitudes, valores -creatividad, responsabilidad, libertad, honestidad intelectual, apertura conceptual para el debate y transparencia en la relación hombre/mujer-sociedad- en sus ejercicios vocacionales, dentro del mundo de la construcción de herramientas, bienes, productos y servicios culturales -tangibles e intangibles- en su propia comunidad socio-profesional.

Muchos de ellos y ellas, aunque dispersos en espacio-tiempo, podrían ilustrar a recientes generaciones y promociones, que se puede ir a contracorriente de los estímulos, tentaciones y antivalores epocales, vencer, los limites, la adversidad – la intolerancia, la incomprensión familiar, social, cultural, política o económica- reinventarse, aun procediendo de infancias y adolescencias, transcurridas en tiempos de la maquina de escribir (teniendo a veces, maquinilla propia, y otras veces no) y las redes sociales solidarias -en el vecindario, la aldea rural, el pueblo del interior, el barrio, la universidad- no de la vida retroalimentándose mediante “WI FI”, código abierto (“open source”) o redes virtuales, como cualquier persona nacida antes de 1970, en un país predominantemente rural, entre el Tercer y Cuarto mundos. 

Otros y otras, enfrentando diversos prejuicios, a lo interno de la misma comunidad socio-ocupacional, calificados como “gente de provincia”, “emigrante”, “sudaca”, por quienes guiados por percepciones etnocéntricas, de que “solo en las capitales se piensa y se crea”, o que el suelo y la sangre hacen mejor o peor a alguien“100% born in X” “notables, útiles y validas” las intervenciones una autor o autora, en una cultura, muy populares en otros contextos históricos, no prestaban en principio, debida atención a sus propuestas, ni a las implicancias de las mismas, o los impactos, de un eventual mejoramiento de un sector de la propia sociedad, deliberadamente seleccionado por dicho autor/a, como objeto de estudio, inspiración, intervención o activismo. 

Tenemos que hacer ingentes esfuerzos por depositar confianza y oportunidades en manos de niños/as y jóvenes, hoy, ahora mismo, sin apelar a las instrumentalizaciones, los reduccionismos y los ventrílocuos de siempre: la educación, la recreación, la familia, el trabajo y el ocio comunitarios, deberían ser ejes transversales de lo que proponemos, sin exclusiones. 

En algún momento, los “niños, niñas y jóvenes de ayer” (nacidos/as entre 1880 y 1980 ), a quienes dedicamos el presente trabajo, tuvieron que enfrentarse a las mismas realidades, desde muy temprana edad, aprender a golpes, de la vida y el entorno, convirtiéndose hoy - fruto de tales circunstancias- en puentes transitables para el dialogo multidisciplinar y transgeneracional, sin obviar el hecho de que el mundo, los estímulos, desafíos, oportunidades y derechos a conquistar, suelen ser diferentes, entre las aspiraciones, metas y objetivos, de nuestros bisabuelos, abuelos y padres, en cualquier generación, si se compara a la misma agenda o proyecto de vida, con un niño de CERO a 14 anos, hoy. 

El sujeto, su independencia, voluntad y creatividad, pueden ciertamente llegar a imponerse a las condiciones estructurales adversas, pero solo como excepción, las normas -atravesadas por el sesgo y el frío corte de las aspiraciones y posibilidades de autorrealización- están matizadas por el farallón, de las distancias de las clases sociales, las relaciones familiares y capacidad de movilización o producción simbólica, en cada caso. “(…) ella summa cum laude y yo summa dificultad / pero el amor se viste de lino y de franela (…)” (“Me enamoro de ella“, Juan Luis Guerra). 

Es mirando y ayudando a planear y desarrollar, el presente y el futuro, que alcanzaremos la supervivencia de nuestras lenguas, culturas, economías y sociedades.Nunca desde la conformidad, la perversión y la domesticación de la conciencia critica, se ha alcanzado un futuro de productividad, prosperidad y esperanza, en el paradigma de la incertidumbre y la especialización flexible, dado que como sostuvo hace muchos siglos Tácito “la lealtad, cuando es comprada, siempre es frágil”, como lo evidencio Japón, país que exportaba 500 veces menos que Republica Dominicana, en 1950-1951, pero aposto a su gente y su talento, sin despreciar el volumen e impacto del Plan Marshall. 

Nosotros, no tenemos, ni tendremos un plan similar, pero contamos con personas y organizaciones, en actitud y capacidad de producir, con, por y desde, propuestas inclusivas, para la infancia y la juventud, aun careciendo de los medios óptimos para ello, recuperando una tesis excitante y rehabilitadoras de la autoestima, y función estratégica en la transición paradigmal actual, que desafía a nuestros/as creadores/as de valor: los mejores técnicos, teóricos y analistas para resolver los problemas de los llamados paises del Sur, están en el Sur, son del Sur. 

La solidaridad y la cooperación, son bienvenidas, si parten de un marco valórico compartido y tolerancia a la unidad en la diversidad, complementarias a los procesos de endodesarrollo, empoderamiento, creación de capacidades, fortalecimiento interinstitucional, y desarrollo de las subjetividades, en, por y para la reflexión/acción, intrarregional. (Vid. MISTICA, Luis Germán Rodríguez, 2002-2003).

En parte, la historia personal y la vocación al trabajo -sectorial, comunitario y democrático- de cada uno de los “niños y jóvenes de ayer”, vistos por separado, lo mismo que en su peculiar condición de testigos / actores coetáneos/as, de la presente transición paradigmal del adultocentrismo, hacia formas inéditas de participación infanto-juveniles -como de millones de victimas de la violencia institucional y estructural, en todo el continente y el mundo no industrializado, mucho mas invisibilizados, desde el punto de vista mediático- constituyen la mejor inspiración y justificación de los esfuerzos, para importantizar la inversión social en brechas y oportunidades, desde la elección vocacional y construcción de ciudadanía, para el cambio de actitud – ángulo, diversidad y profundidad en la mirada- de la presente generación de adultos maduros (nacidos entre 1880-1980), a la generación emergente de niños y jóvenes -tanto en Republica Dominicana, como en América Latina- nacidos entre 1980 y hoy: facilitando desde el marco institucional, la inserción de estos temas en la agenda publica, como estrategia confiable para prevenir y controlar, el incremento de la violencia, la exclusión y la inseguridad, en la vida cotidiana. 

En un micromundo e inframundo, desvertebrado desde el punto de vista axiológico, con grandes frustraciones, duelos no resueltos, no toda persona tiene o puede aportar la misma cuota de coraje -sujeción a “normas o reglas” de juego que le niegan la condición de persona- entereza moral y paciencia, para autoconstruir subjetividades, esquivando -en muchos casos a riesgo de su propia vida- las versiones oficializadas y naturalizadas por los sectores hegemónicos de la cultura o la economía, mediante marcos personales y sociales de referencia –producto de la internalización de las normas de convivencia civilizada- y sobrevivir al darwinismo social, imperante en nuestras relaciones y comunidades, como nefasta herencia de siglos. 

Por ejemplo en el caso V. Ramírez Fañas, sus agresores -según testimonio de actores del sistema escolar, entrevistados por el autor, en la Zona Sur- se corresponden con desertores escolares (school drop outs), desde los 13-15 años de edad, inclinados a la solución violenta de conflictos, incluso dentro del sistema escolar, por lo que maestros y dirección del plantel, donde estudiaban para esa fecha, prefirieron, desplazar el escenario del conflicto: “entregárselos” a sus padres, para que no siguieran perjudicando al resto de la clase”. Si alguna ofensa al orden -la moral, la propiedad o las costumbres- cometían en ese momento, implicaba la co-rresponsabilidad (o complicidad) de los padres, puesto que eran menores de edad y allí, tendría el analista, que bregar con otras caras y dimensiones de la exclusión: la familia marginalizada y empobrecida, en su contexto de carencia de mecanismos para crear un circulo virtuoso, contra la exclusión y la pobreza.

Cruda realidad, ese era el momento fundamental para ponerles a participar en programas, proyectos e iniciativas de carácter integrador, preventivos, educativos, recreativos, deportivos, lúdicos, de seguimiento familiar. Precisamente por la ausencia de tales beneficios compensatorios a su situación de desventaja socio-económica y socio-cultural, en el marco de la zona de franja de exclusión en la cual viven, en el Municipio de Santiago de los Caballeros, expulsarles de la escuela, para que “se llevaran su música a otra parte”: las calles, pareció la opción “lógica”, meditada por los adultos “bienpensantes”. 

Una “solución barata y sin complicaciones”, la expulsión escolar, del chico o la chica problema, para el mantenimiento de la “paz y el rendimiento escolar de la mayoría del curso”. Prevalencia del corto plazo, sin medir las consecuencias futuras de una “decisión rutinaria”, en nuestras escuelas. Una decada mas tarde, una o mas personas, han perdido la vida, gracias a nuestra incapacidad como nación, de encontrarle lugar adecuado, de canalizar tales tendencias, pulsiones, hacia fines útiles, socialmente valorables, dignificantes. 

No es el ejército en las calles, lo que demandan problemas de este tipo, sino un “ejército diversificado” -de incentivos, estímulos, propuestas, personas, recursos, canales expresivos- orientados hacia las comunidades…todos los días, a toda hora, no solo en momento en que se supura el pus, de nuestras desigualdades, sino como alternativas de la municipalidad cotidianas, en consorcio con la responsabilidad del Gobierno Central, a fin de que todos los “preocupados”, “victimas” y victimarios, se encuentren cara a cara, con el precio que todos tenemos que aprender a pagar, todas y todos, como nación, como Estado, para la preservación y ampliación de la libertad y la democracia, que tanta sangre, exilios y dolor, costo a nuestros antepasados, en los siglos XIX y XX, solo así podremos volver a instalar la alegría y la esperanza, en la disco, el bar, la iglesia, las plazas publicas, las organizaciones o recuperar la libertad de transito, en la nocturnidad urbanas, con paz y seguridad. Esa es una necesidad impostergable y de proceso, pero los frutos solo se observaran a mediano y largo plazo. Aspiración social y necesidad insatisfecha difícil de saciar con la construcción de más cárceles –“escuelas para el perfeccionamiento de competencias delincuenciales”, desde el viejo sistema penitenciario- sino más y mejores escuelas y seguimiento en los departamentos, sociales, dentro y fuera de la institución escolar. 

Desafortunadamente, Vanessa -ni uno solo de los participantes en las movilizaciones posteriores a su asesinato- ni su familia, fueron consultados, para que votaran en esa escuela barrial, sobre una decisión de ese tipo, pero ellos y solo ellos, terminaron pagando los “platos rotos” de la imprevisión, la ausencia de presupuestos, instancias de interlocución social, y canales para procesar la exclusión o las violencias, mientras están invisibilizadas o en su fase de baja intensidad, en la infancia o la juventud. 

Niños y jóvenes, son obstruidos, de participar en el ejercicio efectivo de sus derechos, por razones socio-económicas o socio-culturales. Pese a todo lo anterior -y a las intolerancias entronizadas, revestidas con nuevos disfraces “legitimadores”, discursos justificatorios y poses espectaculares, en cada época- ellos y ellas, como muchos mas, omitimos por olvido involuntario, alcanzaron a encontrar su camino a la exploración, a la solidaridad con el otro, en paralelo con el perfeccionamiento propio: 
Andrés Acevedo, Luis Días, Dionisio López Cabral, Pastor de Moya, Pedro Antonio Valdez, Taty Hernández Duran, Carlos Francisco –Cuchi- Elías, Ramón de Luna & Minucha, Norberto James Rawlings, Revista Letra Grande , Juan Tomas –Tommy- García, Patricia Pereyra, Rene Fortunato, Juan José Ayuso, Aquiles Castro, Participación Ciudadana, Jimmy Sierra, Pedro Catrain, Omar Fortuna, HIN. Radio “la misma fiera”, El matutino de Teo Veras, Ángela Hernández, Koldo, Juan Luis Pimentel, Diógenes Céspedes, Néstor E. Rodríguez, José Alejandro Peña, Radhames García, Dagoberto Tejada Ortiz, Rafael Solano, José-Chichi- Ceballos, CIPAF, Humberto Aurich (a) El topo, “El matutino Alternativo”, José Duluc, Nuevo Teatro, Cesar Mella, Corporación Colectiva de Teatro Popular (COCOTEPO), Noe Zayas, José Rafael Sosa, Víctor Víctor, Manuel Biera Folch, Franklyn Domínguez, Altagracia Salazar, Andrés L. Mateo, Amparo Chantada, Onofre de la Rosa, Marily & Soraya Gallardo, Producciones “La Causa”, Centro Dominicano de Instituciones de Interés Social (CEDOIS), Huchi Lora, Casa de Teatro, Antonio Lockward Artiles, Jaime Piña, Armando Almanzar Rodríguez, Sara Pérez, Virtudes Uribe, Jesús Sosa, Danny Alcántara, Quisqueya FM, Soraya Aracena, Movimiento Cultural Universitario (MCU), Ana Mitila Lora, Suplemento Cultural “Aquí”, José A. Mármol, Juan Alberto Peña Lebrón, Ramón Colombo, Johnny Pacheco, Ramón Antonio -Negro- Veras, Periódico “Quehaceres”, Fidel Munigh, Ballet Contempora, Felle Vega, Delta Soto, Pablo Ross, Rafael P. Rodríguez, José Luis Alemán, Yacine Kelladhi, Patricia Ascuasciati, Mirland de los Santos, Festival Internacional” Arte Vivo”, Wilfredo Lozano, El gobierno de la tarde, Pedro Diepp, Blas Jiménez, José –Chemo-Rodríguez, Iván García Guerra, CPHI, Rafael Toribio, Colegio Cristóbal Colon, Carmen Imbert Brugal, Bernardo Vega, Clásica FM, Chiqui Vicioso, Mirna Guerrero, Margarita Cordero, Centro Cultural Poveda, Fernando Valerio Holguín, La 91 FM, Guarionex Aquino, Radio Popular, José Enrique Trinidad, La 37 por las Tablas, Vanna Ianni, Centro Juan Montalvo, Pablo Mckinney, Hogar Crea, Yaqui Núñez del Risco, Cuadernos de Poética, Armando Almanzar Botello, Freddy Ginebra, Z-101, Silvio Torres-Saillant, Suplemento Coloquio, Etzel Báez, Comisión Dominicana de los Derechos Humanos, Michel Camilo, Conversando en la catedral, Irka Mateo, Radio Santa Maria, José Luis Taveras, Teatro Del Arte, José Mercader, Fundación Bayahonda, Hugo Tolentino Dipp, Teatro Gratey, Peyi Guzmán, Socorro Castellanos, Secundino Palacios, Mesa de las Migraciones, Carlos Esteban Deive, Centro Dominicano de Estudios de la Educación (CEDEE), Radames Gómez Pepin, José G. Guerrero, Bonaparte Gautreaux Pineiro, Rubén Silié, Lusitania Martinez, Carlos Ascuasciati, Pedro Conde Sturla, Pedro Pompeyo Rosario, Fausto Rosario Adames, Teatro Cúcara-Macara, Félix D. Olivares, Eduardo Jorge Pratts, Cuadernos Literarios “Brigadas Dominicanas”, Daniel Pimienta, Mario Díaz, Casa Abierta, Jorge Pina, Faustino Collado, Giny Taule, Juan Bolívar Díaz, Juan Lamur, Pedro Peix, Sonia Silvestre, CEPAE, Carlos Dore Cabral, Ramón Peña, Cesar Namnun, Jorge Sela, Suplemento “Centauro”, Elsa Expósito, Amable López Meléndez, AMUCABA, Miguel Collado, José Oviedo, Caonex Peguero, Mateo Morrison, Roberto Cassa, Teo Beras, José Antinoe Fiallo Billini, Víctor Checo, Casa de Arte, Ramona Hernández, Xiomara Fortuna, Librería La Trinitaria, Danilo de los Santos, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), Rafael E. Yunen, Fernando Ureña Rib, Teatro Gayumba, Manuel Matos Moquete, Juan Luis Guerra, Virgilio Bello Rosa, Revista Vetas, Félix Frank Ayuso, Grupo CONVITE, Claudio Chea, Radio Mil, Miguel Ceara Hatton, Radio Educativa Dominicana, Peña de Tres, Radhames Polanco, Ciudad Alternativa, Rafael Villalona, Quiterio Cedeno, Tahira Vargas, Clodomiro Moquete, Miguel D. Mena, José Núñez, Orlando Inoa, Ángel Hache, Ramonina Brea, El gobierno de la mañana, la Generación del 80, Odalis Pérez Nina, Hamlet Hermann, Grupo Proyecciones, Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), entre muchos y muchas cultivadores de saberes específicos, en la gestión, circulación, edición, traducción o producción de contenidos locales originales, trascendentes, por su vinculación, como ejercicio de interrogación y relectura de las potencialidades -de la realidad y/o la ficción- en su contribución a la educación en valores solidarios, creativos y democráticos. 

La fuerza moral del ejemplo pudiera llegar a ser contagiosa, cuando se comunica adecuada y permanentemente, a la sociedad sana, desbordando las mezquindades y los sectarismos de adscripción: ideo-política, económica, la administración de sus estilos de vida, sociales y religiosos, puesto que deriva del mas modesto de los compromisos y contribuciones que puede llegar a efectuar una persona, en su empoderamiento, para hacer realidad sus sueños y los sueños del otro: conjugar el verbo trabajar, en tiempo presente -en la primera persona, del modo indicativo- yo trabajo, trabaje y trabajare duro, hasta mi retiro / defunción. 

Vencer desde la cotidianidad, la modorra, la indiferencia, la irresponsabilidad, o la perplejidad de la actualidad, demanda de acciones concertadas. Un conjunto de propuestas articuladas, convidando como protagonistas a las propias victimas, actuales y potenciales, con sus modos de simbolizar y sus propios saberes, en sus organizaciones territoriales, mas que la imposición del dirigismo verticalista, de planes y mecanismos de seguimiento, consulta y evaluación, sobre progresos en las reformas, con relación a los eventos que nos afectan o ponen en riesgo nuestra libertad, en el entorno, mediato e inmediato. El proceso anterior que parte de las raices de la marginalidad, de niños y jóvenes, -de la población en condiciones de exclusión y las vías especificas para construir nuevas capacidades y relaciones- resulta ser algo distinto a “naturalizar”, los saltos en el camino de nuestra historia, como necesidad de una “mano dura” o el asalto de las instituciones, por alguna encarnación providencial del poder, en desmedro de la soberanía popular. 

Asumir el riesgo -y los beneficios- para el proceso de convivencia entre seres humanos diferentes, coexistiendo -celebrantes de sus diferencias- concentrados en un espacio y tiempo concretos, de “decir su palabra” desde su trabajo,. en la transición de siglos y paradigmas, constituye una responsabilidad del ciudadano/a común –y de sus lideres informados y corresponsales, de su propio presente o futuro- equivocado o no, dado que de establecer el nivel de aproximación a la verdad, se encargara el tiempo y la evolución de las circunstancias históricas, aunque siempre pendientes de las macrotendencias y de la capacidad de escuchar -analizando la pertinencia, contextualizad, evidencias, situacionalidad, nivel de contingencia- el discurso y las diversas practicas sociales del otro.

“(…)para proponer mirar la sociedad y su dinamismo, en la complejidad, con esperanza y alegría, mas allá de las lamentaciones o las nostalgias autoritarias, o las demandas contestatarias para que el gobierno de turno o la propia sociedad, resuelvan todos mis problemas y los de ella misma, de forma automática, desmarcándose de la tecnolatria – capaz de imaginar al ciudadano futuro, como un cyborg, domesticado en sus pulsiones, espiritualmente mutilado, unidimensional, programado por el pensamiento único, sin necesidad de valores, visiones, sentimientos, sueños o contradicciones humanas- en la construcción social de la realidad y la superación de los problemas de convivencia en entornos de cambio e incertidumbre, en relación con la exploración de oportunidades inéditas para el talento infanto-juvenil disperso -en la vastedad disciplinar e interinstitucional, pese a la brevedad de nuestra geografía-, y el impacto de las potencialidades de niños y jóvenes -como alguna vez fuimos todos- para efectuar contribuciones decisivas, en el desarrollo humano, de la familia, hoy y mañana(…)”.

Aun en la mas abismáticas de las soledades, el trabajar infatigablemente y reconocernos en el otro –para saber que como Montesinos, no son voz, clamando en el desierto-.como única conquista para vencer a la muerte y aspirar, a que -en algún momento, casi siempre inesperado o signado por el azar- sus reflexiones y aportes, encuentren una nueva generación de niños y jóvenes, continuadores o contradictores, enriqueciendo así, los horizontes y caminos del presente o del futuro, mas allá de la queja, la denuncia o la protesta, la capacidad articulatoria de propuestas originales: es un valioso sostén de la vida institucional, porque pone en evidencia que el ser dominicano, caribeño, latinoamericano o ciudadano del Tercer Mundo, no esta -en los laberintos del Tercer Milenio- en un callejón sin salida..

Organizaciones y ciudadanos/as que, desde la cotidianidad, por meritos propios – y a veces, arriesgando su vida o sacrificando su propios patrimonios, a favor de las metas y objetivos de interés científico, social o cultural, con los cuales se identifican- han ganado en la sociedad, credibilidad, admiración y respeto -esencialmente entre los adultos mayores- modesto reconocimiento a sus acciones y preocupaciones, dilatadas en el tiempo, por y para la proyección del derecho a soñar y pensar en libertad – alternativas participativas para la construcción de La Libertad y el Estado de Derecho, actuales- sin abjurar ni dejar de asumir, las contradicciones de los sujetos y las limitaciones del entorno, en sus respectivas practicas sociales, mas allá de la protesta narcisista, etnocéntrica, o la respuesta emocional a los cambios, oportunidades y desafíos, del presente: avizorando propuestas multigeneracionales, orientadas a tender puentes de luz -en la visibilidad, tolerancia y reconocimiento del otro- como reconstrucción de briznas indispensables de la memoria colectiva y la cohesión social, prerrequisitos del pensar/crear futuros mas inclusivos, en la vida cultural e institucional, del Caribe y Republica Dominicana en el contexto movedizo de las interrogantes y los desafíos, para la vida- material y espiritual- entre los siglos XX y XXI. 

La anterior no es una lista de nombres correspondientes a recién llegados a la nación dominicana –aunque pudieran ser completos desconocidos para individuos que tienen edades oscilantes entre los 15 y los 25 anos, en la actualidad- surgida en la oscuridad de la noche y las sorpresas, desde el departamento de autobombo – muchos de los cuales solo conocemos por su prolífico y generoso trabajo, que es lo que en definitiva importa- sin medicación de ningún vínculo personal, deuda de gratitud o amistad: ellos y ellas constituyen “el botón de muestra”, como varios millones de personas, menos escolarizadas o visibles, que día a día, en silencio, sin alharacas, ni flasheos o vedetismo mediático alguno, tejen una muestra consistente de contribuciones en el siglo XX. Una breve muestra, de seres humanos creativos y auténticos en una nación insular, viviendo, experienciando, cada cual a su modo, la capacidad visionaria de un proyecto de nación, democrática, moderna, inclusiva, de oportunidades y esperanzas. 

Muestra, no inventario, de las versátiles reservas de nuestro país, para comprender y transformar la adversidad en oportunidades, para la creación de valor y riqueza. Individuos y organizaciones, con quienes -y por quienes- vale la pena intentar vivir, para compartir, lo cual no equivale a romper la vocación por el debate o el disenso, en el proceso de articulación de consensos -parciales, precarios, temporales, concretos- en temas cardinales, como: elección vocacional, libertad de pensamiento, inclusión social y desarrollo humano, de niños y jóvenes, inmersos en las áreas o territorios mas deprimidos o empobrecidos, desde la perspectiva de la prevención y la intervención -frente a la escalada reciente de la violencia- con la cultura y los derechos humanos, como nodos y valores-guía. 

Existe una fractura, una discontinuidad en el dialogo y percepciones de lo dominicano, desde mediados de los anos 80s, hasta el tiempo presente, se han perdido escenarios, canales para la interacción con el “gran publico”, por parte de voces, que consistentes, avanzan con su propio ciclo de vida y en muchos casos, “arrastran” audiencias, que han seguido sus carreras por décadas, sin embargo, dado que el país somos todas y todos…Como articular un puente entre vida, obra y nuevos públicos? Que sabe de muchas de estas organizaciones y personas, un niño o un joven dominicano, hoy? De sus luchas, de sus sueños, de sus logros, de sus obras?? De ellos y ellas, que alcanzaron notoriedad en los círculos de su competencia socio-ocupacional, pero pocas veces encontraron un puente entre generaciones o el impulso a la divulgación de su pensamiento, entre las generaciones emergentes? 

Obviamente, gracias a la visibilidad mediática y a los tipos de cobertura, de la actividad de las ciencias, las artes y la literatura en el país, se sabe de ellos y ellas: casi nada, como se evidencia en las reacciones de jóvenes ciudadanos a sus comentarios, entrevistas o apariciones en Internet, o en el feedback de revistas, periódicos electrónicos y weblogs. 

Tal desconocimiento es doloroso y muy preocupante, porque no contribuye a la cohesión social, ni al dialogo entre generaciones. De ellas y ellos se sabe, mucho menos de lo que han visto y escuchado, niños y jóvenes, sobre: los peloteros en Grandes Ligas, de los líderes políticos, sociales -la trivia o el divismo, corporativos- las agrupaciones musicales, los personajes del jet set o de la moda, global, aun cuando tales autores y organizaciones, fueran sus propios vecinos, en el mismo sector residencial. 

Pensando en ese comportamiento, a cuales valores, modelos a imitar y visiones aspiraran, como expresiones del acceso al consumo suntuario, el éxito y de la visibilidad mediática, los niños y los jóvenes, hoy y en el futuro? 

Lo que guardan en común entre si, estas personas, físicas y morales, independientemente las distintas metas, objetivos y estrategias de relacionamiento con la sociedad, de las distancias en sus estilos de vida, diferentes en cada caso, es una disciplina, la sistematicidad, la tenacidad, para vencer obstáculos y hacer que las cosas sucedan, independientemente de que estemos o no, de acuerdo, con sus visiones del mundo o sus planteamientos. 

En cualquier lugar, al menos en Occidente, tales cualidades personales, tienden a ser admiradas e imitadas, por generaciones más jóvenes, cuando esas generaciones crean una corriente de retroalimentación de calidad, se informan del proceso, del impulso de la motivación intrínseca -contra todo vaticinio- del modo en que se ha vivido y como se ha creado, el éxito personal, profesional, empresarial, o la notoriedad, sociales. 

En muchas acciones cotidianas, en la última generación, fuerzas sempiternas, han dinamitado -o intentado dinamitar, con relativo éxito- en el corto plazo, tales tipos de puentes transgeneracionales, apostando por la lobotomía, la banalización y el consumismo, en la cosmovisión emergente de niños y jóvenes…los frutos están a la vista.

Hoy, cada vez menos gente cree en lo que hace e inspira a otros y otras, con su labor, honesta del ejercicio de la libertad de opinión, debate con pasión - razones y evidencias- fija posiciones públicas, a contrapelo de las percepciones, nivel de inmediatez en las demandas, procedentes de la mayoría de la población. No solo conversa o se queja, en lo privado, cuando le ha tocado vivir, inmersos en entornos hostiles, para facilitar la construcción de sus sueños. 

Quizás en la vida institucional a principios del siglo XXI – con obstáculos imposibles de sortear, apelando a las vetustas respuestas, “panaceas” y formulas del siglo XIX- haga falta retomar a Bobbio, en “La duda y la elección” – muy diferente de la caricatura del “fast thinker”, de Bourdieu- forjando nuevas aventuras de articulación, aprendizaje colaborativo, responsabilidad ciudadanas, escuchando y legitimando espacios para personas y organizaciones en capacidad de hacer propuestas, tejer alianzas para cristalizarlas, construir mundos posibles, con los materiales a su alcance, en capacidad de correr riesgos en la construcción de un presente y un futuro mas promisorio… gente que sepa escuchar e interpretar, en la lucha diaria por el perfeccionamiento y distanciamiento, de las visiones ciclópeas - fundamentalismos, etnocentrismos, provincialismos, reduccionismos- instrumentalizaciones, del ser-en-el-mundo, hijas del ménage a trois, representado por enfoques y pasiones perpetuadoras de la exclusión -como: la visión de corto plazo los sectarismos y las mezquindades- despejando el paisaje del “ruido” que obstruye o mutila la comunicación, a fin de recobrar en su polifonía estereofónica, el clamor del hombre y la mujer, desde el arrabal de la desesperanza, secular y finisecular.

Si queremos que en 10, 25, o 75 anos, mas adelante, existan aun, niños y niñas, jóvenes y ciudadanos/as, interesados, libres y capaces, de inventar, reinventar, narrar y valorizar nuestras culturas-sociedades -con su sensibilidad, calidad humana, responsabilidad y perfil profesional, contestes con la vida en el Caribe, América Latina y Tercer Mundo- valiéndose de los recursos socio-técnicos epocales, parar adaptarse y humanizarse, facilitando los desafíos implícitos en el proceso de reinventarse a si mismo, mientras repiensan o redescubren el mundo - circundante y distante, adentro y afuera- gracias a la facilitación habilitante para aprender a pensar, actuar y convivir con la libertad del otro.

Ser persona y el ejercicio sistemático del pensamiento critico y autonómico, como tabla de salvación de la memoria colectiva, la invención y la alteridad, dependerá de lo que podamos lograr ahora, desde el punto de vista institucional, para ensanchar el horizonte de sus oportunidades de inserción social, sin exclusiones, de los nacidos y por nacer, para la cual la noción de sostenibilidad en los usos y recursos finitos del medio ambiente, será también crucial..
“Sólo gracias a aquellos sin esperanza, nos es dada la esperanza”

Walter Benjamin
“(...) La responsabilidad social primaria de la empresa es hacer bien lo que hace, pero su creación de valor tiene un sentido más amplio que hacer dinero para sus dueños. La empresa tiene responsabilidades con sus empleados, con la comunidad en que está asentada, con el medio ambiente y con la sociedad para la cual tiene que crear valor social si quiere sostenerse a largo plazo (…)” 

(Roitter, M, 1996, ap. en Enrique Ogliastri, 2003:15) 
“Academia”. Rev. Latinoamericana de Escuelas de Administración 

“(...) los periodistas bailamos todos los días con la muerte. Desafiamos todos los días el peligro (…) El país ha cambiado, este país no es el mismo (…)”

Esteban Rosario 
“Detrás de la Noticia”, 3 Julio, 2006
““(…) Los seres humanos no poseemos creatividad por ser seres excepcionales en el mundo, sino porque somos 
parte-de-ese-mundo que exhibe creatividad “por sus cuatro costados (…)””.
P.L. Sotolongo Codina & C.J Delgado Díaz
Cap. III “Epistemología Hermenéutica de Segundo Orden”. 
Ap en “La evolución contemporánea del saber y la complejidad social. Hacia unas Ciencias Sociales de Nuevo Tipo”.

Ensayo Conmemorativo XXII Aniversario, CCIAV
Santiago de los Caballeros
Julio, 2006

AUTOR
Yoe F. Santos
Centro Cultural de Intercambio Audio Visual, Inc (CCIAV)
Republica Dominicana
e-mail:yoefsantos@gmail.com

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