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Derecho y Sociedad: Dimensión valorativa

Resumen: Derecho y Sociedad se encuentran intrínsecamente relacionados, por ello el primero es necesario para la convivencia humana en sociedad, en tanto ordenadora de la conducta humana en sus variadas relaciones socialmente aceptadas; de ahí que los fenómenos sociales exigirán que el derecho en tanto ordenador esté permanentemente a la par con la realidad social, y además, sea instrumento que se valga la sociedad para el cambio y desarrollo, restándosele la consideración de ser meramente un obstáculo para ese cambio y desarrollo.
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Autor: Damián Rosas Torres

INDICE 
1.- Resumen
1.- Introducción
2.- Derecho y Sociedad
3.- Derecho: su dimensión valorativa
4.- Conclusiones

1.-Resumen
Derecho y Sociedad se encuentran intrínsecamente relacionados, por ello el primero es necesario para la convivencia humana en sociedad, en tanto ordenadora de la conducta humana en sus variadas relaciones socialmente aceptadas; de ahí que los fenómenos sociales exigirán que el derecho en tanto ordenador esté permanentemente a la par con la realidad social, y además, sea instrumento que se valga la sociedad para el cambio y desarrollo, restándosele la consideración de ser meramente un obstáculo para ese cambio y desarrollo. Pero eso exige que el derecho sea concebido en su cabal dimensión, interdisciplinariamente con las demás ciencias, de manera que sea estudiada integralmente, de forma tal que en la creación de derecho, no solo se considere el ámbito del valor formalista normativo que es necesario pero no suficiente, sino también esa fenomenología que se presenta en la sociedad derivada de la misma exigencia del hombre para su desarrollo en sociedad. 

2.- Introducción 
La necesidad de satisfacción de sus múltiples necesidades a lo largo de su proceso de evolución y desarrollo de la humanidad, hizo que el hombre se valga del derecho para sus propósitos por la exigencia social cada vez más creciente conforme al avance de ese desarrollo social; entonces el derecho como fenómeno social se deriva de una necesidad para la convivencia de la persona humana en sociedad, en cuanto ordenadora de las relaciones sociales, pues el ser humano necesita interactuarse o relacionarse con los demás para desarrollarse como persona y satisfacer sus múltiples necesidades básicas fundamentales y para cumplir determinados propósitos o fines en su coexistencia natural e histórica. 

El derecho se haya dentro de los objetos culturales, pues como se dice “el ser humano construye sobre la base de la naturaleza, con el fin de modificarla o de modificarse a sí mismo. De esta suerte, la realidad cultural está conformada por todo lo “construido” por el ser humano, por ejemplo: un aguja, un aeroplano, una señal de tránsito, un libro, la moral, la religión, el Derecho, una teoría científica, una práctica social” (Aníbal Torres Vásquez, Introducción al Derecho, Teoría General del Derecho, primera edición 1999, p. 23). De ahí que la naturaleza que rodea al hombre le sirve de base para su creación cultural. Así el derecho sirve al hombre en su relación con la sociedad, y dentro de ella, la persona realiza u orienta su conducta hacia determinados fines. 

Siempre se ha dicho que el derecho debe guardar coherencia con la realidad social la cual regula; sin la cual el derecho amenaza convertirse en un simple mandato coercitivo sin tomar en cuenta la realidad imperante, la cultura de la sociedad, los valores que subyacen de la conducta de los seres humanos, u otros fenómenos que se presentan en la sociedad en su devenir histórico; por eso el derecho sirve para regular la conducta de la persona humana en la sociedad para alcanzar el orden social, la paz social, y ante el quebrantamiento de ese orden el derecho se convierte así en un instrumento para restablecer el mismo y con ello satisfacer uno de los principales valores, que es la justicia, concebida en tiempo y lugar determinados en la sociedad con influencia de otros determinados valores que imperan en la sociedad. 

Cuando se crea el derecho sea a través de la regulación de una materia determinada ha de tener su base en un determinado hecho social, y por ende, en un valor subyacente; sino ha de caer casi inevitablemente en ese divorcio del derecho con la realidad social, _a menos que dicho mandato legal se legitime con su aplicación práctica_; entonces de allí la importancia y su comprensión adecuada de este fenómeno social del derecho con la realidad social y los valores imperantes.

Entonces la concepción del derecho se presenta en esta identidad como norma jurídica positiva, que recoge un determinado hecho social, (relaciones sociales) pero no cualquier hecho o conducta sino, los considerados dignos de ser tutelados como valiosos por el ser humano, en virtud a consideraciones valorativas realizadas por el hombre (como valor); por ello esta concepción se concreta cuando la conducta del ser humano o los hechos sociales por tener la particularidad de ser tan variados _y que rebasan a una regulación de los supuestos normativos_, se presentarán a medida que surjan esas nuevas relaciones sociales en virtud a consideraciones valorativas realizadas por el hombre, y que por ser repetitivos en el transcurso del tiempo y lugar determinado, se convertirá en costumbre y por ende fuente de derecho, porque el hombre mismo le asigna esa validez porque se deriva de su misma exigencia social tornándose en eficaz, porque su validez va tener justamente su fundamento en su aplicación práctica, lo que finalmente el derecho tratará de regular ese nuevo hecho social en forma positiva, ordenándolo jurídicamente, y así sucesivamente.

Afirmamos entonces que en la creación del derecho, consagrado como norma jurídica, no puede construirse al margen de la realidad social, o un edificio jurídico que sea impuesto con determinados fines sin tener en cuenta esa realidad, como tampoco puede constituirse un marco jurídico que no tenga en cuenta las consideraciones valorativas realizadas por el hombre y las que surjan de la sociedad en su evolución; pues el derecho no se acaba en la norma jurídica positiva sino ha de servir a la sociedad inevitablemente en una relación intrínseca e interdependiente en virtud de consideraciones valorativas; es en este tema que desarrollo v pretendiendo únicamente resaltar dicha relación.

3.- El Derecho y sociedad 
La existencia del derecho en nuestra sociedad es innegable, como necesaria para regular la conducta humana, en sus relaciones con los demás en la sociedad, en la búsqueda de la satisfacción de sus variadas necesidades, y realización de los objetivos que persiga como ser individual ontológicamente libre, con respeto al derecho de los demás, pues en el ejercicio de sus derechos para su desarrollo como persona humana son limitados, que pueden sufrir determinadas restricciones en su ejercicio, pues también ha de considerarse la vigencia de otros valores tan igual de merecedores dignos de tutela, todo ello para fines del restablecimiento del orden social con basamento en el derecho, y que cuan más basta sean las relaciones sociales se van convirtiendo en complejas las relaciones o nuevas situaciones jurídicas y como tal requerirá de mejores mecanismos de regulación y de solución de conflictos. 

Sabemos que a medida que se va desarrollando la sociedad, el derecho como instrumento normativo regulador va quedando en cierta forma desactualizado por decirlo de alguna manera, pues con el desarrollo social permanente van surgiendo nuevas situaciones o relaciones jurídicas, que requieren de nuevas formas de regulación y de solución de conflictos cuando se presenten, que el derecho como supuestos normativos no tuvo previsión inicialmente, lo que es natural, fenómeno social que se presenta permanentemente fruto de su evolución histórica, pues la realidad como se dice, rebasa el derecho.

Por tanto, las nuevas relaciones o situaciones con relevancia jurídica que se presenten en la sociedad es innato e inherente a la sociedad en su proceso histórico, y así lo vienen experimentando a lo largo de su evolución, claro está que este desarrollo se realiza por la intervención de la persona humana, como creador de sus múltiples relaciones para la satisfacción de sus variadas y múltiples necesidades y para conseguir determinados propósitos, y que en determinados contextos históricos de la sociedad son protegidos por ella, pues a medida que el hombre realiza una valoración de los mismos, desde el momento que le sirve a la persona en esos propósitos, el derecho va cumpliendo su función no solo de regular esas nuevas relaciones sociales o situaciones, sino de proteger determinados bienes dignos de tutela, porque el hombre les ha atribuido determinado valor en cuanto le sirvan para sus objetivos en su existencia social. 

En cuanto cambia la sociedad en permanente evolución y desarrollo, el derecho también cambia, o mejor dicho debe responder a las nuevas relaciones sociales emergentes para cumplir una de sus funciones, la imperancia de la justicia y el orden, y otros valores que también emergen de esas relaciones y situaciones jurídicas, pues todo acto humano en cuanto le sirve a sus propósitos es susceptible de ser valorado, más aún si se trata de sus propias relaciones en su coexistencia con los demás y que el derecho los va consagrando en su ordenamiento jurídico.

Así también la resolución judicial no debe estar fuera de ese contexto del derecho, tanto en su creación jurídica y en su aplicación práctica, a través de su jurisprudencia, y ha de constituirse en un mensaje, primero directamente a los justiciables y sus abogados, con explicitación de las razones del porqué se resuelve de determinada manera, y en segundo lugar, a la sociedad, también destinataria del mensaje; así se vivenciará el derecho como fenómeno social interdependiente del derecho con la realidad social con defensa de determinados valores socialmente aceptados; y se evitará ese divorcio que se señaló entre derecho positivo y realidad social, fenómenos sociales en constante evolución, que considero debe tenerse una adecuada comprensión como proceso histórico del derecho y sociedad, para alcanzar determinados fines, contribuyendo el derecho a la preservación de la paz social y la justicia como fin del derecho. 

Por otro lado, se dice que el derecho no debe ser un obstáculo para los cambios y desarrollo que se presente en la realidad social, y esto va en consonancia con la concepción que se tenga del derecho; pues si aceptamos que el derecho no solo es marco jurídico (como norma jurídica), sino también que regula las relaciones sociales (como hecho social), y sobre todo el derecho contiene en sí mismo elementos valorativos (como valor) que aspira alcanzar; es más, también que tiene otros componentes sociales a ser abordados, por ello se le considera en su dimensión pluridimensional, entonces consideramos al derecho en su estudio con la realidad social, como instrumento no solo para resolver los problemas que se presenten en la sociedad, sino también que se convierta en un instrumento de cambio y desarrollo para la sociedad, y no sólo meramente un regulador normativo; caso contrario se convertiría sí en un verdadero obstáculo que frenaría el desarrollo de nuevas relaciones o situaciones, las que de presentarse no encontrarán una adecuada respuesta en el derecho. Si el derecho estaría a la altura de las circunstancias sociales, la cuestión cambiaría y socialmente el derecho cumpliría su función, y esto se cumpliría cuando se logre la debida comprensión del fenómeno social del derecho en la dimensión anteriormente descrita. 

Además, que la aspiración del derecho no solo sirva para resolver los conflictos sociales que se presenten, sino también debe ser concebida para la prevención de los mismos; de manera que en la creación del derecho se consolide cada vez mejor en cuanto a su eficacia como instrumento regulador, pero como proceso permanente, de todos las actividades humanas, sean económicas, sociales, comerciales, culturales, etc., pues la idea del derecho preventivo requiere de un marco jurídico normativo eficaz hacia ese objetivo, de manera que la noción del derecho como norma jurídica positiva, tenga en cuenta los hechos sociales como vivencias del ser humano en sociedad, por ser la persona quien le atribuye una valoración, y porque es conciente que con ello aspira también alcanzar la realización de otros valores sociales. 

4.- Derecho: su dimensión valorativa 
El derecho construido que aspira alcanzar determinadas finalidades, y una de ellas la realización de la justicia, será concebida ésta la que está conforme a ciertos patrones de conducta socialmente aceptado en la sociedad y consagrados en la normatividad jurídica, y dependerá de la noción que se tenga de ella en cierto momento y lugar histórico de la sociedad. 

La dimensión valorativa está presente en el derecho en su permanente evolución y desarrollo; cuando se concibe el derecho no simplemente como mandato coercible, es preciso reconocer su carácter ético. Así como la eticidad está enraizada en la naturaleza del ser humano, quien es libre y responsable de sus actos, así también esa eticidad está arraigado en el derecho, es decir en la parte de los valores que se aspira alcanzar, y entre ellos, en la justicia. Es verdad también que los valores humanos que vienen consagrados, como la libertad, igualdad, derecho, deber, sanción, responsabilidad, entre otros, que siendo positivados en el ordenamiento jurídico a su vez se integran y complementan, porque conllevan intrínsecamente su eticidad, pues no se concibe la existencia de éstos al margen de su concepción valorativa por el ser humano. 

Como se dijo, las relaciones humanas en la sociedad exige que el derecho sea a la par un instrumento de cambio y desarrollo social y que no se constituya en un obstáculo para su desarrollo o la aparición de nuevos patrones de conducta socialmente aceptados; en la que los valores de democracia y derecho, consiga la realización teleológica de nuestra concepción de la Constitución del Estado, hacia qué modelo de sociedad deseamos, y en todos los aspectos de la vida humana; una convivencia ordenada donde impere el respeto por la persona humana y su dignidad, la libertad e igualdad, la crítica, la reflexión, la solidaridad humana, etc. 

Así, en la resolución de los conflictos sociales ha de realizarse también teniendo en cuenta la conducta humana, y esta corresponde al ser ontológico y libre de desenvolver su conducta conforme a sus necesidades y requerimientos; y recuérdese que cada conducta desvalorada conlleva una cualificación valorativa al momento que son juzgadas; de allí que el derecho en su dimensión valorativa es necesaria e imprescindible, para la preservación de la paz social, el bien común y la justicia. Por ello las conductas humanas cuando atentan a esos fines, el derecho se dinamiza para restablecerlo; siendo el derecho por tanto, un fenómeno social que conduce la sociedad a determinados fines socialmente aceptados por ella, en defensa de determinados valores imperantes; entonces, estos valores socialmente aceptados se convierten en una brújula, por decirlo de alguna manera, para sopesar las conductas antisociales o desvalorativas. 

De aquí entonces podemos afirmar que cuando la verdad no se logra encontrar en la búsqueda de la solución de conflictos a nivel jurisdiccional, la justicia no llega a su cabal finalidad, lo que contribuye a incentivar un desvalor o antivalor, opuesto a la justicia, lo que no contribuye a la paz social y el restablecimiento del orden o que el derecho no cumple su finalidad, sino por el contrario a deslegitimarla. 

Por ello, esa dimensión valorativa, _que como referentes o pautas que orientan el comportamiento humano hacia la adaptación a las transformaciones sociales y la realización de la persona_, se debe materializar justamente en el derecho como medio para concretizar el valor justicia, en su dimensión aplicativa y creativa. 

5.- A manera de Conclusión
De lo desarrollado brevemente, podemos resumir lo siguiente: 
a) Existe una relación intrínseca entre el derecho y la realidad social; así también entre la creación del derecho como norma jurídica con los cambios sociales producidos en esa realidad fenomenal. Así, en tanto más sea el desarrollo alcanzado por la sociedad más acelerado será el desarrollo del derecho derivada de la misma exigencia social. Por ello, el derecho no se reduce a la norma jurídica, sino que se propende a la creación de un derecho en su verdadera dimensión con la realidad social y fenómenos que subyacen de ella, es decir teniendo en cuenta el ser humano y sus requerimientos en sociedad. El derecho, en tanto objetivamente contextualizado debe ser construido teniendo como base esa fenomenología, en el devenir histórico de la sociedad, donde emergen los valores atribuidos por el hombre derivado de sus múltiples actividades humanas para la satisfacción de sus necesidades, por ser necesarios para su convivencia ordenada en sociedad.

b) En la creación del derecho, se debe propender a que responda a los fenómenos que se presenten en la sociedad en permanente evolución, que sea instrumento que se valga el hombre para regular y proteger esos fenómenos con relevancia jurídica atribuidos por el mismo y que sean dignos de tutela, haciendo que el derecho se convierta en instrumento para poder conducirlo y reconstruirlo encausándolo a su desarrollo como proceso permanente, que sea el derecho elemento activo para moldear el cambio y desarrollo social, es más, que pueda ser concebida en cuanto a su eficacia, también para la prevención de conflictos en todas las actividades humanas, sean económicas, sociales, comerciales, culturales, etc., tratando de evitar la judicialización de dicha problemática, y que ésta sea, la última ratio; por ello, justamente se concibe al derecho como objeto cultural, es decir como creación del hombre hacia determinadas finalidades. 

BIBLIOGRAFIA
1.- Torres Vásquez, Aníbal, Introducción al Derecho, Teoría General del Derecho, primera edición 1999.
2.- Una Aproximación a la educación en valores, www.monografias.com

Trabajo enviado por
Damián Rosas Torres
Estudios de Maestría en Derecho Civil y Comercial
Estudiante de Maestría en Derecho de Familia.
Año 2006
porelderecho@yahoo.es

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