Ilustrados comunidad mundial educativa
Inicio | Escribenos
User: Pass: Recordar ó (Registrate!)

| !Publicar Articulo¡

Aproximación a la idea de Sociedad Civil

Resumen: El presente trabajo monográfico, presenta la concepción de la sociedad civil en su verdadera dimensión de tipo dogmático y en sus aspectos más importantes, para tener un idea generalizada de su importancia y conocimiento de su conceptualización, asi como su interrelación del estado y la sociedad civil, haciendo un análisis de las temáticas sociales no puede ser realizado al margen de consideraciones del momento histórico al que se refiere y de las determinantes que el mismo plantea a las tendencias de gobierno dominantes.
3,384 visitas
Rating: 0
Tell a Friend
Autor: Luis Lira

RESUMEN 
El presente trabajo monográfico, presenta la concepción de la sociedad civil en su verdadera dimensión de tipo dogmático y en sus aspectos más importantes, para tener un idea generalizada de su importancia y conocimiento de su conceptualización, asi como su interrelación del estado y la sociedad civil, haciendo un análisis de las temáticas sociales no puede ser realizado al margen de consideraciones del momento histórico al que se refiere y de las determinantes que el mismo plantea a las tendencias de gobierno dominantes. Por ello, la problemática propuesta, la relación entre Estado y Sociedad Civil.

APROXIMACIÓN A LA IDEA DE SOCIEDAD CIVIL
INTRODUCCIÓN
El presente trabajo monográfico, presenta la concepción de la sociedad civil en su verdadera dimensión y en sus aspectos más importantes, para tener un idea generalizada de su importancia y conocimiento de su conceptualización.

Por cuanto el estado y la sociedad civil siempre irán ligadas, y haciendo un análisis de las temáticas sociales no puede ser realizado al margen de consideraciones del momento histórico al que se refiere y de las determinantes que el mismo plantea a las tendencias de gobierno dominantes. Por ello, la problemática propuesta, la relación entre Estado y Sociedad Civil.

Un error frecuente y no siempre sin una oculta intención de convocar a la despolitización de los pobres y los pueblos, es colocar a la sociedad civil como lo opuesto de una sociedad política, lo que permite a algunos incluso inventar la existencia de “una clase política”, abstracción, como tantas otras, que pretende hablar de una inexistente equidad social. Las personas que pueden sentirse parte de la sociedad civil no están al margen de la vida política primero, porque al ser seres humanos no pueden dejar de ser “animales políticos”; luego, porque toda la valor de incidencia de quienes asumen en uno u otro momento, justa o alevemente, la representación de la sociedad civil o de parte de ella, no está alejada del cabildeo y los mecanismos de presión políticos; y, porque sus planteos son en esencia políticos, son portadores de posicionamientos ante la realidad social o estatal.

Se dirá entonces que de lo que se trata es de que no tenga una relación con la actividad político partidista, error igualmente craso, pues esto significaría discriminar a quienes hacen política y, especialmente, política contestataria desde la militancia y la búsqueda de transformaciones desde el poder. Lo más grave es que se descalifica también la acción de grandes movimientos sociales que, por tanto dejan supuestamente de tener legitimidad. 

La confusión teórica generada tiene un correlato desde el punto de vista del derecho, en donde la categoría “sociedad civil” aparece como un concepto jurídico indeterminado, sin disposiciones legales claras que reglamenten quiénes la conforman y cómo la sociedad civil escogerá a quienes la representen. Por ello debe ser el resultado de un proceso de autoconstitución y no de mecanismos de cooptación paraestatal, a partir de convocatorias institucionales.

APROXIMACIÓN A LA IDEA DE SOCIEDAD CIVIL
1.- ORIGEN DE LA SOCIEDAD CIVIL.
El cambio social y humano, progresivo de rápido ascenso y descenso provocado por las crisis coyunturales o totales o problemas emergentes de difícil solución, son factores que movilizan a las personas y grupos afectados. En resguardo de la salud social, se requiere que esas fuerzas se conformen en instituciones diversas. Una multiplicidad institucional de esa naturaleza, es una valla para el desborde incontrolado de la violencia y el desorden del reclamo. Instituciones autónomas, complejas, coherentes brindan espacios políticos para el ejercicio del reclamo justo y la búsqueda equilibrada de soluciones.

La preponderancia de entidades de rol social y connotación pública, tiene especial fuerza en el aparato estatal y de gobierno. El equilibrio y la prudencia, son valores que deben ser una característica en su gran mayoría, lo que asegura una real dimensión a los diversos factores sociales para que, entre otras cosas, no se crucen los límites normativos y se haga necesario apelar al recurso de la fuerza institucional.

Asimismo estas entidades de carácter educacional público y con iniciativa que tienden al bienestar y hacer más fuertes las raíces democráticas, promueven el compromiso cívico para crear un sentido de comunidad profundo y permitiendo la resolución de muchos de los problemas que se deben enfrentar en el complejo entramado social de la actualidad. Comparten además valores fundamentales y la voluntad de servir a estos valores, cuando son realizados con fines de superación, bienestar y paz social.
Deben suplir y conjugar con la clase política y están llamadas también a despertar esas "reservas de civismo" que existen en las sociedades y que no se manifiestan cuando el mundo político las ignora.

Estos canales abiertos a la participación, hacen que la gente sienta que puede cambiar muchas cosas y en la práctica están demostrando que lo que se ha dado en llamar la "sociedad civil", puede instrumentar soluciones que los políticos profesionales no abordan por miopía o falta de interés. A través de estas organizaciones, el público encuentra su voz y fortalece su poder de ciudadanía.

El despertar de la sociedad civil a través de estas instituciones u organismos, de connotación pública dirigida hacia la participación está haciendo resurgir el espíritu de solidaridad y de responsabilidad ciudadanas, el compromiso que cada uno debe tener con su comunidad, sin esperar que la resolución de problemas comunes esté exclusivamente en manos de profesionales y del gobierno.

El aspecto político y gubernativo de una nación, y la política que genera no puede ni debe restringirse a los procesos políticos en los que se disputa la toma del poder gubernamental, sino que se encuentra íntimamente relacionada con todas aquellas acciones que de manera deliberada y directa inciden en la promoción del bien común de la sociedad en sus diversas dimensiones. Esto hace de toda la sociedad un agente político, un actor de la política y, por tanto, un factor de la democracia. Para ello es necesaria la presencia de estructuras sociales que faciliten la participación efectiva y que generen una verdadera corresponsabilidad, es decir, una real solidaridad con el destino de la Patria.

2.- CONCEPCIONES SOBRE SOCIEDAD CIVIL
Las concepciones deben ser agrupadas de acuerdo a tres personajes muy influyentes como son: Hegel, Merx y Norberto Bobbio, que a continuación pasamos a exponer:

Primero debemos analizar las concepciones desde dos vertientes antiguas y de autoridad que son las realizadas por Hegel y por Marx, que son la siguiente manera: En la concepción de Hegel, la sociedad Civil, está conformada por las instituciones (administración de la justicia, policía y corporaciones), el sistema de necesidades y el derecho político interno. Esta debe engendrar un sistema autoritario que surge de los fundamentos económicos de la sociedad misma y contribuye a perpetuarla. Esta esfera económica se relaciona con las necesidades de los particulares. En Hegel, “El derecho en la Sociedad Civil emana del hecho de que existe una generalización abstracta de los intereses particulares”. 

La sociedad Civil es el ámbito de los intereses particulares donde prima el interés particular, la competencia y los conflictos. Está movida por los fines de las personas particulares y por la mediación para llegar a la universalidad. Los individuos son personas privadas que tienen un fin que es perseguir su propio interés que puede realizarse mediado por el universal. La idea no yace en sus integrantes sino que es un proceso por el que la individualidad de sus se elevan por razones naturales.

Asimismo en la concepción de Carlos Marx la Sociedad Civil no está subordinada al Estado sino que el Estado es absorbido por la Sociedad Civil. El Estado es la violencia concentrada de la sociedad, es prisionero de la Sociedad Civil y una clase social utiliza al Estado para asegurar la dominación política y supremacía económica. La Sociedad Civil dirige al Estado para sus propios beneficios, el Estado es un medio para la dominación. La seguridad es le concepto más alto de la sociedad Civil, garantiza el egoísmo y ningún derecho del hombre sobrepasa el egoísta, la libertad individual se da separada de otros hombres que determina el derecho de los propietarios.

La Sociedad Civil tiene en su interior contradicciones intrínsecas por lo que no puede ser un fin en sí mismo ya que es incapaz de alcanzar la unidad y la libertad. Las contradicciones se relacionan con los intereses particulares de los hombres que se dan a partir de la satisfacción de las necesidades y alcanzan su culminación en el Estado. El Estado crea un orden que no depende de la interrelación de la necesidades y las realizaciones particulares, como la sociedad Civil. La sociedad no es una verdadera asociación ya que se dan las interrelaciones contingentes a diferencia del orden racional del Estado. Necesita tener al Estado como algo independiente ante sí para existir.

De esta forma se quita a la sociedad Civil la tarea de materializar el orden de la razón y al adjudica al Estado, que es el ámbito máximo de la razón. 

Por otra parte, la familia, la Sociedad Civil y el Estado no son algo ajeno al sujeto, sino parte de su propia esencia. La unidad natural de la familia se divide en grupos de propietarios en competencia que buscan fines egoístas particulares, y de semejante manera se crean las condiciones para la aparición de la sociedad Civil, que se inicia cuando se ha negado la ética en la búsqueda de la satisfacción del interés individual. 

Así la Sociedad Civil se asienta en dos principios básicos: el individuo que busca el interés privado y la interrelación de los intereses individuales y la satisfacción de uno depende de la del otro. En la sociedad Civil los individuos carecen de libertad consciente por eso se niega esta como realización final de la razón ya que si los individuos no son consientes la razón no domina sus actos y no se conducen de forma válida. Entonces la totalidad no se presenta como libertad sino como necesidad. En la Sociedad Civil la universalidad es la necesidad y no es capaz en sí misma de resolver las contradicciones. La sociedad actual ha creado las condiciones materiales para su propio cambio.

Para Hegel el Estado era el fundamento y la culminación de la vida social, sólo lo racional es real y el Estado lo es y la Sociedad Civil es pasional por ser el reino de la necesidad. Para Marx el Estado esta condicionado por la Sociedad Civil y es su expresión, es el régimen oficial que representa sus intereses, y es el primer paso de la sociedad y la satisfacción de las necesidades materiales. Pero para Hegel la verdadera realidad es necesidad, lo real es en sí mismo necesario. También para él todas las instituciones de la sociedad Civil existen para la protección de la propiedad. La propiedad y el producto de las otra voluntades determinan la objetividad de la necesidad subjetiva. La propiedad hace que el individuo se oponga al universal y se guíe por los vínculos que crean intereses privados. La persona existe como razón sólo en la sociedad (representa el interés de la totalidad). El derecho de la totalidad modifica las exigencias de la sociedad, de las que depende el mantenimiento y el bienestar de los individuos. Si los individuos no lo reconocen cometen una falta en contra del universal y en contra de si mismos. La anulación de la propiedad privada anula al individuo libre. La ley no puede ser el punto final de integración de la Sociedad Civil, encarna simplemente el derecho abstracto de la propiedad, tiene que ser complementada por una fuerza mucho más fuerte y así surge la policía que salvaguarda la seguridad y la propiedad dentro de lo no estipulado por la ley.

Antes de la Sociedad Civil, por la libre competencia, los individuos se igualan porque cada uno es un fin en sí mismo y para cada particular los otros son medios para alcanzar su fin. Luego surge la Sociedad Civil cuyo propósito es el interés del individuo. La persona concreta como fin particular en cuanto totalidad de necesidades es un principio de la sociedad Civil. 

Ahora conviene analizar la concepción desde el punto de vista de Norberto Bobbio, quien concibe la sociedad civil y a la vez la comprende dentro de la esfera de las relaciones sociales que no está regulada por el Estado. La sociedad civil se configura como el ámbito de las necesidades individuales, un ámbito intermedio entre la familia y la sociedad política, en el que surgen y se desarrollan los conflictos económicos, sociales, ideológicos y religiosos que, por otra parte, las instituciones tienen la misión de resolver, ya sea mediando en ellos, previniéndolos o reprimiéndolos. Es decir un ámbito, un escenario de disputa de la hegemonía, antes que personas individuales o jurídicas.

Esta es, sin duda, una definición más clara y que permite entender porque la abstracción de sociedad civil como si se tratase de un todo único y homogéneo impide ver las diferencias sociales y se puede utilizar muy fácilmente para ocultar las distancias entre pueblo y oligarquía, entre izquierda y derecha, entre defensores del país y los que se someten a los designios del imperialismo. 

Si en la sociedad civil se presentan los problemas de la hegemonía económica e ideológica, volviendo a la definición de Bobbio, es al Estado (las instituciones dice él) a quién le corresponde resolverlas. De allí que el Estado es el conjunto de los aparatos que, en un sistema social organizado, ejercen el poder coactivo. Y ahora que ha quedado claro que no vivimos ni el fin de la historia, porque otro mundo es posible, ni el fin de las ideologías porque esa fue la tesis para someternos a una sola, podemos reiterar que esa capacidad coercitiva se realiza a nombre de una clase social que ostenta el poder en todas sus dimensiones.

3.- SOCIEDAD CIVIL INSTITUCIONAL Y COMUNICATIVO.
La Sociedad Civil existe lo que se llama el discurso de legalidad y el cultural, o dicho de otro modo el institucional y el comunicativo.

Estos dos discursos son expresiones dialécticas, y tiene una secuencia y un sentido de progresión, forman parte de un proceso que puede pensarse que este tiene un flujo constante de ascenso aunque es verdad que existen retrocesos, sin embargo, aún en tales casos dichos retrocesos son necesarios para la emergencia de nuevos paradigmas.

Es asi que el discurso institucional como el discurso comunicativo, se ubican y forman un segmento del Gelst, no obstante ser esto así, tales manifestaciones discursivas, ni tienen la misma jerarquía, ni tampoco tienen el mismo valor.

Tanto la jerarquía como el valor de referencia tiene que ver con la idea de |libertad tanto en el sujeto como en su conciencia, ligado estrechamente a su voluntad, por ello se dice que la libertad y voluntad particulares evolucionan a un rango de mayor valor, cuando la voluntad es universal se generaliza, cuando se hace general ocurre un cambio de la particularidad a la universalidad, a la generalidad.

Lo que comienza por principio siendo subjetivo se hace sustancial, y se hace sustancial en su relación frente al otro, sin esa relación la conciencia particular la autoconciencia permanece encerrada dentro de sí, en el terreno de las intenciones de la buena voluntad según la concepción kantiana.

Por ello, se puede afirmar que el primer discurso empieza con la apertura de la conciencia, y de su encuentro con otras conciencias va a permitir la evolución del hombre, la creación de instituciones, el paso del espíritu meramente subjetivo al espíritu objetivo y finalmente en cuanto a éste la construcción del Estado, pasando por la sociedad civil y antes la familia.

La sociedad civil evolucionada, se mueve ya en un espacio superior, de mayor jerarquía y valor, por encima de las instituciones, incluso del Estado mismo.

Ahora el primer discurso de la sociedad civil se expresa institucionalmente (familiar, sociedad civil y estado).

En tanto que el segundo discurso se denomina comunicativo, y su forma es a través de la formación educativa de la humanidad, es decir a través del arte, la religión y la filosofía, en el sentido de ciencia.

En este discurso la sociedad civil tiene dos frentes, uno la sociedad global y otro, el Estado, el sistema de poder político va pues a polemizar con todo el poder sistemico.

4.- SOCIEDAD CIVIL EN AMERICA LATINA
La sociedad civil en América Latina es la realidad que se ubica entre el Estado, el mercado y la sociedad: un entramado que para las nuevas democracias latinoamericanas y la gestión política sigue adquiriendo cada vez mayor relevancia, y que, asimismo, encuentra su justificación en el entramado social y político en el cual se desenvuelve hoy el desarrollo político de América Latina.

La emergencia de la sociedad civil es un dato de la mayor relevancia, especialmente en América Latina, una región donde ha predominado históricamente la sujeción y el moldeamiento de la sociedad desde el Estado, a través de la imposición de sistemas políticos elitistas y excluyentes y sin tradición ni arraigo en la región y más tarde con el predominio del populismo en la política estatal, que movilizó a la sociedad tras metas nacionales que no contemplaron ni la autonomía social ni la diversidad cultural. 

En América Latina, las organizaciones más democráticas y dinámicas de la sociedad civil son las defensoras de los derechos y las demandas que no han sido adecuadamente atendidas por el Estado. 

Entre ellas, las que han ejercido mayor influencia han sido las que han aplicado estrategias “reformistas” o “colaboracionistas” con el sector público. 
El caso del Perú es, sin embargo, una excepción. En mayor o menor medida, ha existido siempre tal concentración de poder en el Presidente y tanta debilidad de los otros poderes, especialmente el judicial, que muy pocas organizaciones de la sociedad civil han tenido hasta ahora realmente influencia. Pero, la existencia en el Perú de una sociedad civil vasta y diversa pero frágil, debe ser entendida en contraste con la tradición estatal autoritaria y excluyente de la sociedad nacional.

Si bien en América Latina nunca existió un "Estado de Bienestar" a la europea, la construcción estatal en la región fue la vía para la movilización e integración de diversos sectores nacionales y encabezó las tareas del desarrollo. El neoliberalismo en el continente ha sido la herramienta ocupada para desmantelar los servicios sociales que el Estado había logrado construir, expandir las relaciones mercantiles hasta los más recónditos espacios de la sociedad, permitir la desregulación de las relaciones laborales y abrir la puerta a los capitales transnacionales. Cada una de las crisis económicas cíclicas se ha convertido en una oportunidad de profundizar la dependencia exterior y hacer avanzar el modelo privatizador y excluyente. Esa es la situación actual en la mayor parte de los países y, notoriamente en los tres grandes países de América Latina: México, Brasil y Argentina. 

Por ello, no se puede discutir sobre la sociedad civil sin tomar en cuenta una característica básica: sociedad civil es un concepto relacional. Su fuerza, su forma, sus espacios de acción, todo ello queda vinculado con la actuación del Estado. Quien habla de sociedad civil, también tiene que hablar del Estado. Por ello, para muchos el objetivo ideal es lograr en las sociedades simultáneamente una sociedad civil y un Estado fuerte.

Así, el principal reconocimiento de la sociedad civil debe darse desde el estado y la política. Partidos políticos y gobiernos, legisladores y autoridades tendrán que reconocer ese espacio que no controlan, ni deben subordinar, como un espacio legítimo en la formación de la conciencia y las decisiones públicas. Esto dependerá también del auto reconocimiento de los propios actores de la sociedad civil. 

La autonomía y la superación del corporativismo, el clientelismo, el asistencialismo y paternalismo estatal en relación a la sociedad, en especial hacia los grupos pobres y marginados, provendrá también de la propia actitud de estos grupos. 

Tampoco se puede discutir de sociedad civil sin tener en cuenta que la expansión de la democracia en América Latina ha llevado consigo una mayor pluralización y multiplicación de los actores, lo cual a su vez implica crecientes retos para los procesos de legitimación del poder y representación de intereses. Asimismo, que, casi paralelamente a esta irrupción de nuevos actores en los espacios de intermediación política, se ha gestado una crisis de los partidos políticos a causa de su poca capacidad para generar apoyo y su bajo rendimiento en el procesamiento de los intereses de la ciudadanía.

A pesar de contar en parte todavía con democracias frágiles y sujetas a procesos de ajuste de primera y, en menor medida, de segunda generación, las sociedades latinoamericanas vienen dando pasos importantes de la fase de transición a la democracia -momento de los partidos políticos- a la fase de consolidación -momento de la sociedad civil-, es decir, de la democratización política a la democratización social, haciendo hincapié en la cohesión social y la expansión de la ciudadanía.

5.- SOCIEDAD CIVIL Y ESTADO
El estudio de la sociedad civil no se puede hacer si no se confronta con el concepto de Estado: se hace necesario por el sentido dialéctico y procesal de su sistema y muy particularmente lo que él llama espíritu objetivo donde la familia, la sociedad civil y el Estado, forman momentos de una totalidad sumamente compleja; pues no obstante que hay una evolución continuada del primer al último momento, tal evolución no implica la cancelación de los momentos anteriores, sí implica su sublimación en el sentido de progresión, de esta suerte los momentos o niveles ya superados continúan existiendo y funcionando en la totalidad.

De esto podemos entender que frente a la sociedad civil se encuentra el Estado y que si bien éste va a tener una serie de características muy diferentes a las de aquella, no por ello, tal sociedad va a dejar de actuar dentro de la estructura de aquel.

Además debe tenerse en cuenta que al llegar a un cierto grado de evolución, lo universal no tenga nada que ver con lo particular, al contrario, lo universal en el Estado es un polo atractivo de la particularidad y, los individuos también asumen lo universal como actividad consciente, nada más que esto ocurre cuando se ha llegado a la cima, es decir, al Estado.

El principio de los Estados modernos tiene su inmensa fuerza y profundidad en estos en dejar que el principio de la subjetividad se realice hasta llegar al extremo autónomo de la particularidad personal y, a la vez, de retraerlo a la unidad sustancial conservando de este modo ésta en él.

La diferencia entre la sociedad civil y el Estado, es la autoconciencia particular que se eleva a su universalidad, esto es, se sustancializa, los dos factores particularidad y universalidad ya unificados, aparecen como unidad hecho sustancia y como finalidad en sí misma, es decir, que ya no depende de los derechos individuales sino que tiene un derecho superior a ellos, es superior porque aquí en el Estado la libertad alcanza su plenitud y por esto mismo, el deber supremo de los individuos es el se miembros del Estado.

Por último, debemos entender que no existe una separación absoluta entre Estado y Sociedad Civil, sino que las interrelaciones mutuas hacen que uno y otra solo puedan asumirse dentro de esa vinculación. Esto significa que transformar al Estado supone también transformar a la Sociedad Civil (que por esta razón en autores clásicos como Hegel y el joven Marx era casi un sinónimo de sociedad burguesa), y viceversa.

6.- MOMENTOS DE LA SOCIEDAD CIVIL
La mediación de las necesidades y la satisfacción de las necesidades del individuo y de las necesidades de todos los demás: el sistema de necesidades. La mediación y la satisfacción particular se logra a través del trabajo. Se compone a su vez del entendimiento, el trabajo y el patrimonio.

La realidad efectiva del universal, la libertad y la protección de la propiedad: la administración de justicia. La propiedad es la realidad de lo universal de la libertad. Se compone del derecho abstracto, derecho positivo y tribunal.

La perversión contra la contingencia, el cuidado de los intereses particulares como algo común: el poder de policía y la corporación. Se compone de la policía, la familia y el poder. 

Las pasiones de allí desembocan pero luego son controladas por la razón. El fin egoísta funda dependencia por la que la subsistencia y el bienestar particular se entrelazan con el de todos y en ese contexto están asegurados y son reales. La satisfacción de necesidades universales que es una de sus bases depende de circunstancias exteriores. Las necesidades se multiplican y los medios para satisfacerlas y cuando hay que regirse de acuerdo con otros individuos surge la universalidad para mediar los conflicto, y lo particular deviene social. La mediación para las necesidades particularizadas que prepara medios para satisfacerlas es el trabajo, y por él se satisfacen las necesidades. Como hay dependencia y reciprocidad, el egoísmo subjetivo se da como contribución a la satisfacción de los demás. 

La libertad está en la Sociedad Civil, el Estado es el enemigo potencial de la libertad pero refleja la autoconsciencia de los sujetos. En la Sociedad Civil se busca la identidad o particularidad a traves de sí mismo. La persona para sí misma es un fin particular pero se necesita estar en relación con otras y los fines en sí mismos están relacionados con otros a pesar de se egoístas, nadie puede satisfacer las necesidades sólo. 

A diferencia de la teorización hegeliana, Marx se incorporan otros aspectos: se critica al Método Especulativo, aduciendo que a Marx le interesa el método especulativo de Hegel en una critica metodológica, ya que él lo analiza a la inversa, donde el hombre concreto es el sujeto que construye la realidad y no la idea. Rechaza el método especulativo ya que ver todo por la idea oculta al hombre real. La tradición política occidental de consecución de la Sociedad Civil al Estado es rota por Marx ya que critica a Hegel en relación a su pensamiento especulativo dialéctico de avance desde Universal Concreto por Particular hasta Universal Abstracto.

La critica al misticismo lógico hegeliano consiste en restarle importancia a la lógica como dueña del mundo para dar paso a una teoría en la que lo importante es lo material. 

En Hegel el fin es el Estado y este es la realización del individuo (esto es denominado por Marx misticismo lógico) y se invierte la relación entre Estado y Sociedad Civil. Para Marx el Estado es producto de la Sociedad Civil y surge a partir de las necesidades para ejercer la dominación, es representante de los dominantes y oculta los intereses con los aparatos políticos e ideologicos. En la realidad de su época el velo del fetichismo oculta a la sociedad burguesa y hace difícil que los oprimidos se planteen una posibilidad alternativa.
Marx dice que no hay que reducir la dialéctica a un método, ya que esta permite la posibilidad de captar la realidad en todo su movimiento más allá de la idea.

La inversión como método es el paso del idealismo al materialismo. 

Marx dice que hay que invertir a Hegel y a sus resultados, critica la prioridad de el Estado sobre la Sociedad Civil. 

El Estado en vez de superar las contradicciones se hace prisionero de la sociedad Civil que en ese contexto es la clase social burguesa. La Sociedad Civil o vida burguesa mantiene la cohesión del Estado para sus propios fines e intereses, es el despotismo de la clase dominante organizada. La Sociedad Civil es lo económico, en ella los individuos valen como reales ante sí mismos, es la individualidad. 

Con el capitalismo Estado y Sociedad Civil se separan. En Hegel el Estado era la esfera del altruismo universal, la esfera superior de la vida social y la ética. Para Marx todo funciona al revés, ya que el Estado es el ámbito del egoísmo de una clase que quiere mantener esas condiciones que la benefician, sobre otra que es dominada.

Sobre el Modo de Producción capitalista, sus condiciones se presentan a la realidad invertida. La sociedad es fetichizada, presenta las cosas al revés de cómo son en realidad. Por ejemplo, en la sociedad capitalista se cree que las mercancías acuden solas al mercado y si todos son compradores y vendedores, todos se benefician, pero en realidad esto oculta una relación inversa. La sociedad formada por individuos libres no es real ya que todos están obligados a vender su fuerza de trabajo por las condiciones reales de existencia que hace que quienes no vendan su fuerza de trabajo a cualquier precio caigan en la pobreza.

En Marx la dialéctica no debe ser abstracta sino material. Las ideas encarnan relaciones sociales de fuerza pero son ideas de los dominantes. Hay que analizar la base material y el universalismo del Estado sólo así puede comprenderse.

El papel de las fuerzas económicas es condicionar o establecer un marco en el que se dan posteriores formas de organización social. Las relaciones jurídicas e ideológicas como los Estados deben entenderse desde las condiciones materiales de existencia. La base es la estructura desde donde se da el edificio jurídico, político e ideológico que es la superestructura. “En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones...la estructura económica de la sociedad...sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política”. Las relaciones de producción son la base, las formas de conciencia social o la ideología son la superestructura y así la vida económica condiciona la política. 

7.- GENEALOGÍA DE LA SOCIEDAD CIVIL.
Al hablar de la genealogía de la sociedad civil, en el sentido de designación de algo que no permite ser ubicado como totalidad, por cuanto no puede hablarse de estructura o sistema.

Es asi que se habla de sucesos, no de estructuras, partiendo de la presencia histórica que se enfrenta tanto a la sociedad global como a la sociedad política, tales enfrentamientos se pueden tomar quizá como sucesos; sin embargo, los enfrentamiento no son algunas veces sangrientos, corporales o violentos. La sociedad civil tiene una estrategia, o sea la resistencia o desobediencia civil, pero desde luego no es violenta.

Al hablar del proceso histórico donde se constituyen los saberes, los discursos o los dominios de objetos}; para nosotros, la historia no es constitutita originariamente de la sociedad civil, sí marca su proceso evolutivo y la producción del cambio generado por ella. La historia, se ocuparía de mostrar las leyes de ese cambio y las fuentes servirían para apoyar los aspectos empíricos.

Se piensa de esa manera que la sociedad civil tiene dos aspectos, uno ideal, esto es conceptual y ético, y otro de carácter histórico que se refiere a su presencia en el mundo a través de sus operadores finitos, o sea los seres humanos; tal presencia histórica queda relacionada con el aspecto ideal indicado.

La idealidad a que nos referimos forma el espacio de la sociedad civil y la constituye originariamente, precisando también su misión de negatividad y producción de nuevos paradigmas de convivencia humana.

Todo esto equivale a decir que la sociedad civil tiene un lugar de emergencia que llamamos espacio de idealidad, que surge precisamente ahí y en ninguna otra parte, y que su presencia en la historia está determinada por ese mismo espacio ahora temporalizado.

La genealogía no hace referencia a la forma de hacer historia, sino más bien debe entenderse que la idealidad en la sociedad civil que se traduce en formas conceptuales y éticas y, en última instancia, en la comprensión del otro es capital como elemento o categoría constitutita de ella. Es cierto que ésta, por su misión de negatividad, queda vinculada al aspecto fáctico del poder, a los hechos históricos de éste, pero también es cierto que tal vinculación no altera su naturaleza primigenia, esto es, su idealidad. De esta suerte , si a tal idealidad se le aprecia como sujeto trascendente, entonces, en este punto fundamental estariamos alejados del concepto de genealogía.

Se debe notar además que la sociedad civil tiene perspectivas históricas, esta se enfrente a la sociedad global (entendidad como la red de grupos poderosamente económicos y de difusión, organizaciones sindicales, agrarias y medios masivos de comunicación) y a la sociedad política (formado por los partidos políticos, los integrantes del poder público y los aparatos de coerción). Toda esta rama de instituciones, grupos e individuos permanecen unidos a través de reglas que son acatadas como dogmas, y que son aceptadas ya por intereses materiales o por todo tipo de temores.

En sus aspectos históricos, es éste el panorama al que se enfrenta la sociedad civil a que nos referimos.

La historia de tales sucesos es posible que se pueda hacer en los términos de la genealogía, con las observaciones que ya hemos hecho.

Es destacable que cuando se habla de genealogía se habla de la dimensión donde se origina la sociedad civil, esto es, a su espacio de idealidad.

La genealogía ubica a la sociedad civil en el aspecto de idealidad del poder, por esto su espacio es un espacio de idealidad, no obstante este rasgo primigenio y típico, ella mantiene relación con el aspecto fáctico del poder para negarlo y sublimarlo, siendo éste su fin histórico, por ello se resiste y niega el dogma de las instituciones y grupos ya mencionados, generando con ello el nacimiento, la emergencia de nuevos paradigmas en las comunidades humanas y éstas cada vez más dotadas de una mayor eticidad-racional.

CONCLUSIONES
La Sociedad Civil se convierte en un poder especial, y en la medida en que el ciudadano ejercite sus derechos políticos actuando en concierto, el poder político podrá descentralizarse efectivamente, haciendo funcionar la tan anhelada democracia el mismo que no es algo que pueda realizarse plenamente exclusivamente desde arriba, sino desde las esferas ciudadanas agrupada.

Las instituciones de la sociedad civil son creación de la ciudadanía activa, no de iniciativas del Estado. Nacen de la necesidad misma de la participación cívica: muchas veces ese nacimiento puede ser conflictivo, puesto que se trata de espacios distributivos del poder que los poderes oficiales no suelen conceder. Se trata de conquistas sociales, no de concesiones gratuitas. No en vano el anhelo de sociedad civil surgió hace unas décadas en el contexto de las demandas de participación política y las protestas ciudadanas contra las dictaduras comunistas de Europa del Este. En el Perú, dichas luchas tuvieron lugar en las movilizaciones cívicas contra el fujimorismo.

Es decisivo para la concreción de las libertades políticas la existencia de la sociedad civil. Ella configura espacios ciudadanos para la crítica y el compromiso cívico directo. Frente a la vocación administrativa del Estado, y los peligros que
ella conlleva - la corrupción y el autoritarismo, por ejemplo - el espíritu vigilante de la sociedad civil constituye un elemento necesario para mantener el aparato estatal y las organizaciones partidarias en el cauce democrático. Esta tesis llama nuestra atención acerca de la importancia fundamental de la disposición del ciudadano común frente a la actividad política.

Los organismos o mecanismos regionales intergubernamentales que se constituyen actúan como ejes articuladores y pueden constituir un lugar privilegiado para la construcción de consensos. 
La relación de los regímenes políticos y la sociedad civil peruana y latinoamérica, se encuentra profundamente marcada por la primera generación de reformas administrativas que enfatizaron la dimensión económica financiera de los problemas nacionales, no brindaron una solución permanente a los problemas de desempeño y se convirtieron, por el contrario, en una manifestación de la informalidad en la administración pública y en un obstáculo para la gobernabilidad democrática.

La sociedad civil encuentra su justificación en el entramado social y político en el cual se desenvuelve hoy el desarrollo político de América Latina, cuyos sistemas políticos se han caracterizado por una matriz estado céntrico.
No se puede discutir sobre la sociedad civil sin tomar en cuenta que su fuerza, su forma y sus espacios de acción se hallan vinculados con la actuación del Estado. Por ello, el objetivo ideal es lograr en las sociedades latinoamericanas simultáneamente una sociedad civil autónoma y dinámica y un Estado eficiente.

Tampoco se puede discutir de sociedad civil sin tener en cuenta que la expansión de la democracia en América Latina ha llevado consigo una mayor pluralización y multiplicación de los actores y los retos que ello representa para los procesos de legitimación del poder y representación de intereses. 

El resurgimiento de la sociedad civil se encuadra en el triángulo formado el adecuado funcionamiento de los partidos políticos, la extensión de una nueva cultura política en la ciudadanía y el nuevo papel del Estado a desarrollar en América Latina: una nueva gestión política y pública.

Es necesario, por lo tanto, que las organizaciones de la sociedad civil penetren la lógica de las instituciones, así como de las nuevas formas de política multilateral y multinacional en la estructura de elaboración de decisiones de la política mundial.

BIBLIOGRAFÍA
1.- HERNANDEZ VEGA, Raúl. La idea de sociedad civil – avance teórico. Universidad Nacional Autónoma de Mexico. 1995.
2.- HERNANDEZ VEGA, Raúl. La idea de sociedad civil en Hegel. Universidad Nacional Autónoma de Mexico. 1995.
3.- GAMIO GEHRI, Gonzalo. ¿Qué es la Sociedad Civil?. Espacios públicos y ética cívica. publicado en PALESTRA, portal de asuntos públicos de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
4.- HERNANDO, Eduardo. Pensando peligrosamente: el pensamiento reaccionario y los dilemas de la democracia deliberativa Lima, PUCP 2000 p. 87.
5.- MARX, Karl, Manifiesto del Partido Comunista, Editorial Catari, Marzo 1998, Buenos Aires, Argentina.
6.- G. F. Hegel, Principios de la Filosofía del Derecho, Material a disposición de la materia Teoría Política y Social II, Cátedra Borón. 
7.- FLORES POLO, Pedro. Diccionario de Términos Jurídicos. Tomo I y Tomo II.
9.- www.diké.pucp.com

TRABAJO REALIZADO POR:
LUIS A. LIRA A.
e-mail: luis_lira@hotmail.com
Perú.

Articulos relacionados:
La marginalidad desde sus núcleos teóricos conceptuales. Fundamentos teóricos entorno a los conceptos género, exclusión social y marginalidad
Resumen:
Mujeres y hombres llegamos al siglo XXI compartiendo un entorno social, económico, político y cultural, en que los antiguos modelos de convivencia y división sexual de e...
La Interdisciplinariedad. Una propuesta interesante
Resumen:
“La interdisciplinariedad no es un objetivo abstracto sino el movimiento del conocimiento desencadenado por las necesidades de la actividad científica vinculada a la prác...
Genética y biotecnología, una mirada desde las ciencias sociales
Resumen:
Quiero invitarles a dar un recorrido por la galería del mundo, de este mundo tan diverso donde lo universal se expresa en lo singular y lo singular y particular en lo universal.
Hacia una perspectiva epistemológica en los estudios culturológicos regionales. Valoraciones teórico-metodológicas. (Ensayo)
Resumen:
Las ciencias sociales contemporáneas se han propuesto la construcción teórica desde perspectivas cada vez más amplias que articulen preceptos y aplicaciones de forma tran...
Globalización y exclusión social en América Latina
Resumen:
El presente artículo constituye una reflexión acerca del carácter contradictorio de la actual globalización neoliberal, la que se presenta por sus defensores como un proc...
Copyright © 2011 ilustrados.com, Monografias, tesis, bibliografias, educacion. Tofos los temas y publicaciones son propiedad de sus respectivos autores ©