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Los Valores

Resumen: Los valores son aquellos principios fundamentales, aquellos aspectos que debemos tomar en cuenta a la hora de actuar, sin afectar o interferir en la vida de nuestros semejantes. Toda familia, comunidad, país, cultura, etc., esta formada por diferentes valores. Ellos no son universales, a pesar de que se ha intentado establecerlos de esa forma, y como consecuencia existen diferentes modos de convivencia.
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Autor: Figueroa David y Otros Autores

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN
CAPITULO 
I SURGEN LOS VALORES Y LA PROBLEMÁTICA 
¿Qué se entiende por valor?
¿Cuáles son las características de los valores?
Surgimiento del termino valor
Función de los valores
Valores y Antivalores de la sociedad actual
Los valores de la contracultura juveni
Evasión de la educación con respecto a los valores

II ¿COMO CULTIVAR LOS VALORES

Cultivo de valores
El rol del docente en el ámbito de la educación moral
La escuela contagiadora de valores
El docente y la promoción de valores
Crear un ambiente apropiado en el aula
Los valores y la familia

III VALORES QUE DEBEMOS APRENDER PARA VIVIR EN SOCIEDAD 
La decencia
Pulcritud
Puntualidad
Aprender
Superación
Amistad
El valor de la familia
Responsabilidad
CONCLUSIÓN
REFERENCIAS

INTRODUCCIÓN
Los valores son aquellos principios fundamentales, aquellos aspectos que debemos tomar en cuenta a la hora de actuar, sin afectar o interferir en la vida de nuestros semejantes.

Toda familia, comunidad, país, cultura, etc., esta formada por diferentes valores. Ellos no son universales, a pesar de que se ha intentado establecerlos de esa forma, y como consecuencia existen diferentes modos de convivencia. Sin embargo existen valores que no se necesitan denominar como universales, porque están en nuestro ser, como lo son el respeto, la verdad, la amistad, la familia, la libertad, etc.

En nuestro país observamos una cultura basada en valores como lo s antes mencionados, sin embargo los antivalores también han tomado forma, distorsionando a nuestra sociedad y creando una problemática conflictiva desde el status mas bajo hasta el mas alto de nuestra sociedad.

Lo anteriormente expuesto, aunada a la exigencia de la Cátedra de Orientación Educativa nos motivo a la realización de este trabajo con el propósito de concientizarnos acerca de las implicaciones de los valores, problemática global, a la que actualmente nos enfrentamos, facilitándosenos un desempeño profesional futuro en que la prioridad sea el desarrollo integral de los niños y adolescentes en general.

Este trabajo fue desarrollada siguiendo un orden, determinado por la vinculación entre un contenido y otro, por lo que consta de: una introducción, un primer capitulo denominado “surgen los valores y la problemática”, un segundo capitulo denominado “¿como cultivar los valores?”, un tercer capitulo denominado “valores que debemos aprender para vivir en sociedad” y culmina con las conclusiones conseguidas.

CAPITULO I

SURGEN LOS VALORES Y LA PROBLEMÁTICA

¿Qué se entiende por valor?
Este concepto abarca contenidos y significados diferentes y ha sido abordado desde diversas perspectivas y teorías. En sentido humanista, se entiende por valor lo que hace que un hombre sea tal, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una excelencia o a una perfección. Por ejemplo, se considera un valor decir la verdad y ser honesto; ser sincero en vez de ser falso; es más valioso trabajar que robar. 

La práctica del valor desarrolla la humanidad de la persona, mientras que el contravalor lo despoja de esa cualidad. Desde un punto de vista socio-educativo, los valores son considerados referentes, pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona. Son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada grupo social.

Nuestra definición de los valores se basa en distintos puntos de vista. Kluckhon da la siguiente: “Un valor no es simplemente una preferencia, sino una preferencia que se cree y/o se considera justificada – ya sea moralmente, como fruto de un razonamiento o como consecuencia de un juicio estético aunque por lo general se compone de dos o tres de estos criterios o de la combinación de todos ellos.

Machotka define el concepto de valor como un conjunto interiorizado de principios derivados de experiencias pasadas, que han sido analizadas en función de su “moralidad”. Estos principios permiten al individuo actuar, durante un periodo de tiempo por el determinado, con prontitud, de manera previsible y metódica, con plena conciencia de las consecuencias de sus actos y con una sensación interior de “corrección”. Hasta cierto punto, el individuo intenta imponer sus valores y “reta porque los demás los observen”.

Otra característica de los valores es que se eligen libremente. Jacob y Flink afirman que “un valor es autentico” cuando la conducta se sanciona por medio del mismo y no mediante penas coactivas externas. Por ultimo, un valor no es una noción simple, sino una mezcla compleja de más de un factor. Shirk sostiene que un valor “no es un mero vocablo aislado, sino una abreviatura de una relación trilateral, que engloba: 1) aquello que se prefiere, lo cual implica asimismo aquello que se desecha, 2) una persona que prefiere y desecha (es decir, discrimina) y 3) el contexto en el que tiene lugar esta actividad”. 

Los valores fueron del interés además de representantes de la filosofía como Platón para el cual valor "es lo que da la verdad a los objetos cognoscibles, la luz y belleza a las cosas, etc., en una palabra es la fuente de todo ser en el hombre y fuera de él".

Max Scheler fue el filósofo burgués que más abordó el tema en esta etapa. Para él los valores son cualidades de orden especial que descansan en sí mismos y se justifican por su contenido. El sentimiento de valor es una capacidad que tiene el hombre para captar los valores. Para Scheler: "el hombre es hombre porque tiene sentimiento de valor".

¿Cuáles son las características de los valores?
¿Qué hace que algo sea valioso? La humanidad ha adoptado criterios a partir de los cuales se establece la categoría o la jerarquía de los valores. Algunos de esos criterios son: 
- Durabilidad: Los valores se reflejan en el curso de la vida. Hay valores que son más permanentes en el tiempo que otros. Por ejemplo, el valor del placer es más fugaz que el de la verdad.

- Integralidad: Cada valor es una abstracción íntegra en sí mismo, no es divisible.

- Flexibilidad: Los valores cambian con las necesidades y experiencias de las personas. 

- Satisfacción: Los valores generan satisfacción en las personas que los practican. 

- Polaridad: Todo valor se presenta en sentido positivo y negativo; todo valor conlleva un contravalor.

- Jerarquía: Hay valores que son considerados superiores (dignidad, libertad) y otros como inferiores (los relacionados con las necesidades básicas o vitales). Las jerarquías de valores no son rígidas ni predeterminadas; se van construyendo progresivamente a lo largo de la vida de cada persona. 

- Trascendencia: Los valores trascienden el plano concreto; dan sentido y significado a la vida humana y a la sociedad. 

- Dinamismo: Los valores se transforman con las épocas. 

- Aplicabilidad: Los valores se aplican en las diversas situaciones de la vida; entrañan acciones prácticas que reflejan los principios valorativos de la persona. 

- Complejidad: Los valores obedecen a causas diversas, requieren complicados juicios y decisiones.

Surgimiento del termino valor
La noción de valor fue tomada de la economía. Desde tiempos muy antiguos el termino ha sido utilizado para indicar la utilidad o precio de los bienes materiales. Fueron los griegos quienes inventaron el vocablo “axios” que significa digno, lo de gran valor; sin embargo su uso no tuvo gran repercusión como otras invenciones lingüísticas, probablemente porque se pensaba que valores como el bien; la belleza y la justicia se encontraban por lo general estrechamente relacionados unos con otros y fundidos también con la noción esencial de virtud.

Fue a partir de Nietzsche y de la fenomenologia cuando la noción de valor se abre paso en el campo de la filosofía. Por lo tanto en estos que se encuentra los antecedentes inmediatos de la teoría de valores desarrollada posteriormente por Max Scheler y Nicolai Hartmann.

Según Delval y Enesco (citado por Yerres Mago Alberto, 1998) definir lo que es un valor resulta aun mas difícil de lo que se piensa y se debe a “que no son propiedades de las cosas o de las acciones, como el peso, la forma o el color, sino que dependen de una relación con alguien que valora”. (p. 59).

Alguno teóricos de la moral consideran que la esencia de los valores radica en su valer, es decir, en lo valioso que son. Algunos de ellos no dependen de apreciaciones subjetivas individuales, sino que tienen un carácter objetivo, situado fuera del tiempo y del espacio, tal es el caso del derecho a la vida, el amor, la justicia, la paz, la honradez; los valores tienen una polaridad, pueden ser positivos y negativos, por lo que es posible hablar tanto en valores como de contravalores.

Función de los valores
Los valores influyen de manera decisiva en la existencia del hombre, forman parte de su auto definición como sujeto. Ocupan el primer lugar en el orden de sus prioridades por lo tanto orientan sus decisiones y configuran lo mas intimo de su ser. 

Estos se adquieren y se configuran a lo largo de la vida. En cada etapa de la vida de una persona entran en juego un conjunto de valores que expresan la manera como ella ve el mundo que le rodea y como se sitúa dentro de el, es decir interpreta la vida según los valores que ha considerado en su ser como persona y de ello depende su avance o retroceso e incluso el que experimente crisis y conflictos de valores que podrán dar a un crecimiento personal.

Los valores nos sirven para evaluar nuestras acciones y las de los demás, pero sobre todo para guiar el comportamiento de las personas. En base a este ultimo aspecto Carrera, Rijo Estani y otros (1995) (citado por Yerres Mago Alberto, 1998) definen que los valores son creencias prescriptivas o principios normativos y duraderos que nos sugieren que una determinada conducta es personal y socialmente preferible a otro que consideramos opuestos y contradictorios.

Valores y Antivalores de la sociedad actual
La realidad que caracteriza a nuestra sociedad actual es la de una vida de consumismo y de placer, donde existe un gran vacío ético y moral, pudiéndose ejemplificar en los siguientes antivalores:

- Los valores de la voluntad de poder, de ascender socialmente pase lo que pase, caiga quien caiga, con un egoísmo e insolidaridad absolutos. Es la moral del hombre de negocios, del político partidista y sectario, para ellos el fin justifica los medios y todas las malas y artimañas son posibles y aceptables siempre y cuando se logre el objetivo. Esta moral genera un mundo propio, absolutamente separado del resto, para quienes el país es un mercado, que se abandona sin interés alguno cuando deja de ser productivo o cuando las circunstancias son desfavorables.

- Los valores del statu y de la apariencia, el ser humano se define por su rol y por su puesto relativo entre los miembros del grupo social por lo que “la pantalla” se convierte en una obsesión y lo que importa es aparentar, la imagen que yo reflejo ante los demás, lo que digan de mí.

- Los valores del placer y del disfrutar, no tanto el hacerlo de forma estimulante, gratificante y equilibrada, sino de forma desenfrenada y alocada. Lo importante no es el uso, sino el abuso, en todos los ámbitos.

- Los valores de posesión de objetos: Centrado en el "tanto vales, cuanto tienes".

Los valores de la contracultura juvenil
En este contexto social ¿Cuál es el clima ético en el que se educa a un joven venezolano? Se podría resumir el ambiente dominante, que el respira y que el asimila, de la siguiente forma:
- El fin justifica los medios, con tal de que sean lo suficientemente poderosos para obtenerlo. Los medios no son intrínsecamente buenos ni malos, sino efectivos e inefectivos.

- El éxito social consiste en ganar mucho dinero, lo mas posible y cuanto antes. Para ello hay que arrimarse a quien tiene influencia y buscar un puesto donde haya acceso a la riqueza inmediata. ¿Cómo hacerlo? No hay que preocuparse. Según va viniendo vamos viendo.

- La corrupción, cuanto mas grande mas segura. Después del primer alboroto que arma la prensa, es cuestión de tiempo, de saber aguantar. Un escándalo se tapa con el siguiente. Lo único importante es estar apoyado.

- No hay delito que no se arregle con un buen abogado. La justicia es ciega, pero tiende la mano detrás de la bolsa.

- El cinismo paga. Basta decir la mentira con aplomo y enfrentar los medios de comunicación social con una sonrisa tranquila y amenazar a los acusadores. Si alguien señala después de la incoherencia basta que se malinterpreto y mandar callar al periodista molesto. 

Tomando en cuenta estas características antes mencionada, llega una pregunta muy difícil de evitar: ¿Por qué no se ha hecho nada frente a esta situación? La pregunta es fácil de contestar: El que se atreva a criticar a estos principios es tachado de desestabilizador. La impudicia desplazo a la honestidad. La minoría de líderes que provocan este problema obliga a millones a practicar los antivalores, ya sea el soborno, la mentira y la calumnia. Le quitan el derecho a la juventud de creer en algo y confiar en alguien.

Evasión de la educación respecto a los valores
El hecho de la evasión de los valores por parte de las escuelas no es nada nuevo ya que es característico de los sistemas educativos modernos. EN parte, la actitud de no compromiso con determinados valores procede de la reacción que se ha dado en el campo pedagógico contra los excesos de la autoridad y de la norma, a favor de la autonomía y la libertad.

El señalar que valores se deben cultivar en la educación es una tarea que ha generado mucho debate. Desde un punto de vista más amplio es prácticamente imposible llegar un acuerdo para alcanzar un sistema universal de valores que sea aceptado por todos.

Sin embargo existe un acuerdo mayoritario en cuanto a los valores que se les pueda considerar fundamentales, tal es el caso de la libertad, la verdad, el amor, la solidaridad, la responsabilidad, el dialogo, el respeto, la lealtad entre otros. No es necesario que todos estén de acuerdo, el niño pide una escuela que le enseñe a vivir, que le marque el camino de la transformación de hombre a humano.

CAPITULO II

¿COMO SOLUCIONAR LA PROBLEMÁTICA DE LOS VALORES?   ¿COMO CULTIVAR LOS VALORES?

Cultivo de valores
Cabe destacar que los valores no se enseñan solo con palabras sino que se viven y se transmiten por contagio. Un individuo que demuestre alegría, satisfacción, plenitud al vivir un valor asienta las bases para que otros consigan llegar al fin del camino de la autorrealización, ya que este ejerce un atractivo irresistible, e igualmente por el hecho de que el ser humano necesita modelos, paradigmas vitales a los que imitar, que le garantice mayor satisfacción de vivir.

El rol del docente en el ámbito de la educación moral
Ante la crisis de valores que vive nuestra educación debido a la falta de respuesta por parte del sistema moderno, se propone la educación moral como la mas acertada para reorientar las relaciones del hombre consigo mismo y todo lo que ha creado: el modelo económico, actividades laborales, entorno natural y urbano. Todo esto merece atención rápida e inmediata en la escuela.

El cambio de paradigmas en la educación presupone también un cambio de actitud del maestro. No dejemos de recordar que el maestro es el factor más importante, pues constituye el factor que va a introducir el cambio. Toda reforma educativa que se introduce en el sistema educativo tiene que generar conciencia en el educador porque sino se logra esto, y mas cuando se habla de valores, esta condenado a un rotundo fracaso.

El educador tiene ingerencia en los planes de estudios, programas, reglamentos, métodos y materiales de enseñanza. Su misión es ofrecer un futuro para la juventud, con una mentalidad positiva. Aquel docente que tenga conciencia de su profesión, que sea critico, que genere el sentimiento de progreso, sea capaz de relacionarse con su ambiente social y escolar y que tenga un comportamiento ético ejemplar para las nuevas generaciones, será un modelo capaz de transmitir el aprendizaje moral en los alumnos.

La escuela contagiadora de valores
La escuela es uno de los lugares más importantes donde se adquieren valores y se orienta la vida del educando, aunque no es el único. Los padres, los amigos, los medios de difusión y otros, transmiten valores que pueden ser contradictorios. Para ello la labor del docente es compleja y no acarrea en el solo la función de de preparar las nuevas generaciones.

Existe un problema de actualidad en cuanto a la imparticion de valores. Por un lado las escuelas que se encargan de impartir unas actitudes, y unos valores determinados y por otro lado se encuentran la sociedad adulta, que esta mas allá del ámbito escolar, ignora y hasta se ríen de estos valores.

Para combatir esto se requieren de las siguientes condiciones:
- Los docentes deben vivir estos valores, desarrollarlos en su vida porque esto le genera felicidad. Tiene que ser el modelo principal.

- Los valores no se pueden si deben ser impuestos, son de libre elección de la persona. Esto no descarta la fijación de reglas de juego y exigir un comportamiento mínimo de valores.

- La institución debe examinar con detalle y hacerse esta pregunta ¿Cuáles son las contradicciones entre la vivencia de valores y la práctica educativa?

- Los acontecimientos normales de la vida colegial proporciona excedentes ocasiones para reflexionar, discutir en grupo y diferenciar los valores de los antivalores. El docente debe aprovechar la ocasión que se le presente para generar discusión, para ello debe estar bien entrenado y afrontarlo con humildad para someterse al ejercicio y no temer a las consecuencias.

- Presentar constantemente el contraste que existe entre los valores presentados en el colegio y los que recibe el alumno fuera del mismo (TV, familia, amigos de la calle, etc.) Este aporte es muy importante para que el niño comprenda su realidad.


El docente y la promoción de valores
El profesor desempeña un triple papel en el proceso de clarificación de valores. En primer lugar, debe aportar la fase en que se desarrollaran las actividades de clarificación de valores: suministrar materiales, organizar y distribuir el tiempo, dar instrucciones y facilitar la interacción. En segundo lugar sus acciones y sus palabras han de ser congruentes, es decir, es lógico que nosotros debemos tener valores y por lo tanto debemos compartirlos con nuestros alumnos. 

Sin embargo ellos deben entender que los valores que representan al profesor son solo alternativas, no como los únicos y validos. Por último, el profesor debe tomar parte activa del proceso de clarificación manifestando públicamente sus valores, por lo tanto exigirá que se integre y participe en las actividades que se desarrollan en el grupo donde pueda compartir sus experiencias y sus respuestas.

Crear un ambiente apropiado en el aula

Es esencial crear un ambiente de confianza en el aula. Tiene que existir un clima de afectividad y aceptación. En efecto, han de aceptarse y fomentarse las diferencias de opinión. Los alumnos y el profesor deben ayudarse recíprocamente y ser receptivos a las necesidades de cada uno. El plan de estudios tiene que ser lo suficientemente flexible para atender a las necesidades individuales de los alumnos, en vez de constituir una estructura rígida y cerrada.

Es necesario que los alumnos no sientan amenazada su intimidad. En la clarificación de valores se hace hincapié en la expresión espontánea, al nivel que deseen los propios alumnos. La exteriorización ha de ser siempre voluntaria. No se presiona a los niños para que expliquen sus posturas ni para que defiendan su decisión de no participar. Para que la afirmación pública sea de utilidad en el proceso de formación de valores, debe fundamentarse en la libre elección.

Cada opinión debe aceptarse tal como es, no se debe juzgar, no se debe permitir sarcasmos ni ofensas. Tiene que apreciarse la opinión como un paso mas para los estudiantes, que deben procurar prestar atención para seguir aprendiendo y evolucionando. 

Los valores y la familia
El asunto de los valores hace años era tratado exclusivamente por filósofos, no era un asunto de la sociedad. Sin embargo, hoy es tema recurrente en la industria, y especialmente en la educación. A las escuelas les preocupa el alto consumo de drogas y la violencia extrema.

El asunto de los valores en la familia es, más que nunca, un tema de preocupación fundamental. 

A lo largo de la historia de la humanidad alrededor del mundo las personas siempre han procurado adquirir aquellos bienes que consideran valiosos y han buscado el desarrollar actitudes que consideran dignas de importancia, sin embargo es muy difícil hablar de un esquema de valores, y aunque se hable tanto del tema, mucha gente no lo acepta fácilmente. Lo que en un momento de la historia era considerado moralmente malo, hoy día no parece serlo tanto y esta distorsión de la conciencia nos da problemas serios en el desarrollo de la sociedad. 

Gallup llevó a cabo un estudio en 1968 en 16 países, en 4 continentes, preguntando: ¿Cuales eran los valores familiares? Los resultados fueron asombrosos: No había unidad en ninguna parte, los valores son diferentes de país a país, de región a región, de estado a estado, de ciudad a ciudad y lamentablemente de familia a familia, dentro de una misma familia se percibían esquemas diferentes de valores.

Por eso no es de extrañarse que haya todo un movimiento mundial para tratar de incorporar la ética a la vida de la familia y en todas las acciones en las cuales ella está involucrada.

Hay un Instituto en Estados Unidos llamado: Instituto Para La Ética Global, que tiene también presencia en Europa, trata de iniciar un movimiento mundial que haga cambios en la sociedad porque ellos dijeron y lo quisiera repetir textualmente, dijeron que: Las naciones del mundo no sobrevivirán en el siglo 21 con la ética del siglo 20.

Esta misma institución aplicó una encuesta internacional de valores y se dieron cuenta que la sociedad ha mostrado un descenso en lo que se refiere a los valores tradicionales: Compasión, Honor, Responsabilidad., Libertad., Humildad, Obediencia, Armonía., Generosidad., Justicia, Paz, Tolerancia, Honestidad, Lealtad, Respeto, Confianza.

CAPITULO III

VALORES QUE DEBEMOS APRENDER PARA VIVIR EN SOCIEDAD

Tenemos que tener en cuenta que los valores son fundamentales en nuestra vida tal y como lo hemos mencionado anteriormente. Aquí se puede apreciar algunos de los valores más importantes que debemos internalizar:

La decencia
Posiblemente uno de los valores que habla más de una persona es la decencia, para vivirla se necesita educación, compostura, buena presencia y respeto por los demás, pero es muy notable la delicadeza que guarda respecto a la sexualidad humana y todo lo que de ella se deriva.

La decencia es el valor que nos hace conscientes de la propia dignidad humana, por él se guardan los sentidos, la imaginación y el propio cuerpo, de exponerlos a la morbosidad y al uso indebido de la sexualidad.

Cuando una persona deja de vivir este valor, su personalidad sufre una transformación poco agradable: muchas de sus conversaciones hacen referencia al tema sexual; continuamente busca algo que estimule su imaginación y sentidos (revistas, películas, Internet, etc.); la mirada se vuelve inquieta, buscando enfocarse en personas físicamente atractivas; asiste a espectáculos y lugares donde la sexualidad humana es sólo una forma de tener placer...

Faltar a la decencia hace que las relaciones con personas del sexo opuesto sean inestables y poco duraderas, fundamentadas en la búsqueda de placer, con una evidente falta de compromiso y obligaciones. Por eso no debe sorprendernos el aumento de infidelidades y divorcios; jóvenes que cambian de pareja con mucha facilidad, madres solteras, orfandad, abortos... 

Lamentablemente, parece ser que en determinadas empresas el poseer un buen físico y poca calidad moral son los requisitos para obtener un empleo, debido a ello, muchas son las mujeres que pierden “estupendas” oportunidades de trabajo, por vivir la decencia, por no permitir que se abuse de su condición. ¿Políticas empresariales? Seguramente son las personas al frente de los recursos humanos, quienes abusando de su posición pretenden aprovecharse de la necesidad que los demás tienen. Así es, una sola persona es capaz de destruir la imagen de una empresa.

Al vivir este valor se garantiza la unión y estabilidad familiar, los hijos pueden contar con la presencia y ayuda de ambos padres; los jóvenes descubren que la verdadera realización personal no se alcanza con la satisfacción de los placeres, sino a través de el desarrollo profesional, el trabajo y la formación intelectual; y socialmente las personas no tendrían que preocuparse de la calidad moral de los ambientes que le rodean.

Pulcritud
El valor de la pulcritud es la práctica habitual de la limpieza, la higiene y el orden en nuestras personas, nuestros espacios y nuestras cosas.
 
Todos los días, dejamos ver a los demás parte de nuestra personalidad y costumbres a través de nuestro arreglo personal, el esmero para trabajar, el cuidado al utilizar las cosas y en general, por la limpieza que procuramos mantener en nuestra vivienda y lugar de trabajo.

Desafortunadamente muchas veces esa primera impresión positiva dura poco tiempo, pasan los días y comienza a notarse cierto descuido en nuestra forma de vestir, en nuestros cajones, nuestras pertenencias... ¿Por qué sucede esto? Sencillamente porque no estamos acostumbrados a vivir con orden y someternos –al menos personalmente- a una disciplina que nos obligue a cambiar nuestros hábitos.

Efectivamente, orden, disciplina, perseverancia y congruencia, son valores que se complementan con el ejercicio de la pulcritud, porque dejamos de presentar una personalidad ficticia y de apariencias, para convertirlo en un modo de vida que demuestra educación, cultura y buenos modales.

Comúnmente pensamos que todo pasa desapercibido y con una “arregladita” podemos cubrir nuestro desorden habitual, pero no es así. Existe diferencia entre una casa cuyo aseo es cotidiano y otra donde se hace cada vez que hay visita, tal vez el polvo en los marcos de los cuadros o debajo de los adornos... pero no hace falta penetrar en la intimidad de cualquier hogar para darse cuenta. Lo cierto, es que se nota.

Todo lo que pasa por nuestras manos denota el cuidado que tenemos en su uso, agenda, apuntes, bolsillos y hasta las uñas. ¿Parece exageración vivir este valor? De ninguna manera, en las relaciones humanas nuestra personalidad tiene un sello distintivo, lo deseable es que sea positivo, sinónimo de limpieza, buena presencia y cuidado de las cosas.

Puntualidad
El valor que se construye por el esfuerzo de estar a tiempo en el lugar adecuado.

El valor de la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones: una cita del trabajo, una reunión de amigos, un compromiso de la oficina, un trabajo pendiente por entregar. 

El valor de la puntualidad es necesario para dotar a nuestra personalidad de carácter, orden y eficacia, pues al vivir este valor en plenitud estamos en condiciones de realizar más actividades, desempeñar mejor nuestro trabajo, ser merecedores de confianza.

La falta de puntualidad habla por sí misma, de ahí se deduce con facilidad la escasa o nula organización de nuestro tiempo, de planeación en nuestras actividades, y por supuesto de una agenda, pero, ¿qué hay detrás de todo esto?

Para ser puntual primeramente debemos ser conscientes que toda persona, evento, reunión, actividad o cita tiene un grado particular de importancia. Nuestra palabra debería ser el sinónimo de garantía para contar con nuestra presencia en el momento preciso y necesario.

Un aspecto importante de la puntualidad, es concentrarse en la actividad que estamos realizando, procurando mantener nuestra atención para no divagar y aprovechar mejor el tiempo. 

Lo más grave de todo esto, es encontrar a personas que sienten “distinguirse” por su impuntualidad, llegar tarde es una forma de llamar la atención, ¿falta de seguridad y de carácter? Por otra parte algunos lo han dicho: “si quieren, que me esperen”, “para qué llegar a tiempo, si...”, “no pasa nada...”, “es lo mismo siempre”. Estas y otras actitudes son el reflejo del poco respeto, ya no digamos aprecio, que sentimos por las personas, su tiempo y sus actividades

Aprender
El valor que nos ayuda a descubrir la importancia de adquirir conocimientos a través del estudio y la reflexión de las experiencias cotidianas. 

Uno de los valores fundamentales de todo ser humano es el conjunto de habilidades y conocimientos de que dispone para resolver problemas. La única forma de obtener este conjunto es el aprendizaje. El valor de aprender tiene como finalidad la búsqueda habitual de conocimientos a través del estudio, la reflexión de las experiencias vividas y una visión profunda de la realidad. 

Nuestra vida está rodeada de muchas situaciones alrededor de nuestro trabajo cotidiano, la familia y las relaciones personales de toda índole, en cada lugar debemos tomar iniciativas, resolver situaciones y enseñar a los demás a trabajar, a crear una mejor convivencia y a llevar una vida mejor. Quien tiene más elementos a su alcance, está en condiciones de cumplir con esta tarea de manera eficaz, pues este valor no consiste en acumular conocimientos para ser un erudito, sino para servir.

Hay quienes desde la época de estudiantes han creído que sólo debemos aprender lo que es necesario e indispensable para desempeñar una labor profesional específica, peor aún, que no queda más remedio que hacer el mínimo esfuerzo para solventar una situación académica.

Ocasionalmente encontramos a personas con la habilidad de obtener conclusiones casi instantáneamente, teniendo una respuesta y explicación para cualquier asunto, en fin, como si todo lo supieran; el asombro es más grande si es un cardiólogo opinando sobre administración pública y hace referencia a la historia de cualquier nación... Sin quitar mérito a las aptitudes personales, lo excepcional -y producto del aprendizaje- es la capacidad de relacionar hechos, conocimientos y experiencias para tener un criterio bien formado y dar una respuesta oportuna y acertada en cada caso.

Cuando no estamos humana y profesionalmente preparados, somos incapaces de prevenir y resolver problemas: si un padre de familia no advierte la formación que sus hijos reciben en la escuela, no encontrará explicación a sus cambios de conducta; tener una empresa dejando la administración en manos de otros, no siempre es conveniente; manejar personal sin tener nociones básicas del comportamiento y naturaleza humana, nos lleva a un trato impersonal; desconocer la dignidad del matrimonio y la familia, puede tener como resultado la desintegración.

Debemos aceptar que no comprendemos en su totalidad muchos de los acontecimientos actuales, y mucho menos advertimos las repercusiones que tienen para nuestra sociedad y la familia en concreto: por qué las costumbres han cambiado tanto en los últimos 50 años; por qué ahora se habla de calidad y liderazgo; entender las controversias actuales sobre la vida humana; los conflictos internacionales. 

Podríamos llenar de ejemplos y la concusión sería la misma: es necesario aprender más para comprender mejor lo que sucede en nuestra vida y en el mundo, para dejar de pensar que todo es obra de la casualidad o producto del empeño de unos cuantos.
Para crecer en este valor, necesitamos tener en mente que aprender algo nuevo no es pérdida de tiempo, es una forma de alcanzar la superación personal. Podríamos argumentar falta de tiempo y necesidad de descanso, pero todo es cuestión de organización y esfuerzo, tal vez en forma gradual, pero continúa.

Superación
La superación no llega con el tiempo, el simple deseo o con la auto motivación, requiere acciones inmediatas, planeación, esfuerzo y trabajo continuo. 

Nuestra vida esta llena de oportunidades, saber aprovecharlas y obtener los frutos deseados constituye el centro de nuestras aspiraciones. Actualmente se habla de excelencia personal y el éxito al alcance de la mano, sin embargo, muchas de estas fórmulas se enfocan a la solución de problemas y al logro de una posición económica preponderante, quedando cortas en lo que a la superación personal se refiere, la verdadera superación no tiene cantidad sino calidad.

La superación es el valor que motiva a la persona a perfeccionarse a sí misma, en lo humano, espiritual, profesional y económico, venciendo los obstáculos y dificultades que se presenten, desarrollando la capacidad de hacer mayores esfuerzos para lograr cada objetivo que se proponga.

Si la superación es un deseo innato de los seres humanos ¿por qué en ocasiones nos detenemos? El principal obstáculo es nuestra persona, con temores encubiertos de excusas, con la vana esperanza de una oportunidad "de oro" o el momento adecuado para cambiar de vida; en el peor de los casos, la pereza y el pesimismo propios del conformista.

La superación no llega con el tiempo, el simple deseo o con la auto motivación, requiere acciones inmediatas, planeación, esfuerzo y trabajo continuo. 

Amistad
Los elementos que forjan amistades para toda la vida.

La amistad es un valor universal. Está claro que difícilmente podemos sobrevivir en la soledad y el aislamiento. Necesitamos a alguien en quién confiar, a quién llamar cuando las cosas se ponen difíciles, y también con quien compartir una buena película. Pero ¿Qué es la amistad? ¿De qué se compone? ¿Cómo tener amistades que duren toda la vida?
- Caerse bien

Las amistades suelen comenzar de imprevisto, y muchas veces sin buscarlas. En el camino de la vida vamos encontrándolas. Y todo comienza porque alguien "nos cae bien".

Convicciones, sentimientos, gustos, aficiones, opiniones, ideas políticas, creencias, religión son algunos de las cosas en común que pueden hacer que nos hagamos amigos de alguien.

Sentirse a gusto con una persona, conversar y compartir sentimientos es el principio de eso que llamamos amistad.
- Algo en Común

Para que la amistad sea verdadera, debe existir algo en común y, sobre todo, estabilidad. El interés común puede ser una misma profesión, una misma carrera, un pasatiempo en común, y la misma vida nos va dando amigos. Dice el refrán Aficiones y caminos hacen amigos. 

La amistad es un cariño, un apreciarse que promueve un dar, un darse y para ello es necesario encontrarse y conversar.

Después, con el tiempo, la amistad puede desarrollarse en profundidad y en extensión mediante el trato, el conocimiento y el afecto mutuos.

La amistad no puede desarrollarse sin estabilidad. Por eso cuando dejamos de ver durante muchos años a nuestros amigos, a veces nos enfrentamos a que parecen personas totalmente diferentes, o simplemente no se pasa de un diálogo superficial que deja un mal sabor de boca. La amistad es algo que requiere estabilidad en el trato.
- Tratarse

Conocer bien al amigo es saber de su historia pasada, de sus quehaceres actuales y de sus planes futuros; y del sentido que da a su vida, de sus convicciones; y de sus gustos y aficiones, y de sus defectos y virtudes. Es saber de su vida, de su forma de ser, de comprenderse; es... comprenderle.
Comprender al amigo es meterse en su piel y hacerse cargo.
- Desinterés

Para que una amistad sea verdadera, no basta con caerse bien, hay que dar el paso definitivo: ayudarse desinteresadamente, sin esperar nada a cambio. Al amigo se le quiere porque él es él y porque yo soy yo. La amistad se orienta hacia el tú y consiste más en un servir que en un sentir.
No es amigo ni el compañero ni el camarada. Tampoco es amigo el que busca aprovecharse del otro. La amistad no es comercio de beneficios. 
La verdadera amistad es, en gran medida, servicio afectuoso y desinteresado.
- Vale la pena

Ser amigo de verdad no es fácil, pero vale la pena el esfuerzo. Es un gozo tener amigos de verdad: estar con ellos, charlar, ayudarle o ser ayudad y disfrutar y alegrase con ellos ¡poder contar con ellos! Aunque cueste, vale la pena el esfuerzo que requiere ser un amigo.
- Tenerse confianza

No solamente se cree lo que dice el amigo, hay que creer en él. Tener confianza en el amigo significa que tenemos la seguridad moral de que responderá favorablemente a as esperanzas de amistad que depositemos en él.
La confianza mutua hace posible la autenticidad. 
- Dar. Darse.

La generosidad nos ayuda y facilita el dar que es esencial en la amistad. El dar y el darse es esencial en la amistad. El amigo de verdad es generoso y da. Da sus cualidades, su tiempo, sus posesiones, sus energías, sus saberes. Y lo hace para procurar ayudar eficazmente al amigo.

Debemos mirar generosamente, con respeto y con cariño. El egoísmo se opone radicalmente a la amistad.

Un acto de generosidad especialmente difícil es el perdonar. Debemos comprender y saber los motivos de una acción que nos ha hecho daño. Saber perdonar es propio de almas sabias y generosas.
- Ser leales

No hay riqueza más valiosa que un buen amigo seguro. Ser leal supone ser persona de palabra, que responda con fidelidad a los compromiso que la amistad lleva consigo. Leales son los amigos que son nobles y no critican, ni murmura, que no traicionan una confidencia personal, que son veraces. Son verdaderos amigos quienes defienden los intereses y el buen nombre de sus amigos. 

Ser leal también es hablar claro, ser franco. Debemos también ser leales en corregir a un amigo que se equivoca.
- Ser agradecidos

Dice un refrán que "El agradecimiento es el más efímero de los sentimientos humanos" y con mucha frecuencia parece tener razón. La gratitud es propia de los verdaderos amigos.

¿Cuántas veces nos hemos sentido mal con un amigo porque no ha sido agradecido del tiempo que le damos? Nosotros debemos agradecerle su tiempo, los buenos ratos que nos hace pasar, su ayuda cuando nos sentimos mal. A nosotros nos gustaría que una amistad nos dijera "gracias", demos entonces nosotros el primer paso.
- Un enemigo mortal

El Yo es un enemigo mortal de la amistad. El orgullo y el egoísmo no caben en la amistad. El orgulloso no mira más allá de su persona, de sus propias cualidades, de sus intereses. No es capaz de ayudar a nadie. 
- Mantener las amistades

Las amistades se cultivan, maduran. Es fácil hacer amigos, pero es mucho más difícil mantenerlos. La vida pone a prueba la generosidad, la lealtad, el agradecimiento, y no siempre se sale bien de ella. De aquellos amigos de la universidad, poco a poco la lista se hará menor. De un grupo de 30 o 40 amigos, acabarán quedando, para toda la vida 3 o 4.
- Hacer nuevos amigos

El hecho de que alguien no tenga muchos amigos no es algo que deba permanecer así. El cultivar aficiones o asistir a alguna clase que nos interese es uno de los mejores medios para hacer amigos. Una cosa maravillosa de la amistad, es que incluso la gente más tímida puede hacer amistad ¡Con otros tan tímidos como ellos mismos! Hacer nuevos amigos es abrir horizontes. Si alguna vez algún amigo nos ha pagado mal, no significa que ocurra así con todo el mundo. Lo peor que puede hacer cualquiera es cerrarse.
- Las amistades cambian

Un punto fundamental al entender la amistad, es que las personas ni somos perfectas y cambiamos poco a poco, es decir, que no siempre encontraremos un "solo mejor amigo". Habrá quien comparta con nosotros nuestras aficiones, otro quizá nuestros problemas, otro nuestros sueños. Querer buscar que una sola persona llene todas nuestras necesidades de amistad es algo que podría llegar a ser una utopía. Además ¿Quién dijo que no se pueden tener varios amigos?
- ¿Amistad o complicidad?

Así como la amistad sana es un valor esencial para nuestras vidas, el tener una amistad con la persona equivocada puede serla fuente de muchos dolores de cabeza. Problemas de droga, delincuencia, baja en el desempeño profesional, problemas familiares son unos cuantos efectos de las malas amistades. La amistad es compartir, pero no es complicidad. También es importante recordar que somos personas individuales, con una conciencia individual. 

El hecho de que tal o cual amistad "lo haga", no significa que nosotros debemos hacerlo. Tampoco podemos esconder nuestra conciencia individual en una conciencia "compartida". Es el caso típico de alguien que se mete en problemas serios porque salió con los amigos y se perdió el control. "Más vale solo que mal acompañado" es un adagio que, de haber sido practicado a tiempo, podría haber evitado muchos problemas.

El valor de la familia

El valor nace y se desarrolla cuando cada uno de sus miembros asume con responsabilidad y alegría el papel que le ha tocado desempeñar en la familia. 

Al hablar de familia podemos imaginar a un grupo de personas felices bajo un mismo techo y entender la importancia de la manutención, cuidados y educación de todos sus miembros, pero descubrir la raíz que hace a la familia el lugar ideal para forjar los valores, es una meta alcanzable y necesaria para lograr un modo de vida más humano, que posteriormente se transmitirá naturalmente a la sociedad entera...

El valor de la familia va más allá de los encuentros habituales e ineludibles, los momentos de alegría y la solución a los problemas que cotidianamente se enfrentan. El valor nace y se desarrolla cuando cada uno de sus miembros asume con responsabilidad y alegría el papel que le ha tocado desempeñar en la familia, procurando el bienestar, desarrollo y felicidad de todos los demás.

Formar y llevar a la familia en un camino de superación constante no es una tarea fácil. Las exigencias de la vida actual pueden dificultar la colaboración e interacción porque ambos padres trabajan, pero eso no lo hace imposible, por tanto, es necesario dar orden y prioridad a todas nuestras obligaciones y aprender a vivir con ellas. Debemos olvidar que cada miembro cumple con una tarea específica y un tanto aislada de los demás: papá trabaja y trae dinero, mamá cuida hijos y mantiene la casa en buen estado, los hijos estudian y deben obedecer.

Es necesario reflexionar que el valor de la familia se basa fundamentalmente en la presencia física, mental y espiritual de las personas en el hogar, con disponibilidad al diálogo y a la convivencia, haciendo un esfuerzo por cultivar los valores en la persona misma, y así estar en condiciones de transmitirlos y enseñarlos. En un ambiente de alegría toda fatiga y esfuerzo se aligeran, lo que hace ver la responsabilidad no como una carga, sino como una entrega gustosa en beneficio de nuestros seres más queridos y cercanos.

Lo primero que debemos resolver en una familia es el egoísmo: mi tiempo, mi trabajo, mi diversión, mis gustos, mi descanso... si todos esperan comprensión y cuidados ¿quién tendrá la iniciativa de servir a los demás? Si papá llega y se acomoda como sultán, mamá se encierra en su habitación, o en definitiva ninguno de los dos está disponible, no se puede pretender que los hijos entiendan que deben ayudar, conversar y compartir tiempo con los demás.

La generosidad nos hace superar el cansancio para escuchar esos problemas de niños (o jóvenes) que para los adultos tienen poco importancia; dedicar un tiempo especial para jugar, conversar o salir de paseo con todos el fin de semana; la salida a cenar o al cine cada mes con el cónyuge... La unión familiar no se plasma en una fotografía, se va tejiendo todos los días con pequeños detalles de cariño y atención, sólo así demostramos un auténtico interés por cada una de las personas que viven con nosotros.

Otra idea fundamental es que en casa todos son importantes, no existen logros pequeños, nadie es mejor o superior. Se valora el esfuerzo y dedicación puestos en el trabajo, el estudio y la ayuda en casa, más que la perfección de los resultados obtenidos; se tiene el empeño por servir a quien haga falta, para que aprenda y mejore; participamos de las alegrías y fracasos, del mismo modo como lo haríamos con un amigo... Saberse apreciado, respetado y comprendido, favorece a la autoestima, mejora la convivencia y fomenta el espíritu de servicio.

Sería utópico pensar que la convivencia cotidiana estuviera exenta de diferencias, desacuerdos y pequeñas discusiones. La solución no está en demostrar quien manda o tiene la razón, sino en mostrar que somos comprensivos y tenemos autodominio para controlar los disgustos y el mal genio, en vez de entrar en una discusión donde por lo general nadie queda del todo convencido. Todo conflicto cuyo resultado es desfavorable para cualquiera de las partes, disminuye la comunicación y la convivencia, hasta que poco a poco la alegría se va alejando del hogar.

Es importante recalcar que los valores se viven en casa y se transmiten a los demás como una forma natural de vida, es decir, dando ejemplo. Para esto es fundamental la acción de los padres, pero los niños y jóvenes -con ese sentido común tan característico- pueden dar verdaderas lecciones de cómo vivirlos en los más mínimos detalles. 

En una reunión pasó un pequeño de tres o cuatro años de edad frente a un familiar adulto, después de saludarle en dos ocasiones y no recibir respuesta, se dirigió a su madre y le preguntó: "¿Por qué tío (...) no me contestó cuándo le saludé?" La respuesta pudo ser cualquiera, así como los motivos para no recibir respuesta, pero imaginemos el desconcierto del niño al ver como las personas pueden comportarse de una manera muy distinta a como se vive en casa. Se nota que está aprendiendo a cultivar la amistad, a ser sociable y educado, seguramente después de este incidente le enseñarán a ser comprensivo...

Por otra parte, muchas son las familias que han encontrado en la religión y en las prácticas de piedad, una guía y un soporte para elevar su calidad de vida, ahí se forma la conciencia para vivir los valores humanos de cara a Dios y en servicio de los semejantes. Por tanto, en la fe se encuentra un motivo más elevado para formar, cuidar y proteger a la familia.

Aunque son los padres quienes tienen la responsabilidad en la formación y educación de los hijos, estos últimos no quedan exentos. Los jóvenes solteros, y aún los niños, compartes esa misma responsabilidad pues en este camino todos necesitamos ayuda para ser mejores personas. Actualmente triunfan aquellos que se distinguen por su capacidad de trabajo, responsabilidad, confianza, empatía, sociabilidad, comprensión, solidaridad, etc. etc., valores que se aprenden en casa y se perfeccionan a lo largo de la vida según la experiencia y la intención personal de mejorar.

Pensemos que todo a nuestro alrededor cambiaría y las relaciones serían más cordiales si los seres humanos se preocuparan por cultivar los valores en familia. Cada miembro, según su edad y circunstancias personales sería un verdadero ejemplo, un líder en el ramo, capaz de comprender y enseñar a los demás la importancia y trascendencia que tiene para sus vidas la vivencia de los valores, los buenos hábitos y las costumbres.

Responsabilidad
Todos comprendemos la irresponsabilidad cuando alguien no cumple lo que promete ¿Pero sabemos nosotros vivirla?

La responsabilidad (o la irresponsabilidad) es fácil de detectar en la vida diaria, especialmente en su faceta negativa: la vemos en el plomero que no hizo correctamente su trabajo, en el carpintero que no llegó a pintar las puertas en el día que se había comprometido, en el joven que tiene bajas calificaciones, en el arquitecto que no ha cumplido con el plan de construcción para un nuevo proyecto, y en casos más graves en un funcionario público que no ha hecho lo que prometió o que utiliza los recursos públicos para sus propios intereses.

Sin embargo plantearse qué es la responsabilidad no es algo tan sencillo. Un elemento indispensable dentro de la responsabilidad es el cumplir un deber. La responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal de cumplir con lo que se ha comprometido.

La responsabilidad tiene un efecto directo en otro concepto fundamental: la confianza. Confiamos en aquellas personas que son responsables. Ponemos nuestra fe y lealtad en aquellos que de manera estable cumplen lo que han prometido.

La responsabilidad es un signo de madurez, pues el cumplir una obligación de cualquier tipo no es generalmente algo agradable, pues implica esfuerzo. En el caso del plomero, tiene que tomarse la molestia de hacer bien su trabajo. El carpintero tiene que dejar de hacer aquella ocupación o gusto para ir a la casa de alguien a terminar un encargo laboral. La responsabilidad puede parecer una carga, y el no cumplir con lo prometido origina consecuencias.

¿Por qué es un valor la responsabilidad? Porque gracias a ella, podemos convivir pacíficamente en sociedad, ya sea en el plano familiar, amistoso, profesional o personal.

El origen de la irresponsabilidad se da en la falta de prioridades correctamente ordenadas. Por ejemplo, el carpintero no fue a pintar la puerta porque llegó su “compadre” y decidieron tomarse unas cervezas en lugar de ir a cumplir el compromiso de pintar una puerta. El carpintero tiene mal ordenadas sus prioridades, pues tomarse una cerveza es algo sin importancia que bien puede esperar, pero este hombre (y tal vez su familia), depende de su trabajo.

La responsabilidad debe ser algo estable. Todos podemos tolerar la irresponsabilidad de alguien ocasionalmente. Todos podemos caer fácilmente alguna vez en la irresponsabilidad. Empero, no todos toleraremos la irresponsabilidad de alguien durante mucho tiempo. La confianza en una persona en cualquier tipo de relación (laboral, familiar o amistosa) es fundamental, pues es una correspondencia de deberes. Es decir, yo cumplo porque la otra persona cumple.

El costo de la irresponsabilidad es muy alto. Para el carpintero significa perder el trabajo, para el marido que quiso pasarse un buen rato puede ser la separación definitiva de su esposa, para el gobernante que usó mal los recursos públicos puede ser la cárcel.

La responsabilidad es un valor, porque gracias a ella podemos convivir en sociedad de una manera pacífica y equitativa. La responsabilidad en su nivel más elemental es cumplir con lo que se ha comprometido, o la ley hará que se cumpla. Pero hay una responsabilidad mucho más sutil (y difícil de vivir), que es la del plano moral.
Ser responsable es asumir las consecuencias de nuestras acciones y decisiones. Ser responsable también es tratar de que todos nuestros actos sean realizados de acuerdo con una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos los sentidos.

Los valores son los cimientos de nuestra convivencia social y personal. La responsabilidad es un valor, porque de ella depende la estabilidad de nuestras relaciones. La responsabilidad vale, porque es difícil de alcanzar.

CONCLUSIÓN
Los valores son una reflexión del ser humano por intentar vivir en armonía, paz, convivir en comunidad y desarrollar relaciones igualitarias con nuestros semejantes.
Desde ese punto de vista, lo anterior no se puede lograr sino se educa con valores desde el momento de nacimiento. Hay que tener en cuenta que los valores no se imponen ni se enseñan, se comparten con el individuo y de acuerdo a su juicio este tomara y desarrollara los que estime conveniente.

Quizás nos preguntemos ¿Cuál será el valor más importante entre tantos? Pues para formar un país, una ciudad, una comunidad, un núcleo familiar o cualquier otro tipo de organización se necesita de honestidad, amistad, confianza en las personas y un sin fin de valores. A pesar de todo esto no todos cumplimos con esos valores, a veces el tener valores trae desventajas.

Es aquí donde uno de los personajes importantes en la educación es el docente, en su rol se encuentra la responsabilidad de formar individuos capaces de tener una relación positiva consigo mismo y con los demás.

Existe una crisis de valores que afecta el plano educativo, y esto es debido a la falta de instrucción d conocimientos por parte de los profesores, tal vez hasta en su formación no tienen ni un mínimo de honestidad.

Además de todo lo antes mencionado, es de total pertinencia destacar que el docente no es el único responsable a la hora de educar en valores. Los padres de los alumnos, los distintos grupos sociales y los medios de difusión transmiten información todo el tiempo que genera un nuevo interpretar a la hora de aprender los valores de la sociedad. 

La formación de los valores acarrea a todos los componentes de la sociedad y es fundamental desarrollarlos, mientras vivamos con valores más felices seremos.

REFERENCIAS
CURWIN, RICHARD. (1989). Como fomentar los valores individuales. Barcelona, España: Editorial CEAC.

AREUDO, EMILIO. (1998). Ética y Docencia. Caracas: UPEL.
http://www.encuentra.com/includes/seccion.php?IdSec=19
http://www.monografias.com/trabajos14/nuevmicro/nuevmicro.shtml

Republica bolivariana de Venezuela

Ministerio de educación superior
Universidad nacional experimental de Guayana
Vicerrectorado académico
Proyecto de carrera: educación integral
Cátedra: orientación educativa
III semestre, sección 03

Ciudad Guayana, Noviembre del 2005

AUTORES

David José Figueroa Sánchez
Figueroa David y Otros Autores
Aponte Queisberling
Guevara Astrid
Gutiérrez Luis

e-mail:davidjfigueroas@yahoo.es

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