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La responsabilidad civil de los empresarios mercantiles

Resumen: La Responsabilidad Civil es básicamente un concepto jurídico regulado en diversos textos legales, ya sea de tipo civil o penal, y que en esencia consiste en “la obligación legal que tiene una persona, física o jurídica, de reparar los daños causados injustamente a otra”.
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Autor: Leisy Pérez López

INTRODUCCION
La Responsabilidad Civil es básicamente un concepto jurídico regulado en diversos textos legales, ya sea de tipo civil o penal, y que en esencia consiste en “la obligación legal que tiene una persona, física o jurídica, de reparar los daños causados injustamente a otra”. Esta obligación de reparar el daño proviene del principio de no causarlo a los demás y tiene su origen en comportamientos a los que la Ley califica como hechos ilícitos bien en la esfera penal o en la esfera civil, comportamiento que sin ser merecedores de una sanción penal, comportan no obstante la obligación de reparar el daño. 

El desarrollo de normas sobre responsabilidad civil, que cada vez tiene un carácter más riguroso contra el causante de los daños, y por tanto más favorable para la obtención de resarcimientos económicos por las victimas se extiende no solo a personas naturales sino también a las personas colectivas y se aplican en todos los ámbitos de la sociedad. En este trabajo se resume como se pone de manifiesto la responsabilidad civil dentro del tráfico mercantil específicamente a través de su elemento fundamental que es el empresario mercantil.

DESARROLLO
Actualmente la actividad mercantil se ha ido perfeccionando y ocupa un lugar cimero dentro de la economía a nivel global. El vértice superior de la pirámide personal de esta actividad es el empresario mercantil, esto se debe a que es él quien realiza la empresa en nombre propio arriesgando su patrimonio en las consecuencias de su empresa... Este empresario se manifiesta de dos formas: el individual y el colectivo o social.

El empresario mercantil individual no es más que aquella persona natural o física que ejercita y desarrolla en nombre propio una actividad en el mercado constitutiva de empresa adquiriendo la titularidad de las derechos y obligaciones nacidos de esta actividad, mientras que el empresario colectivo o social es la unión voluntaria de personas que crean un patrimonio común con el fin de obtener ganancias.

En el ejercicio de la actividad empresarial tanto el empresario individual como el colectivo adquieren personalidad jurídica y por tanto quedan sometidos al sistema de responsabilidad civil, ya sea contractual o extracontractual. Responden del incumplimiento de sus obligaciones contractuales por dolo o culpa y fuera del campo contractual vienen obligados a reparar el daño causado a otro por acción u omisión en que intervenga culpa o negligencia, extendiéndose esta responsabilidad a los actos propios como a los perjuicios ocasionados por sus dependientes en el ejercicio de sus funciones.

El principio de la responsabilidad culposa tiende a ser sustituido por la responsabilidad objetiva, en cuya virtud el causante del daño responde por el mero hecho de su causación y con independencia de su actuación diligente o negligente. Es por esto que en las obligaciones contractuales el solo incumplimiento de ellas no genera responsabilidad en si, además tiene que aparecer un daño producto de este actuar. La responsabilidad extracontractual viene dada por la realización de un acto ilícito que no es mas que una conducta que, contraviniendo el principio de no causar daño a los demás, lo ocasiona (articulo 81 del Código civil).

En ambos casos el que cause un daño a otro tiene que resarcirlo (articulo 82 del C. Civil) pues todo daño es considerado antijurídico por el resultado que produce. En nuestro Código se trata de buscar una uniformidad entre la responsabilidad contractual y extracontractual (articulo 294 del C.Civil), cuando se plantea que la responsabilidad por los actos ilícitos es aplicada en el caso de incumplimiento de las obligaciones.

Ahora bien analicemos por separado la responsabilidad civil de cada uno de los tipos de empresarios.
Empresario individual: Como es una persona natural con plena capacidad para realizar sus actos y realiza la empresa en nombre propio, responde con sus bienes presentes y futuros de las obligaciones adquiridas por vía contractual y extracontractual. En el mundo actualmente la responsabilidad civil del empresario individual aparece fundamentalmente con los daños ocasionados al consumidor al utilizar bienes o servicios ofrecidos por el empresario o al incumplir este último obligaciones establecidas en un contrato con otro empresario o institución económica. En ambos casos está obligado a resarcirlo y puede hacerlo por varias modalidades:
-Restitución del bien:(articulo 83 a) se da en los contratos donde aparece la entrega de un bien que debe ser genérico .El tercero puede recibir un daño por tener el bien vicios ocultos o que crear falsas expectativas sobre su uso y calidad.
-Reparación del daño material:(articulo83 b) se cuantifica el bien cuando no se pueda devolver.
-Indemnización del perjuicio: (articulo 83 c) está relacionado con lo que se conoce como lucro cesante. Para que sea efectivo debe existir una relación directa entre el daño y la posible ganancia que se pudo obtener.
-Reparación del daño moral: (articulo 83 d) Relacionado con la moral de las personas y puede resarcirse de varias formas:
a) Retractación pública.
b) Eliminación de los efectos o consecuencias futuras 
c) Reparación material.

Dentro de este sistema de responsabilidad civil también responde el empresario individual cuando alguna de las personas que laboran dentro de su establecimiento mercantil cometa un acto que cause daño a un tercero mientras estén realizando sus funciones. En este caso se convierte en una responsabilidad de carácter subjetivo, porque aunque no sea el empresario quien realice el daño personalmente responde por los actos que ocurran en el ejercicio de su empresa. 

En el caso de Cuba, aunque la figura del empresario individual cubano está regulada en los artículos 1, 4 y 5 del Código de Comercio, al triunfar la Revolución se suprime esta figura por no estar acorde al principio de propiedad social sobre los medios de producción. En cambio si se regula el empresario mercantil individual extranjero que una vez que invierte su capital en nuestro país ya toda su actividad se rige por la legislación cubana, por lo que le son aplicables los artículos correspondientes del C.Civil relativos a responsabilidad civil.

En cuanto al empresario social o colectivo decíamos que no es más que la unión voluntaria de personas que crean un patrimonio común. Desde el momento de su constitución adquiere personalidad jurídica diferente a la de sus socios lo cual le trae consecuencias como:
-Adquiere un nombre propio, un domicilio y una nacionalidad.
-Adquiere la condición de sujeto de obligaciones y derechos propios.
-Adquiere la titularidad de un patrimonio propio distinto al de los socios.
-Tiene responsabilidad diferente a la de los socios.

Esto significa que las sociedades mercantiles responden por el daño causado personalmente con todo su patrimonio y esta responsabilidad puede ser contractual o extracontractual y puede surgir por las causas enunciadas en nuestro Código Civil: Enriquecimiento indebido (articulo 100 y 101) ,actividades que generan riesgo (articulo 104), responsabilidad por actos ilícitos (articulo 81 y 82) responsabilidad por actos ajenos (que en este ultimo caso esta relacionado con el actuar de los socios y del personal que trabaja en la realización de la empresa ). 

Ahora bien, también aparece un doble aspecto en la responsabilidad, cuando responde ella como persona jurídica por los actos realizados y cuando responden individualmente las personas naturales que la integran o están relacionadas con ella. Expliquemos esto.

En el primer caso está claro que la sociedad responde personalmente ante terceros por el daño causado y tiene por tanto la obligación de resarcirlo. La no responsabilidad de los socios por las deudas como es característico de la mayoría de las sociedades, hace que se intente cometer abusos recurriendo a la responsabilidad de la sociedad y ocultando la verdadera responsabilidad .Se produce así una deformación de la personalidad jurídica, incurriendo en el llamado abuso del Derecho. Esta figura existe siempre que se cause un daño y genera responsabilidad civil aunque el acto que se realice sea lícito porque al aparecer un elemento de abuso del derecho ya se convierte en un acto ilícito. En este caso estamos ante la incertidumbre de quien responde por ello, lo hace la sociedad mercantil pues el o los socios actuantes dejan de tener responsabilidad personal cuando actúan en nombre de la sociedad.

Independientemente de esta responsabilidad puede aparecer dentro de la sociedad responsabilidades de personas naturales que causan un determinado daño y responden por tanto personalmente. Es el caso de los Fundadores y los administradores.

Los fundadores son las personas que concurren por si o por medio de un representante al otorgamiento de la escritura y la inscripción de la sociedad en el Registro mercantil. Se convierten en fundadores desde el momento del otorgamiento de la escritura y su primera obligación es inscribirla. El incumplimiento de esto puede ocasionar daños a los intereses de los socios y por tanto desata la responsabilidad de los fundadores. Ellos responden por la inscripción en tiempo, por la realidad de las aportaciones sociales inscritas, por la adecuada inversión de fondos para los gastos de constitución y por la constancia fiel en la escritura de los estatutos establecidos por los socios.

Los titulares de la acción de responsabilidad civil son tanto la sociedad, los socios, los acreedores o los terceros perjudicados. Frente a ellos responden entonces los fundadores y como ya sabemos, las personas por cuya cuenta hayan obrado aquellos. Se trata de una responsabilidad de carácter solidario. En principio todos participan por igual en las consecuencias de; la responsabilidad, aunque cabe una distribución distinta en función de de la individualización por culpa o negligencia.

Junto a la figura de los fundadores aparece la de los administradores que son las personas, como su nombre lo indica, que administran la actividad de la sociedad. Ellos responden solidariamente por lo daños ocasionados con su actuar, o sea todos los miembros del órgano administrativo que realizó el acto o adoptó el acuerdo dañoso. La ley solo exime de responsabilidad civil a los que prueben que no habiendo intervenido en su adopción y ejecución, desconocían de su existencia, o conociéndola, hicieron todo lo posible por evitar el daño. Todos los administradores que hayan tomado el acuerdo se presumen igualmente culpables, por tanto la culpa es colectiva. 

La acción de responsabilidad contra los administradores tiene carácter de acción social pues va dirigida a la protección del patrimonio de la sociedad, mediante el resarcimiento del daño sufrido. La sociedad mercantil podrá entablar en cualquier momento la acción de responsabilidad civil contra sus administradores previo acuerdo de sus socios.

Los acreedores de la sociedad solo podrán ejecutar la acción de responsabilidad contra los administradores cuando no lo haya hecho la sociedad y el patrimonio social resulte insuficiente para la satisfacción de sus créditos. El acreedor no reclama para si sino para la sociedad ante la pasividad o negligencia de la misma.

En el caso en que la acción de responsabilidad sea individual, los socios y terceros dañados deberán reclamar individualmente la indemnización del daño sufrido directamente en su patrimonio. En este caso ha de tratarse de responsabilidad personal del administrador frente a terceros y no de responsabilidad de la sociedad por actuación de los administradores como órgano social o en nombre de ella.

Otra de las situaciones que crean polémica es la de determinar si existe responsabilidad a la hora de establecer el contrato asociativo que da vida a la sociedad. Como unión voluntaria de personas, la sociedad tiene su origen en un negocio jurídico y por tanto en un contrato. Se trata, sin embargo de un contrato que difiere de los ordinarios de tipo bilateral, en los que las partes tienen intereses contrapuestos y se hacen contraprestaciones reciprocas y cualitativamente distintas. El contrato de sociedad como contrato asociativo y de organización no coloca unos contratantes frente a otros sino que, al ser coincidentes y no contrapuestos los intereses de todos, sus respectivas declaraciones de voluntad ofrecen contenido análogo., creando para cada partícipe una situación jurídica de miembro de la colectividad. Su carácter de contrato plurilateral de organización no permite aplicar íntegramente los principios de responsabilidad civil. En el caso de que un socio incumpla con las obligaciones del contrato se utiliza el mecanismo de exclusión del socio incumplidor, que permite separar a este de la colectividad manteniendo el vinculo jurídico entre los demás socios, si que exista la responsabilidad civil para el primero. Aquí también aparece lo relativo a los vicios en el consentimiento que aunque en los demás contratos anula el vínculo jurídico, en este la pluralidad de declaraciones de voluntades coincidentes permite mantener la validez del vínculo contractual aunque cualquiera de ella esté viciada, relegando los efectos anulatorios del vicio a la concreta declaración de voluntad en que se dé. El vicio produce la nulidad del vínculo social con respecto al socio aunque haya prestado el consentimiento viciado, pero no engendra la nulidad del contrato ni produce responsabilidad civil. 

Hasta aquí hemos visto que la responsabilidad puede ser por parte de la sociedad mercantil como persona jurídica o de carácter personal de uno de sus miembros, esto está en dependencia del daño ocasionado, que patrimonio se afecta y si el acto se realiza en nombre de la sociedad o en nombre propio. En ambos casos procede la indemnización.

En el complejo mundo del tráfico mercantil son muchos los riesgos que corre un empresario en cuanto a la responsabilidad civil que se deriva de sus actos. No solo cuando realiza su actividad económica sino también dentro del propio establecimiento mercantil donde sus empleados corren el riesgo de sufrir un accidente de trabajo y por tanto de generar responsabilidad para el empresario. Actualmente se buscan métodos que protejan o alivien al empresario de esta responsabilidad. Lo mas utilizado son los seguros por responsabilidad civil que han tenido un auge a nivel mundial por las garantías que tienen para las personas que lo usan. Esto se hace a través de un contrato que cubre la obligación de los empresarios, en este caso, de reparar los daños y perjuicios causados a terceros a consecuencia de una acción u omisión, propia o de otro (empleado o persona a su cargo) por el que se deba responder, en la que haya habido algún tipo de culpa o negligencia. Mediante el contrato, la compañía de seguros garantiza, al titular de la póliza, el pago de las indemnizaciones a las que tuviere que hacer frente como responsable. Esto engloba indemnizaciones por:
-Daños corporales causados a terceras personas.
- Daños materiales a bienes de terceros.
- Daños patrimoniales. 

Como vemos esto es una ventaja para los empresarios pues al tener el seguro no tiene que hacer grandes desembolsos de capital ni enfrentarse a engorrosos procesos judiciales. Es lo más adecuado que el empresario puede usar pues protege los grandes intereses económicos que ponen en juego para realizar su empresa.

CONCLUSIONES 
La responsabilidad civil es una institución que abarca varios elementos pero lo que determina para establecerla es el resultado de daño que pueda o no ocasionar. Los empresarios mercantiles como personas naturales o colectivas con personalidad jurídica no escapan de ella. A la hora de establecerla hay que tener en cuenta a quien se le ocasionó el daño, en virtud de que y en nombre de quien, en la mayoría de los casos responde el empresario con todo su patrimonio ya sea individual o colectivo. En nuestro país aunque no existe el empresario mercantil indivual, si se regula el empresario mercantil social y por tanto se le aplica todo lo relativo a responsabilidad civil establecido en el código civil. 

AUTOR: 
Lic. Leisy Pérez López.

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